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	<title>Semana 52 &#124; Espartatlón</title>
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	<description>La meta: entrenar para la mítica carrera de 246 km</description>
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		<title>Semana 34: Día 233: Los 10 km (más o menos) de la Maratón River</title>
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		<pubDate>Mon, 20 May 2013 02:40:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carrera]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[10 km]]></category>
		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 34]]></category>
		<category><![CDATA[Maratón River]]></category>

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No  me gusta el fútbol. O sea sí, me pierdo cuando la Selección Nacional  juega algún mundial, pero es una vez cada 4 años, así que me apasiono  con la misma frecuencia que tenemos un año bisiesto. Da la casualidad de  que Colegiales está muy cerca de Núñez, el barrio de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/maraton_river_2013.jpg" rel='nofollow'><img src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/maraton_river_2013.jpg" alt="maraton_river_2013" width="500" height="375" /></a></p>
<p>No  me gusta el fútbol. O sea sí, me pierdo cuando la Selección Nacional  juega algún mundial, pero es una vez cada 4 años, así que me apasiono  con la misma frecuencia que tenemos un año bisiesto. Da la casualidad de  que Colegiales está muy cerca de Núñez, el barrio de River, y que hoy  se celebró una <a href="http://maratonriver10k.com/" target="_blank" rel='nofollow'>carrera</a> de 10 km competitiva y 3 km participativa.</p>
<p>No  es lo único casual en esta crónica. En el día de ayer dejé a mi novia  encerrada en la casa, sin tener acceso a la cocina ni a su juego de  llaves, que le hubiese permitido salir a comprar víveres. Por esto  abandoné mi entrenamiento por la mitad y me volví corriendo (no  literalmente, sino en remís) para poder abrirle. Me quedé con las ganas  de seguir entrenando, ya que cualquier vestigio de lesión en mi tibial  ha desaparecido por completo. Resolví levantarme hoy temprano (pero sin  despertador), desayunar, meterme unas pasas de uva, un par de  caramañolas con agua, y partir hacia la gris y fría mañana.</p>
<p>Tomé  un camino alternativo, en lugar de bajar directamente hacia Avenida del  Libertador y encarar hacia el lado de Retiro, me quise perder por las  bicisendas y aprovechar que había poco tráfico. Me perdí literalmente  porque de pronto no sabía dónde estaba. No soy bueno orientándome, ni  siquiera en las cercanías de mi barrio, pero me las arreglé para  aparecer en la Avenida Santa Fe, por debajo de las vías del tren. Tomé  Intentente Bullrich, hice una parada técnica en el baño del Jumbo, y  corrí pegado a la mezquita. La intuición me iba llevando para ese lado, y  yo quería correr por terreno blando. Fui por Avenida del Libertador y  al cruzarla extrañé correr en una carrera. Con nostalgia pensé en las  maratones (las de 42K) y otras competencias de calle donde se cortaba el  tráfico y podría ir por el asfalto. Como corredor, pocas cosas me hacen  sentir tan libre. Una reivindicación para el ser humano por sobre las  máquinas (automovilísticas).</p>
<p>Iba pensando en esto, lo juro,  mientras corría por uno de los laterales de plaza Holanda. Fui girando,  instintivamente, y al llegar a Figueroa Alcorta me percaté de que la  policía cortaba el tránsito. A lo lejos, debajo del puente de las vías  del tren, vi varias camisetas blancas que iban y venían. Encaré hacia  ahí. Al principio pensé que era un grupo de entrenamiento&#8230; pero eso de  cortar la calle era poco usual. Entonces supuse que era un  precalentamiento para una carrera. Me acordé de mi ídolo, Dean Karnazes,  que solía correr 100 km y terminar justo antes de la largada de una  maratón&#8230; para ahí seguir rodeado de gente. Yo, que no me considero ni a  la altura de la suela de Karnazes, acababa de correr 8 km, así que bien  podía engancharme extraoficialmente en una carrera de calle y  divertirme un poco.</p>
<p>Cuando alcancé a estos  corredores me di cuenta de que estaban en medio de la competencia. Lo  que pasaba era que se trataba de los más rezagados, que a esta altura  entregaban toda la energía que les quedaba. Muchas eran chicas, de todas  las edades. La remera, blanca y con detalles rojos, me gustó mucho (una  de las más lindas que he visto, yo que no estoy influenciado por el  fútbol), y soy medio corto de vista, porque me costó darme cuenta de que  hacía referencia al club River Plate.</p>
<p>En  un principio iba por la vereda, porque me daba vergüenza colarme. Lo  hice una sola vez, en mi primera media maratón, y me hicieron ver  entonces que estaba mal usar recursos de gente que pagó su inscripción, y  mucho más hacerme con una medalla que no me correspondía. Me acordaba  de todo esto mientras me debatía entre aprovechar ese asfalto libre de  automóviles&#8230; me resulta tan gratificante correr por ahí, pasar por  debajo de ese puente&#8230; Cuando vi el cartel que indicaba 4 km hice un  paso disimulado y me enganché. Tenía mi atuendo de corredor (hoy hizo  frío), y para mí era demasiado evidente que yo no formaba parte de esa  carrera. Hasta intenté bajar mi ritmo para no desentonar con toda la  gente que me rodeaba. Ahí venía Emilse, la &#8220;Mujer Araña&#8221;, que corre a su  ritmo, lento pero constante, y dando gritos y saludando a todo el  mundo.</p>
<p>El recorrido era muy lindo, y me  encantaba estar entre tanta gente. La carrera nos llevó adentro de los  Lagos de Palermo, y como la calle es libre, muchísima gente que no  estaba inscripta en esta competencia iba a un costado&#8230; yo no inventé  nada, éramos muchos yendo a la par. Pasé junto a un puesto de  hidratación, por el kilómetro 5, y me pareció indigno tomar agua, así  que negué la asistencia y seguí. Cada vez nos acercábamos más a la  cancha de River, y obviamente que si llegaba a la meta me iba a hacer al  costado. Pero yo no tenía ni siquiera idea de cuánto era la distancia  total. El cálculo me daba que iba a ser unos 8 kilómetros, porque ya  podía ver el arco de llegada&#8230; y mientras me acercaba a la cancha,  escuché que me gritaron &#8220;¡Martíiiin!&#8221;. Me frené y vi a Silvia, la mejor  amiga de Vicky, que iba con su novio y sus hermanos caminando. Acababan  de terminar la carrera. Cuando me saludaron me preguntan &#8220;¿Sos de  River?&#8221;. Ahí confesé que no, que me había enganchado de casualidad.  &#8220;Tenés que entrar a la cancha, está buenísimo&#8221;. No tenía idea, faltaban  como unos 200 metros para llegar hasta la puerta de entrada. Silvia le  sacó su número dorsal a su hermano y me lo abrochó en el pecho. Me negué  un poco, pero me insistieron.</p>
<p>Partí hacia  el Monumental, custodiado por 20 patovicas, cada uno del tamaño de un  ropero mediano. Pasé infiltrado y aunque no me gusta el fútbol y es un  fanatismo que no entiendo, entrar a la cancha fue muy emocionante.  Mientras corría los primeros metros escuchaba a la gente gritar  emocionada, alentar a su equipo, y de algún modo sentirse parte de todo  eso. Llegamos al circuito de atletismo que rodea el césped de juego, y  muchos se paraban para sacarse fotos. Arriba, el cartel electrónico  mostraba a los corredores, y solo tenías que levantar la vista para  verte en pantalla gigante.</p>
<p>Tengo que hacer  una confesión. Además de que no me gusta el fútbol también soy un amargo  que no va a recitales. Así que esta era la primera vez en mi vida que  entraba a la cancha de River. Creo que de muy chiquito, como en el  jardín de infantes, fui a la de Banfield, y mi recuerdo es que era  monstruosamente gigante. Por eso, cuando entré al Monumental, me pareció  muy chiquita. Tengo una teoría, además de la comparación con mi  recuerdo infantil, y es que al estar acostumbrado a correr distancias  grandes, el área que separa un arco del otro me pareció corto. Pero esta  debería ser la cancha más grande de Argentina (digo, desde mi total  ignorancia), así que no deben haber campos de juego más grandes que eso.  Acabo de dejar en evidencia toda mi ignorancia futbolística.</p>
<p>Salí  del Monumental, con algunas fotos rápidas y mal sacadas con mi celular,  y crucé el arco de llegada, que estaba ahí nomás. No me animé a hacerme  a un costado. No tenía chip, así que esquivé a los asistentes que los  quitaban con su pinza. Me podrían haber dado una medalla, pero me  pareció incorrecto llevarme una, así que pasé disimuladamente, y por  suerte nadie vino corriendo a dármela.</p>
<p>La  salida era un mercado persa. Estaba atestado de gente. Unos cuantos  vendedores ofrecían de todo, desde ropa hasta comida, pasando por  recuerdos como mates tallados y souvenirs. Supongo que esto también pasa  a la salida de los recitales. Acabo de dejar en evidencia toda mi  ignorancia recitalística.</p>
<p>Había completado  un poco más de 12 kilómetros, y mi objetivo para esa mañana era hacer  20. Me puso muy contento cómo todas esas casualidades me fueron llevando  hasta esa carrera, y cómo cruzarme con una amiga, a la que ni siquiera  había visto, me ayudó a entrar y darle una vuelta a la cancha de River.  Cosas que ni me imaginaba cuando me levanté esta mañana.</p>
<p>Volví  sobre Figueroa Alcorta, doblé en La Pampa y rodeé el club de golf. Así  fui llegando por circuitos más conocidos y tradicionales, hasta llegar a  casa. Fue un día peculiar e inesperado. Y lo mejor era que ni siquiera  eran las 11 de la mañana&#8230; todavía me quedaba mucho por delante.</p>
<p><img src="http://semanacincuentaydos.wordpress.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/wpgallery/img/t.gif" alt="" /></p>
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		<title>Semana 33: Día 229: Un dinosaurio desaparece</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 02:01:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 33]]></category>
		<category><![CDATA[off topic]]></category>
		<category><![CDATA[Videla]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hoy  falleció Jorge Rafael Videla, un personaje siniestro que nunca pasó por  este blog. Pero, indirectamente, marcó mi vida y la de todos.
No  quiero espantar a nadie con un post de contenido político. Este blog es  autorreferencial y más o menos biográfico. Lo cierto es que nací en  diciembre del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lachicadelflequillo.es/wp-content/uploads/2012/12/Elprincipito.jpg" alt="" width="470" height="307" /></p>
<p>Hoy  falleció Jorge Rafael Videla, un personaje siniestro que nunca pasó por  este blog. Pero, indirectamente, marcó mi vida y la de todos.</p>
<p>No  quiero espantar a nadie con un post de contenido político. Este blog es  autorreferencial y más o menos biográfico. Lo cierto es que nací en  diciembre del 77, en plena dictadura, así que el tema me marcó aunque  sea tangencialmente. Cuando estudiaba Ética y Deontología Profesional,  en la carrera de Diseño Gráfico, vimos un documental llamado &#8220;Generación  Golpe&#8221;. Y todos los que nacimos en esa década, inmersos en ese gobierno  de facto, somos de la Generación Golpe.</p>
<p>Alguna vez fantaseé con  ser hijo de desaparecidos. Porque es imposible haber nacido en esa época  y no pensarlo aunque sea una vez. Por ahí Santi, mi hermano mellizo, se  lo planteó menos porque es un calco de nuestro padre, pero yo tengo  mucho de ambos. Antes de empezar con Semana 52, mi mamá decía que mi  físico era como el de su lado de la familia (Villafañe), y después,  habiendo adelgazado, salió a flote el perfil genético de los Casanova.  No, hoy no tengo dudas de mi identidad, pero que te lo preguntes una o  mil veces es parte de un legado tristísimo de esos años horrendos.</p>
<p>Hoy  se habló mucho de la figura de Videla y su impacto en Argentina (Felipe  Pigna dice que fue uno de los que más mal le hizo a esta nación,  acrecentando la deuda externa y vaciando al país). Me gustó lo que dijo  el cantante Horacio Guaraní, siendo que casualmente hoy era su  cumpleaños. Videla era un pobre tipo. Alguien que estudió cómo matar y  se dedicó a eso. ¿Para qué malgastar bronca en alguien tan patético?</p>
<p>Y,  como no puede faltar, están quienes lo defienden. Quienes creen que la  historia lo reivindicará. Me dio mucha amargura leer esta clase de  comentarios en las redes sociales. A casi 40 años del golpe militar,  creo que la historia ya dejó en claro cómo serán recordados todos los  responsables del terrorismo de estado.</p>
<p>Hoy escuché sonar el tema &#8220;<a href="http://www.youtube.com/watch?v=FJCmL5MX2lQ" target="_blank" rel='nofollow'>Los Dinosaurios</a>&#8220;,  uno de los más hermosos que le escuché a Charly García. Se lanzó en  1983, justo en el año en que la dictadura de la Junta Militar llegaba a  su fin. El rock nacional sirvió para expresar todas esas cosas que no se  podían decir. Claramente esta canción habla de los desaparecidos, de  todas las cosas hermosas de la vida que pueden esfumarse. Pero entre  tanto dolor (la voz de Charly, casi como un quejido, me pone la piel de  gallina), la letra cierra con un &#8220;pero los dinosaurios van a  desaparecer&#8221;. Creo que es una celebración de que ningún mal es eterno.</p>
<p>Videla,  el tipo que cuando fue presidente (de facto) nos prohibió a todos leer  &#8220;El Principito&#8221;, murió esta mañana, solo, en una cárcel común, por  causas naturales. Aunque estaba preso por sus crímenes, tuvo una muerte  mucho más digna que los 30 mil desaparecidos de 1976 a 1983. Podemos  estar insensibilizados a esta altura por ese número, pero tengamos en  cuenta que la siguiente dictadura latinoamericana con más muertos es  Chile, con 3 mil.</p>
<p>No se me ocurre otra forma de cerrar este post  con la letra de Los Dinosaurios, de Charly García. Mañana me voy a  correr, aunque haga frío, y voy a agradecer vivir en un país donde los  dinosaurios ya desaparecieron.</p>
<blockquote><p>Los amigos del barrio pueden desaparecer<br />
los cantores de radio pueden desaparecer<br />
Los que están en los diarios pueden desaparecer<br />
la persona que amas puede desaparecer</p>
<p>Los que están en el aire<br />
pueden desaparecer en el aire.<br />
Los que están en la calle<br />
pueden desaparecer en la calle.</p>
<p>Los amigos del barrio pueden desaparecer<br />
pero los dinosaurios van a desaparecer</p>
<p>No estoy tranquilo, mi amor<br />
hoy es sábado a la noche un amigo está en cana<br />
Oh, mi amor, desaparece el mundo</p>
<p>Si los pesados, mi amor,<br />
llevan todo ese montón<br />
de equipaje en la mano.<br />
Oh, mi amor, yo quiero estar liviano.</p>
<p>Cuando el mundo tira para abajo<br />
es mejor no estar atado a nada<br />
imaginen a los dinosaurios en la cama.</p>
<p>Cuando el mundo tira para abajo<br />
es mejor no estar atado a nada<br />
imaginen a los dinosaurios en la cama.</p>
<p>Los amigos del barrio pueden desaparecer<br />
los cantores de radio pueden desaparecer<br />
Los que están en los diarios pueden desaparecer<br />
la persona que amas puede desaparecer.</p>
<p>Los que están en el aire<br />
pueden desaparecer en el aire.<br />
Los que están en la calle<br />
pueden desaparecer en la calle.</p>
<p>Los amigos del barrio pueden desaparecer<br />
pero los dinosaurios van a desaparecer</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Semana 33: Día 224: Comidas adictivas</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/semana52/2013/05/12/semana-33-dia-224-comidas-adictivas/</link>
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		<pubDate>Sun, 12 May 2013 14:17:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[carbohidratos]]></category>
		<category><![CDATA[chocolate]]></category>
		<category><![CDATA[comida chatarra]]></category>
		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 34]]></category>
		<category><![CDATA[nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[queso]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Se está acercando el fin de la Feria del Libro, lo cual es una  excelente noticia para mí. Por un lado, voy a poder recuperar mi ritmo  normal de vida, con mis propios horarios. Eso se traduce en que  finalmente podré entrenar tanto como quiero, en esta etapa de  recuepración. Por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se está acercando el fin de la Feria del Libro, lo cual es una  excelente noticia para mí. Por un lado, voy a poder recuperar mi ritmo  normal de vida, con mis propios horarios. Eso se traduce en que  finalmente podré entrenar tanto como quiero, en esta etapa de  recuepración. Por el otro, nuevamente voy a comer alimentos más sanos.  Es inevitable, estando en un stand durante tantas horas, recurrir a  comidas que son puro carbohidratos. En mi caso, si bien me llevé  manzanas y bananas, las frutas se me arruinan. No siempre puedo llevarme  otra cosa que no sean cereales, o alguna de esas galletitas veganas que  estoy descubriendo (con muchos hidratos de carbono, pero poca grasa).</p>
<p>Mi amigo Rodolfo Falcón administra un <a href="http://bienestaysa.blogspot.com.ar/" target="_blank" rel='nofollow'>blog</a> y un grupo de <a href="https://www.facebook.com/eligiendocaminos" target="_blank" rel='nofollow'>Facebook</a> llamado &#8220;Eligiendo Caminos&#8221;, dedicado a la salud, tanto física como  mental. Algunas veces debatimos (siempre estando de acuerdo) sobre las  ventajas del vegetarianismo y el deporte. Una de sus entradas más  recientes está relacionado con las comidas adictivas, que me pareció  pertinente compartir:</p>
<h3>Alimentos que no puedes parar de comer</h3>
<p>Si  cada vez que entras a un local de comida rápida, sentis que no podes  dejar de comer, tal vez te sea útil saber que no sos la única persona a  la que le sucede. Hay alimentos que generan que la gente coma en forma  compulsiva.<br />
Entre los alimentos que producen este efecto, figuran  aquellos que incluyen la combinación de grasas, sal y azúcar. Así lo  explica el Dr. David Kesller, autor de “El fin de la alimentación  excesiva” que se dedicó a investigar a quienes comen en forma compulsiva  para explicar el poder de la comida. “Comer alimentos con alto  contenido de azúcar, grasa y sal nos lleva a querer comer más alimentos  con alto contenido de azúcar, grasa y sal”.</p>
<p>Pero, <strong>¿qué alimentos nos llevan a seguir comiendo, aún cuando ya no tenemos más apetito?</strong></p>
<p><img style="margin-left: 0px;margin-right: 10px;border: 0px none" src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/comida_chatarra.jpg" border="0" alt="" width="232" height="173" /><strong>La comida “chatarra”</strong>:</p>
<p>Un estudio del Instituto de Investigación The Scripps, publicado en  Nature Neuroscience, demostró que  la comida rápida tiene propiedades  “adictivas”, ya que, al igual que sucede con las drogas, es  extremadamente difícil detenerse y dejar de comer. Esto ocurre con la  comida que tiene un alto contenido calórico y de grasas, como el tocino y  las salchichas, por ejemplo, que generan que las personas coman en  exceso.<br />
Según este estudio, el consumo sin límites de alimentos que  producen placer provoca, como en las adicciones, respuestas de los  neuroadaptadores en el circuito de recompensas del cerebro,  desencadenando el desarrollo de la alimentación compulsiva.<br />
Entre  los neuroadaptores que se analizaron se encuentra el receptor D2, un  neurotransmisor que es liberado por el cerebro con las experiencias que  producen placer, como las drogas, el sexo y, también, la comida.</p>
<p><a href="http://unidosxisrael.org/wp-content/uploads/2012/11/carbohidratos.jpg" rel='nofollow'><img style="margin-left: 0px;margin-right: 10px;border: 0px none" src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/carbohidratos.jpg" border="0" alt="" width="232" height="181" /></a><strong>Los carbohidratos:</strong></p>
<p>Según  explica la Asociación Americana del Corazón, los carbohidratos aumentan  los niveles de insulina, lo que disminuye el azúcar en sangre. Esto  provoca el deseo de ingerir más alimentos y, en algunas personas, más  carbohidratos, para obtener una fuente rápida de energía. La insulina es  una hormona que es utilizada por el cuerpo para convertir el azúcar, el  almidón y otros compuestos en energía.<br />
A su vez, algunos estudios  explican la conexión entre la mente, el humor y la comida debido a la  disminución de la serotonina en el cerebro. Para los expertos, las  personas que tienen antojo de carbohidratos poseen niveles bajos de  serotonina, que ayuda a reducir los sentimientos de miedo, ansiedad y  estrés, mejora el humor y favorece la relajación.</p>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-qzP7l0Jg3iU/T2xIy0RawHI/AAAAAAAADjQ/YwPQgjvr6PI/s1600/Pelo.jpg" rel='nofollow'><img style="margin-left: 0px;margin-right: 10px;border: 0px none" src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/chocolate.jpg" border="0" alt="" width="232" height="205" /></a><strong>El chocolate:</strong></p>
<p>Al parecer, tiene los mismos efectos de la comida chatarra. En el  libro “La seducción de la comida”, su autor, el Dr. Neal Barnard,  explica que el chocolate estimula la misma parte del cerebro que las  drogas. Además, el chocolate contiene ciertos ingredientes que son  estimulantes, como la cafeína, la teobromina –que se extra del cacao y  se utiliza también en ciertas medicinas- y la Feniletilamina –una amina  aromática, semejante a las anfetaminas.</p></div>
<p><img style="margin-left: 0px;margin-right: 10px;border: 0px none" src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/queso.jpg" border="0" alt="" width="232" height="171" /></p>
<p><strong>El queso:</strong></p>
<p>Tiene  un ingrediente en común con el chocolate: la feniletilamina. Los  médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico  del Estado de Nueva York, atribuyen la feniletilamina al amor,  explicando que las personas enamoradas tienen grandes cantidades de este  componente en su cerebro. Por otra parte, un estudio de los  Laboratorios Wellcome encontró que  la leche de vaca, que se utiliza  para fabricar el queso, contiene morfina en pequeñas cantidades y no en  todos los casos (dependiendo de la dieta del animal) y caseína, que  podrían causar la adicción a este alimento.</p>
<p>No todas las  personas sienten la misma atracción hacia los mismos platos. Incluso  entre aquellos que reconocen comer permanentemente en forma compulsiva,  hay quienes se inclinan hacia las comidas saladas y quienes prefieren  los platos dulces.<br />
No obstante, conocer los alimentos que pueden  producir adicción o comer en forma compulsiva puede ser de mucha ayuda,  ya que al saber que nos resultará difícil detenernos, es probable que  nos convenga elegir otra alternativa que no nos produzca ese efecto. ¿O  acaso alguna vez viste a alguien comiendo lechuga o tomate sin parar?</p>
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		<title>Semana 32: Día 221: Entonces&#8230; ¿carreras de calle o de aventura?</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 02:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[aventura]]></category>
		<category><![CDATA[calle]]></category>
		<category><![CDATA[correr]]></category>
		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 32]]></category>
		<category><![CDATA[running]]></category>

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		<description><![CDATA[
Esta  pregunta ya me la hice hace tiempo en el blog. Y pensando en voz alta,  ayer antes del entrenamiento con los Puma Runners, me di cuenta de que  todavía no me decidí.
Es una de esas cosas que crean polaridad.  Naftero o gasolero. De River o de Boca. Juegos de consola [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.triradar.com/files/2010/09/RulesOfRunning.jpg" alt="" width="684" height="510" /></p>
<p>Esta  pregunta ya me la hice hace tiempo en el blog. Y pensando en voz alta,  ayer antes del entrenamiento con los Puma Runners, me di cuenta de que  todavía no me decidí.</p>
<p>Es una de esas cosas que crean polaridad.  Naftero o gasolero. De River o de Boca. Juegos de consola o juegos de  PC. Carreras de calle o de aventura.</p>
<p>En el último año corrí mucho,  mucho. Hice entrenamientos largos, de 5 horas, y a veces más.  Generalmente eran en calle, a veces de tierra, a veces asfalto. Todas  esas sesiones tenían algo en común: combatir el paso del tiempo, dominar  la cabeza. En la ciudad, aunque fuese esquivando los autos, aprendí a  apreciar la monotonía, el ritmo sostenido. Como si fuese un mantra.</p>
<p>Pero  también enfrenté a la montaña en varias oportunidades. Fue una INMENSA  diferencia con la calle, empezando por el terreno irregular. Sin dudas  el entrenamiento para uno y otro son bastante diferentes, y estar en  medio de la naturaleza es una experiencia única. Ahora que estoy  buscando superar mis límites y aumentar las distancias máximas en las  que puedo correr, mi prioridad pasó a ser el llano. Y lo disfruto mucho.  El tema es que me encuentro añorando todos esos momentos en los que  estuve embarrado, dolorido y exhausto en la montaña. Después de haberme  prometido no volver a hacerlo, tengo muchas ganas de volver a correr 100  km en la Patagonia Run (mi anterior experiencia, hace un año, fue  durísima, pero por alguna extraña razón hoy la recuerdo con nostalgia).</p>
<p>Generalmente  el paso es así: se empieza por carreras de calle, generalmente por  cercanía y comodidad, y en algún momento se da el paso hacia las  carreras de aventura. Suele ser un viaje de ida, y los que están  disfrutando de la montaña o de correr en la arena, te dicen que ni locos  corren una maratón. &#8220;Me muero de embole&#8221;, te dicen, como si hacer 42 km  fuese comparable a estudiar para un examen. No sé ustedes, pero yo  jamás me aburrí corriendo en ningún terreno.</p>
<p>Estoy seguro de que  por representar un desafío mayor, muchos optarían por las carreras de  aventura. Yo, todavía, no puedo elegir. Me gustaría hacerlo y concentrar  mi entrenamiento en una meta puntual. De momento, no me cierro a ningún  desafío: ni los que me queman la cabeza ni los que me destrozan las  piernas.</p>
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		<title>Semana 32: Día 220: ¡Zapatillas nuevas!</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 02:05:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[
Terminadas  mis 10 sesiones con la kinesióloga, ya tengo el alta y puedo correr  todo lo que me plazca. Solo quedan pendientes dos cosas: conseguir la  vitamina B12 para que me la inyecte y empezar así un tratamiento  preventivo de lesiones, y preguntarle si al final era cubana o no.
Debido  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/2013-05-08-19-45-22.jpg" rel='nofollow'><img src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/2013-05-08-19-45-22.jpg" alt="2013-05-08 19.45.22" width="604" height="453" /></a></p>
<p>Terminadas  mis 10 sesiones con la kinesióloga, ya tengo el alta y puedo correr  todo lo que me plazca. Solo quedan pendientes dos cosas: conseguir la  vitamina B12 para que me la inyecte y empezar así un tratamiento  preventivo de lesiones, y preguntarle si al final era cubana o no.</p>
<p>Debido  a mi periostitis, entendí la importancia de entrenar en esas sesiones  ultramaratónicas con una buena amortiguación. Por eso, con el cambio de  plantillas, llegó el momento de actualizar el calzado. Siendo que estoy  haciendo mucha calle y que no tengo en vista una carrera de aventura  hasta Yaboty (18 de agosto), me pareció que tenía que comprarme un  calzado liviano pero a la vez que absorban el impacto. Y entre todas las  mejores zapatillas que compré en estos dos años y medio de blog, las  que mejor resultado me dieron fueron las Puma Faas. Así que decidí  reincidir (para que no suene a chivo, si tuviese que elegir unas zapas  para aventura, me inclinaría por las Salomon XR Mission o cualquier  Asics).</p>
<p>Tenía un muy buen recuerdo de este  modelo, sobre todo por cómo me sentí en las calles de la Ciudad de  Buenos Aires. Tenemos poco terreno blando por donde entrenar, y aunque  las Faas son bastante minimalistas y mantienen al pie más cerca del  suelo, tienen una muy buena amortiguación. Esto es llamativo, porque yo  obtuve muy buenos resultados con las suelas con gel (las cámaras de aire  siempre me parecieron malísimas). Estas zapatillas no tienen nada de  eso, y sin embargo ya sentí la diferencia al dejar el calzado viejo y  calzarme estas. Por supuesto que no estoy al 100%, todavía siento la  pierna debilitada, pero hoy hice 10 kilómetros en progresión, sin ningún  problema. Casi me sentí el de antes, dando todo lo que tenía.</p>
<p>Las  Faas se recomiendan para maratones, en especial si se busca velocidad,  ya que son muy ligeras (no superan los 280 gramos por zapatilla, lo que  alimenta mi teoría de que el &#8220;550&#8243; que acompaña el nombre del modelo es  el peso en gramos de ambas zapatillas). Dicen que la versión anterior,  las 500, no tenían una buena ventilación en la parte superior, cosa que  se corrigió en esta, pero no podría asegurarlo. Si bien transpiro los  pies, jamás lo sentí como un problema.</p>
<p>Mi  meta será la maratón de Rosario, y si llegan dentro de los 1000  kilómetros las usaré para Yaboty, que tiene un terreno bastante noble.  Nunca las usaría para montaña, ni siquiera para un terreno pedregoso. Al  tener ese estilo minimalista, se siente todo: piedras, raíces, ramas,  etc. Pero a mí me resultaron ideales para calle. No había otro color  para elegir, pero estas me gustaron. Las veo sobrias, contra el look  estrafalario de las que tenía antes, inspiradas en Usain Bolt.</p>
<p>En  sitios de internet recomiendan las Faas 550 para corredores de pisada  neutra, veloces, de entre 60 y 70 kg. Si además dijeran que son ideales  para atletas en recuperación de una periostitis, no quedarían dudas de  que las diseñaron pensando en mí&#8230;</p>
<p>(Dos  aclaraciones al margen de la foto que ilustra este post: No elegí las  medias esta mañana pensando en el eventual color de las zapatillas, ni  tampoco me preocupé en afeitarme las dos piernas para que la composición  quede armónica).</p>
<p>Todavía no me decido en  un modelo para hacer aventura. Posiblemente repita la Patagonia Run en  septiembre, y me están tentando unas Misuno, que es la marca que alguna  vez le he visto a mi ídolo Scott Jurek. Lo que yo necesito es un  sponsor&#8230;</p>
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		<title>Semana 32: Día 219: Noche de pesadilla</title>
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		<pubDate>Tue, 07 May 2013 14:01:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[correr]]></category>
		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 32]]></category>
		<category><![CDATA[lesión]]></category>
		<category><![CDATA[periostitis]]></category>
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Anoche tuve una pesadilla, muy a tono con mi situación actual.
Como  ya comenté ayer, pude volver a entrenar. La pierna anda bastante bien,  algunos dolores, pero no en la lesión en el tibial. Pude hacer  progresiones, sentadillas, y hoy a la mañana me duele todo, obviamente,  porque perdí entrenamiento. &#8220;La grasa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://3.bp.blogspot.com/-4nsWwN0yIv4/TVckXjubg3I/AAAAAAAABtc/sdpwkDg4vzQ/s1600/Critical%2BAssignment%2BLegs%2B3.jpg" alt="" width="626" height="379" /></p>
<p>Anoche tuve una pesadilla, muy a tono con mi situación actual.</p>
<p>Como  ya comenté ayer, pude volver a entrenar. La pierna anda bastante bien,  algunos dolores, pero no en la lesión en el tibial. Pude hacer  progresiones, sentadillas, y hoy a la mañana me duele todo, obviamente,  porque perdí entrenamiento. &#8220;La grasa se gana rápido y se pierde lento,  el músculo se gana lento y se pierde rápido&#8221;. O algo así.</p>
<p>Anoche  soñé que estaba de vacaciones en alguna localidad costera. Podría  arriesgar que era Pinamar. Estaba con mi grupo de entrenamiento, los  Puma Runners, y teníamos una reunión de negocios. Yo había perdido por  completo mi habilidad para correr. La pierna izquierda la tengo  afeitada, y eso provocó algún comentario socarrón y algunas risas en el  entreno. En el sueño estaba igual, salvo que el pie izquierdo tenía un  agujero sobre el empeine, y de adentro salían cables y chips conectados a  lo largo de la pierna (anoche, antes de acostarme, vi el programa de  los 80&#8217;s en NatGeo y mostraban cómo se construyeron las primeras PCs&#8230;  el cablerío era similar al interno de un gabinete de computadora). La  pierna derecha estaba mejor, pero también tenía algunos slots y chips  conectados.</p>
<p>No caminaba con dificultad, de  hecho agradezco que en los sueños no se siente dolor, pero la imagen era  espeluznante. De hecho al pie izquierdo le salía humo del agujero.  Antes de ir a la reunión, en un ataque de frustración, me arranqué todos  los chips. Estaba realmente harto de estar así, y hasta me preguntaba  si no hubiese sido mejor amputar la pierna.</p>
<p>La  cita de negocios era con una médica que había hecho negocios con mi  ex-socio (una larga historia), así que yo le tenía algo de  resentimiento. Hacía muchos años que no la veía, y ella era quien me  había operado la pierna. Eso alimentaba más mi bronca. Cuando la reunión  estaba finalizando no pude más. Me puse de pie y comencé a insultarla,  me di media vuelta y me fui, para sorpresa de todos los presentes.  Afuera buscaba la combi que me había traído, pero no la podía encontrar.  Era una sensación conocida: frustración, frustración y frustración. Lo  peor fue darme cuenta de que me había olvidado la campera, y la  humillación de tener que volver a entrar a ese lugar para buscarla.</p>
<p>Lo  curioso fue que después me di cuenta que esta mujer de la reunión no  era la que me había operado. Yo la había confundido con otra doctora de  ojos violeta (¿cómo confundir a alguien con semejante característica?).  Habiendo pasado tantos años, lo que más quería era que me hicieran  alguna actualización. Con el avance tecnológico que nos rodea, seguro  podían ponerme algo menos monstruoso y más efectivo. Ante la duda de  quedar mal ante mi súplica de que me hagan un upgrade, volví a conectar  todos los chips que rodeaban mis piernas.</p>
<p>Después  el perro y el gato empezaron a saltar encima de la cama y me  despertaron. Confieso que sentí cierto alivio de que todo haya sido un  sueño.</p>
<p>Obviamente el tema de la lesión es  algo que me angustia, más allá de que me siento muy cerca de recuperarme  del todo. Creo que también se me manifestó mi miedo a encontrarme ante  una situación que me impida correr, además de la vergüenza (reprimida)  de andar con una pierna afeitada y la otra muy peluda. También estaba el  contexto del grupo, en un lugar habitual como es Pinamar. Este año no  voy a poder correr la Adventure Race, porque decidí priorizar la  ultramaratón de Yaboty, que si no me equivoco es una fecha muy cercana.  Pero también me sigue resonando ese mal trago que fue la edición en  Tandil, con tanta violencia y tanta bronca. Se me mezcló con mi  conflicto irreconciliable con mi ex-socio (quien me estafó) y todas esas  cosas no dichas. Además tenía la humillante situación de tener que  volver después de dar un portazo.</p>
<p>Los  sueños son muy simbólicos, pero parte del &#8220;jugo&#8221; que se le puede  exprimir está en qué palabras usamos para contarlo. Y en mi relato está  muy presente la &#8220;frustración&#8221;, ante no poder hacer uso de mis piernas,  ante no saber cómo resolver mis conflictos, y ante cómo me relaciono yo  con los demás. También, por alguna extraña razón, es muy difícil  recordar los sueños si no los contamos apenas nos despertamos. De hecho  ya se está empezando a hacer borroso y difuso. Pero es algo bueno,  porque la imagen de mis piernas deformadas y emparchadas por una  precaria tecnología médica, es algo que no tengo mucho interés en  recordar.</p>
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		<title>Semana 32: Día 218: Volver a empezar</title>
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		<pubDate>Tue, 07 May 2013 02:30:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
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		<category><![CDATA[determinación]]></category>
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¿Cuántas veces escribí este post? No ESTE puntualmente, pero tengo esa sensación de déjà vu. Yo esto ya lo viví. No poder correr, la frustración de estar apto  mentalmente pero no físicamente, y el día en que finalmente todo se  acomoda y puedo volver.
La kinesióloga me dejaba correr el fin de  semana, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://3.bp.blogspot.com/_2Q5abuFk_yc/SzDQjJ5Y7bI/AAAAAAAAAGA/5ojroktJn94/s400/snail+speed.jpg" alt="" width="400" height="312" /></p>
<p>¿Cuántas veces escribí este post? No ESTE puntualmente, pero tengo esa sensación de<em> déjà vu.</em> Yo esto ya lo viví. No poder correr, la frustración de estar apto  mentalmente pero no físicamente, y el día en que finalmente todo se  acomoda y puedo volver.</p>
<p>La kinesióloga me dejaba correr el fin de  semana, pero me resfrié, y con la Feria del Libro dándome otra paliza,  no pude ni actualizar el blog el domingo. Igual no tenía mucho para  contar. &#8220;Estuve todo el día acomodando libros y revistas, recomendando  cómics, contestando dudas sobre Spider-Man y The Walking Dead. Ah, y  descubrí que las Frutigran no son veganas&#8221;. Eso era todo.</p>
<p>Pero  hoy, lunes, pude correr. Fue muy raro, la dejé a Vicky en su nuevo  grupo de entrenamiento y me fui al mío. Nos separan 2 km de distancia,  así que lo hice corriendo, en pantalón largo, campera y con la mochila.  Me dio calor, pero fueron mis primeros pasos desde la Patagonia Run,  hace 23 días. Al principio me sentí muy oxidado. Tenía miedo, porque en  este tiempo no corrí nada, solo unos pasitos cruzando la calle. Mientras  corría dándole la vuelta al hipódromo sentía miedo, porque no quería  lastimarme o sentir dolor. Iba muy contenido, demasiado. Intentaba  prestar atención a todo, a cada sensación en mi cuerpo, sin dejar de  prestarle atención a cada palmo que iba pisando. Me fueron doliendo  diferentes cosas, como las rodillas, el tobillo, pero no la lesión. El  tibial sentía que me tiraba, como algo que perdió elasticidad.</p>
<p>Me  mantuve así, corriendo con cautela, hasta que me empecé a soltar.  Transpiraba, así que me abrí un poco la campera. Hice mi primer  kilómetro en 5:30. Seguí y el segundo lo terminé en 5:06. Llegué a los  Puma Runners, me saqué el pantalón largo, y recién cuando vi algunas  risas me di cuenta que todavía tengo la pierna izquierda afeitada de la  rodilla para abajo, y la otra peluda como siempre. Desentona (parece que  en un atengo una media de nylon), pero prefiero esperar a que se vuelva  a poblar de pelo que a afeitarme y dejarlas simétricas.</p>
<p>Entrené  como siempre, sin dolor, sin molestia. Sigo sintiéndome un poquito  oxidado, pero ya no tanto. Creo que estoy volviendo en serio. Los  ejercicios de musculación me ostaron, y ahora me duele todo, pero mi  entrenador calcula que en tres semanas vuelvo a mi 100%, así que hoy más  que nunca no puedo aflojar. Sigo con mi meta de la Espartatlón, y  quiero volver a mi estado para poder entrenar fondos largos. El tibial  está respondiendo, y creo que me ayudó haberle hecho caso a la  kinesióloga, así como haberme hecho plantillas nuevas. Quizá para el  miércoles tenga zapatillas nuevas, y con eso tendría el combo  anti-periostitis completo&#8230;</p>
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		<title>Semana 32: Día 216: Nuevos objetivos</title>
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		<pubDate>Sat, 04 May 2013 11:42:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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Todos  conocemos ese famoso dicho de que para escribir &#8220;Crisis&#8221; en ideograma  chino hay que escribir también &#8220;Oportunidad&#8221;. Pero yo me juego que el  99% de los lectores de este blog no saben leer chino, que lo mismo daría  si les dijese que no es en chino, sino en coreano o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://bepositiveblogdotcom.files.wordpress.com/2012/10/2942754354_6b78aac2d5.jpg?w=830" alt="" width="500" height="280" /></p>
<p>Todos  conocemos ese famoso dicho de que para escribir &#8220;Crisis&#8221; en ideograma  chino hay que escribir también &#8220;Oportunidad&#8221;. Pero yo me juego que el  99% de los lectores de este blog no saben leer chino, que lo mismo daría  si les dijese que no es en chino, sino en coreano o japonés, así que no  metamos la pata y digamos que todas las crisis son un punto de partida.</p>
<p>Estuve  estos días dándole vuelta a la noción de que no voy a poder participar  este año de la Espartatlón. Por mucho que me pese y todo el esfuerzo que  pusimos mi entrenador y yo, hay dos factores que influyen. Uno es que,  al parecer, esta mítica competencia se volvió demasiado popular, y  apenas conseguí el tiempo de 100 kilómetros en 10 horas y 14 minutos, la  organización de la competencia cerró las inscripciones, ya que habían  cubierto el cupo de 350 participantes y tenían una lista de espera de  190 personas. O sea, ni siquiera tuve la opción de esperar que 191 tipos  se bajaran para lograr un lugar.</p>
<p>Esto, por  más que parezca raro, me trajo cierto alivio. Cuando intenté correr los  100 km de la Ultra Buenos Aires en 2011 la pasé muy mal físicamente.  Anímicamente estaba bárbaro, rodeado de mi familia y amigos (hasta vino  nuestro perro Rulo), pero estaba fatigado, totalmente extenuado, y en mi  cabeza no podía dejar de repetirme que si esto me estaba costando  tanto, 246 km iban a ser imposibles. Fue el momento en que más lejos me  sentí de este sueño. Como la mayoría sabe, abandoné en el kilómetro 77  con la frente en alto.</p>
<p>Este año volví a  intentar, mejor preparado y con un resultado que hasta a mí me  sorprendió&#8230; porque en el camino la sufrí bastante. Hasta llegué a  sentir lo mismo, que si me costaba tanto esto, en unos meses no iba a  poder correr 146 km más en Grecia. Pero llegué a la meta, no tuve  necesidad de parar a descansar, más allá de que tuve momentos en donde  sentí que iba a tener que abandonar (a partir del km 50, cuando empecé a  orinar gotitas color Tang de naranja y me asusté un poco). Todo,  absolutamente, es aprendizaje. Lo fue el intento fallido del año pasado,  y lo fue el logro de este. También aprenderé de no haberme podido  inscribir este año.</p>
<p>Como dije, no poder  inscribirme en la Espartatlón 2013 fue un alivio. No me sentí triste, no  dije &#8220;¡Tanto esfuerzo en vano!&#8221;. La marca de este año me sirve para  2014, así que puedo inscribirme el día en que lo habiliten (estaré  pendiente). Además, puedo entrenar más relajado, e intentar  ultramaratones intermedias, como una de 100 millas (160 km) o una de 200  km. Todo a su tiempo, ya que estoy recuperándome de la periostitis, lo  que también me dificultaba correr una Espartatlón este año.</p>
<p>El tema es&#8230; ¿qué hacemos con el blog ahora? Y eso es lo que estuve pensando todos estos días. Al principio, <strong>Semana 52</strong> era un proyecto de 364 días. Me envicié, quise pasar a correr la  Espartatlón en el segundo año, y no pude. Ok, reintentemos al año  siguiente. Pero claro, ahora sé que no voy a poder hacerlo, por lo que  queda trunco el subtítulo del blog &#8220;<strong>La meta: entrenar para la mítica carrera de 246 km</strong>&#8220;.  Queda claro que ese será mi objetivo, así me tome 8 mil semanas  lograrlo. Intentaré no volverme loco con eso, pero sigo obsesionado con  hacer &#8220;algo&#8221; al final del año.</p>
<p>Va a ser  imposible encontrar una ultramaratón que caiga justo el día de la  Espartatlón, pero no importa. Ahora estoy en la búsqueda de alguna  carrera de más de 100 km, en cualquier parte del mundo. Lo ideal, para  mí, sería algo de 100 millas. De momento no encontré nada, porque las  pocas que hay son en fechas muy lejanas (ya para el próximo año) o son  con intervalos, por ejemplo dividido obligatoriamente en 5 días. No va a  ser fácil, pero ese será el objetivo intermedio. Porque lo necesito,  tengo que seguir entrenando para poder estar 36 horas corriendo sin  parar. Me siento bien encaminado, no me quita el sueño sentirme lejos  (ni siquiera me lo quita estar congestionado y no poder entrenar el día  de hoy, justo que salió el sol). Así que, querido lector, estoy en una  etapa de decisiones, y si sabés de alguna ultramaratón que se corra  entre septiembre y octubre, hacémelo saber. Puede ser el trampolín para  cerrar mi sueño en el cuarto año de <strong>Semana 52</strong>.</p>
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		<title>Semana 31: Día 215: Plantillas nuevas</title>
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		<pubDate>Sat, 04 May 2013 00:06:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 31]]></category>
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Señoras  y señores, mis plantillas nuevas. Las veo distintas a las anteriores,  que tenían una oliva más pronunciada y el talón no tan levantado. Los  colores difieren también. ¿Habrá tenido en cuenta el especialista mi  periostitis? ¿Será una señal de la evolución de mi pisada? ¿Por qué no  se lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/2013-05-03-20-04-57.jpg" rel='nofollow'><img src="http://semanacincuentaydos.files.wordpress.com/2013/05/2013-05-03-20-04-57.jpg" alt="2013-05-03 20.04.57" width="604" height="453" /></a></p>
<p>Señoras  y señores, mis plantillas nuevas. Las veo distintas a las anteriores,  que tenían una oliva más pronunciada y el talón no tan levantado. Los  colores difieren también. ¿Habrá tenido en cuenta el especialista mi  periostitis? ¿Será una señal de la evolución de mi pisada? ¿Por qué no  se lo pregunté antes de irme del consultorio? Enigmas sin resolver&#8230;</p>
<p>A  veces las cosas salen mal, o al menos bastante diferente a como uno lo  tiene planeado. No existe la suerte, todo es casualidad (y causalidad), y  uno tiene que rebuscárselas y aprender a resolver los conflictos que se  presentan. A pesar de que creo que Dios juega a los dados con el  universo, hoy una amiga me presentó algunos de los 83 mandamientos,  según Alejandro Jodorowski, y uno en particular me marcó. Es el número  69 (escucho a algún tonto riéndose por lo bajo), y dice así: &#8220;Cuando te  enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro&#8221;, y me cayó  en un momento justo. Yo considero que mi periostitis es una enseñanza,  del nivel que intentaba alcanzar y las cosas que hice (y no hice) para  llegar hasta ahí. Sin lugar a dudas contribuí a esa dolencia con una  mala amortiguación en mi calzado, y justamente hoy fui a buscar mis  plantillas nuevas.</p>
<p>Mi intención es  contabilizar, en cuenta regresiva, mil kilómetros, y ahí cambiarlas. Sé  que Giroldi me dijo que las cambie cada 800, pero si tiré más de 3 mil  sin darme cuenta, creo que puedo estirarme hasta esa distancia.</p>
<p>La  adquisición de estas nuevas plantillas también coincide con el permiso  de mi kinesióloga de volver a entrenar. Finalmente me dijo que sí (esta  vez en serio), que puedo correr. El tibial casi no me duele, sí siento  que me tira cuando bajo mucho el pie, pero en pilates no tuve dolor, así  que evidentemente es el momento de retomar.</p>
<p>Dudo  que mañana corra mucho, y seguro me sienta raro. Las plantillas hay que  ablandarlas, incluso recomiendan no estrenarlas en una carrera. Mi  próximo desafío es la maratón de Rosario, una competencia que hace unos  meses hubiese considerado pan comido, pero que ahora encaro desde una  lesión, más de dos semanas parado y todavía lejos de mi 100%. Pero, fiel  a la jerga corredora, iré paso a paso. Ya creo que empecé bien yendo a  rehabilitación y haciendo caso a todo. Ahora con las plantillas&#8230;  mañana zapatillas nuevas, pasado la maratón&#8230; y en algún momento de  2014, la Espartatlón&#8230;</p>
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		<title>Semana 31: Día 215: Volviendo (de a poco)</title>
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		<pubDate>Fri, 03 May 2013 02:07:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Casanova</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrenamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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		<category><![CDATA[Espartatlón II semana 31]]></category>
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Hoy fui a mi sexta sesión de kinesiología. Quise pagar el bono de $3 con un billete de 100 y me dijeron &#8220;mañana me lo traés&#8221;.  Claro, yo me había ido al Banelco, donde me van a matar con los costos  de extracción porque mi tarjeta es de Link, para caer con plata, [...]]]></description>
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<p>Hoy fui a mi sexta sesión de kinesiología. Quise pagar el bono de $3 con un billete de 100 y me dijeron <strong>&#8220;mañana me lo traés&#8221;</strong>.  Claro, yo me había ido al Banelco, donde me van a matar con los costos  de extracción porque mi tarjeta es de Link, para caer con plata, ante la  vergonzosa situación de haberme dejado todo el dinero en casa. Y fue al  ñudo, porque no me aceptaron el billete tan grande.</p>
<p>Siempre  me olvido algo, cuando no es la credencial donde ellos anotan las  sesiones, es la credencial de la obra social. Pero bueno, a pesar de  todos estos contratiempos mínimos, sigo yendo y avanzando.</p>
<p>Es  increíble lo que se me está curando la periostitis. Ya no tengo más  hinchado el tibial, puedo caminar sin sentir ningún dolor, y hasta puedo  mover el pie sin ver las estrellas. Me toco y tampoco me duele.</p>
<p>Así y todo, la kinesióloga me dijo que no podía correr. Y hoy lo rectificó. Fue algo así como <strong>&#8220;No vayas a entrenar hasta que yo te diga, ¿de acuerdo?&#8221;</strong>.  Y yo estoy siguiendo todo tal como me lo dicen. Me conectó a esta  máquina de tortura, que transmitía impulsos eléctricos en mi gemelo y en  el empeine. Al principio era agradable. Hasta le hice la observación de  que era demasiado poco lo que sentía. Pero estuve conectado 30 minutos,  y al final sentía que me quemaba, como si me estuviesen electrocutando  de a un voltio por vez.</p>
<p>Nuevamente no me apretujó ni me movió el pie como si fuese el volante de los autitos chocadores. Simplemente me recordó <strong>&#8220;No corras esta semana. Seguramente la próxima puedas&#8221;</strong>. Tímidamente le pregunté <strong>&#8220;¿Pilates puedo hacer?&#8221;</strong>, y me respondió <strong>&#8220;Eso sí&#8221;</strong>.</p>
<p>No  perdí el tiempo, y hoy mismo volví a mis clases, no sin temor de que  algo me hiciera doler el tibial. Pero ninguno de los ejercicios me  molestó. Sí siento el pie como que tira cuando lo doblo para abajo.  Pilates, al ser ejercicios anaeróbicos, son controlados, y no tiene  movimientos bruscos o explosivos. No se usa para rehabilitación, pero  fortalecer los músculos ayuda en cualquier caso de lesión. No sentí  molestia alguna, así que me siento por buen camino. Además necesitaba mi  descarga diaria. Extraño horrores correr y seguir explorando mis  límites. Ahora, al menos, puedo volver a ejercitarme, y algo es algo.</p>
<p>Si no puedo correr, creo que podría empezar a fortalecer mis abdominales, algo que voy a necesitar para los meses venideros&#8230;</p>
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