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Semana 47: Día 326: Yaboty en imágenes

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Por suerte la organización de Salvaje solo subió una pequeña selección de fotos de lo que fue Yaboty. Y digo “suerte” porque puedo subir las mías antes.

No son la gran cosa, realmente no se puede correr y ser fotógrafo a la vez. Mi foto favorita, por supuesto, es la de mis heridas de guerra. No me animé a ponerme en cueros para mostrar todos los raspones que tengo en las piernas y en la otra mano. Se completaría la escena si subiese una imagen mía caminando como un Playmobil en el día de hoy, pero no quiero pasarme de víctima. Sinceramente solo siento un poco agotados los cuádriceps. La ampolla de la planta del pie izquierdo desapareció, así como el entumecimiento de los gemelos. Los cortes en las palmas ya no me impiden aplaudir, como en la entrega de premios.

Me parece increíble haber estado al rayo del sol, en esa agonía de kilómetros y kilómetros, racionando el empalagoso Powerade porque no sabía cuánto faltaba para el próximo puesto de hidratación, transpirado, cansado y mojado, y ahora estoy sentado en mi silla, escuchando los truenos de fondo, con la panza llena después de haberme comido dos milanesas de soja con acelga y una ración de ensalada primavera con choclo. Aquella epopeya de Yaboty empieza a parecer lejana, pero estas fotos movidas y borrosas me transportan de nuevo a la aventura, que empezó a las 3 de la mañana, esperando para tomar el micro que nos iba a llevar a la largada, y culminó a las 14:45, cuando crucé la meta. Aunque, claro, hay quienes dirían que esta experiencia comenzó mucho antes, y que se queda tan grabada en la memoria que nunca va a terminar…

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Semana 47: Día 322: Camino a Yaboty

Bueno, fue solo un susto. Gendarmería se presentó en Retiro con 350 efectivos para asegurarse de que los micros iban a salir a horario, y que nadie iba a impedirlo. Aunque nosotros salimos con un charter desde Palermo, igual el paro me alarmaba, al igual que todos los que no se iban por un servicio privado sino que partían desde la terminal. Pero con el correr de las horas la patronal cedió, se comprometieron a pagar lo adeudado, y nada nos impide partir hacia Misiones.

Nunca pero nunca estuve mejor preparado para un viaje. Hice mi bolso… ¡ayer! Siempre lo armo diez minutos antes de salir. Y el fin de semana pasado fui a la feria a comprar cosas pensando exclusivamente en el largo trecho en el micro. También me equipé con cosas para la carrera, como geles, barritas, pretzels, frutas secas… todo lo que puedo llegar a necesitar. Tanta preparación me permitió seguir agregando cosas los días subsiguientes, como la compra de último momento del día de hoy, que fue Voltaren (crema) por si algo duele. No me termino de acostumbrar a este nuevo yo, que lava los platos después de usarlos y guarda la ropa doblada en los cajones. ¿Cuánto durará?

Realmente estoy muy ansioso, como nunca estuve. Será que es una carrera larga y extenuante, que la hago solo, que tengo desde zapatillas nuevas hasta reloj último modelo para medir distancias de ultra maratón. Tengo todo en su sitio, acomodado, y con tiempo de sobra. Como si fuera poco, me compré un teléfono nuevo, porque el otro andaba cada vez peor, tanto en funcionamiento como en rendimiento de la batería (mi teoría es que los programan para que a los dos años no anden más). Me cayó como promoción por mi empresa de telefonía, a la mitad de su valor, y será el dispositivo que quizás use para actualizar el blog. Veremos, porque no sé cómo son las cuestiones del roaming y todo eso. En el peor de los casos, esta será la última entrada hasta el lunes. Si llego a tener 3G, o si consigo Wifi en la selva, cuenten con actualización diaria. En realidad, está difícil, así que no cuenten con eso.

Tengo un revoloteo de mariposas en el estómago. ¿Cómo será la experiencia yendo solo, sin amigos ni familiares alentándome o asistiéndome? ¿Cuánto me va a tomar? ¿Cómo va a estar el clima? ¿Qué tal habrá sido mi previsión de bebida y alimento? ¿Voy a poder hacer funcionar (y entender) el navegador del reloj? Todas cosas que sabré el domingo. Por ahora voy con mi equipaje y mi provisión de comida para el micro (por si la pifian con mi menú). Siempre algo puede fallar, pero seguro que el día de hoy será mucho menos que de costumbre.

Si la tecnología está de nuestro lado, la sigo desde El Soberbio, en Misiones, donde nos prometieron un fin de semana de 25 grados de máxima. Hasta pronto.

Semana 47: Día 321: ¿Peligra Yaboty?

Me limito a transcribir la noticia que me hiela la sangre. Nosotros tenemos contratado un charter de Vía Bariloche para las 19:30 de mañana, directo desde Capital Federal hasta El Soberbio, en Misiones:

Por un conflicto gremial, habría problemas para viajar en micro

Una facción disidente del sindicato de choferes anunciará una medida de fuerza a partir de esta noche, lo que podría afectar a miles de pasajeros de cara al fin de semana largo. Exigen el cumplimiento de las paritarias.

Por un conflicto gremial, habría problemas para viajar en micro

Crédito foto: Nicolás Stulberg

“A partir de las 0 horas de hoy y hasta las 0 horas de mañana no va a haber servicios de larga de distancia”, precisó en diálogo con Infobae el titular de la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), Silverio Gómez.

Los conductores de la UCRA reclaman el pago del 23% de aumento salarial decretado por el Ministerio de Trabajo en las negociaciones paritarias entre la Unión Tranviaria Automotor, el único sindicato con personería gremial, y las cámaras empresariales.

Además, según informaron en un comunicado, solicitan el “cumplimiento de los períodos de descanso de los choferes (pues) se obliga a los choferes a trabajar largas jornadas, por eso la medida está ligada no solo al respeto por la vida del trabajador, sino también la de todos los que transitan por las rutas argentinas”.

Desde la UTA minimizaron la protesta. “La UCRA ni siquiera es un sindicato. El único reconocido somos nosotros. No tienen ningún derecho”, señaló un vocero a este medio.

Las cámaras empresarias, por su parte, alegan que cuando el Gobierno decidió el aumento paritario les prometieron medidas compensatorias. “Al día de hoy no hay una solución de fondo. Recién ahora está empezando a llegar la ayuda, que es menos de lo que se prometió públicamente”, deslizó a Infobae una fuente del sector.

Así las cosas, habrá que esperar a ver qué nivel de adhesión tiene la medida de fuerza. No obstante, desde la UCRA anticiparon que habrá bloqueos a las terminales, incluyendo la estación porteña de Retiro. El fin de semana largo, para miles de pasajeros, podría empezar con el pie izquierdo.

Semana 47: Día 320: Incorporando tecnología

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Tengo dos incorporaciones al blog. Bueno, en realidad una exitosa y una fallida. Empecemos por la segunda.

Hace un tiempo, creo que el año pasado, escuché sobre una nueva red social llamada Lift. Si la memoria no me falla (probablemente así sea) es de los mismos creadores de Twitter, y es una red social orientada a la autosuperación. Eso solo sirvió para despertar mi interés, y pensé en lo genial que estaría aplicarlo para mis objetivos a corto y largo plazo. Pensé en la Espartatlón como el destino motivacional definitivo, y me quise anotar. Solo que… no estaba en marcha. Funcionaba una versión beta, para la cual había que suscribirse. Me anoté, dejé mis datos, y eso fue todo.

Meses después me llegó un mail de Lift, recordándome que el sistema estaba funcionando y que en su momento había demostrado interés. Como ya estaba abierto a todo el mundo, inmediatamente me abrí una cuenta y al día siguiente anoté lo que había corrido. Vi que había varios grupos de running, algunos de habla hispana, y otros realmente motivadores, como “comer verduras todos los días” o “correr mis primeros 10 km”. Pero mi enamoramiento terminó ahí mismo. Si bien es un proyecto muy interesante, depende 100% de uno. No encontré la forma de ingresar entrenamientos previos o fuera de fecha (quizá se podía y no me di cuenta). Además, el sistema cuenta los días consecutivos en que uno actualiza sus datos. Yo podía correr 100 km en una semana, pero si no ponía la distancia día a día, quedaba como que lo había hecho todo de golpe.

Hubo algo que me pareció fantástico, digno de mención, y fue que cuando me inscribí tuve que poner los motivos por los que quería usar Lift. Hablé sobre ese objetivo primordial que tengo, y al día siguiente me llegó un mail de un SER HUMANO (¡no de una máquina!) deseándome mucha suerte con la Espartatlón. Me conmovió ese gesto y me dio pena porque ya había decidido que no lo iba a usar.

Es probable que Lift sí sea un invento genial y que ayude a mucha gente. De hecho se lo recomendaría a cualquiera que tenga ganas de hacer un cambio en su vida y necesite un registro diario. Pero yo ya tengo el blog, con un cuentakilómetros (con sus falencias), así que solo me servía para agregarle un comrpomiso a mi gestión bloguera. Lo que realmente necesitaba era otra cosa.

Saltamos unas semanas en el tiempo y llegamos a la compra de mi bendito reloj Suunto. Me bajé el manual de la web y realmente no entendía nada. En principio logré descular cómo hacerlo funcionar en modo Ejercicio/Running, lo que me permitía usar el monitor cardíaco, el GPS, cronómetro,etc… lo testeé el sábado pasado y me frustré mucho porque tenía una opción activada llamada “Autolap”, establecida en un kilómetro. O sea que cada 1000 metros lanzaba un pitido, me marcaba que había hecho “una vuelta” (o “lap”) y el cronómetro y el cuentakilómetro volvía a cero. Algo muy confuso para mí, que prefería tener el total de todo.

Este manual recomendaba entrar a una web, www.movescount.com, para personalizar el reloj. Cuando me di cuenta de que era IMPOSIBLE desactivar el autolap, me rendí y me metí en esta página. Ahí descubrí que podía personalizar mis entrenamientos, eliminar los seteos que no me interesaban (natación, ski, etc), sacar el maldito autolap, y lo que es todavía mejor, armar un registro de mis actividades diarias. Entonces me armé mi perfil y después de personalizar todo el reloj (desde pasarlo a español hasta armar las pantallas con la información como yo quiero que se vea), descargué el entrenamiento del sábado. Y ahí estaba todo. Tiempos, velocidad, kilometraje, recorrido en un mapa de Google, altura ascendente y descendente, temperatura… ¡todo! Como si fuera poco, organizado por coloridos gráficos.

¿Se consiguen los Suunto en Argentina? ¡Porque quiero que me auspicien! Fue gracias a toda esta interfaz que decidí ponerme el monitor cardíaco y registrar el entrenamiento del gimnasio. Y así va creciendo toda la información y realmente me entusiasma suarle cosas todos los días. Incluso se arman grupos por interés, se pueden descargar programas de entrenamiento, y generar eventos. En el de los 90 km de Yaboty, que ya estaba armado, somos dos. Y la frutilla del postre, que ya comenté estos días, fue que le pude bajar el mapa de la ultra al reloj, para poder usarlo de guía durante la ultramaratón. Me puse, hecho medio a ojo, puntos intermedios, que son los puestos de control. Creo que este aparato es el sueño tecnológico hecho realidad, después de las patinetas voladoras que nos prometió Volver al Futuro II (seguimos esperando).

Decidí dejar el link de mi perfil en Movescount en la barra del costado, supongo que puede consultarlo cualquiera sin necesidad de tener una cuenta. Le encontré una limitación, sin embargo. Yo suelo contabilizar en mi cuentakilómetros lo que hago en cinta. Para entrar en calor siempre corro “2 km” con una inclinación de 1 grado… pero para el Suunto yo estoy haciendo musculación. No podía ajustarse exclusivamente a TODAS mis necesidades, así que seguiré metiéndole mano a la distancia recorrida…

Semana 46: Día 318: Yaboty es inminente…

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Sin dudas la Ultra Buenos Aires fue la carrera más importante que corrí este año. Yaboty será la segunda.

Hace unos días lloraba un poco por todo lo que rodea este viaje. Quisiera ser claro, no me asustan los 90 km. Los ansío muchísimo. Me cuesta esto de viajar solo y no compartirlo con nadie, pero me muero por estar allá en Misiones corriéndola. Los planetas se alinearon para que participe en este desafío, y me alegro de no haberme bajado con el sacudón que dio mi vida estos últimos meses.

No suelo preparame con tiempo. Como buen corredor, vivo a las corridas, pero esta vez pude organizarme e ir comprando cosas. Tengo la comida que voy a llevar al circuito, el equipo reglamentario, y hasta el apto médico. Mucho de lo que voy a llevar lo fui recolectando de ultra trails pasados, lo que confirma que con cada carrera uno adquiere experiencia, y hasta accesorios que van a servir para la siguiente aventura.

Lo que estoy viviendo con más entusiasmo es el reloj que me compré. El Suunto Ambit (así, con doble “u”) ya se convirtió en mi mejor amigo. Me costó entenderlo, y con el tema de setearlo me estaba complicando mucho, pero era porque no lo estaba sincronizando con la web (www.movescount.com), y ahí pude personalizarlo como yo quería. Lo mejor de todo, que me volvió completamente loco, fue que pude cargarle el recorrido de Yaboty… ¡Tengo un mapa en el reloj! También le asigné la ubicación de los Puestos de Control, así que en medio de la carrera, con una batería que me dura entre 15 y 50 horas, puedo ver cuánto me falta para cada uno de mis objetivos intermedios. ¡No veo la hora de probarlo en la ultra!

Vamos a comenzar desde El Soberbio, frente a las costas de Brasil, que casualmente es donde terminé en 2011. De ahí serán caminos por senderos, en medio de la selva, con nuestra propia determinación y una alimnentación e hidratación inteligente como motores para llegar hasta el final (ver mapa). La largada es a las 5 de la mañana de este domingo, aunque el micro que nos traslada a la salida parte a las 3. Nadie me va a impedir hacerme una súper siesta y levantarme a las 2 para desayunar. Después, con unos 8 grados de temperatura, saldremos a enfrentar la tierra colorada de Misiones, con el horario límite de llegada a las 22 hs. Quiero llegar de día, así que me voy a esforzar por hacer entre 12 y 14 horas (llegando a la meta a las 17 o 19 hs). A la noche nos espera una cena, supuestamente vegetariana, y 23:30 está saliendo el charter de regreso a Buenos Aires, como para llegar temprano y dormir todo el día (gracias a que es feriado).

Celebro la organización de Salvaje para este evento. MUY superior a cuando la corrí por primera vez (se nota que la experiencia les juega a favor). En aquel entonces no seríamos más de 40 corredores y para esta edición, sumando todas las distancias (10, 21, 42 y 90 km) hay unos 800.

¡Ya quiero estar ahí!

Semana 46: Día 316: Temiendo Yaboty

Miedo. Hay que abrazar el miedo. Empaparse de él, aprender a exorcizarlo. Quitarle poder.

Temo mucho por mi participación de los 90 km de Yaboty. No es que haya duda de que la corra. Eso está fuera de discusión. Pero no sé cómo me va a ir, tengo una gran incertidumbre, y no me refiero solo a la carrera.

Como ya comenté en posts anteriores, esta ultramaratón fue una de mis experiencias favoritas, hace dos años, cuando la corrí en equipo con Vicky y eran 100 km en el verano. Ahora es en el último mes del invierno, unos pocos kilómetros menos. Y el gran cambio desde que decidí correrla es que voy a ir solo. Pero solo en serio, no conozco a nadie de los que va a correrla. Voy a tomar un micro en el que voy a estar 16 horas rodeado de gente que no conozco, voy a dormir en un hostel compartiendo habitación con extraños y voy a participar de una charla técnica sin cuchichear por lo bajo con mis amigos. Me da un poco de pánico esa situación, porque como cualquier persona que vive conectada a internet 18 horas por día, soy una persona a la que le cuesta mucho socializar.

Pero estoy intentando revertir esa tendencia. Originalmente iba a participar de Yaboty y me iba a concentrar en eso. Es el motivo por el que no iba a ser de la partida en la Adventure Race Tandil. Entonces me separé, me pegó esa cuestión de querer reconectarme con mis compañeros de grupo, y decidí ir con ellos. Terminé haciendo una carrera de aventura dos semanas antes de un trail de aventura. Creo que es obvio que no voy a buscar hacer marca ni llegar al podio. Todo esto tuvo su precio, aunque me fue espectacularmente bien en Pinamar, terminé muy fatigado y no llego a Yaboty en las mejores condiciones físicas. Tengo un dolor en el costado de la rodilla derecha, que aparece cuando corro y desaparece apenas me detengo (fatiga, seguramente). Tampoco he hecho fondos largos últimamente, así que no sé qué esperar. Por eso tengo un poco de ansiedad por correrla, como si llegara a un examen sabiendo muy bien ciertos temas y con la única estrategia de guitarrear si me preguntan por los otros.

Quizá lo que más me pese sea esa cuestión de participar de una prueba tan dura sin ningún conocido con quien compartirlo. Seguramente conozca gente en el viaje, y ya tengo la promesa de conocer a Jorge, quien me escribió al blog hace poco y que también va a participar de los 90 km de Yaboty. Generalmente las carreras son oportunidades de conocer lugares nuevos, expandir los horizontes físicos y mentales, y afianzar relaciones. Nunca fui solo ni tampoco se me cruzó por la cabeza hacerlo. El running es una actividad bastante solitaria porque es difícil encontrar a una persona que tenga exactamente tu ritmo y con la que, además, tengas una charla amena. Sin embargo, en los Puma Runners, siempre nos las ingeniamos para hacer que cada carrera sea un viaje de egresados, en donde compartamos comidas, salidas y las “sobremesas” post carreras. Ahora me toca improvisar, arreglármela por las mías. Voy por la competencia, no por la vacación.

Como dije varias veces, el miedo me paralizó siempre, y ahora decidí convertirlo en un motor. Podría haber cancelado mi inscripción y pedir que me computen ese dinero a otra carrera… Pero, ¿para qué? ¿Para seguir consintiéndome en cada una de mis mañas? Creo que si te enfrentas a las cosas que te dan pánico, te podés llevar la grata sorpresa de que le empezaste a quitar poder…

Semana 45: Día 315: Flor de relos

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“Solo, solo unos pocos elegidos pertenecen en verdad al gran mundo… Solo unos pocos elegidos en el mundo lucen la hora exacta en su muñeca”.

“¿Te compraste un Suunto Ambit Silver? Te pasaste, macho”. (disculpas a Les Luthiers)

Había llegado al país hace unos días, pero solo pude echarle mano hoy. Fue amor a primera vista. Yo necesitaba un reloj con GPS que me durase para las ultramaratones (como, por ejemplo, la inminente Yaboty), y el reloj necesitaba posarse en una muñeca que hiciera quedar a su dueño como un alfeñique.

Aprovechando que mi amigo Matías viajaba a los Estados Unidos por trabajo, lo compré y se lo mandé a su hotel. Como es medio paranoico con el tema de la aduana, tiró el manual (que, según él, era una especie de guía telefónica) así que, como ven en la foto, tiene cualquier hora y fecha, ni idea de cómo cambiarlo. Igual lo estoy cargando para estrenarlo mañana. También hice una gran jugada con este viaje y compré un cable cargador para el Garmin Forerunner 405 que tenía, inutilizado por no poder cargarle la batería. Acá vendían ese mismo cable en Mercadolibre por $300 y en eBay lo conseguí por u$s 20 (conviértanlo a la cotización que les plazca, dólar real, blue, soja o tarjeta, pero es más barato que lo que te piden acá).

El Suunto es enorme, o estoy muy flaco porque en mi muñeca me recordó cuando era chico y jugaba a vestir los zapatos de mi papá. Pero el tamaño seguramente tenga que ver con su batería, que dura 15 horas en modalidad running y 50 en hiking (tiene que ver con el ping que envía al satélite, es algo muy técnico como para que nosotros los científicos de la NASA nos pongamos a explicar). Pero no solo eso, además de GPS y navegación, tiene brújula, barómetro, termómetro (para la temperatura ambiente, no sean tan fantasiosos) y monitor cardíaco. Solo para reloj, la batería dura 30 días. Además dice que es resistente al agua, a una profundidad de 100 metros, pero ni loco lo pruebo.

Estos días estuve corriendo con un Garmin Forerunner 305 prestado, que como todas las cosas viejas, grandotas y feas anda fantástico. Pero aunque estaba enamorado de mi reloj anterior y que este que me dieron también funcionaba de perillas, estoy experimentando grandes distancias, y la batería nunca me alcanzaba. En la Ultra Buenos Aires usé tres relojes distintos, en los trails de montaña como Patagonia Run o La Misión elegía en qué momento activar el GPS (generalmente al principio) para después meterme en una incógnita… todos sabemos que cuando preguntamos a los banderilleros cuánto falta para el próximo puesto de asistencia, te mienten descaradamente… Tienen buenas intenciones, quieren que no te desmoralices, pero cuando te dicen que llegás a la cima en 20 minutos y tardás 2 horas, realmente empezás a decir el clásico “qué hago acá”. En cambio, si de antemano sé que faltan 10 km y en el medio hay una montaña, me puedo preparar mentalmente para sufrir.

Vamos a ver cómo me va con este flor de relos. Con que llegue a usarlo en las 36 horas de la Spartathlon 2014 voy a ser más que feliz…

Semana 44: Día 307: Palpitando Pinamar

Si no tuviese trabajo pendiente ni responsabilidades, ahora mismo estaría en Pinamar, chupando frío, pero rodeado de amigos. Un contingente de Puma Runners ya se encuentra en la ciudad costera, de cara a la Terma Adventure Race. Esta carrera es un clásico para nosotros, y será mi sexta edición. Pero me toca salir mañana por la tarde.

Esta fue la primera competencia en la que participé. Al principio era “La Merrell”, pero hubo un cambiazo de sponsors, un año fue “Adventure Race” a secas (parecía que le faltaba algo), y ahora esta amarga bebida que jamás me gustó es la marca emblema (mucho mejor ella que Old Smuggler o Jack Daniel’s). Por algún motivo que no logro dilucidar, siempre nos toca muy buen clima. Para el domingo nos esperan 18 grados de máxima y 9 de mínima, aunque para la hora de la largada no creo que pasemos demasiado frío.

Mi primera carrera (de toda mi vida, sin contar esos angustiantes 3,5 km que nos obligaban a correr a fin de año en el colegio) fue en Pinamar, exactamente el domingo 6 de julio de 2008. Hizo un día hermoso, y corrí en posta, el último tramo (unos 7 km). Crucé bosque, un poco de arena, pasto, asfalto… Me salió el competitivo de adentro y subía las cuestas con grandes zancadas, desmoralizando a los que la estaban haciendo toda entera y ya no tenían fuerzas.

Todo lo que hice en esa carrera fue gracias al equipo. Si no hubiese ido con ellos, no la hubiese corrido. Ni siquiera me hubiese enterado de que existía. Toda esa convivencia, las anécdotas, los consejos, el traspaso de la antorcha a las nuevas generaciones… eso es lo jugoso de estos viajes. Ahora, cinco ediciones más tarde, me toca ser a mí el tipo “con experiencia”, que dice cómo encarar las subidas en los médanos (buscando las pisadas del anterior), cómo evitar que se te meta arena en las zapatillas (polainas), dónde apretar (en suelo firme). PInamar me llama más por su tradición que por su recorrido, que de por sí es muy duro y come mucha pierna.

¿Lo que menos me gusta? Lavar las medias dos o tres veces y seguir sintiendo que tienen arena. ¿Lo que más me gusta? Esos últimos 100 metros de asfalto, con la murga, los papelitos, la gente alentando, y cruzar la meta.

Semana 44: Día 306: 128,39 km en un mes

¡Volvió a bajar mi promedio de kilómetros mensuales! Y no creo que haya entrenado menor cantidad de veces, pero me parece que los entrenamientos están siendo más cortos.

Corrí la maratón de Río de Janeiro, que es como un 25% de todo el kilometraje de julio. Y tanto antes como después con los Puma Runners intentamos cuidarnos y no sobrecargar al cuerpo. Ahora está pasando lo mismo con la Adventure Race de Pinamar, que la corremos este domingo. Estoy pensando si esto hizo que entrenásemos menos, o si me olvidé de anotar unos cuantos entrenos, o qué pasó. Desde que cuento mis kilómetros, este fue uno de los meses más bajos (no casualmente este también fue el mes en el que empecé el gimnasio):

2011
Octubre: 208,73
Noviembre: 173,43
Diciembre: 164,29

2012
Enero: 208,25
Febrero: 290,93
Marzo: 230,27
Abril: 194,35
Mayo: 258,79
Junio: 162,19
Julio: 211,81
Agosto: 169,05
Septiembre: 64,12 km

Octubre: 129,85 km
Noviembre:  169,48 km
Diciembre: 249,77 km

2013
Enero: 323,03 km
Febrero: 321,88 km
Marzo: 335,60 km
Abril: 163 km
Mayo: 157,26 km
Junio: 168,60 km
Julio: 128,39 km

Paradójicamente los meses de más calor son los de mayor carga, y a mitad de año empieza una caída. Espero que en agosto pueda subir, realmente extraño hacer fondos largos (pero también extrañaba entrenar en el gimnasio, y todo no se puede).

Quedan dos meses para la Espartatlón y 14 para que yo participe. ¿Llegaré?

Semana 43: Día 301: La Patagonia Run que no será

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La emoción de las carreras dura un tiempo. Si me preguntan hoy cuál es mi carrera favorita, seguramente elija alguna de las de este año, y en 2015 diré otra cosa. Me encantó la Maratón de Río de Janeiro, pero tengo muy fresca la Ultra Buenos Aires porque fue la primera vez que lloré al cruzar la meta. Sin embargo hay una competencia que sigue ahí, en mi top 5 virtual, que es la Patagonia Run.

Este ultra trail de montaña lo sufrí horrores en 2012, cuando hice 100 km con una pata al hombro. Este año, en abril, hice 63 km y si bien la distancia era menor creo que parí más el trayecto. Me jugó a favor la experiencia, y no estar haciéndola yo solo. Me acuerdo de estar en la charla técnica y cuando terminaron las proyecciones del recorrido y todas las indicaciones reglamentarias, tiraron una bomba: La Patagonia Run Spring. La misma edición, solo que el 30 de noviembre. Me emocionaba volver a hacerla. ¿Cambiaría el clima? ¿Sufriríamos menos el frío?

Aproveché y empecé a “venderla”. Hasta el día de hoy estaba queriendo convencer a gente que venga a correrla. Tenía a alguien apalabrado para que me acompañase (tuve que amenazar su integridad física si no lo hacía). Y hoy me entero de la bomba: se canceló. El mensaje de la organización dijo:

Razones internas y externas a nuestra Organización nos han llevado a tomar la decisión de postergar para el próximo año el lanzamiento de Patagonia Run Spring.
A partir de ahora, todas nuestras energías estarán volcadas a preparar Patagonia Run 2014, cita obligada para el próximo 12 de abril en San Martín de los Andes, donde volveremos a encontrarnos como ya es costumbre, para disfrutar de un evento que, les aseguramos, será maravilloso.

Algunos en el Facebook de la organización argumentaron que podría tener relación con otras carreras que le “tiraron” encima. Últimamente se viene dando esa horrible costumbre de salir a competir con competencias grossas con una o dos semanas de distancia (si no es el mismo día). No sé si será eso, pero por el nivel de profesionalismo que supo tener la organización de Patagonia Run, no me cabe duda de que no había forma de hacerla.

Para mí es una decepción muy grande, porque no solo venía embaladísimo, queriendo convencer a todo el mundo de que corra alguna de las distancias, sino que me había comprado un par extra de zapatillas, las Nightfox (que usé en la Patagonia Run de 2012), con la intención de llegar al 30 de noviembre y usarlas en montaña. No me consuela pensar que se hará el año que viene. Falta MUCHO para la primavera de 2014, de hecho no sé si no voy a haber corrido la Espartatlón, y estarán juntándome todavía con cucharita. Es una posibilidad.

Pero bueno, no va a poder ser. Quizá mi única opción sea averiguar si existe esa carrera que le tiraron encima, ver qué onda, y no desperdiciar ese hueco que le había hecho a mi agenda…