Semana 47: Día 326: Yaboty en imágenes

100_4665

Por suerte la organización de Salvaje solo subió una pequeña selección de fotos de lo que fue Yaboty. Y digo “suerte” porque puedo subir las mías antes.

No son la gran cosa, realmente no se puede correr y ser fotógrafo a la vez. Mi foto favorita, por supuesto, es la de mis heridas de guerra. No me animé a ponerme en cueros para mostrar todos los raspones que tengo en las piernas y en la otra mano. Se completaría la escena si subiese una imagen mía caminando como un Playmobil en el día de hoy, pero no quiero pasarme de víctima. Sinceramente solo siento un poco agotados los cuádriceps. La ampolla de la planta del pie izquierdo desapareció, así como el entumecimiento de los gemelos. Los cortes en las palmas ya no me impiden aplaudir, como en la entrega de premios.

Me parece increíble haber estado al rayo del sol, en esa agonía de kilómetros y kilómetros, racionando el empalagoso Powerade porque no sabía cuánto faltaba para el próximo puesto de hidratación, transpirado, cansado y mojado, y ahora estoy sentado en mi silla, escuchando los truenos de fondo, con la panza llena después de haberme comido dos milanesas de soja con acelga y una ración de ensalada primavera con choclo. Aquella epopeya de Yaboty empieza a parecer lejana, pero estas fotos movidas y borrosas me transportan de nuevo a la aventura, que empezó a las 3 de la mañana, esperando para tomar el micro que nos iba a llevar a la largada, y culminó a las 14:45, cuando crucé la meta. Aunque, claro, hay quienes dirían que esta experiencia comenzó mucho antes, y que se queda tan grabada en la memoria que nunca va a terminar…

Ver galería

  • Sin Comentarios
  • Sin votos

Escribí tu comentario