Semana 38: Día 245: A veces el dolor está bueno

Le tenemos tanto miedo a los dolores. Es una sensación horrible, tanto que el hombre lo ha usado tanto para someter a otros, como para autoinfligírselo y demostrar así devoción religiosa o autodesprecio.

Pero los deportistas conviven con el dolor. A veces es tan fuerte que te deja afuera de cualquier actividad. Otras es un recordatorio de tu fragilidad, y terminás entrenando alrededor de él,  evitando lo que te provoca molestias o tan solo diciéndote “si se me pasa corriendo, sigo”.

Hay un dolor en particular que yo disfruto. Lo siento cada tanto, cuando hace mucho que no hago musculación. Cuando hago flexiones o abdominales y al día siguiente ciertos movimientos dejan una sensación caliente, y un chispazo al cerebro. Es el dolor de estar empezando. Me hace sentir vivo, y me da un objetivo muy puntual: seguir entrenando hasta que ya no duela.

Puedo entender a los que le quieren escapar al dolor. ¿Se entenderá que yo disfrute del mío?