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Enero 6, 2012 | Por alfredo-fonticelli | Claves: brigada del café, el ángel de la bicicleta, El reencuentro, gustavo matinez, rosario, tosco | # Enlace permanente
Después de casi 4 años de inicar este blog tomó contacto conmigo un compa de la Tosco. Uno de los rosarinos que viajó a Nicaragua en esa brigada frentista. Nos leímos unos mail, nos hablamos por teléfono unas palabras y prometimos seguirla. Cosa que doy por descontado. Días atrás miraba este blog y me preguntaba para que seguirlo. Este es un motivo. A continuación un texto de Gustavo Martinez, el compa de la Tosco que hoy apareció hoy en este blog, quizás, como un regalo de los magos.
abrazo
Pochormiga: el ángel de la bicicleta
Por Gustavo Martínez
Eran las seis de la tarde del 19 de diciembre de 2001. Claudio Hugo Lepratti, estaba subido al techo de la escuela 756 del barrio Las Flores, en Rosario (Argentina), donde trabajaba de portero. Desde allí les pedía a los policías que dejaran de disparar. A tres cuadras, un grupo de vecinos cortaba la Avenida Circunvalación, pero frente a la escuela no había disturbios. El y sus compañeros tenían miedo por los chicos que entraban al comedor. De pronto, tres policías bajaron de dos autos. Uno disparó su Itaka y una bala atravesó la garganta de Pocho. Así murió, a los 35 años, un tipo al que sus vecinos le cambiaron el apodo por el de El ángel de la bicicleta.
Pocho era y es una hormiga, pero una hormiga muy pero muy especial. Exploradora y a la vez Obrera (altamente calificada), sin mencionar, por supuesto, las tareas de organización interna de los hormigueros y las vinculadas con la capacitación de nuevos líderes comunitarios. En su trabajo de hormiga, localizó los cien lugares del Gran Rosario y del Cordón Industrial donde está el alimento y los materiales necesarios para la construcción del Hormiguero Nuevo, el Hormiguero Grande que otros soñaron: una verdadera Patria donde Todas las hormigas sean Hermanas. Pocho exploraba y señalizaba los caminos que recorría para que todas las hormigas honestas, dignas y luchadoras se fuesen encontrando, compartiendo sus conocimientos, sus experiencias en la construcción, sus fuerzas y todas las reservas que empezaron a guardar cuando el Rey de los hormiguicidas pronunció aquello de que Hay que pasar el invierno (mientras aplicaba el plan del invierno eterno). “- ¡El invierno eterno no existe, si despertamos se va!” -andaba gritando y predicando el Pocho con su Bicicleta. – “¡Podemos y debemos construir la Primavera!!!”, para eso usaba su garganta y su sangre esta Hormiga ciclista que pedaleaba y pedaleaba bajo la lluvia, contra el viento, cagándose de frío, de calor y de risa hasta llegar a la otra punta del camino que -para él- era apenitas el inicio de otro y otro.
El Nosotros de Pocho era un nosotros mucho pero mucho más grande que el que podamos pensar y recorrer en auto o en tren. Era un nosotros como de doscientos idiomas, mil religiones y millones de fiestas de cumpleaños y pesebres. No se limitaba a las hormigas negras, rojas, cumbieras, tangueras, grandes, medianas, pequeñas, diestras, zurdas, chuecas. No, él creía en un mundo construido por hormigas granito a granito, donde pudieran vivir cómodamente caballos, grillos, perros, abejas, abogados, unicornios, dentistas, elefantes blancos, psicólogos, pastores alemanes y de los otros también. Y también tenía un plan secreto para vegetarianizar a los hermanos carnívoros e insectívoros, especialmente a los osos hormigueros que con la excusa del neoliberalismo, el fin de la historia y la cadena alimenticia colaboran con el exterminio de hormigas.
Pocho exploraba y señalizaba los caminos como decía, pero mientras tanto hacía el trabajo de obrera transportando pesadas cargas en su mochila que se vaciaba sólo para llenarse nuevamente con auténticos productos regionales.
La mochila de Pochormiga era algo así como un muestrario de hojitas, semillas, boletines, afiches, revistas, y convocatorias de decenas de organizaciones de hormigas rebeldes y solidarias; y en un costado: mate, yerba, gomines, agenda, parches, torta asada o frita, solución y algún paquete de fideos (y una cebolla) para improvisar un guiso.
Cada cosa que sacaba iba acompañada de una sintética, efectiva y particular explicación sobre los autores, sus objetivos y su forma de organización, y por supuesto alguna referencia a la necesidad de apoyar y/o trabajar en conjunto.
En un acto convocado por el Encuentro de Hormigas en defensa de la salud pública (antes del asesinato de Pocho), una Hormiga periodista nos contó que una hormiguita muy chiquita que acompañaba a su mamá en el reclamo desesperado de comida, había recibido como respuesta oficial una bala de goma en la pancita.
Una bala en lugar de alimento, de caricias, cosquillas y mimos. Nos habló de lo tremendo de este hecho por lo simbólico y por cómo desnudaba la perversidad y la crueldad de los planes hormiguicidas.
Ignorábamos, en ese momento, que a las pocas horas, un 19 de diciembre a las 18 horas, en la escuela de uno de los hormigueros más pobre de Rosario, sucedería otro hecho cargado del mismo simbolismo.
Esta vez no fue en la panza. Pocho no reclamaba comida para él, estaba usando su garganta como siempre, para predicar que el invierno eterno es un verso, que podemos y debemos construir la primavera, y exigiendo a viva voz a las hormigas que andan con armas y sin memoria (las que visten uniformes color azul mercenario que es el color más triste de todos) que dejasen de matar y reprimir a quienes deberían estar defendiendo. La garganta de Pocho era para eso, para intentar lo que para otros es imposible; y ahí fue el disparo, no fue a la panza. A la pancita va cuando pedís comida, cuando gritás por los otros va a la garganta.
Hoy pasé por una de las tantas Asambleas de Hormigas, siguen preocupadas por hacerle entender a todas las otras especies cómo y quién era El Pocho, buscan y buscan traducir con palabras y gestos tanto amor y compromiso, tratan de encontrar algún sinónimo, algo que defina a ese flaco despeinado, ex-seminarista, profesor de filosofía, cocinero-murguero-delegado-campamentero-catequista-organizador de no se sabe cuántos grupos de Hormigas.
Si bien sigue el debate (y seguirá), es una necesidad compartir lo que se dijo y también lo que me pareció y quise escuchar.
Pocho era el Taller de Alas de Colibríes que canta Silvio Rodíguez. Era un horno de pan, era El Principito, parecía una carpa para dos personas pero cuando lo conocías era un camping cincuenta estrellas, era un despertador, un multiplicador de panes y guisos, un santo, era como Cristo, como el Ché, un amigo, un hermano, un compañero, El compañero, era como un padre, era el mate cocido calentito para el alma, el espejo para ver todo lo que nos falta comprometernos, un quijote en bicicleta que no perdía el tiempo con los molinos de viento, era el chef guisero de la solidaridad y la cebolla, era el puente, el durazno y el país de Mario Benedetti pero las tres cosas juntas, era el auto que te levanta en la ruta después de hacer diez horas dedo, era la viola de Santana, el charango de Jaime Torres, el violín de Peteco Carbajal, el bandoneón de Pichuco y de Piazzolla. Que sé yo. Era todo eso El Pocho y que quede bien claro que él no se fue: lo fueron, lo mataron, lo fusilaron, lo empalaron, lo crucificaron -como al otro flaco que nunca anduvo en bicicleta- los mismos de siempre, los mismos que asesinaron, torturaron y desaparecieron a toda una generación de Hormigas.
Y ahora andamos con el Pocho por las calles, cargándolo en las pancartas junto a Juan, a Yanina, a Graciela y a todas las Hormigas ejecutadas, cargándolo en las pancartas porque se quedó sin sangre de tanto hacer el amor, como dice Barón.
Eso sí, no era de los que se van así nomás, no te lo decía directamente, pero algo picando dejaba el muy guacho. En las chapas del techo de la escuela donde lo crucificaron alguna Pocheada se mandó. Seguro que esa mancha ahí arriba, el charco seco, es mucho más que eso. Tal vez un mapa, un sueño, una flecha que señala por donde va a llegar el fin del invierno o simplemente algunas tareas o notas de viaje, pero seguro que algo dibujado, escrito o manchado dejó para todas las Hormigas que formaban ese nosotros hermosamente grande que él palpaba, sentía y construía todos los días.
El Tata Dios tendrá que bancarse andar esquivando los piolines de las carpas y soportar celestialmente a la más maravillosa música que es la murga ensayando hasta la madrugada, pero, a lo mejor, podrá enterarse a través de Pocho (si previamente el de allá arriba compromete su apoyo irrestricto e incondicional a la causa) quién es el que anda regalando botellas con un velero enorme adentro sin su permiso y quiénes son los que cuando todos duermen pintan en las paredes del cielo:
los ángeles de lata,
los chicos del pueblo,
las luciérnagas,
las lucecitas,
los Juanes,
las Gracielas,
las Yaninas,
los Cañetes,
los perros,
los huesos,
los ninguneados,
los chuecos,
los lápices,
las Hormiguitas
y los murguistas.
Todos seguimos de pie y luchando.
Gustavo Martinez, no es periodista ni suele frecuentar mundillos literarios. Escribió esta nota para sus hijos Micaela, Santiago y una tercera que aún descansa en el vientre de su mujer.
El dice que lo empuja una buena carga de dolores, de odios y resentimientos que no se ven reflejados en las líneas de este texto. No obstante PocHormiga: el Ángel de la Bicicleta es una traducción de todo eso que siente, mediatizado por sus hijos, por el recuerdo de Pocho, y fruto de un esfuerzo muy grande para procesar tanta pero tanta rabia.
Agosto 24, 2009 | Por alfredo-fonticelli | Claves: blog, brasil, brigada, fonticelli, fsln, nicaragua, sandino, tosco | # Enlace permanente
Conheça a atuação dos brigadistas brasileiros na Nicarágua
O Congresso em Foco conta a história de Beto Almeida, Cleonice Dorneles e Caio França, voluntários que, na década de 1980, trabalharam na reconstrução do país da América Central
Caio França, que acompanhou de perto o processo de reforma agrária na Nicarágua
Lúcio Lambranho, enviado especial
Brasília e Manágua (Nicarágua) – Entre 1980 a 1990, os sandinistas comandaram os combates aos contra-revolucionários bancados e treinados pelos Estados Unidos. Ao mesmo tempo milhares de jovens de todo o mundo trabalhavam como voluntários na reconstrução do país centro-americano.
Os guerrilheiros da Frente Sandinista de Libertação Nacional (FSLN) e do recém criado Exército Sandinista combatiam os Contras no sul e no Norte do país. Os jovens apelidados de “brigadistas” colhiam café em fazendas do estado e ajudavam na campanha nacional de alfabetização.No início dos anos 80, cerca da 70% da população da Nicarágua vivia sem saber ler e escrever.
Jovens brasileiros ligados a movimentos políticos tiveram destacada atuação como brigadistas. A presença deles na Nicarágua foi usada como justificativa pelo governo dos Estados Unidos para barrar um empréstimo pedido pelo governo Sarney no Banco Mundial (leia mais). Nesta reportagem, mais uma da série Nicarágua 30 anos, o Congresso em Foco narra a experiência de três brasileiros que atuaram como voluntários no país centro americano nesta época.
Beto Almeida já trabalhava como jornalista na Empresa Brasileira de Notícias (EBN) e tirou quatro meses de licença para ir ajudar os sandinistas entre o final de 1986 e o início de 1987. Numa das Unidades Produtivas do Estado (UPEs), Beto trabalhou na colheita de café com outros 105 brasileiros, que formavam uma das maiores brigadas de voluntários internacionais na região de Matagalpa, no centro-norte da Nicarágua.
Todos acordavam às 5hs da manhã, tomavam café preto com tortilhas, o mesmo cardápio servido no almoço e nos jantares com um pouquinho de arroz. Os voluntários usavam instalações sanitárias muito precárias, mas não faltava água e era possível tomar banhos em cachoeiras na região de montanha.
Essa brigada viveu três meses na fazenda de La Pintada, uma das UPES nacionalizada pelos sandinistas depois que o dono, um latifundiário, fugiu na ofensiva final da Revolução Sandinista, em 1979. “No ano anterior eles tiveram muitos problemas nessa região com os ataques dos Contra. Tanto é que de noite nos escutávamos os combates, mas nós nunca pegamos em armas”, relembra o jornalista.
“Em muitos momentos os sandinistas chamavam a mim e a outras pessoas quando havia uma situação de alerta e me pediam para tocar violão e manter o pessoal sem dormir. Poderíamos ter que fazer uma evacuação a qualquer momento. Matagalpa era um dos alvos desses ataques dos Contra”, explica Beto.
A colheita do café era uma questão fundamental na Nicarágua, pois os homens estavam na frente de batalha e o país precisava reorganizar a exportação do produto. Essa ação era combinada com um esforço de alfabetização dos campesinos que viviam junto às unidades produtivas onde os brigadistas trabalhavam.
Cerca de três mil professores cubanos ajudavam na alfabetização. Também chegavam a todo o momento ajuda dos países comunistas do Leste Europeu. “Quando eu estava lá chegaram, por exemplo, três navios carregados de livros em espanhol da antiga União Soviética. A Alemanha oriental mandou um hospital pré-montado”.
Apesar da proteção dada pelos sandinistas, os brigadistas brasileiros tinham a impressão de que a Nicarágua poderia ser ocupada a qualquer momento pelos Estados Unidos. “Havia sempre a suspeita de invasão pela grande presença de militares norte-americanos na base de Cana Longa, em Honduras, que é a base de onde eu acho que partiu esse golpe militar de agora em Honduras”, acredita o ex-voluntário.
“Nós tínhamos a clara realidade de que corríamos risco de vida. Todos os dias tinham atentados e morriam jovens, sobretudo professores. E no dia que nós chegamos, a rádio dos Contra fez um pronunciamento contra a brigada dos brasileiros. Nos chamaram de comunas e que nós iríamos pagar pelo preço de trair a democracia e tentar fortalecer o regime comunista dos sandinistas”, relembra o jornalista ex-brigadista na Nicarágua.
Brigada Henfil
Cleonice Dorneles, funcionária pública federal em Brasília, esteve em 1987 na Nicarágua por três meses em outra brigada brasileira, mas também em Matagalpa. Assim como Beto Almeida, ficou numa Unidade de Produção do Estado (UPE). Junto com outros 25 brasileiros, Cleonice fez parte da brigada Henfil, homenagem ao cartunista brasileiro que combateu com seus traços de chargista a ditadura militar no Brasil.
Segundo Cléo, como ela ficou conhecida entre os brigadistas, a brigada brasileira era apartidária, mas grande parte dos brasileiros voluntários tinha simpatia pelo PT. A ex-brigadista faz essa ressalva, pois no mesmo período atuou na Nicarágua uma brigada com 14 brasileiros do Movimento Revolucionário 8 de Outubro (MR8), organização brasileira de esquerda, de orientação marxista-leninista e que participou do combate armado ao regime militar.
As brigadas brasileiras eram formadas por meio do Fórum de Comitês de Solidariedade aos Países Subdesenvolvidos. Em Brasília, a Casa de Amizade Brasil-Nicarágua mandou mais três pessoas como voluntárias, além de Cleonice, para o país centro-americano.
Muitas festas foram feitas pelo grupo para pagar as despesas de parte dos brigadistas, que não tinha condições de arcar com passagens aéreas, e para arrecadar material didático levado para as campanhas de alfabetização no país da América Central. Eram as famosas, nos anos 80, campanhas como a “Doe um Lápis para Nicarágua”. “Eles não tinham acesso à educação e isso já foi passado pelos brigadistas do ano anterior que chegavam ao aeroporto e eram cercados por meninos que pediam lápis ao invés de esmolas”, explica Cleonice.
Os brasileiros da Brigada Enfil ficaram nos primeiros dias em Manágua numa escola de formação, próximos de jovens de toda a América Latina e no mesmo local onde se concentravam 800 voluntários do mundo inteiro, até dos Estados Unidos, país que naquele momento patrocinava os ataques ao recém criado governo sandinista, instalado após a derrocada da ditadura somozista. “Os americanos mandavam brigadas enormes, com mais de 200 brigadistas, muito conscientes e todos de esquerda. Aí a gente tomava consciência de que o problema era o governo dos Estados Unidos e não do povo norte-americano de maneira geral”, relembra Cleonice.
De guerrilheira a médica
Na Unidade de Produção Estatal (UPES) de Las Rosas, em Matagalpa, já bem perto da frente norte e da guerra com os Contras, a rotina de Cleonice foi quase a mesma de Beto Almeida. “Acordávamos às 4hs, chovia o tempo todo e fazíamos a formação militar ainda de noite. Tudo isso era duro. Dormíamos de roupa militar para, em caso de qualquer problema, evacuar a fazenda”, explica.
“Nós escutávamos rajadas de metralhadores o dia inteiro”, recorda Cleonice. “Numa unidade mais à frente da nossa ficavam pessoas mais capacitadas para enfrentar os conflitos, como exilados chilenos em Cuba, que tinham treinamento militar. Lá muitos morreram e me lembro de participar de um sepultamento de sete companheiros sandinistas”, relembra.
Durante todo o tempo, os brigadistas eram protegidos pela juventude sandinista. Com 18 anos, Cleonice era acompanhada por uma guarda formada por jovens de 14 ou no máximo 15 anos, sempre armados com o fuzil russo Ak-47. “Nós achamos por um blog na internet uma dessas guerilheirinhas que nos cuidava e que hoje é médica”, revela a ex-brigadista brasiliense.
A ex-guerrilheira, hoje médica, chama-se Patricia Vindell e participa atualmente do governo sandinista como chefe do Sistema de Atenção Integral de Saúde.
O Congresso em Foco tentou contato com Patricia Vindell durante os dias que em que a reportagem esteve na Nicarágua, mas não conseguiu falar com a médica e ex-guerrilheira. Alertado por um ex-brigadista argentino, Afredo Fonticelli, o site resolveu não insistir na tentativa de entrevistar Patrícia. “Ela me pareceu muito contrariada a falar daqueles dias. Parece que se sentia muito dolorida e como muitas recordações tristes”, diz Alfredo Fonticelli, o ex-brigadista argentino que mantém um blog sobre o trabalho dos voluntários que ajudaram na reconstrução da Nicarágua.
“Nunca senti medo de morrer”
Numa das únicas saídas da fazenda onde trabalhavam para fazer compras para o grupo, Cleonice e Patrícia se viram sem carona para voltar de noite num trecho de mais de 40 quilômetros. As duas tiveram que percorrer o caminho a pé. Num instante, as duas se viram dentro do fogo cruzado de uma escaramuça dos Contra que tentavam romper as linhas sandinistas. A duas escutavam rajadas de metralhadoras se aproximando cada vez mais a cada passo que davam no escuro. Num determinado momento, Patrícia teve que puxar Cleonice para dentro de um fosso cheio de água para as duas se protegerem dos tiros que passavam perto de suas cabeças.
Depois de algum tempo, Cleonice e Patrícia puderam sair do fosso e andaram mais alguns quilômetros depois de não conseguirem pegar carona com um campesino que passou pela estrada num trator. De repente, no meio do breu, começaram a ouvir vozes, mas felizmente eram os brigadistas que já tinham saído na busca das duas devido ao adiantado da hora. No final tudo deu certo, nesse momento que Cleonice diz ter passado mais perigo na Nicarágua.
“Eu cheguei a ver os fogos da batalha. Comecei a chorar quando encontrei os amigos da brigada. Mas éramos jovens e tão corajosos! Estávamos ali por uma causa tão nobre que nunca senti medo de morrer. Quando decidi ir para Nicarágua eu estava dando a minha vida ao povo do mundo. E sabia que estava fazendo história”, resume Cleonice.
Turista engajado
Caio França, hoje chefe de gabinete do ministro do Desenvolvimento Agrário, Guilherme Cassel, esteve em 1988 na Nicarágua. De outubro a dezembro daquele ano, agiu motivado pela curiosidade de ver de perto a construção do governo sandinista. Agrônomo formado pela Escola Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) e militante da Democracia Socialista (DS), umas das tendências do Partido dos Trabalhadores (PT), ele tinha também interesse específico sobre assuntos agrários.
Caio acabou indo para a Nicarágua como turista, pois não estava vinculado a nenhuma brigada de voluntários e estava apenas seguindo a rotina de um amigo brasileiro que trabalhava em uma cooperação junto ao Ministério do Desenvolvimento Agrário da Nicarágua. “Chegando lá, acabei ajudando esse meu amigo que morava em Rio San Juan, ao sul do país, e tinha a rotina de um funcionário público ganhando apenas três dólares por mês no esforço de guerra”, explica Caio França.
Durante os três meses na Nicarágua, Caio acompanhou também o trabalho de ONGs que militavam na reforma agrária. “O problemas é que os sandinistas naquele momento não reconheciam os camponeses como sujeitos autônomos do processo revolucionário. Eles eram subordinados aos sandinistas e essa era uma visão atrasada”, relembra Caio França.
“Eu peguei naquele momento um giro tardio dos sandinistas reconhecendo a importância dos campesinos. Voltei lá no ano passado e notei que eles têm o mesmo reconhecimento nosso de que a agricultura familiar tem importância econômica e social, mas que ao mesmo tempo é preciso criar uma estrutura produtiva no país”, avalia Caio França.
O desafio da economina nicaragüense de hoje, segundo Caio Franca, é o mesmo que o país tinha no final dos anos 80: o de estruturar uma economia produtiva interna. “A Nicarágua tem um grande rebanho bovino, mas ao invés de abater no país e criar uma estrutura de produção, eles preferem transportar o gado até o México. Lá, fazem o último período de engorda dos animais e, então, vendem para os Estados Unidos com todas as facilidades que os mexicanos têm nesse comércio bilateral”, exemplifica França.
Durante os meses que esteve na Nicarágua, Caio presenciou o drama dos meninos sandinistas que, aos 16 anos, tiveram que ser submetidos à guerra dos anos 80. Na região sul, Caio também presenciou gente viajando de comboios para ter o mínimo de segurança e viu minas terrestres não acionadas escondidas embaixo de pontes.
Os meninos de Rio San Juan, relembra Caio, faziam parte de uma brigada ligeira de até 10 soldados que entravam nas matas atrás dos Contra. Caio diz ter conhecido um deles que havia enlouquecido depois de ver um dos seus amigos mais jovens ter sido pego pelos contra-revolucionaremos. “Por tudo isso, o fracasso político dos sandinistas no final dos anos 80 tem que ser discutido no contexto da agressão contra um país miserável que tinha acabado de sair de uma ditadura e de um guerra desigual patrocinada pelos Estados Unidos nos anos 80″, avalia Caio França.
Junio 27, 2009 | Por alfredo-fonticelli | Claves: argentina, brigada, fjc, fonticelli, leonel rugama, nicaragua, sandino, tosco | # Enlace permanente
Las fotos del viaje están sobre la mesa, son 10cm x 10cm, en color. La pregunta es cuál elegirías y qué te sugiere?
Una es imposible. Son varias. Por ejemplo la que estoy con Cleo en una plaza de San Ramón. El negativo de esa foto lo trajo ella en su primera visita Buenos Aires y la revelamos juntos. Creo que empecé este relato el día que saqué esa foto del cajón. La elijo por lo que dice. La imagen nos muestra que ella lleva puesta una blusa de colores vivos y calzado de verano mientras que yo tengo puesta una camisa de trabajo y borsegies. Además se ve que la camisa es verde y no azul como creía. [Risas]
Me gusta toda la serie de fotos en plena cosecha, con las bolsas de arpillera y los cestos que usábamos para recoger el café. En especial hay una foto en la que está René, el Nicaragüense que me regaló su cacerola de campaña. Justo la que tiene entre sus manos.
Otras fotos importantes son las de la fiesta de entrega de las aulas. En ellas se ve que hay mucha gente reunida, muchos campesinos. Se ven las caras de despedidas. Hay tomas grupales de las brigadas. Es el fin del viaje. Se ven palmeras y muchas banderas del PT. Alguien podría pensar que estábamos en la sierra brasilera y no en nicaragua. [Risas]. ¿Palmeras?, no recordaba que existieran. Para mi la montaña era una inmensa estepa verde.
Para terminar con las fotos decime luego de verlas qué pensas? Para empezar es raro verlas a todas juntas sobre la mesa. Durante estos años las guardé de distintas maneras pero siempre separadas. Por un lado los paisajes y por otro las personas y claro en otro sitio las de Cleo. Viéndolas extendidas sobre la mesa, las fotos parecen acompañar un recorrido que había olvidado. Cuando me detenía a mirarlas, muy de vez en cuando, fue sin un orden. No buscaba un detalle. También está bueno ver como podés caer en las trampas que te tiende la memoria y ver que ciertas imágenes que tenés grabadas de una forma son distintas. Es significativo que las tengo enterradas desde hace más de 20 años, supongo que porque me entristecen. Creo que dejé una buena parte de mi vida en esos meses. Cuesta reconocerlo sin sufrir. Dejé a Cleo, abandoné mi militancia universitaria y la cuidad de La Plata donde vivían todos mis amigos. Abandoné una parte de quien pensaba que era. Creo que me culpé demasiado por perder la batalla después de tanto sacrificio y la conclusión fue huir lo más lejos posible. Esa solución no era nueva, siempre estuve huyendo, lo nuevo fue a donde me fui. Una amiga, casi mi hermana mayor, una tarde en Punta del Este me dijo: “Alfre, no sentís que aquí estamos pagando una culpa. Pagando una condena”. Ella fue comunista en Montevideo, su padre un hombre del partido y su primo un preso político durante más de 10 años. Sin embargo estábamos en plena calle Gorlero tomando café y sintiendo el dolor más grande de nuestras vidas, el de no ser parte de nada. Confusamente también era una hermosa sensación de libertad. Por suerte no tiré las fotos, cosa que sí hice con los libros.
Tiraste los libros? No, los quemé. En principio te quiero aclarar qué libros quemé y porqué. Los que llegaron al fuego literalmente fueron los libros del PC que traducían a Marx y a Lenin porque me parecían truchos. Es decir traducidos según la oportunidad. No te olvides de la foto de Trotsky que fue trucada y el pobre hombre desapareció del estrado junto a Lenin. Después quemé, en la parrilla de mi padre, todos los libros de los jefes del PC Argentino. Eran autoconsagratorios, poco serios. Me quedé con los de poesía de Dalton, con el de Omar Cabezas y uno sobre los campesinos nicaragüenses.
No guardaste nada más? Sé que tuve mucho tiempo un libro de poesías llamado “La tierra es un satélite de la luna” de Leonel Rugama pero lo regalé.
Bueno si lo regalaste, por lo menos se salvó del fuego. Si. [Risas]. Desde hace un tiempo, en especial desde que vivo en Uruguay, fui tomando contacto con parte de ese mundo y a mis amigos les fui regalando cosas de ese viaje. Por ejemplo regalé el libro de Dalton a un poeta de Paso de los Toros y varias fotos de Ernesto Cardenal a un poeta de Minas. Esos desprendimientos fueron los primeros pasos de este viaje imaginario. Regalar esas cosas me permitió acercarme a este relato. Por ejemplo a este poema.
LA TIERRA ES UN SATÉLITE DE LA LUNA
El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.
El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los abuelos.
Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de Acahualinca no nacen por
hambre,
y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.
De LEONEL RUGAMA (Estelí, 1949 — Managua, 1970)
Me gusta que este poema cuestione la noción de realidad que tenemos del proyecto Apolo. Hace años que me pregunto seriamente si no fue joda de los yankees. Me gusta que el texto me de la razón. [Risas]. Ese poema integraba un libro que regalé y recuerdo que el dibujo de la tapa era una media luna y un joven apuntándole con un fusil.
Para terminar, veinte años después qué se siente? Una inabordable contradicción. Veo las imágenes territoriales de Internet en donde está la cubierta de la escuela que construimos, la zona de la cosecha y siento que puedo regresar a un sitio que marcó mi vida y por otro lado sé que no puedo explicar a que tipo de marcas me refiero. No puedo teorizar, siento que aún es un proceso abierto.
Porqué hablar después de tanto tiempo? Por varios motivos. El primero es mi mujer. Mariana construyó un puente en mi vida intelectual y afectiva con lo mejor del pasado. Ella alimentó el encuentro, permitió que se unieran los fragmentos. Antes yo no estaba dispuesto a hacer este recorrido. Cuando nos conocimos la llamaba por teléfono y le hacia escuchar canciones que le dedicaba. Una de ellas fue: “Señales luminosas” de Ceratti porque dice: “…me conoces como nadie, me recuerdas todo lo que soy…”. Sé que cuando le mostré estas fotos lloré. Para cuando nazca Olivia ya no quiero llorar por lo mismo. Ese es un motivo poderoso. Dejémoslos ahí.
Julio 18, 2008 | Por alfredo-fonticelli | Claves: 19 de julio, brigada, café, fjc, fonticelli, nicaragua, revolucion, tosco | # Enlace permanente
En este (post) espacio están reunidos todos los comentarios recibidos hasta el 19 de julio del 2008. Una fecha que, en si misma, no cierra un proceso de diálogo y escritura pero que sin duda no puede ser ignorada en su simbología, ni pasada por alto.
Gracias a todos.
A) LA SALIDA
Olga (20 abril 2008)
y cómo sigue la historia, quiero seguir leyendo
Andrés (21 Abril 2008)
Tell me more!
Ana (21 Abril 2008)
Lo que verdaderamente importa: ¿cuál sos vos en la foto?
andrea (21 Abril 20089
Y ahora socialmente hablando que haces por lo demás??
omar (21 Abril 2008)
interesante relato, cuando lea el texto completo opinare con mas criterio.
Un abrazo
la rubia (22 Abril 2008)
como siempre, es un gusto. Arriesgado el formato.
claudio (22 Abril 2008)
Ahora caigo..que sentido tiene el autoreportaje…es algo así como ego al cuadrado que se disfraza de formato novedoso??..que cool
elsa (23 Abril 2008)
no tenia que estar de acuerdo, porque no me lo habías preguntado, eran tus decisiones, pero estaba de acuerdo con tus motivaciones, me interesan mucho tus apreciaciones, que alguna vez, las habremos hablado, pero me gustaría refrescarlas
la rubia (25 Abril 2008)
Bue. No voy a entrar en discusiones con desconocidos. Es arriesgado el formato blog, no el auto-reportaje que existe desde hace bastante y que de cool (entendiéndolo como snob) tiene bastante poco. Con respecto al ego… bueno, nada más egocentrista que subir un comentario agresivo para resaltar por sobre la muy buena escritura de Alfredo.
Sin más. Adelante.
Claudio (26 Abril 2008)
Que tiene de agresivo un comentario. Me extraña que siendo gente tan sensible no puedan aceptar una critica de un desconocido. Si te expones a un blog podes recibir este tipo de respuesta ya que el lector se escapa de grupo reducido de amigos del autor
elsa (26 Abril 2008)
no voy por la nostalgia, si por actualizar vivencias que fueron significativas, y que no podemos negar que tenemos dentro.
B) MANAGUA
olga (28 Abril 2008)
qué bueno que ya subiste la continuación, la estaba esperando desde hace días. Muy interesantes las fotos también. Me gusta este costado autocrítico que está cobrando el texto, y me parece que va bastante a fondo en varios temas. Felicitaciones
omar (28 Abril 2008)
Recuperar la verdad del pueblo, de las masas que es mas importante que la de los individuos. Trazar el avance de los héroes, desde la resignación hasta el triunfo que se sabe no-definitivo, porque tampoco es posible ya ser inocente ante la revolución. Todo esto equivale a aprender de nuevo multitud de cosas.
Rodolfo Walsh
lucio (29 Abril 20089
esta bueno. viene más?
Clementina (2 Mayo 2008)
Muy, pero muy bueno el blog. Llegué acá por alguien que te aprecia mucho, “la rubia” le decimos algunos. Nicaragua es un país cuya historia he vivido de alguna forma por lo menos cercana. Un gran amigo tuvo la oportunidad de viajar hace algún tiempo, y sus vivencias allá son de esos recuerdos que nunca llegan a ser tales, por el simple hecho de tenerlos presente en el día a día. Con sus relatos y sus fotos he conocido gente, callecitas y volcanes con olor a azufre. Ahora también me aproximo un poco más gracias a vos. Comparto lo
de la cita de Walsh, certera, sin dudas.
Ya tenés un linkito en mi humilde morada.
Saludos.
El amigo de Sadam (2 Mayo 2008)
Calcante predijo que a Aquiles se le daría a escoger entre una vida corta y gloriosa o larga en años y anodina. El héroe de la Ilíada de Homero toma, sin duda, partida. Decide su suerte y la de la batalla. Batalla-también- en la que dieron sus pasos los brigadistas en su propio campo. ¿Cada uno, entrevistador y el entrevistado, hoy se desgajan en dos? ¿Son las interrogantes (inlcuyendo las que enuncio) una manera de conducirse en caminos a pie hacia el pasado y el presente elegido?
la rubia (2 Mayo 2008)
Otro paso. Seguro. Clementina y el amigo de Sadam, dos seres maravillosos que entienden de q se trata esto. Adelante.
C) LA COSECHA DEL CAFÉ
mario (6 Mayo 2008)
Olga esperé por vos varios días. siempre sos la primera. Para mi hay mucho café en este segmento prefiero cuando se habla de los campesinos. alli hay vida.
Olga (7 Mayo 2008)
Me gusta cómo vas desarrollando esos detalles cotidianos que en su conjunto pintan como fue ese proceso general, le da más relieve a todo el relato. Y también las vueltas que das en el tiempo y que nos anticipan y escatiman cosas.
raúl (7 Mayo 2008)
soy de la jp y quiero conocer a quien viajó con ud. podrias decirme cual es?
María (7 Mayo 2008)
bien por el blog. estas historias hay que contarlas. que siga, que siga
anibal (7 Mayo 2008)
basta de este atrazo de la revolución. porque no se meten nicaragua en el c………..
María (7 Mayo 2008)
Anibal, me parece que cada uno tiene derecho a contar su historia o la que quiera. para eso estan por ejemplo los blog
Raúl (8 Mayo 2008)
no prometo exito alguno pero buscaré.
D) LOS PATRIA LIBRE
Ramiro (12 Mayo 2008)
Me encontré hoy con el blog y me emocioné mucho, dónde empieza la historia?, en que parte del blog la consulto?
saludos
la rubia (13 Mayo 2008)
esta vez no pude leerlo antes. me llevé la sorpresa directo en la red.
me gusta, Alfred. Es vívido, está discurriendo como debe discurrir la literatura
Mercedes (13 Mayo 2008)
creo que sería bueno saber que piensan los nicaraguenses sobre esas brigadas que viajaron a su país.
yiyo (14 Mayo 2008)
Hola Fonti… hace un rato, aprovechando que me desperté muy temprano, ingresé al blog y rápidamente pasé de leerlo a disfrutarlo… te agradezco que me hayas “invitado”, sé que me esperan unas cuantas lecturas para disfrutar (derrota más, derrota menos) ….
mario (14 Mayo 2008)
vamo arriba nicaragua
hugo (15 Mayo 2008)
esta muy buena la web del El ortiba. alli encontré este link y varios mas sobre nicaragua. la recomiendo.
Homero (25 Mayo 2008)
Alfredo: la gente está dispersa en Nicaragua. Yo vivo en la Costa Atlántica. Te recomiendo vincularte con este sitio de blogueros de Nicaragua y hacer las preguntas allí. Lo otro es utilizar este mismo buscador y el de blogger para rastrear las palabras claves: brigadista, UPE, NICARAGUA, FSLN, SANDINISTA y cualquier otra.
Homero.
E) QUE SE RINDA TU MADRE
pedro (19 Mayo 2008)
Y tu mamá tambien….
Homero (25 Mayo 2008)
Te reconozco como hermano de lucha. Un abrazo. H.
F) YO TE AMÉ EN NICARAGUA
pedro (27 Mayo 2008)
que siga, que siga
Cléo Dorneles (11 Junio 2008)
Era asin mismo. Me gusta mucho la causa de los indígenas, la causa de los negros, de los niños, de los órfanos, de las mujeres, de los moradores de calle, de los artistas, de los enfermos, de los oprimidos del planeta y del la naturaleza. Para mim fue un gran orgullo ter sido brigadista de la colleta del café en Nicarágua. Aprendi mucho con los compañeros de los otros países e, especialmente, con el pueblo Nica.
Alfredo, yo tambíem te amé en Nicarágua, en Brasil y en la Argentina, dondo fuemos casados. Ses meses después de volvernos a nuestros paises de orige. Usted me llamó al teléfono e pedió para que el domingo, dia y hora tal estubesse en casa, pues iba me llamá al teléfono. En este dia marcado, no llamó el teléfono y si la campañia. Era vos, en la puerta de mi casa. Yo me quedé sin palavras e vos me diciera: “Solo volvo, se vos regresar conmigo”. Bién fuerte, no? O que mas me encantaba en vos era esta seguridad. Buenos, después de muchas discusiones de la relación. Fue a Argentina. Vivimos un bello romance, que como todo en este mundo “és eterno encuanto dura”, como hablaba Jobim. Fue una gran experiencia.
G) EL DÍA QUE SE ACABÓ EL CAFÉ
la rubia (3 Junio 2008)
Yo tampoco lo hubiese soportado.
Lindo como siempre
H) FEBRERO DEL 88. MATAGALPA
fede (7 Junio 2008)
alfredo, ¿cuantos capítulos quedan?
la rubia (13 Junio 2008)
Seguramente sea eso lo que nos quede.
El reencuentro, contrariamente a lo que algunos creen y teorizan. Nos queda sólo lo que fuimos. Lo lindo y lo terrible. Nos queda el relato de nosotros mismos, y el reencuentro con personajes que quisimos y quisimos ser.
Muy lindo
I) LOS ADIOSES
Olga (16 Junio 2008)
Alfredo, que sensación de tristeza, de final abrupto, casi de anticlimax. Pero a partir de la lectura de los post anteriores ahora creo entender algunos de los conflictos sin resolver que te dejó esta experiencia. Espero que este nuevo recorrido te haya ayudado a procesar mejor la vuelta.
saludos, olga
josé (18 Junio 2008)
¿que paso con la brigada al llegar?, ¿siguieron con los trabajos en argentina?, ¿contaron la experiencia en algun sitio?.
J) SE PARTIÓ EN NICARAGUA
danieladrian (23 Junio 2008)
Antes que nada, no has sido indiferente.
La causa es noble. Digo, es, porque la causa del pueblo es eternamente justa y noble. Ahora estàn estas otras oportunidades. Nicaragua actual. Un puerta que se abre…
Es imposible hacer revisionismo, saliendose del cause del tiempo y el lugar.
Zozobra. pero…ya nada serà igual.
K) SE PARTIÓ EN NICARAGUA II
Olga (1 Julio 2008)
otra vez alfredo, qué tristeza!, será posible que todo esto tengo algo parecido a un final feliz?
LA RUBIA (8 Julio 2008)
Emocionante.
de verdad
L) SE PARTIÓ EN NICARAGUA III
susy (8 Julio 2008)
se termina?
y?
olga (9 Julio 2008)
entonces si lo dejás ahí, no queda más que desearte suerte en esta etapa posterior a la clausura, sólo espero que este no sea un final sino un comienzo
Andrés (11 Julio 2008)
Un fuerte abrazo, Alfredo. Me alcanzó un airecito nostálgico y tropical durante la lectura de todos tus envíos. Gracias por compartir y enseñarnos (en el concepto profundo y sincero del término).
M) LOS PRIMEROS COMENTARIOS
Homero nica (14Julio 2008)
Hola Alfredo: Como ves; inicio una nueva aventura bloguera por este sitio. Motivado por compartir letras con escritores y poetas de Sur América. Quiero felicitarte por esta labor que has emprendido en rescatar una parte de nuestra historia vista y labrada por gente como ustedes que nos dieron la mano cuando mas lo necesitábamos: hermanos internacionalistas. Un abrazo amigo. H.
jorge olivera (15 Julio 2008)
Varias veces miré el blog y casi siempre me invadía esa pesadumbre del pasado, de esos años vividos que parecen ya de otra era. A lo largo de estos años he sentido que al volver la mirada sobre ellos me invadía una infinita tristeza, la de un pasado en la que casi todo era posible para contrastar con un presente oscuro y gris. Me pasó lo mismo que a ti, aunque no tuve la oportunidad de ir a Nicaragua, creo que algunos de mis compañeros si fueron creo que en el 85 u 86 o quizás antes. No lo recuerdo bien. Se me cruzan los cables de esos años en la militancia en el Ipa y de esa experiencia maravillosa que fue ver que la democracia retornaba. Todo eso culminó el día que ganó el voto amarillo. La gente decidió clausurar esa corta primavera. Sólo he vuelto a sentir esa pasión cuando leí Homenaje a Cataluña de Orwell, y puedo decir que me sentí así. Luego lo demás fue comprender y sentir ese desánimo que relatas tan bien en tu regreso a Buenos Aires. Los que nos quedamos también sentimos esa desazón del regreso y ya no hubo vuelta atrás. Dejé de concurrir a las reuniones de base, dejó de interesarme el tema y luego cayó el muro. Es sorprendente como la izquierda de entonces y la de ahora aún no pueden realizar en nuestros países una lúcida lectura de sus propios fallos y de sus propias formas de autodestrucción.
He tratado de escribir de ese período, pero duele tanto que al fin no se cómo, y cada vez que leía tu blog me iba acordando de todo ese tiempo. Sería bueno que todo eso fuera un libro para que quedara en las páginas de algo que no sea sólo virtualidad.
Te dejo un abrazo desde la distancia.
Jorge Olivera
mauri “pagolita” (18 Julio 2008)
De comentario para tu blog, al que sólo viché, se me ocurre una única frase ” fue amante de Guevara, una amante mas..”
Abrazo.
Homero nica (18 Julio 2008)
Mañana 19 de Julio se celebra el 29 Aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista.
Había caído la Dictadura Somocista y Nicaragua se abría paso hacia un nuevo reto: construir la democracia.
Este día es de alegría seguramente; pero también es de tristeza. Tantos muertos en la guerra de liberación: tanto sufrimiento en los hogares de los nicaragüenses frente a la ausencia de los suyos que no pudieron ver ese mañana luminoso que se anuncia.
A propósito de este día; a propósito de ese reto, traigo como referencia lo que dijo Carlos Fonseca en su libro “Desde la cárcel yo acuso a la dictadura” y cito:
1. “…la propiedad privada debe jugar un papel importante en el progreso de Nicaragua…”
2. “…En mi pensamiento acojo la medula popular de las distintas ideologias; del marxismo, del liberalismo, del socialcristianismo…”
3. “…Creo que el deber es actuar. Pero sin organizacion no puede haber accion…”
4. “…Digo que el partido Sandinista no debe de entretenerse en querellas con otros sectores, incluyendo los representantes de la vieja generacion.
No hablo de que debemos olvidarlo todo.
Creo que debemos criticar sin odio y con espiritu constructivo los errores que han cometido conservadores, liberales, comunistas y demas integrantes de la oposicion.
Esa discusion fraternal tiene necesariamente que culminar en un victorioso movimiento popular unido…”
5. “…Naturalmente que el Partido Sandinista, el partido de la nueva generacion, no sera con meras palabras que habra de demostrar que tiene la razon. Nuestra razon sera nuestra fuerza dentro del pueblo, dentro de las masas juveniles del pueblo.
Esto no lo lograremos desperdiciando el tiempo en charlas vacias los sabados y domingos. Es cuestion de trabajar minuto a minuto, dia a dia, sin descanso ni tregua, en defensa del pueblo. Algunas conquistas podemos lograrlas ya o pronto antes del triunfo. Esto es vital. En las luchas por los intereses diarios las masas adquieren conciencia…”
6. “Hagamos esfuerzos por atraernos a la lucha a las mas extensas capas de la poblacion, comenzando por supuesto con los obreros, campesinos y estudiantes, pero llegando tambien a cierto sector de los ricos. La posicion del movimiento revolucionario ante los ricos depende mas de estos que del movimiento…”
¿Discurso táctico o estrategia?
Esa es la estrategia plateada por los fundadores históricos del Frente Sandinista; ahora hace falta que se ocupen de ello.
El reto sigue en plena vigencia: una patria para todos sin exclusiones. Un verdadero Proyecto nacional en la que todos debemos ceder posiciones e intereses individualistas por los fines sociales de bienestar.
¿En Nicaragua siempre será 19 de Julio?
Ese es el reto.
Homero.
Julio 13, 2008 | Por alfredo-fonticelli | Claves: brigada del café, fonticelli, managua, nicaragua, sandino, tosco, uruguay | # Enlace permanente

El veinte de abril, veinte años después del regreso de Nicaragua de la Brigada “Agustín Tosco” compuesta por jóvenes del Radicalismo, del Peronismo de base, Intransigentes y Comunistas, Alfredo Fonticelli, su responsable, comenzó estas “crónicas de un brigadista” con la idea de encontrar pistas de lectura en una historia silenciada, en una derrota. Durante tres meses este blog intentó tender caminos de diálogo, de encuentro y recuperación de identidad, tanto personal como colectiva. En este sentido sucedió mucho más de lo que hubiera imaginado en el inicio.
Para cerrar este capítulo testimonial están invitados a participar con sus propias palabras. El día 19 de Julio del 2008 este espacio reunirá todos los comentarios recibidos hasta la fecha en un post especial con los textos, las imágenes y los recuerdos de “los otros”.
Por último, gracias por la paciencia.
Julio 7, 2008 | Por alfredo-fonticelli | Claves: brigada, fonticelli, fsln, nicaragua, pt, sandino, tosco | # Enlace permanente
Las fotos del viaje están sobre la mesa, son 10cm x 10cm, en color. La pregunta es cuál elegirías y qué te sugiere?
Una es imposible. Son varias. Por ejemplo la que estoy con Cleo en una plaza de San Ramón. El negativo de esa foto lo trajo ella en su primera visita Buenos Aires y la revelamos juntos. Creo que empecé este relato el día que saqué esa foto del cajón. La elijo por lo que dice. La imagen nos muestra que ella lleva puesta una blusa de colores vivos y calzado de verano mientras que yo tengo puesta una camisa de trabajo y borsegies. Además se ve que la camisa es verde y no azul como creía. [Risas]
Me gusta toda la serie de fotos en plena cosecha, con las bolsas de arpillera y los cestos que usábamos para recoger el café. En especial hay una foto en la que está René, el Nicaragüense que me regaló su cacerola de campaña. Justo la que tiene entre sus manos.
Otras fotos importantes son las de la fiesta de entrega de las aulas. En ellas se ve que hay mucha gente reunida, muchos campesinos. Se ven las caras de despedidas. Hay tomas grupales de las brigadas. Es el fin del viaje. Se ven palmeras y muchas banderas del PT. Alguien podría pensar que estábamos en la sierra brasilera y no en nicaragua. [Risas]. ¿Palmeras?, no recordaba que existieran. Para mi la montaña era una inmensa estepa verde.
Para terminar con las fotos decime luego de verlas qué pensas? Para empezar es raro verlas a todas juntas sobre la mesa. Durante estos años las guardé de distintas maneras pero siempre separadas. Por un lado los paisajes y por otro las personas y claro en otro sitio las de Cleo. Viéndolas extendidas sobre la mesa, las fotos parecen acompañar un recorrido que había olvidado. Cuando me detenía a mirarlas, muy de vez en cuando, fue sin un orden. No buscaba un detalle. También está bueno ver como podés caer en las trampas que te tiende la memoria y ver que ciertas imágenes que tenés grabadas de una forma son distintas. Es significativo que las tengo enterradas desde hace más de 20 años, supongo que porque me entristecen. Creo que dejé una buena parte de mi vida en esos meses. Cuesta reconocerlo sin sufrir. Dejé a Cleo, abandoné mi militancia universitaria y la cuidad de La Plata donde vivían todos mis amigos. Abandoné una parte de quien pensaba que era. Creo que me culpé demasiado por perder la batalla después de tanto sacrificio y la conclusión fue huir lo más lejos posible. Esa solución no era nueva, siempre estuve huyendo, lo nuevo fue a donde me fui. Una amiga, casi mi hermana mayor, una tarde en Punta del Este me dijo: “Alfre, no sentís que aquí estamos pagando una culpa. Pagando una condena”. Ella fue comunista en Montevideo, su padre un hombre del partido y su primo un preso político durante más de 10 años. Sin embargo estábamos en plena calle Gorlero tomando café y sintiendo el dolor más grande de nuestras vidas, el de no ser parte de nada. Confusamente también era una hermosa sensación de libertad. Por suerte no tiré las fotos, cosa que sí hice con los libros.
Tiraste los libros? No, los quemé. En principio te quiero aclarar qué libros quemé y porqué. Los que llegaron al fuego literalmente fueron los libros del PC que traducían a Marx y a Lenin porque me parecían truchos. Es decir traducidos según la oportunidad. No te olvides de la foto de Trotsky que fue trucada y el pobre hombre desapareció del estrado junto a Lenin. Después quemé, en la parrilla de mi padre, todos los libros de los jefes del PC Argentino. Eran autoconsagratorios, poco serios. Me quedé con los de poesía de Dalton, con el de Omar Cabezas y uno sobre los campesinos nicaragüenses.
No guardaste nada más? Sé que tuve mucho tiempo un libro de poesías llamado “La tierra es un satélite de la luna” de Leonel Rugama pero lo regalé.
Bueno si lo regalaste, por lo menos se salvó del fuego. Si. [Risas]. Desde hace un tiempo, en especial desde que vivo en Uruguay, fui tomando contacto con parte de ese mundo y a mis amigos les fui regalando cosas de ese viaje. Por ejemplo regalé el libro de Dalton a un poeta de Paso de los Toros y varias fotos de Ernesto Cardenal a un poeta de Minas. Esos desprendimientos fueron los primeros pasos de este viaje imaginario. Regalar esas cosas me permitió acercarme a este relato. Por ejemplo a este poema.
LA TIERRA ES UN SATÉLITE DE LA LUNA
El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.
El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los abuelos.
Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de Acahualinca no nacen por
hambre,
y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.
De LEONEL RUGAMA (Estelí, 1949 — Managua, 1970)
Me gusta que este poema cuestione la noción de realidad que tenemos del proyecto Apolo. Hace años que me pregunto seriamente si no fue joda de los yankees. Me gusta que el texto me de la razón. [Risas]. Ese poema integraba un libro que regalé y recuerdo que el dibujo de la tapa era una media luna y un joven apuntándole con un fusil.
Para terminar, veinte años después qué se siente? Una inabordable contradicción. Veo las imágenes territoriales de Internet en donde está la cubierta de la escuela que construimos, la zona de la cosecha y siento que puedo regresar a un sitio que marcó mi vida y por otro lado sé que no puedo explicar a que tipo de marcas me refiero. No puedo teorizar, siento que aún es un proceso abierto.
Porqué hablar después de tanto tiempo? Por varios motivos. El primero es mi mujer. Mariana construyó un puente en mi vida intelectual y afectiva con lo mejor del pasado. Ella alimentó el encuentro, permitió que se unieran los fragmentos. Antes yo no estaba dispuesto a hacer este recorrido. Cuando nos conocimos la llamaba por teléfono y le hacia escuchar canciones que le dedicaba. Una de ellas fue: “Señales luminosas” de Ceratti porque dice: “…me conoces como nadie, me recuerdas todo lo que soy…”. Sé que cuando le mostré estas fotos lloré. Para cuando nazca Olivia ya no quiero llorar por lo mismo. Ese es un motivo poderoso. Dejémoslos ahí.
Junio 29, 2008 | Por alfredo-fonticelli | Claves: brigada, café, kundera, nicaragua, omar cabezas, tosco | # Enlace permanente

¿Cómo fue regresar? Raro. Regresar no fue sólo volver. En principio porque a las muchas horas de vuelo se le sumaron varias horas de viaje desde el aterrizaje en Ezeiza hasta la llegada a casa. Por ejemplo las del viaje en tren “Constitución – Turdera”, en las que pude percibir que había desarrollado una fina capa de extranjería que no me abandonó en muchos meses. Me sentía descolocado o fuera de lugar, que debe ser casi lo mismo. Detalles menores, como usar dinero para pagar el colectivo o el tren, daban cuenta del cambio. Acá no había banderas, ni pasacalles, ni sombreros de Sandino. En muy pocas horas había cambiado toda la escenografía de mi mundo. Me costaba reconocer los paisajes que el tren recorría: Avellaneda, Lanús, Banfield. Viajaba en un vagón vacío, con la mochila a un costado, sobre el asiento. Llevaba ropa sucia y vieja. ¿Sería un domingo? Quizás salir del servicio militar o de la cárcel se parezca pero prefiero no comparar. Este momento, el del regreso, es una marca indeleble sobre lo que uno cree que recuerda pero en realidad olvida. En ese pasaje de un mundo al otro creo que perdí cosas. O las abandoné. Las primeras horas en Argentina fueron injustas, dolorosas, extrañas. Quizás no recuerdo bien qué sentía y estoy forzando una imagen que resuma la situación sin lograrlo. En fin, sé que quería llegar, contarles a todos como era Nicaragua y la cosecha del café y darles los regalos.
¿Los libros? Además de los libros de Nicaragua traje un montón de pequeños recuerdos para repartir: escuditos del FSLN, varios billetes con la cara de Sandino, pañuelos de la JS y una remera azul que me regaló Cleo. No recuerdo haber comprado o canjeado nada especial para nadie y es raro porque en general siempre que viajaba les traía algo a los chicos. Sobre todo para mi hija Ana que tenía seis años. Tampoco recuerdo su cara al verme llegar. Supongo que, en principio, sería una cara de sorpresa. No sé, nunca le pregunté cómo fueron esos meses. Con Pablo tampoco lo hablé. No creo que haya sido un momento particular o festivo para ninguno. Insisto en esa sensación mía de extranjería que luego fue mudando en olvido. Fue difícil llegar, comer en una mesa con manteles y cubiertos, bañarme en una ducha, acostarme en una cama matrimonial que hubiera preferido evitar, acostumbrarme a los horarios del colegio, a los vecinos. Al trabajo. Desde que llegué esta historia se ha ido silenciando. Oscureciendo. Sepultando.
¿Cuándo te reintegraste al trabajo? Yo fui funcionario de la Juventud Comunista y por lo tanto el trabajo, el sueldo y la militancia eran casi la misma cosa. Mientras estuve en Nicaragua sé que mis compañeros llevaron el dinero a casa. Supongo que un día después del regreso estaba en mis funciones como responsable nacional de la Brigada General San Martín. No recuerdo cuándo me reintegré pero seguro no me tomé vacaciones. Fue un periodo muy duro. Pasaron tres meses desde que llegué de Nicaragua hasta que dejé de participar en política. En principio sólo quería dejar la actividad en el seno del Comité Central porque lo sentía muy lejano del “mundo real”. Recuerdo que un día en vez de asistir a una reunión me bajé del subte y entré al cine. Nunca más volví. Nadie preguntó que pasó. Nadie llamó por teléfono para ver si estaba, al menos, enfermo. Supongo que me dieron por “perdido”. Luego supe que decían que me quebré. El abandono humano de mis compañeros de militancia fue el broche de oro a muchos años de trabajo político, de ideales. Recuerdo que por esos días especulé con volver a la base, a la militancia universitaria, pero me duró poco. Ese plan se complicó porque además quería dejar la facultad sin recibirme.
¿A cuántas cosas renunciaste en esos meses? Al matrimonio, a la facultad, a la juventud comunista, al trabajo de funcionario y a las brigadas por supuesto. Con el tiempo descubrí que no podía encarar cosas nuevas. No logré armar una nueva pareja con Cleo que viajó a la Argentina para eso. No pude militar en las bases porque me sentía fuera de lugar y no dejé la facultad porque me convencieron de que no tenía sentido.
¿Por qué quisiste dejar la facultad? Aún me acuerdo del argumento que le di al jefe de cátedra de Arquitectura 6, en la que sólo me faltaba entregar un trabajo, no quiero, le dije, diseñar la plaza de la revolución dentro de un Ministerio popular en un futuro lejano. Yo quiero hacer la revolución YA. Me acuerdo que el profesor, a quien respetaba y conocía desde mi ingreso a la facultad, me contestó: “todo bien, pero vos entregame, al menos un papel, y yo te apruebo”. Fueron meses con ideas ambiguas, por un lado pretendía abandonar todo lo que oliera a viejo y por el otro hacía apuestas de máxima que después no podía concretar. En la facultad traté de huir. Rendí todos los exámenes pendientes en cinco meses y me recibí. Cada vez que viajaba a La Plata y pisaba la facultad sentía vergüenza. Sentía que me miraban de costado, como a un traidor. Como a alguien que se partió. Se utilizaba un término despectivo acuñado en la tortura: se quebró. Ese periodo fue muy oscuro en lo afectivo. Yo venía a representar algo así como todo lo que yo hubiera condenado. Recuerdo un libro de Kundera, “La Broma” que leí después, en donde al protagonista lo expulsan del Partido Comunista Checoslovaco y él mismo confiesa que, en una situación parecida él hubiera hecho lo mismo con cualquier otro camarada. Me daba miedo ser el verdugo de mí mismo. Y lo era.
Junio 22, 2008 | Por alfredo-fonticelli | Claves: fonticelli, fsln, graciela mochkofsky, ken loach, managua, nicaragua, tierra y libertad, tio borís, tosco | # Enlace permanente

El quinto y último día de entrevista comienza en los mismos términos que todos los anteriores, con mate y bizcochos. Tengo en mis manos un billete de mil Córdobas con dibujos de fusiles, con nombres escritos sobre la cara de Sandino: Nunberto Martinez Perez, René Narváez, Camilo, Tatiana Varela. Hay una fecha: 17 de febrero de 1988. Del otro lado del billete hay más datos: Vania Perez, Patricia Vindell. Son los nombres de algunos de los brigadistas nicaragüenses. También hay un número y una dirección que no sé que significa: Monisa 3 c ½ al norte, Granada. Nicaragua. En otro billete, uno de diez Colones, del banco central de Costa Rica, están escritos dos nombres: Jaime F Gonzales Carrillo y Rodrigo Facio Brenes. He recorrido muchas páginas web y blog buscando datos para portar a este trabajo. Poco o casi nada de esta experiencia o de estos nombres aparece publicado. Antes de rendirme busqué en el google eart y encontré la Zona de la UPE La Rosa en donde estuvo trabajando la brigada “ Agustín Tosco”. Imprimí una foto en donde se puede observa el techo de la escuela “Leonel Rugama” que construyeron días antes de regresar. Pienso dejarla en sus manos al terminar el trabajo como un recuerdo de estos días. Prendo el grabador. Así comienza mi despedida.
Alguna imagen se despega del resto cuando repasas esos días en nicaragua? Muchas. Por ejemplo: una foto en la que argentinos y nicas estamos reunidos luego de la cosecha sobre unas bolsas de café. También hay una foto en la que estoy con Cleo y el resto de la brigada “Tosco” en la escuela Olof J. Palme. Es una imagen que alguien retrató pocos minutos antes de que partiéramos hacia el aeropuerto. Esa foto estuvo guardada, en distintos sitios, todos estos años hasta que un día, hace muy poco, luego de ver una película llamada “Nuestra América” y después de llorar mucho decidí que la sacaba del cajón y la colgaba en mi escritorio. Antes no me animaba, era como un tema prohibido. Sentí que debía levantarme las sanciones auto impuestas y las otras ¿Qué tiene esa foto? Creo que hay algo en la mirada hacia ella. La foto tiene una paz que me conmueve, aún hoy. Hay algo en esos ojos nuestros, encontrándose, diciéndose adiós. Yo me despedía de Cleo y de la revolución.
Me dijiste que con Cleo se volvieron a ver? Nos volvimos a encontrar en Brasilia y en Buenos Aires varios meses después pero en ese momento no lo sabíamos. Es más, si mal no recuerdo ni lo habíamos pensado. Recuerdo que antes de partir de Managua ella me escribió una carta en la que se despedía de mi, saludaba a mis dos hijos y a su madre. La negra tenía su sabiduría.
Los integrantes de “La Tosco” se reunieron luego del regreso? La verdad es que no. Te podría decir que yo ni siquiera recuerdo sus nombres. Creo que al peronista le decíamos checho. Sé que los rosarinos eran el radical y el intransigente. Tengo fotos con cada uno de ellos y podría decirte que me pasó con cada uno pero nombres no recuerdo. Un defecto de la época es no recordar apellidos, calles, direcciones. En realidad es una mala excusa. En su momento no me importó no estar al tanto de sus vidas. Hoy, en cierta manera, lo lamento. Mas allá de que nunca he sido de reunirme con viejos amigos me duele la abrupta clausura a la que sometí esta historia. Debo reconocer que semejante actitud esconde algo. Aunque, para ser justos, pienso que haberse reunido cuando la revolución Sandisita terminó como terminó es por lo menos raro. Te imaginas juntarte con unos tipos a los que hace años que no ves y tomarte unas cervezas por esos días. No sé, me revuelve un poco las tripas.
Hablaste de una película que te conmovió? La que te nombré recién fue “Nuestra América” de Kristina Konrad. En esa peli hay una visión de una mujer Europea que regresa a Nicaragua con fotos y recuerdos de su primer viaje en el 86. Muestra un país que cambió, con sus matices, con su gente. Entre varias imágenes hay unos segundos para los brigadistas del café. La miré varias veces solo. Después con Mariana que fue quien me la recomendó y luego con mi hijo Pablo. Fue una manera de legalizar el relato. Mi relato. Otra que me dolió, porque se ocupa de los brigadistas Internacionales en la guerra civil española fue “Tierra y libertad” de Ken Loach. Para colmo hace poco leí un libro llamado “Tio Borís” que incluye un Ignacio Fonticelli entre los brigadistas argentinos. La ficha que prueba su participación, con sus datos, me la envió Graciela Mochkofsky autora del libro. No sé quien es Ignacio Fonticelli y en mi familia nadie lo recuerda pero me voló la cabeza sentirme unido a él.
Crees que hay similitudes en esas experiencias? En la España del 30 se decidía mucho en materia política y en los 80 se vivía algo parecido en Centroamérica. Nicaragua era nuestra Vietnam. Íbamos a defenderla, como decía el Che a multiplicarla. Íbamos, con esa antorcha en alto, a incendiar América. Creíamos ser los portadores de algo nuevo. Ese era el espíritu.
Hablas de dolor, qué es lo que te duele? Bueno en cierta manera de nicaragua tengo un recuerdo triste. Al año de haber regresado el FSLN perdió las elecciones. Todos sabíamos que Violeta Chamorro significaba el fin de la revolución. Me dolió una brutalidad esa derrota lejana, quizás ajena pero tan propia. Desde ese verano jamás voté en una sola elección. No podría decirte, ni decirme cuanto de negativo y cuanto de positivo tuvo esa experiencia en la brigada. Sé que es imborrable. Sé que duele como la mierda ver que todo eso se fue al carajo, que fuimos incapaces de llevar adelante los mejores sueños de nuestra generación. No todo fue “culpa del enemigo”. Está claro que el bloqueo y la guerra con “la contra” eran ciertas, existían. Se las podía ver a diario, pero ¿esperábamos que nos aplaudieran por hacer la revolución?. No sé si éramos medio inocentes o medio inmaduros.
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