Mauricio Martinez desde Nicaragua. (8 de octubre del 2009)
Yo estuve en el Bli Socrates Sandino y aunque no fui del contingente de Baca, Lo conocí muy bien; era un gran brother y un excelente compañero, yo ya había salido del Bli cuando el murió, yo estuve del 85 al 87 y a mi me pegaron (hirieron) en el cerro El Algodón cerca de San Andrés de Bodoque en las afueras del Cerro Musun. El contingente de Vaca llego en el 86 con toda la gente de la Juventud Sandinista, con Blandon, Pereira y toda esa gente de la juventud. Todavía soy amigo de la Maribel quien fue novia de Baca y cuando llego su cadáver a Managua, yo cargue el ataúd de mi hermano junto a un pijaso de gente que llego a despedirle al cementerio oriental, frente al periférico.
Si bien es cierto hoy día, de la revolución no queda nada, no es cierto que nos olvidamos de Baca y todos nuestros de hermanos del Batallón que murieron por los ideales de la revolución. La revolución no es una cosa de gente, la cual se corrompe fácilmente, la revolución se lleva en el alma y el revolucionario muere por sus ideales no muere por dirigentes. Hoy día el mercado y los falsos profetas han aplastado todo lo de esa linda época, pero Baca no esta muerto. En medio del caos y la oscuridad, el al igual que miles de revolucionarios y revolucionarias Latinoamérica, mantienen la luz de la lejana esperanza viva.
Baquita fue dirigente urbano de la juventud, soldado abnegado y a mi no se me olvida de que durante la guerra no había botas para el y entonces el usaba unas Botas enormes que le quedaban como lanchas pero aun así caminaba con las tropas, en los lodazales y como político de compañía siempre estaba allí para animar a la gente y bromear con todos. A mi me decían k-5 y siempre lo recuerdo a el y su ejemplo.
A Baca no le gustaría que lo recordemos con resenxtimientos, y lo digo con todo el respeto. El era un revolucionario puro y al igual que miles de revolucionarios latinoamericanos, su memoria es un muro contra los traidores, es un recuerdo de lo que fuimos y lo que un día volveremos a ser, por que como dijo Leonel Rugama, los héroes no dijeron que morían por la patria sino que murieron.
Mi mas profundo agradecimiento también a los cientos de Argentinos, Españoles Chilenos y Uruguayos que quedaron en nuestras montanas también. Latinoamérica es una y algún día volveremos a ser lo que fuimos. El mercado no nos podrá tener dormidos toda una eternidad.
Salud Hermanos gracias por el espacio y hasta la victoria siempre….
Mauricio Martinez
k-5
Mauricio;de acuerdo con vos hermano, yo fui fundador del BLI Farabundo Marti, y vos sabes entonces de que hablamos los que compartimos esta experiencia unica y formadora donde aprendimos a ser hermanos pero sobre todo a valorar la vida en su mas minima expresion , solo hace hace falta que no dejemos jamas en el olvido a los caidos y su recuerdo sea ese aliciente para sacar adelante las nuevas misiones en este nuevo impulso y si retrocedemos sea para agarra mas empuje, ¡como olvidar a nuestros hermanos internacionalistas!!!!, fui jefe de escuadra en el primer peloton de la segunda COI del Farabundo y no hay dia que no recuerde que el color de la sangre no se olvida, yo tambien conoci a Vaquita, y estoy seguro que al igual que los miles de hermanos caidos no fue en vano.
Gracias Fonticelli por este blogs.
Patria Libre O Morir.