Los Patria Libre

Volviendo a la unidad de producción, que tipo de vínculos establecieron con los otros brigadistas?

La verdad es que conocimos mucha gente, muchas historias. En especial tuvimos una muy buena relación con una parte del grupo de la Juventud Sandinista que vivía con nosotros. Ellos integraban un batallón desmovilizado que pasaba el verano en la cosecha del café. Esos días eran algo así como un período de vacaciones en donde el trabajo reemplazaba a la guerra. Nos reuníamos después del último trabajo de la jornada: bajar el café hasta las máquinas que procesaban el grano. La charla comenzaba ahí mismo. Sobre las bolsas. Los Nicas encendían la radio para escuchar las noticias y de inmediato se armaba una rueda de charlas. A esa hora no quedaba nada por hacer salvo conversar y fumar o tomar algún alcohol de destilación dudosa. Esa era la hora más esperada por todos, la que preanunciaba la cena, los porotos, la tortilla y la sobremesa. Ellos querían conocer todo lo que pudiéramos contarles sobre la vida del “Che”. Lo que fuera: sobre la ciudad de Rosario, sobre la facultad de Medicina, sobre la provincia de Cordoba. Algo. El Che formaba parte del mundo más glorioso y más querido de nuestros anfitriones. También hablábamos de la cosecha del café del ‘87 en plena lucha armada con “la Contra“, planificamos actividades político culturales como el intercambio entre las delegaciones de los distintos países y el plan de trabajo extra cosecha. Con los días la confianza se amplió y empezamos a conocer su experiencia en la revolución, en el ejército. Eso fue de lo más cuestionador al interior de cada uno de nosotros. En “la Tosco” teníamos entre 24 y 28 años. Ellos eran más jóvenes que nosotros e infinitamente más viejos. “Curtidos” quizás fuera la palabra adecuada.

Hablame de ellos, cómo eran?

En su mayoría tenían 18 o 19 años y por lo tanto la mayor parte de su vida estaba atravesada por el proceso revolucionario sandinista. Para ellos la patria, la vida, la educación, la familia, la pareja, el fusil eran parte de lo mismo. Siempre vestidos de militar, con sus gorritos verdes, sonrientes y tímidos parecían invencibles. Es difícil para mi dimensionar cuanto del proceso nicaragüense se apoyaba en el entusiasmo de esos jóvenes que se incorporaban a la vida política del país por primera vez. En especial las mujeres. Pensá que ese grupo de jóvenes era mixto. Un ejército mixto y unido tras un sentimiento patriótico no era algo a lo que uno estuviera acostumbrado. Para los jóvenes nicaragüenses ser parte del FSLN en cualquiera de sus estructuras era un orgullo. Me acuerdo que una nica, bajita, de pelo negro y anteojos, que contaba como en los bailes de Estelí, su pueblo, si no eras de la juventud del FSLN nadie bailaba contigo. Ser de la juventud sandinista era una forma de Ser en todo sentido. “Los patria libre”, así se llamaban ellos mismos, eran una generación marcada por la revolución y la guerra. Era común escuchar en sus relatos cosas que te cuestionaban a vos. Por ejemplo su niñez. Una niñez, que te guste o no, etaba más vinculada a lo militar que al juego. Ellos se sorprendían por nuestras historias en las que no había montañas, ni fusiles, ni largos períodos fuera de nuestras casas. Y ni que hablar de sus caras cuando hablábamos de juegos infantiles en el barrio. Para esos nicas un potrero y una pelota eran un ovni.

Qué tan distinta podía ser su infancia o su adolescencia?

Un domingo, de tarde, cuando ya llevábamos dos semanas en la montaña, René, el jefe de la brigada sandinista nos convocó a varios para formar una delegación con el objetivo de viajar a la UPE vecina. Los elegidos iríamos a un velorio. Me salteo el viaje porque no suma nada, más que kilómetros de caminata. La casa donde se había reunido la población para despedir al muerto era una construcción pequeña, con techo a dos aguas de madera y chapa. Por fuera era muy parecida a todas las casas, las cocinas de peones, los baños y los galpones de cualquier UPE en plena selva de Matagalpa. Lo “extraordinario”, en ese lugar y en ese momento, era la presencia de un camión y dos jeep del Ejercito Popular Sandinista. En el interior del hogar, junto al cajón, varios milicianos portaban banderas del frente sandinista, de nicaragua y de los Batallones de Lucha Irregular (BLI). Varios campesinos los rodeaban en silencio. Entramos. René reconoció y saludó con una palmada en la espalda a un compañero de la milicia. Uno de los visitantes, el más viejo, habló del enemigo, del frente sandinista y del compañero muerto. Acto seguido le entregó a la madre del muchacho asesinado un fusil envuelto en una bandera roja y negra. La mujer, que era muy flaquita, tomó el AK 47 entre sus manos y se lo pasó a un muchacho, muy joven, por no decir un niño y le dijo: ahora le toca UD, cuide este fusil y preparase para defender la patria por la que murió su hermano. Afuera del recinto se dispararon varios tiros al cielo dando por terminada la presencia militar en el funeral. Los vecinos pasarían la noche junto al cajón, llorando al muchacho y de mañana lo enterrarían. Nosotros regresamos a pie. René, conversó conmigo todo el trayecto. Fue la primera vez que hablamos de la guerra. De la contra. De su año en el servicio militar patriótico. Él se había incorporado al ejército, como todos sus compañeros, al terminar la secundaria y tres meses después ya estaba en la zona de combate. Hacía más de un año que para él las emboscadas y los enfrentamientos eran algo común. Hacía más de un año que no volvía a su casa. Para René un compañero muerto era el recuerdo de otro muerto y ese muerto el recuerdo de otro: Su primer muerto. Todos los muertos le recordaban la tarde en que corrió varios metros e incluso cruzó un arroyo con el cuerpo de un compañero herido sobre sus hombros. Cada muerto le recordaba lo que pensó cargando ese cuerpo sobre sus hombros: soy blanco fácil. El sentía que ese compañero viajaba muerto, que por lo tanto él corría un riesgo de vida inútil. Sentía el peligro en cada bala que le pasaba cerca. ‘Dudé, Alfredo’ me dijo, ‘dudé pero no podía dejarlo tirado en manos el enemigo’. Aún esa tarde, camino a Las Rosas, lo perseguían los gritos desesperados de sus compañeros para que no afloje, para que no se rinda. Cuando llegamos a la UPE, me regaló su olla, la que usaba para cocinar o para recibir su ración de comida. Esa olla de lata que viajaba colgada de su mochila o del fusil era un símbolo de su pasado. Según René la primera vez que lloró fue esa tarde en el arroyo y la última fue una mañana después de tres días sin comer. Esa olla que vez allí colgada de la pared, la que está convertida en maceta fue nuestro puente. De ahí en más él me consideró su hermano “mayor”, el que venía de la patria del “che”. Su nombre completo es René Narváez Pavoa, está escrito en el billete de Mil Córdobas que te entregué al comenzar la entrevista. Si mirás con cuidado hay un nica con cara de pícaro y rulos muy negros que aparece entre nosotros en algunas de las fotos, ese es René.


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Ramiro
Mayo 12, 2008, 8:45 pm, Reportar este Comentario Ramiro dijo

Me encontré hoy con el blog y me emocioné mucho, dónde empieza la historia?, en que parte del blog la consulto?
saludos

alfredo-fonticelli

Ramiro, si miras en las Categorías vas a ver que figuran 5 entrevistas y un sector fotos. De esa manera de organiza el relato. vamos por la segunda parte del segundo día y se cuelgan una por semana.
Espero que te sirva de guia en la lectura y desde ya gracias por el comentario.

la rubia
Mayo 13, 2008, 4:57 pm, Reportar este Comentario la rubia dijo

esta vez no pude leerlo antes. me llevé la sorpresa directo en la red.
me gusta, Alfred. Es vívido, está discurriendo como debe discurrir la literatura

Mercedes
Mayo 13, 2008, 6:31 pm, Reportar este Comentario Mercedes dijo

creo que sería bueno saber que piensan los nicaraguenses sobre esas brigadas que viajaron a su país.

yiyo
Mayo 14, 2008, 11:13 am, Reportar este Comentario yiyo dijo

Hola Fonti… hace un rato, aprovechando que me desperté muy temprano, ingresé al blog y rápidamente pasé de leerlo a disfrutarlo… te agradezco que me hayas “invitado”, sé que me esperan unas cuantas lecturas para disfrutar (derrota más, derrota menos) ….

alfredo-fonticelli

Yiyo, la idea de “la derrota”, que jamas fue nombrada en este texto, intenta sin embargo, recorrerlo.
gracias por el humor en tu planteo.

alfredo-fonticelli

Mercedes tu pregunta es una pregunta que yo mismo les realicé a algunos blog y web de nicaragua. por ejempo: barricada. No he tenido ninguna respuesta en esto. Si podes ayudarme, te agradesco.

alfredo-fonticelli

Rubia. gracias por estar siempre atenta.

mario
Mayo 14, 2008, 9:07 pm, Reportar este Comentario mario dijo

vamo ariba nicaragua

hugo
Mayo 15, 2008, 6:25 pm, Reportar este Comentario hugo dijo

esta muy buena la web del El ortiba. alli encontreé ste link y varios mas sobre nicaragua. la recmiendo.

alfredo
Mayo 16, 2008, 10:22 am, Reportar este Comentario alfredo dijo

Hugo gracias por la visita. La pagina de El ortiba es muy interesante y tiene mucho material para ver y leer. Esta más que recomendada de mi parte.

Homero
Mayo 25, 2008, 7:42 pm, Reportar este Comentario Homero dijo

Alfredo: la gente está dispersa en Nicaragua. Yo vivo en la Costa Atlántica. Te recomiendo vincularte con este sitio de blogueros de Nicaragua y hacer las preguntas allí. Lo otro es utilizar este mismo buscador y el de blogger para rastrear las palabras claves: brigadista, UPE, NICARAGUA, FSLN, SANDINISTA y cualquier otra.

http://nicaragua.ysublog.com/

Un abrazo.

Homero.

Homero
Mayo 25, 2008, 7:45 pm, Reportar este Comentario Homero dijo

Te dejo mi correo: homeronica@yahoo.es

alfredo
Mayo 26, 2008, 10:57 am, Reportar este Comentario alfredo dijo

Homer, gracias por los datos. yome pregunto y varios me preguntan cosas que quisiera conversar con gente del lugar que participó en esta cosecha o en otras similares.
voy por la web que me indicas.

Gustavo martinez  de Rosario

Cuando me mataron a un amigo y compañero hace 10 años en diciembre del 2001,( un amigo y compañero con el que habia hablado mucho de aquel pibe que enterramos en la montaña, le contaba como la pala que cubria su tumba habia pasado de mano en mano y mil detalles mas que guardo en mi memoria de esos minutos que vivimos…) cuando lo mataron hace diez años a mi amigo se me vino entre otros momentos, ese que vivimos ese dia lluvioso donde caian gotas de agua y los casquillos por los disparos de amor y de ira que habia provocado esa muerte de otro pibe en otra emboscada de la contra. un abrazo para vos. “Los padres no deberìan estar en el velorio de sus hijos” quisiera compartir con vos dos textos que se llaman Pochormiga y Lino Rojo (estan en la red) un abrazo Fonti! . /PD: los de la Tosco eramos el Checho, El Payuca, Diego, Vos y yo

alfredo
Enero 6, 2012, 10:08 am, Reportar este Comentario alfredo dijo

hermano, encontrarte aquí.
recordar tu nombre, tu rostro. que emoción.
los extraño.
que bueno que tu memoria sea mejor que la mía. O como sabrás, que bueno que el pasado reciente tenga tantas voces. todas tan distintas. todo este blog quiso ser un paso al reencuentro y la revisión critica del pasado. llevo varios años solo, en este blog, digo, solo de ud. que bueno verte aquí. bienvenido.

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