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CODIGO INEXISTENTE(jorgeluis)

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Para acompañar su almuerzo, entró al supermercado Multifour y encontró la última botella de agua saborizada, sabor frutas tropicales de la Fundación Favalongo.

Se consideró un hombre afortunado. La cajera pasó el código por el indicador de precios y saltó código inexistente.

Vino la supervisora, repitió el mismo procedimiento, pero ahora en atención al cliente y le marcó lo mismo.

Buscó y la base de datos no registraba ningún producto como el que estaba comprando.

-No puedo venderle el agua, porque no figura en stock, le dijo la supervisora.

- Esto en los supermercados chinos no pasa, le replicó.

-Si lo desea, puede volver el lunes cuando repongamos la mercadería.

-Hoy es jueves y yo la quería para el almuerzo.

-Lo siento- le dijo.

Con cierto fastidio fue hacia la salida, recordando que el único lugar donde se conseguía este tipo de agua saborizada era en este supermercado.

Pensó que lo suyo era ansiedad o nervios por la situación, porque comenzó a ver las cosas borrosas y al llegar a la calle, tuvo un presentimiento y se dio vuelta.

El supermercado había desaparecido.

Caminó unos metros y le preguntó a un policía humanoide, que había pasado con el local al que había entrado hacia apenas unos segundos.

El agente debió verlo pálido, porque le dijo: – Tranquilícese, no se preocupe.

-¿Usted tiene esto? dijo mientras alzaba su mano derecha, mostrándole la palma y en el medio de ella, un código de barras tatuado.

Alzó su mano y comprobó con alivio que aun tenía el suyo, pero medio borroneado y con números poco legibles. Desde un año atrás, el reemplazo del código de barras corporeo por el documento de identidad era obligatorio. Pero muchos, ante el excesivo costo para hacerlo, lo compraban en el mercado negro y el peligro de ser descubiertos traía graves consecuencias.

El humanoide le apuntó con un identificador de códigos en forma de arma al código de barras del hombre y se escuchó una voz magnética que decía:- Código inexistente.

El agente lo observó de arriba a abajo, haciendo una mueca de resignación, y el hombre supo que no comería el almuerzo, porque comenzó a desaparecer.

“Comunicado n: 1
Se avisa a la ciudadanía que toda persona que sufra alteraciones del código de identificación por barras correspondiente a su persona e incorporado a su estructura corpórea deberá abstenerse de salir de su vivienda hasta no ser subsanado dicho inconveniente por el Equipo Permanente de Reposición y Decodificación de Barras (EPREDEBA) so pena de ser abducido por la correspondiente autoridad policial encargada de eliminar ciudadanos truchos y/o falsificados del padrón estatal.
Cúmplase en tiempo y forma.
Archivado como Decreto de Necesidad y Urgencia”