Posts etiquetados como ‘El Origen del Universo’

EL ORIGEN DEL UNIVERSO SEGUN FRANZ(Jorgeluis)

big-bang[1]

Su padre, le había puesto el nombre de Franz, en homenaje al  jugador de fútbol de la selección alemana, Franz Beckenbauer. A sus progenitores les pareció una buena idea, que uno de sus hijos fuese un notable deportista.

Al cumplir los ocho años, único hijo varón entre cinco hermanas, todas las expectativas futboleras recayeron sobre él.

Pronto se destacó como goleador de aquel torneo relámpago de fútbol de salón. Claro que los ocho goles convertidos fueron en contra, con lo que su futuro como futbolista había terminado. A pesar de las presiones, Franz Álvarez, tal su nombre, decidió que lo que más le gustaba, era investigar y profundizar sus conocimientos de Astrología.

Compartía con su almohada la ilusión de conocer el verdadero origen del universo y de todo lo que había en él. Cuando estaba en tercer año de la secundaria, abandonó los estudios y se dedicó de lleno a sus inquietudes de planetas y estrellas.

O te buscas un trabajo o tu padre te hará ver las estrellas muy seguido, le dijo su madre. Eso le sirvió, a los 18, para irse de su casa y emprender sus estudios profundos sobre el verdadero origen del universo. Manejaba un taxi, trabajaba además en una empresa de mudanzas e invertía todo su dinero en libros sobre el tema. Con sumo esfuerzo compró su primer telescopio y así comenzó su carrera de investigación.

Era profundo admirador del Big Bang, nombre que le habían dado a una de las teorías del origen del universo. Supuestamente una explosión ocurrida hace 15000 millones de años, dio origen a todo lo que existe hoy. Con el paso de los años, se comprobó que había galaxias y que esas galaxias se iban alejando unas de otras, confirmando la existencia de un universo en expansión progresivo.

Discrepaba con la teoría de un universo oscilante, que consideraba al Big Bang, como una explosión con efecto rebote y que iba creciendo y rebotando cada tanto, como si fuese el fuelle de un bandoneón. Esta teoría hacia reír a Franz, que se imaginaba una eternidad regida por dioses al estilo de Astor Piazzolla  y Anibal Troilo “Pichuco”, creando galaxias a través de sus compases imaginativos.

Franz, afortunado ganador de la quiniela a sus 26 años, pudo independizarse definitivamente al cobrar un pozo vacante de 6 millones de pesos dólares. Entonces se transformó en un millonario excéntrico que defendía a rajatabla su teoría.  Las investigaciones habían llegado a la conclusión, que al producirse el Big Bang que dio inicio a todas las cosas, la materia y la antimateria, se unieron, para dar lugar al nacimiento de la energía pura. Pero todos sabían que la materia era todo, ya que por algún defecto asimétrico en el principio de las cosas, de esa supuesta gran explosión, la materia predominó por sobre la antimateria, aniquilándola. Decían que era prácticamente imposible encontrar antimateria en el universo. Se podían separar una de la otra, afirmaban, pero además de costoso, implicaba un alto riesgo.

Franz tenía su propia teoría.

Separaría la materia y la antimateria. Suponía, a pesar de las burlas de los científicos que lo escuchaban y decían que sus conocimientos de física – química eran básicos, que si profundizaba sus investigaciones, pasaría a la historia de la ciencia.

Había visto en algunas películas de ciencia ficción que con unos pocos miligramos de antimateria, podían hacerse viajes de ida y vuelta a Marte en tiempos récords y por ende, a velocidades superiores a las conocidas

Dispuesto a realizar pruebas, fue a un lugar alejado, a pocos kilómetros de Claromecó, ciudad balnearia del sur de la provincia de Buenos Aires, construyendo una casa de dos plantas, frente al mar, en un paraje de acantilados salvajes, donde realizaría sus experimentos. En eso estaba, una tarde tormentosa en diciembre de 2008, a pocos días de haber cumplido 38 años, cuando en medio de sus intentos sucedió una gran explosión, que fue confundida como uno más de los truenos de la tempestad reinante que conmovían la tierra . Por si algo salía mal, había enviado cientos de mails a todos aquellos que descreían de sus excentricidades y supuestas locuras, aclarando los pasos de sus experimentos. Es sabido que cuando las cosas salen mal, lo hacen exitosamente.

Aquel día, el servidor de Internet estaba caído y fracasaron los envíos de correos y al llegar la policía apenas pudieron rescatar el disco rígido de la PC, pero no pudieron salvar ningún dato importante si lo hubiera, porque estaba quemado.

Ni rastros de Franz. Comenzó el verano en la costa atlántica argentina y todo hacía preveer una temporada exitosa. Estaba resultando todo según los cálculos más optimistas, cuando algo alteró la mañana apacible de aquel caluroso enero de 2009 en el balneario principal de Monte Hermoso.

La presencia de un hombre de aspecto deplorable, largas barbas, andrajoso, gritando y balbuceando cosas incoherentes, y haciendo ruidos, como Big, Bang, hablando de viajes espaciales, universos y astros de manera incoherente, había conmocionado el lugar. Alertada la policía local, luego de los primeros interrogatorios, se vieron ante un caso desconocido; decidieron recurrir a la policía federal y finalmente al servicio secreto. Lo afeitaron, le dieron ropa limpia y lo alojaron en un hospital, pero ante sus constantes cambios de humor, lo derivaron a una clínica psiquiátrica. Un periodista vio su foto en los archivos y le pareció que era el millonario excéntrico desaparecido hacía un tiempo, Franz Álvarez.

Apoyado en su intuición y memoria, este sagaz empleado de un  diario de tinte amarillista de la costa, decidió asumir la responsabilidad sobre este hombre, a quien nadie conocía y por él que ninguno reclamaba. Le tomaron las huellas digitales y fueron al banco de datos, pero nada. Sus dígitos no coincidían con los del desaparecido Franz. Tomaron todos los recaudos e hicieron más comprobaciones durante un par de semanas, pero luego desistieron, considerando que este hombre, era  seguramente, un indocumentado, que lo único que tenía de común con Álvarez, era un extraordinario parecido físico. Retornó a la clínica y  permaneció un par de meses más internado, hasta que lo dieron de alta, debido a su bajo grado de riesgo y ante la excesiva cantidad de pacientes que estaban allí alojados.

Luego de la explosión tratando de separar la materia de la antimateria, Franz se vio expulsado hacia el cielo, producto del pequeño Big Bang que había producido mediante su experimento  y como si estuviera soñando sintió que viajaba a velocidades que apenas le permitían mirar tantas maravillas que iba dejando atrás en su vuelo veloz. Estaba yendo, sin traje espacial, sin necesidad de oxígeno, por el espacio exterior. Le pareció que estaba, sin embargo, protegido por una burbuja invisible  ¿Era esto un milagro o estaba muerto? ¿Qué hay de las leyes de gravedad y de todo lo que había aprendido? , pensaba.

Veía una luz muy lejana, pero a medida que pasaban, ¿los minutos, las horas, los días, los segundos? , se iba acercando a ella. No comía, no dormía, no sabía como calcular el tiempo. Estaba en estado desesperante.

Llegaba a lugares donde jamás había arribado el ser humano. Era un pionero, pero suponía que la muerte lo estaba esperando al llegar al centro de luz, al que parecía dirigirse y que jamás podría dar testimonio de todo aquello. Desaparecería para siempre, sería tragado por aquella luminosidad misteriosa.

Había arribado al inicio del universo,  al verdadero origen de todas las cosas, suponía. Y allí, materia y antimateria, continuaban brotando y peleando, con el triunfo final de la materia, matriz de nuestro sistema solar y del universo. Se desmayó al ser golpeado por algo que no alcanzó a percibir, cayendo en un profundo sueño, despertando en aquel balneario de Monte Hermoso. Y ahí terminó la historia. No recordaba como había regresado.

El verdadero origen del universo estaba a miles de miles de millones de años luz de nuestro planeta, pero separando pequeñas dosis de antimateria, aislándolas y conservándolas, sin ser destruidas por la materia, podrían usarse como combustible para recorrer el universo con naves espaciales. Estaba seguro de ello, aunque si antes se burlaban de él, que dirían ahora los científicos.

Ninguno imaginaba, que aquel muchachito de estatura mediana, medio regordete, de cabellos color castaño claro, hiperactivo, como lo veían sus familiares, llegaría tan lejos en la vida. Hasta el mismo inicio de la historia del origen de todas las cosas.

Todo esto me lo contó, Franz Álvarez, astronauta impensado, millonario excéntrico, supuesto descubridor del verdadero origen del universo.

Dijo conocerme .Se presentó como Blogger de la comunidad de Clarín y hablamos de esto hace dos meses atrás, un sábado al mediodía, durante un almuerzo al que lo invité, convencido de que me diría algo más coherente de lo que oí ,en la pizzería La Farola de Cabildo.

Le dí mi número de teléfono, lo anotó, pero no me dio el de él, aduciendo que el lunes se compraría un celular y se contactaría conmigo, para exponerme con más claridad, el tema de los viajes interestelares y su proyecto para presentar ante los científicos de la NASA.

A medida que avanzaba la conversación durante el almuerzo, me convencí que lo único real de la historia era su internación psiquiátrica y su notable y coherente delirio mental.

No tuve noticias de él, hasta hoy, domingo 15 de enero , en que recibí un SMS, sobre la una de la tarde, que decía: “ NASA consideró idea a y m y viaje a planeta rojo. Nos vemos farola. 21 Hs”.

El origen del universo según Franz, podría ser el nombre del proyecto, pensé.

No tengo miedo a viajar en aviones, pero ir por el universo, sin traje de astronauta, protegido por una burbuja de laboratorio o en naves propulsadas por dosis mínimas de antimateria, sonaba inverosímil, suicida y fuera de toda lógica.

¿O no?