ABDUCIDOS

El pequeño Germán jugaba con su nave espacial de juguete. La hacía volar con su control remoto por toda la habitación.
- Capitán, nos estamos acercando al objetivo. A preparar los motores. Moderando la velocidad.
Su padre lo miraba con orgullo. Germán era un niño muy despierto, como todos los chicos de hoy- pensó.
Había decidido pasar todo el día, el último de sus vacaciones con su hijo.
- Preparados, listos ya. Abducción- dijo Germán pegando un grito.
Se posesionaba de tal manera que hasta su madre lo hubiese escuchado y se habría preocupado. Pero había ido a visitar a una amiga.
- Papa. ¿Es cierto que los alienígenas secuestran gente y se la llevan a su planeta para hacer experimentos?
- ¿Quien te contó esa historia?
- Los que manejan los platillos voladores son malos, papa. Me lo dijeron en la escuela
El padre se acercó a su hijo Germán, le acarició la pequeña cabecita, removiendo sus cabellos y le dijo:
- Eso es una tontería. No les hagas caso a quienes te dicen eso.
-¿Cual es la verdad, papa?
-Que los platillos voladores no existen. No hay alienígenas ni personas secuestradas. No es más que una estupidez de cierta prensa oportunista que hace un gran negocio con eso. Pura superstición.
Germán escuchó, lo miró a su padre, le dio un abrazo y siguió jugando con su nave espacial.
-Volvemos a nuestro planeta- dijo Germán y llevó la nave espacial, multicolor hacia el otro cuarto.
Su padre sonrió y fue hacia el dormitorio del primer piso a tomarse un descanso, justo cuando su esposa regresaba.
Apoyó la cabeza en la almohada. De pronto recordó algo y se levantó de nuevo. Fue hacia un maletín que había sobre el piso. Lo apoyó a los pies de la cama y lo abrió. En su interior había una carpeta donde estaban las órdenes. Mañana regresaba a su trabajo.-Germán es inteligente, pero aun muy pequeño para saber la verdad.
.Formaba parte de la flota espacial secreta en su rol de piloto de platillos voladores como le decían los seres humanos a sus naves.
Podía considerarse humano, salvo que era más alto y tenía ocho dedos en cada una de sus tres manos, como todos en ese mundo. Era lo que los terráqueos llamaban alienígena. Abducir habitantes del planeta Tierra, era su profesión.

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, , Carlos López dijo

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