DISCONTINUIDAD

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Tuve la extraña sensación que algo se movía debajo de mi cama. Desperté empapado en transpiración o eso creí.

En realidad era un líquido gelatinoso. Encendí la luz y estuve cara a cara con el monstruo.

-Es un sueño, solo un sueño- dije para convencerme.

A mi lado, una mariposa negra de un metro, intentaba desplegar sus alas sin conseguirlo.

Decidí apagar la luz esperando que aquello desapareciese.

No me animaba a salir del cuarto ni a levantarme de la cama. Mi familia estaba en viaje de vacaciones por el sistema solar Bet 4 y me extrañó que pasarán los días y no regresasen.  Los ruidos, en el resto de la casa, durante la noche, fueron constantes.

En los días siguientes, sentía un aroma putrefacto que inundaba mi cuarto.

Algo rondaba  mi cama, para  quedarse allí  inmóvil como si  me estuviese vigilando .

Vivía en la oscuridad , acostado, incómodo, dando vueltas, dormitando.

Débil porque hacía días que no me alimentaba. Temeroso porque cada vez que intentaba levantarme ,algo, como una barrera invisible, me lo impedía.

Me fui acostumbrando a ese aroma nauseabundo que hedía en mi cuarto y a tocar ese líquido gelatinoso que brotaba de la cama, cada tanto, de manera discontinua .

Prefería estar quieto, antes que encender la luz de nuevo.

Hasta que por fin  abrieron la puerta a medias y sentí un tenue aleteo en todo el cuarto. Los gritos de mi familia, que regresaban de las vacaciones , callaron muy pronto del otro lado. La puerta volvió a cerrarse.

Siento que el liquido gelatinoso, ha inundado el cuarto y ya forma parte de mi cuerpo.

Me animé, falto de fuerzas, de manera inevitable, a encender la luz y vi mi dormitorio lleno de mariposas negras de un metro, moviendo sus alas muy despacio, silenciosas, sobrevolando alrededor mío, expectantes.

Como si esperasen ansiosas, el momento justo para iniciar un festín.