HIJOS DEL UNIVERSO NUEVO (JorgeLuis)

“Cuando lo vi la primera vez me sentí atraído por su mensaje de paz y amor.

-Todos somos hijos del Universo Nuevo. Les cuento que los buenos tiempos están por venir y dependen de ustedes- decía a sus seguidores en todos los planetas del sistema conocido.

Toda su prédica, eran palabras nuevas y valiosas, jamás escuchadas; sus acciones, nunca vistas.
Solidario, imponía sus manos, bendiciendo, reconfortando, curando a quienes se acercaban a él.
Fui uno de ellos. Me llené de gozo cuando miles se reunieron en los parques cerrados de Marte, Venus y las colonias terráqueas en Alfa Centauro, a vitorear su nombre aquellas tardes maravillosas de oratoria atrapante.
Me hizo su discípulo predilecto, porque entendía su mensaje a la perfección.
Además recorrimos todas las regiones y provincias del planeta tierra, predicando las buenas nuevas.
Comenzaron a seguirlo en todo el nuevo universo.
Su nombre competía con las viejas creencias.
Decía ser el nuevo Mesías, el que decía que la tierra Prometida, estaba más allá de Alfa Centauro, adonde jamás había llegado la raza humana.
Lo denuncié ante las autoridades.
Era demasiado peligroso, porque criticaba a la Federación Universal, que había conseguido el orden y la obediencia, en todos los planetas, bajo su órbita de dominio.
Me uní a él porque lo admiraba, pero como quería reemplazarlo, lo entregué a las autoridades, desprestigiándolo, junto a testigos falsos que conseguí.
Me dieron como premio, un puesto jerárquico en el gobierno central de la Tierra, con sueldo millonario y me hice cargo de la congregación, diciendo que yo era el verdadero Profeta.
En todos los medios de comunicación, resaltaron mis méritos y me mostraron como ejemplo, por ser el entregador.
Él, desprestigiado por mi y otros falsos testigos, fue asesinado en su celda por un fanático esta madrugada. Sus fieles seguidores descubrieron mi complot. Escribo esto para confesar mi culpabilidad. Golpea a mi puerta una turba enardecida. “

El mail del entregador, haciéndose responsable del complot contra el gran Predicador debe conocerse públicamente- dijo el presidente de la Federación Universal al jefe de seguridad del planeta Tierra. – No será necesario- dijo el jefe de seguridad. Este correo nunca existió. No podemos reconocer que nos hemos equivocado. Además ya me encargué de hacer desaparecer los datos de la computadora del entregador, que ya fue linchado por los seguidores del Profeta. El Presidente no lo pensó dos veces: -Tiene razón.

Luego de borrar el mail de su correo electrónico, para que no quedasen pruebas, le preguntó más animado al jefe de seguridad: -¿Que otros temas importantes tenemos que tratar hoy?