VOLVER A SOÑAR

Tomás no soñaba. Todos le decían, no te hagas problema. Soñar, soñamos, pero al despertar olvidamos todo o solo recordamos el último de los sueños.

Pero Tomás se aferraba a la realidad de cada día. Los amigos, su familia, tenían por costumbre, en algunas reuniones, comparar lo que soñaban, interpretándolo cada uno a su manera.

No tenía cabida en estas conversaciones, porque no había nada para contar. A nadie parecía importarle. Si algo le salía mal, enloquecía. Cada acto de su vida tenía que ser perfecto, porque para él, la vida era una obra de arte que construía en cada uno de sus movimientos. La realidad era su única verdad.

¿Cuales son tus proyectos, tus sueños? le preguntaban. Trabajar, que otra cosa, decía. Y después lo que salga.

Preocupado fue a una clínica para hacerse estudios sobre el comportamiento mientras dormía. Su novia, le decía que descansaba tan profundo, que parecía un muerto. ¡Como quisiera tener la paz de tus sueños, aunque a veces me asustes!!

Pero Tomás no soñaba. Lo sabía. Por eso fue a la clínica. Pidió vacaciones anticipadas y estuvo haciéndose chequeos médicos.

El doctor comprobó que cuando dormía profundamente no tenía parámetros ni reacciones cerebrales. Como si estuviese clínicamente muerto.

Lo enviaron a un sanatorio de alta complejidad. No era el único caso. Había millones que no soñaban en el mundo.

Era una epidemia.

Al no soñar durmiendo, tampoco lo hacían despiertos.

Tomás comenzó a sentirse como un robot.

Por las calles todos marchaban como autómatas, saludando por compromiso aprendido, cumpliendo la vida como un reglamento al que nadie imaginaba trasgredir, ni cambiar.

La ausencia de sueños era determinante para el estado general de las cosas y había afectado a toda la humanidad.

Los gobiernos dejaron de prometer cosas que a nadie le importaban. La depresión cubrió al mundo como una mortaja.
Tomás soñó aquella noche por primera vez en su vida .Al despertar vio en la mañana las cosas de otra manera.

Sintió que el cambio era posible dentro suyo, y que si entre todos unían sus sueños y luchaban por ellos, podrían hacerlos realidad.

Soñó  con un mundo más tolerante, lleno de buenos sentimientos y hechos positivos.

Tomás fue el primer hombre nuevo en recuperarse de la epidemia.

Volver a soñar era posible.