Más allá de tu mirada(Ana Tosi)

Más allá de tu mirada
Tirada en la cama luego de una paga, Sheila recuerda el largo camino que hizo para llegar a ese, nunca imaginado, instante.
Sheila es el nombre laboral que eligió mezclando un poco las letras de su nombre verdadero para no perder así lo único que le quedó luego de aquel fatídico viaje.
El día de su cumpleaños, llegó a su casa de chapa, en esa tierra colorada de calor y pobreza, un forastero que venía de Buenos Aires con un trabajo firme y redituable para ofrecer a los padres de Celia, ella era menor de edad y no podía decidir su futuro. Ellos consideraron que ésta era la única oportunidad para sacarla de la vida miserable que no querían para su hija.
Él, ya había frecuentado la casa varias veces para elegir a una de sus seis hermanas. Les había contado que era productor de cine y estaba buscando una cara bonita para su película, que no era necesario que tuviese estudios primarios ni siquiera cinematográficos, que una vez finalizada la grabación, él en persona los vendría a buscar para el estreno en las mejores salas porteñas. Los padres dudaron ya que Celia era muy tímida, pero como no tenía que decir más de dos o tres palabras, cerraron el trato con un apretón de manos y un sobre con $1500.-
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Rodus es el último sobreviviente en la Tierra, de la saga RR ya que R1, como ustedes recordaran, estaba en el lado sur de la nave espacial cuando su superior RR, queriendo secar el planeta para esclavizar a la humanidad, fue devorado por Boi en la Garganta del Diablo, bajo la sentencia del rebelde R1 “No hay dos sin tres” (*).
Mientras los guaraníes fueron cambiando su estilo de vida atreves del tiempo, Rodus quedó intacto y a la deriva. Siempre huyendo por su temido cuerpo, sin que sus congéneres lo vinieran a rescatar, entrando como un ladrón en fábricas o talleres para recargar su batería y así seguir un rumbo incierto. Él se sentía diferente, era diferente. Hasta que un cierto día caminado entre los árboles del bosque a la vera del camino, ve bajar de un micro a un hombre que lleva a la rastra a una mujer. En su nave Madre no existía la violencia de género con “las ojos rasgados” encargadas del cuidado de la tripulación, con lo cual esta escena lo sacó de sí e intervino sin pensar en las consecuencias.
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El viaje a la Capital Federal fue largo, subieron a un micro destartalado que los llevaría a un punto pre-fijado. En el camino el forastero le habló sin parar de los beneficios de filmar una película, decía que ella era muy linda, tenía un lindo cuerpo, parecía más grande de lo que el documento revelaba, motivo ideal para retenérselo.
Celia no escuchaba, pensaba en su familia, en sus pocas amigas, en el futuro incierto, su piel estaba helada por fuera y por dentro. El conductor del micro la miraba por el espejo, la miraba llorar por el espejo, giró el espejo que le devolvía una imagen harto vista. El forastero le regaló un celular para que se comunique, por si extrañaba, con sus padres. Sin crédito.
Bajaron antes de llegar a destino, ahí los esperaba un auto al que Celia se negó a subir, en ese forcejeo Rodus salió de entre los árboles y golpeó al forastero, sin éxito ya que éste lo esquivó y junto con el chofer del auto lo esposaron, siempre llevaba un par de esposas, eran útiles en cualquier circunstancia. Rodus estaba helado, su batería estaba vaciándose.
Celia y Rodus se miraron y vieron más allá, donde el destino se convierte en Infierno, donde el fuego quema las entrañas, donde su calor seca las lágrimas y derrite los cuerpos.
Llegaron a destino, bajaron en un lujoso chalet en una zona de grandes casas, todas dentro de un barrio cercado por altas murallas. En una de ellas, en la más grande, había un set de filmación, único decorado: una cama y un espejo. En el resto, cientos de chicas practicaban el oficio más viejo del mundo, para otros. Celia pasaría a ser una más entre ellas.
El forastero le presentó al jefe “la parejita” como gustaba llamarla durante el viaje, mientras imaginaba escenas de alto voltaje entre los cautivos. Revolucionarían el mercado, nunca nada visto en éste rubro tan solicitado por sus clientes. Clientes solitarios que prefieren que les envíen un CD o una película on-line en un mundo que a la vista parece muy conectado pero íntimamente aislado.
Sheila y Rodus se convirtieron en la gran revelación. Pasaron del anonimato a seres intocables, vivían en un chalet acondicionado para sus necesidades, ella cada tanto hablaba con su familia desde un teléfono con crédito, él recargaba sus baterías cuando lo necesitaba. Ellos aceptaron su destino, una vez hace mucho tiempo, sintieron frío por dentro y por fuera, el contacto físico fue descongelando sus cuerpos y entibiando el corazón.
Hoy, nos tenemos uno al otro- dice él sin altisonancias- ésta es la mejor vida posible que pudimos conseguir dentro del Infierno, mañana no fracasaremos en la huida-
En el mientras tanto, se abrazan.
Ana Tosi
(*) ver archivo/blog 24.10.11

Muy bueno tu artículo. Te felicito por la buena aportación que haces al mundo de la ciencia ficción. Sin dudas un espacio a tener en cuanta. Un saludo.