Octubre 3, 2011 | Por clubscifi | Claves: Jorgeluis | # Enlace permanente |
![Spaceport[1]](http://blogsdelagente.com/scificlub/files/2011/10/Spaceport1.png)
La Quinta República Argentina, la república devaluada como la llamaban sus habitantes, se había puesto a la cabeza de los países de vanguardia, en los tiempos del biocombustible, alternado con las energías solar y eléctrica.
Decenas de años atrás el petróleo se había terminado.
Predominaban los autos extranjeros con batería solar y los nacionales con biocombustible.
Los productores rurales habían invertido sus ganancias en industrias para la generación de este combustible, extraído del maíz y el girasol.
El gobierno argentino, ante el crecimiento desmedido del parque automotor, logró equilibrar las cuentas fiscales, aumentando el impuesto a las patentes de los coches. La Nueva Ciudad Buenos Aires abarcaba además de la vieja ciudad, el antiguo Gran Buenos Aires.
Las pequeñas ciudades country, refugio de millonarios y nuevos ricos, se habían multiplicado por miles a lo largo del país.
Dos leyes dormían en el parlamento el sueño del olvido.
Una era la limpieza del contaminado Río de la Plata.
La otra, la concesión de los corredores viales del país, para la imprescindible construcción de nuevas carreteras y autopistas.
La contaminación de la atmósfera mundial, había cedido ante el descubrimiento de un nuevo elemento gaseoso, que ayudaba a controlar el calentamiento global y evitar las lluvias ácidas.
Los 26 trillones de habitantes del planeta, caminaban por las veredas de las grandes ciudades, a las horas pico, como hormigas en tránsito a sus hormigueros.
Atrapado en un embotellamiento, el abrazador día de verano, lo había sorprendido camino a sus vacaciones.
Eran necesarias interminables horas para hacer unos pocos kilómetros por día.
Nuevos cursos de paciencia moderna y antistress urbano, reemplazaban los métodos tradicionales de relajación.
Detuvo su auto en un parador a la sombra. El tránsito era intenso.
Los vehículos formaban interminables columnas en las bocas de accesos y salidas de la gran ciudad.
Los mayores inconvenientes producidos por el exceso de autos, eran la falta de autopistas y canales alternativos de alivio al desmedido y súper congestionado tránsito.
Muchos chóferes enloquecían en medio del ruido de las bocinas y sus variados ritmos musicales.
En los largos viajes de vacaciones, era mayor el tiempo que se pasaba en las rutas, que en los sitios de veraneo. Y al llegar a los centros turísticos, los recambios eran muy lentos.
- Veranee en las autopistas, decía el slogan de una publicidad muy conocida.
Se bajó del coche. Abrió el baúl, marchándose con su valija, dejando las puertas cerradas y el auto estacionado en el parador. Buscaría un lugar donde comer algo y luego continuaría viaje.
La tarde cedía paso a la noche de verano, cálida y hospitalaria.
El cielo brillaba como una antorcha apagándose.
En lontananza, mientras algunos descansaban en los vehículos, como un espejismo naciente, se veían cientos de personas marchando en busca de refugio para cenar y pasar la noche.
A las ocho de la tarde, el flujo de autos en las rutas se detenía por decreto, hasta las 8 de la mañana del día siguiente.
Las nuevas reglas, habían cambiado las costumbres.
Era muy común, que muchos propietarios, quemarán sus vehículos, hartos de estas situaciones límite en los caminos, reemplazando con bicicletas y motos eléctricas sus medios de locomoción.
Los gobiernos planificaban la eliminación de autos privados y la sola circulación de medios de transporte público, taxis y vehículos de alquiler, para evitar congestionamientos, mejorando de esa forma la calidad de vida, afirmaban los padres del proyecto.
Pero el descontento general ante la propuesta de la confiscación de los privados, había detenido su aprobación como ley en las sesiones parlamentarias, lo que además resentiría la recaudación impositiva.
Miles de solitarios y familias enteras, vivían en los autos o acoplándoles casas rodantes equipadas con toda la tecnología de avanzada, incluidas las nuevas mini antenas parabólicas con decodificador, cientos de canales de televisión y emisoras de radio. Multibanda ancha para las notebook y celulares con cámara tridimensional, para mantenerse en contacto en medio de aquellos atolladeros.
Las personas consideraban que tener un vehículo particular, era una muestra de libertad individual o grupal.
En este nuevo mundo, colapsado a diario por la saturación de autos y tecnología, la pobreza y las guerras habían desaparecido.
Las primeras expediciones a MADRE TIERRA, primer planeta habitable fuera del sistema solar, luego del asentamiento de bases en la Luna y Marte, habían agilizado la colonización de aquel lejano planeta.
Naves macizas y ultraseguras, propulsadas por energía solar y combustible sintético, potenciadas a híper velocidad luz, transportaban miles de personas en apenas un mes de viaje por el espacio.
Los caminos renovados de la espiritualidad, eran exaltados por los nuevos evangelios, redactados por líderes religiosos, que afirmaban que Jesucristo, mirando al firmamento, nos había señalado la ruta de la nueva tierra Prometida, allá lejos, en MADRE TIERRA.
Aun con diferencias religiosas y de costumbres, la igualdad de derechos entre mujeres y hombres habían sido aprobadas como parte de la globalización de las nuevas corrientes humanísticas, pese a la resistencia de los sectores más retrógrados de fundamentalistas y mesiánicos.
La carrera contra el tiempo para salvar a la raza humana había comenzado.
El sol estallaría en miles de millones de años, y aunque parecía absurdo comenzar ahora con el éxodo, el tiempo se agotaba de manera veloz, mientras los bocinazos de la interminable fila a los espacio puertos, sonaban como una sinfonía de esperanzas, en medio del anárquico camino de los astro inmigrantes hacia el universo en expansión.

Una esperanza a flor de piel, relato alusivo a una verdad futura, es todo tuyo jorge.