Abril 11, 2012 | Por clubscifi | # Enlace permanente

La globalización seguía rindiendo sus frutos. Superadas las crisis de Wall Street y del Nuevo Mercado Común Globalizado, una nueva era comenzaba, para combatir el flagelo del terrorismo.
Luego de las guerras país por país y a cualquier hora del día, los desprevenidos habitantes de cualquier ciudad de la nueva aldea global, podían ser sorprendidos mientras realizaban sus actividades ,con atentados suicidas, en sus variedades inmolación, coche bomba o grupo comando, además de una surtida gama de asesinatos selectivos.
Todos los que trabajaban, en cualquier nivel y esfera, llevaban un brazalete las 24 horas. Era por la seguridad general.
Los atentados terroristas no serán una sorpresa de ahora en adelante, pregonaban los voceros de los gobiernos occidentales.
Con estas maravillas de la tecnología sabremos, quienes pagan impuestos, cuantas horas trabajan y que clase de vida llevan sus poseedores, evitando la desocupación y la vagancia, caldo de cultivo de muchas ideas contrarias a la libertad humana, afirmaban los nuevos gurues y apólogos de la doctrina contra la inseguridad global.
Hemos terminado con la esclavitud, decían.
Todos son libres de hacer lo que quieran, mientras no cometan atentados y usen estas joyas, monitoreadas desde los controles centralizados de vigilancia, que nos protegerán de la locura y del fanatismo.
Somos los únicos que garantizamos una vida mejor.
Sin mesianismos, sin libertinaje, sin esclavitud.
Solamente les pedimos que lleven sus brazaletes a toda hora.
Para trabajar, para dormir, para salir en sus días libres, es decir, las 24 horas de sus vidas, como un órgano indispensable del cuerpo humano, decían los presidentes de las nuevas democracias.
Surgieron entonces nuevos y variados modelos de brazaletes, con piedras preciosas, lisos, bañados en oro, de bronce, plata, con imágenes de los soldados de los nuevos ejércitos de la paz, entre otros tipos de materiales y dibujos que impusieron esta moda del nuevo régimen occidental.
Los que no los usaban o los olvidaban por descuido o rebeldía, eran fusilados en la vía pública, para mantener el orden establecido, para alcanzar la paz.
” No olvidemos que a veces las guerras son necesarias” afirmaban cada año, los nuevos premiados con el Nobel de la Paz.
Algunos seguidores de los nuevos tiempos, agregaban métodos de control y se ponían pulseras, tobilleras, collares y hasta grilletes alentando a que nadie se opusiera a esta fórmula para la paz y el progreso.
Aquellos que no se acostumbraban al nuevo sistema, pero usaban el brazalete, eran vistos con temor y encerrados en hospitales especiales de rehabilitación.
Poco a poco, disminuyeron las violaciones, los robos, la pobreza, el índice de natalidad, la desnutrición, el terrorismo.
Esta organización social, fue aprobada y adoptada en los cinco continentes.
La sociedad de los brazaletes ha triunfado y el mundo vivirá bajo su influencia los próximos mil años, decía el locutor del canal oficial, mientras su brazalete se aflojaba de manera involuntaria y era fusilado de inmediato,frente a las cámaras de televisión, con el objeto de mantener el nuevo orden establecido.
Marzo 27, 2012 | Por clubscifi | # Enlace permanente

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Morir en suspenso
Agláope, la de bello rostro, fue confinada a los Pantanos. Allí debería vérselas con cocodrilos y otros depredadores. Sus días de mar cálido habían terminado, ella era desobediente, en vez de ocuparse de su destino nadaba entre delfines y ballenas. Se quedaba horas mirando la luz del sol que bañaba las aguas o de la luna que convierte las olas en hilos de plata. Lo terrible fue que se enamoró de un hombre, un corsario que surcaba el mar rumbo a una isla del Caribe. Agláope, la de bello rostro, se había dejado ver por el apuesto capitán que estaba apostado en el palo mayor de la nave. Ni siquiera las velas desplegadas habían tapado, en parte, su silueta.
-Las sirenas tienen una misión que cumplir en la vida- dijo la Reina de los Océanos- deben ayudar a las personas que se accidentan en las aguas o a los acuciados por un huracán o maremoto o bien por una gran ola que los llevara a las profundidades. No están para seducir y enamorase de los humanos-
Cambiar el color del mar por el amarronado pantano disgustó a la de bello rostro y como era caprichosa, nadó contra corriente hasta llegar cerca de la costa donde ciento de personas tomaban sol en su yate o velero, para que absolutamente todos la pudieran ver. Este desafío enfureció a la Reina, endureciendo su castigo -Irás donde las rebeldes irrecuperables terminan sus días, al Polo Sur- y se perdió en una ola gigante.
***
El 17 de diciembre de 1912, la expedición de Robert F. Scott había llegado al Polo Sur, treinta y cuatro días después que su rival noruego, esto fue el principio del fin. Viajaban Robert F. Scott y cuatro expedicionarios más, cuentan los diarios de la época que los acompañaba John X. un amigo muy querido de Robert pero hoy, cien años más tarde, no se pudo comprobar.
La historia nos relata el trágico momento donde el capitán británico ve a lo lejos una carpa en cuyo pináculo flamea la bandera noruega y una vez adentro, una carta le anunciaba que había llegado segundo, ésta fue la peor manera de enterarse de su derrota. Un año después una expedición de rescate trajo los cuatro cadáveres que habían sido encontrados en sus bolsas de dormir, en una paupérrima carpa. Algo que llamó la atención de los rescatistas fue que a unos metros de la carpa había un par de borceguíes tapados por el hielo. Era el quinto par y estaban, como pidiendo auxilio, con la suela hacia cielo.
Esa noche fatídica, John, salió de la carpa. No quería morirse durmiendo, eligió morir mirando las estrellas, allí en ese cielo negro brillaban como nunca las había visto. En determinado momento caminó unos pasos y una grita se abrió tras él, perdió el equilibrio cayendo al agua gélida, convirtiéndose en su prisión de hielo ya que el calzado quedó en la superficie. Luego de forcejear logró la libertad pero el frío del agua le hizo perder la conciencia.
***
Agláope, la de bello rostro, confinada a los hielos eternos cada tanto emergía su cuerpo entre los grandes o pequeños témpanos para sentir el calor del sol. En ese ir y venir fue sorprendida por un cuerpo que flotaba al ras de la capa de hielo, era un hombre, por su ropa, dedujo que hacía varias décadas que él estaba allí. Se acercó, no sin pensar en la Reina, era la oportunidad para cumplir su misión salvadora. Lo tomó en brazos y subiéndolo a la superficie, lo abrigó con su pecho y el calor del sol. Él abrió los ojos -¿Estoy muerto? No y sí, es como una muerte en suspenso. No para mí, sí para la sociedad, nunca más lo vio, ni lo escuchó tampoco saben de su existencia en aquella expedición-¿Dónde estoy?- en el Polo Sur- Cien años atrás el había salido fuera de la carpa en ese mismo lugar.
John se incorporó no sin dificultad, miró a su alrededor y se quedó perplejo frente al hermoso rostro de su salvadora y con la boca abierta al verla de la cintura para abajo. Miró a su alrededor – ¿Qué son todos aquellos galpones?- Son Bases de distintos países – ¿Puedo ir?- Tendrá que ir y ver si puede adaptarse a la vida moderna, ya pasaron cien años desde aquel día y cuando vuelva a Inglaterra, desde luego, aceptar que no es la que usted conoció al nacer-
Se despidió de Agláope con un beso en la mejilla. – No entiendo nada, no tengo por qué entender esta mujer pez – pensó John.
Siempre estaré esperándote, si es que la nueva vida no te conforta- dijo ella
La Reina del Océano no podrá decir nada sobre su conducta ya que, la de bello rostro, cumplió su misión, pudiendo volver al mar y tampoco podrá impedir el amor de John hacia ella.
Él llegó a la Base Amundsen-Scott, se alegró al ver el nombre de su amigo en la entrada y fue recibido con todas las atenciones que se brindan a todos los hombres que arriesgan su vida surcando la pampa blanca, de inesperadas amenazas y soledad. No se dio a conocer, dijo que se había perdido y no sabía desde cuando estaba deambulando. Les extrañó la ropa pero era inútil cualquier pregunta, él decía no recordar. Entró en la Base, se sentó entre hombres y mujeres muy diferentes a lo que él recordaba, en una placa que llamaban televisión, había autos en vez de carruajes tirados por caballos, mujeres con polleras cortas en vez de vestidos largos encorsetados, hombres con remera y jean en vez de traje y corbata.
Allí se enteró que su amigo Scott había fallado por distintos motivos: llevaba comida pero no era rica en grasa, llevaba caballos en vez de perros, muertos los caballos, ellos debían llevar la carga sobre sus espaldas. No podían sobrevivir de ninguna manera. ¿Él podrá?
Llegó la noche y pensó en lo que Agláope le había dicho. – No soy un pez- gritó para sus adentro –tampoco un hombre de este tiempo ¿qué se hace cuando uno no pertenece a ningún lado, cómo se vive?-
Extasiado por todo el equipamiento que poseían, se subió a una moto de nieve, como no sabía manejarla, sus compañeros le enseñaron.
Su primera salida fue en grupo, como era de suponer, iba último. El viento crujía como un león fuera de sí y la nieve envolvía todo a su paso, les costó volver a la Base. Entraron uno a uno y vieron que faltaba el extranjero, así lo llamaban a falta de nombre pero en ese momento hubiese sido mortal para el grupo salir en plena tormenta.
Hoy, con el viento en calma salieron a buscarlo, sólo encontraron la grieta que lo había tragado con su moto, allí la vida y la muerte jugaron su suerte. Un poco más lejos, la de bello rostro, nada rumbo a las aguas cálidas que la vieron nacer.
Ana Tosi
Marzo 20, 2012 | Por clubscifi | Claves: 7ªGalaxia, Ciencia Ficción, Creación, penelope© | # Enlace permanente

El joven Mysahias, representante de su generación en el Consejo de los Supremos Creadores, se puso a plena disposición del laboratorio. En su afán de evitar la destrucción de Domilus y sobre todo de sus revoltosos habitantes, liderados por una nación conocida como Imperio, estaba dispuesto a someterse a lo que fuera necesario para cumplir con su cometido, toda vez que no le había sido fácil convencer al resto del Consejo, bastante inflexible a la hora de aprobar este tipo de determinaciones.
No tiene sentido ahondar en explicaciones demasiado detalladas y científicas que solo aburrirían a quienes leen estas líneas… Solo digamos que el proceso completo consistía en disociar la Enérgesis de Mysahias (eso que los Humanos denominan “alma”) de su cuerpo, el cual en realidad era un conglomerado tecnológico con el aditamento de ciertas características propias de la raza antropoide. (Es mi deber aclarar que la clase dirigente de la 7ª Galaxia pertenecía a la categoría de “Cyborgs”, término que luego fue también adoptado por losdomilusianos.)
Llevada a término dicha disociación, precedida por supuesto de una solemne ceremonia en la cual se procedió a ungir a Mysahias como el salvador de Domilus, El Ungido, la parte física o sea el cuerpo se criogenizó mientras que la Enérgesis era conservada en estado latente en un microchip a su vez implantado en un zigote (embrión en su primera etapa), el cual debía ser trasladado a Domilus por Argibulus, un científico y navegante espacial tan entusiasta y utópico como Mysahias, especialmente entrenado para llevar a cabo por primera vez la compleja experiencia. Una vez en el planeta quedaba a su cargo exclusivo la segunda y difícil tarea: escoger de entre la numerosa población femenina una hembra apropiada para implantarle el zigote. Dentro de ella se desarrollaría entonces un cuerpo domilusiano, pero con la Enérgesis de Mysahias…
Digamos para abreviar que la misión en principio fue un éxito. Pero ahora era necesario esperar el desarrollo completo del embrión, su nacimiento, y lo más exasperante, una serie completa de ciclos domilusianos hasta que el Consejo determinara que el nuevo Mysahias estaba en condiciones de comenzar a ejecutar su plan para pacificar y redimir a los habitantes del desquiciado Domilus, sin despertar sospechas ni hacer la más mínima mención de su origen. O sea, el desdichado estaba totalmente a merced de sí mismo… El trato era que en caso de fracasar o de ocasionar algún trastorno impensado, nadie, y mucho menos el Consejo de los Supremos Creadores se haría cargo de su presencia en Domilus. Era jugarse a todo, o nada.
Una larga historia que no cabe en estas líneas sucedió al exitoso implante. Luchó Mysahias desde el Imperio con toda la fuerza de su palabra y su convicción para corregir y erradicar los males en el corrompido planeta, pero al cabo de mas de treinta ciclos domilusianos debemos confesar que el fracaso fue completo. Salvo por haber conseguido algunos adeptos a su causa y haber ocasionado de paso un cisma en una de la religiones mas antiguas de Domilus, no pudo contra la maldad, la soberbia, la ira, la lujuria, la idolatría, la avaricia, la codicia, las aberraciones sexuales, en fin, todo lo que dominaba a aquel revuelto mundo perdido en la magnitud del Universo.
En resumen, en cruel y rápida ceremonia y tras un juicio sumarísmo Mysahias fué sacrificado a los dioses impuestos en el Imperio por su gobernante de turno. Luego su cadáver fue dejado en exposición el tiempo necesario para que sirviera de escarmiento… Quien osara otra vez redimir a Domilus, sufriría las mismas consecuencias.
No fué difícil para el atribulado Argibulus, quien se sentía en parte culpable por lo sucedido a su amigo, rescatar el cadáver. Aprovechando una noche de furiosa tormenta, mientras todos se encontraban refugiados en sus viviendas, descendió con su nave en la cumbre del monte donde se encontraba expuesto el cuerpo y procedió rápidamente a descolgarlo, trasladándolo de inmediato a la Estrella Madre de la 7ª Galaxia, donde los científicos deberían de inmediato restituir la Enérgesis al legítimo cuerpo de Mysahias. Después vendrían las reprimendas y las sanciones para ambos…
Nunca más intentaron, ni él ni nadie del Supremo Consejo semejante descabellada aventura. Desilusionados, los Supremos Creadores decidieron abandonar a su suerte al planeta Domilus, el cual según ellos, no merecía ni siquiera el tiro de gracia de una implosión nuclear. En cambio, fue condenado a girar indefinidamente a la deriva por el espacio sideral, rodeado de planetoides rocosos e inhabitables, librado a la esquiva suerte de lo que no tienen redención, ni perdón.
Tuvieron que pasar mas de 2000 ciclos domilusianos para que un intrépido joven, llamado Neo, o El Elegido, fuera llamado a ejecutar lo que Mysahias no había podido llevar a cabo… Pero ésa es otra historia, y otra la Pitonisa llamada a relatarlo. Mi tarea termina aquí.
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Marzo 8, 2012 | Por clubscifi | Claves: 7ªGalaxia, Ciencia Ficción, Creación, penelope© | # Enlace permanente

Tiempos aciagos se avecinaban para el planeta Domilus. Algunas de las especies “humanas” que poblaban su superficie comenzaron a desarrollar características inquietantes. Se manifestaban arrogantes, belicosos, y en un inexplicable afán de imponer su superioridad sobre el resto de los domilusianos iniciaron algo que hasta ese entonces no había llegado a este perdido mundo galáctico, y al que denominaron “guerra”. Por cierto los Supremos Creadores conocíamos de sobra este concepto, que en el pasado tantos males había causado a otros mundos e inframundos, y que creíamos erradicado del infinito universo galáctico que teníamos la misión de controlar.
La situación se descontrolaba ciclo a ciclo, y las invasiones aterradoras e injustificadas, el exterminio o esclavitud de las poblaciones más débiles a manos de las dominantes y el relajo hasta en las más íntimas costumbres domésticas amenazaban el delicado equilibrio del planeta. Una de las causas mas frecuentes de estos enfrentamientos, sino la principal, la constituían las diferencias religiosas entre las distintas naciones.
Mientras una o dos profesaban el monoteísmo original con el que sus mentes habían sido inoculadas al momento de establecerse como colonias en Domilus, el resto se había ido volcando irremediablemente hacia toda una compleja variante de políteismos, que incluían las mas aberrantes idolatrías, ya que rendían culto a toda clase de objetos y seres inferiores, como animales e insectos… Sin contar que incluían entre sus “dioses” a seres mutantes nacidos de algo infamante conocido como “zoofilia”: hombres con patas de carnero, mujeres con colas de pez o rostro de cerdo, gigantes deformados con un solo ojo en su frente.
Solo había dos alternativas par corregir este tremendo error genético: destruir el planeta mediante implosiones nucleares, o intentar la propuesta del más joven de los Supremos Creadores, joven idealista y pleno de utopías, que confiaba ciegamente en redimir con el poder de su doctrina y la fuerza de la palabra universal a los (según él) confundidos Humanos.
Finalmente, y tras encendidas discusiones, se optó por esta última propuesta. Pero para llevarla a cabo iba a ser necesario iniciar un complicado proceso… El laboratorio de Genética Biomolecular de las 7 Galaxias Viridianas tendría que utilizar toda una tecnología (aún en etapa experimental) para cumplir la directiva del Consejo de los Supremos Creadores.
En realidad, lo peor estaba por comenzar.
(Continuará)
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Marzo 1, 2012 | Por clubscifi | Claves: Ciencia Ficción, Creación, diluvio universal, penelope© | # Enlace permanente

De los siete sistemas llamados “solares” de nuestra galaxia el más conflictivo era indudablemente el conocido como Auxum. Su principal motivo de desajustes lo constituía la estrella Rómola, en torno a la cual giraban los nueve planetas; pero había sido tal el desajuste de las órbitas producido en el momento de la expansión molecular espacial (en ese entonces todavía en etapa de experimentación) que solo uno, llamado Domilus, resultó habitable. Los otro ocho estaban o demasiado cerca o demasiado lejos de Rómola, lo cual significaba que sus atmósferas oscilaban entre el calor mas infernal a un super congelado ambiente de hielos eternos, en los cuales era imposible el desarrollo de la mas mínima manifestación de vida celular.
Aislado de ese modo en medio de la nada en un orbe desconocido e infinito, instalado en el espacio justo para recibir la dosis exacta de luz y radiación, Domilus fue bendecido con todas las coordenadas necesarias que hacían posible la formación de un conglomerado, el cual podía contener equilibradamente aquellos elementos aptos para la generación de los tres reinos que lo elevaban dentro de la galaxia a la condición de planeta de primer nivel: mineral, vegetal, y el más importante, el animal.
Nosotros los Supremos Creadores de la 7º Galaxia determinamos entonces la siembra de todas las células y moléculas necesarias para comenzar la colonización de aquel territorio virgen que tan generosamente se nos brindaba a nuestros propósitos de expansión.
Y así, al amparo de los rayos bienhechores de Rómola el planeta Domilus fue evolucionando lentamente, desde el estado primitivo y salvaje de las primeras eras a un mundo civilizado y organizado, donde los individuos más evolucionados adquirieron características que los fueron diferenciando del resto de los seres viventes, conformando lo que se dió en llamar “raza humana”.
Cada ciclo de giro alrededor de Rómola determinó la duración en tiempo real de la vida de los seres que habitaban el planeta, la cual fue dividida en una escala que desde los micrones de segundo a los milenios abarcó todas las medidas posibles de tiempo, regulando y organizando la actividad de las civilizaciones que comenzaban a conformarse en la superficie domilusiana.
Transcurrieron así cientos, miles de años en el calendario que regía a Domilus…
Como todo planeta en estado de desarrollo y experimentación tuvo ciclos muy diversos, altibajos que incluyeron explosiones subterráneas que eclosionaban ferozmente en la superficie, y períodos de congelamiento en los cuales todo vestigio de vida desparecía. Incluso en una de esas transiciones fue tal la evaporación de los hielos que que la atmósfera, incapaz de sostener tan incomensurable volumen de agua, acabó desarrollando un feroz diluvio que duró cuarenta ciclos domilusianos provocando tremenda inundación, la cual hubiera acabado definitivamente con todo lo que habitaba la superficie, si no hubiera sido por uno de los especímenes mas desarrollados del mundo animal (ýa en ese entonces se denominaban a sí mismos “Humanos”) no hubiera tenido la precaución, sin duda alertado por algún burócrata soplón de la 7ª Galaxia, de construir tremenda barcaza para rescatar la mayor parte de los restantes habitantes del planeta… Pero ésa es otra historia.
Lo cierto es que gracias a esa abnegada acción la vida sobre el planeta continuó. Las aguas bajaron, y continuó la evolución de los “Humanos”. Se formaron razas, civilizaciones, comenzaron a diferenciarse lenguas y religiones,se delimitaron fronteras, se construyeron grandes ciudades, y entonces… algo comenzó a marchar mal.
(Continuará)
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Febrero 17, 2012 | Por clubscifi | # Enlace permanente
![07nebulosa---a[1]](http://blogsdelagente.com/scificlub/files/2012/02/07nebulosa-a12-300x261.jpg)
Lothar Dequera corrió asustado a su auto volador. Con la tarjeta de ignición encendió el motor atómico de su vehículo y orientando el nivelador de vuelo partió raudo, escapando de la Embajada de la Federación Universal en el planeta Tierra.
Su mujer no quiso acompañarlo y lo bien que hizo, pensó, mientras miraba por el televisor trasero de su auto, si alguien lo venía siguiendo.
Invitado a un baile de disfraces por su jefe del ministerio de Seguridad Permanente donde trabajaba , había encontrado el mejor de los atuendos para esta noche tan especial. Las fiestas del antiguo siglo veinte terráqueo se habían puesto de moda en todo el universo habitado.
Con un ambo color negro y una corbata salmón no pasaría desapercibido. Su disfraz , también del pasado, era la ropa que acostumbraban a usar los terrestres antiguos. Resultaba rídiculo usar este tipo de vestimenta. En los tiempos modernos, hombres y mujeres usaban ropas sintéticas que regulaban la temperatura del cuerpo, protegiendolos del frío y aliviándolos del calor .
Lothar presentó su invitación en la entrada de la Embajada, saludando a unos y otros, sin saber quienes eran, porque muchos tenían máscaras sobre sus rostros , lo que no permitia identificar a los interlocutores.
Entabló conversación con su jefe, cuando lo encontró bebiendo un daiquiri. Se había puesto una toga romana y sobre la cabeza calva, una corona de laureles.
-Soy Julio César, emperador romano, le dijo.
Aunque había estudiado historia universal, Lothar no tenía la menor idea quien era el tal emperador, porque venía de otro planeta. Muchas veces se sintió un extraño en la Tierra. Con el paso de las horas, comenzó a sentirse aburrido y no entendía cual era la gracia de bailar viejas y decadentes músicas, como el rock and roll, el twist y el tango; tirar serpentinas , papel picado e iluminar el inmenso salón de la Embajada con luces multicolores que apenas mantenian el sitio en penumbras.
En el décimo bostezo, Lothar le dijo a su jefe que se marchaba. En ese preciso instante se encendieron las luces y un grupo de personas disfrazadas de uniforme militar del siglo veinte y armados, comenzaron a disparar a los que estaban alli reunidos.
Lothar alcanzó a tirarse al piso y desde allí vio como su jefe se desintegraba. Había escuchado hablar de las pistolas desmoleculizadoras que reducían a cenizas los cuerpos de cualquier animal salvaje , descubiertos en el universo conocido. Era la primera vez que las veía en funcionamiento.
Él, pese a ser empleado en el ministerio de Seguridad Permanente, pensaba que eran un mito.
Uno de los atacantes gritaba: -Hemos roto el pacto con los planetas de la Federación Universal.
Se arrastró entre los cuerpos caídos, hacia la salida o eso intentaba al menos.
Sintió que alguien lo ayudaba a levantarse y le decía, escapemos por aqui, sigame.
Era una sandorina, del planeta Sandor en el sistema de Alfa Centaurus, perteneciente, como todos los planetas, al Pacto de Paz de la Federación , el cual había sido roto por los agresores.
La reconoció, porque mientras escapaban, se cayó la máscara que cubría su cara y pudo ver los inmensos globos oculares que sobresalían de la cuenca de sus ojos y la piel llena de escamas, caracteristica fisica, tipica de los sandorinos. Le dijo que todo era una locura, mientras que, aprovechando la confusión, consiguieron escapar y salir donde había estacionado el auto volador. La invitó a subir en la huida, pero ella le dijo que tenía propulsores energéticos en piernas y brazos . Cuando quiso mirarla no estaba. Había desaparecido en un segundo, disparada hacia el cielo.
Estaba asustado. Mientras intentaba reacomodar sus ideas, encendió el televisor ultradimensional, para ver si tenían noticias de lo que estaba pasando en la Embajada.
Imágenes desoladoras aparecían en la pantalla. El locutor afirmaba que habían roto el pacto de Paz Universal firmado por todos los planetas del Universo conocido. Las noticias volaban como naves propulsadas a velocidad sensorial.
-¿Pero quienes?, se preguntó
Habían aprovechado, continuaba el informe , una fiesta para celebrar los tiempos de paz universales, que se estaba realizando en la Embajada de a Federación Universal, donde estaban reunidos todos los jefes de gobierno de los planetas. De pronto una interferencia le hizo perder contacto. Apagó el televisor y encendió la radio.
Lothar Dequera pudo escuchar a través de la radio intergaláctica de AMU(Amplitud Modulada Universal), que lo ocurrido en la Embajada no había sido casualidad.
Los agresores habían invadido en un plan sincronizado, todos los planetas del universo conocido, sometiéndolos bajo su mandato.
Él, que había nacido en Upite 7, del sistema Solar Beta, siempre había desconfiado de ellos. Lo había mencionado en un informe que no tuvieron en cuenta.
Detrás de un mensaje de paz, invitando a todos los planetas a desarmarse, habían escondido armas desintegradoras y de destrucción masiva en sus arsenales secretos.
Lothar maldijo cuando escuchó quienes eran los atacantes.
Unidos en su gesta invasora, los humanos, nunca habían renunciado a ser los amos del universo.
Enero 30, 2012 | Por clubscifi | # Enlace permanente

Más allá de tu mirada
Tirada en la cama luego de una paga, Sheila recuerda el largo camino que hizo para llegar a ese, nunca imaginado, instante.
Sheila es el nombre laboral que eligió mezclando un poco las letras de su nombre verdadero para no perder así lo único que le quedó luego de aquel fatídico viaje.
El día de su cumpleaños, llegó a su casa de chapa, en esa tierra colorada de calor y pobreza, un forastero que venía de Buenos Aires con un trabajo firme y redituable para ofrecer a los padres de Celia, ella era menor de edad y no podía decidir su futuro. Ellos consideraron que ésta era la única oportunidad para sacarla de la vida miserable que no querían para su hija.
Él, ya había frecuentado la casa varias veces para elegir a una de sus seis hermanas. Les había contado que era productor de cine y estaba buscando una cara bonita para su película, que no era necesario que tuviese estudios primarios ni siquiera cinematográficos, que una vez finalizada la grabación, él en persona los vendría a buscar para el estreno en las mejores salas porteñas. Los padres dudaron ya que Celia era muy tímida, pero como no tenía que decir más de dos o tres palabras, cerraron el trato con un apretón de manos y un sobre con $1500.-
***
Rodus es el último sobreviviente en la Tierra, de la saga RR ya que R1, como ustedes recordaran, estaba en el lado sur de la nave espacial cuando su superior RR, queriendo secar el planeta para esclavizar a la humanidad, fue devorado por Boi en la Garganta del Diablo, bajo la sentencia del rebelde R1 “No hay dos sin tres” (*).
Mientras los guaraníes fueron cambiando su estilo de vida atreves del tiempo, Rodus quedó intacto y a la deriva. Siempre huyendo por su temido cuerpo, sin que sus congéneres lo vinieran a rescatar, entrando como un ladrón en fábricas o talleres para recargar su batería y así seguir un rumbo incierto. Él se sentía diferente, era diferente. Hasta que un cierto día caminado entre los árboles del bosque a la vera del camino, ve bajar de un micro a un hombre que lleva a la rastra a una mujer. En su nave Madre no existía la violencia de género con “las ojos rasgados” encargadas del cuidado de la tripulación, con lo cual esta escena lo sacó de sí e intervino sin pensar en las consecuencias.
***
El viaje a la Capital Federal fue largo, subieron a un micro destartalado que los llevaría a un punto pre-fijado. En el camino el forastero le habló sin parar de los beneficios de filmar una película, decía que ella era muy linda, tenía un lindo cuerpo, parecía más grande de lo que el documento revelaba, motivo ideal para retenérselo.
Celia no escuchaba, pensaba en su familia, en sus pocas amigas, en el futuro incierto, su piel estaba helada por fuera y por dentro. El conductor del micro la miraba por el espejo, la miraba llorar por el espejo, giró el espejo que le devolvía una imagen harto vista. El forastero le regaló un celular para que se comunique, por si extrañaba, con sus padres. Sin crédito.
Bajaron antes de llegar a destino, ahí los esperaba un auto al que Celia se negó a subir, en ese forcejeo Rodus salió de entre los árboles y golpeó al forastero, sin éxito ya que éste lo esquivó y junto con el chofer del auto lo esposaron, siempre llevaba un par de esposas, eran útiles en cualquier circunstancia. Rodus estaba helado, su batería estaba vaciándose.
Celia y Rodus se miraron y vieron más allá, donde el destino se convierte en Infierno, donde el fuego quema las entrañas, donde su calor seca las lágrimas y derrite los cuerpos.
Llegaron a destino, bajaron en un lujoso chalet en una zona de grandes casas, todas dentro de un barrio cercado por altas murallas. En una de ellas, en la más grande, había un set de filmación, único decorado: una cama y un espejo. En el resto, cientos de chicas practicaban el oficio más viejo del mundo, para otros. Celia pasaría a ser una más entre ellas.
El forastero le presentó al jefe “la parejita” como gustaba llamarla durante el viaje, mientras imaginaba escenas de alto voltaje entre los cautivos. Revolucionarían el mercado, nunca nada visto en éste rubro tan solicitado por sus clientes. Clientes solitarios que prefieren que les envíen un CD o una película on-line en un mundo que a la vista parece muy conectado pero íntimamente aislado.
Sheila y Rodus se convirtieron en la gran revelación. Pasaron del anonimato a seres intocables, vivían en un chalet acondicionado para sus necesidades, ella cada tanto hablaba con su familia desde un teléfono con crédito, él recargaba sus baterías cuando lo necesitaba. Ellos aceptaron su destino, una vez hace mucho tiempo, sintieron frío por dentro y por fuera, el contacto físico fue descongelando sus cuerpos y entibiando el corazón.
Hoy, nos tenemos uno al otro- dice él sin altisonancias- ésta es la mejor vida posible que pudimos conseguir dentro del Infierno, mañana no fracasaremos en la huida-
En el mientras tanto, se abrazan.
Ana Tosi
(*) ver archivo/blog 24.10.11
Enero 16, 2012 | Por clubscifi | Claves: El Origen del Universo | # Enlace permanente
![big-bang[1]](http://blogsdelagente.com/scificlub/files/2012/01/big-bang1.jpg)
Su padre, le había puesto el nombre de Franz, en homenaje al jugador de fútbol de la selección alemana, Franz Beckenbauer. A sus progenitores les pareció una buena idea, que uno de sus hijos fuese un notable deportista.
Al cumplir los ocho años, único hijo varón entre cinco hermanas, todas las expectativas futboleras recayeron sobre él.
Pronto se destacó como goleador de aquel torneo relámpago de fútbol de salón. Claro que los ocho goles convertidos fueron en contra, con lo que su futuro como futbolista había terminado. A pesar de las presiones, Franz Álvarez, tal su nombre, decidió que lo que más le gustaba, era investigar y profundizar sus conocimientos de Astrología.
Compartía con su almohada la ilusión de conocer el verdadero origen del universo y de todo lo que había en él. Cuando estaba en tercer año de la secundaria, abandonó los estudios y se dedicó de lleno a sus inquietudes de planetas y estrellas.
O te buscas un trabajo o tu padre te hará ver las estrellas muy seguido, le dijo su madre. Eso le sirvió, a los 18, para irse de su casa y emprender sus estudios profundos sobre el verdadero origen del universo. Manejaba un taxi, trabajaba además en una empresa de mudanzas e invertía todo su dinero en libros sobre el tema. Con sumo esfuerzo compró su primer telescopio y así comenzó su carrera de investigación.
Era profundo admirador del Big Bang, nombre que le habían dado a una de las teorías del origen del universo. Supuestamente una explosión ocurrida hace 15000 millones de años, dio origen a todo lo que existe hoy. Con el paso de los años, se comprobó que había galaxias y que esas galaxias se iban alejando unas de otras, confirmando la existencia de un universo en expansión progresivo.
Discrepaba con la teoría de un universo oscilante, que consideraba al Big Bang, como una explosión con efecto rebote y que iba creciendo y rebotando cada tanto, como si fuese el fuelle de un bandoneón. Esta teoría hacia reír a Franz, que se imaginaba una eternidad regida por dioses al estilo de Astor Piazzolla y Anibal Troilo “Pichuco”, creando galaxias a través de sus compases imaginativos.
Franz, afortunado ganador de la quiniela a sus 26 años, pudo independizarse definitivamente al cobrar un pozo vacante de 6 millones de pesos dólares. Entonces se transformó en un millonario excéntrico que defendía a rajatabla su teoría. Las investigaciones habían llegado a la conclusión, que al producirse el Big Bang que dio inicio a todas las cosas, la materia y la antimateria, se unieron, para dar lugar al nacimiento de la energía pura. Pero todos sabían que la materia era todo, ya que por algún defecto asimétrico en el principio de las cosas, de esa supuesta gran explosión, la materia predominó por sobre la antimateria, aniquilándola. Decían que era prácticamente imposible encontrar antimateria en el universo. Se podían separar una de la otra, afirmaban, pero además de costoso, implicaba un alto riesgo.
Franz tenía su propia teoría.
Separaría la materia y la antimateria. Suponía, a pesar de las burlas de los científicos que lo escuchaban y decían que sus conocimientos de física – química eran básicos, que si profundizaba sus investigaciones, pasaría a la historia de la ciencia.
Había visto en algunas películas de ciencia ficción que con unos pocos miligramos de antimateria, podían hacerse viajes de ida y vuelta a Marte en tiempos récords y por ende, a velocidades superiores a las conocidas
Dispuesto a realizar pruebas, fue a un lugar alejado, a pocos kilómetros de Claromecó, ciudad balnearia del sur de la provincia de Buenos Aires, construyendo una casa de dos plantas, frente al mar, en un paraje de acantilados salvajes, donde realizaría sus experimentos. En eso estaba, una tarde tormentosa en diciembre de 2008, a pocos días de haber cumplido 38 años, cuando en medio de sus intentos sucedió una gran explosión, que fue confundida como uno más de los truenos de la tempestad reinante que conmovían la tierra . Por si algo salía mal, había enviado cientos de mails a todos aquellos que descreían de sus excentricidades y supuestas locuras, aclarando los pasos de sus experimentos. Es sabido que cuando las cosas salen mal, lo hacen exitosamente.
Aquel día, el servidor de Internet estaba caído y fracasaron los envíos de correos y al llegar la policía apenas pudieron rescatar el disco rígido de la PC, pero no pudieron salvar ningún dato importante si lo hubiera, porque estaba quemado.
Ni rastros de Franz. Comenzó el verano en la costa atlántica argentina y todo hacía preveer una temporada exitosa. Estaba resultando todo según los cálculos más optimistas, cuando algo alteró la mañana apacible de aquel caluroso enero de 2009 en el balneario principal de Monte Hermoso.
La presencia de un hombre de aspecto deplorable, largas barbas, andrajoso, gritando y balbuceando cosas incoherentes, y haciendo ruidos, como Big, Bang, hablando de viajes espaciales, universos y astros de manera incoherente, había conmocionado el lugar. Alertada la policía local, luego de los primeros interrogatorios, se vieron ante un caso desconocido; decidieron recurrir a la policía federal y finalmente al servicio secreto. Lo afeitaron, le dieron ropa limpia y lo alojaron en un hospital, pero ante sus constantes cambios de humor, lo derivaron a una clínica psiquiátrica. Un periodista vio su foto en los archivos y le pareció que era el millonario excéntrico desaparecido hacía un tiempo, Franz Álvarez.
Apoyado en su intuición y memoria, este sagaz empleado de un diario de tinte amarillista de la costa, decidió asumir la responsabilidad sobre este hombre, a quien nadie conocía y por él que ninguno reclamaba. Le tomaron las huellas digitales y fueron al banco de datos, pero nada. Sus dígitos no coincidían con los del desaparecido Franz. Tomaron todos los recaudos e hicieron más comprobaciones durante un par de semanas, pero luego desistieron, considerando que este hombre, era seguramente, un indocumentado, que lo único que tenía de común con Álvarez, era un extraordinario parecido físico. Retornó a la clínica y permaneció un par de meses más internado, hasta que lo dieron de alta, debido a su bajo grado de riesgo y ante la excesiva cantidad de pacientes que estaban allí alojados.
Luego de la explosión tratando de separar la materia de la antimateria, Franz se vio expulsado hacia el cielo, producto del pequeño Big Bang que había producido mediante su experimento y como si estuviera soñando sintió que viajaba a velocidades que apenas le permitían mirar tantas maravillas que iba dejando atrás en su vuelo veloz. Estaba yendo, sin traje espacial, sin necesidad de oxígeno, por el espacio exterior. Le pareció que estaba, sin embargo, protegido por una burbuja invisible ¿Era esto un milagro o estaba muerto? ¿Qué hay de las leyes de gravedad y de todo lo que había aprendido? , pensaba.
Veía una luz muy lejana, pero a medida que pasaban, ¿los minutos, las horas, los días, los segundos? , se iba acercando a ella. No comía, no dormía, no sabía como calcular el tiempo. Estaba en estado desesperante.
Llegaba a lugares donde jamás había arribado el ser humano. Era un pionero, pero suponía que la muerte lo estaba esperando al llegar al centro de luz, al que parecía dirigirse y que jamás podría dar testimonio de todo aquello. Desaparecería para siempre, sería tragado por aquella luminosidad misteriosa.
Había arribado al inicio del universo, al verdadero origen de todas las cosas, suponía. Y allí, materia y antimateria, continuaban brotando y peleando, con el triunfo final de la materia, matriz de nuestro sistema solar y del universo. Se desmayó al ser golpeado por algo que no alcanzó a percibir, cayendo en un profundo sueño, despertando en aquel balneario de Monte Hermoso. Y ahí terminó la historia. No recordaba como había regresado.
El verdadero origen del universo estaba a miles de miles de millones de años luz de nuestro planeta, pero separando pequeñas dosis de antimateria, aislándolas y conservándolas, sin ser destruidas por la materia, podrían usarse como combustible para recorrer el universo con naves espaciales. Estaba seguro de ello, aunque si antes se burlaban de él, que dirían ahora los científicos.
Ninguno imaginaba, que aquel muchachito de estatura mediana, medio regordete, de cabellos color castaño claro, hiperactivo, como lo veían sus familiares, llegaría tan lejos en la vida. Hasta el mismo inicio de la historia del origen de todas las cosas.
Todo esto me lo contó, Franz Álvarez, astronauta impensado, millonario excéntrico, supuesto descubridor del verdadero origen del universo.
Dijo conocerme .Se presentó como Blogger de la comunidad de Clarín y hablamos de esto hace dos meses atrás, un sábado al mediodía, durante un almuerzo al que lo invité, convencido de que me diría algo más coherente de lo que oí ,en la pizzería La Farola de Cabildo.
Le dí mi número de teléfono, lo anotó, pero no me dio el de él, aduciendo que el lunes se compraría un celular y se contactaría conmigo, para exponerme con más claridad, el tema de los viajes interestelares y su proyecto para presentar ante los científicos de la NASA.
A medida que avanzaba la conversación durante el almuerzo, me convencí que lo único real de la historia era su internación psiquiátrica y su notable y coherente delirio mental.
No tuve noticias de él, hasta hoy, domingo 15 de enero , en que recibí un SMS, sobre la una de la tarde, que decía: “ NASA consideró idea a y m y viaje a planeta rojo. Nos vemos farola. 21 Hs”.
El origen del universo según Franz, podría ser el nombre del proyecto, pensé.
No tengo miedo a viajar en aviones, pero ir por el universo, sin traje de astronauta, protegido por una burbuja de laboratorio o en naves propulsadas por dosis mínimas de antimateria, sonaba inverosímil, suicida y fuera de toda lógica.
¿O no?
Enero 10, 2012 | Por clubscifi | Claves: Ana tosi, Ciencia Ficción, Titanic | # Enlace permanente

Ameyal
Cuando el límite de la velocidad de la luz fue superado, los hombres, tuvieron la posibilidad de viajar hacia el pasado o hacia otras estrellas.
En el siglo XXI, los neutrinos, llegaron 62.000 millonésimas de segundos más temprano, esto había puesto en duda la teoría de un tal Alberto Einstein, de allí en más, pasados cuatro siglos, viajar al pasado, en el siglo XXV es cosa de todos los días. Esto beneficia a los historiadores porque ¿hay algo más fidedigno que presenciar la Guerra de Troya y escribirla o viajar al lado de Marco Polo? Ni hablar de los geólogos, estudian in situ las eras geológicas, comenzando por el cenozoico hasta el precámbrico en sólo un par de días. Algo emocionante es pasar caminando de América a África porque en el paleozoico, sus costas, encajaban perfectamente como un rompecabezas. Los verdaderamente interesados son los oceanógrafos porque, no muchos siglos atrás, había agua en abundancia. Había océanos, de hecho, América y África estaban separadas por uno, también ríos, cascadas, lagunas y vertientes. Hoy en el siglo XXV el maravilloso elemento H2O es escasísimo, esto produjo el continuo desplazamiento de los refugiados climáticos, viven en zonas áridas o desiertos, en grandes colonias donde se los abastece de agua cada tanto y cuando se puede, ya que los caminos y las tormentas de arena o tierra, hacen intransitables los caminos. Hay muchos perdedores y pocos ganadores en este mundo, los últimos tienen acceso ilimitado al preciado elemento llamado agua y los primeros quieren llegar.
Ameyal, es una muchacha que le tocó vivir del lado de los perdedores. Sus padres, descendientes de los mexicas, se vieron obligados a convertirse en migratorios al igual que sus antepasados por falta del agua. Ellos querían establecerse definitivamente en un lugar habitable: como los ganadores. La bautizaron con ese nombre porque significa “Manantial”, al nacer habían tenido la fortuna que el parto se produjera cerca de un hilo de agua que brotaba entre las piedras. La suerte fue escasa, el manantial era temporal y a los pocos días estaban como antes, como siempre “con sed”. Cada día había que llegar un poco más allá, ese era el futuro “más allá”. Ameyal quiere un futuro “más acá”.
La piel resquebrajada por el sol, la ropa sucia por el polvo, a veces deshidratada, fatigada, lleva a los buscadores de agua a viajar siempre de noche, para no transpirar y perder agua en el camino. Se guían por las estrellas naturales y artificiales. A la hora del descanso, dormir es imposible porque el sol raja la tierra, sólo los duerme el cansancio. Ameyal, en sus largas horas en vela, saca de entre sus cacharros, una servilleta bordada con la bandera de la White Star Line, la acaricia con el dedo rugoso pero con el alma esperanzada. Un antepasado de parte de su padre, en la época de los grandes océanos, había muerto al chocar el transatlántico en que viajaba contra un iceberg –Qué contradicción, piensa, morir en el agua, ahora morimos sin agua- . Ella recuerda con emoción los momentos en que sus padres, ya fallecidos, le contaban esa historia real y llena de magia. Un verdadero sueño, impensado para ella que no era una mujer instruida en ninguna ciencia. Los únicos que podían hacer ese viaje hacia atrás eran los científicos.
Cuando llegó a N.Y. una de las pocas grandes ciudades que aún quedaban, leyó en la cartelera digital de la entrada “Necesito changarín (mujeres excluidas) para expedición al Titanic, salida el 10 de junio, al alba”
Con sombrero y ropa de hombre, se presentó a la hora señalada, era la primera en la fila, ella fue elegida entre otros más corpulentos, no por mérito sino por cábala, la de ella, tenía alrededor del cuello, la servilleta de los sueños.
El científico le dio los bártulos, subieron a la cápsula del tiempo y bajaron en una estación para subir al Batiscafo que los llevaría a tres mil ochocientos metros de profundidad en el pasado.
Ameyal quedó impresionada por el tamaño del Titanic. Mientras su superior, aprontaba el ingreso, se acercó a una de las escotillas, la abrió y entró al gran salón. Arañas con caireles tornasolados iluminan el gran baile inaugural. Las mesas con manteles blancos, servilletas iguales a la de Ameyal, cubiertos de plata y copas de cristal, engalanan el acontecimiento. Los hombres de smoking y las mujeres con vestidos largos y exquisitas joyas, bailan el vals como quien se desplaza en punta de pie entre las nubes. Seguramente, allí debe estar su antepasado, pero hay tiempo para encontrarlo. –Ellos viven el “más acá” no saben lo que el futuro tiene escrito para ellos, tampoco saben cómo es vivir en el siglo XXV, un futuro que sus descendientes ya preveían y no hicieron nada para no llegar a esta vida seca, tampoco se los voy a contar, ya es tarde- Ameyal eligió “el más acá” y baila como una pasajera más, todos se ríen, abrazan, salen a la cubierta a pasear del brazo o ubicarse en las reposeras y ver las estrellas en su máximo esplendor. Noche de enamorados.
El impacto contra el iceberg sobresalta y obliga a abandonar el gran salón, la nave comienza a inclinarse para alcanzar el descanso definitivo sobre el lecho marino, o no Los hombres se arrojan al agua, mujeres y niños van hacia los botes salvavidas, todos se abrazan y se dicen, quizás por primera y última vez “te quiero”. El Capitán se mantiene en su puesto mientras que Ameyal se encierra detrás de un ojo de buey y en posición fetal sabe que ya no necesitará agua pero tampoco tendrá sed por el resto de su cósmica Vida Eterna.
Ana Tosi
Enero 5, 2012 | Por clubscifi | Claves: bucle, El huevo y la gallina, El origen | # Enlace permanente

El Origen(maxymo)
Al final pudimos encontrar un sistema solar similar al nuestro, con las mismas características y uno de los planetas tiene condiciones ambientales similares a la tierra. La vida animal es un poco extraña, pero nos vamos a adaptar. También hay seres muy parecidos a nosotros pero pareciera tener una fisonomía diferente; sus cabezas más grandes, su cuerpo oscuro. Son pacíficos, pero vamos a mantenernos al margen para no interferir su hábitat. El aire es demasiado puro, es más, tenemos que aspirar oxigeno de nuestros trajes y de a poco ir respirando éste límpido aire. Miles de colonias humanas se fueron estableciendo, sin tecnología, las naves con el tiempo se fueron deshaciendo hasta quedar hechas polvo, la gente poco a poco comenzó a olvidar de donde provenía, de sus orígenes, y esos extraños seres se fueron mimetizando con nosotros y nosotros a ellos…A veces dejábamos transcripciones y dibujos en diferentes lugares. Cazábamos para alimentarnos, nos defendíamos con lanzas, arcos flechas…luego nos ordenamos, evolucionamos. Una selecta casta de personas empezaron a dictar leyes a encaminar a las personas…Un día apareció un tipo que se hacía llamar Jesús…De a poco fuimos progresando, inventamos vehículos, avanzamos en medicina, y aparecieron más leyes, más avances, ciudades, países, fuimos al espacio. El tiempo avanzaba y el planeta comenzaba a deteriorarse hasta tal punto que no quedó otra que abandonarlo. Inventamos un rayo de plasma el cual lo usamos como propulsor y viajar más rápido que la luz, pudimos distorsionar el tiempo y espacio y de esa manera acortar camino nuevamente hasta encontrar un planeta habitable…y así fue.
Lo que nadie sabía que esa planeta era la tierra y cada vez que viajábamos a velocidad impensable, regresábamos en el tiempo, todo volvía a suceder hasta que nuevamente nuestro destino volvía al Origen…¿A veces no tienen esa sensación de que la vida es un eterno bucle, un infinito Déjà vu?
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