RESERVA

Lucio Peralta hacía su recorrido diario. El turno de la noche, al que se había acostumbrado, le resultaba agradable. El silencio de la noche, apenas alterado por los ruidos detras de las paredes de la reserva animal, antes le resultaban desagradables. Ahora, si no los oía, se preocupaba. Discusiones que eran muy comunes entre los habitantes de la reserva formaban parte del bullicio nocturno. Venido del planeta 453 Alfa en busca de trabajo, consiguió llegar a la Tierra unos años atrás. Venía sin papeles interestelares ni documentos de identificación. Luego de andar a los tumbos por unos días, vio un aviso en su tablet. Un mail en su casilla de correo electrónico, le informaba que lo habían aceptado como guardia de la empresa espacial Nosotros y el Universo, a la que le había enviado su curiculum vitae. Pronto consiguió la visa de trabajo y lo derivaron a distintos lugares de vigilancia.

Desde hacia un par de meses, vigilaba la salida y regreso de los habitantes de la reserva. Cinco kilometros cuadrados de perímetro, con paredes electrónicas de diez metros de altura, controlaban los especimenes animales que la federación universal intentaba preservar. Dotados de su habitat natural y subsidiados por el gobierno unificado de la Tierra, los habitantes de dicha reserva, tenían una sola entrada y salida. Debían reportarse a la hora de salir y ese era el trabajo de Lucio Peralta. A lo largo de millones de años, los humanos habían colonizado el universo, instalandose en otras galaxias. Pronto se adaptaron a los nuevos sitios, que al principio invadian, pero con el tiempo, se mezclaban con los originarios de cada planeta al que llegaban.

La Tierra pronto fue invadida por civilizaciones más avanzadas. Luego de interminables guerras contra los invasores, la mayoría se rindió, uniendose a los nuevos amos del planeta o fueron exterminados.

Peralta sentía pena por los habitantes de la reserva que cuidaba. Algunos y algunas le simpatizaban, por ese aire de rebeldía que portaban. Como si no se diesen por vencidos ni aun vencidos.

Muchos se suicidaban o intentaban escapar. No podían adaptarse a los nuevos tiempos. Apenas unos pocos cientos permanecían dentro.

Aquella mañana la orden fue terminante. Esas peleas que alteraban la reserva debían terminar. La Tierra era el centro del universo y no podía darse el lujo de que la paz que existía en todas partes se viese alterada por los inadaptados de dicha reserva.

Aquella noche, Lucio vio como llegaron las naves de exterminio.

Los focos rebeldes fueron exterminados.

Pero los sobrevivientes, después de arduas negociaciones, pudieron conseguir lo que habían pedido durante décadas.

Llegaron a un acuerdo con la Federación.

En la única entrada de la reserva, pusieron un cartel electrónico que los identificaba de ahora en más de manera correcta.

Desde aquel día, los ánimos se apaciguaron.

Que los reconocieran era algo  imprescindible para evitar lo que ellos llamaban discriminación del resto de los habitantes del planeta Tierra.

Los festejos duraron varios días. Le agradecieron a Dios de acuerdo a sus creencias de millones de años , la gracia que les había sido concedida.

Leer en el Cartel :  “Reserva humana, en lugar de Reserva Animal,  los llenaba de orgullo.

PELIGRO NUCLEAR


Argentina es un peligro nuclear publican los principales titulares del mundo.

Tiene armas y ojivas nucleares ocultas en sus centros atómicos de Atucha 1 y Atucha 2.

Sin olvidarnos de la peligrosísima central atómica de Ezeiza- confirman los medios internacionales.

El gobierno norteamericano ha solicitado al presidente argentino que detengan el crecimiento nuclear.

A lo que les ha respondido con ironía: No tenemos ningún arsenal que implique peligro o riesgo para la seguridad.

Hoy, Argentina ha recibido el ultimátum.

A pesar de la visita de inspectores internacionales que afirmaron lo dicho por el gobierno argentino, los EEUU de Norteamérica, aprestan sus tropas para invadir al país sudamericano, diciendo que sus arsenales nucleares están ocultos y son de un tremendo peligro para los países vecinos, informan los principales diarios del planeta.

-Defenderemos la integridad de los países vecinos y el tratado de no proliferación nuclear- decían los señores del norte.

Cuando los primeros aviones de reconocimiento comenzaron a volar los cielos de Buenos Aires y algunas de las principales ciudades del interior, el miedo se apoderó de la gente.

El gobierno argentino pidió el inmediato cese de las acciones intimidatorias. -Todo es una farsa , no existen arsenales de ningun tipo de armas nucleares , publicaron los medios de informacíon del mundo.

-Somos un país pacifico y respetamos todos los pactos y leyes internacionales-afirmaron desde la Casa Rosada de gobierno en Buenos Aires.

A pesar del rechazo internacional, de la condena de la ONU, el Mercosur y la OEA, crecía el incesante rumor de una invasión, para preservar la libertad y seguridad de los paises limitrofes.

Los primeros portaviones y buques de guerra de la OTAN comenzaron a movilizarse, en dirección al Río de la Plata.

Cuando los tanques de la Organización del Atlántico recorrían las calles de la ciudad porteña sin encontrar resistencia y el gobierno argentino presentaba la renuncia por la presión militar de los invasores, la verdad, como un reguero de pólvora, corrió por todo el país y el planeta.

La guerra por las reservas de agua, había comenzado.


DEUDAS PARTICULARES

En todas partes del planeta los cambios sucedían segundo a segundo.

En nuestro convulsionado mundo, las guerras entre árabes y prooccidentales, habían terminado. No existían ni los narcotraficantes, ni los guerrilleros  para terminar con los malos gobiernos o las viejas dictaduras

A nadie le importaba si el Down Jones arrojaba ganancias o se derrumbaba el Merval.

O si el petrodólar subía o el europeso bajaba.

La nueva educación global terminó con las deudas externas de los estados.

Cada habitante de cada país, tenía su deuda particular, de acuerdo a su capacidad intelectual y rendimiento en el trabajo o profesión.

Severamente vigilados por las células populares, organismos autónomos encargados de controlar el correcto funcionamiento de las recaudaciones que mantenían el bienestar general, evitando guerras innecesarias e inequidades sociales.

Y como las deudas había que pagarlas, las vidas pasaban en la monótona rutina  de mensualidades de hipotecas, electrodomésticos y  los gastos indispensables para hacer vidas llevaderas.

Como los viejos países endeudados, las personas convivían sus existencias con deudas eternas que dejaban como herencia a sus descendientes, quienes debían hacerse cargo, además de las propias, de acuerdo a las leyes vigentes.

Miles se rebelaban ante esta situación, pero eran abatidos o encarcelados, en beneficio del nuevo orden global – universal.

Las visas de turismo permanecían vedadas para los morosos.

El turismo por lo tanto, había colapsado. Escasas personas  se daban este lujo; los privilegiados controladores, sus familiares y amigos, y los ideólogos del bienestar y sus adeptos.

Porque entre los millones que mantenían el nuevo sistema, eran muy pocos los que conseguían pagar sus deudas.

A través de Internet, los deudores recorrían el mundo, soñando con ser buenos contribuyentes y poder conseguir algún día los pasaportes libre deuda.

Para cruzar las fronteras de sus obligaciones y recorrer los caminos de la libertad.

Cuerpos reciclados

Hoy iré al quirófano. No tengo miedo. Todo es láser, biónico y computarizado. La anestesia es sintética, e inofensiva, así me dijeron.

Mis brazos y piernas, como las de la mayoría de los humanos, son tecnológicamente perfectos. Si los corazones, hígados, páncreas o cualquiera de nuestros órganos no funcionan, por medio de las computadoras genéticas, se renuevan cualquiera de ellos, haciendo los reemplazos, compatibles con nuestro organismo y adecuados a nuestro patrón genético.

La expectativa de vida es de 250 años. Las vitaminas nos protegen de las enfermedades más comunes y de cualquiera de las nuevas.

El SIDA ha sido controlado, el cancer erradicado y las enfermedades cardíacas y respiratorias controladas por muchisimo tiempo. Los mayores problema de la humanidad de hoy día, año 2513, son la escasez de agua, el excesivo presupuesto para los colonos de Marte y Júpiter y los aportes jubila torios que nos deberían asegurar una vejez digna.

Para gozar de una pensión considerable, hay que trabajar y aportar al menos hasta los 200 años.

Seguimos luchando por un mundo mejor. Pero es muy difícil con estos salarios y jubilaciones, pese a que todos somos personal calificado y profesionales en cada una de nuestras actividades.

Los salarios que imponen los nuevos sistemas de trabajo son inaceptables.

Para ser más eficientes, la raza humana ha sido reemplazada por los cuerpos biónicos reciclados. Somos lo que  podemos ser o nos dejan.

Hoy cumplo 185 años, me faltan 15 años para jubilarme y aunque mi cuerpo está como nuevo, me harán un reciclaje completo, para que rinda a pleno en mi trabajo de soldador master en la construcción de naves espaciales.

Me advirtieron que esto pasaría. Me están llevando al quirófano.

Alejo Ruidos fue intervenido exitosamente.

-No solo le hicimos un cambio general orgánico, sino que le pusimos un cerebro computarizado en reemplazo del anterior, que era demasiado rebelde y contestatario- dijo el médico al finalizar la operación a los controladores del estado.

Los primeros focos de la rebelión habían sido apagados, pero la llama de la lucha por los derechos de la libertad seguía creciendo en los más jóvenes.

Juegos a la hora del té

En Imajor la alegría era diaria.

Todo el mundo estaba de vacaciones. Los almanaques tenían el color rojo en cada día del año.

De fiesta en fiesta, los fuegos artificiales deslumbraban a los turistas que llegaban desde distintos puntos del universo.

Quinientos millones de habitantes disfrutaban de las playas. Los mares y ríos de Imajor eran limpios y transparentes. En este planeta no había industrias de ningun tipo.

Los habitantes vivían 200 años. No habia robos porque el estado proveía de las necesidades a todos los ciudadanos.

En dicho planeta, de dos soles, uno amarillo y otro plateado, las noches con sus cinco lunas eran otro espectáculo, que los visitantes de otras partes del universo conocido no podían dejar de apreciar y admirar.

Pero la mayor sorpresa para quienes llegaban a este lugar paradisiaco era el juego de los atardeceres.

Juegos a la hora del té era el juego predilecto de propios y extranjeros.

En él, cada participante elegía un trabajo. Trabajar en Imajor era algo ficticio para los imajorianos, ya que  todos vivían de vacaciones permanentes.

Algunos construían edificios, otros jugaban a ser limpiavidrios de los grandes rascacielos, los más avezados clonaban personas y animales. Un sinfin de tareas, tomadas en plan de diversión, distraían por unas horas a los habitantes, trabajadores y turistas.

Porque en Imajor se trabajaba. Pero no los imajorianos, que vivían de fiesta en fiesta.

Los empleados veníann de todas partes . Planetas donde la pobreza era extrema, extraimajorianos con ansias de progreso.

Los nativos de Imajor eran de tez trigueña, un promedio de altura de 2 metros, ojos saltones(producto de tantas sorpresas y felicidad decían los humoristas interplanetarios), seis dedos en las manos y en los pies. Tenían 3 pulmones y un corazón más grande que el habitual ,  el doble que la mayoria de los habitantes del universo conocido.

Lo inexplicable para muchos era como hacían para vivir sin trabajar, cual era su fórmula. O mejor dicho, que otros trabajasen por ellos y para ellos.

Una de las federaciones espaciales, la EPIC( Empresa Planetaria Interespacial Corporativa) lanzó  cientos de años atrás, un plan de colonización de los distintos planetas , llamados del universo conocido.

El descubrimiento de nuevos minerales y riquezas, el asentamiento de nuevas colonias en dichos planetas , habían conseguido que la EPIC, fuese la empresa más conocida y poderosa de todo el interespacio activo, teniendo sucursales  en los lugares más insolitos.

Su lugar de origen, era el lejanisimo planeta Tierra, uno de los más antiguos del Universo. Millones de años atrás, sus habitantes vivian en guerras permanentes, contaminando  el habitat natural, esclavizandose unos a otros.

Para evitar la destrucción de la raza, decidieron emprender la búsqueda de otros tipos de vida, para gracias a ese intercambio, conseguir el reflorecimiento de la Tierra.

Los asentamientos en cientos de planetas del llamado universo conocido fueron enriqueciendo con el paso de los siglos a los habitantes del planeta verde.

Sus instintos belicosos y de dominio no se detuvieron pese a todo. Algunos planetas deshabitados eran utilizados para dirimir pleitos y desavenencias entre quienes tenían diferencias irreconciliables.

Implementaron además, un sistema de ahorro por medio de papeles , llamados Bonos universales, mediante los cuales, pagaban intereses de la moneda universal, llamada peso federativo espacial, a quienes invertían su dinero en los bancos y financieras de la EPIC.

La mayor crítica hacía esta empresa , eran sus gastos desmesurados y los altos intereses que pagaban, injustificables para los economistas.

La excusa que presentaba la empresa, era que los las ganancias siderales de la empresa, justificaban dicho pago

El mayor inversor, con 500 millones de habitantes era el planeta Imajor.

Con los ingresos que generaban esos bonos, todos sus habitantes vivían de vacaciones permanentes, un paraíso cotidiano. El estado era una fiesta.

Ni siquiera los rumores la  imposibilidad de afrontar los pagos de intereses de los Bonos universales por la EPIC, mermaron la alegría.

Sus habitantes disfrutaban la vida , pletórica y distendida.

Pero la quiebra fraudulenta de la EPIC fue la noticia más triste de aquella  mañana en los medios económicos  interplanetarios, haciendo cerrar miles de negocios que giraban sobre los fondos y bonos de la empresa.

Nadie se hacía cargo de los Bonos universales, desde ese día infausto, llamados Bonos tóxicos. Los dueños y empleados responsables se habían dado a la fuga, aprovechando la inmensidad del universo .

La felicidad del mayor poseedor de dichos papeles, el planeta Imajor y sus habitantes se diluyó aquella mañana gris, donde los dos soles que iluminaban la superficie , permanecieron ocultos por las nubes de una cercana lluvia.

Y en los rostros de sus habitantes, el disgusto comenzó a dibujarse por primera vez.

La angustia, desconocida por los imajorianos, perceptible en otras especies vivas del universo conocido, invadió sus vidas.

En el futuro cercano e  incierto, la incertidumbre era inevitable.

A los imajorianos, tener que trabajar, no les causaba ninguna gracia.

HABITAT

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Mi hijo adolescente vive aislado en su cuarto.

Jugando con la playstation de última generación a cientos de juegos.
Mirando películas de Chaplin, Los tres chiflados y El gordo y el flaco, hasta saberlas de memoria.
Y como casi toda la sociedad actual, tiene el síndrome de Peter Pan.
¿Para que crecer, tomar responsabilidades? Mejor que otros decidan por nosotros. Que las palabras fluyan solo para lo necesario.

De ahora en más tendremos hijos por inseminación artificial y cada uno de nosotros vivirá en casas o departamentos, aislados.

Terminaremos con los problemas habitacionales. Con un ambiente grande, un baño y una cocina  para cada uno nos alcanzará.

Y nos comunicaremos por teléfonos fijos y móviles, cámaras de televisión, como en Gran hermano y nos maquillaremos para no envejecer nunca.
Aislados para protegernos, los unos de los otros.
Nos ahorraremos los gastos de guerra e iremos de vacaciones por medio de documentales del History Channel desde el que será nuestro hábitat natural. Haremos las compras por Internet.
Nos broncearemos a la luz de una lámpara solar, libre de la radiación de los UV y no habrá gripe ni sida, ni ninguna enfermedad grave, porque todos seremos castos.
Y a los hijos e hijos de nuestros hijos, los criará el estado.
La mejor manera de proteger la especie, es mediante el aislamiento.
Eso si.
Todos los artistas, expondrán en el dormitorio de sus casas y sus obras serán difundidas a través de las videocámaras y  videoconferencias.

Los que no son artistas o creadores como yo y la gran mayoría, tendremos como tarea cotidiana, aportar lo que podamos para que el nuevo sistema funcione, obedeciendo las reglas de supervivencia para preservar la especie humana.

Hoy es la fecha indicada y  estoy por encerrarme, aislarme.
Fui uno de los primeros en este nuevo proyecto que comenzó hace unos años y que hasta ahora se mantuvo en secreto, para convertirse en una cuestión de estado, y a partir de las doce de la noche de hoy, cumplirse de manera urgente, ante la violencia que nos desborda en el mundo exterior.

Nunca más tendremos contacto mi hijo y yo. Atrás quedarán los abrazos, las diferencias generacionales, las salidas para divertirnos, los sueños compartidos.

Hoy nos despedimos. Millones se despedirán de sus seres queridos.

Pero es por nuestro bien. Alguna vez teníamos que hacerlo.

Entro en mi departamento. Cada casa será un mundo. Nuestro hábitat natural, hasta el día que  los enterradores se encarguen de venir a buscarnos, cuando se encienda la luz roja que anuncie el fin de nuestro ciclo.

Me doy una ducha en la máquina del olvido,  creada para borrar todo lo que nos  hizo daño o nos dio alegría hasta hoy; y mañana comienzo una nueva vida, como millones lo harán.

No tendré miedo a la inseguridad, no habrá tarifazos, ni huelgas, ni elecciones, ni guerras, ni hambre; solo la clase dirigente de los aristócratas del estado para preservar el nuevo orden establecido.

Ellos, cada tanto, seleccionarán a los elegidos, los que demuestren que no son peligrosos, que no llevan el mal de la violencia primitiva en sus mentes y podrán salir al exterior para colaborar en los grandes proyectos.

Ahora si seré feliz.

Y si no lo soy, haré lo posible para que nadie se entere.

O me daré una ducha en la maquina del olvido.

FESTEJO EN EL ESPACIO(JorgeLuis)

Cuando faltaban apenas un par de horas para la medianoche del año nuevo de 6210, Homer Melada, piloto canadiense y comandante de la nave espacial “Pinksky”, en vuelo comercial al sistema solar Alfa Cuatro,  llevando provisiones a la colonia terrestre del  planeta  Trestiros,  junto a su copiloto ruso Iván Ivienen, decidió tomarse un descanso , luego de muchas horas de navegación.

Colocaron el piloto automático a la computadora Epsilonmother, que luego de comprobar las coordenadas, la velocidad y el tiempo restante del vuelo, se disponía a hacerse cargo de la misión, mientras ambos festejaban la despedida del año viejo.

La nave era dos veces más grande que los primeros trasbordadores “Atlantis”. El periplo duraba un par de meses y celebrarían el nuevo año al tiempo que se alejaban de la orbita del sistema solar de la Tierra.

Lejanos habían quedado los tiempos de la sidra y el champagne.Se tomaban, pero el siscato, mezcla de arándanos con vino moscato, de alta graduación alcohólica, era la bebida predilecta de los astronautas y de los más jóvenes. En los centros bailables de la Unión interestelar, eran muy comunes los torneos para ver quien tomaba más litros del suculento brebaje.

Fueron  a la cocina y extrajeron del interior del depósito, una caja sellada del tamaño de un LCD multipanoramico que decía : Para ser abierta el 31 DE DICIEMBRE DE 6210.

Dentro de la caja había 6 botellas de siscato y 2 panes dulces extra para acompañar . Ademas tenían lechón adobado, chivito al oreganato, vitel toné, ensaladas de varios tipos y otros manjares para acompañar la mesa de la fiesta de despedida del 6210. Todo guardado hermeticamente y envasado al vacío. Al abrirlo, los aromas de la alta gastronomía universal, hacían sucumbir a los pilotos a la tentación de probarlos. Algunos alimentos los calentaron en el microondas espacial.

A través de la ventanilla, mientras observaban el límite del sistema solar conocido , sentados en sillas, alrededor de una mesa redonda  sintética, degustaban un sandwich de pavita, sazonada al ajillo con pan a la catalana.

Realmente era un placer trabajar en la compañía. En medio de tan pantagruélica cena de fin de año, Homer e Ivan, brindaron , comieron y brindaron en continuado. La alegría de los compañeros de viaje se hizo mayúscula, cuando a las doce, alzaron las copas, pidiendo por un universo mejor,sin guerras y sin colonias esclavas.Extrañaban a sus familias, pero aunque podían hablar cada tanto con la Tierra, solo lo hacían con la Torre de Control de donde habían despegado.

El exceso de comida y bebida les dio sueño, pero no podían darse el lujo de dormir. Porque la computadora madre debía ser reprogramada cada tres horas , para revisar las coordenadas y comprobar que todo funcione y este en orden.

A pocos minutos de la una de la mañana del primero de enero, Homer vomitó. La comida y la bebida pensó. Ivan, mareado por el siscato y embotado por la gran comilona no podía levantarse de la silla. Se durmió, dando ronquidos profundos.

Homer, como comandante, era el responsable de ir a la computadora Epsilonmother. Pero el dolor lo dobló en dos y cayó al piso. De pronto la nave se estremeció.

Por uno de los altoparlantes se escuchó:- Estamos entrando en zonas de turbulencias y meteoritos. Poner escudo protector.

Homer se levantó como pudo. Debía dirigirse a la cabina de control . Había olvidado programar el protector antimeteoritos y debía retomar el comando.

Sintió que la cabeza estaba por estallar. La cabina se despresurizaba, mientras se fortalecia el oxigeno en la cabina de control.

-Ivan, le gritó, despertate.

-Tenemos que ir a la cabina.

Lo zamarreó pero seguia durmiendo como si estuviese en un sueño de gloria porque sonreía.

-¿Dónde están las pastillas antimareo y antialcohol? En la cabina, se preguntó y contestó al mismo tiempo.

Comenzó a sonar la alarma de peligro. Las luces rojas iluminaron el interior de la cocina y el resto de la nave. Unos pasos nomas se dijo Homer. Un poco más.

Cayo de nuevo, como un boxeador al borde del nocaut.

-Maldito siscato, dijo.

-Y maldito chivito, lechón y pan dulce. Todas las fiestas lo mismo. Comemos como si fuese la última vez.

La última vez. No . Debía ir a la cabina cuanto antes y ponerse al comando del vuelo.

Un golpe exterior conmovió a la nave.

-Meteorito colisionando en bodega, daños a considerar, informó Epsilonmother por los altavoces.

Se puso de pie, fue a donde estaba Ivan y como pudo, lo arrastró hasta la puerta del cuarto de navegación.

Al llegar la puerta estaba cerrada ante el peligro exterior. No había forma de abrirla.

El oxigeno que comenzaba a faltar,  se concentraba en  la cabina de control.

Tenía que entrar de alguna forma. Olvidó por un momento los dolores  e intentó romper la puerta con una de las sillas de la cocina comedor, luego de arrancarla de la base, a la que estaba sujeta con encastres removibles.

La silla se rompió en varios pedazos. Lo mismo ocurrió con las otras tres. Tenía que pensar. El oxigeno alcanzaria, pero si dormía como Iván , estaban perdidos.

- Epsilonmother solicitando coordenadas y dispositivo para protegernos de la lluvia de meteoritos , dijo la computadora madre.

Homer esperaba un milagro de año nuevo.

-¡ Alerta roja, alerta máxima! Frente de colisión en 3 minutos, decían los altavoces.

La nave comercial “Pinksky” estaba emitiendo una señal de auxilio.

Ivan dormia en un profundo sueño etilico-gastronómico.

Al comandante Homer le  gustaba vanagloriarse de su cultura alcohólica.

Las pestañas le pesaban toneladas.

Dormir, soñar, descansar, no quería. Pero el escaso aire aceleró el sueño.

Homer cerró finalmente  los ojos, cuando Epsilonmother anunció que estaban entrando en zona de meteoritos, sin protección y proximos a una probable colisión múltiple.

Antes de cerrarlos , leyó entre las tinieblas de  sus pupilas, nubladas de siscato,  lo que decía el cartel de entrada de la cabina .

-”Si va a conducir , no beba alcohol”

LA SOCIEDAD DE LOS BRAZALETES(Jorgeluis)

brazalete

La globalización seguía rindiendo sus frutos. Superadas las crisis de Wall Street y del Nuevo Mercado Común Globalizado, una nueva era comenzaba, para combatir el flagelo del terrorismo.

Luego de las guerras país por país y a cualquier hora del día, los desprevenidos habitantes de cualquier ciudad de la nueva aldea global, podían ser sorprendidos mientras realizaban sus actividades ,con atentados suicidas, en sus variedades inmolación, coche bomba o  grupo comando, además de una surtida gama de asesinatos selectivos.

Todos los que trabajaban, en cualquier nivel y esfera, llevaban un brazalete las 24 horas. Era por la seguridad general.

Los atentados terroristas no serán una sorpresa de ahora en adelante, pregonaban los voceros de los gobiernos occidentales.

Con estas maravillas de la tecnología sabremos, quienes pagan impuestos, cuantas horas trabajan y que clase de vida llevan sus poseedores, evitando la desocupación y la vagancia, caldo de cultivo de muchas ideas contrarias a la libertad humana, afirmaban los nuevos gurues y apólogos de la doctrina contra la inseguridad global.

Hemos terminado con la esclavitud, decían.

Todos son libres de hacer lo que quieran, mientras no cometan atentados y usen estas joyas, monitoreadas desde los controles centralizados de vigilancia, que nos protegerán de la locura y del fanatismo.

Somos los únicos que garantizamos una vida mejor.

Sin mesianismos, sin libertinaje, sin esclavitud.

Solamente les pedimos que lleven sus brazaletes a toda hora.

Para trabajar, para dormir, para salir en sus días libres, es decir, las 24 horas de sus vidas, como un órgano indispensable del cuerpo humano, decían los presidentes de las nuevas democracias.

Surgieron entonces  nuevos y variados modelos de brazaletes, con piedras preciosas, lisos, bañados en oro, de bronce, plata, con imágenes de los soldados de los nuevos ejércitos de la paz, entre otros tipos de materiales y dibujos que impusieron esta  moda del nuevo régimen occidental.

Los que no los usaban o  los olvidaban por descuido o rebeldía, eran fusilados en la vía pública, para mantener el orden establecido, para alcanzar la paz.

” No olvidemos que a veces las guerras son necesarias” afirmaban cada año, los nuevos premiados con el Nobel de la Paz.

Algunos seguidores  de los nuevos tiempos, agregaban  métodos de control y se ponían pulseras, tobilleras, collares y hasta  grilletes alentando a que nadie se opusiera a esta fórmula para la paz y el progreso.

Aquellos que no se acostumbraban  al nuevo sistema, pero usaban el brazalete, eran vistos con temor y encerrados en hospitales especiales de rehabilitación.

Poco a poco, disminuyeron las violaciones, los robos, la pobreza, el índice de natalidad, la desnutrición,  el terrorismo.

Esta organización social, fue aprobada y adoptada en los cinco continentes.

La sociedad de los brazaletes ha triunfado y el mundo vivirá bajo su influencia los próximos mil años, decía el locutor del canal oficial, mientras su brazalete se aflojaba de manera involuntaria y era fusilado de inmediato,frente a las cámaras de televisión, con el objeto de mantener el nuevo orden establecido.

Morir en suspenso (Ana Tosi)

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Morir en suspenso

Agláope, la de bello rostro, fue confinada a los Pantanos. Allí debería vérselas con cocodrilos y otros depredadores. Sus días de mar cálido habían terminado, ella era desobediente, en vez de ocuparse de su destino nadaba entre delfines y ballenas. Se quedaba horas mirando la luz del sol que bañaba las aguas o de la luna que convierte las olas en hilos de plata. Lo terrible fue que se enamoró de un hombre, un corsario que surcaba el mar rumbo a una isla del Caribe. Agláope, la de bello rostro, se había dejado ver por el apuesto capitán que estaba apostado en el palo mayor de la nave. Ni siquiera las velas desplegadas habían tapado, en parte, su silueta.

-Las sirenas tienen una misión que cumplir en la vida- dijo la Reina de los Océanos- deben ayudar a las personas que se accidentan en las aguas o a los acuciados por un huracán o maremoto o bien por una gran ola que los llevara a las profundidades. No están para seducir y enamorase de los humanos-

Cambiar el color del mar por el amarronado pantano disgustó a la de bello rostro y como era caprichosa, nadó contra corriente hasta llegar cerca de la costa donde ciento de personas tomaban sol en su yate o velero, para que absolutamente todos la pudieran ver. Este desafío enfureció a la Reina, endureciendo su castigo -Irás donde las rebeldes irrecuperables terminan sus días, al Polo Sur- y se perdió en una ola gigante.

***

El 17 de diciembre de 1912, la expedición de Robert F. Scott había llegado al Polo Sur, treinta y cuatro días después que su rival noruego, esto fue el principio del fin. Viajaban Robert F. Scott y cuatro expedicionarios más, cuentan los diarios de la época que los acompañaba John X. un amigo muy querido de Robert pero hoy, cien años más tarde, no se pudo comprobar.

La historia nos relata el trágico momento donde el capitán británico ve a lo lejos una carpa en cuyo pináculo flamea la bandera noruega y una vez adentro, una carta le anunciaba que había llegado segundo, ésta fue la peor manera de enterarse de su derrota. Un año después una expedición de rescate trajo los cuatro cadáveres que habían sido encontrados en sus bolsas de dormir, en una paupérrima carpa. Algo que llamó la atención de los rescatistas fue que a unos metros de la carpa había un par de borceguíes tapados por el hielo. Era el quinto par y estaban, como pidiendo auxilio, con la suela hacia cielo.

Esa noche fatídica, John, salió de la carpa. No quería morirse durmiendo, eligió morir mirando las estrellas, allí en ese cielo negro brillaban como nunca las había visto. En determinado momento caminó unos pasos y una grita se abrió tras él, perdió el equilibrio cayendo al agua gélida, convirtiéndose en su prisión de hielo ya que el calzado quedó en la superficie. Luego de forcejear logró la libertad pero el frío del agua le hizo perder la conciencia.

***

Agláope, la de bello rostro, confinada a los hielos eternos cada tanto emergía su cuerpo entre los grandes o pequeños témpanos para sentir el calor del sol. En ese ir y venir fue sorprendida por un cuerpo que flotaba al ras de la capa de hielo, era un hombre, por su ropa, dedujo que hacía varias décadas que él estaba allí. Se acercó, no sin pensar en la Reina, era la oportunidad para cumplir su misión salvadora. Lo tomó en brazos y subiéndolo a la superficie, lo abrigó con su pecho y el calor del sol. Él abrió los ojos -¿Estoy muerto? No y sí, es como una muerte en suspenso. No para mí, sí para la sociedad, nunca más lo vio, ni lo escuchó tampoco saben de su existencia en aquella expedición-¿Dónde estoy?- en el Polo Sur- Cien años atrás el había salido fuera de la carpa en ese mismo lugar.

John se incorporó no sin dificultad, miró a su alrededor y se quedó perplejo frente al hermoso rostro de su salvadora y con la boca abierta al verla de la cintura para abajo. Miró a su alrededor – ¿Qué son todos aquellos galpones?- Son Bases de distintos países – ¿Puedo ir?- Tendrá que ir y ver si puede adaptarse a la vida moderna, ya pasaron cien años desde aquel día y cuando vuelva a Inglaterra, desde luego, aceptar que no es la que usted conoció al nacer-

Se despidió de Agláope con un beso en la mejilla. No entiendo nada, no tengo por qué entender esta mujer pezpensó John.

Siempre estaré esperándote, si es que la nueva vida no te conforta- dijo ella

La Reina del Océano no podrá decir nada sobre su conducta ya que, la de bello rostro, cumplió su misión, pudiendo volver al mar y tampoco podrá impedir el amor de John hacia ella.

Él llegó a la Base Amundsen-Scott, se alegró al ver el nombre de su amigo en la entrada y fue recibido con todas las atenciones que se brindan a todos los hombres que arriesgan su vida surcando la pampa blanca, de inesperadas amenazas y soledad. No se dio a conocer, dijo que se había perdido y no sabía desde cuando estaba deambulando. Les extrañó la ropa pero era inútil cualquier pregunta, él decía no recordar. Entró en la Base, se sentó entre hombres y mujeres muy diferentes a lo que él recordaba, en una placa que llamaban televisión, había autos en vez de carruajes tirados por caballos, mujeres con polleras cortas en vez de vestidos largos encorsetados, hombres con remera y jean en vez de traje y corbata.

Allí se enteró que su amigo Scott había fallado por distintos motivos: llevaba comida pero no era rica en grasa, llevaba caballos en vez de perros, muertos los caballos, ellos debían llevar la carga sobre sus espaldas. No podían sobrevivir de ninguna manera. ¿Él podrá?

Llegó la noche y pensó en lo que Agláope le había dicho.No soy un pez- gritó para sus adentro tampoco un hombre de este tiempo ¿qué se hace cuando uno no pertenece a ningún lado, cómo se vive?-

Extasiado por todo el equipamiento que poseían, se subió a una moto de nieve, como no sabía manejarla, sus compañeros le enseñaron.

Su primera salida fue en grupo, como era de suponer, iba último. El viento crujía como un león fuera de sí y la nieve envolvía todo a su paso, les costó volver a la Base. Entraron uno a uno y vieron que faltaba el extranjero, así lo llamaban a falta de nombre pero en ese momento hubiese sido mortal para el grupo salir en plena tormenta.

Hoy, con el viento en calma salieron a buscarlo, sólo encontraron la grieta que lo había tragado con su moto, allí la vida y la muerte jugaron su suerte. Un poco más lejos, la de bello rostro, nada rumbo a las aguas cálidas que la vieron nacer.

Ana Tosi

PAZ UNIVERSAL (Jorgeluis)

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Lothar Dequera corrió asustado a su auto volador. Con la tarjeta de ignición encendió el motor atómico  de su vehículo y orientando el nivelador de vuelo partió raudo, escapando de la Embajada de la Federación Universal en el planeta Tierra.

Su mujer no quiso acompañarlo y lo bien que hizo, pensó, mientras miraba por el televisor trasero de su auto, si alguien lo venía siguiendo.

Invitado a un baile de disfraces por su jefe del ministerio de Seguridad Permanente donde trabajaba  , había encontrado el mejor de los atuendos para esta noche tan especial. Las fiestas del antiguo siglo veinte terráqueo se habían puesto de moda en todo el universo habitado.

Con un ambo color negro y una corbata salmón no pasaría desapercibido. Su disfraz , también del pasado, era la ropa que acostumbraban a usar los terrestres antiguos. Resultaba rídiculo usar este tipo de vestimenta. En los tiempos modernos, hombres y mujeres usaban ropas sintéticas que regulaban la temperatura del cuerpo, protegiendolos del frío y aliviándolos del calor .

Lothar presentó su invitación en la entrada de la Embajada, saludando a unos y otros, sin saber quienes eran, porque muchos tenían máscaras sobre sus rostros , lo que no permitia identificar a los interlocutores.

Entabló conversación con su jefe, cuando lo encontró bebiendo un daiquiri. Se había puesto una toga romana y sobre la cabeza calva, una corona de laureles.

-Soy Julio César, emperador romano, le dijo.

Aunque había estudiado historia universal, Lothar no tenía la menor idea quien era el tal emperador, porque venía de otro planeta. Muchas veces se sintió un extraño en la Tierra. Con el paso de las horas, comenzó a sentirse aburrido y no entendía cual era la gracia de bailar viejas y decadentes músicas, como el rock and roll, el twist y el tango; tirar serpentinas , papel picado e iluminar el inmenso salón de la Embajada con luces multicolores que apenas mantenian el sitio en penumbras.

En el décimo bostezo, Lothar le dijo a su jefe que se marchaba. En ese preciso instante se encendieron las luces y un grupo de personas disfrazadas de uniforme militar del siglo veinte y armados,  comenzaron a disparar a los que estaban alli reunidos.

Lothar alcanzó a tirarse al piso y desde allí vio como su jefe  se desintegraba. Había escuchado hablar de las pistolas desmoleculizadoras que reducían a cenizas los cuerpos de cualquier animal salvaje , descubiertos en el universo conocido. Era la primera vez que las veía en funcionamiento.

Él, pese a ser empleado en el ministerio de Seguridad Permanente, pensaba que eran un mito.

Uno de los atacantes gritaba: -Hemos roto el pacto con los planetas de la Federación Universal.

Se arrastró entre los cuerpos caídos,  hacia la salida o eso intentaba al menos.

Sintió que alguien lo ayudaba a levantarse y le decía, escapemos por aqui, sigame.

Era una sandorina, del planeta Sandor en el sistema de Alfa Centaurus, perteneciente, como todos los planetas, al Pacto de Paz de la Federación , el cual había sido roto por los agresores.

La reconoció, porque mientras escapaban, se cayó la máscara que cubría su cara y pudo ver los inmensos globos oculares que sobresalían de la cuenca de sus ojos y la piel llena de escamas, caracteristica fisica, tipica de los sandorinos. Le dijo que todo era una locura, mientras que, aprovechando la confusión,  consiguieron escapar y salir donde había estacionado el auto volador. La invitó a subir en la huida, pero ella le dijo que tenía propulsores energéticos en piernas y brazos . Cuando quiso mirarla no estaba. Había desaparecido en un segundo, disparada hacia el cielo.

Estaba asustado. Mientras intentaba reacomodar sus ideas, encendió el televisor ultradimensional, para ver si tenían noticias de lo que estaba pasando en la Embajada.

Imágenes desoladoras aparecían en la pantalla. El locutor afirmaba que habían roto el pacto de Paz Universal  firmado por todos los planetas del Universo conocido. Las noticias volaban como naves propulsadas a velocidad sensorial.

-¿Pero quienes?, se preguntó

Habían aprovechado, continuaba el informe , una fiesta para celebrar los tiempos de paz  universales, que se estaba realizando en la Embajada de a Federación Universal, donde estaban reunidos todos los jefes de gobierno de los planetas. De pronto una interferencia le hizo perder contacto. Apagó el televisor y encendió la radio.

Lothar Dequera pudo escuchar a través de la radio intergaláctica de AMU(Amplitud Modulada Universal), que lo ocurrido en la Embajada no había sido casualidad.

Los agresores habían invadido en un plan sincronizado, todos los planetas del universo conocido, sometiéndolos bajo su mandato.

Él, que había nacido en Upite 7, del sistema Solar Beta, siempre había desconfiado de ellos. Lo había mencionado en un informe  que no tuvieron en cuenta.

Detrás de un mensaje de paz, invitando a todos los planetas a desarmarse,  habían escondido armas desintegradoras y de destrucción masiva en sus arsenales secretos.

Lothar maldijo cuando escuchó quienes eran los atacantes.

Unidos en su gesta invasora, los humanos, nunca habían renunciado a ser los amos del universo.