ABIERTA LA INSCRIPCIÓN DE VERANO

NO PIERDAS EL AÑO, INSCRIPCIÓN DE VERANO PARA LA LICENCIATURA EN ENFERMERÍA – MODALIDAD DISTANCIA DE LA UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES (RM 1970/07)

LICENCIATURA EN ENFERMERÍA – MODALIDAD A DISTANCIA

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1999 / 2009 – AÑO DEL DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA LICENCIATURA EN ENFERMERÍA DE LA UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES – DIEZ AÑOS FORMANDO ENFERMEROS Y LICENCIADOS EN ENFERMERÍA PARA TODO EL PAÍS.

LICENCIATURA EN ENFERMERÍA – MODALIDAD DISTANCIA

LICENCIATURA EN ENFERMERÍA DE LA UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES – MODALIDAD A DISTANCIA – INSCRIPCIÓN NOVIEMBRE 2009
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CARRERA LICENCIATURA EN ENFERMERÍA DE LA UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES – MODALIDAD A DISTANCIA
DURACIÓN: 2 (dos) AÑOS
DIRIGIDO A: ENFERMEROS TERCIARIOS Y/O UNIVERSITARIOS
RADICADOS EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO
MODALIDAD: DISTANCIA*
*Las evaluaciones finales son las únicas instancias de presencia obligatoria. Es decir que el estudiante deberá asistir a la Unviersidad – o a las Unidades Tutoriales de todo el país – sólo una o dos veces en el año.
TÍTULO A OTORGAR: LICENCIADA/O EN ENFERMERÍA – TÍTULO OFICIAL -.
MATERIALES DE ESTUDIO: MÓDULOS BIBLIOGRÁFICOS, GUÍAS DE ESTUDIO Y EVALUACIONES DOMICILIARIAS ENVIADAS A TRAVÉS DE CORREO ELECTRÓNICO (costos del material enviado por esta vía, derechos de exámen e inscripcion están incluidos en la mensualidad).
A PEDIDO DEL ESTUDIANTE PUEDEN ENVIARSE LIBROS, APUNTES Y GUÍAS DE ESTUDIO, POR CORRESPONDENCIA AL DOMICILIO DEL INTERESADO (su costo no está incluido en la mensualidad).
CONSULTAS Y ORIENTACIONES PARA EL ESTUDIANTE:
FOROS (con fecha y hora especificados en cronograma).
• CORREO ELECTRÓNICO.
• VIDEO-CONFERENCIA (con fecha y hora especificados en cronograma).
• REUNIONES TUTORIALES CON FRECUENCIA MENSUAL (optativas).
DOCUMENTACIÓN PARA INSCRIPCIÓN*:
• DNI (fotocopia de 1º y 2º hojas).
• TÍTULO SECUNDARIO.
• TÍTULO Y ANALÍTICO DE ENFERMERA/O PROFESIONAL .
• MATRÍCULA PROFESIONAL.
• CERTIFICADO LABORAL (donde figure antigüedad).
• 2 FOTOS 4X4.
Todas las fotocopias deben estar certificadas por escribano público, juez de paz o autoridad policial.
Enivar la documentación a “Universidad Maimónides – Enfermería a Distancia” – Hidalgo 775 – 1º piso – Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Código Postal 1405.
INSCRIPCIÓN:
• EN HIDALGO 775 – 1º PISO – DÍAS MARTES Y JUEVES DE 14 A 19 HS. CON LA DOCUMENTACIÓN SOLICITADA Y PRIMER CUOTA.
• EN UNIDADES DE ASISTENCIA PEDAGÓGICA: DÍAS Y HORARIOS ESPECIFICADOS POR LA MISMA – EN ESTE CASO LAS COPIAS DEL TÍTULO DE ENFERMERA/O Y DEL DNI DEBERÁN ESTAR CERTIFICADAS POR ESCRIBANO, JUEZ DE PAZ O POLICÍA.
• PREINSCRIPCIÓN POR INTERNET: enfermeriadistancia@hotmail.com
COSTO MENSUAL (Argentina) : $ 220.- (24 mensualidades)*.

*La cuota mensual está sujeta a modifiación, de acuerdo a variaciones del costo de vida.
CONFIRMAR ENVIANDO A enfermeriadistancia@hotmail.com NOMBRE Y APELLIDO COMPLETO – LOCALIDAD Y DNI.
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EL SILENCIO DE LAS ENFERMERAS

La Doctora Romero Jáuregui de Pose (1), afirma que la enfermera: “Debe tener conocimientos que le permitan seguir una conversación con personas de cultura superior; eso ayuda a entender al enfermo y la hace agradable a las personas que la rodean.” Podemos interpretar de este párrafo que los estratos sociales de los que provenía el grueso de estudiantes de Enfermería poseían una “cultura inferior”- desde el manejo inadecuado que hace del concepto de cultura -. Pero según ella, la Enfermera debe cuidar muy bien de lo que habla, lo que opina y lo que dice. Entre las “condiciones morales” que debe poseer la Enfermera, la autora resalta: “esa firmeza femenina mucho más grande que la masculina, es porque es más silenciosa y más constante”.

Será tal vez éste el origen de la conocida máxima: “El silencio es salud” junto con el cuadrito de la Enfermera chistando en la sala de guardia. Pero el silencio al que hace referencia la Dra. Romero Jáuregui de Posse no es el de los acompañantes y visitantes ocasionales que pueden perturbar el descanso de los enfermos internados, sino al silencio de las Enfermeras. No sea que una Enfermera se atreva a opinar o mucho menos cuestionar alguna decisión médica.

En otro capítulo, la doctora desarrolla sobre esta idea de saludable silencio indicando: “Intensificará sus estudios para ser una Enfermera competente; tratará de superarse cada día sin invadir el campo médico… No juzgará a los médicos, sobre todo delante de los enfermos, ni opinará sobre las enfermedades y los enfermos…”

En tal sentido, la doctora es más que concluyente: “De las enfermedades y enfermos se encargará el galeno incuestionable, la Enfermera será su abnegada y sumisa asistente”.

Cada palabra tiene un significado, así como la imagen intenta dejar algún mensaje. En éste caso, el cuadro de la enfermera pidiendo silencio también lo intenta. ¿Quién no se ha parado frente a este dibujo preguntándose por qué está ahí indicando silencio…? Este término durante muchos años fue utilizado porque de ciertos temas no se hablaban. Esto tiene alguna relación con los hospitales porque, esté o no esa imagen uno por lo general tiende a no hablar… como si estuviera en una iglesia.

“La imagen significa respeto hacia el paciente que necesita silencio y también para que las enfermeras puedan trabajar cómodas”, aseguró Verónica Kaenel, enfermera universitaria.

Sin embargo para otro estudiante a este símbolo se lo puede ver desde dos puntos de vista: “desde el público, quiere decir que hay que hacer silencio porque hay enfermos internados”, comentó pero agregó que desde el punto de vista del enfermero, esto significa que éste no puede contradecir al médico porque es quien tiene la autoridad para hablar, opinar y decidir.

Por su parte Verónica Vega, auxiliar de Enfermería quien trabaja actualmente en el Hospital Garrahan manifestó que para ella ese símbolo es solo un signo de respeto por el paciente que se encuentra internado.

Parece ser que los enfermeros tienen que pedir permiso para hablar en serio de aquello que piensan… y luego deben pedir disculpas por haberlo dicho. No poseen jurisprudencia en el pensamiento, en la reflexión, sino exclusivamente en la acción… pero ojo: en la acción prescripta y monitorizada por otros más acreditados.

“He tenido en mi carrera la buenaventura de poder dedicarme a la docencia desde bastante joven. Al presentarme a los respectivos cursos, antes del inicio del dictado de la cursada, lo primero que me preguntaban algunos estudiantes – la mayoría de los cuales doblaba mi edad – era cuántos años de experiencia tenía, si me desempeñaba en algún servicio de Enfermería, qué estudios poseía y si éstos me habilitaban para la docencia… consideraban que mi juventud me obligaba a exhibir mis “credenciales” antes de tratar de impartirles cualquier conocimiento”.

“En poco tiempo esta “tirantez” generada por la desconfianza de disolvía en la relación docente – alumno que se establecía, a mi parecer, en forma bastante armoniosa. No obstante ello está de más tratar de expresar la incomodidad que aquella situación me generaba, sobre todo en mis primeras experiencias como docente”.

“Aún hoy, cuando comento a algún colega que estoy escribiendo un ensayo sobre la educación en Enfermería, por ejemplo, lo primero que atina a preguntarme es en qué teorías pedagógicas me basaba para encarar semejante tema – cuando solo le comenté el área a la que me iba a referir, pero no el tema -. Subyace, en forma más sutil que en el ejemplo anterior, la cuestión de que si mi formación me habilita o no para tratar tal o cual tema”. (2)

Ya lo decía Donahue (3): “la Enfermería es la más antigua de las artes y la más joven de las profesiones”. Es, tal vez, esta juventud la que inspira desconfianza por su aparente inexperiencia en la manifestación de sus saberes acuñados durante tanto tiempo. De tal manera que hasta hace dudar sobre la existencia de los mismos.

Y es que estos saberes están allí, agazapados, esperando el momento de surgir como un viento renovador, oxigenando las comunicaciones entre los individuos y los sistemas de salud.

La Enfermería es el nexo que todo sistema de salud necesita para llegar con eficacia a la comunidad, por experiencia, por afinidad y por competencia profesional.

Es en esta disciplina en la que tiene que encontrar los pilares para el desarrollo de mejores políticas de salud, con mayor eficacia, mayor eficiencia y, por sobre todas las cosas, con mayor equidad.

No hace falta ser sociólogo ni antropólogo para hablar de las costumbres, hábitos, formas y condiciones de vida y trabajo de los enfermeros como grupo social con una identidad definida.

No es necesario haber alcanzado el nivel de filósofo para discurrir sobre los modos de pensamiento que rigen muchas de las decisiones de Enfermería. No es menester haberse titulado en Abogacía para expresar las ideas acerca de las leyes que regulan el ejercicio de la profesión.

No es condición ineludible haberse doctorado en Psicología para tratar de hacer algún comentario sobre los temores, ansiedades y alegrías por las que atraviesan diariamente los enfermeros…

Quizá está demás advertir que es necesario poseer un relativo grado de conocimientos e información actualizada sobre los temas que se desean abordar para no caer en ese ejercicio tan común de la “charlatanería”, que en nuestro país adquirió, incluso, nombre propio: “chantada”.

A tal fin cada uno se instruye, lee, consulta con expertos de su propia y otras disciplinas, discute, se pelea, congenia – con otros y consigo mismo -. Pero siempre trata de llegar a conclusiones debidamente fundamentadas.

El reconocido periodista y pensador contemporáneo Jean-François Revel (4) lo expresa de la siguiente manera: “la opinión, aunque simplemente plausible y desprovista de certeza absoluta, puede ser alcanzada o no de manera tan rigurosa como fuera posible, basándose en un honrado examen de todos los datos a los que se tuviera acceso. La conjetura no es arbitraria. No requiere ni menos probidad, ni menos exactitud, ni menos erudición que la ciencia. Por el contrario, requiere tal vez más, en la medida en que la virtud de la prudencia constituye su principal parapeto. Pues el interés por la verdad, o por su aproximación menos imperfecta, la voluntad de utilizar de buena fe las informaciones a nuestro alcance, derivan de inclinaciones personales totalmente independientes del estado de la ciencia en el momento en que se vive.”

Pero esto para muchos parece no ser un requisito suficiente y es, simple y tristemente, porque somos enfermeros.

Todos los días vemos en programas de televisión, escuchamos en radio o leemos en revistas de salud o, incluso periódicos de toda índole, notas o artículos presentados, expuestos o firmados por diversos profesionales y técnicos (médicos, psicólogos, kinesiólogos, masoterapeutas…) enunciando opiniones a diestra y siniestra sin que ningún interlocutor, televidente, radioescucha o lector, se comunique con el medio del que se trate para increparle sobre si su edad, su experiencia o su título habilitante lo autoriza a tratar dichos temas.

¡Por supuesto que no! Y es que, al parecer, todas las disciplinas parecen estar habilitadas para pensar críticamente, salvo la Enfermería.

Sino, a las pruebas me remito: Las investigaciones, ensayos y otras producciones intelectuales de la Enfermería son solo destinadas a los propios enfermeros en congresos, jornadas y revistas especializadas, pero nunca desbordan este exclusivo ámbito.

En los medios masivos de comunicación antes mencionados no existen espacios ocupados por Enfermería, cuando por nuestras incumbencias, en lo que atañe a educación, prevención y promoción de la salud para la comunidad, deberían ser uno de nuestros ámbitos de desempeño obligados.

No hace falta aclarar aquí el perjuicio que estas limitaciones autoimpuestas significan para la conformación de la imagen social que anhela consolidar la profesión.

Pero, si como diría el filósofo: “el pensamiento es acción”, ya es hora que sacudamos un poco el polvo de las neuronas y nos pongamos a trabajar al respecto.

(1) ROMERO JÁUREGUI DE POSSE, A. El arte de cuidar enfermos (manual de enfermeros) 7ª Edición Librería

Vazquez Editorial Buenos Aires, 1957.

(2) DURANTE, S. Claves para pensar la Enfermería Universidad MAIMONIDES Buenos Aires, 2003.

(3) DONAHUE, M. P. Historia de la Enfermería, Ed. Harcourt-Mosby, España, 1985

(4) REVEL, J. F. El conocimiento inútil, Premio Chateaubriand 1988, Editorial Planeta,Buenos Aires, Argentina, 1989

Nosotros lo advertimos: LOS SOLDADOS DE LA GRIPE “A” COMIENZAN A CAER

http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=27550
Sociedad / Edición Impresa
La influenza afecta a profesionales médicos, enfermeros y empleados hospitalarios
Los “soldados” de la gripe A comienzan a caer
Al menos diez trabajadores de la salud fallecieron por la pandemia. En Mar del Plata se confirmó la muerte de un médico. Cien enfermeros del Posadas están infectados. Esta tarde dirigentes del sector entregarán un informe al ministro Manzur.
Mauro Federico
15.07.2009


La batalla contra la gripe A es desigual. Médicos, enfermeros y auxiliares combaten en la primera línea de los hospitales para asistir a los enfermos de todo el país. Y el combate deja bajas. Desde el inicio de la pandemia al menos diez trabajadores de la salud fallecieron como consecuencia de la enfermedad, miles presentaron síntomas y medio centenar se encuentra en estado crítico. “Estamos librando una guerra con soldados pero sin generales”, aseguró Jorge Yabkowski, presidente de la Federación de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa). “Al no haber una normativa clara para combatir la pandemia, se produjo una anarquía que provocó un enorme desgaste en los trabajadores”, agregó el dirigente.

En un documento que presentarán esta tarde al ministro de Salud, Juan Manzur, organizaciones que nuclean al personal de enfermería denuncian que “al menos 100 enfermeros del Hospital Alejandro Posadas contrajeron gripe A H1N1 y unos 50 casos presentan complicaciones como insuficiencia respiratoria y neumonía”, luego de haberse contagiado influenza en el lugar de trabajo. “Se deben tomar medidas urgentes para evitar una mayor morbi-mortalidad entre los trabajadores de la salud”, destaca el informe, que se centra en las condiciones de indefensión y maltrato que viven quienes a diario atienden “desde la trinchera” a pacientes infectados.

“Estamos cada vez más expuestos: como no hay personal suficiente, aumenta el riesgo de exposición y encima no nos dan los elementos de bioseguridad como corresponde”, afirmó Sandro Ortega, enfermero y miembro de la Agrupación de Enfermería 21 de Noviembre.

Uno de los centros de salud más afectados por la pandemia es el hospital Posadas. “Hubo tres casos de médicos confirmados, uno de ellos con complicaciones serias, además la jefa de enfermería de unidad coronaria está internada en grave estado”, relató Luis Canievsky, presidente de la Asociación de Profesionales del hospital. “Las áreas de aislamiento están desbordadas y los pacientes con gripe A están internándose en las salas comunes, lo que provoca un mayor riesgo de contagio para los profesionales”, completó.

“Estamos registrando un promedio de tres trabajadores de la salud por día con diagnóstico de gripe A”, confirmó Luis Lichtensztein, a cargo del departamento de Medicina Laboral del establecimiento.

“Nuestras compañeras estaban atendiendo pacientes con la enfermedad, contrajeron el virus y en 48 horas se murieron”, relató Juan José Mijana, enfermero de terapia intensiva del Posadas. “La ropa que usamos la lavamos en nuestras casas, por ende si el virus está en los ambos, nos los llevamos con nosotros, no tenemos ni siquiera un ámbito para bañarnos y cambiarnos en el hospital”, añadió el enfermero.

Para completar el panorama, en la zona oeste del conurbano, otras dos enfermeras del hospital Güemes de Haedo y un técnico radiólogo fueron atendidos por gripe A. “Una de las mujeres se encuentra internada en grave estado”, confirmó una fuente del instituto.

Otra problemática derivada de la crisis sanitaria es la cantidad de trabajadores que faltan por encontrarse enfermos. “En la provincia de Buenos Aires se registra aproximadamente un 40% de ausentismo por causa de la gripe A”, aseguró María José Castesana, responsable del área de Salud de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) del distrito.

LOS MÉDICOS TAMBIÉN. “Un colega de Mar del Plata falleció el pasado 2 de julio con diagnóstico de gripe A”, relató el doctor Federico Paolino, dirigente de la Asociación de Médicos de la República Argentina (AMRA). El dirigente agregó que “el jefe de guardia de los miércoles del hospital de Mar del Plata y una infectóloga –ambos marplatenses– también estuvieron enfermos pero ya se recuperaron, al igual que varios médicos de Capital Federal, Florencio Varela, San Francisco Solano, Avellaneda y San Martín”. Paulino expresó su preocupación “porque se genera un desgaste por sobresaturación de trabajo que genera un ausentismo del 30%”.

En los hospitales porteños la situación también es crítica. “Los que se están bancando la crisis son los residentes de primer año de clínica médica que trabajan 14 horas por día. No cobran y no tienen ningún tipo de cobertura y encima se enferman por ser integrantes de uno de los grupos más susceptibles”, informó Pablo Kohan, integrante de la Asociación de Profesionales en Formación y médico residente del hospital Borda. “Nosotros tenemos unos 80 trabajadores que se infectaron con el virus y tuvimos una compañera internada grave, pero se está recuperando”, describió Gustavo Lerer, enfermero del hospital Garrahan y delegado de ATE.

OPINIÓN

Una lucha desigual
Rubén Gasco (Presidente del Centro de Estudios Legales y Derechos Humanos en Enfermería)

Las enfermeras, en la primera línea de lucha contra la gripe A, están en contacto físico directo con los afectados por el virus. Y en general en condiciones desiguales porque faltan elementos y porque tienen un déficit crónico de personal, que se incrementa más, porque las enfermeras se enferman y algunas de ellas mueren. Las enfermeras y enfermeros tienen una profunda vocación de servicio. Pero ambas condiciones suelen ser insuficientes cuando esa pelea por la vida que libran a diario se da en inferioridad de condiciones. Basta recordar que el déficit estimado por el gobierno nacional es actualmente de unas 45 mil enfermeras. Sólo para la ciudad de Buenos Aires, estimamos un déficit de 10 mil. Esperemos que de una vez y para siempre las autoridades del sector decidan generar condiciones dignas elementales para el desempeño de la tarea. Hablamos de uniformes, baños con duchas, guarderías, jornada de trabajo normal, y por supuesto un sueldo que permita vivir con un solo trabajo. Nuestro lema: “Más enfermeras menos muertes”.

COMUNICADO DE MEDIOS

Sábado 4 de julio de 2009

A todos los medios:

Sabiendo de la importancia que poseen los medios de comunicación en el proceso de información y educación sobre la particular situación de pandemia por la que atraviesa la humanidad, es nuestro deseo que mencionen – ya que ha quedado, al parecer en el olvido – las precarias condiciones laborales que exponen cotidianamente a enfermeras y enfermeros en todo el país a contraer el virus de la Influenza A N1-H1.

Son decenas de profesionales infectados por nosocomio los que extraoficialmente son informados a nuestro organismo hasta el momento. La falta de barbijos, la necesidad de pluriempleo, la imposibilidad de administrar licencias profilácticas derivadas del importante déficit de recursos humanos de Enfermería – situación que hoy se ve agravada por el aumento exponencial de la demanda – y otras condiciones que llevaría mucho tiempo detallar, ponen a este personal de salud al frente de un riesgo inminente y evitable. Ya son más de cinco las enfermeras muertas en el país por esta epidemia.

Por más medicamentos, tecnología e infraestructura que haya, si no protegemos a quienes están para cuidarnos, el Sistema de Salud no podrá hacer frente a ninguna crisis.

Lic. Santiago Durante – Sociedad Argentina de Enfermería – Presidente

DEFINICIÓN DE NECESIDAD I

DISCUSIÓN SOBRE LA NOCIÓN DE “NECESIDAD”

La satisfacción de necesidades de y por parte de la persona cuidada es una de las premisas de la Disciplina Enfermera en busca del autocuidado. Pero, ¿qué entendemos por “necesidad”? ¿qué entendemos por “satisfacción”?


AUTOR: Lic. Santiago Jorge Durante
Presidente de la Sociedad Argentina de Enfermería
Profesor Titular de la Carrera Licenciatura en Enfermería
Universidad Maimónides – Buenos Aires – Argentina
e-mail: santiagodurante@hotmail.com
Permitida la reproducción, sin fines comerciales, citando la fuente.

PRESENTACIÓN
Una de las características primordiales de toda disciplina científica es manejar un lenguaje unívoco, es decir que cada término tenga un significado específico. A ello debe sumarse la unificación de criterio: todos los actores de dicha actividad tendrían que manejar claramente el vocabulario técnico.
La Enfermería es una disciplina en construcción, o mejor dicho en constante crecimiento. Ha desarrollado en las últimas décadas numerosas teorías que intentan solidificar su modelo conceptual.
No obstante hay ciertos elementos que han quedado – por decirlo de alguna manera – librados al sentido común: las definición del término “necesidad” es uno de ellos.

Necesidad. (Del lat. necessĭtas, -ātis).[1]
1. f. Impulso irresistible que hace que las causas obren infaliblemente en cierto sentido.
2. f. Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.
3. f. Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida.
4. f. Falta continuada de alimento que hace desfallecer.
5. f. Especial riesgo o peligro que se padece, y en que se necesita pronto auxilio.
6. f. Evacuación corporal de orina o excrementos. U. m. en pl.


Lo que primeramente deberíamos esclarecer es que, para construir una definición de un término nodal y hasta metaparadigmático, para el modelo conceptual de las ciencias de la Salud en general y de la Enfermería en particular como lo es el de “NECESIDAD”, debemos apartarnos de las percepciones cotidianas o de índole vulgar de “falta”, “ausencia”, “carencia” o “déficit”; incluso del concepto economicista[2], ínimamente relacionado con el deseo de poseer, utilizado sobre todo por los administradores y gerenciadores de salud y especialistas en marketing.
Las intelectuales más reconocidas de la Enfermería (Roy, Henderson, Adam, Peplau, Watson y posteriores) han tomado como fuente primaria de la conceptualización, o al menos de estructura de base de sus teorías, el término NECESIDAD. No obstante ello, ninguna define estrictamente el término necesidad propiamente dicho en función de tal conceptualización. No se realiza, en ningún caso una definición operacional del término.
Podemos referirnos, por ejemplo a Virginia Henderson, que estructura su teoría en las catorce necesidades básicas de los individuos y, sin embargo “no se encuentra una definición específica de necesidad”.[3]
También podríamos citar algún ejemplo de definiciones vagas o poco esclarecedoras como la de Evelyn Adam, para quien “necesidad es un requerimiento, una necesidad” (¿?), “necesidad fundamental es un requerimiento común a todos los seres humanos, sanos o enfermos” y “necesidad individual” es un requerimiento específico, particular o personal que se deriva de una “necesidad fundamental”.[4]
Wiedenbach considera que cada individuo experimenta una serie de necesidades que constituyen una parte normal de su vida. Una necesidad es cualquier cosa que el individuo necesita “para mantenerse o sostenerse de forma confortable o capaz en su situación”.[5] La identificación de la necesidad se hace a través de la ayuda, que es cualquier medida o acción que permite al individuo superar todo lo que interfiere con su capacidad para funcionar correctamente en relación con su situación. Para que sea válida, la ayuda debe ser utilizada por un individuo y debe conseguir aumentar o ampliar su capacidad.
Wiedenbach combina estas dos definiciones en un concepto más crítico para su teoría de la necesidad de ayuda. Según la autora una necesidad de ayuda es cualquier medida o acción requerida y deseada por el individuo y que tiene la capacidad de restablecer o ampliar la capacidad del individuo para hacer frente a las exigencias implícitas de su situación. Según esta teoría la necesidad de ayuda se basa en la percepción del individuo sobre su propia situación.
Este precepto encierra un problema no menor: si no se percibe una necesidad como una necesidad de ayuda, puede que no se tome ninguna iniciativa para aliviarla o resolverla.
Tampoco nos referimos al concepto de “necesidad” tal y como lo presenta Hidelgarde Peplau en su modelo de Enfermería Psicodinámica, en donde la presenta como una de las cuatro experiencias psicobiológicas (junto con las frustraciones, conflictos y ansiedades) como instigadoras de respuestas destructivas o constructivas.[6]
Por otra parte, existe muy poca investigación orientada a la determinación exacta de aquello que interpretamos como “necesidad”. “Como es muy escasa la evidencia científica en que se basan los resultados de las intervenciones médicas, la determinación de necesidad en la práctica está sujeta a la variabilidad de los expertos”. [7]
Asistimos, pues a un largo peregrinar de derivados teóricos de lo que sería el concepto de necesidad para enfermería (necesidad individual, necesidad fundamental, necesidad de ayuda, necesidad básica y quién sabe cuántos etcéteras), sin encontrar en nuestras páginas una clara definición del término NECESIDAD propiamente dicho.
Los términos “problema” y “necesidad” son habitualmente tratados en la bibliografía técnica como sinónimos y otras veces como elementos diferenciados.
Para destacar lo antes expresado, basta con repasar algunas definiciones dadas por diferentes autores al concepto “necesidad de salud”.
Tengamos presente que términos tales como “deficiencia”, “estado de enfermedad” y “perturbación”, parecen corresponder con más propiedad a la noción de “problema de salud” que a la de “necesidad de salud”. De tal manera que podemos adherir a la idea de que “el problema corresponde entonces a un estado de salud considerado deficiente por el individuo, por los profesionales o por la comunidad”.[8], [9]
De lo antedicho podemos interpretar que una necesidad representa lo que se requiere para solucionar el problema identificado, o aquello que debe estar cubierto o SATISFECHO, para que el problema no se desencadene. El GRADO DE INSATISFACCIÓN de una necesidad se mide estimando la desviación en relación con la norma. Cuanto más grande es la desviación con respecto a la norma, más importante es la INSATISFACCIÓN de la necesidad de salud. No obstante ello, las necesidades están siempre presentes en el ser humano. En otras palabras, y resumiendo: “una necesidad (INSATISFECHA) nace cuando se constata una diferencia entre una situación considerada como óptima y la situación observada en la actualidad, diferencia que se desea reducir”.[10]
Es de destacar, en tal sentido, que la existencia de necesidades puede concebirse incluso en una situación en la que no sea detectado problema alguno. “Problema y necesidad son nociones conexas[11], la necesidad es, de algún modo, la traducción del problema en términos más operacionales. Necesidad es lo que hace falta para que la situación problemática (el estado de salud actual) se convierta en la situación deseada (el estado de salud objetivo).” [12]

REVISEMOS CRÍTICAMENTE EL CONCEPTO
Me gustaría, llegado a este tramo exponer una postura poco ortodoxa pero muy acorde al modelo conceptual que se maneja en el actual paradigma de la salud:
Interpretar la NECESIDAD como una carencia, un déficit o algo que falta es un error conceptual, al menos desde el punto de vista sanitario.
Las necesidades son elementos inherentes a todos los individuos, y poseen la facultad de determinar la conducta de éstos, pero no siempre representan algo ausente.

Una NECESIDAD es un elemento o condición del que el sujeto se vale para mantener su equilibrio vital (HOMEÓRESIS).

¿Por qué diferenciamos el término NECESIDAD de los conceptos de falta, carencia o déficit? Simplemente porque una necesidad no desaparece cuando está satisfecha.
Para ilustrar este punto en particular, pensemos, por ejemplo en la necesidad de alimentación. Una necesidad fisiológica, una necesidad básica de primer orden: no puede existir subsistencia sin alimento. Esta necesidad se manifiesta en el sujeto a través de la sensación de apetito, y se satisface a través de la comida, de la ingesta de nutrientes. Una vez satisfecha la necesidad de alimentarse (cuando el individuo ha terminado de cenar, por ejemplo), la NECESIDAD como tal sigue presente, ya que como dijimos es una condición inherente al ser humano (y en este caso en particular a todo ser vivo), sin embargo no existe la falta, la carencia o déficit. Es decir que NECESIDAD no siempre representa algo que no está…
Existen, pues dos estados de necesidad: las satisfechas y las insatisfechas. Y es en este sentido y a partir de esta concepción básica, que podemos comenzar a hablar de todo lo demás.


[1] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: “Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda Edición.
[2] Visión economicista: Las necesidades económicas no pueden satisfacerse nunca totalmente, debido a que los bienes y servicios resultan escasos en relaciones a los ilimitados deseos de los consumidores. Es posible que éstos satisfagan por completo la necesidad de una cierta mercancía o servicio pero, una vez llegado a este punto, aparecerán nuevas necesidades, tal vez más elaboradas y complejas, que generarán una mayor demanda de otros bienes. A esta propensión teóricamente ilimitada hacia el consumo se la denomina, en economía, no saciedad, o principio de no saciedad; ella resulta fundamental para entender la dinámica del crecimiento económico y la expansión constante, en cantidad y calidad, de los mercados.
[3] MARRINER-TOMEY, A.: “Modelos y teorías en Enfermería”, Mosby/Doyma, Madrid, 1995.
[4] MARRINER-TOMEY, A.: “Modelos…” ibíd.
[5] WIEDENBACH, E. (1964); citado por MARRINER-TOMEY, A.: “Modelos…” Ibíd.
[6] BERDAYES MARTÍNEZ, D.: “Desarrollo teórico de Enfermería”. ISCM-H. 2001.
[7] LÁZARO P., FITCH K., LUENGO S., AGUILAR M.D.: “Algunos Problemas Metodológicos en la estimación de la necesidad sanitaria”. En: Necesidad Sanitaria, demanda y utilización. Asociación de Economía de la Salud, Zaragoza, 1999.
[8] PINEAULT, R. y DAVELUY, C.:La planificación sanitaria” Masson. Barcelona, 1995.
[9] MORASKY, R.L. y AMICK, D. (1978), en PINEAULT, R. y DAVELUY, C.: “La planificación…” Ibíd.
[10] ROSANVALLON, P. (1981), citado por PINEAULT, R. y DAVELUY, C., “La planificación…” Ibíd.
[11] Conexo: dícese de lo que está enlazado o relacionado con algo.
[12] PINEAULT, R. y DAVELUY, C.: “La planificación Ibíd.

SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ENFERMERÍA

Lunes 3 de noviembre de 2008 – Salón Dorado de la Legislatura Porteña – Perú 130 – CABA

Organizan: Sociedad Argentina de Enfermería (SAE) Asociación Civil de Enfermería en Emergencias y Catástrofes de la Republica Argentina (ACEECRA) Centro de Estudios Sociales, Legales y de Derechos Humanos en Enfermería (CESLyDHEN).

Auspician: Consejo Internacional de Enfermeras (CIE)

Federación Iberoamericana de Enfermería en Urgencias y Emergencias (IBAMEUE)

Temario:

Apertura: Lic. Santiago Durante (Presidente SAE)

Conferencia: Formación del Recurso Humano en Enfermería

Disertante: Lic. Beatriz Carvallo Suarez (Miembro de la Junta Directiva del CIE, Presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia)

Conferencia: Enfermería en Espana: Presente y Futuro

Disertante: DUE Domingo Muñoz Arteaga (Vicepresidente de IBAMEUE, Secretario General de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias)

Conferencia: Enfermería Argentina: Presente y Futuro

Disertante: Mg. Rubén Gasco (Presidente del CESLyDHEN, Miembro Honorario de la SAE)

Entrada Libre y Gratuita.

Mala praxis: ese fantasma tan temido

La institución del Seguro es una de las invenciones jurídicas más destacadas de la era moderna, que ha permitido el desarrollo de la economía tal cual la conocemos hoy en día.
La esencia del seguro consiste en reunir a una comunidad de personas expuestas a un mismo riesgo de manera tal que con un pequeño aporte individual se transforme en un fondo suficiente como para enfrentar la concreción de dichos riesgos sobre algunos de sus miembros. Permite que un siniestro, que individualmente representaría un daño irreversible en el patrimonio individual, se distribuya en la comunidad de asegurados a cambio del pago de una prima fijada por una Compañía de Seguros a través de un cálculo estadístico que garantiza la suficiencia de dicho fondo comunitario.
El seguro de responsabilidad civil de Mala Praxis consiste en mantener indemne el patrimonio del asegurado ante el reclamo de un tercero por un hecho dañoso imputable a este por un acto propio o de sus dependientes, encontrándose dentro de la presente cobertura el seguro de responsabilidad civil derivado de la mala praxis en el área de la salud.
En dicho ámbito, existe mala praxis cuando a través de una acción profesional se provoca un daño parcial o total, temporal o permanente en la salud de una persona. Las causas de este mal accionar pueden ser imprudencia, negligencia, impericia en el ejercicio de la profesión, o inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo, apartándose de la normativa vigente aplicable. Para ser considerada mala praxis, debe haber un daño constatable en la salud del paciente, lo que comprende tanto lo físico como lo mental. Se tienen en cuenta trastornos y daños que pueden proyectarse sobre la totalidad de la vida del individuo: trabajo, relaciones sociales, etc. Todos los profesionales de la salud lo cual incluye instituciones, médicos, enfermeros, instrumentadoras quirúrgicas, técnicos y auxiliares que hayan participado en la atención del paciente dañado, son considerados agentes de mala praxis. Según el grado de participación de cada uno, se determina la gravedad de su accionar y la pena o sanción económica que corresponde.

En las últimas décadas se ha visto un aumento incesante en los reclamos relativos a la mala praxis. Algunas de las razones son:
·El apartamiento de la tesis que consagraba la inmunidad de la conducta del médico. El profesional deberá asumir su obligación de medio valorada con un criterio concreto u objetivo, apoyado en la previsión, cuidado y diligencia, según las reglas, métodos y procedimientos científicos aconsejables para el caso particular.
·El giro en el marco de la jurisprudencia de la teoría general de la responsabilidad civil, desviando prioritariamente la atención hacia el damnificado, flexibilizando la interpretación de las pruebas cuando la carga de ella resulte excesivamente difícil en cabeza del paciente.
·Un mayor conocimiento de los usuarios de los servicios de salud de sus derechos frente a la actividad de los profesionales.
·La revalorización de la vida humana y de la integridad corporal ha alcanzado un reconocimiento que trasciende las estimaciones subjetivas de los damnificados o el proveniente del poder jurisdiccional cuando ha sido convocado a la solución de un conflicto individual.
Estas y otras razones se traducen en el crecimiento de la litigiosidad de la actividad de los profesionales de la salud que se refleja de manera concreta en la estadística de las últimas décadas.
Por otra parte, hasta el año 1996 en que se impuso la ley 24.557 (A.R.T.), los juicios por accidentes de trabajo eran la fuente de recursos más buscada por algunos abogados. Actualmente la atención de dichos profesionales está centrada en el accionar de los médicos y de las instituciones dedicadas al servicio de salud.
En la actualidad, el 20% de los médicos matriculados de Argentina afronta alguna demanda judicial por supuesta mala praxis y se estima que las denuncias contra los médicos se multiplicarán por cinco durante la próxima década. Este es un horizonte sin lugar a dudas próximo para el resto de las profesiones en salud, que no debemos dejar de evaluar.
Los juicios por mal desempeño representan un monto millonario en el sistema sanitario argentino y aunque en la mayoría de los casos la Justicia no comprueba delito alguno, los demandados igual deben pagar el 50% de los gastos judiciales pese a ganar el juicio.
Este auge en los reclamos a las personas que se desempeñan en el ámbito de la salud pone de manifiesto la vigencia de los Seguros de Praxis Médica.
Como conclusión, cabe señalar que en estos tiempos en los cuales es visible un notable crecimiento en los reclamos por mala praxis la institución del seguro se muestra como una herramienta funamental para paliar las posibles consecuencias en el patrimonio de los profesionales así como instrumento para resarcir los daños de los pacientes perjudicados.

Licenciatura en Enfermería a Distancia

UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES – CARRERA LICENCIATURA EN ENFERMERÍA

SEGUNDO CICLO – MODALIDAD DISTANCIA

INFORMACIÓN IMPORTANTE
DURACIÓN: 2 (dos) AÑOS
DIRIGIDO A: ENFERMEROS TERCIARIOS Y/O UNIVERSITARIOS
MODALIDAD: DISTANCIA*
*Las evaluaciones finales son las únicas instancias de presencia obligatoria.
TÍTULO A OTORGAR: LICENCIADA/O EN ENFERMERÍA
MATERIALES DE ESTUDIO: LIBROS, APUNTES Y GUÍAS DE ESTUDIO QUE SE ENVIARÁN POR CORRESPONDENCIA AL DOMICILIO DEL INTERESADO (su costo no está incluido en la mensualidad).
CONSULTAS Y ORIENTACIONES PARA EL ESTUDIANTE:

  • FOROS (con fecha y hora especificados en cronograma).
  • CORREO ELECTRÓNICO.
  • VIDEO-CONFERENCIA (con fecha y hora especificados en cronograma).
  • REUNIONES TUTORIALES CON FRECUENCIA MENSUAL (optativas).

DOCUMENTACIÓN PARA INSCRIPCIÓN (original y copia):

  • DNI (fotocopia de 1º y 2º hojas).
  • TÍTULO SECUNDARIO.
  • TÍTULO Y ANALÍTICO DE ENFERMERA/O PROFESIONAL (si no es egresado del Primer Ciclo de la Carrera Licenciatura en Enfermería de la Universidad Maimónides, adjuntar los programas oficiales).
  • MATRÍCULA PROFESIONAL.
  • CERTIFICADO LABORAL (donde figure antigüedad).
  • 2 FOTOS 4X4.

INSCRIPCIÓN:

EN HIDALGO 775 – 1º PISO – DÍAS MARTES Y JUEVES DE 14 A 19 HS. CON LA DOCUMENTACIÓN SOLICITADA Y PRIMER CUOTA.

  • EN UNIDADES DE ASISTENCIA PEDAGÓGICA: DÍAS Y HORARIOS ESPECIFICADOS POR LA MISMA – EN ESTE CASO LAS COPIAS DEL TÍTULO DE ENFERMERA/O Y DEL DNI DEBERÁN ESTAR CERTIFICADAS POR ESCRIBANO, JUEZ DE PAZ O POLICÍA.
  • PREINSCRIPCIÓN POR INTERNET: A TRAVÉS DEL SITIO OFICIAL DE UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES (http://www.maimonides.edu/carreras_ficha.asp?car=2&vst=1# Opciones / pre-inscribirme).
  • INFORMES: enfermeriadistancia@hotmail.com


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