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UNASUR; TIC’S y Redes Audiovisuales para la Integración Regional

nuevamirada

En el marco del 11º Festival Internacional de Cine “Nueva Mirada” para la Infancia y la Juventud, se llevó a cabo en SADOP el Encuentro Preliminar del Seminario Subregional “UNASUR; TIC’s y Redes Audiovisuales para la Diversidad Cultural en la Integración”.

El Coordinador General del Consejo Asesor de TV Digital, Osvaldo Nemirovsci, abrió la jornada advirtiendo que solo se puede llegar a una Sociedad del Conocimiento si hay una apropiación de las TIC’s (Tecnologías de la Información y la Comunicación) por parte de los sectores populares. “El poder de las Redes Audiovisuales tiene que estar al servicio de la revalorización de los intereses culturales de cada país, y también de los de nuestra América”, señaló el funcionario.

Por su parte, Mario Almirón, Secretario General de SADOP, remarcó la importancia de entender la cultura, la educación y la comunicación como Derechos Humanos. “En SADOP militamos la idea de que tanto la educación como la comunicación tienen que ser populares”, expresó como punto de partida para plantear la necesidad de una reforma constitucional estructural. “Lo público es aquello que está dirigido al pueblo. (…) Aquellas cuestiones que tienen que ver con los Derechos Humanos no deben estar sujetas a esquemas de lucro. La educación y la comunicación tienen que ser financiadas desde esta perspectiva de derechos, no libradas como mercancías para que puedan acceder solo aquellos que pueden pagarlas”.

Durante el encuentro, que fue preparatorio para un Seminario Subregional que tendrá lugar el año próximo, también expusieron y participaron de las discusiones Eva Piwowarski, César Bonanotte, Luis Alberto Quevedo, Gonzalo Carbajal, Gabriel Rojze, Diego Levis, Mónica Lacarrieu, Juan Manuel Zorzoli, Vivian Elem, Claudio Corriés y Gerardo Alzamora.

Calle, inseguridad, cultura y educación popular

MarioAlmiron

Por Mario Román Almirón
Secretario General- SADOP.

En los últimos días se ha vuelto a debatir en nuestro país sobre las diversas formas de protesta callejera, su simbolismo y características.

Las grandes ciudades -nacidas luego de la Revolución Industrial- generaron las calles que hoy conocemos: un espacio de interacción entre lo público y lo privado. Diversos grupos políticos, gremiales y sociales ejercen en la calle su derecho a la protesta. Desde algunas posiciones se rechaza de modo absoluto esta metodología, reclamando la total prohibición de estas expresiones o su represión.

Vale recordar que la calle ha sido objeto de control por parte de todos los militares golpistas en Latinoamérica. En particular, los “toques de queda” y la apropiación del espacio público por parte de la última dictadura militar que padeció Argentina.

La disidencia, la crítica, la resistencia a diversas formas de opresión ha sido expresada en las calles y no tenemos dudas sobre su rica historia en la construcción de poder popular.

La “opinión pública” parece hoy contener una polarización imposible de resolver: automovilistas versus peatones, manifestantes versus no/manifestantes; cacerolazo versus anti/cacerolazo.

Creemos importante -desde nuestra perspectiva- señalar que ningún camino (atajo en realidad) que nos conduzca a la represión y al control autoritario supone una solución real al conflicto. Aclarado ello, va nuestra crítica a los últimos “cacerolazos” realizados en nuestro país. Para ser muy claros: el problema no es que se hagan cacerolazos. Estos tienen en nuestro país una larga historia, a veces olvidada. Se hicieron en plena dictadura militar, en 1982, en época de la hiperinflación en el Gobierno de Raúl Alfonsín, contra el Ejecutivo de Carlos Menem en 1990 y –quizás su mayor expresión- en contra del Gobierno de la Alianza y su estado de sitio, en 2001.

El tema es qué causas y en qué contexto se convoca a golpear ollas sartenes y latas, mientras la televisión transmite -y amplifica- el suceso. Gracias a la TV es imposible no enterarse de que hay gente indignada porque no puede comprar dólares o porque el Congreso no impone ya la pena de muerte a los ladrones que -cual fantasmas que vuelven una y otra vez- alimentan el miedo y la necesidad de control.

Dicho de otro modo: qué derechos, libertades y valores están ausentes del reclamo actual y parecieran silenciados por estos manifestantes. Se nos ocurren algunos que en la incompleta lista el lector podrá ampliar. No hay en su reclamo ninguna referencia a los que son discriminados por su situación de extrema pobreza o “de calle”. No hay voces claras contra los abusos que las empresas privadas de servicios públicos concretan contra el Pueblo. No las hay contra la usura financiera. No hay quejas por los trabajadores aún sin empleo o con relaciones laborales clandestinizadas. No hay voces por la niñez y la educación en anti/valores que concretan algunos medios masivos de comunicación (como alguna TV, abierta las 24 horas, más horas que cualquier escuela y en donde se dicta cátedra de egoísmo, cinismo y mezquindad).

Tampoco entre los “caceroleros” de hoy se escuchan voces que -paradójicamente- señalen la estigmatización que sufre la mujer en las calles y que ha ejemplificado con gran lucidez Ricardo Melgar Bao[1] al referirse a: “…la automovilista como conductora ineficiente….” o al: “…prejuicio controlista que restringía la salida de las mujeres a los espacios privados bajo riesgo de ser confundidas con “mujeres de la calle”. ¿Cuántos de los que hoy se manifiestan y reclaman su derecho a estar en las calles han discriminado a mujeres que las ocupan y han pedido que se los confine a un lugar lejano? ¿Cuántas veces hemos escuchado que se “erradique” no a la pobreza sino a los pobres? Fuera del espacio público, fuera de la ciudad, algunos quieren no ver estas realidades, como si no existieran independientemente de nuestras percepciones. Pura hipocresía. Alguien dijo que el interés es la medida de todas las acciones pequeñas.

Por otro lado es tan entendible el reclamo por mayores niveles de protección frente al delito como equivocado el remedio de la represión. Sin más y mejor educación para todos (la gran ausente en estas manifestaciones) y mejores condiciones de vida y de trabajo no hay soluciones posibles. Si queremos quedarnos como sociedad en la superficie, pensemos en mecanismos represivos cada vez más “eficientes”. Si buscamos la raíz de los problemas sociales, económicos y de seguridad, es urgente pensar en la cultura -entendida como matriz de vida dotada de sentido- y en la educación popular.

Educación popular, entendida como: “…un movimiento enfrentado a las prácticas educativas tradicionales para promover una sociedad más democrática y más justa. La educación popular es aquella que acompaña a los educandos a elaborar su identidad en el proceso de ir convirtiéndose en sujetos de un Proyecto histórico alternativo que garantice la participación y una vida digna a todos”; una concepción “educativa humanizadora”[2] cuyo centro es la persona y no el mercado, el dinero, el prestigio o el poder”. Es en suma, una educación no sólo “por” el Pueblo, sino “con” y “para” el Pueblo, asumiendo sus valores y su vocación de constructor de la historia.

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[1] DICCIONARIO DE PENSAMIENTO ALTERNATIVO; Hugo Biagini, Arturo Roig; Buenos Aires, Ed, Biblos, 2008, pág 87.

[2] LINO MORAN BELTRAN, Obra Citada. Pág.190

“Con el libro de texto y la birome no alcanza”

Roxana Morduchowicz, autora del “Los adolescentes y las redes sociales. La construcción de la identidad juvenil en Internet” (Ed. FCE), explica cómo los chicos usan las redes sociales y su importancia en la formación de las personalidades.

“La intimidad cede o cae ante el deseo de ser popular”, explica Roxana Morduchowicz, autora del libro “Los adolescentes y las redes sociales. La construcción de la identidad juvenil en Internet” (Ed. FCE). En su investigación la autora desmitifica que los chicos no se comunican y describe de qué manera forman sus personalidades a partir de sus perfiles de las redes.

-¿Qué importancia tienen las redes sociales para la construcción de la identidad?

-El perfil en las redes sociales es de gran ayuda porque explícita o implícitamente en lo que deciden subir, incluir y omitir se están preguntando quiénes son y qué quieren que sepan sobre ellos. Definitivamente el perfil es un ensayo, un testeo, una estrategia de búsqueda de respuesta a la formación de su identidad. Cuando reciben comentarios de sus audiencias lo que intentan hacer es buscar validación y la aprobación de su perfil, que es mucho más que una página Web, es directamente su personalidad. Entonces las redes sociales los ayudan fuertemente a formar su identidad. Para muchos chicos los perfiles son una manera de ensayar roles diferentes a los de la vida real. Si el chico es muy introvertido a veces inventan ser de otra forma y ver cómo funciona en lo virtual para después trasladarlo a lo real.

-¿De qué manera los chicos pueden tomar conciencia del uso de las redes sociales?

- Es que el concepto de público y privado para los chicos-adolescentes es muy diferente que para los adultos. Para ellos la prioridad es tener muchos amigos y ser popular. Si para lograrlo tienen que dar información o una imagen privada, no les importa tanto. Por un lado porque el deseo de ser popular es mucho más fuerte e intenso que la privacidad. La intimidad cede o cae ante el deseo de ser popular. Por otro lado los adolescentes no miden el alcance de Internet.

-¿Qué hacer ante esa situación?

- Los adultos de la casa tienen que estar al tanto de los usos que hacen los chicos de Internet, no para controlar cuál es el contenido del chat pero sí saber que las personas con las que se contactan son conocidas. Esto se logra con un buen diálogo, pero también con la computadora y la conectividad de Internet en un espacio de circulación colectiva, es decir en un comedor, escritorio y/o cocina.

-¿Qué hacer con la sobreabundancia de información?

-Los docentes tienen mayor conciencia que con el libro de texto y la birome no alcanza. Hoy hay una circulación de la información por fuera de la escuela, mucho más extendida. Se aprende a toda hora y en todos lados. El chico tiene mayor manejo instrumental, pero el sentido común, la visión crítica y la actitud reflexiva la va ganar en la escuela. El criterio de análisis e interpretación lo da la escuela. Ahí no hay cómo suplirlo.

-En su libro usted desmitifica que el chico no se comunica, sino que hace todo lo contrario.

-Efectivamente porque el principal uso que hacen los chicos de Internet es comunicativo, ya sea el chat, MSN o redes sociales. La tecnología brinda una nueva forma de sociabilidad y relacionarse. Pero la vida social sigue siendo importante.