A horas del debate en la Cámara Alta por el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Horacio Ghilini, Secretario General de SADOP y miembro del Consejo Directivo de CGT, remarca la importancia de la ley de medios para el rol docente.
Desde hace un año y medio, SADOP ha colaborado en la elaboración, presentación y discusión de los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, junto con distintas instituciones, cooperativas y otras entidades.
Por estos motivos, para nosotros el proyecto de Ley de Servicio de Comunicación Audiovisual tiene un antecedente, una antigüedad, un debate y una construcción importante en los últimos años; no fue un hecho profético. Tampoco pensábamos que se iba a tratar el tema, pero estábamos convencidos de un punto central: cualquier Ley de la democracia va a mejorar un decreto Ley de una dictadura.
Como representantes de una organización sindical docente nos pareció importante no sólo divulgar los 21 puntos, y la discusión del proyecto de Ley, sino también ejercer una acción didáctica de traducción, no sólo para el maestro, sino también para el alumno. Es decir, poder contribuir en la formación.
Durante los primeros meses del año en las escuelas privadas del país hemos podido, a través de los delegados y los docentes, dictar clases alusivas respecto de la importancia de abordar la discusión de un proyecto de Ley de medios. También, tenemos material de La Tiza, nuestra publicación institucional, en el que hemos tratado específicamente estos temas.
A nuestros maestros afiliados tratamos de transmitirles que el proyecto no sólo se trata de saber manejar y utilizar los medios, lo que parecería ser una cuestión elemental, sino también comprenderlos. De hecho, no es lo mismo usar un software que concebirlo.
Entonces, nuestra estrategia no es tanto la utilización de Internet y la televisión en el aula, modernizando el uso mediático tecnológico, y sobre lo que realmente estamos de acuerdo, sino apropiarnos de ese uso. Eso requiere que los maestros adquieran una tecnología de conocimientos propios de las ciencias de la comunicación social.
¿Qué significa manipular? ¿Qué expresa un formato, una construcción y una matriz de información pública? Imaginemos que soy un profesor de matemáticas de cuarto grado y se me ocurre distorsionar la ciencia. ¿Qué dirían los padres de mis alumnos si enseño mentiras y les dijera que la verdad es algo se construye? (Aplausos).
Voy a dar un ejemplo: Hace muchos años estábamos en el paro docente por la Marcha Blanca. Como la medida de fuerza se extendía, y el problema era complejo, se nos ocurrió hacer clases alusivas y decir en las cátedras por qué estábamos de paro. De esta manera, inmiscuíamos al alumno en la problemática social que estábamos viviendo.
En ese momento, los periodistas Mariano Grondona y Bernardo Neustadt consideraron la actitud docente como algo subversivo. Nosotros no podíamos usar el sacrosanto hecho educativo para poder hablar de una cuestión social. El llamado no lo hacían desde la ética profesional… En realidad, lo que estaban discutiendo era poder y no ética. Por eso nos acusaban de subversivos.
Para defenderse de la manipulación mediática hay varias medidas. La Ley no sólo contempla la ruptura del monopolio y la concentración mediática, que es algo muy claro, y –como se ha dicho en estos últimos días– no se trata de pasar de un monopolio a otro.
Los señores Diputados tendrán mucha habilidad y claridad para impedir que la concentración monopólica mediática de un lado no vaya a otro.
Me acuerdo de un gran proverbio que aprendimos en el campo social, y esto va para algunos diputados que tienen dudas. En realidad, lo óptimo es enemigo de lo bueno. Yo quiero una ley buena, no óptima (aplausos). No sea cosa que en nombre de lo óptimo terminen votando lo malo.
Por eso que el ataque al proyecto no es racional, sino emocional. No hay razones contra este proyecto de Ley. Entonces, hay emociones: si es histérica o apurada. Todas cuestiones, casi diría de telenovela psicológica más que de una racionalidad argumental.
Un elemento central existente en este proyecto es que el niño es tratado como sujeto de la comunicación y no como objeto del consumo y de la manipulación mediática.
En el ejercicio de la docencia hay una honestidad intelectual que está basada en la verdad, lo cual debe estar compatibilizada con lo que hoy podríamos decir que es un parasistema educativo complementario, que son los medios masivos de comunicación.
De lo contrario, los padres nos quejamos por la esterilidad de las reformas educativas. En otras palabras,
el aula es estéril porque lo que se enseña ahí se desdice con el bombardeo mediático.
Debemos tener la posibilidad de converger en una estrategia de valores nacionales, culturales y federales, que es otro de los elementos centrales del proyecto de Ley en materia de contenidos.
Para un hombre curtido en la militancia social no resulta extraño que cuando la CGT apoyó este proyecto de Ley aparecieron las denuncias por corrupción. Seguramente las debemos tener, por lo que no voy a hacer acá una apología de la santidad. Pero lo que quiero decir es cuál es la intencionalidad. No es que quieren que haya un sindicalismo sano, sino que no apoyemos esto. Esta es la verdad política de la cuestión.
Estamos ante un acontecimiento histórico y no tengo ninguna duda, como dirigente social y docente, de tener una posición clara respecto de este proyecto de Ley, que tendrá sus correcciones y mejoras, pero es vital para la sociedad Argentina (aplausos).
Horacio Ghilini
Secretario General de SADOP
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