Archivo para la categoría ‘Obama’

01/02/10

El mejor final para este viaje

blogruta

El trajín, las corridas, el regreso, el cansancio acumulado. Por montones de motivos nunca llegamos a despedirnos del todo de este blog. Hace cinco meses estuvimos a punto de hacerlo. Fue cuando en septiembre pasado recibimos el Premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que preside Gabriel  García Márquez, a la mejor cobertura en Internet durante el 2008. Quisimos despedirnos en ese entonces de todos los que nos acompañaron durante el viaje por la Ruta 66. Tampoco pudimos. El trajín, las corridas, el regreso, las miles de felicitaciones que tuvimos que responder y las entrevistas de decenas de medios latinoamericanos de nuevo nos “distrajeron” y la ocasión volvió a pasar. Pero esta vez, decidimos cumplir. A la enorme emoción y orgullo que significó haber ganado el Premio de la FNPI en septiembre, ahora se suma la alegría inmensa y el honor de haber ganado el Premio Rey de España, de los más importantes de habla hispana.

Hoy no queremos dejar pasar la ocasión para agradecer a todos los que nos acompañaron durante el viaje. Aquí va nuestro eterno reconocimiento.

A todos los que se sumaron a nuestra aventura por la 66: a los lectores, usuarios y los argentinos residentes en Estados Unidos que nos enviaron sugerencias, consejos, teléfonos, direcciones y nos invitaron a tomar mate o comer asados.

A los colegas y profesionales que nos apoyaron en este proyecto y ayudaron a concretarlo. En especial a Ricardo Kirschbaum, Editor General de Clarín, y a Darío D´Atri, Editor Jefe de Clarín.com. Sin su respaldo nada de esto hubiera sido posible. A cada uno de nuestros compañeros de la sección El Mundo de Clarín (encabezada por Marcelo Cantelmi), de la Mesa Web y de Clarín.com. Al staff de Fotografía del diario. Al equipo de Diseño, en especial a Hugo Scapparone. A Nicolás Lound, por estar siempre dispuesto a ayudarnos. Al equipo de Sistemas, que nos dio soporte 24 horas. Al equipo de Javier Elliot, por plasmar el diseño flash que siempre soñamos.

A nuestras familias y amigos que nos dieron aliento a cada kilómetro. En especial a Hugo, a Avi, a Adri, a mi madrina, a mis tíos, a mis primos, a mis sobrinos y ahijados. A mi Gaby del alma, a mi adorada Alba, a mis amigos, en especial a mis queridísimos “Muppets” por su apoyo incondicional. A mi madre.

A Fernando, a Valentín, a Miranda. A mamá y mis hermanos, sobrinos y ahijados. A toda mi familia, a mis amigos. A papá.

A todos, hoy y siempre, mil veces gracias. Hasta la próxima.  María y Paula.

10/11/08

Quién ganó y quién perdió en la Ruta

Quiero contarles cómo les fue a los candidatos en los Estados que estuvimos atravesando en nuestro viaje por la Ruta 66. El primero es Illinois, donde está la liberal Chicago, la tierra de Barack Obama. Allí era casi una obviedad que arrasaba en demócrata y así fue: Obama alcanzó el 61% y John McCain el 37%. El segundo era lo que llamábamos un “battleground”, o un estado donde ambos candidatos iban cabeza a cabeza. Y la votación lo confirmó: Missouri fue uno de los lugares donde más tardó el recuento y terminó parejísimo. Ganó McCain por un puñado de votos (49.5% a 49.3 para Obama). A medida que fuimos adentrándonos en el interior, nos metimos en terreno conservador y los resultados están a la vista. En Kansas ganó McCain por 56.8% a 41.4%, en Oklahoma arrasó el republicano con 56% a 34.4% y en Texas también se impuso McCain, 55.5% a 43.8%. La sorpresa fue en New México, el sexto estado de la ruta, donde las encuestas hablaban de una pequeña ventaja para el demócrata, pero que resultó ser mucho más holgada. Ganó Obama por 56.6% a 42.1% En Arizona, donde McCain juega de local, los últimos esfuerzos que hizo el cuartel republicano de Phoenix por no perder el estado dieron resultado. McCain ganó por 53.7% a 45%. Al menos hoy puede decir que zafó las papas en casa. Por último, California votó abrumadoramente a su favorito, Obama, por 61% a 37%.

De alguna manera –y eso era lo esperado cuando se eligió esta carretera– rodando por la Ruta 66 pudimos observar un excelente panorama de todo el arco político del país. Estados rabiosamente liberales, otros furiosamente conservadores y otros intermedios, donde la carrera estuvo más pareja. Lo que fuimos contando en nuestro viaje, finalmente se plasmó en las urnas. Paula

07/11/08

Esa noche lloré

No lo pude contar en el artículo que publiqué en Clarín esa noche, porque fue muy tarde y el cierre de la edición apretaba. Pero quiero compartir con ustedes lo que fue esa histórica madrugada del miércoles aquí, en Washington, la sede del poder y una de las ciudades con mayor porcentaje de afroamericanos en el país. El conteo de la votación lo vi en un restaurante del centro, donde la Asociación Nacional de Gente de Color (NAACP) había organizado una “fiesta de la victoria”. Es casi imposible describir la sensación del momento en que Barack Obama fue anunciado ganador. No era sólo un festejo. Fue una especie de estallido contenido por años y años. La gente se abrazaba, gritaba, lloraba de alegría y de emoción. Otros quedaron paralizados, como sin poder creer lo que estaban viviendo. Los más jóvenes eran los más efusivos. Los mayores, simplemente lloraban en un rincón, seguramente recordando una película nefasta de segregación y odio que habían padecido no hace tanto tiempo. Como asustado, petrificado en la oscuridad, estaba Sam Elliott, que nació en Panamá hace 78 años y se vino a los Estados Unidos en 1952. “En este país parecía que uno no era un ser humano si es de color negro. Y siempre pensaba cuándo íbamos a acabar con ésto. Finalmente sucedió”, me contó en voz baja Elliott quien, como tantos, había sido maltratado. La fiesta de felicidad siguió más tarde en las calles, con blancos, negros, latinos, jóvenes y viejos bailando casi hasta el amanecer, abrazándose, dándose las manos, besándose entre desconocidos. Esa noche corrió una energía muy fuerte, había algo mágico en el ambiente, una comunión de almas tan infrecuente como magníficamente poderosa, emotiva, que no tenía demasiado que ver con la política. En eso también esta elección fue histórica, increíble. ¿Cómo lo vivieron ustedes? Debo confesarles que no soy una mujer de lágrima fácil. Pero esa noche lloré. Y creo no haber sido la única. Paula.

06/11/08

Sí, para mí, el mundo tiene nuevo presidente

Veo que a algunos les molestó el título. Por eso vuelvo a escribir sobre el tema. No tengo la más menor duda que quien gobierna EE.UU., gobierna, aunque no nos guste, el mundo o gran parte de él. Que yo considere que EE.UU. ha elegido a un nuevo líder mundial, no significa que coincida con él ni con sus políticas, ni que de un día para otro cambiarán las políticas de ese país. En cuanto a que a EE.UU. lo gobierna el aparato militar, no tengo duda de ello, junto con otros tantos aparatos del sistema estadounidense. Quizás no les quedó claro a algunos, pero este blog, al igual que los millones que hay en el mundo, es un espacio en el que volcamos nuestra opinión personal y en él contamos nuestras viviencias y experiencias. La cobertura noticiiosa de esta campaña presidencial y las elecciones se publicó en el diario Clarin, no en este blog cuyo objetivo, como espero ahora sí les quede claro, es absolutamente otro. Y para aquellos que piensan que el presidente de EE.UU. no tiene influencia en el mundo entero, les agradezco sus comentarios y los respeto. Pero no los comparto, basta con recordar cómo el presidente EE.UU. saltó absolutamente todas las barreras diplomáticas internacionales habidas y por haber y atacó y masacró al pueblo de Irak, le gustase o no a las Naciones Unidas, estuviese de acuerdo o no la Unión Europea, compartieran o no los pueblos de todo el mundo su plan militar. Y como ese ejemplo, hay miles. ¿O nos olvidamos que las Bolsas de comercio del mundo se quedan duras esperando que la Reserva Federal baje medio punto la tasa de interés? ¿O ya se nos borró de la mente que cayeron un par de bancos y aseguradoras de EE.UU. y las economías, sobre todo las del tercer mundo, se vieron afectadas como si hubieran sido entidades propias? ¿O que EE.UU. corta la ayuda internacional a África o hace la vista gorda sobre esa región del mundo y se producen desastres humanitarios como el de Darfour o Rwanda? ¿O seguimos teniendo dudas de que no vuela una mosca sin que EE.UU. lo sepa, sobre todo después del 11-S? Podría hacer un blog completo sólo con las medidas que EE.UU. toma o deja de tomar y el mundo tiembla. El título del post anterior no significa que uno quiera que el mundo esté bajo la brutal influencia de un imperio. No olvidemos otros imperios como el romano o el británico. Pero tengo derecho a pensar que el presidente de EE.UU., como publicó hoy la cadena Fox aquí, es de alguna manera el presidente del mundo. Así que, para mí, el mundo tiene un nuevo presidente y se llama Barack Hussein Obama. María.

05/11/08

María, gracias por todo. Barack.


El mail que recibí desde la casilla de Barack Obama.

Desde que me registré como usuaria en las webs de Barack Obama y John McCain debo haber recibido al menos dos o tres correos por día de cada uno. Pidiendo donaciones, que organice reuniones, que vaya acá o allá, más las últimas noticias y agendas de los candidatos. Era casi rutinario revisar esos correos. Hasta anoche. Llegué al hotel y me puse a revisar el mail buscando instrucciones desde Buenos Aires. Pero antes encontré a ese remitente ya conocido: Barack Obama. Con frecuencia los mails llegaban desde esa casilla o de la de Michelle (ya sé que ellos no escriben personalmente esos mails, ¿o sí? ), o de su jefe de campaña. Pero acabábamos de estar en el mismo parque hacía pocos minutos, aunque a la distancia, y me intrigó. ¿Qué iba a decir el mail de Obama?
“María: Estoy a punto de ir hacia el Parque Grant para hablar con cada uno de los que se reunieron allí, pero antes te quiero escribir a vos primero”, decia el mail. Y aunque, les repito, estoy segura de que no fue tipeado por sus manitos. me impactó. Nunca antes un presidente electo me había enviado un mail (a mí y a sus miles de seguidores). Y ahí comprendí la magia de Obama. Si a mí, una extranjera lograba conmoverme, cómo no iba a tocar la fibra más íntima de los estadounidenses con sus mensajes. Pero hay otro dato interesante. Obama es el primer candidato y ahora presidente fanático hasta los huesos de la tecnología. Y se nota. Organizó su campaña basándose en el contacto persona a persona y armó esas redes a través de Internet. “Acabamos de hacer historia. Y no quiero que olvides que lo hicimos juntos”, me dijo Obama que sabe que tiene un durísimo camino por delante. Por eso volvió a pedirme ayuda: “Tenemos mucho trabajo por hacer para que este país vuelva a funcionar. Y estaré en contacto pronto para contarte qué es lo que viene. Pero quiero que quede bien claro una sola cosa… Esto pasó gracias a vos. Gracias. Barack”. De nada, realmente, de nada. María.

05/11/08

El mundo ya tiene nuevo presidente


Obama, un fenómeno que recién comienza.

Sabrán disculpar la ausencia de estos últimos tres días, pero después de terminar nuestro viaje por la Ruta 66, Paula y yo seguimos nuestro periplo por EE.UU. A mí me tocó volver a Chicago y a Paula, seguir hasta Arizona, la tierra de John McCain, y luego a Washington para cubrir las elecciones. Y sí, por fin, ayer la incógnita quedó revelada. Según los últimos datos disponibles hasta ahora, Obama se hizo con los votos de 349 delegados frente a los 163 de McCain que necesitaba al menos 270 para ganar. Fue un alivio conocer el resultado porque la intriga nos estaba matando. A lo largo del viaje, dependiendo del Estado en que estuviéramos, teníamos la certeza o la impresión de que Barack -como firmó el mail que mandó a sus seguidores ayer a la noche antes de ir al Grant Park- se quedaba con los laureles. Pero en otros casos nos entraban dudas. ¿Y si volvía el efecto Bradley? Tom Bradley era un afroamericano como Obama que perdió las elecciones a gobernador en California en 1982 a pesar de que todas las encuestas lo daban como ganador. ¿Cómo se explica el fenómeno? La gente tenía vergüenza de decir que iba a votar por su contrincante, pero finalmente lo hicieron y George Deukmejian ganó los comicios y se quedó al frente de ese Estado hasta 1991. Bradley, en cambio, se quedó con las ganas y falleció en 1998. Pero finalmente este efecto no se dio y hoy podemos decir que el mundo tiene nuevo presidente. Porque ser presidente de EE.UU. es mucho más que eso. A veces pienso que todos los ciudadanos de todo el planeta deberíamos poder votar y elegir al presidente de EE.UU.. Sobre todo porque cada decisión que toma afecta a todo el mundo. Es conocido el dicho, si EE.UU. se resfría el resto nos da pulmonía. Por eso insisto, el mundo tiene nuevo presidente y acorde a los tiempos que corren pertenece a un grupo que me animo a llamar minoritario. Es el milagro estadounidense. O acaso, si el 12 de septiembre de 2001 alguien hubiera dicho que, siete años más tarde, EE.UU. iba a ser gobernado por un hombre de raza negra llamado Barack Hussein Obama, ¿alguien lo hubiera creído? María.

08/10/08

Obama se conecta

Dejamos Chicago, la tierra de Barack Obama y la de la gente que lo conoce bien. Después de hacer varias entrevistas a sus amigos y conocidos –y también a decenas de personas que lo ven sólo por televisión– nos quedó la sensación de que lo que más se valora de la personalidad de Obama es su capacidad de conectarse con la gente. Se lo describe como un tipo común, sencillo, como “el vecino de acá al lado”. Capaz de engancharse horas conversando con una persona del barrio. Pero ahora abandonamos Illinois, un estado “liberal” y nos adentramos en estados donde los demócratas no ganan cómodamente, o pierden en los sondeos. En lo próximos días vamos a explorar el universo conservador. La Ruta 66 pasa también por la tierra de John McCain, Arizona. Allí exploraremos –como lo hicimos con Obama– qué piensa la gente del republicano.

06/10/08

Barack Obama

Nació en Hawai el 4 de agosto de 1961. Lleva el mismo nombre de su padre que nació y se crió en una pequeña aldea en Kenia. Allí, desde chico se dedicó a criar cabras junto al abuelo del hoy candidato presidencial.

La madre de Barack, Ana Dunham, creció en una pequeña localidad del Estado de Kansas, el tercero que cruza la Ruta 66 en su recorrido hacia la costa Oeste de EE.UU. El abuelo paterno de Obama trabajaba en una torre de perforación petrolífera durante la depresión, y luego se alistó en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial, después del ataque a Pearl Harbor. Luchó bajo las órdenes del famoso general Patton. Durante el conflicto, su esposa tuvo que salir a buscar trabajo y lo encontró en una fábrica de bombarderos. Después de la guerra, los abuelos de Barack estudiaron gracias a un programa gubernamental especial y compraron una casa con la ayuda del Programa Federal de la Vivienda y se mudaron al Oeste, a Hawai.

Fue allí, en la Universidad de Hawai, donde los padres de Barack se conocieron. Su padre había logrado una beca que le permitió salir de Kenia y seguir sus sueños en Estados Unidos. Pero tiempo después el hombre decidió regresar a su país y Obama quedó al cuidado de su madre a medio camino entre Hawai e Indonesia, otro de los sitios en los que vivió. Con el tiempo se mudó a Nueva York, donde se graduó en Relaciones Internacionales en la Universidad de Columbia en 1983.

Para 1985 se había trasladado a Chicago, donde encabezó un grupo -patrocinado por su iglesia- en el que trabajaba para mejorar las condiciones de vida en los barrios afectados por la delincuencia y el alto nivel de desempleo.

El grupo logró algunas metas, pero Barack sintió que se necesitaba aún más para cambiar la vida de las personas. Se inscribió en Harvard y estudió derecho. Le dieron el título de abogado en 1991. Poco después volvió a Chicago para ejercer derecho civil y enseñar derecho constitucional en la Universidad de Chicago. Su labor como activista lo llevó a postularse como senador del Estado de Illinois, donde ha servido durante ocho años. El próximo 4 de noviembre puede convertirse en el primer presidente de raza negra en la historia del país.