ÓPERA: TRISTÁN E ISOLDA (GÉNESIS Y ANÁLISIS DEL POEMA)

LA MUSA INSPIRADORA DE TRISTÁN E ISOLDA

Richard Wagner conoce en Zurich, debido a su destierro de Alemania, a raíz de su participación en la revolución de 1848, a un gran comerciante en sedas, llamado Otto Wesendonck, poseedor de una gran fortuna, quien se había casado con Mathilde, una mujer sumamente culta e hija de un Consejero del Real Comercio.

Otto recibía en su casa a artistas y a escritores oficiando como un gran mecenas, y en ese entonces, Wagner los visitaba muy complacido pero sin su esposa, Minna, con quien ya tenía bastantes disputas.

El matrimonio Wesendonck también asiste a los conciertos de Wagner en Zurich en 1852, e inevitablemente con todos esos encuentros y afinidades entre el Maestro y Mathilde, se enamoran perdidamente, ella, además, se transforma en su fiel confidente.

Wagner expresaba lo siguiente sobre aquellos momentos: “Lo que había de excepcional en nuestras relaciones, era que nuestros mutuos pensamientos coincidían siempre en su ideal y más pura esencia. Desde que estábamos juntos, nos sentíamos -por así decirlo, -como emancipados de la vida misma!”. El músico le confiesa a Mathilde que pensaba escribir el texto de un drama musical sobre el tema tratado por Gottfried de Strasbourg “Tristán e Isolda”, justamente un drama dedicado a Mathilde, un amor sin esperanza.

Mathilde le escribe algunos versos a los que Wagner luego les compone música y resultan para el dúo de amor del II acto de Tristán: “¡Oh, noche inmensa, noche de amor! desciende y tráenos el supremo olvido!”, y ella completa sobre este poema la frase de Isolda: “Por mí elegido, por mí perdido”.

Wagner decide despedirse de Mathilde con las siguientes palabras: “Para mí, alejarme de tu lado, significa morir.” Toda esta obra es, en realidad, un manto artístico con el cual Wagner oculta en Tristán, Isolda y el Rey Mark a ellos mismos y al marido de Mathilde.

LA HISTORIA

Isolda, princesa de Irlanda, estaba comprometida con Moroldo, caballero irlandés, quien luchando en Cornualles, es asesinado por Tristán, sobrino del rey Mark. El vencedor le envía la cabeza de la víctima a la princesa. Ella descubre un trozo de acero incrustado en la cabeza de Moroldo del arma mortal y lo guarda.

Tristán no ha salido ileso en el combate, Moroldo alcanza a herirlo con un arma envenenada y está a punto de morir. Pero antes recuerda que una soberana de Irlanda posee el secreto para curarlo y se deja arrastrar por su balsa hasta las tierras de la hechicera.

La princesa lo encuentra moribundo en las orillas del mar, lo ayuda, pero sin saber que se trata del asesino de su prometido. Días después descubre el arma de Tristán cuyo filo dañado le recuerda al fragmento hallado en Moroldo. Isolda furiosa desea darle muerte pero antes se encuentra con la mirada suplicante de Tristán y lo perdona. Isolda guarda el secreto y lo deja marchar.

Tristán regresa a Tintaioel, le relata a su tío la aventura sorprendente con Isolda, quien le cura su herida mortal y lo deja marchar. Los nobles de la corte, celosos del héroe, y temiendo en su persona un presunto heredero del trono, instaron al rey que exigiera la mano de la bella princesa, para sellar así la paz entre ambos reinos y dar un sucesor legítimo a Cornuailles. Tristán se ofrece como embajador para obtener la mano de la heredera de Irlanda y viaja para hacerle la propuesta de casamiento, no con él mismo, sino con su tío, el Rey Mark.

La princesa, se enfurece, porque ama secretamente a Tristán, aún así, obedece al mandato de sus padres y parte en la nave con Tristán, sus hombres y Brangaña, la doncella devota, confidente e inseparable de Isolda. La madre de Isolda las ha proveído de un cofrecillo con filtros, brebajes para distintas curaciones, inclusive poseen uno mortal. Isolda decide escoger el mortal para asesinar a Tristán y luego ella suicidarse como una manera de evitar el casamiento con alguien que no ama.

Brangaña le entrega el brebaje equivocado y justamente les provoca un amor eterno. Isolda se casa con el Rey pero no deja de amar a Tristán y juntos se las ingenian para amarse a escondidas, hasta que son descubiertos por el Rey Mark y el cortesano Melot, reta a duelo a Tristán por traidor. Tristán es herido y llevado a los jardines de Kareól, donde su fiel escudero Kurvenaldo trata de asistirlo.

De pronto, llega en una barca Isolda, que se halla desfallecida de dolor, y ante el cuerpo inanimado de su amante -que muere ante su vista- entona un canto de agonía que es al mismo tiempo una apoteosis triunfal del amor infinito, página musical gloriosa, en la que se modula un himno a la unión eterna del amor y de la muerte, cuya esencia filosófica es la siguiente: “Perderse, abismarse, desvanecerse sin conciencia en la infinita palpitación del alma universal: suprema voluptuosidad.”

Isolda cae desmayada sobre el cuerpo sin vida de Tristán. El pastor avisa de que llega un segundo barco. Kurwenal se prepara para luchar y abate a Melot. En la lucha contra el rey y su séquito él mismo cae mortalmente herido y expira a los pies de Tristán. Con indescriptible tristeza, pero demasiado tarde, Mark ofrece su perdón. Isolda despierta de su desmayo, pero apenas puede percibir las preguntas que le dirige al rey y se sumerge de nuevo en el recuerdo de su amor hacia Tristán, desplomándose sobre su cadáver.

Bibliografía:

Tristán e Isolda. Lorenzo L. Briano. Librería “La Facultad” de Juan Roldán.(1923)
Wagner, II. Hans Joachim Bauer. Alianza Editorial. Madrid. (1996).

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EL SIGLO XIX EN ALEMANIA – RICHARD WAGNER

EL COMPROMISO DEL CREADOR CON LA SITUACION POLITICA

En el año 1848, cae el rey francés Luis Felipe, en consecuencia se recrudecieron en algunas ciudades europeas los levantamientos populares en Viena, Berlín y Dresde. Richard Wagner (1813-1883) adhiere a las convulsiones políticas porque se prometía beneficios para su arte. En consecuencia se une a los representantes del 48, se crea una sociedad democrática llamada “Vaterlandsverein” radical, que reclamaba a gritos el sufragio universal y la abolición de la monarquía.

Entre sus miembros estaban: Mijail Bakunin y August Rockel, viejo revolucionario, testigo de la émeute de París de 1830, y antiguo partidario de la causa del pueblo. Wagner apoya vehementemente las corrientes revolucionarias, cree que “La revolución sería la diosa del nuevo mundo. Con una imperceptible fuerza irrumpirá sobre el antiguo poder y proporcionará derechos humanos a los oprimidos”. Wagner escribe aquí un himno a la rejuvenecedora diosa de la revolución y afirma que el máximo bien del hombre es su fuerza creadora.

Existen muchas intrigas contra el músico en la corte, pues sus opiniones democráticas son mal interpretadas. Al estallar la revolución se pone de parte del pueblo. Fracasa la revuelta y huye a la casa de Liszt en Weimar, Wagner sabe por Minna Planner, su esposa y actriz, que se ha impartido contra él una orden de detención en Dresde. Minna tenía experiencia en sufrir por amor, de origen humilde, había sido seducida por un hombre a los diecisiete años, tuvo una hija, que por pudor, la hacía pasar por su hermana menor, había elegido la profesión de actríz para ganarse la vida y no por amor al arte. Ahora sufría nuevamente junto a Wagner, que lejos de ofrecerle seguridad, vivían endeudados y escapando de ciudad en ciudad, no siempre por problemas económicos sino por las rebeldías del compositor, que no podía sostener un empleo como director de orquesta, por más esfuerzos que hiciesen sus hermanos y amistades en escribirle cartas de recomendación a los dueños de los teatros de ópera.

Finalmente, los revolucionarios, Rockel y Bakunin fueron desterrados. Wagner huye a Suiza y elude la captura. Inevitablemente, Wagner es el eje fundamental de cualquier historia de la ópera alemana, o mejor dicho, de la ópera en general. Ha sido el creador de un programa reformista.

SUS PRIMERAS CREACIONES

Die Feen (1833-1834) (Las Hadas), Das Liebesverbot (La prohibición del amor) y Rienzi.

En Die Feen, estrenada en 1888, Wagner volvió a la tradición de la ópera romántica alemana. Weber y Marschner fueron sus principales influencias, las huellas de su estilo de coloratura tonal y la temática sobrenatural del libreto, lo demuestran. Existen dos aspectos que se repetirán más adelante en las óperas de Wagner, “la redención” y “lo prohibido”. El compositor hace un despliegue de todas las formas convencionales de aria, recitativo, romanza y cavatina, así como también varios ensembles (trío, cuarteto y septeto).

En Das Liebesverbot (1836), Wagner se alejó de la ópera romántica alemana y se acercó hacia los modelos italiano y francés, especialmente Bellini y Auber. Las características italianas más evidentes son la levedad del toque y el fluido melódico, la estructura compuesta de los dos largos finales y el uso de la banda, una formación orquestal de tipo militar que tocaba en el escenario o entre bastidores. Wagner utiliza en esta obra lo que se conocería como el leitmotif o motivo reminiscente, una técnica que se remonta al último cuarto del siglo XVIII y en la que un motivo, incluso un simple acorde o un timbre, una melodía completa o todo un número se repite con fines relacionales. Esta técnica fue empleada por Méhul y Cherubini, entre otros compositores, y desarrollada en Alemania por Weber, Spohr y Marschner.

En Rienzi (1842) adopta el estilo francés, anhelaba un éxito popular en el Teatro de la Opéra, desplegando cuadros escénicos espectaculares con brillantes números vocales. Rienzi, el liberador de los romanos de su patriciado corrompido, al tribuno noble, solitario, condenado a muerte, es decir para deificarse a sí mismo en la figura de Rienzi, a sí mismo luchando gloriosamente por la causa de su arte en medio de un mundo hostil y corrompido. Rienzi consistió en superar todos los ejemplos anteriores.

Bibliografía:

Wagner, su vida y su obra. R. L. Jacobs. Editorial Shapire (1945).

Ricardo Wagner. W.H. Hadow. Breviarios eFe. Buenos Aires (1951).

Historia Ilustrada de la Opera. Barry Millington. Roger Parker (comp.) Paidós (1998).

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