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Fiesta hondureña

La participación como votante en una contienda electoral es la máxima expresión del ser democrático, y hay poco que se pueda comparar con ello en una democracia. El pueblo hondureño está de parabienes, preparándose para la fiesta de mañana a pesar de que algunos ciegos no reconozcan o quieran reconocer un proceso que estaba inscripto mucho antes de los hechos del 28 de junio.

Gane Porfirio Lobo o no, así haya mayor cantidad de votos en blanco o no, abstencionismo o no, lo importante que este domingo es el día más importante de la historia moderna hondureña, bisagra entre un período conflictivo y otro que deberá llenarse de diálogo para llegar a enero con un nuevo presidente reconocido por todo el mundo, aunque siga la diatriba de los países del Alba, ruido al que habrá que acostumbrarse y que no tiene más decibeles que una política ideológica gritona y chillona.

Desde antes del 28 de junio cuando se violaron los preceptos constitucionales que culminaron con la ruptura de la presidencia de Zelaya y hasta que se alejó del cargo Micheletti, todos los países y los organismos multi gubernamentales tuvieron la opción de acompañar o no el nuevo proceso de gobierno. Más allá de los que decidieron en su momento, las elecciones de este 29 de noviembre son el punto de unión y unificación de criterios para darle a los hondureños la razonabilidad de la duda y permitir que afronten la institucionalidad mediante su Congreso y la Corte Suprema.

Que Zelaya sea restituido o no, ya no es tan importante como que mañana, tras ser elegido el nuevo presidente democrático, todos los ciudadanos gocen de la fiesta electoral y el mundo de la bienvenida a una Honduras democrática y transparente.

La suerte de Zelaya va por otro camino y eso debe preocupar solo al Congreso y a la Corte Suprema que bajo acuerdo político se han convertido en las dos instituciones que deberán velar por la restitución o no. Lo que todo hondureño hace votos, así como la comunidad internacional, que la restitución se ajuste a debido proceso y no esté contaminada por los revanchismos políticos.

Obama en campaña: ¿de nuevo?

No soporto a los presidentes que hacen campaña electoral. Por el bien de la democracia debería estar prohibido. Es un abuso de privilegios, que alguien, apoderándose de su puesto, a quien se paga con los recursos públicos, de todos, los utilice para el beneficio de su propio partido. Me parece un acto de corrupción.

Más todavía, creo que es un agravante, que ese presidente esté recién en la función pública, como es el caso de Barack Obama, quien estuvo en Miami ayer y otras ciudades de Florida hoy, Miami recaudando donaciones para los legisladores demócratas.

Obama haría mejor cuidar de los intereses del país, no del partido. Debería concentrarse en su decisión de enviar o no más soldados a Afganistán, qué hacer con el desempleo, los paquetes de estímulo, la reforma de salud e inmigración y, entre otras cosas importantes, ayudar a que la crisis de Honduras desemboque en elecciones a fines de noviembre y así se legitime un nuevo gobierno aceptado por la comunidad internacional y los públicos internos.

Honduras y su escenario futuro

Es difícil predecir lo que sucederá con Honduras en los próximos meses. La cuenta regresiva hacia las elecciones comenzó este lunes, mientras el gobierno de Roberto Micheletti no da vuelta atrás y la comunidad internacional apoya la moción del Consejo permanente de la OEA para no reconocer al próximo gobierno que los hondureños elijan el 29 de noviembre.
Por ahora el acuerdo propuesto por el presidente Oscar Arias no parece permear en la voluntad del nuevo gobierno y la prensa internacional – además del mentor presidente venezolano – está dejando caer las pretensiones de Manuel Zelaya de regresar al poder. A esta altura, muchos se preguntan: ¿regresar para qué? Antes de que logre reacomodarse debería dejar lugar a unas elecciones que se adelantarían por un mes, según Arias, y en las que no se podría colocar ningún tipo de cuarta urna.
La Comunidad Europea está proponiendo más sanciones contra Honduras y tal vez Zelaya logre algún otro compromiso de parte de Hillary Clinton este jueves, que muchos esperan que no sea en contra de lo que queda de ayuda económica, inversiones ni remesas y que todo siga por el lado de la política, tal el caso de restricciones inmigratorias para que las sanciones no penalicen a los millones de hondureños que no están a favor de una u otra postura en pugna y que no tienen la culpa de lo que sucede, sino que quieren vivir en paz y que no los manipulen acercándolos a cualquiera de los dos extremos en la polémica.
Nadie sabe que significará en la práctica que el nuevo gobierno que emerja de las elecciones de noviembre no sea reconocido. ¿Más sanciones? ¿Qué se piense que Mel Zelaya debe regresar, aún habiéndosele acabado su tiempo? ¿Y si fuera así por cuánto tiempo regresaría?¿Es que se trata de un partido de fútbol en que el referí da un alargue porque alguien demoró el juego? ¿Pero cuánto tiempo más seguirían las sanciones y el no reconocimiento de un gobierno nuevo, legítimo, elegido por el pueblo, conformado por un candidato que nada tuvo que ver en el golpe o la sucesión, como quieran llamarla? ¿Las elecciones y todo el cronograma electoral ya estaban aprobados y autorizados antes del 28 de junio, por lo que no haberlo cumplido, hubiera significado el descarte de los candidatos?
Pero la pregunta más trascendente es ¿cómo se comportaría la comunidad internacional en caso de que las elecciones se realicen con normalidades (masivas y transparentes) y se elija al nuevo presidente en noviembre con un alto porcentaje de votos, y luego éste asuma en enero como está previsto en el calendario, mientras Micheletti se retira a su finca?

Irán: conociendo a una dictadura

Poco se sabía del Irán moderno, excepto por sus broncas con Estados Unidos, por el armamentismo nuclear que podría desencadenar en contra de Israel y por las simpatías que a diario le prodiga al presidente iraní Hugo Chávez, quien hasta fabrica autos y bicicletas iraní-venezolanos para sus compatriotas.

Pero la historia ha cambiado. Con las elecciones fraudulentas del 12 de junio, quedó en evidencia que Irán es un régimen despótico y dictatorial, el que hoy, justamente, después de que ayer se admitió que hubo tres millones de votos adicionales al padrón electoral para el presidente actual y reelecto Mahmoud Ahmadinejad – quien ha negado que el holocausto judío haya existido – el Consejo de los Guardianes, principal organismo electoral, anunció que no hubo fraude, descartando la posibilidad de anular los resultados y que el reelecto mandatario asumirá pronto en una ceremonia oficial.

Ya nada sorprende en Irán si no se considera fraude a tres millones de votos que aparecieron por arte de magia o por mandato de los ayatolás. El régimen es un recordatorio de cómo las dictaduras se perpetúan por la fuerza o disfrazando procesos. Mientras la pelea sigue en el orden político interno, la dictadura le sigue endilgando a los gobiernos extranjeros, en especial a Estados Unidos y a los europeos, que hayan nutrido a la oposición, contagiándola para realizar marchas y protestas por el fraude.

Más allá de que hubiera habido algún tipo de injerencia, lo que por ejemplo Barack Obama desmintió hoy categóricamente, lo cierto es que los propios iraníes se sintieron motivados para buscar espacios de libertad y hacer valer su derecho de reunión. Aún así, esta experiencia iraní dejó entrever todos los mecanismos utilizados por la dictadura para censurar, restringir y bloquear a quienes piensan diferente o quieren exteriorizar sus sentimientos.

El régimen, así como lo hace comúnmente el gobierno dictatorial de La Habana, está acostumbrado a censurar a los periodistas ya sean sus connacionales o corresponsales extranjeros. Se estima que ya han sido arrestados 24 periodistas en la última semana, muchos han sido expulsados o se les ha negado la visa de estadía o no se les renovó y a todos los que quedaron se les prohíbe cubrir las marchas anti gubernamentales y circular libremente. Muchas agencias internacionales en sus despachos explican que están siendo monitoreados, que solo pueden enviar un despacho al día y, en el extranjero, la mayoría utiliza imágenes y textos enviados por teléfonos celulares por los propios ciudadanos iraníes.

El gobierno, a pesar de que vive infiltrando páginas y portales de internet y filtrando los contenidos, no puede contener toda la información que los usuarios despachan y cargan a sus páginas personales o a través de Facebook, Twitter y YouTube.

Lo más triste de esta historia, es que el gobierno, para poder realizar estos filtrados y bloqueos, utiliza las herramientas que le han provisto con anterioridad buscadores como los estadounidenses Yahoo, Google, Microsoft y otras compañías telefónicas extranjeras como la alemana Siemens y la finlandesa Nokia.

Irán, desde hace años, tiene uno de los sistemas de control más sofisticados en existencia del mundo, permitiéndole revisar contenidos en forma individual y masiva, no solo para filtrar y controlar información, sino también para modificar y desinformar.

Se hace necesario una revisión de las normas comerciales de todas las grandes compañías mundiales de internet, ya que si bien están proveyendo al mundo entero de las normas necesarias para que las denuncias emerjan y fluyan, también es verdad que son responsables de apadrinar a regímenes despóticos como los de China, Irán, Túnez, Cuba, Vietnam, para que puedan censurar, reprimir y encarcelar a sus ciudadanos.

Este sistema sofisticado les ha permitido a las autoridades iraníes detener a unas 475 disidentes de acuerdo a información recabada de diferentes agencias noticiosas, sin embargo, algunos indican que esa cifra ya debe ser cercana a 5.000.

El gobierno también acusa a la prensa extranjera de apología del delito y de instigar hasta incluso de entrenar a hackers, como a la CNN, para que interfiera en sus sitios de internet. Este martes, por ejemplo, la televisión estatal iraní presentó a supuestos manifestantes arrestados, quienes confesaron ante las cámaras que actuaban influenciados y motivados por la BBC y el canal estadounidense la Voz de América.

Gripe porcina y crisis económica

La combinación entre la crisis de salud y la recesión económica global ha potenciado el debilitamiento de las defensas inmunológicas de países y ciudadanos del mundo entero.
Esta mezcla de crisis resulta un coctel letal para todos. En los países más desarrollados, el desempleo y la pérdida de ingresos están disparando los índices de mortandad a causa del alcohol, depresión, cardiopatías y suicidios; mientras que en los subdesarrollados, el repunte en la cotización del dólar y la falta de recursos, están dificultando la importación de medicamentos complejos como la insulina y vacunas para la prevención.
A su vez, este nuevo fenómeno agrava la saturación de los sistemas sanitarios que deben hacer frente a nuevos virus como la fiebre porcina, la potenciación de enfermedades contagiosas como la malaria, la tuberculosis y el sida, responsables de cinco millones de muertes al año; y los males tradicionales asociados al cigarrillo, al alcohol y el cáncer.
En EE.UU., la mayor potencia del mundo, se calcula que 3,5 millones de menores de cinco años padecen hambre, por lo que no es difícil imaginar lo que sucede en naciones empobrecidas. Ya para el 2008, producto de la escasez mundial de alimentos que estalló con las protestas de Haití, más de 100 millones de personas habían recaído en la pobreza, agudizándose sus problemas sanitarios.
Cuando decaen los ingresos, se revierte un proceso. Quienes antes iban a centros privados de asistencia, no tienen otra opción que acudir a los hospitales públicos, con el consabido recargo del sistema, que provoca el desmejoramiento en la calidad del servicio. La combinación entre mayor demanda de atención y menores recursos disponibles, desemboca en un círculo vicioso como lo muestra la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México en un reciente análisis sobre el esquema de sanidad pública frente a la epidemia de influenza porcina que, de golpe, cuadriplicó el número de pacientes. El organismo criticó desde la carencia de médicos y de infraestructura hospitalaria, hasta los tratamientos inadecuados y diagnósticos deficientes.
En tiempos económicos difíciles las enfermedades suelen proliferar y agravarse, no por condiciones especiales de insalubridad, sino porque la gente tiende a desatender la salud personal y acudir al médico solo en caso de emergencias. En Argentina, por ejemplo, durante la recesión del 2001, se registró una fuerte contracción en los gastos en sanatorios y hospitales del 38% por familia.
Las finanzas están íntimamente ligadas a la salud y hasta en aspectos insospechados. Como ejemplo, vale observar cómo está afectando la reducción del volumen de las remesas familiares que los inmigrantes envían a sus países de origen. Se calcula que el 57% de los fondos que los mexicanos giran desde EE.UU. a sus familias, terminan en el servicio sanitario del país.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe advirtió que la región podría contraerse más de lo debido este año por la gripe porcina en México, situación que se agravará si el virus emigra hacia el hemisferio sur con la llegada del invierno, creando mayores sobrecargas a los sistemas públicos de asistencia médica.
Seguramente, los gobiernos del sur, como Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia adoptarán políticas firmes contra el virus A H1N1 o sus posibles mutaciones, no solo para proteger sus débiles sistemas asistenciales, sino más bien para no trastabillar en los períodos electorales que se avecinan. En sus espejos, tienen el reflejo del presidente Felipe Calderón, quien a pesar de tener que lidiar con un medio de salud obsoleto, tomó firmes decisiones que le valieron la subida de su popularidad, lo que gravitará a favor del oficialismo en las elecciones legislativas de julio próximo en su país.
Si bien las campañas curativas generan mayores réditos políticos como quedó ya demostrado con Calderón, en épocas de crisis sanitaria y económica, el desafío para los gobiernos es mucho mayor. Tal vez como lo hizo Tailandia para salir de su recesión de los 90, los líderes deben adoptar políticas de prevención, reformar los sistemas de sanidad y procurar mayores inversiones. La salud es una buena inversión, ya que genera nuevos empleos, incentiva la innovación y el ciclo productivo, aumentando no solo las defensas de la población, sino también la de quienes se deben someter al voto popular.

Propaganda totalitaria

Antes del domingo pasado para las elecciones regionales de Venezuela, la diatriba del presidente Hugo Chávez contra sus opositores políticos demostró que utiliza la propaganda política desde que asumió el poder en 1999 al mejor estilo de los nacionalismos totalitarios europeos del siglo pasado.

Sus insultos y de que “sacaré los tanques a la calle” en caso de que perdería su Partido Socialista Unido de Venezuela no son nuevos, sino los mismos que durante 10 años ha despachado contra empresarios, obispos, sindicalistas, periodistas, universitarios o los “oligarcas”, “jinetes del apocalipsis”, “golpistas”, “pitiyanquis” o quienquiera que desafíe su revolución.

Ducho en las armas de la propaganda totalitaria, Chávez ha sabido cohesionar, agitar y entusiasmar a las masas y crear miedo en sus opositores a quienes, por el solo hecho de disentir, califica de enemigos. “Quien retroceda (de la revolución) es un traidor”.

La estrategia comunicacional chavista, a diferencia de la propaganda política que busca “convencer para vencer”, está diseñada para “manipular y vencer”. De esta forma, Chávez ha polarizado al país detrás de la idea “a favor o en contra”, no permitiendo la indiferencia. Para ello utiliza tácticas variadas. Marchas y concentraciones de masas; discursos interminables para machacar ideas simples; elocuencia para trasmutar la desesperanza del pueblo hacia ideas mesiánicas; slogans como el “año de la batalla mediática” del 2002; exageración de mitos con conspiraciones de asesinato, golpes de estado e “invasiones del Imperio”; y utilización dramatizada de medios de información, públicos y privados, para repiquetear sus ideas hasta el cansancio, al mejor estilo que en los fascismos de Franco, Hitler, Mussolini y Lenin.

Todo esto, sin dejar de lado la importancia de los símbolos, desde los más insignificantes como el cambio de escudo, bandera y nombre del país, hasta el uso del “rojo y rojito” y sus “Canciones para la batalla”, y el más relevante, el rescate de la figura de Simón Bolívar, emulando al fascista italiano que incentivaba el inconsciente con la otrora grandeza del Imperio Romano.

La propaganda es la savia de la estrategia chavista, la cual se basa en el control de los poderes públicos, Judicial, Electoral y Legislativo, para que toda acción tenga viso de legalidad. Con un Congreso unipartidista, jueces dóciles, hizo reformas para acorazar su revolución. Criminalizó la disidencia; recreó el desacato aumentando sus penas en el Código Penal; creó sistemas de vigilancia vecinales para que todos se observen y desconfíen; fundó universidades y escuelas para el adoctrinamiento y hasta en la Constitución incluyó como “atentado” que en un medio escriban columnistas de una sola tendencia.

El cierre de RCTV en el 2007, y los ataques continuos contra Globovisión, no son casualidad, sino acciones que se vienen fraguando con la sanción tres años antes de la “Ley de Contenidos” creada para amordazar a los medios. La expulsión de Human Rights Watch en octubre pasado, se desprende de la “sentencia 1942” de 2003, con la que se desconocen los tratados internacionales sobre derechos humanos.

Chávez tiene obsesión por la comunicación y los medios. Insulta y agrede a periodistas de la misma forma que sanciona o maniata radios y televisoras. Pero al mismo tiempo se desespera por comunicar y crear medios, siguiendo las enseñanzas de Goebbels: “Hacer propaganda es hablar de la idea en todas partes”.

Durante su Presidencia, según Nielsen Media Research, Chávez ha encadenado a los medios en 1.751 oportunidades, hablando hasta cuatro o cinco horas por vez, y en un 57% de veces, en horario primetime. Ha creado más de 229 radios y 36 televisoras comunitarias, además de la Agencia Bolivariana de Noticias, la internacional Telesur y TVes, que funciona en la frecuencia y con los equipos confiscados de RCTV en todo el territorio.

Como todo sistema, sin embargo, enfrenta debilidades: resistencia y adaptación al cambio.
Por un lado, su aparato propagandístico tiene que probarse a diario, contra la tenacidad de la prensa que denuncia cada atropello, la persistencia de la oposición que equipara sus marchas y el surgimiento de una juventud que ha descifrado la incoherencia entre sus promesas y la realidad, y teme perder libertad.

Por otro, Chávez sigue enfocado en la propaganda totalitaria, manipuladora, usando métodos tradicionales sin avizorar los cambios. Hoy en día, la propaganda política, la vendedora de ideas, ve que las masas y las marchas más efectivas no están en las calles, sino en las nuevas tecnologías, en el internet y sus redes sociales.

Gran triunfo venezolano

Aunque no se lograron todos los bastiones que se esperaban alcanzar y a pesar de Hugo Chávez dijo que sacaría los “tanques a la calle” y calificaba a los contendientes de la oposición de que eran “mis enemigos”, “lacayos del imperio”, y de que proscribió a más de 300 líderes que querían competir, la oposición realmente ganó en Venezuela en las elecciones del domingo; aunque más aún la democracia, esa entidad que parecía perdida.

La oposición consiguió que los electores salieran a las calles y de igual forma que el 2 de diciembre de 2007 votaran en contra de los ánimos expansionistas y reeleccionistas de Chávez que se quiere perpetuar hasta el cansancio. Si bien el chavismo se adjudicó 55% del voto popular y 17 de 22 gobernaciones en disputa, la oposición se quedó con las cinco gobernaciones, tres de las cuales pertenecen a los estados más poblados, así como con las alcaldías también más pobladas de Maracaibo y de Caracas. Lo sorprendente, además, fue que Chávez perdió el suburbio caraqueño de Sucre donde está asentada la villa miseria más grande del país, el Petare, lo que significa que se está erosionando su liderazgo como el “revolucionario de los pobres”.

La oposición no llegó a ganar ocho gobernaciones como había estimado, pero el triunfo logrado es más que suficiente para saber que de nuevo está en carrera y que puede mitigar los alcances de la revolución chavista que cada vez más se aleja de los principios democráticos. Las elecciones presidenciales, para las que sí estaría habilitado Chávez a hacer campaña, serán en el 2012. Si continúa el mal gobierno, el chavismo podría, después de 12 años en el poder, ver resquebrajada su permanencia.

NO a los matrimonios gay

Estas elecciones presidenciales rompieron paradigmas, estereotipos, récords y ocasionaron varias sorpresas. La más llamativa, es que los electores de la Florida y California votaron en contra de que se permita el matrimonio entre homosexuales, una sorpresa mayúscula si se tiene en cuenta que en ambos estados ganó por mayoría el voto liberal dándole los electores a Barack Obama, del Partido Demócrata, que habitualmente está alineado a ofrecer garantías legales a las uniones entre personas del mismo sexo.

También los electores de Arizona votaron por la misma prohibición, dejando solo a Connecticut y Massachusetts como los estados donde se permite el matrimonio civil entre gays. California había aprobado una ley en mayo de este año y desde entonces hasta donde regirá la prohibición, este 4 de noviembre, se oficializaron 18.000 matrimonios, por lo que quedará ahora a la Corte Suprema de ese estado decidir sobre el asunto lo que será, sin dudas, una de las mayores controversias para los californianos.

Por lo que se escuchaba con anterioridad a las elecciones, aparentaba que se trataba de un mero trámite y se descontaba un triunfo de los activistas, tema que recobró interés mundial después de que la Reina Sofía de España, en un libro autobiográfico reciente opinó que no estaba de acuerdo con los matrimonio gays, lo que le valió una andanada de reprimendas de parte de los partidos políticos y de la prensa que le recordó que la monarquía no debe expresarse sobre temas que le competen el Gobierno. Más allá de eso, el libro escrito por una periodista del Opus Dei, dio realce a un tema que es controversial pero que muchos – los que están en contra – se cuidan de hablarlo públicamente porque suelen ser acusados de retrógrados e hipócritas moralistas.

Estoy seguro que para poder discutir sobre este tema primero hay que separar dos cosas. No creo que la gente haya votado en contra de la orientación sexual de las personas, a esta altura hay bastante mayor comprensión de la que había hace dos o tres décadas atrás; lo que se votó en contra es darle al matrimonio gay la jerarquía que tiene la institución del matrimonio, no en el aspecto legal, sino en el ético de acuerdo a los principios de la moral cristiana.

La lectura de estas votaciones es significativa. La discusión sobre este tema parecía estar solamente relegada a los activistas de los derechos de los homosexuales, a los políticos y a ciertos sectores de la prensa, pero parecía estar ausente de la agenda del ciudadano común. Se demostró lo contrario, se nota que fue un voto pensado si se tiene en cuenta que se votó liberal por un lado, con el apoyo a Obama, y conservador por el otro. Esto demuestra que si bien la gente a veces no tiene la voz o no se anima a decir su opinión públicamente por temor a que se le estereotipe, utiliza la mesa de votación o el cuarto oscuro para gritar su deseo.

“Gracias por participar”

Sentí el aplauso, me saqué los audífonos y supe que Obama había ganado. Eran las 9 de la noche y el capitán del vuelo 917 de American de Miami a Lima en la noche del 4 de junio interrumpió una película de Eddy Murphy para dar la proyección irreversible de que Barack Obama era el presidente de Estados Unidos. Histórico. Un afroamericano con el mayor número de votos de la historia presidencial del país. Gracias por participar es realmente el lema que tanto Obama como John McCain utilizaron para agradecer que la democracia se haya explayado con números récords de votantes.

De camino al hotel Los Delfines en Lima, la radio del taxi anunciaba a Obama como ganador. Ya era definitivo. Hacía minutos que McCain había dado su elocuente discurso. Ya en el hotel, CNN estaba enloquecida trasmitiendo a las 3 de la mañana el discurso de Obama y mostrándolo a él y a Joe Biden con sus familias saludando en el acto masivo de Chicago.

En mi Blackberry varios amigos esperaban respuestas de lo que diría después de haber votado republicano. Contesté uno por uno. Sigo pensando que McCain hubiera sido mejor para campear la crisis, de la misma forma que pensé que Al Gore era mejor que Bush en el 2000 y que en el 2004 pensé que Kerry era lo peor para elegir. Contesté justamente eso y me referí a mis post sobre porqué voté por McCain aunque hice la salvedad de que mis columnas siempre mostraron la preferencia del público, de la prensa, de las estrellas y de la mayoría de los países del mundo que ven que Obama podrá liderar al país y ayudar al mundo a salir de la crisis financiera.

Aquí en Lima, como en el resto de América Latina y Europa y Africa, se vivió la victoria de Obama como propia, lo que es un buen comienzo para que Estados Unidos deje de lado ese sentimiento antiamericano – que si bien es tradicional e histórico – Bush lo aumentó considerablemente durante su doble mandato y en particular en estos últimos tres años.

En lo personal me siento muy complacido y agradezco a quienes participaron de la encuesta en mi otro blog Prensa y Expresión que cerró anoche a las 8 de la noche, en el que votaron 67 personas. Obama ganó por mayoría, con 44 sufragios, 65%; McCain 21, 31% y Ninguno 2, 2%.
Si bien es un número insignificante, es al menos una lectura correcta de lo que realmente ocurrió. Gracias a todos por participar.

Al fin… ¿Obama o McCain?

Parecía una carrera interminable, pero en un par de horas empieza el día decisivo. Después de más de un año y medio y de estar expuesto a tanta propaganda, análisis e información, sabremos quién será el Presidente. Se augura un resultado aproximado para mañana a partir de las cinco de la tarde

Hay mucho más en juego que Obama o McCain. Además de la renovación de la Casa Blanca, podrá haber cambios sustanciales en los 435 asientos de la Cámara de Diputados, en 33 puestos del Senado, mientras que 11 estados tendrán nuevos gobernadores. Aquí en mi distrito en el Sur de la Florida, también tuve que votar sobre la permanencia de varios jueces, administradores para el condado, sobre el casamiento de personas de un mismo sexo, sobre si los concejales deberán seguir ganando 5.000 dólares o tener un salario de algo más de 95 mil y si la universidad comunitaria podrá contar con más dinero.

La Florida es un estado privilegiado. Siempre ha sido, para bien o para mal, deseado por todos, ya que representa el 10% de los 270 votos que se necesitan en el Colegio Electoral, de 538 miembros, para ganar las elecciones. California tiene 55 electores, siendo el estado más poblado del país, pero muchas veces, debido a la diferencia horaria de tres horas con el Este del país, las elecciones suelen estar definidas. El número de electores de un estado es el equivalente a la suma de diputados y senadores federales que tiene, a lo que se suman tres del Distrito de Columbia, la capital, que no cuenta con representantes nacionales.

La importancia de la Florida es crucial por ser uno de los estados que junto a Ohio, Michigan, Colorado y Pennsylvania suelen cambiar mucho de bando. Por eso Obama y McCain están terminando su campaña en estas tierras; Obama en Jacksonville, un área muy republicana, y McCain en Tampa Bay.

Pero esta vez puede ser diferente. El Partido Demócrata consiguió registrar mucha más gente que el republicano y durante las elecciones anticipadas de estos últimos 15 días, se calcula que votaron 300.000 personas más de los Demócratas. Los Republicanos esperan que este martes, los indecisos cuenten a su favor, de lo contrario pueden perder el estado de la Florida al que siempre necesitaron desde 1924 para entrar a la Casa Blanca.

Esta campaña ha sido histórica y este martes lo será aún más. Se calcula que más de 130 millones de personas votarán y que los indecisos, un gran número todavía, pudieran dar la vuelta a estas elecciones que favorecen a Obama.

Democracia a pleno.


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