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Cuba regresa a 1959 y Europa no afloja

Una buena señal para la democracia en Cuba es que la Unión Europea no se plegara al pedido de España que pidió que se levantara la Posición Común frente a la isla por sus “avances” en materia de derechos humanos.
Es cierto que no es poca cosa lo que consiguió España y la Iglesia Católica para que los hermanos Castro sacaran de las cárceles a varias decenas de disidentes políticos, entre ellos casi una veintena de periodistas independientes.
Pero no se puede tildar de avance a los derechos humanos el destierro de los presos hacia España ni mucho menos que persistan los castigos y castigados por tratar de que haya algún tipo de libertad en la isla, así sea libertad de expresión, de prensa, asociación y reunión, ni que hablar de política.
Lo que llama poderosamente la atención por estos días es el giro que ha pegado el gobierno cubano, retrotrayendo al país a 1959, cuando los líderes hoy en el poder bajaron de las sierras para poner fin a la degradada y descompuesta sociedad cubana liderada por Fulgencio Batista.
Hoy, el gobierno insiste en la necesidad de abrir sus puertas a dos millones de turistas al año, ruega por inversiones extranjeras y para que un millón de cubanos se vuelquen a la actividad privada. El régimen tardó 51 años en darse cuenta de que el comunismo lo único que ha traído a la isla es esclavitud, propaganda, miseria, infortunio y vagancia.
Las nuevas actividades e inversiones necesitan de libertad. Mientras el gobierno mantenga su mano dura, difícilmente puedan aflorar dos componentes esenciales para el ser humano para sobreponerse a cualquier adversidad: creatividad e innovación.
La Unión Europea dio un excelente paso sobre Cuba al negarle un reconocimiento y apertura que el régimen reniega y no se merece.

Obama debe esperar más por Cuba

Por suerte Barack Obama no se dejó engañar por los espejitos de los hermanos Castro yéndose de boca e intensificando las relaciones con Cuba. Por suerte reconoció que el gobierno de la isla no está haciendo lo suficiente ni viene demostrando que ha empezado a respetar los derechos humanos o la libertad de prensa y de expresión como se le reclama desde hace décadas.

Liberar mediante destierro a los disidentes y presos políticos no es liberar, a pesar de que los defensores de las políticas cubanas o los contrarios al embargo impuesto por Washington así lo quieren hacer ver. Granma viene insistiendo en las últimas semanas – apoyado por el bla bla bla de Chávez – que Cuba perdió millonarias inversiones estadounidenses en las últimas décadas debido al embargo. Pero olvida decir que los ciudadanos cubanos han perdido por ese mismo tiempo el sagrado valor de la libertad y el libre albedrío.

Cuba debe hacer más cambios económicos y liberar a todos los presos políticos, cuyo número ha aumentado marcadamente según hace un par de semanas lo reportaron las Damas de Blanco, quienes reclamaron que hay más disidentes de lo que se pensaba pudriéndose en las cárceles.

El gobierno de los Castro comenzó en junio, mediante la intervención de la Iglesia Católica, a desterrar disidentes hacia España, y si bien esa, dentro de todo, es una política positiva, habrá que ver cuán duradera es a largo plazo.

El comunismo cubano no tiene credibilidad, ya que en diferentes épocas de su proceso ha liberado presos políticos, o abierto sus fronteras para quitarse presión, pero siempre fue una actitud momentánea; de torniquete.

No hay porque beneficiarlo ahora… el gobierno de Obama debería esperar más tiempo antes de tomar una decisión ya que ni siquiera se sabe si fue positivo el hecho de que haya levantado las restricciones a los viajes de los cubanos familiares y a las remesas familiares, así como el otorgamiento de visas culturales. Los hermanos Castro quieren seguir manteniendo presos a los cubanos. Por eso vale la pregunta: ¿no se es cómplice, acaso, facilitarle los medios económicos para conseguir esos fines?

Desfachatez a la cubana

El gobierno cubano sabe que tarde o temprano Barack Obama está esperando el momento adecuado para relajar el embargo hacia la isla. Y por ello, desesperado por la falta de efectivo, está presionando al Presidente estadounidense por todos los flancos y con todos sus funcionarios y sus amigos.

Hugo Chávez salió hoy en Twitter denunciando que el embargo le “ha costado” a Cuba más de 731 mil millones a la isla, con el que justifica su pobreza y la victimización de un régimen al que considera honesto, inmaculado, ejemplar. Lo que no dice Chávez en su campaña de propaganda, que el embargo no impide ni impidió jamás a Cuba comerciar con cualquier otro país, y que el embargo se hubiese levantado si Cuba despejaba el camino a elecciones limpias y deba libertad a sus ciudadanos.

Así como Cuba es soberana para tener el régimen que quiere, EEUU – por más que yo en lo personal no estoy tan convencido de su fin – también lo es para determinar con quien o no comerciar.

En esta presión por doblarle el brazo a Obama, el gobierno cubano envió a la ONU una lista de 19 iniciativas que debería tomar el Presidente estadounidense para empezar a normalizar las relaciones entre ambos países. Por ejemplo, abrir rutas de ferrys, ampliar el número de aeropuertos autorizados para vuelos a Cuba, permitir que los estadounidenses viajen libremente a la isla y que puedan usar tarjetas de crédito para sus gastos.

La desfachatez cubana de vender su filosofía política a cambio de dólares, debería desnudarse aún más con propuestas que exijan mayores cambios políticos en la isla, más allá de los destierros producto de la liberación de presos políticos en las últimas semanas.

Debería seguir exigiéndosele a Cuba con el mismo ímpetu, que permita a los cubanos trasladarse dentro y fuera del país libremente, que permita la libertad de prensa y de expresión y la libertad de reunión y de protesta sin represalias, que libere a todos los presos políticos, y que permita elecciones libres.

Darle dinero al gobierno cubano es permitir que continúe impunemente con su sistema opresor.

Cuba y la embajada Argentina

Cuba y la embajada Argentina 31-07-10
Todos saben lo que sucede en Cuba, la desastrosa forma de vivir de los cubanos, sin el mínimo de comodidades y libertades, y ni hablar del tratamiento que reciben los presos políticos que ahora en el destierro están contando las atrocidades que sufrían. Todos saben que es un país secuestrado por los hermanos Castro y todos lo reconocen. Pero el problema es que no lo dicen por temor a que sea usado a favor del discurso estadounidense de las últimas cinco décadas. Lamentablemente sobre Cuba – también como el caso de Venezuela – no se actúa en consecuencia, ni hay congruencia, se piensa y se habla en privado de un forma pero no se actúa en forma pública de otra
Esto sucede incluso con gente a un alto nivel de la política, como el de Héctor Timerman, el nuevo canciller argentino, que hace seis años como lo demostró el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) que funciona en Buenos Aires, le pidió que cumpla con lo que escribió como periodista y condenaba las violaciones a los derechos humanos en Cuba y en otros cuatro países.
Cadal le pidió a Timerman que haga lo que pedía como periodista, que rebaje el rango de las embajadas en Cuba – además de China, Siria, Libia y Arabia Saudita – por la situación interna de los derechos humanos.
“El pasado argentino nos coloca en la obligación de ejercer un rol de liderazgo que muy pocos países pueden intentar ocupar. Por ejemplo, en la lucha contra la violación de los derechos humanos y en la solidaridad activa con quienes se ven privados de ellos. Porque fuimos víctimas no debemos olvidar a las actuales víctimas”, escribió el 23 de enero de 2004, según recupera de los archivos Cadal.
Cadal explica que por ello, como en otras naciones con dicatduras, Argentina no tiene embajadas, que tampoco la debiera tener Cuba.
Cadal trae de los archivos la forma en que Timerman se refería a Cuba en la publicación Debate: “Yo denuncio la falta de libertad de prensa en Cuba. La denuncio porque creo que Cuba es una dictadura, una dictadura de izquierda. Una dictadura que por ejemplo se vanagloria de haber logrado que no existan analfabetos en su sociedad”, escribió en Debate.
¿Hará y dirá Timerman ahora lo que predicaba como periodista?

Desterrados cubanos: ¿moneda de cambio?

Como era de suponer, el canciller español Miguel Angel Moratinos terminó por pedirle a la Comunidad Europea algo bastante descabellado: que a cambio de la benevolencia de los hermanos Castro de liberar a un grupo de presos políticos, llegó el momento de renovar o mejorar las relaciones con Cuba.

Es algo que se esperaba después de que Moratinos junto con el cardenal Jaime Ortega y Raúl Castro pactaron el destierro de los presos políticos, al menos 52 de un total de 147 según las nuevas cifras que dieron los grupos de derechos humanos que todavía están en la cárcel.

En lo que se equivoca Moratinos que nada ha cambiado en la isla. La liberación, mejor dicho el destierro, muestra que en Cuba todo sigue igual, el que habla, opina o piensa diferente, no tiene muchas alternativas: es proscripto, agredido y perseguido o, si tiene suerte, es desterrado.

Moratinos tiene razón cuando dice que nadie hubiera creído que hace un mes y medio atrás alguien hubiera podido siquiera pensar que los Castros abrirían las puertas de la cárcel, pero se equivoca en afirmar que las cosas han cambiado. En Cuba hay tanta o más opresión hoy que hace uno o dos años atrás. Por lo que sería desacertado y equivocado que se levanten todas las sanciones como las de los países europeos y de Estados Unidos, las que se han impuesto y renovado y modificado durante décadas para presión por una política mejor de derechos humanos en la isla. Que el régimen no haya cambiado, no puede ponerse como carga de prueba sobre quienes presionan por cambios, sino contra mantiene una política de opresión.

En estos episodios de liberación y destierro hay elementos que sobresalen. Como siempre, el régimen cubano utiliza como moneda de cambio a los presos políticos, a los que canjea, por algunas concesiones económicas para sobrevivir, como lo hizo a lo largo de sus décadas de opresión.

Lo bueno de España, a pesar de la queja de varios presos políticos, es que no le ha dado a los desterrados cubanos un trato de exiliados, porque no hubieran podido criticar al régimen, como establece este tipo de status político. Lo malo de los liberados, es que muchos se están quejando de muchas cosas internas sobre el trato de los españoles, cuando creo que todo el mundo está observando la disposición y generosidad del gobierno ibérico, que a pesar de su propia crisis económica y política ha sacado pecho como país hospitalario.

La gran equivocación del gobierno español es utilizar como moneda de cambio a los desterrados cubanos y buscar descaradamente beneficios económicos para Cuba entres sus pares europeos, como si ahora todo fuera diferente; sabiendo, además, que todo sigue igual.

Incongruencias con Cuba

Aunque el gobierno cubano esta semana prometió la liberación de presos políticos, no quiero dejar de publicar en este blog mi columna del fin de semana pasado, que igualmente tiene validez.

“Soy de los periodistas que albergan dudas sobre si el embargo económico de Estados Unidos a Cuba es o no una buena práctica o si sigue siendo el mensaje más adecuado para corroer la dictadura y presionar por cambios a favor de los derechos humanos y las libertades.

Aunque creo comprender los argumentos a favor o en contra, e indistintamente me posiciono en un u otro lado de la discrepancia, lo que no entiendo, son las incongruencias del gobierno estadounidense. El miércoles, la Comisión de Agricultura del Congreso en Washington votó, con mayoría oficialista, un proyecto de ley que permitirá el turismo de estadounidenses a Cuba y ampliará las exportaciones de productos agrícolas, flexibilidad que se suma a la adoptada el año pasado por el presidente Barack Obama, al eliminar trabas para que los cubanoamericanos viajen a la isla.

No obstante que los legisladores argumentan que la nueva ley no anularía el embargo impuesto hace cinco décadas, ciertamente es contraria a los principios y espíritu que lo originaron, pues en Cuba la situación de los derechos humanos no sólo que no ha mejorado, sino empeorado. Basta con revisar el informe de Amnistía Internacional divulgado en Madrid esta semana que estableció que la represión de la libertad en Cuba, es estricta y sigue intacta, manifestándose a través de detenciones arbitrarias, interrogatorios y amenazas constantes para callar a la disidencia.
El citado informe, “Restricciones a la libertad de expresión en Cuba”, reclama que la represión contra periodistas y disidentes, lejos de aminorar, ha aumentado; lo que coincide con el reclamo que desde el 2003 viene haciendo la Sociedad Interamericana de Prensa para que se libere a decenas de comunicadores independientes y presos políticos, y que hoy es eje central de la misión del psicólogo y opositor Guillermo Fariñas, encarnada a través de su feroz y decidida huelga de hambre.
Esta incoherencia de la política estadounidense sobre la indecisión entre apoyar medidas económicas o exigir libertad, queda aún más en evidencia a la luz de una ley que Obama sancionó en mayo. La legislación, que lleva el nombre del periodista Daniel Pearl, del diario The Wall Street Journal, decapitado en Pakistán en el 2002, exige al Departamento de Estado que en sus informes sobre derechos humanos, diagnostique el estado de la libertad de prensa en cada país analizado.
La importancia de la ley radica en que se abre la posibilidad para que el gobierno pueda aplicar sanciones económicas o condicionar asistencia financiera a aquellos estados que como Cuba, Venezuela, China, Vietnam o Irán, entre otros, encarcelan periodistas, cierran medios o restringen las libertades de prensa o reunión.
En el caso del régimen cubano, las autoridades le echan la culpa al embargo estadounidense de todas las condiciones infrahumanas en la isla, sin embargo, como recalca Amnistía, aunque el impacto es negativo, ello no es excusa para violar los derechos humanos y restringir las libertades a 11 millones de cubanos, con castigos que el Código Penal aplica a quienes representen “peligrosidad social”, distribuyan “propaganda enemiga” o manifiesten “desprecio a la autoridad”.

El gobierno cubano escuda en su propaganda contra el embargo las mismas injusticias y burlas que por décadas disimuló ante la comunidad internacional. Muestra ahora, con la intermediación de la Iglesia Católica, una preocupación ficticia por los disidentes, a quienes está liberando a cuentagotas, como a Ariel Sigler Amaya, o trasladando a reos enfermos a cárceles más cercanas a sus domicilios.

A pesar de la incoherencia, es justo reconocer, que EEUU sigue siendo uno de los países más firmes respecto a Cuba. Aún más incongruentes, resultan muchos gobiernos de la región que achacando al embargo todos los males que aquejan al régimen cubano, pidieron su reinserción a la OEA, a sabiendas de que es el gobierno que viola todos los preceptos de la Carta Democrática Interamericana.

Aún así, Washington debería ser más coherente. No debería flexibilizar su política con aquellos países donde empeora la libertad de prensa como establece la ley Daniel Pearl, una actitud de doble moral parecida a la de algunas celebridades y cantantes, que condenan por “principios éticos” el embargo a Cuba, aunque organizan boicots contra Arizona por su ley de inmigración”.

Enhorabuena por Cuba

Lo que nadie había logrado en Cuba para torcerle la muñeca a los hermanos Castro y lograr la liberación de los presos políticos, lo logró la Iglesia Católica con la intermediación del cardenal Jaime Ortega.
El gobierno de Cuba ya no podía soportar más la presión internacional que despertó el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas con su huelga de hambre, quien tomó la posta de Orlando Zapata, a quien el régimen cubano dejó morir por pedir exactamente lo mismo: la liberación de los presos políticos.
Hoy desde La Habana, y tras la llegada el lunes del canciller español Miguel Angel Moratinos que se sumó a la Iglesia en su nuevo encuentro con Raúl Castro, el gobierno cubano anunció la liberación de 47 presos políticos, “que restan de los que fueron detenidos en 2003, serán puestos en libertad y podrán salir del país”, según reza un comunicado del Arzobispado con sede en la capital cubana.
Según el parte de prensa de la Iglesia, la liberación de los presos políticos, entre ellos numerosos periodistas independientes, “será concluida en un periodo de tres a cuatro meses a partir de este momento”.
Es obviamente hoy un día de júbilo para las familias de los presos políticos y para las Damas de Blanco, agrupación compuesta por esposas y madres de quienes fueron apresados durante la “primavera negra” de marzo de 2003, de un proceso que se inició 19 de mayo con un diálogo entre el presidente Castro, el cardenal Ortega y Dionisio García Ibáñez, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Cuba.
Apenas comenzó el diálogo, el gobierno había liberado a un prisionero y permitió el traslado de una docena de presos a recintos carcelarios más cercanos a sus domicilios, teniendo en cuenta que la mayoría está encarcelado en lugares lejanos a su residencia lo que dificulta aún más la visita de sus familiares.
Según Ortega, en las próximas horas el gobierno liberará a cinco presos a quienes España ya les otorgó visas de entrada, mientras que el gobierno chileno ya tomó una actitud similar para recibir a otros disidentes que sean liberados.
Por ahora es bueno celebrar en nombre de las familias y prisioneros favorecidos, aunque el destierro será el destino de muchos. Luego habrá que seguir leyendo lo que pasa en Cuba y si esta actitud del gobierno es solo una medida aislada de la libertad total que se necesita en el país.

Libertad de Cuba, peor que antes

En materia de libertad de prensa y de expresión Cuba no ha mejorado ni un ápice, todo lo contrario, está restringiendo cada vez más a los periodistas independientes y a la disidencia, según el último informe que dio a conocer esta semana en Madrid, Amnistía Internacional (AI).

Para mí, lo que es peor, es que mientras esta denuncia de AI se difundía, el mismo día la Comisión de Agricultura del Congreso de Estados Unidos aprobaba un proyecto de ley por el cual se le quitan a los estadounidenses las trabas para viajar a Cuba, algo parecido a lo que el presidente Barack Obama suavizó el año pasado del embargo económico a la isla, al eliminar las restricciones para que los cubanoamericanos puedan viajar a Cuba.

Si bien puedo estar o no de acuerdo con el embargo – y esta es una discusión en la que cualquier persona podría estar enfrascada por días sin llegar a una conclusión coherente – me da la sensación que atando los dos hechos – el informe de amnistía y el proyecto de ley – se puede observar una incoherencia terrible de parte de Estados Unidos, ya que el espíritu del embargo siempre fue presionar económicamente para que el gobierno cubano revierta su política de violaciones a los derechos humanos.

Pero justo cuando el régimen de la isla está apretando más las tuercas, como dice AI, el gobierno estadounidense está flexibilizando el embargo.

El informe, denominado “Restricciones a la libertad de expresión en Cuba”, recalca que las limitaciones siguen intactas y que el gobierno utiliza detenciones arbitrarias, interrogatorios y amenazas para callar a la oposición.
Como muchas otras organizaciones, por ejemplo la SIP – así como individuos fuera y dentro de la isla, como es el caso del disidente Guillermo Fariñas que está a punto de la muerte debido a la huelga de hambre a la que se ha sometido – se le pide al gobierno que libere a los periodistas independientes y presos políticos que siguen encarcelados.
Obviamente, el gobierno cubano – como siempre – opta por ignorar los pedidos y el silencio.

Cuba y el cuentagotas

El gobierno de Cuba sigue con sus arbitrariedades y burlas a la comunidad internacional haciendo creer de su preocupación genuina por los disidentes presos liberándolos a cuentagotas y con restricciones.

Las burlas comenzaron con la búsqueda de un interlocutor como la Iglesia Católica a la que se le ha prometido mucho pero beneficiado poco. Desde este sábado el gobierno excarceló al preso político Ariel Sigler Amaya, además de que a seis otros reos enfermos los ubicaron en cárceles más cercanas a sus domicilios, para que sus familiares puedan tener un acceso más directo a ellos.

Las fotos de Ariel Sigler, enfermo y sobretodo desnutrido, parapléjico y en silla de ruedas, hablan de las atrocidades contra los presos políticos que el gobierno de los Castro dice no tener y que su único delito ha sido criticar al régimen.

Más allá del cuentagotas es esperanzador de una política que ojalá siga por ese camino – mientras la Iglesia es la institución neutral que el gobierno encontró para no decir que obedece mandatos de las Damas de Blanco o de EEUU y gobiernos europeos – lo que no hay que perder de vista que no por esto el régimen castrista deberá ser salvado de seguir siendo lo que es, un gobierno dictador y despótico. Las FARC colombianas no dejan de ser una guerrilla sangrienta y narcotraficante porque estén empezando a liberar rehenes.

Todo por su nombre.

Cuba ¿liberará presos políticos?

Ojala sea verdad y el régimen comunista y autoritario de los hermanos Castro terminé liberando a los presos políticos y periodistas que todavía se pudren en las cárceles de la isla.
La versión la dio Guillermo Fariñas quien mantiene una huelga de hambre por 88 días en demanda para que por lo menos liberen a quienes están delicados de salud. Es la Iglesia Católica la que está intercediendo ante el gobierno cubano, y la única que podría darle la excusa al régimen para dejar libres a los presos, ya que no quiere hacer ver que se deja influir por las presiones de Fariñas ni de las Damas de Blanco ni por EEUU o la Comunidad Europea y otras instituciones internacionales como la SIP.
Es que el gobierno no quiere dar siquiera apariencia de debilidad, pero la presión es demasiado fuerte y con ella las sanciones económicas. Así que no tiene mejor salida que haber encontrado en la Iglesia a un intermediario lógico y neutral.
La intermediación del cardenal Ortega es una salida elegante y así, además, el gobierno permite el posicionamiento de una Iglesia que siempre fue perseguida, aunque últimamente y después de la visita de Juan Pablo II fue más tolerada.
Claro que esto no es suficiente, porque la liberación será a cuentagotas; pero por algo se empieza. Existe esperanza para las familias sufridas.


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