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Palin más beneficiada en el debate

Sarah Palin tal vez no ganó con claridad abrumadora el debate con su contrincante el senador Joseph Biden, pero como ella era quien tenía más que perder, el hecho que mantuvo su discusión con hidalguía, la balanza se le inclina a su favor.

Biden, con 35 años de experiencia senatorial, y Palin con pocos años como gobernadora, no entraron al ruedo en igualdad de condiciones. Palin venía siendo crucificada por la prensa por varios comentarios desastrosos que cometió en las pocas entrevistas que su partido le permitió dar, por temor a mayores errores.

Anoche Palin se mostró como siempre, con un appeal impresionante que había sido su fórmula de éxito en la Convención Republicana, con una sonrisa formidable y telegénica, y una buena imagen de madre, preocupada por las mismas cosas que la gente ordinaria. Biden, debido a ello, hubiera podido hacerse un festín dada la poca experiencia de la gobernadora, sin embargo, se notó su cautela porque estaba frente a una mujer y una madre.

Palin creo que retomó la popularidad y la imagen que fue perdiendo desde la Convención Republicana, y ese solo hecho, aunque en algunos temas no haya estado tan aguda como Biden, la pueden calificar como la ganadora de anoche. Los propios republicanos tenían miedo de que su candidata no estuviera a la altura de las circunstancias, y según los reportes de prensa, al final del debate quedaron aliviados.

Sarah Palin pasó el examen y le habría dado a la campaña de McCain algún beneficio. Habrá que ver si ello es suficiente para compensar los puntos que los republicanos perdieron a manos de la crisis económica y financiera.

27 para Bush y 18 para el Congreso

Estos son los índices de popularidad que tanto el presidente Bush como el Congreso trataron de levantar en estos días con el plan de rescate de los 700 billones. Ningún político goza de popularidad como para tener el plafón político que le permita ser el propietario del plan de rescate y sumarlo a su currículum.

Hoy empezarán las negociaciones de nuevo e imagino que no hay muchas opciones. Ayer como era previsible Wall Street se hundió y su efecto cascada se hizo sentir con fuerza en las economías más desarrolladas del mundo – en esta primera parte – y no pasará mucho tiempo hasta que el remezón en los países menos pudientes. Todo es cuestión de tiempo.

El no acuerdo del Congreso también era de esperar. Cuando los legisladores invitados a la Casa Blanca salieron nerviosamente sonrientes el domingo, dijeron que faltaba la votación de sus colegas y que no sería tan fácil, especialmente porque la actualidad tiene un aditamento especial: muchos se juegan sus puestos en las elecciones.

Todo fue tragicómico. Los mercados miraban al Congreso y no lo podían creer. Los diputados republicanos desbarataron el plan no sólo como un mensaje a su líder de que no hay liderazgo cuando sólo el 27% de la población lo apoya, sino además porque no se están defendiendo los intereses de la clase media, de los contribuyentes.

Algo, justamente, sobre lo que los republicanos, la presente administración y el propio McCain, es acusado en forma vehemente por el demócrata Obama, quien sí votó a favor del plan de rescate que favorece lo que él viene combatiendo, el sostenimiento de un sistema financiero que se ha engreído por arriba de la política. Por otro lado, las acusaciones entre uno y otro bando partidario son tan fuertes que hasta se sumó McCain a criticar a los demócratas a pesar de que su lema de campaña es anteponer los intereses nacionales o bipartidarios a los de su propio partido.

Aquí hay dos (entre muchas otras) lecciones: el periodo electoral nunca es buen consejero a la hora de votaciones trascendentes, y otras, es que a pesar de todo, el sistema estadounidense tiene la fortaleza todavía de ser bien trasparente como para que todos sepamos tomar nuestras decisiones anque no sepamos para que lado ir.

En cuanto a mi voto, que fue cambiando de demócrata a republicano y viceversa y con lapsos prolongados de indecisión, hoy está en blanco o directamente ni eso, sino desistiendo de ir a las urnas el 4 de noviembre.

1er Round: McCain 4 – Obama 3

El debate presidencial fue muy parejo, no hubo un ganador claro. McCain se basó en su experiencia mientras que Obama en su criterio. En líneas generales noté a McCain más firme y a la ofensiva, siempre retando a Obama y diciendo que estaba errado en cada pregunta. A Obama lo vi más defensivo y muchas veces le dio la razón a McCain, pero en su inseguridad tuvo aplomo para responder.

Creo que fue un debate en que los televidentes se inclinaron según su opción anterior así fueran demócratas o republicanos. No estoy seguro si los indecisos ya tomaron la decisión. Obama tal vez obtuvo mayores simpatías ya que venía a la contienda como el “under dog”. El tema principal debería haber sido la política internacional, pero la crisis económica tomó la mitad de la hora y media.

Emulando el léxico del boxeo, para mí nadie ganó por nocaut. Según mis tarjetas – y lo explico – McCain ganó por puntos y acepto que puede haber objeciones y que alguien desde el rincón de Obama pida la revancha. Al ganador de cada pregunta le di un punto, al perdedor ninguno, y neutralicé sin puntos también a los empates. De las 10 preguntas, mi fallo final fue: McCain 4; Obama 3 y Empates 3.

Veamos las preguntas y mi interpretación de lo que sucedió en las respuestas.

1) La crisis financiera: Hubo EMPATE.

En estos temas se esperaba más de Obama que de McCain. Obama enfatizó en que el desastre es parte de la política de George Bush de los últimos ocho años y que McCain es el continuismo. Obama acusó. McCain se fue por la tangente y se mostró conciliador, habló de trabajar juntos entre los dos partidos para salir juntos de la crisis.s mismo.

2) El rescate financiero: Ganó OBAMA.

Obama dijo que es optimista. Insistió en cómo se llegó a la crisis y que lo advirtió hace dos años. McCain dijo que votará por el plan de rescate y que hay que reformar a Wall Street, penalizando a los corruptos y regulando el sistema. Obama ripostó que sí que se necesita mayor responsabilidad y McCain terminó hablando de su esperanza en el “american worker”, demasiado demagógico.

3) Cómo salir de la crisis: Ganó MCCAIN.

McCain apuntó a recortar gastos y criticó al gobierno de Bush y a las agencias federales, diciendo que vetará numerosos proyectos superfluos sobre los que acusó a Obama de apoyar. Obama contestó y habló de la influencia negativa de los lobistas en el Congreso y que se debe evitar el continuismo de Bush. Obama por primera vez dijo “cuando sea presidente”, y se enfrascó en los recortes de impuestos que alcanzará al 95% de las familias. McCain replicó muy ofensivo y con datos precisos nombró como Obama votó en el Senado aumentando impuestos con varias leyes. Obama desmintió y acusó a McCain de beneficiar a las petroleras, McCain se defendió contando como votó en el Senado en contra de Bush sobre el tema.

4) Qué rendirían de sus propuestas para se apruebe el plan de rescate: Hubo EMPATE.

Ambos se fueron por las ramas, Obama hablando de energías alternativas, educación y McCain sobre contratos que bloqueó a la Boeing, ahorrando millones a los contribuyentes. El periodista les reclamó que no habían dicho nada. Retomaron y McCain enfatizó en cortar el gasto del gobierno, Obama dijo que McCain tenía razón y lo hizo muchas veces.

5) Afectará esto el presupuesto, la forma de hacer gobierno: Hubo EMPATE.

Obama repitió, “cuando sea presidente tendré que tomar decisiones fuertes”. McCain dijo que Obana no entendía el problema de la salud, no se podía dar el sistema al manejo del gobierno, “prefiero que las familias obtengan cinco mil dólares y ellas hagan sus decisiones”. McCain se mostró más seguro y dio información como había votado Obama. Obama replicó “Johan, John, estuviste 90 por ciento de las veces votando a favor de proyectos de Bush”. McCain dijo “no soy miss simpatía ni en el Congreso ni para el Gobierno”, hablando de que no tiene precismanete una reputación buena entre los propios republicanos.

6) Muchos se dice de las lecciones de Vietnam, pero y las de Irak: MCCAIN ganó.

McCain dijo que se cambió la estrategia a tiempo y que ahora se puede salir victorioso y con honor. Obama dijo por primera vez que tenía diferencias fundamentales, expresando que se oponía a por qué se empezó la guerra y porque no se hizo el trabajo en Afganistán ni se encontró a Bin Laden; “gastamos mucho dinero”, dijo. McCain respondió que el próximo presidente deberá decidir cómo y cuando salir y criticó fuerte a Obama de no buscar reuniones con los generales de la guerra. Obama respondió que por eso había elegido a Joe Biden y que Mccain hacía ver como si la guerra hubiera empezado en el 2007 y no en el 2003. McCain lo acusó de negar que “estamos ganando”. Obama dijo que se necesitaban tropas en Afganistán.

7) Afganistán, más tropas, cuántas y cuándo enviarlas: Ganó OBAMA.

Obama fue directo y dijo que enviaría dos o tres brigadas lo antes posible, sacando tropas de Irak también donde no hubieran tenido que ir desde el principio. Afganistán es donde se debe combatir al terrorismo. McCain fue más vueltero, pero con un punto importante sobre la mirada hacia Pakistán también como lugar estratégico, y acusó a Obama de querer atacar a Pakistán. Obama desmintió. McCain hizo gala de su conocimiento histórico y geopolítico. McCain hizo demagogia hablando de un brazalete que le dio la madre de un soldado muerto pidiéndole que no abandone la lucha. Obama respondió que también una madre le había dado una pulsera de un hijo muerto y le pidió que evite que otras madres sufran lo mismo.

8) Sobre el peligro que representa Irán: Ganó MCCAIN.

McCain fue duro con un país que amenaza con armas nucleares, atacar a Israel y buscar otro holocausto. Obama dijo que se había permitido a Irán tener mayor influencia, culpando de ello al gobierno de Bush. McCain lo acusó de querer sentarse con líderes de naciones como irán, con Chávez o Castro sin precondiciones. Obama dijo que se reuniría con la gente, preparado, y cuando él lo dispusiera y dijo que Kissinger, asesor de McCain pensaba lo mismo. McCain lo desmintió entre medio de risas.

9) Rusia, es aliada, enemiga, cómo la ven: Ganó MCCAIN.

Obama dijo que es una amenaza para la región. Mccain dijo que Obama no entendía el conflicto, que Rusia era agresora, y que Obama no había declarado de esa forma. McCain dio una lección sobre geopolítica, la importancia del petróleo de aquella zona y habló de las veces que se reunió con líderes de los países en conflicto, y del apoyo a Ucrania y Georgia para entrar a la Otan. Obama, a propósito del petróleo de Rusia, Irán y Venezuela y a que EE.UU. consume el 25 por ciento del petróleo mundial, dijo que hay que negociar.

10) En caso de que haya otro Septiembre 11: Ganó OBAMA.

McCain dijo que “tenemos una nación segura” pero que hay que trabajar más. Dijo que con el senador Liberman formó una comisión investigadora con la que hicieron 40 recomendaciones que fueron adoptadas y de esa forma cambió a varias agencias federales. Obama dijo que coincidía con McCain, pero que se estaba gastando mucho dinero y no en temas esenciales porque se gastaba en misiles o en defensas contra misiles, pero muy poco en detener terroristas que pueden entrar con valijas o proteger a los puertos.

Obama terminó diciendo que buscaría restaurar la imagen de EE.UU. porque en los últimos años había perdido mucho respeto en el mundo y acusó al gobierno de Bush de concentrar la guerra contra el terrorismo solo con la guerra en Irak.
McCain terminó con que Obama no tenía el talento ni la experiencia para liderar el país. “Yo tengo la habilidad y el conocimiento”.

La última frase de cada uno deslució el debate. Fueron demagógicos. McCain habló de su experiencia como prisionero de guerra y la defensa de los principios del país y Obama habló de los valores de EE.UU. que su padre encontró cuando decidió inmigrar desde Kenia.

Como montando una montaña rusa

Este viernes empieza como cada uno de los últimos 15 días desde que explotó la burbuja, pero con la dimensión que el tiempo se le está acabando a Washington para cerrar un plan que arregle el desbarajuste financiero que amenaza con atacar nuestros bolsillos. Ni Bush, ni sus ministros, ni demócratas ni oficialistas lograron nada.

Anoche, al plan de Bush que parecía tenía un guiño demócrata, aunque no le dejarían gastar 700.000 millones sino mucho menos y con más restricciones, lo derribaron varios legisladores republicanos escépticos, quienes dudan de un salvataje estatal contrario a la filosofía partidaria de no intromisión ni regulación. Es obvio, que la campaña electoral y principalmente las encuestas que a minuto salen pulsando el sentir de la gente sobre temas varios afectan las decisiones y por eso esta montaña rusa en los consensos y disensos.

A todo esto, se suma una increíble cantidad de malas noticias que tienen que ver con el aumento de la inflación, la explosión del desempleo, la paralización de la industria y del crecimiento y la montaña rusa de la bolsa que hace perder millones a los fondos de jubilación.

Hay varias cosas interesantes de aprender de esta crisis. Primero, no creo que este es el principio del fin del imperio como anuncian los agoreros, simplemente refleja un profundo desquicio económico; no se trata de una intervención socialista o estatista del capitalismo, más bien la búsqueda de soluciones temporales que demanda el mercado y que manda la Constitución y cuyos beneficios volverán a los contribuyentes una vez se retome el curso (criterio opuesto al “corralito” argentino); un sinceramiento de los mercados y una transparencia gubernamental sobre todo tipo de índices para entender mejor los riesgos macro y micro; y un momento de fortaleza institucional, en que a pesar del descalabro, sin miramiento de ideologías y filosofías todos se sientan a la misma mesa a buscar una misma solución.

Por último, ojalá que McCain deponga su actitud, que parece más demagógica que otra política, y esta noche aparezca en el debate con Obama. Es cierto, la política internacional no es el tema del día, como está pactado para el primer round, pero por lo menos será un modo de entretenernos y despejar un poco el estrés de estos primeros quince días de montar una montaña rusa.

Obama-McCain: crisis económica e indecisos

En un escenario normal, un descalabro económico como el actual, a pesar del discurso rescatista de anoche de George Bush, daría una ventaja inalcanzable al partido opositor, en este caso a Barack Obama por sobre el oficialista John McCain.

Las encuestas sin embargo lo ubican todavía bastante parejos, aunque Obama, como era lógico esperar, se está despegando. Si habrá o no debate este viernes, lo decidirán hoy en su reunión en la Casa Blanca a la que han sido llamados otros legisladores para ver como arreglan y tienen consenso en este entuerto y deciden cuanta plata es justa para el Estado y los contribuyentes para desembolsar y comprar temporalmente la deuda privada de la banca nacional.

Si bien Obama aventaja entre cuatro a 10 puntos porcentuales en la intención de voto a McCain, según quien sea la encuestadora, lo cierto es que el 18 por ciento de los electores todavía se mantiene indeciso, y ésta, para los candidatos, pareciera ser una crisis más profunda todavía que la económica teniendo en cuenta que solo faltan cinco semanas para el gran día.

En gran medida, la indecisión que antes se basaba en quien sabría manejar mejor las crisis internacionales – guerras de Irak y de Afganistán, y los conflictos con Irán, Pakistán, Rusia y Corea del Norte de por medio – ahora se basa en quien manejaría mejor las crisis financieras y la recesión económica que se avecina; y que en el bolsillo ya se siente desde el último año.

Pocos dudan de que el Estado debe salir a rescatar a la banca privada y sanear la economía, 2 x 1 indican los sondeos, pero la gente está más preocupada si esos avaros banqueros terminarán o no en la cárcel acusados de corrupción o si se pavonearán por ahí con que sólo obedecieron las reglas especulativas del mercado, al que le echan la culpa de haber sido el causante de crear la burbuja inmobiliaria que arrastró todas las demás pompas de jabón.

Obama lleva la delantera y parece que la tienen también en el conteo de electores de los colegios estatales. Al menos hasta ayer, Obama llevaría 229 votos electorales con 18 estados ganados, principalmente los de California y Nueva York; mientras que McCain tendría 200 con 24 estados más pequeños.

Pero hasta aquí no hay nada seguro. Todo es suposición, resultados de sondeos que pueden tambalearse para cualquier lado dependiendo de las noticias diarias (un repunte repentino en Wall Street o que atrapen a Bin Laden o que de nuevo suceda un ataque terrorista en suelo norteamericano) el papel de la raza, el de la popularidad de Sarah Palin en sectores más machistas, etc…

Yo soy parte de ese 18%.

Como competencia de Miss Mundo

La hora de la verdad se acerca. Los debates entre Obama y McCain se iniciarán este viernes y cada uno llegará con todo su andamiaje político pero cuidando de su imagen, casi como en una competencia de Miss Mundo.

Veremos cómo se inclinará la contienda que hasta ahora sólo estaba reflejada por el vaivén de la encuestas. Nunca en la historia política de EE.UU. hubo tantas encuestas y sondeos sobre la intención de voto, y como nunca antes hubo tanta incertidumbre sobre quién ganará a tan solo seis semanas de las elecciones presidenciales.

Se calcula que se hicieron 1.291 encuestas nacionales y estales hasta el momento, una cifra ampliamente superior a las 846 de las elecciones del 2000. ¿El resultado?: un virtual empate, aunque la delantera republicana desde hace dos semanas, impulsada por la candidata a vicepresidente de Sarah Palin, se ha desvanecido en estos últimos días debido a la catástrofe económica de la bolsa.

En condiciones normales, los demócratas y su líder Obama, deberían tener que estar por más de 20 puntos de diferencia. No se entiende como McCain, siendo republicano y no pudiendo separarse de la mala fama de Bush – que le hereda una economía tambaleante, un sistema crediticio y una guerra que consume miles de millones de dólares por día y cobra decenas de vida diaria – pueda estar en carrera todavía y dando batalla.

¿Será que la gente descree de los políticos en general y tampoco cree que Obama traerá cambios? ¿Será que este sigue siendo un país eminentemente racista y que en las encuestas la gente no tiene miedo de expresarse como es, ya que públicamente nadie quiere ser políticamente incorrecto? ¿Será que el crean que McCain es más enérgico para defender al país de posibles ataques terroristas?

Debe haber muchísimas preguntas más y seguramente las respuestas empezarán a venir a partir de este viernes cuando empiecen los debates públicos entre ambos candidatos. Casi como en una competencia de Miss Mundo, poco importarán los antecedentes anteriores o el desfile anterior con ropa de gala o en traje de baño, sino como se sortea la pregunta o con qué seguridad se responda, más allá de que se diga o no algo trascendente.

¿Mi voto?

Ya lo he cambiado muchas veces. El lío económico de esta semana me sacaron las ganas de premiar a los republicanos. Pero esta partido todavía lleva una leve ventaja en la Florida, uno de los tres estados, que junto con Ohio y Pennsilvanya, suelen definir las elecciones presidenciales. Sé que mi voto es muy importante y lo seguiré pensando… cambiando

La dualidad de los hispanos

Para los millones de hispanos que elegimos vivir mejor en el Norte, pero que miramos de reojo el bienestar de nuestra gente en el Sur, la elección Presidencial nos presenta una dualidad peculiar. Los demócratas nos ofrecen un sistema más favorable y equitativo respecto a la distribución de la riqueza, pero no brindan nada hacia el Sur, cierran sus fronteras y enamoran a los sindicatos nacionales prometiendo que recobrarán el “Made in America”. Los republicanos, en cambio, presentan el desafío mayor hacia el interior, obligan más a la competencia y a buscar “el sueño americano” tras el esfuerzo personal y la carga impositiva; pero, por otro lado, cacarean con abrir más las fronteras y cristalizar los acuerdos de libre comercio como el de Colombia y otros países latinoamericanos.

Obama y Biden encarnan mejor nuestras preocupaciones por los derechos civiles y la igualdad frente a la mayoría étnica, con políticas más socialistas al estilo Comunidad Europea; sin embargo, McCain y Palin muestran las cualidades de un sistema político y económico que fue la atracción principal (como los parques de Disney) para venir a estas tierras; además de que no tienen medias tintas para condenar a los regímenes neopopulistas del Sur que siguen socavando las libertades públicas.

Pero no nos engañemos, el Sur no es prioridad para Estados Unidos, cuyos ojos miran hacia el Este y lo más lejano de ese punto cardinal. Ambas agendas partidarias, conciben a Latinoamérica como el mal menor de los asuntos internacionales, porque sus retos se centran en la competencia económica, los recursos energéticos y los conflictos políticos encarnados por el Medio y Lejano Oriente. Sobre América Latina, Estados Unidos aprendió a tener paciencia y a dejar que se acomode. El Sur ha dado muestras de un sistema de ciclotimia política que es capaz de pasar de regímenes militares a neoliberales y de centroizquierda a neopopulistas en menos de dos décadas. Y de cambiar constituciones a diestra y siniestra.

Más allá de esa política pendular latinoamericana, quien entre al Salón Oval tendrá que mirar hacia el Sur. El asedio del narcotráfico, la pobre distribución de la riqueza y la corrupción rampante e impune, son los motores que corroen a los sistemas. Si Estados Unidos no ayuda o motiva la reversión de esas tres variables – seguridad, igualdad y justicia – tendrá que seguir construyendo los impopulares y degradantes muros de contención en sus fronteras.

La billetera más gorda de Latinoamérica

El juicio en Miami por la valija de Antonini promete ser tan escandaloso como el “valijagate” de la época en que la cuñada de Menem, Amira Yoma, quien solía viajar con una valija repleta de dólares; aunque aquel era un conflicto interno que no se compara a la relevancia de la internacionalidad del actual.

Nadie se debe sorprender que Hugo Chávez reparta dinero a diestra y siniestra, lo que demuestra que tiene la billetera más gorda del continente. Reparte en forma lícita y pública a través de innumerables iniciativas como el ALBA, acuerdos multilaterales en el Caribe sobre energía, compra de bonos de la deuda como el caso argentino y hasta dona petróleo a los pobres en Estados Unidos o mantiene a Cuba a flote con donaciones, intercambios.

Pero también lo hace por la puerta de atrás, a espaldas de su pueblo venezolano a quien verdaderamente le corresponde ese dinero fuera del presupuesto oficial. Ilícitamente y a hurtadillas, dona y apoya a las Farc y a cualquier grupo de izquierda desestabilizador. Lo mismo le da que sus petrodólares subsidien a Evo Morales, Daniel Ortega y a Raúl Castro; apoyen las elecciones de Cristina Kirchner, Rafael Correa y el ex obispo Lugo; incentiven el cambio de gobierno en El Salvador; o fracasen intentando con López Obrador en México o Humalá en Perú.

Como era de esperar, los gobiernos argentino y venezolano achacarán al de Estados Unidos y particularmente a los Republicanos, que este es un ajuste de cuentas y harán análisis exhaustivos del sentido conspirativo y desestabilizador. De esa forma tratarán de tapar la ilicitud e ilegalidad de los 800.000 dólares que sólo habrá sido una migaja en la financiación de la campaña electoral.

El conflicto promete ser internacional, porque en lo interno, los Kirchner seguramente tratarán de minimizarlo y taparlo de la misma forma que escondieron el manejo de cientos de millones de dólares de regalías petroleras de su provincia.

Sobre la Elección en Estados Unidos

El escándalo de los viáticos que cobraba Sarah Palin como gobernadora me dejó un sabor amargo. Neutralizó un poco mi intención de voto. Tal vez su falta no fue legal, pero definitivamente sí fue ética. Estas semanas prometen estar cargadas y de que los trapitos relucirán al sol.

Corrupción, narcotráfico y "huracán tropical"

Hace mucho tiempo que no disfrutaba de un discurso ameno, claro y contundente. Fue en el foro Internacional Democracia y Libertad de Expresión ayer aquí en México donde coincidí con el ex presidente boliviano Jorge Quiroga.

Después de hablar con claridad sobre la necesidad de fortalecer la libertad de expresión para asegurar la democracia y de recordar las palabras de Tony Blair, quien dijo que aquel político que se queja de la prensa es como el marinero que se queja del mar, Quiroga consideró que hay tres amenazas que socavan a América Latina.

CORRUPCIÓN: sufrimos de una profunda debilidad institucional, no existen órganos de control en nuestros sistemas. La corrupción es sólo el síntoma, por lo que se deben hacer campañas de fortalecimiento de las instituciones, fomentar la rendición de cuentas y la responsabilidad política. Los medios tienen un papel importante, deben generar intolerancia a la corrupción de parte de la sociedad. La gente es la que puede presionar por los cambios.

NARCOTRAFICO: deben estructurarse políticas internacionales, no se puede solo alimentar planes Colombia o Mérida (apoyo de EE.UU. a México). ¿Por qué no hay planes Nueva York o Los Ángeles? Los países latinoamericanos en conjunto deben trabajar sin pensar sólo en las soluciones de EE.UU, “quienes no entienden nada” de esto. La narco criminalidad está siendo glorificada y los medios tienen el deber de denunciarla.

HURACAN TROPICAL: fue el seudónimo que utilizó para el presidente venezolano Hugo Chávez. Él no es de izquierda ni derecha, decir que es populista es una calificación benigna, él busca hegemonía para gobernar y mecanismos de tiranía para perpetuarse. Hoy en América Latina está en curso el proyecto político más ambicioso de la historia. Chávez tiene filiales y franquicias (particularmente habló de Evo Morales y Daniel Ortega) en todos los países. Tiene a varios de ellos “petrohipotecados”, su petróleo compra lealtades. Su receta para establecer los sistemas es fácil: asambleas constituyentes, no para cambiar el sistema sino para licuarlo, creando hegemonía doblegando a las Fuerzas Armadas, montando sistemas de inteligencia, monopolizando a la información y los medios, neutralizando a la Iglesia e inhabilitando a los candidatos políticos. Nuestros países no deben ser escépticos y pensar que los “gringos” solucionarán el problema. No lo harán porque son adictos a la energía (15% de la energía de EE.UU proviene del petróleo venezolano) sino que la respuesta vendrá de la ciudadanía. El 2 de diciembre del 2007 se vio algo significativo (Chávez perdió el referéndum sobre la base de una movilización estudiantil enorme).

Sobre las elecciones en EE.UU
Como estaba previsto (y por primera vez) después de la Convención Republicana y de la elección de su vicepresidenta de fórmula, McCain trepó varios puntos porcentuales y acapara ahora mayor intención de voto que Obama. Es indicativo de lo que sucedió con mi intención, de demócrata indeciso a Republicano, por ahora.

Los Republicanos cerraron en alza

John McCain no es tan buen orador como Barack Obama, pero esta noche tiró tantas ideas y definió tan bien la plataforma Republicana, que sus partidarios creyeron tocar el cielo con las manos y se sintieron en la Casa Blanca. Su discurso sirvió para diferenciarse de Obama pero también del propio Bush. Prometió que con él llega el cambio a Washington.

No hubo tema con el cual no haya neutralizado la promesa de los Demócratas, desde energía alternativa, mejor economía, salud, educación, mercados libres, seguridad pública, antiterrorismo y liderazgo mundial. Como héroe de guerra defendió la paz mundial y que trabajará sobre ella. Y prometió mayor transparencia y rendición de cuentas en asuntos gubernamentales. Confieso que esto último es de lo que más me gustó de su alocución.

Una de sus prioridades de la noche fue defender a Sarah Palin, que a esta altura, y después del discurso del miércoles no necesita defensa alguna. Ella es de “armas tomar”, y lo demostró con toda la parafernalia que le tiró a Obama, a Biden, e incluso a los medios y periodistas, robándoles a ambos sus líneas de crítica. Su belleza y elegancia, su femineidad y honestidad para decir las cosas, hacen creer que podrá combatir el “establishment” de Washington.

McCain cerró con su experiencia personal. Heroica. Siendo el hijo de un almirante y a quien le ofrecieron la libertad, prefirió quedarse cinco años en un campo vietcong para no abandonar a sus soldados colegas. Dijo que esa misma determinación por luchar por su país, es la experiencia y el amor que trae a la Casa Blanca. “Peleen conmigo”, pidió al final y cerró con una frase muy republicana y nacionalista: “We never hide from history, we make history”. La gente aplaudió a rabiar.

En cuanto a mi intención de voto… el martes dije que me inclinaba por Obama, pero esta noche McCain me hizo pensar diferente. Y cuando la ví a Sarah más aún. Y bueno, el voto no siempre es razonado, también es sentimental.


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