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Latinoamérica está mejor preparada

América Latina está mejor preparada para afrontar la crisis financiera y económica mundial dijo Enrique Iglesias, secretario general de la Organización Iberoamericana, en el almuerzo del último día de las sesiones de la asamblea general de la SIP aquí en Madrid.

Iglesias argumentó varias razones para ello: 1) buena situación fiscal, 2) baja inflación, 3) sistema bancario saneado, 4) reservas acumuladas de 460 mil millones, mientras que en el 2000 eran de solo 160 mil millones, 5) reducción de la deuda externa, que es del 22% en relación al PBI mientras que en el 2002 era del 44%.

Dijo además que la crisis sí afectará en forma dura a la región latinoamericana anotando lo siguiente: 1) precio de materias primas en baja, 2) reducción de la recolección fiscal debido a la baja de venta de las materias primas, 3) muchas empresas que se financiaron en los mercados de capitales, y ese financiamiento se debilitará, 4) reducción de las remesas familiares; en México se redujeron en un 12%, 5) caída del turismo, 6) reducción de las inversiones foráneas, 7) se enfrentará un aumento del proteccionismo comercial, 8) opinión negativa del público sobre la confianza en EE.UU., 9) aprovechamiento de esta crisis para desacreditar a la economía del mercado, 10) el 4 ó 5% de crecimiento de este año se verá reducido.

Después de su diagnóstico hizo algunas observaciones hacia futuro: 1) Vamos a tener un nuevo mundo. Una nueva relación del Estado con el mercado. 2) Nuevo sistema financiero, papel renovado y presencia de los bancos de desarrollo. 3) Cambio en el poder económico mundial. El Oriente se va a fortalecer, aunque EE.UU. seguirá, pero ahora tendrá mayor competencia. 4) Abogar por lo que se habló en los 90, una nueva arquitectura institucional global, repensar el FMI, los requisitos de Basilea, pensar en los equilibrios mundiales. 5) No dar marcha atrás en la buena conducción de lo macroeconómico y de la integración conseguida hasta ahora en América Latina.

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El temor a las deportaciones

Un 57 por ciento de los hispanos que vive en EE.UU. teme a ser deportado, dejando de lado otros miedos que suelen aquejar a este grupo que conforma el 15.4 por ciento de la población del país, con 46 millones.

La deportación es el mal más temido, superior a otros como el desempleo o la segregación para encontrar vivienda o la discriminación social por razones de la etnia, según se desprende del informe “Encuesta Nacional de Latinos 2008” realizada por el Pew Hispanic Center. Este sondeo advierte que los hispanos, en un 63 por ciento, dicen que su situación es pero este año que en el 2007, argumentando que uno de cada 10 tuvo encuentros con policías que les exigieron papeles para comprobar su estatus migratorio.

A pesar de ello, por suerte para muchos hispanos, especialmente hondureños y nicaragüenses, los temores de la deportación quedaron atrás – al menos por 18 meses – ya que el Servicio de Inmigración de EE.UU. extendió el Estatus de Proteccción Temporal (TPS, siglas en inglés) hasta el 5 de julio del 2010.

Este programa inmigratorio – del que ahora se benefician más de 70.000 hondureños y 3.500 nicaragüenses – tiene como objetivo ofrecer estatus temporal y permiso de trabajo para aquellos que debieron abandonar su país por conflictos armados o desastres naturales, como fue el caso del huracán Mitch que destrozó Honduras y Nicaragua en 1999. Este año también, fueron prorrogados permisos para 229.000 salvadoreños que “escaparon” de los terremotos del 2001.

Las deportaciones para los grupos centroamericanos es una cuestión de Estado, no tan solo un problema inmigratorio. Si los hispanos de ese origen se vieran afectados por las deportaciones, serían sus propios gobiernos los que más sufrirían, ya que muchos países dependen de las remesas que los inmigrantes religiosamente semana tras semana, mes tras mes, hacen llegar a sus familiares, impulsando las economías nacionales.

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1er Round: McCain 4 – Obama 3

El debate presidencial fue muy parejo, no hubo un ganador claro. McCain se basó en su experiencia mientras que Obama en su criterio. En líneas generales noté a McCain más firme y a la ofensiva, siempre retando a Obama y diciendo que estaba errado en cada pregunta. A Obama lo vi más defensivo y muchas veces le dio la razón a McCain, pero en su inseguridad tuvo aplomo para responder.

Creo que fue un debate en que los televidentes se inclinaron según su opción anterior así fueran demócratas o republicanos. No estoy seguro si los indecisos ya tomaron la decisión. Obama tal vez obtuvo mayores simpatías ya que venía a la contienda como el “under dog”. El tema principal debería haber sido la política internacional, pero la crisis económica tomó la mitad de la hora y media.

Emulando el léxico del boxeo, para mí nadie ganó por nocaut. Según mis tarjetas – y lo explico – McCain ganó por puntos y acepto que puede haber objeciones y que alguien desde el rincón de Obama pida la revancha. Al ganador de cada pregunta le di un punto, al perdedor ninguno, y neutralicé sin puntos también a los empates. De las 10 preguntas, mi fallo final fue: McCain 4; Obama 3 y Empates 3.

Veamos las preguntas y mi interpretación de lo que sucedió en las respuestas.

1) La crisis financiera: Hubo EMPATE.

En estos temas se esperaba más de Obama que de McCain. Obama enfatizó en que el desastre es parte de la política de George Bush de los últimos ocho años y que McCain es el continuismo. Obama acusó. McCain se fue por la tangente y se mostró conciliador, habló de trabajar juntos entre los dos partidos para salir juntos de la crisis.s mismo.

2) El rescate financiero: Ganó OBAMA.

Obama dijo que es optimista. Insistió en cómo se llegó a la crisis y que lo advirtió hace dos años. McCain dijo que votará por el plan de rescate y que hay que reformar a Wall Street, penalizando a los corruptos y regulando el sistema. Obama ripostó que sí que se necesita mayor responsabilidad y McCain terminó hablando de su esperanza en el “american worker”, demasiado demagógico.

3) Cómo salir de la crisis: Ganó MCCAIN.

McCain apuntó a recortar gastos y criticó al gobierno de Bush y a las agencias federales, diciendo que vetará numerosos proyectos superfluos sobre los que acusó a Obama de apoyar. Obama contestó y habló de la influencia negativa de los lobistas en el Congreso y que se debe evitar el continuismo de Bush. Obama por primera vez dijo “cuando sea presidente”, y se enfrascó en los recortes de impuestos que alcanzará al 95% de las familias. McCain replicó muy ofensivo y con datos precisos nombró como Obama votó en el Senado aumentando impuestos con varias leyes. Obama desmintió y acusó a McCain de beneficiar a las petroleras, McCain se defendió contando como votó en el Senado en contra de Bush sobre el tema.

4) Qué rendirían de sus propuestas para se apruebe el plan de rescate: Hubo EMPATE.

Ambos se fueron por las ramas, Obama hablando de energías alternativas, educación y McCain sobre contratos que bloqueó a la Boeing, ahorrando millones a los contribuyentes. El periodista les reclamó que no habían dicho nada. Retomaron y McCain enfatizó en cortar el gasto del gobierno, Obama dijo que McCain tenía razón y lo hizo muchas veces.

5) Afectará esto el presupuesto, la forma de hacer gobierno: Hubo EMPATE.

Obama repitió, “cuando sea presidente tendré que tomar decisiones fuertes”. McCain dijo que Obana no entendía el problema de la salud, no se podía dar el sistema al manejo del gobierno, “prefiero que las familias obtengan cinco mil dólares y ellas hagan sus decisiones”. McCain se mostró más seguro y dio información como había votado Obama. Obama replicó “Johan, John, estuviste 90 por ciento de las veces votando a favor de proyectos de Bush”. McCain dijo “no soy miss simpatía ni en el Congreso ni para el Gobierno”, hablando de que no tiene precismanete una reputación buena entre los propios republicanos.

6) Muchos se dice de las lecciones de Vietnam, pero y las de Irak: MCCAIN ganó.

McCain dijo que se cambió la estrategia a tiempo y que ahora se puede salir victorioso y con honor. Obama dijo por primera vez que tenía diferencias fundamentales, expresando que se oponía a por qué se empezó la guerra y porque no se hizo el trabajo en Afganistán ni se encontró a Bin Laden; “gastamos mucho dinero”, dijo. McCain respondió que el próximo presidente deberá decidir cómo y cuando salir y criticó fuerte a Obama de no buscar reuniones con los generales de la guerra. Obama respondió que por eso había elegido a Joe Biden y que Mccain hacía ver como si la guerra hubiera empezado en el 2007 y no en el 2003. McCain lo acusó de negar que “estamos ganando”. Obama dijo que se necesitaban tropas en Afganistán.

7) Afganistán, más tropas, cuántas y cuándo enviarlas: Ganó OBAMA.

Obama fue directo y dijo que enviaría dos o tres brigadas lo antes posible, sacando tropas de Irak también donde no hubieran tenido que ir desde el principio. Afganistán es donde se debe combatir al terrorismo. McCain fue más vueltero, pero con un punto importante sobre la mirada hacia Pakistán también como lugar estratégico, y acusó a Obama de querer atacar a Pakistán. Obama desmintió. McCain hizo gala de su conocimiento histórico y geopolítico. McCain hizo demagogia hablando de un brazalete que le dio la madre de un soldado muerto pidiéndole que no abandone la lucha. Obama respondió que también una madre le había dado una pulsera de un hijo muerto y le pidió que evite que otras madres sufran lo mismo.

8) Sobre el peligro que representa Irán: Ganó MCCAIN.

McCain fue duro con un país que amenaza con armas nucleares, atacar a Israel y buscar otro holocausto. Obama dijo que se había permitido a Irán tener mayor influencia, culpando de ello al gobierno de Bush. McCain lo acusó de querer sentarse con líderes de naciones como irán, con Chávez o Castro sin precondiciones. Obama dijo que se reuniría con la gente, preparado, y cuando él lo dispusiera y dijo que Kissinger, asesor de McCain pensaba lo mismo. McCain lo desmintió entre medio de risas.

9) Rusia, es aliada, enemiga, cómo la ven: Ganó MCCAIN.

Obama dijo que es una amenaza para la región. Mccain dijo que Obama no entendía el conflicto, que Rusia era agresora, y que Obama no había declarado de esa forma. McCain dio una lección sobre geopolítica, la importancia del petróleo de aquella zona y habló de las veces que se reunió con líderes de los países en conflicto, y del apoyo a Ucrania y Georgia para entrar a la Otan. Obama, a propósito del petróleo de Rusia, Irán y Venezuela y a que EE.UU. consume el 25 por ciento del petróleo mundial, dijo que hay que negociar.

10) En caso de que haya otro Septiembre 11: Ganó OBAMA.

McCain dijo que “tenemos una nación segura” pero que hay que trabajar más. Dijo que con el senador Liberman formó una comisión investigadora con la que hicieron 40 recomendaciones que fueron adoptadas y de esa forma cambió a varias agencias federales. Obama dijo que coincidía con McCain, pero que se estaba gastando mucho dinero y no en temas esenciales porque se gastaba en misiles o en defensas contra misiles, pero muy poco en detener terroristas que pueden entrar con valijas o proteger a los puertos.

Obama terminó diciendo que buscaría restaurar la imagen de EE.UU. porque en los últimos años había perdido mucho respeto en el mundo y acusó al gobierno de Bush de concentrar la guerra contra el terrorismo solo con la guerra en Irak.
McCain terminó con que Obama no tenía el talento ni la experiencia para liderar el país. “Yo tengo la habilidad y el conocimiento”.

La última frase de cada uno deslució el debate. Fueron demagógicos. McCain habló de su experiencia como prisionero de guerra y la defensa de los principios del país y Obama habló de los valores de EE.UU. que su padre encontró cuando decidió inmigrar desde Kenia.

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Como montando una montaña rusa

Este viernes empieza como cada uno de los últimos 15 días desde que explotó la burbuja, pero con la dimensión que el tiempo se le está acabando a Washington para cerrar un plan que arregle el desbarajuste financiero que amenaza con atacar nuestros bolsillos. Ni Bush, ni sus ministros, ni demócratas ni oficialistas lograron nada.

Anoche, al plan de Bush que parecía tenía un guiño demócrata, aunque no le dejarían gastar 700.000 millones sino mucho menos y con más restricciones, lo derribaron varios legisladores republicanos escépticos, quienes dudan de un salvataje estatal contrario a la filosofía partidaria de no intromisión ni regulación. Es obvio, que la campaña electoral y principalmente las encuestas que a minuto salen pulsando el sentir de la gente sobre temas varios afectan las decisiones y por eso esta montaña rusa en los consensos y disensos.

A todo esto, se suma una increíble cantidad de malas noticias que tienen que ver con el aumento de la inflación, la explosión del desempleo, la paralización de la industria y del crecimiento y la montaña rusa de la bolsa que hace perder millones a los fondos de jubilación.

Hay varias cosas interesantes de aprender de esta crisis. Primero, no creo que este es el principio del fin del imperio como anuncian los agoreros, simplemente refleja un profundo desquicio económico; no se trata de una intervención socialista o estatista del capitalismo, más bien la búsqueda de soluciones temporales que demanda el mercado y que manda la Constitución y cuyos beneficios volverán a los contribuyentes una vez se retome el curso (criterio opuesto al “corralito” argentino); un sinceramiento de los mercados y una transparencia gubernamental sobre todo tipo de índices para entender mejor los riesgos macro y micro; y un momento de fortaleza institucional, en que a pesar del descalabro, sin miramiento de ideologías y filosofías todos se sientan a la misma mesa a buscar una misma solución.

Por último, ojalá que McCain deponga su actitud, que parece más demagógica que otra política, y esta noche aparezca en el debate con Obama. Es cierto, la política internacional no es el tema del día, como está pactado para el primer round, pero por lo menos será un modo de entretenernos y despejar un poco el estrés de estos primeros quince días de montar una montaña rusa.

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Obama-McCain: crisis económica e indecisos

En un escenario normal, un descalabro económico como el actual, a pesar del discurso rescatista de anoche de George Bush, daría una ventaja inalcanzable al partido opositor, en este caso a Barack Obama por sobre el oficialista John McCain.

Las encuestas sin embargo lo ubican todavía bastante parejos, aunque Obama, como era lógico esperar, se está despegando. Si habrá o no debate este viernes, lo decidirán hoy en su reunión en la Casa Blanca a la que han sido llamados otros legisladores para ver como arreglan y tienen consenso en este entuerto y deciden cuanta plata es justa para el Estado y los contribuyentes para desembolsar y comprar temporalmente la deuda privada de la banca nacional.

Si bien Obama aventaja entre cuatro a 10 puntos porcentuales en la intención de voto a McCain, según quien sea la encuestadora, lo cierto es que el 18 por ciento de los electores todavía se mantiene indeciso, y ésta, para los candidatos, pareciera ser una crisis más profunda todavía que la económica teniendo en cuenta que solo faltan cinco semanas para el gran día.

En gran medida, la indecisión que antes se basaba en quien sabría manejar mejor las crisis internacionales – guerras de Irak y de Afganistán, y los conflictos con Irán, Pakistán, Rusia y Corea del Norte de por medio – ahora se basa en quien manejaría mejor las crisis financieras y la recesión económica que se avecina; y que en el bolsillo ya se siente desde el último año.

Pocos dudan de que el Estado debe salir a rescatar a la banca privada y sanear la economía, 2 x 1 indican los sondeos, pero la gente está más preocupada si esos avaros banqueros terminarán o no en la cárcel acusados de corrupción o si se pavonearán por ahí con que sólo obedecieron las reglas especulativas del mercado, al que le echan la culpa de haber sido el causante de crear la burbuja inmobiliaria que arrastró todas las demás pompas de jabón.

Obama lleva la delantera y parece que la tienen también en el conteo de electores de los colegios estatales. Al menos hasta ayer, Obama llevaría 229 votos electorales con 18 estados ganados, principalmente los de California y Nueva York; mientras que McCain tendría 200 con 24 estados más pequeños.

Pero hasta aquí no hay nada seguro. Todo es suposición, resultados de sondeos que pueden tambalearse para cualquier lado dependiendo de las noticias diarias (un repunte repentino en Wall Street o que atrapen a Bin Laden o que de nuevo suceda un ataque terrorista en suelo norteamericano) el papel de la raza, el de la popularidad de Sarah Palin en sectores más machistas, etc…

Yo soy parte de ese 18%.

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Como competencia de Miss Mundo

La hora de la verdad se acerca. Los debates entre Obama y McCain se iniciarán este viernes y cada uno llegará con todo su andamiaje político pero cuidando de su imagen, casi como en una competencia de Miss Mundo.

Veremos cómo se inclinará la contienda que hasta ahora sólo estaba reflejada por el vaivén de la encuestas. Nunca en la historia política de EE.UU. hubo tantas encuestas y sondeos sobre la intención de voto, y como nunca antes hubo tanta incertidumbre sobre quién ganará a tan solo seis semanas de las elecciones presidenciales.

Se calcula que se hicieron 1.291 encuestas nacionales y estales hasta el momento, una cifra ampliamente superior a las 846 de las elecciones del 2000. ¿El resultado?: un virtual empate, aunque la delantera republicana desde hace dos semanas, impulsada por la candidata a vicepresidente de Sarah Palin, se ha desvanecido en estos últimos días debido a la catástrofe económica de la bolsa.

En condiciones normales, los demócratas y su líder Obama, deberían tener que estar por más de 20 puntos de diferencia. No se entiende como McCain, siendo republicano y no pudiendo separarse de la mala fama de Bush – que le hereda una economía tambaleante, un sistema crediticio y una guerra que consume miles de millones de dólares por día y cobra decenas de vida diaria – pueda estar en carrera todavía y dando batalla.

¿Será que la gente descree de los políticos en general y tampoco cree que Obama traerá cambios? ¿Será que este sigue siendo un país eminentemente racista y que en las encuestas la gente no tiene miedo de expresarse como es, ya que públicamente nadie quiere ser políticamente incorrecto? ¿Será que el crean que McCain es más enérgico para defender al país de posibles ataques terroristas?

Debe haber muchísimas preguntas más y seguramente las respuestas empezarán a venir a partir de este viernes cuando empiecen los debates públicos entre ambos candidatos. Casi como en una competencia de Miss Mundo, poco importarán los antecedentes anteriores o el desfile anterior con ropa de gala o en traje de baño, sino como se sortea la pregunta o con qué seguridad se responda, más allá de que se diga o no algo trascendente.

¿Mi voto?

Ya lo he cambiado muchas veces. El lío económico de esta semana me sacaron las ganas de premiar a los republicanos. Pero esta partido todavía lleva una leve ventaja en la Florida, uno de los tres estados, que junto con Ohio y Pennsilvanya, suelen definir las elecciones presidenciales. Sé que mi voto es muy importante y lo seguiré pensando… cambiando

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La dualidad de los hispanos

Para los millones de hispanos que elegimos vivir mejor en el Norte, pero que miramos de reojo el bienestar de nuestra gente en el Sur, la elección Presidencial nos presenta una dualidad peculiar. Los demócratas nos ofrecen un sistema más favorable y equitativo respecto a la distribución de la riqueza, pero no brindan nada hacia el Sur, cierran sus fronteras y enamoran a los sindicatos nacionales prometiendo que recobrarán el “Made in America”. Los republicanos, en cambio, presentan el desafío mayor hacia el interior, obligan más a la competencia y a buscar “el sueño americano” tras el esfuerzo personal y la carga impositiva; pero, por otro lado, cacarean con abrir más las fronteras y cristalizar los acuerdos de libre comercio como el de Colombia y otros países latinoamericanos.

Obama y Biden encarnan mejor nuestras preocupaciones por los derechos civiles y la igualdad frente a la mayoría étnica, con políticas más socialistas al estilo Comunidad Europea; sin embargo, McCain y Palin muestran las cualidades de un sistema político y económico que fue la atracción principal (como los parques de Disney) para venir a estas tierras; además de que no tienen medias tintas para condenar a los regímenes neopopulistas del Sur que siguen socavando las libertades públicas.

Pero no nos engañemos, el Sur no es prioridad para Estados Unidos, cuyos ojos miran hacia el Este y lo más lejano de ese punto cardinal. Ambas agendas partidarias, conciben a Latinoamérica como el mal menor de los asuntos internacionales, porque sus retos se centran en la competencia económica, los recursos energéticos y los conflictos políticos encarnados por el Medio y Lejano Oriente. Sobre América Latina, Estados Unidos aprendió a tener paciencia y a dejar que se acomode. El Sur ha dado muestras de un sistema de ciclotimia política que es capaz de pasar de regímenes militares a neoliberales y de centroizquierda a neopopulistas en menos de dos décadas. Y de cambiar constituciones a diestra y siniestra.

Más allá de esa política pendular latinoamericana, quien entre al Salón Oval tendrá que mirar hacia el Sur. El asedio del narcotráfico, la pobre distribución de la riqueza y la corrupción rampante e impune, son los motores que corroen a los sistemas. Si Estados Unidos no ayuda o motiva la reversión de esas tres variables – seguridad, igualdad y justicia – tendrá que seguir construyendo los impopulares y degradantes muros de contención en sus fronteras.

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La neutralización de la política

Demócratas y Republicanos pusieron toda la carne al asador y se están sacando chispas. Ahora sí, se puede decir que comenzó la carrera que terminará el 4 de noviembre con un nuevo Presidente en la Casa Blanca. La estrategia por neutralizar al oponente se puso en evidencia al cierre de la Convención Demócrata en Denver esta semana y al comienzo de la Republicana en Minneapolis este lunes. Barack Obama y John McCain hicieron movidas estratégicas eligiendo a sus compañeros de fórmula para equilibrar las críticas a la falta de experiencia y a la demasiada edad para gobernar, respectivamente.

Fue McCain quien golpeó último sorprendiendo a partidarios e incluso a los medios de comunicación con la elección de una mujer joven que a sus 44 años solo tiene dos como gobernadora de Alaska, el estado más joven y menos poblado de la nación. Sarah Palin, cuya estampa podría ser tapa de Hola y Vogue que de Times o Newsweek, derrochando belleza por sobre juventud e inexperiencia, es una jugada para atraer a los jóvenes que McCain estaba perdiendo con Obama y para robarle a los Demócratas lo que desaprovecharon: Hillary Clinton, la primera mujer al frente de la Casa más codiciada del país.

Obama golpeó en forma excelente al principio de esta semana. Eligió al experimentado senador Joseph Biden de 65 años, de un estado igualmente desconocido, Delaware, pero con un incomparable récord en materia de política internacional y sobre temas de energía, dos aspectos que neutralizan las críticas más acérrimas de McCain y sus Republicanos, y contrarresta en algo los 18 millones de votos que obtuvo Hillary abriendo una grieta que todavía Obama, ni su exitosa Convención, pudieron cerrar. En disputa interna todavía no hay certeza sobre los votos de Hillary, ya que el 50 por ciento (mujeres en su mayoría) está indeciso si dejarán sus votos en el partido o emigrarán hacia los Republicanos. Y en ese punto es donde la figura de la vice Miss Alaska tiene sentido.

En realidad, Biden y Palin, más allá de sus aciertos políticos sirven para sumar o restar las fortalezas y debilidades de los dos nominados a Presidente. La juventud de Obama, 47, es suplida por los 65 del senador de Delaware; mientras que la excesiva experiencia de McCain, 72, por la extraordinaria jovialidad que aportan los 44 de la gobernadora de Alaska. La prueba es contundente, lo que antes parecía una brecha generacional incuestionable, ahora, si se suman las edades de los respectivos compañeros de fórmula, todo queda neutralizado: 116 años para los republicanos contra 112 para los Demócratas.

Ya quedaron lejos aquellos días en que se vislumbraba una batalla despareja y en la que Obama aventajaba con su lema de “cambio” por más de 25 puntos porcentuales a McCain. Incluso antes de la Convención, Obama, según una encuesta de Gallup llevaba la delantera sólo por cuatro puntos, algo no muy alentador si se entiende que McCain personifica la continuidad de la política de George Bush, el más impopular Presidente de la historia. Hoy, según otra encuesta de Gallup, aunque sin considerar la sorpresiva nominación de Palin, Obama sacó mayor ventaja, algo que está en los cálculos para quien termina una Convención y obtiene el rédito político de la propaganda mediática que significa estar en la tapa de los diarios y en el “prime-time” de la televisión por tres días y tres noches seguidas.

Si hasta ahora las batallas fueron intensas, se augura una guerra frontal como nunca, además de global. Las nuevas tecnologías que han achicado al mundo, además de los conflictos internacionales en los que EE.UU. es protagonista, para bien o para mal, hace que todo el mundo esté pendiente y se hagan apuestas hasta en la India, para ver si el liderazgo quedará en las manos del primer negro o del más viejo de la historia. Las dos nominaciones vicepresidenciales agregan condimentos fascinantes para los expertos y desacomodan los sondeos, las expectativas y los pronósticos.

McCain ya se aprovechó de lo que parece un feliz desliz para los Republicanos. Sus spots propagandísticos comenzaron a pegar fuerte esta semana y varios de sus partidarios como el popular ex intendente neyorkino, Rudolph Guliani, adularon a Hillary tratando de seguir dividiendo a los demócratas que buscan dejar las divisiones desde las internas. Para McCain y su campaña, Biden les cae como anillo al dedo, ya que es un demócrata conocido por “bocón” que ha calificado a Obama de inexperto y de “negro limpio” durante la interna con Hillary, aspectos que usarán a ultranza para corroer la fórmula. Para los demócratas, la selección sirve para morigerar las críticas de que Obama, inexperto en política internacional, no sabría cómo lidiar con temas nuevos, como el conflicto Rusia-Georgia o los más añejos como el retiro de tropas de Irak o el influjo en Afganistán. Después de todo, Biden es a Obama lo que Dick Cheney fue a George Bush, a quien también se calificaba de inexperto en asuntos foráneos.

Hasta hace unos días, si uno se guiara por la opinión de los amigos y de lo dicen los medios de comunicación, Obama ganaría fácilmente la elección presidencial, debido a su discurso anti-establishment washingtoniano que no supo hacer nada en los últimos ocho años por controlar la inflación, el costo de la energía, atrapar a Bin Laden y dialogar con gobiernos extranjeros.

Pero ahora la batalla es más pareja. El precio del crudo algo más estable, una población estadounidense que cuatro a uno apoya las intenciones del candidato republicano para perforar las plataformas submarinas en las costas, una Rusia envalentonada y un Irán que provoca con energía nuclear, le sirvieron a McCain para emparejar los sondeos. Eso sin contar lo que la gobernadora Palin trae a la fórmula: una mirada más conservadora que la del propio McCain que tiene bastante descrédito en el interior de su partido, contraria al aborto (neutralizando la posición Católica de Biden), al casamiento entre homosexuales y a favor de un sistema de salud más socialista y que el país mantenga el derecho a la portación de armas de fuego.

Palin es una pieza de ajedrez bien jugada si se piensa en lo importante del voto femenino, en especial el de la Florida, estado que si es ganado, asegura la Presidencia, como quedó demostrado en la elección del 2000 cuando Al Gore perdió este estado por 237 votos, y así la Casa Blanca. Tres de cada cuatro mujeres en la Florida sufragaron a favor de Hillary Clinton en las internas, aunque la intención de voto femenino a nivel nacional se inclina todavía a favor Obama por arriba de McCain.

La verdadera carrera presidencial recién empezará el jueves próximo cuando termine la Convención Republicana. Seguramente empezará de cero, aunque hay un elemento natural que puede conspirar contra la fuerza de Palin, y a la que Obama supo explotar en su discurso de cierre. Se llama Gustav, y no es otro candidato, sino un huracán que está llegando adonde llegó Katrina hace tres años y hace recordar no solo el desastre de Nueva Orleans sino la ineficacia del gobierno más poderoso del planeta para ayudar a su propia gente. Este puede ser el talón de Aquiles de los Republicanos.

No hay seguridad todavía quien desembocará en la Casa Blanca, y así como los nombramientos de Biden y Palin fueron sorpresas políticas agradables, también pudieran sucederse otros hechos inesperados que podrían torcer al electorado como por ejemplo que se capture a Bin Laden o que ocurra un ataque terrorista de envergadura, no solo en el país sino en cualquiera de sus aliados. La agresión a los cuatro trenes de Madrid el 11 de marzo de 2004, además de la catástrofe nacional que significó, fue una desastre para el conservador Partido Popular que vio desvanecidas sus aspiraciones a cuatro días de ganar unas votaciones que parecían segurísimas.

Aunque ya llegamos a casi un año de tiro y aflojes entre los dos partidos más populares del país, la carrera presidencial recién empieza.

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EE.UU: la batalla recién empieza

La Convención Demócrata comienza hoy en Denver y con ella la batalla real por la Presidencia de Estados Unidos. Barack Obama llega con su flamante integrante de fórmula, el senador Joseph Biden, y con su designación, una nueva encuesta de Gallup lo catapultó nuevamente a él por arriba de John McCain por cuatro puntos porcentuales.

Luego de esta Convención y de la que realizarán seguidamente los Republicanos en Minnesota, sólo quedarán dos meses para las elecciones de noviembre. Si hasta ahora las batallas fueron intensas, se augura una guerra frontal como nunca. La designación de Biden agrega varios condimentos. Obama no apostó por un cambio como indica su lema de campaña, sino fue por un camino seguro. Biden es viejo, experto en política internacional, de clase media y católico, todas aristas que lo complementan y que le pueden hacer ganar votos en esos perfiles que él carece o a los que no pertenece. Sin embargo, no haber elegido a Hillary Clinton su antigua contrincante y con quien todos veían la “fórmula ideal”, puede traerle problemas hasta en su propio partido.

John McCain ya se aprovechó de lo que parece un feliz desliz para los republicanos. Sus spots propagandísticos comenzaron a pegar fuerte este fin de semana y varios partidarios como Rudolph Guliani empezaron a declarar a favor de Hillary tratando de seguir dividiendo a los demócratas. Para McCain y su campaña, Biden es un demócrata que criticó a Obama de inexperto durante la interna con Hillary, un aspecto que usarán a ultranza para corroer la fórmula. Para los demócratas, la selección sirve para morigerar las críticas de que Obama, inexperto en política internacional, no sabría cómo lidiar con temas nuevos, como el conflicto Rusia-Georgia. Biden es a Obama lo que Dick Cheney fue a George Bush, a quien también se calificaba de inexperto en asuntos foráneos.

Si uno se guiara por la voluntad de la gente, de los amigos, de lo que mayoritariamente dicen los medios de comunicación, Obama ganaría fácilmente la elección presidencial, o al menos eso era lo que se pensaba semanas atrás. Ahora la batalla es más pareja. El precio del crudo algo en retroceso, una Rusia envalentonada son hechos que le dieron a McCain un buen repunte. Sin embargo, la inflación interna, el costo de la gasolina y los alimentos en su punto más alto en la última década, muestran a los demócratas como favoritos para traer un cambio de timón.

Por otro lado, si uno observa la experiencia de la última elección, cuando Bush parecía que no sería reelegido, uno se puede dar cuenta que las cosas no están decididas todavía. Incluso, hasta cuando las encuestas podrían inclinarse para uno u otro lado con grandes ventajas porcentuales, EE.UU. no cuenta la mayoría de votos populares, sino sus colegios electorales, por lo que la decisión está en la suma de estados y no de votos, como le sucedió a Al Gore. Además, cualquier acontecimiento sorpresivo pudiera torcer el ritmo del favoritismo, como por ejemplo que Bush atrape a Bin Laden o que ocurra un ataque terrorista de envergadura, no solo en el país sino en cualquiera de sus aliados. El ataque terrorista de Madrid el 11 de marzo de 2004 además de la catástrofe nacional, fue una catástrofe para el conservador Partido Popular que vio desvanecidas sus aspiraciones de ganar unas elecciones que parecían segurísimas.

Veremos cómo se comporta la propaganda electoral en estos días. La Convención Demócrata tiene que nominar oficialmente a Obama-Biden, y enterrar la figura de Hillary con un mensaje de unión, aunque sea a regañadientes para 18 millones que la votaron en las internas. McCain anunciará esta semana a su compañero de fórmula, agregando más condimentos a esta batalla que recién empieza.

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