Prepontentes

En cualquier período electoral es normal que afloren actitudes belicosas entre candidatos oficialistas y opositores, o entre el gobierno y la prensa, como en el reciente proceso venezolano o en el que culminará el 31 de octubre con las elecciones presidenciales de Brasil.

El riesgo es que esa beligerancia proselitista muchas veces permanece como el rasgo más característico del gobierno electo. Latinoamérica es prueba de ello. Existen gobiernos que mantienen un clima permanente de prepotencia y confrontación con sus adversarios políticos y con la prensa, como si nunca hubieran abandonado la contienda electoral.

Los gobiernos prepotentes, como los de Hugo Chávez, Cristina de Kirchner, Daniel Ortega, Evo Morales y Rafael Correa, se mantienen en la tapa de los diarios no tanto por la repercusión de sus obras, sino por el antagonismo permanente con sus rivales, así sea la oposición, la prensa o cualquiera que desafíe su pensamiento o intenciones. El problema es que no se quedan en palabras, sino que construyen un andamiaje legal y jurídico persecutorio que enmascara su autoritarismo de democracia y apego a las instituciones.

Los ataques más furibundos contra la oposición y los medios con frecuencia son una combinación de nuevas leyes electorales y anti prensa, con el fin de que el gobierno prevalezca a toda costa.

Eso ha permitido a Hugo Chávez perder las elecciones legislativas recientes pero obtener mágicamente mayor cantidad de diputados. En Bolivia la oposición fue diezmada con la misma estrategia, además de que el régimen electoral restringe la libertad de expresión acotando la propaganda y las encuestas electorales. Mientras en Argentina, a un año de las elecciones generales, existe preocupación en la oposición porque todavía sigue sin reglamentación la Ley Electoral, no sabiéndose cómo se actualizarán los padrones electorales, qué recursos se dispondrán para la propaganda política o cómo será controlada.

En Nicaragua, Daniel Ortega, en busca de su reelección, desoyó la voz del Congreso y de la Constitución, extendiendo por decreto la vida judicial de magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia para que avalen su intención. Y así como en Venezuela y Bolivia, en Ecuador también se indujeron referendos y reformas constitucionales para permitir casi a perpetuidad la vida del gobernante.

A la prensa no le va muy distinto que a la oposición. La Cámara de Diputados argentina esta semana respaldó la intención de Cristina de Kirchner de declarar de interés público el papel para diarios, un insumo que fue codiciado en Argentina por gobiernos de todos los gustos y colores. Y con espíritu anti democrático acostumbrado habló de “nacionalizar” a la prensa, justificando que el periodismo tiene que defender los intereses del país; o, lo que para ella es lo mismo, apegarse a los lineamientos del gobierno.
En Bolivia la persecución de la prensa es continua. Se filtra en cada nueva ley que se aprueba con párrafos enteros para disciplinar a los medios. A principios de mes, Evo Morales promulgó una ley antirracista que más allá de castigar la discriminación, hace pasible la censura o el cierre de los medios y las multas o cárcel para periodistas por el solo hecho de reproducir opiniones o noticias de terceros que un comité gubernamental definirá como ideas racistas.

Y en Brasil habrá que esperar cómo se comporta la candidata oficialista Dilma Roussef, si termina de imponerse a José Serra el 31 de octubre. Intranquiliza que ante las denuncias sobre tráfico de influencias y corrupción en su contra, tanto ella como el presidente Lula da Silva, han prometido “aplastar algunos periódicos y revistas” que se “comportan como oposición”, reflotando la idea de una ley de Comunicación para reducir el poder de los medios, la cual Lula no tuvo tiempo de implementar.

Ante este estilo mandón y la prepotencia legal que mina la libertad de prensa y debilita la oposición, los medios hacen mal en dejarse enredar en ese ambiente de confrontación eterna de la que se alimentan los regímenes autoritarios. Es preferible que usen todas sus energías en lo que saben hacer bien, fiscalizar, investigar y denunciar todos los actos de corrupción, porque en definitiva es la opinión pública la que a la larga limitará la vida de los déspotas.

¿Murió el kirchnerismo?

Un anuncio de la CNN por la radio mientras venía al trabajo me sorprendió como a millones con la muerte intempestiva de Néstor Kirchner este mañana. Mi primera reacción fue pensar en el después, sobre si su infarto y su muerte súbita es la del kirchnerismo también; un movimiento que el ex presidente venía consolidando en la última década sobre la base de un muñequeo político infernal y un estilo permanente de confrontación en todos los frentes: dentro del peronismo, con la oposición y con la prensa.
En lo particular, creo que su forma feudalista de gobernar, incluso detrás de las bambalinas y del poder de su esposa, le hizo siempre mucho mal al país de todos los argentinos, lo digo así porque para muchos conciudadanos su estilo fue mucho mejor o no tan nefasto como el de los antecesores, así hayan sido peronistas o radicales. Pero más allá de esa salvedad, Kirchner representaba, como en muchos países latinoamericanos, al líder responsable de polarizar y politizar a toda la sociedad.
Era probable que él hubiera sido el próximo presidente después de las elecciones del 2011 y así continuaría su legado y el de su esposa, y de paso se inmunizaría por varios años más para evitar lo que casi siempre le sucede a los presidentes latinoamericanos cuando dejan el poder – incluso Alvaro Uribe – que son demandados, enjuiciados, encarcelados o ven mejor suerte en el exilio.
Tras su muerte no creo que CFK, como le gusta llamarse a la presidenta que ayer inauguró su propio canal en YouTube (para hablar de las cosas positivas que ella dice los medios no hablan) tendrá la fortaleza personal para llevar las banderas del kirchnerismo, ni tampoco creo que la talla le dará a Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete, ni a Héctor Timerman, el canciller, que fueron siempre los funcionarios de jerarquía que matarían por defender al régimen. Tampoco creo que un sindicalista como Moyano, ni el hijo de Kirchner desde La Cámpora podrán dar seguimiento a nada, no solo que no tienen consenso sino que tampoco tienen la sagacidad política para sobrevivir y maniatar a los demás. Creo que sin el líder natural, habrá más desbande que re ensamble.
La única líder que le queda al kirchnerismo es la propia Presidenta. Dudo, sin embargo, que esté acompañada de fieles colaboradores, porque casi toda la fidelidad la guardaban para su ex esposo. Me da la sensación que se abre una nueva época para la Argentina, que la oposición se fortalecerá y el país buscará nuevos rumbos.
Claro está, ello no es garantía de nada. Hace rato que la política argentina poco hace para crear un país en grande. Todo es coyuntura, objetivos a corto plazo, electoralismo. El egoísmo, creo, es el mayor desvalor de la política argentina, además de una permanente falta de visión que no permite construir.

Cuba regresa a 1959 y Europa no afloja

Una buena señal para la democracia en Cuba es que la Unión Europea no se plegara al pedido de España que pidió que se levantara la Posición Común frente a la isla por sus “avances” en materia de derechos humanos.
Es cierto que no es poca cosa lo que consiguió España y la Iglesia Católica para que los hermanos Castro sacaran de las cárceles a varias decenas de disidentes políticos, entre ellos casi una veintena de periodistas independientes.
Pero no se puede tildar de avance a los derechos humanos el destierro de los presos hacia España ni mucho menos que persistan los castigos y castigados por tratar de que haya algún tipo de libertad en la isla, así sea libertad de expresión, de prensa, asociación y reunión, ni que hablar de política.
Lo que llama poderosamente la atención por estos días es el giro que ha pegado el gobierno cubano, retrotrayendo al país a 1959, cuando los líderes hoy en el poder bajaron de las sierras para poner fin a la degradada y descompuesta sociedad cubana liderada por Fulgencio Batista.
Hoy, el gobierno insiste en la necesidad de abrir sus puertas a dos millones de turistas al año, ruega por inversiones extranjeras y para que un millón de cubanos se vuelquen a la actividad privada. El régimen tardó 51 años en darse cuenta de que el comunismo lo único que ha traído a la isla es esclavitud, propaganda, miseria, infortunio y vagancia.
Las nuevas actividades e inversiones necesitan de libertad. Mientras el gobierno mantenga su mano dura, difícilmente puedan aflorar dos componentes esenciales para el ser humano para sobreponerse a cualquier adversidad: creatividad e innovación.
La Unión Europea dio un excelente paso sobre Cuba al negarle un reconocimiento y apertura que el régimen reniega y no se merece.

Heat a develar la incógnita

Mañana inicia la NBA y se devela la incógnita con el partido inaugural y más esperado de la temporada. El Miami Heat con su trío espectacular conformado por Dwyane Wade, Chris Bosh y LeBron James abre la temporada frente a los Celtics de Boston, quien a su también renombrado trío de campeones sumó este año a Shaq O’Neal.

Independientemente de las expectativas creadas para ver a un súper equipo como Miami, se sabrá a partir de mañana si los jugadores podrán entrar en el engranaje que muchos predicen que no funcionará, y a quienes la pretemporada les dio la razón después de ver al Heat perder casi todos los partidos; claro está con Wade sin jugar por lesión.
Más allá de los buenos equipos que se han armado con la rotación en el Este, como Orlando, Atlanta, Miami y la siempre super potencia de Boston, lo que a todos importa es que todavía tienen en el retrovisor a los Lakers de Paul Gasol y Kobe Bryan, que tras el bicampeonato siguen mostrando su pasta de campeones.
Para los que somos fanáticos del Heat todo quedó atrás ni nos importarán los abucheos que Lebron y el resto obtendrán en cada presentación como visitante. Lo importante será ver como se amalgama el equipo y si conseguiremos alguna butaca vacía durante el año, a un precio, que ya sabemos, no será muy razonable.
Atrás quedó la época en que miraba un partido de los Cavaliers y odiaba a Lebron por mandarse la parte, por hacer tantos dobles, triples, rebotes, robos y bloqueos, por mirar constantemente el replay de sus propias jugadas y por ganar los partidos al preciso momento en que expiraba la chicharra. Lebron ahora es nuestro y a disfrutarlo. ¡Qué fácil es pasar del amor al odio! ¿no?

Desfachatez del gobierno argentino

Los funcionarios del gobierno argentino no tienen ni sienten vergüenza cuando se les da por mentir, exagerar o hacer propaganda a favor de la presidenta Cristina de Kirchner, quien de paso esta semana arremetió contra la prensa de su país diciendo que tenía que ser nacionalizada. En fin, este tema es para otro post.
Entre los funcionarios me refiero a uno de los más desfachatados, el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, que hoy criticó a la SIP porque, según él, la Sociedad Interamericana de Prensa defiende los intereses económicos de sus miembros, la libertad de empresa y no la libertad de prensa.
Para ello puso un ejemplo, durante el acto de cierre del tercer Congreso Mundial de Agencias de Noticias en la ciudad de Bariloche, referido a Ecuador. Fernández acusó a la SIP de no haberse pronunciado al caso de Ecuador como un intento de golpe de Estado en contra de Rafael Correa sino como una sublevación de mandos policiales.
Fernández se equivoca de cabo a rabo. En Ecuador no se ha comprobado todavía que haya habido un golpe de Estado, a pesar de que el presidente Correa utilizó ese argumento para llevar agua para su molino. En realidad sería muy sorprendente que un golpe de Estado lo hubieran podido dar menos de mil policías en un país donde Correa goza del apoyo de decena de miles de militares.
La SIP fue la primera organización en pronunciarse el mismo día que se produjo el levantamiento policial y más allá de lo que pasó o algunos quieran creer lo que fue, lo cierto que ese día el gobierno ecuatoriano limitó la libertad de prensa y de expresión restringiendo a los medios de comunicación mediante la obligatoriedad de la cadena nacional.
Fernández no puede ser tomado muy en cuenta. Es el funcionario más propagandístico del kirchnerismo y debe cumplir con su papel. Es comparable a Iván Canelas el portavoz del gobierno de Evo Morales; Fernando Alvarado del gobierno de Rafael Correa y Andrés Izarra del gobierno de Hugo Chávez que ahora maneja Telesur.

Al rescate de lo humano

En el barullo de noticias cotidianas cargadas de conflicto y polémica, el mundo recibió una bocanada de aire puro con una historia cargada de humanismo, inspirada por las personalidades de 33 humildes mineros y la firmeza y alta capacidad organizativa del gobierno chileno.

Un drama humano de esta naturaleza no conmovía y deslumbraba al mundo desde hace mucho tiempo. Ocurrió justo en el medio de una revolución en los medios de comunicación.
Puede decirse que en la mina San José no solo fueron salvados Florencio Avalos, Luis Urzúa y sus compañeros, el primero y el último en salir del sepulcro a 700 metros, sino que fueron rescatados los valores humanos.

La época moderna contiene emocionantes epopeyas como la llegada del hombre a la Luna, la entrada de Juan Pablo II a Polonia o la asunción del primer presidente negro en EEUU. Pero lo de la mina San José fue diferente. Ante sus imágenes, no fuimos solo espectadores, sino que nos sentimos parte, conectados e identificados con las vidas de esos hombres con sus circunstancias en la superficie o en la profundidad donde adoptaron los roles de “jefe”, “doctor”, “periodista”, “escritor”, “electricista”, “pastor” o “camarógrafo”.

La conexión con los mineros fue íntima y universal, cada uno de nosotros probablemente pensó qué conducta hubiera adoptado de estar ahí, si también hubiésemos sido capaces de superar la adversidad. Si ante la desesperación, como ellos, habríamos antepuesto fe, oración y esperanza; ante la soledad, cohesión y espíritu de equipo; ante el aislamiento, unidad, orden y solidaridad.

Muchos expertos creen que la crisis post traumática o la presión mediática y las tentaciones que les atraerá la fama, así sean libros, películas, entrevistas o viajes hará que los intereses personales de estos hombres afloren por sobre el carácter de grupo demostrado en el refugio. Puede ser y es normal que ocurra. El espíritu humano es indomable e impredecible. Así lo demostraron las colombianas Ingrid Betancourt y Clara Rojas y los tres estadounidenses que fueron rescatados de las garras de las FARC. Aquella algarabía inicial se transformó en acusaciones y denuncias que se propinaron en cada uno de sus libros, dejándonos a todos huérfanos de una hazaña de unidad y compañerismo.

Estos mineros no fueron improvisados, sabían de su trascendencia y supieron transformar su desgracia en una causa justa. Además la forma en que exhibieron al mundo sus personalidades cada vez que se abría la puerta de la cápsula Fénix 2, lo más extraordinario fue el mensaje del jefe de turno, Urzúa, quien ante las cámaras del mundo, agradeció a Sebastián Piñera, pero abrazó una causa mayor que la de su propia odisea. Le pidió al Presidente comprometerse a que Chile no siga permitiendo accidentes como este que han cobrado la vida de 373 de sus mineros en la última década, 31 de ellos este año.

Piñera prometió que se corregirán las políticas en minería para que jamás nadie reclame trato inhumano, pero también las autoridades tienen el mayor mérito en esta gesta. Siempre creyeron en la vida. Planearon con rigurosidad científica; no hubo detalles al azar. No crearon falsas expectativas, fueron precavidos y muy realistas; y todo lo cumplieron antes de tiempo, descomprimiendo ansiedades.

El gobierno trabajó unido, decidido y con liderazgo, sin los ruidos de la confrontación política y la polarización que suelen empañar cada episodio en los países de la región. Ni siquiera EEUU se vio ausente de esas actitudes belicosas entre el gobierno demócrata y la oposición republicana durante la crisis por el derrame de crudo en el Golfo de México.

Algunos también sintieron que los medios aprovecharon el “reality show” para ganar audiencias y rating, o la exposición mediática magnificada de un Presidente, que hasta hace poco era dueño de unos de los canales más exitosos de la televisión chilena y conoce de primera mano el poder de la imagen. Las críticas son inevitables y aumentarán, independientemente del rumbo que tomen cada minero y el gobierno.

Lo importante es encapsular este momento impecable y mágico que nos dio Chile. Cuando todavía estaba sanando las heridas de un terremoto, el pueblo chileno salió al rescate de los valores humanos. Nos regaló una historia universal.

Obama debe esperar más por Cuba

Por suerte Barack Obama no se dejó engañar por los espejitos de los hermanos Castro yéndose de boca e intensificando las relaciones con Cuba. Por suerte reconoció que el gobierno de la isla no está haciendo lo suficiente ni viene demostrando que ha empezado a respetar los derechos humanos o la libertad de prensa y de expresión como se le reclama desde hace décadas.

Liberar mediante destierro a los disidentes y presos políticos no es liberar, a pesar de que los defensores de las políticas cubanas o los contrarios al embargo impuesto por Washington así lo quieren hacer ver. Granma viene insistiendo en las últimas semanas – apoyado por el bla bla bla de Chávez – que Cuba perdió millonarias inversiones estadounidenses en las últimas décadas debido al embargo. Pero olvida decir que los ciudadanos cubanos han perdido por ese mismo tiempo el sagrado valor de la libertad y el libre albedrío.

Cuba debe hacer más cambios económicos y liberar a todos los presos políticos, cuyo número ha aumentado marcadamente según hace un par de semanas lo reportaron las Damas de Blanco, quienes reclamaron que hay más disidentes de lo que se pensaba pudriéndose en las cárceles.

El gobierno de los Castro comenzó en junio, mediante la intervención de la Iglesia Católica, a desterrar disidentes hacia España, y si bien esa, dentro de todo, es una política positiva, habrá que ver cuán duradera es a largo plazo.

El comunismo cubano no tiene credibilidad, ya que en diferentes épocas de su proceso ha liberado presos políticos, o abierto sus fronteras para quitarse presión, pero siempre fue una actitud momentánea; de torniquete.

No hay porque beneficiarlo ahora… el gobierno de Obama debería esperar más tiempo antes de tomar una decisión ya que ni siquiera se sabe si fue positivo el hecho de que haya levantado las restricciones a los viajes de los cubanos familiares y a las remesas familiares, así como el otorgamiento de visas culturales. Los hermanos Castro quieren seguir manteniendo presos a los cubanos. Por eso vale la pregunta: ¿no se es cómplice, acaso, facilitarle los medios económicos para conseguir esos fines?

Correa y más de lo mismo

El presidente Rafael Correa dijo que no utilizará su segmento “libertad de expresión” durante su alocución sabatina para criticar a los medios, lo que podría verse como una gran avance de vocación democrática de su parte.

Nada de eso. Justo cuando hizo el anuncio, aprovechó para hacer más de lo mismo, criticar a la prensa, lo que demuestra que esta actitud es solo una máscara detrás de la cual se esconde su poder autoritario. “Estamos para más cosas, para mirar adelante, no para perder el tiempo con los mismos de siempre, representantes de un pasado que nos condenó a tantas miserias y desigualdades. La gente nos cree a nosotros, no a esa prensa corrupta”, dijo el primer mandatario según la agencia EFE.

Correa dijo que suspenderá su espacio de crítica, pero igual dijo que lo seguirá haciendo “cuando sea estrictamente necesario, cuando ya sea una de esas mentiras terribles”, lo que implica que su anuncio carece de validez por cuanto todo lo que dice el periodismo es considerado de “pura mentira”.

Correa esconde en esta actitud su vocación anti democrática. El resto es puro bla bla.

Judíos, CNN y gobierno argentino

Si el gobierno argentino fuera la CNN, el ministro de Economía debería ser despedido. Me explico:
Hace 15 días, la cadena CNN despidió al presentador Rick Sánchez después de que en una entrevista de radio llamó “intolerante” al comediante Jon Stewart, considerando que se burla de “todos los que no son como él”, al mismo tiempo que refiriéndose al cómico de origen judío, se burló del argumento sobre que los judíos se consideran una minoría en EEUU.
En su prédica en contra de Stewart, Sánchez dijo que “… todo el que administra a CNN es muy parecido a Stewart, y mucha gente que administra todas las otras cadenas es muy parecida a Stewart, e implicar que de algún modo ellos, la gente de este país que es judía ¿es una minoría oprimida?”… seguro que sí, se contestó sarcásticamente Sánchez.
La reacción de la cadena fue contundente. Menos de 24 horas después de estas declaraciones, Sánchez quedó en la calle.
Voy ahora al ministro de Economía argentino, Amado Boudou, quien agredió a dos periodistas de los diarios Clarín y La Nación, ambos de Buenos Aires, durante una reunión en Washington en la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI). Boudou repentinamente arremetió contra los periodistas a quienes increpó: “Ustedes son como los que ayudaban a limpiar las cámaras de gas en el nazismo”, dijo el ministro a los reporteros, a quienes instó a no ser “cómplices” de los diarios donde trabajan ni “FMI-adictos”.
Como era de imaginar, las organizaciones hebreas salieron al paso. En reunión y conferencia de prensa con la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Boudou admitió que usó “metáforas inapropiadas” vinculadas al Holocausto, sin embargo se negó a pedir disculpas a los periodistas.
Por su parte, el canciller argentino, Héctor Timerman, de ascendencia judía, minimizó el episodio, al decir que el ministro de Economía no debería haber dicho esa frase, pero aprovechó a criticar a Clarín por banalizar el Holocausto y usar el tema para montar una campaña contra su colega ministro y el gobierno.
Lo de Timerman ya se sabe que juzga los hechos de acuerdo a su prisma ideológico, así lo expresa continuamente en Twitter, y lo del ministro Boudou es lamentable, no solo por lo inapropiado y condenable expresión sobre el Holocausto, sino porque además siempre ha agredido a periodistas y medios con insultos y bajezas, de la que son testigos muchas reporteros a las que ha rebajado por su género.
Debido a ello, ojalá el gobierno argentino se hubiera comportado como la CNN.

El Premio Nobel de la Libertad

El único sorprendido por el Premio Nobel de Literatura fue Mario Vargas Llosa. Para el resto de los mortales era un galardón anunciado o, mejor dicho, esperado; ni siquiera un asomo de polémica como el año pasado cuando Barack Obama recibió el de la Paz, sino alegría y festejos, porque la Real Academia de las Ciencias de Suecia desde hace años estaba en deuda con el autor.

Fue un premio que “hizo justicia enorme”, como dijo el presidente peruano Alan García, pensando, como muchos, que Vargas Llosa acababa de evadir la lista de escritores al que el Nobel les fue injustamente esquivo, como Juan Rulfo y Jorge Luis Borges.

Quienes además de su prolífica obra literaria nos deleitamos con sus posiciones libertarias, que abundan en sus novelas y ensayos, agradecemos que por sobre todo se haya reconocido al intelectual, el que generosamente abre la boca para condenar a los nacionalismos, a los que considera “la peor construcción del hombre” y reclama por la libertad de prensa como sinónimo de democracia.

El Nobel pone a Vargas Llosa en el escalón más alto de la literatura mundial, pero la justificación política de la Academia – “por su cartografía de las estructuras del poder y sus aceradas imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota” – lo sitúa también como paladín por excelencia de los valores democráticos, aquel que no teme enfrentar la diatriba de populistas y déspotas de izquierda que abundan ahora en Latinoamérica o pelear contra dictadores y autoritarios derechistas. El de Vargas Llosa es un Nobel de Literatura, pero también un “Nobel de la Libertad”.

De muchos intelectuales y literatos se dice que son adelantados a su tiempo para justificar que son superiores al resto. Pero la superioridad de Vargas Llosa rompe con esos cánones; está dada por la fidelidad y capacidad crítica con la que retrata la realidad.

Durante la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en octubre de 2008 en Madrid, tuve la oportunidad de escuchar su primera aproximación a “La civilización del espectáculo”, un ensayo que todavía está moldeando y en un futuro seguramente contendrá duras críticas a Facebook que en aquel año todavía no era popular y a Twitter, que ni siquiera existía.

En 50 minutos de cáustica charla, con una crítica semejante a los versos mordaces y eternos de Enrique Santos Discépolo en el tango Cambalache, Vargas Llosa se despachó en contra de la trivialización de la cultura, con un análisis profundo sobre política, periodismo, literatura, cine, artes plásticas, drogas y sexo.

Condenó que la cultura esté dominada por lo “light”, por el consumo y por la demanda del público, que, en definitiva, condiciona la creación y el mercado. Se mostró aterrado que los modistos y los artistas hayan suplantado como eje del pensamiento a los filósofos y a los científicos de ayer y de la literatura efímera de los “best sellers” actuales. “Se ha llegado al eclipse del intelectual”.

Se quejó de la manipulación de la publicidad, y que los políticos suplantaron sus ideas por los gestos y la imagen. “La frivolidad – dijo – es tener una tabla de valores invertida. Todo es apariencia, teatro, juego, diversión”. Y ahí mismo agrupó a las revistas del corazón y al periodismo sensacionalista, desapegado a sus valores tradicionales: verdad, rigor y respeto por la intimidad.

En materia de artes visuales y plásticas, confrontando a Bergman o Buñuel con Woody Allen, y a Vincent Van Gogh con Duchamp o Damien Hirst, acusó que la “frivolización ha llegado a extremos alarmantes donde hay mínimos consensos sobre la estética… no se puede definir lo que es el talento de lo que no lo es”.

La obra literaria y política de Vargas Llosa es la antítesis de esta “Civilización del espectáculo”. Está impregnada de páginas y personajes que abrazan a la libertad y la emancipación del individuo, trascendiendo al propio autor y a todos los tiempos. Es clásica.

De ahí que la Academia no juzgó solo la literatura de un latinoamericano como antes con Gabriela Mistral, Miguel Angel Asturias, Pablo Neruda, Octavio Paz o Gabriel García Márquez. Esta vez recompensó el canto sostenido y lúcido de Vargas Llosa a la libertad.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog