Defender la libertad de prensa: una responsabilidad

¡No lo podía creer! Un periodista, uno de los columnistas más renombrados de Colombia, de la revista Semana, afirmó que los periodistas no deberíamos estar pidiendo “privilegios” a la hora de defendernos en contra de la impunidad que rodea a la mayoría de los crímenes contra reporteros.
Fui invitado este 4 de abril por el “think tank” Inter-American Dialogue, que dirige Michael Shifter, a participar en una reunión en Bogotá, en la que debatimos y buscamos, junto a periodistas, editores, directores de medios, abogados, fiscales y jueces, estrategias que podrían servir al Estado para combatir la impunidad.
Las tácticas que se ofrecieron podrán ser eficientes, siempre y cuando el gobierno colombiano tuviera la voluntad política para investigar, procesar y castigar tanto a los autores materiales como intelectuales de los asesinatos contra periodistas en Colombia, más de 100 en los últimos décadas de un total de 334 abatidos en las tres Américas en ese mismo período.
A mí me tocó comentar lo dicho por un panelista conformado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Ricaurte, por el magistrado de la Corte Constitucional Manuel José Cepeda y Carlos Camargo, fiscal especializado de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación. Ricaurte hizo algunas propuestas interesantes, entre otras: que los crímenes contra periodistas sean de lesa humanidad; que en el sistema de confesión de crímenes de paramilitares se identifiquen las causas de quienes asesinaron a periodistas y sus familias sean reparadas económicamente y encontrar fórmulas creativas para que se reestructure y reforme el comité de evaluación de violencia contra periodistas dentro del Ministerio del Interior.
Hasta ahí todo bien. Expliqué que seguramente habría resistencia al tema de lesa humanidad porque entraría en conflicto con las leyes internacionales, pero que sería una buena medida para lograr la imprescriptibilidad de los crímenes, algo que estamos solicitando a través de la Sociedad Interamericana de Prensa, y que fue expresado por todos los gobiernos de la Unesco en su resolución 120 de 1997. De todas maneras descarté la propuesta sobre lesa humanidad por inverosímil.
Expliqué que en Colombia existe un marco excepcional para combatir la impunidad – a pesar de ella – debido a un trabajo mancomunado entre la sociedad civil y el Estado, algo que realmente e no se ve, como estructura, en otros países latinoamericanos. Pero que, sin embargo, se debe mejorar en la preparación y capacitación técnica de jueces, en la preparación de fiscales y policías, en la participación de las organizaciones civiles en los procesos penales (como alguna vez lo sugirió el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Perú, Dr. Távara); que se cree una jurisdicción especial para enjuiciar a los asesinos de periodistas; y que Colombia necesita revisar otros desafíos, como el de los beneficios penales por medio de los cuales muchos criminales, como el que asesinó al periodista Orlando Sierra, director del diario La Patria, de Manizales, salió de la cárcel después de pagar sólo cinco años de una condena de 26. Lo mismo sucedió con el crimen de Guillermo Cano, ocurrido en 1980 cuando era director de El Espectador. Luis Molina Yepes, uno de sus asesinos – enviado como sicario por Pablo escobar – quien cumplió solo seis años de una pena de más de dos décadas.
Más allá de todos los debates, lo que me conmovió de esa jornada fue lo expresado por Rafael Nieto, el abogado y columnista de Semana – la revista más prestigiosa de Colombia dirigida por Alejandro Santos – ya que opinó que los periodistas o las asociaciones defensoras de los derechos de los periodistas no deberían pedir a los Estados un tratamiento especial para los crímenes contra periodistas porque ello equivaldría, entre otras razones, a pedir privilegios por sobre otros grupos de la sociedad.
Retruqué que no se trata de pedir privilegios para los periodistas, sino de solicitar garantías o protección – volveré con mayores comentarios sobre este tema – contra los delitos a la libertad de prensa y de expresión, como aspectos esenciales de un sistema democrático.
Más allá de respetar su punto de vista, pensé que los periodistas y las organizaciones dedicadas a la libertad de prensa, no hemos hecho todavía lo suficiente como educarnos a nosotros mismos sobre el valor de la libertad de prensa.
Para mí, la profesión de periodistas tiene tres dimensiones: responsabilidad laboral responsabilidad informativa y responsabilidad profesional. Justamente, está última, la esfera de lo profesional, lleva implícito el deber del periodista de defender, proteger y promover la libertad de prensa por su valor intrínseco a la democracia y a la vida del ser humano. Cuando se reclama por esta libertad, no se reclama por el bienestar del periodista, sino por el bienestar común.
Cuando se mata a un periodista en represalia por su trabajo profesional, en realidad lo que se está coartando es un mensaje y con ello se está violando un derecho sagrado de la sociedad: el derecho a saber.
Valga este mi primer comentario del blog, que le da forma así a mi intención para escribir sobre Mensajes y Sociedad.


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, , Reportar este Comentario Juan Lamberghini dijo

Sin lugar a dudas que es una responsabilidad….
Ojala que algun día los medios tengan independencia economica para poder expresar lo que sienten…y no lo que le ordenan….
Es un gran esfuerzo comercial lo que tienen que hacer los medios….aprender a manejar inteligentemente recursos escasos….y a medida que lo logren van a tener mas independencia financiera….
Es como la vida…sino tenes dependencia economica ….no sos libre…

, , Reportar este Comentario WatchesReplicas dijo

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