2010: año ecléctico. 2011: más libertad

Termina un año ecléctico en todos los sentidos en nuestro continente americano. Lleno de desbarajustes económicos que molestaron nuestros bolsillos; de cambalaches políticos, corrupción y eternas campañas electoralistas que enturbiaron el camino de quienes deben dedicarse a hacer el bien común; de desastres naturales, como los terremotos en Chile y Haití, que sacudieron nuestros cimientos; de enfermedades que todavía no tienen cura o que reaparecieron encolerizadas como el cólera en Haití; de cambios intempestivos de clima que inundaron zonas de sequía, quemaron zonas frías y enfriaron países tropicales; de pocos avances científicos y tecnológicos que nos permitan evolucionar mejor; y, lo peor, de persecución e intolerancia contra quien piensa u opina diferente.

En realidad no fue un año distinto a otros de la primera década de este siglo; aunque sí fue más preocupante porque no hemos evolucionado hacia sociedades mejores con el paso del tiempo. Seguimos cometiendo los mismos errores. La clase dirigente ha seguido con la misma rutina de peleas ideológicas antagónicas en cada país y es difícil ver bolsones de honestidad dentro de los que se ha pensado en objetivos a largo plazo. Casi siempre, nuestros políticos se enfrascaron en luchas intestinales con el único objetivo de complacer logros a corto plazo, electoralistas. Rescato, sin embargo, a los gobiernos de Lula da Silva que termina esta noche, el de Alan García que desembocará en las elecciones de abril próximo y el de Sebastián Piñera que arrancó con un terremoto y tsunami pero que supo campear bien el temporal. Los tres dieron pruebas de que América Latina está para grandes cosas, para pensar en grande, en un desarrollo sostenido a largo plazo.

Mi preocupación especial y pesimismo es observar lo malo que fue este año en materia de libertad de prensa y de expresión. 23 periodistas han sido asesinados, uno más esta semana, abatido en Honduras. 8 permanecen en las cárceles cubanas porque eligieron no ser desterrados a Madrid como los 16 que fueron liberados este año por un régimen que hace gala de la censura y la opresión de todas las libertades humanas. El régimen venezolano acaba de pasar dos reformas de leyes que hacen posible la censura, el bloqueo y la filtración de información del internet y las redes sociales, de la misma forma que puede censurar y cerrar medios de comunicación cuando se le antoje. En muchos países, como Argentina y Bolivia, siguieron sancionándose leyes en contra de la libertad de prensa y en otros como Panamá, Uruguay y Brasil se siguió penalizando a periodistas y medios por informar lo que algunos no quieren que se haga público. En Estados Unidos no se puede dejar de lamentar que a raíz del destape de Wikileaks muchos legisladores quieren controlar el internet. Y en muchos otros países es horroroso que los gobiernos sigan creando y comprando medios destinados al sistema de propaganda oficial y que usen ciber militantes y activistas para denostar a rivales, opositores y gente que piense diferente, a través de concentraciones, en los medios oficiales o a través del internet y las redes sociales.

Rescato, en materia de libertad de expresión, a las nuevas tecnologías que han traído un espacio formidable de expresión ciudadana a través de la interactividad de las redes sociales, así sea Twitter, Facebook o MySpace, entre tantas otras; a todos los periodistas que han sido asesinados por defender el derecho de la población a que se sepan cosas que muchos deshonestos quisieran que permanezcan ocultas y silenciadas; a todos aquellos comunicadores y blogueros que desafían la cárcel, como en Cuba, para informar e iluminar situaciones oscuras; a todos aquellos medios de comunicación que han sido víctima de atentados provenientes del crimen organizado u orquestado por funcionarios públicos o entidades privadas que ven amenazados sus intereses; a la Primera Enmienda de los Estados Unidos que sigue siendo un arma poderosa interpretada por los jueces para limitar a los intolerantes; a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que ha contribuido a denunciar cada atropello a la libertad de prensa y de expresión más allá de muchos silencios que guardó su casa rectora, la Organización de Estados Americanos; y, como no podría ser de otra manera, resalto también el trabajo irrenunciable, convencido e incansable de la Sociedad Interamericana de Prensa, para poner en la agenda pública internacional todas las violaciones a la libertad de prensa e insistir en que se tomen las medidas correctivas.

Me quedo con este último párrafo, esperanzado y optimista, de que la lucha por la libertad de expresión, el mayor atributo de una sociedad democrática, tolerante, plural y diversa, servirá para seguir mejorando la vida en nuestras comunidades.

Agradezco a todos aquellos que entran a este blog, que leen, discrepan, dejan sus comentarios e ideas, como si estuviéramos reunidos alrededor de una mesa de café. Fue justamente lo de compartir alrededor de una mesa, lo que me llevo a abrir este espacio. Les deseo a todos un excelente 2011 y anhelando que tengamos un año con mayor tolerancia y libertad de expresión.

Polémica: ¿Facebook o Wikileaks?

El año terminó con una interesante polémica. El público votó en forma abrumadora por Julian Assange, el fundador de Wikileaks, como “personaje del año”, pero los editores de la revista Time escogieron sabiamente a Mark Zuckerberg, el fundador de la red social Facebook.

En materia de comunicación, las creaciones de ambos hombres figuran entre las más relevantes de la década que termina, pero concuerdo con la decisión de Time.

Aunque la fuerza de Wikileaks al publicar ilimitados materiales secretos e incómodos podría desestabilizar a un gobierno o cambiar las formas de hacer política, en el fondo no es más que el aprovechamiento potenciado de las nuevas tecnologías por parte del periodismo tradicional. Su valor radica en la denuncia y la creación de agenda pública dentro de un esquema de comunicación vertical, de emisor a receptor.

Por Wikileaks puede que apreciemos el mundo de forma diferente, pero Facebook, en cambio, modificó nuestra forma de vivirlo. Zuckerberg, en pocos años, desde que inició en 2004 su proyecto casi como un juego en Harvard, transformó la forma en que nos comunicamos. Nos ofreció una versión más madura de nuestra experiencia con el internet; y ahora vivimos una etapa de mayor horizontalidad expresiva, de libertad, donde lo más trascendente ya no es el modo en cómo comunicamos, sino cómo interactuamos y nos conectamos con los demás.

Lo podemos palpar a nivel personal. En mi casa, la rutina de los desayunos cambió desde que formamos parte de esta comunidad de Facebook de 550 millones de personas que crece a un ritmo de 700 mil usuarios al día. Mi esposa lee el periódico después de reconectarse con sus amigas de hace 30 años; chatea, etiqueta fotos y comparte como no lo hacía desde su adolescencia. Y yo, desde que seguí la formidable campaña política de Barack Obama, navego leyendo lo que le interesa a mis amigos, sigo las tendencias de grupos que protestan o simpatizan con cualquier causa, endoso campañas de todo tipo o me relaciono con quienes compartimos gustos a pesar de distintas edades, ideologías o nacionalidades.

Es cierto que hemos perdido algo de privacidad, que las relaciones virtuales pueden condicionar nuestras vidas o que podemos ser más vigilados que antes. Pero nada se compara a las ventajas de la libertad de expresarnos y conectarnos. Incluso hay investigaciones, como la del banco español BBVA, que demuestran que los migrantes mexicanos en EEUU que usan redes sociales, como Facebook y Twitter, ganan 23% más que el resto, porque acceden a mejor información sobre fuentes de trabajo, salarios y formas de ahorro.

Es tan poderosa la comunicación espontánea que se ha convertido en un desafío para gobiernos intolerantes. Las autoridades chinas tienen censurado a Facebook desde principios de 2009 y en Pakistán, Irán o Arabia Saudita lo bloquean periódicamente. Habrá que ver qué sucederá en Venezuela. Esta semana, Hugo Chávez legalizó la censura del internet y quienes formen grupos en las redes sociales para criticar al gobierno podrán ser castigados. Ni pensar el nivel de censura que generaría que Wikileaks publicara cables secretos de la diplomacia chavista, ya que la nueva legislación permite bloqueos como se practican en Cuba.

Facebook sobrevivirá a gobiernos y su censura. No fue la primera ni es la única red social, pero como Google en el mundo de los buscadores de internet, se transformó en la fuerza dominante. Se calcula que tendrá un billón de usuarios para 2012. Los medios y los avisadores lo seguirán usando para expandir sus límites y los periodistas para retroalimentar historias. Y como ya está ocurriendo, la conexión a sitios de noticias o entretenimiento, será a través de perfiles en Facebook, una especie de “pasaporte” para cualquier actividad.

Zuckerberg estuvo bien escogido como “personaje del año”. No porque a los 26 años tenga una compañía de más de U$S40 billones o se comprometiera como joven filántropo ante Bill Gates y Warren Buffet a donar la mitad de su fortuna en vida, sino por su visión. Time lo debe haber elegido porque donde todos veían en una red de computadoras la oportunidad de negocios formidables, el vio una vasta red de personas y una nueva forma de comunicación, de interconexión.

Conspiración: la teoría infaltable

Así en Argentina como en China, pasando obviamente por Venezuela, Bolivia o Ecuador, los gobiernos suelen plantear teorías de la conspiración, acusando a opositores y (especialmente) a los medios de comunicación, cada vez que se enfrentan a un tema complejo que no pueden resolver con la retórica.
Estos días en Argentina, donde los que no tienen acceso a la vivienda creen que pueden arrebatar espacios en comodato y han creado un enmarañado ambiente de violencia, el gobierno nacional se fue por la tangente, a través de declaraciones del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien dejó grabado el sábado una reacción sobre los disturbios que dos días antes se dieron en la estación de trenes Constitución en la Capital Federal, tras una protesta gremial.
La grabación está dedicada a culpar y denunciar al también peronista Eduardo Duhale y a los medios como desestabilizadores de la democracia; situación calificada luego como “proceso para generar zozobra en la sociedad”, según Florencio Randazzo, ministro del Interior.
Los dos calificativos – “desestabilización” y “crear zozobra” – son los que se usaron en forma reiterada como argumentos en las dos leyes reformadas por Hugo Chávez para censurar a los periodistas en sus medios y al público general en el internet.
Esta vez Fernández también se fue en contra de la izquierda. Su costumbre siempre estaba muy reservada a acusar de desestabilizadores a la derecha, a los radicales, a los peronistas que no son kirchneristas, a los oligarcas, empresarios o campesinos, y a los medios. Así que ahora ya no le quedan muchas posibilidades, a no ser que imite a Chávez endilgándole al imperio todos los males, una teoría infaltable en la retórica retrógrada.

Desnudan lo que no es arte

Mucho de lo que vemos como arte en galerías, revistas o en megaferias como las de Basel y Art Miami que acaban de celebrarse a principios de este mes en Miami, termina siendo incomprensible, de mal gusto o uno realmente se pregunta por qué platitos rotos sobre el piso o envases de botellas de plástico colgando de una pared o un mingitorio o urinario sobre una mesa debe ser considerado arte y venderse a precios siderales.

Obviamente como en el mundo del arte eso no se puede criticar porque uno termina siendo mirado de reojo y considerado un anticuado por no comprender la expresión contemporánea, uno prefiere callarse y dejar que el mundo siga así, eclético, loco y con arte que dicen que es arte pero que uno sabe que es un montón de porquería… o cómo reacciona mi hermano Gerardo, que sí es artista y tiene una aproximación íntima con el arte: “no me jodan”; “no sigan engañando a la gente”.

Recuerdo que con Gerardo hace un par de años estuvimos en una reunión de la SIP en Madrid, en la que tuvimos de invitado como conferencista principal a Mario Vargas Llosa, quien dio una charla magistral sobre la superficialidad del arte, y de la vida moderna, que no la olvidé jamás. Su título es “La civilización del espectáculo” y la pueden encontrar “googleando”.

Hoy me satisface haber leído en la revista “Arte al Día”, que la Comisión Europea considera que la obra de Dan Flavin, no es más que un montón de cables y luces fluorescentes, “por lo que deben pagar los mismos impuestos que el pedido de una ferretería”.

Parece mentira que este afamado artista, muerto en 1996, que tiene obras en las mejores colecciones y museos del mundo, recién ahora reciba el rótulo de que lo que hizo no es arte, que de repente ni artista resultó ser, sino que solo se trató de oficio y de una vida y profesión creativa, pero no de artista. La Comisión Europea entendió que las obras de Flavin deben pagar IVA como cualquier mercadería comercial y no debe tener excepciones impositivas o descuentos como sí lo tiene una verdadera obra de arte.

El artículo también se refiere a que “el problema es que la UE califica la obra de Dan Flavin como algo que tiene “las características de los aparatos de iluminación”, por lo que se deberá clasificar como “lámparas de pared”. Lo mismo opinan de todos los trabajos que realizó el también norteamericano Bill Viola mediante imágenes de video y sonido, no se podrán clasificar como esculturas porque “no es la propia instalación la que constituye una obra de Arte, sino el resultado de las operaciones (efecto de luz) llevadas a cabo por ella”.

Me gustó haber leído esto, ya que envía un mensaje – no a los artistas o quienes se consideran serlo o son personas creativas – sino a todo ese cúmulo de curadores, galeristas que en una concepción netamente comercial del arte imponen nombres, marcas y mucha basura de la que nos quieren hacer creer que es arte. Transgredir, ser el primero en hacer algo, ser creativo, no necesariamente son los atributos del arte. ¿Un tubo fluorescente retorcido que dice Love o un migitorio no tiene porque ser considerado arte? ¿Por qué?

Autogolpe chavista

Latinoamérica nos tiene acostumbrados a contradicciones e hipocresías. A pocos días de terminada la XX Cumbre Iberoamericana en Mar del Plata, donde los líderes regionales firmaron una cláusula democrática, obligándose a denunciar y suspender cualquier gobierno que amenace la ruptura o alteración del orden institucional, el presidente Hugo Chávez desoyó la regla con la presentación de varias propuestas de ley que le permitirán gobernar sin Congreso ni prensa.

Faltaban sólo unas semanas para la incorporación a la Asamblea Legislativa de 67 diputados opositores democráticamente electos, cuando Chávez, arropado en su típico oportunismo autoritario, pidió carta blanca a sus propios legisladores para gobernar por decreto, amparándose en el agravamiento de la crisis social tras las inundaciones.

Los legisladores, en su mayoría oficialistas y serviles, ofrecieron a Chávez extender su auto disolución por dos años, uno más de lo que él había pedido, para que pueda mandar en forma autónoma como en 1999, 2001 y 2007. Finalmente le dieron 18 meses; en la práctica, se trata de un autogolpe, ya que además del suicidio legislativo, se está irrespetando la voluntad popular expresada en las elecciones de setiembre, cuando el 52% eligió una Asamblea más plural, que deberá asumir el 5 de enero.

Chávez necesita desequilibrar a los poderes del Estado y los contrapesos de la democracia para ejercer el autoritarismo. Así que, desarticulado el Congreso y con una Justicia subyugada, también neutralizó la fiscalización que hacen los medios y la que los ciudadanos ejercen a través del internet y las redes sociales.
De ahí que su “paquetazo” de leyes, que incluye entre otras aberraciones la suspensión de diputados que cambien de ideología o partido, restringe a los medios con la reforma de la Ley de Telecomunicaciones, mientras las adiciones a la Ley de Responsabilidad Social le sirven para censurar las informaciones y opiniones en Facebook y Twitter.
Lo de Chávez también es oportunismo calculado, porque aunque pareciera que se sube ahora a la ola reguladora mundial del internet por efecto de Wikileaks, su planes son anteriores. A principios de año, con la excusa de la crisis energética, trajo de Cuba a Ramiro Valdés, ministro de Informática y Comunicación, para diseñar una estrategia de represión de la red, similar a la del eficiente estilo cubano.

Es que Chávez sabe que para anular las movilizaciones de los universitarios no solo debe controlarlos físicamente, sino limitar sus expresiones en las redes sociales, como Twitter, de gran popularidad en el país, como se demostró en gigantescas protestas y debates que desde el jueves los usuarios armaron bajo el hashtag #SOSInternetVE, liderados por el cantante español Alejandro Sanz.
En su paranoia conspirativa y temiendo que resultará difícil contener a los usuarios y sus mensajes, el gobierno está creando nuevas reglas que obligan a los proveedores de internet a restringir la difusión de información y acceso a portales que critiquen al gobierno, promuevan el desorden público o actos contra la seguridad nacional.
De la misma forma ataca a los medios tradicionales. A la presión ejercida contra Globovisión, de la que el gobierno ya se apropió un 20%, ahora la pretensión es cerrarla o reconvertirla. Las nuevas normas establecen criterios de propiedad y de operación más restrictivos que harán casi imposible que el presidente del canal, Guillermo Zuloaga, en proceso de asilo político en EEUU por falta de garantías, se mantenga como dueño.

Difícil será revertir la situación, porque así como se cerró RCTV en el 2007, a otras 34 radios y cinco canales de cable este año, Chávez siempre mantiene un halo de legalidad, aunque claro está, se trata de leyes a medida, dictadas por un Congreso prestado al autoritarismo e interpretadas por una justicia parcializada.

Desde el punto de vista democrático, la experiencia venezolana es catastrófica y en materia de libertad de prensa y expresión los retrocesos son irreversibles. Se avasalla no solo la libertad de los medios y periodistas, sino también el contenido de los mensajes personales, violándose la vida privada, la intimidad y la libertad individual.

Ante este panorama, cabe preguntarse si serán necesarias más pruebas y evidencias para que algún gobierno exija que se aplique la nueva cláusula democrática que todos abrazaron en Mar del Plata.

Dura condena de la SIP a Venezuela

Miami (21 de diciembre de 2010).- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó la “agudización de la censura al libre flujo informativo en el internet” y el “marcado retroceso de la libertad de prensa y de expresión en general” en Venezuela, mediante reformas que anoche aprobó la Asamblea Legislativa a la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos y la Ley Orgánica de Telecomunicaciones.

Ambas alteraciones legislativas fueron sancionadas en sesión extraordinaria por la Asamblea Nacional este lunes y se espera que pronto entren en vigencia tras la sanción del presidente Hugo Chávez y su publicación en la Gaceta Oficial.

“Ya no quedan dudas”, dijo Gonzalo Marroquín, presidente de la SIP, “estamos ante un acto grave de connivencia entre los poderes públicos, para negar a los ciudadanos venezolanos dos garantías fundamentales que exige la democracia: el derecho a la libertad de expresión y el respeto debido al libre flujo informativo”.

Marroquín, director del diario guatemalteco Prensa Libre, recordó que desde que la Ley de Responsabilidad Social fue sancionada en 2004, bajo la excusa de un horario de protección de los derechos de los niños, se utilizó para perseguir a periodistas y cerrar medios de comunicación.

“De nuevo ahora – agregó Marroquín – con las nuevas disposiciones para el internet, entre multas para los proveedores, y la obligación a la usuarios de no poder escribir anónimos o no tocar temas que al gobierno le puedan caer mal, estamos ante una censura profunda y generalizada de los contenidos informativos y de las comunicaciones personales que ya escapa al derecho de los medios y periodistas de publicar, para entrar al menosprecio del derecho del público a comunicarse libremente”.

La reforma de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, obligará los medios y proveedores de internet a censurar, bloquear o, al menos, filtrar información que contravenga algunas de sus disposiciones. Entre éstas, se destacan en su artículo 27 que “los proveedores de medios electrónicos deberán establecer mecanismos que permitan restringir, sin dilaciones, la difusión de mensajes” que, por ejemplo, “fomenten zozobra en la ciudadanía”, “alteren el orden público”, “desconozcan a las autoridades” o “induzcan al homicidio”.

De igual forma, la Ley responsabiliza a los medios de comunicación, entre otros, por los mensajes que inciten al odio, hagan apología del delito, motiven la intolerancia política y religiosa o a desconocer a las autoridades. Los infractores de la Ley recibirán multas de entre 50 y 200 unidades tributarias y los responsables de medios electrónicos que incumplan, serán sancionados hasta con un 4% de los ingresos brutos previo a la violación.

La nueva ley también tipifica penalmente aquellas informaciones o críticas que la autoridad considere como desacato y ofensiva o que incite a transgredir dictámenes oficiales. Entre otras de sus ambigüedades, se prohíbe la figura del anonimato en internet, violándose condiciones específicas del derecho a la privacidad e intimidad de los usuarios.

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Robert Rivard, director del diario texano San Antonio Express-News, dijo que además de perjudicar al público con esta “agudización de la censura al libre flujo informativo en el internet”, la reforma a la Ley Orgánica de Telecomunicacionesdemuestra como el presidente Chávez “insiste en su fin último de conseguir su declamada y pretendida hegemonía comunicacional, un país donde él se arroga para sí mismo el monopolio de la verdad y de la crítica”.

“Chávez – dijo Rivard – será responsable ante la historia por su prédica de la censura y el silencio, lo que está derivando en un marcado retroceso de la libertad de prensa y de expresión año tras año en el país”.

La reforma declara a las actividades de telecomunicaciones como de “servicio o interés público”, lo que le permitirá al gobierno tener mayor potestad en materia regulatoria frente a los medios electrónicos, especialmente en períodos especiales de crisis o emergencias, medidas que el gobierno adopta habitualmente.

También se establece que las concesiones de licencias serán por 15 años, se prohíbe la inversión extranjera y, entre otros aspectos, se crean nuevos impuestos y entes reguladores, como un Directorio de Responsabilidad Social – sostenido perversamente por las multas que se cobren a los medios – que bajo un régimen de sanciones ambiguas, parece más destinado a censurar las críticas y opiniones en contra del gobierno que a poner orden en el espectro electromagnético o hacer el acceso más plural a los medios y a las tecnologías como los legisladores han justificado.

La legislación también contempla que los derechos sobre el uso y explotación del espectro radioeléctrico no se transmiten o ceden por sucesión; y consigna que por razones de seguridad nacional, introducción de nuevas tecnologías, entre otras razones, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, órgano rector y regulador de las comunicaciones, podrá cambiar o asignar frecuencias.

La SIP es una entidad sin fines de lucro dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en las Américas. Está compuesta por más de 1.300 publicaciones del hemisferio occidental; y tiene sede en Miami, Estados Unidos. Para mayor información, por favor, visite http://www.sipiapa.org

Hot debate x neutralidad en la red

Este martes se juega en parte el futuro del internet en Estados Unidos, con la discusión dentro de la Comisión Federal de Comunicaciones sobre la neutralidad en la red (“net neutrality”). Un tema complejo de agenda económica y política al mismo tiempo, ya que involucra la posición de las compañías telefónicas que no quieren que el Gobierno regule de qué forma debe ser su contenido o si pueden discriminar un contenido sobre otro, y por otro el Gobierno, en este caso del presidente Barack Obama, que quiere que se regule que esas compañías no pueden discriminara a nadie, para que la red virtual se mantenga abierta, libre y transparente.

A pesar de que este es un tema económico (y nacional) – las compañías de telecomunicaciones no pueden ofrecer diferentes tarifas así sea banda ancha o internet de línea telefónica normal – ciertamente tiene aristas sobre libertad de expresión, lo que me hizo recordar todo el proceso de la Sociedad Mundial de la Información del que participé en representación de la SIP años atrás. Entonces, había gobiernos que querían controlar la internet a través de un nuevo organismo intergubernamental; y otros, como el de Estados Unidos y otros gobiernos de países desarrollados, que querían el status quo y que los dominios se sigan entregando desde ICANN, una compañía privada, sin fines de lucro, establecida en California. Finalmente, a pesar de la gran presión, fue ésa la posición que prevaleció.

La FCC busca establecer reglas de “net neutrality”, es decir, prevenir que los proveedores de internet puedan discriminar sobre los servicios que ofrecen y los contenidos que se distribuyen. El gobierno federal se mantuvo siempre alejado de cualquier regulación, pero decidió actuar por el temor a que los grandes proveedores de telecomunicaciones como ATT, Comcast y Verizon puedan empezar a favorecer sus productos y servicios.

El argumento de la FCC es que la “net neutrality” forzará a que los proveedores de internet deberán tratar a todo el tráfico en internet con igualdad, buscando darle a los consumidores mayor libertad para usar sus computadoras y celulares, disfrutar videos, música y otros servicios que se pueden ofrecer y para lo cual necesitan banda ancha.

El presidente Barack Obama ya había dicho en mayo de 2009 que está “firmemente comprometido con la neutralidad en la red, así podremos mantener al internet como debe ser: abierta y libre”.

Esto hará que los proveedores no podrán cobrar tarifas diferenciadas o más caras por algunos servicios, lo que favorece la posición de los carriers como Google, Yahoo, etc…; lo que muchos consideran que es una intromisión del gobierno en cuestiones comerciales. Y sobre lo que la justicia ya se ha expedido en contra de la “net neutrality” en algún juicio.

En realidad, la neutralidad plantea una guerra de intereses entre las compañías de telecomunicaciones o proveedoras de banda ancha y las proveedoras de contenido, como Google y Amazon. Las compañías de telecomunicaciones quieren tener la libertad de cambiar su modelo de negocios de acuerdo a los cambios que irá experimentando el internet, mientras que las proveedoras de contenido favorecen una regulación que preserve el modelo de negocio actual que maximiza sus ganancias. Estas empresas han hecho lobby al respecto, tratando que las reglas de la FCC se transformen en ley, como por ejemplo, donar dinero a la campaña electoral de Obama.

En realidad sin las telecomunicaciones nadie podría tener internet, pero sin buen contenido nadie pagaría a ATT por el servicio mensual de banda ancha.

Para que la red sea neutral, la FCC está ahora pretendiendo incorporar dos reglas adicionales a las cuatro que ya tiene desde el 2005 – que ofrecen derechos y garantías de libertad a los usuarios (acceso a contenido, uso de aplicaciones, uso de dispositivos y a competencia entre proveedores) – bajo el argumento de que quiere ser más específica en fundamentar esa libertad. En un comunicado del 22 de octubre de 2009, explicaba que “busca el apoyo del público para hacer el borrador de reglas que codificarían y suplementarían los principios de apertura que tiene el internet”.

Las dos reglas adicionales establecerían: a) los proveedores de banda ancha no pueden bloquear o degradar tráfico legal en sus redes, favorecer cierto contenido o aplicaciones, ni discriminar un servicio de internet por el propio que pudieran estar ofreciendo ellos; b) los proveedores de banda ancha deben ser transparentes acerca del servicio que proveen y como están administrando sus redes.

Explicaba que se deben equilibrar intereses competitivos potenciales asegurando un internet abierto, seguro; con unas nuevas reglas que le permitan a los proveedores de banda ancha de internet comprometerse con una razonable administración, que incluya, pero que no esté limitado, a prácticas razonables para reducir o mitigar los efectos de la congestión de la red.

Sin embargo, estas propuestas de “net neutrality” tienen resistencia – muchos legisladores republicanos incluidos – porque se dice que pueden: limitar la utilidad del internet; sentar un precedente para regulaciones más invasivas; disuadir inversiones en redes competitivas y negarles a los providers de banda ancha la habilidad para diferenciar sus servicios; además lo que implica el riesgo de regular a la internet así como lo están las telecomunicaciones.

El debate es profundo y el resultado de la votación marcará la forma en que como usuarios del internet usamos y nos relacionamos con los contenidos del internet.

Acertada decisión de Time

La controversia fue grande. El público hubiera preferido que Julian Assange, el fundador de Wikileaks, hubiera tenido que ser elegido por la revista Time como el “personaje del año”. Tuvo la mayor cantidad de votos, más de 380 mil.
Pero Los editores de la revista Time escogieron a Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, por haber creado una red social que ha conectado a 500 millones de personas, prácticamente creó uno de los “países” más grandes del planeta, después de China e India.
Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook no es tan controversial como Assange, pero su figura no deja de crear polémicas y críticas, como se relata en la película “La Red Social”, que de paso está compitiendo por los Globos de Oro.
Hubiera sido más justo que ambos fueran el personaje del año, porque contribuyeron a la sociedad, aunque desde perspectivas diferentes. Facebook por crear una nueva forma de comunicación que derribó fronteras y Wikileaks por demostrarnos que las nuevas tecnologías pueden usarse para presionar por mayor transparencia.
Pero como hay que elegir uno, me inclino por la elección acertada de Time.
Porque creo que la trascendencia de Facebook es que se trata de una herramienta interactiva que mejora las relaciones interpersonales y la comunicación entre personas, habiendo transformado a la comunicación tradicional en horizontal.
Lo de Wikileaks es simplemente el aprovechamiento del internet como un medio emisor más, pero termina siendo una comunicación de una sola vía, como si se tratara de un medio tradicional.
En Facebook lo importante es que independiente del mensaje que se transmite, lo trascendente es el mensajero, cada usuario. En Wikileaks lo importante es solo el mensaje.

Chávez: ¿La última estocada?

Con Hugo Chávez uno se pregunta si cada acción con la que arremete contra los medios de comunicación, los periodistas y el derecho del público a la información se trata de la última estocada en contra de la libertad de prensa y de expresión.

Siempre existe la esperanza de que calme sus ansias de poder y dominarlo todo. Pero cada semana que pasa esa esperanza se diluye. A la presión ejercida en los últimos meses con Globovisión, de la que ya se apropió de un 20% de sus acciones, ahora se le suman las reformas de las leyes de Responsabilidad Social de Radio y Televisión y la de Telecomunicaciones.

Ambas están destinadas no solo a coartar la libertad de prensa de los medios y periodistas, y terminar de derribar a Globovisión, sino que también van derecho al corazón de los usuarios del internet, atenazando el derecho del público a decidir dónde informarse. Se trata de una nueva estocada del Gobierno del presidente Chávez en contra de la libertad de expresión.

Como comenté en el post anterior, sabiendo que le quedan pocas semanas para gobernar despóticamente y sin oposición, Chávez está apurándose a pasar cualquier tipo de leyes aprovechando que todavía no se integra hasta mediados de enero la nueva Asamblea Nacional. De ahí que con la excusa de la seguridad nacional y la defensa de su revolución, apunte sus cañones ahora contra el internet buscando mil y una formas de restringirlo y controlarlo, como lo hacen otros países nada democráticos en el mundo tal los casos de Cuba y China, que bloquean, filtran y censuran el flujo informativo digital.

Tal como dijo la SIP en un comunicado esta tarde, la reforma a Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión prohíbe el uso libre de Facebook, Twitter y otras redes sociales y especifica severos castigos cuando la información de los medios o de los usuarios “puedan constituir manipulaciones mediáticas”, induzcan el magnicidio, promuevan el desorden público, difundan mensajes contrarios a la seguridad nacional o divulguen imágenes y sonidos de contenido sexual.

La modificación también establece que “los proveedores de servicios de internet, deberán establecer mecanismos que permitan restringir, sin dilaciones, la difusión de mensajes y acceso a portales divulgados a través de ésta u otros medios electrónicos”. Además reduce la concesión de las licencias a los medios de comunicación de 25 a 15 años y no permite la inversión extrajera “en radio difusión sonora, televisión abierta y producción nacional audiovisual”.

Esta reforma también incluye restricciones para el uso de internet. En su artículo 212 establece que “el Estado creará un punto de interconexión o punto de acceso a la red de los proveedores de servicios de Internet en Venezuela con la finalidad de manejar el tráfico con destino y origen en Venezuela, con el objeto de utilizar de manera más eficiente las redes del país dado el carácter estratégico del sector”.

Sin embargo, las mayores restricciones, que se entienden están destinadas a seguir minando a Globovisión, consigna que será el Presidente quien fije los “estándares” para promover la evolución de la radio y la televisión digital en el país. En su Art. 203, la nueva legislación prohíbe la posesión de más de una emisora radial o televisora y la difusión “de la señal de las estaciones de radio o TV abiertas en zonas de cobertura distintas a las autorizadas en dichas estaciones en sus respectivos título jurídicos”.

Anarquía cibernética

La detención de Julian Assange esta semana provocó innumerables protestas de ciberactivistas, principalmente del grupo de agitadores denominado Anonymous que hace meses se dio a conocer después de atacar varios sitios en el mundo dedicados a la protección de los derechos de propiedad intelectual y dirigidos por la industria literaria, discográfica y cinematográfica para contrarrestar la piratería.
Los hackers de Anonymous que creen que todo debe ser libre en el internet, incluso las descargas de música, libros y película, comenzaron una cruzada a favor de Assange esta semana aunque el fundador de Wikileaks no la solicitó.
El perfil del grupo de agitadores fue cancelado en Facebook y Twitter, donde tenía su principal centro de operación además del sitio de chat 4chan desde donde se formaron.
Anonymous defiende la causa de la libertad de expresión pero se la niega a las compañías como Amazon, Visa, Mastercard, PayPal, entre otras, por haber desenchufado a Wikileaks de sus sistemas. En realidad, se trata de un grupo que está produciendo una peligrosa anarquía en el internet y cuya influencia se irá haciendo notar cada día más.