Abril 17, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Me llamo Alexia estoy en mis 30 años soy una chica bastante guapa, de buenas curvas, largas piernas y cabello bien oscuro, tengo un aire bastante exótico según me han dicho bastante oriental, de ahí el nickname de polinessiangirl. Al bombonazo lo conocí a través de éste website y de él sólo puedo decir que es latino igual que yo y que no doy más datos porque su situación marital así lo requiere de mí sabéis que soy Alexia y tengo unos cuantos relatos en esta página.
Os cuento, en casa se había organizado un agasajo del cual evidentemente me había ocupado en casi todo yo por lo cual estaba más que reventada y para variar con la cabeza en cualquier lado menos en mi casa. Contaba con la ayuda de Diego el único hombre que toca mi cocina sin que le tire con un cuchillo y al que encima le pago y muy bien para que no estorbe, así que estaba todo bajo control y yo extrañándole montones.
Mientras me peinaba con el pelo hacia arriba (en su honor obvio) y me maquillaba apenas me había agarrado un poquito de desazón porque pensaba cuánto más tiempo iba a poder resistir así, todo muy lindo con el mail y el chat pero ya iba queriendo más y estaba muy complicado. Pero decidí vestirme y sacudirme la desesperanza de encima. Fui al vestidor y elegí un conjunto de falda con tajo a un lado, un sweater de lana blanco suave con un escote generoso, como tengo muy lindo pecho me quedaba realmente bien además me puse un toque de perfume entre los senos y en las muñecas, un hermoso conjunto de lencería que traía medias con ligas, lo elegí pensando en él y en lo mucho que me gustaría verle sacármelo, de último unos tacones y salí a interactuar con la gente. En eso estaba saludando a unos y a otros agradeciendo cumplidos en fin el clásico y habitual papel de “señora de” la perfecta anfitriona cuando me vibra el móvil en la cadera, me resulta raro porque en fin de semana no puede ser él y sin embargo… Con el corazón latiendo a mil y con las manitos que no me daban abasto me fijo en el número y me aparece número desconocido… que raro! atiendo y es él!, yo con cara de nada voy a la cocina y atiendo, Diego con mucho oficio se va de la cocina y cierra la puerta y yo respiro aliviada y le digo papi que lindo que me llames, y me dice:
- ¿Podrás escaparte un minuto para darme un beso?.
Yo me río y pienso que quiere que me conecte al MSN o algo y le digo:
- ¿Quieres que vaya a un cyber?
Y me dice:
- No mamita quiero que vengas a la camioneta blanca que está estacionada en la esquina de tu casa.
Me hubieran podido derribar de un plumazo y le digo:
- Claro mi amor en 5 minutos estoy ahí.
Mi marido está en el medio de un grupete de primos y que sé yo cuánta gente más siendo el alma de la fiesta así que le digo a Diego que voy a buscar helado y que solamente si le preguntan por mí diga eso pero que en realidad me voy media hora a tomar aire fresco porque mi familia política me tiene verde y si no me voy ya me da un ataque. No comenta nada y me dice que vaya tranquila que está todo bajo control, y me deja ir en paz. A mí las piernas no me dan para salir al garaje y veo que viene la camioneta blanca, me subo y es cierto está ahí!!, le doy un besito cortito y me dice:
- ¿Adónde vamos?
Y yo le digo:
- Tengo media hora llévame dónde quieras.
Conduce un par de cuadras yo le atomizo con los ¿Comos?, ¿Cuandos?, etc y no me contesta, en la primera callejuela oscura se estaciona y me come la boca. Yo me dejo de preguntar tonterías y le agarro la cara y la nuca con las manos apretándome contra él como si en cualquier momento se fuera a desvanecer y le beso como nunca antes besé a nadie, nuestro mi amorrr!!! se escuchan desde Medellín y afortunadamente en la calle no hay nadie por el intenso frío y con mucho acierto alquiló una camioneta espaciosa y con vidrios polarizados así que nos importó un reverendo pepino nada. Me suelta el pelo y yo me dejo hacer, me acaricia la cara y me dice eres mucho más hermosa de lo que me imaginaba mami, yo por toda respuesta tiro hacia atrás el asiento y le coloco la cabeza entre mis pechos, no precisa más… sus manos los acarician los recorren primero por fuera del sweater y luego por debajo. Yo subo el sweater por encima de mi cabeza y vuela a la parte de atrás de la camioneta sus labios recorren mi piel se deslizan por mis pezones, los come como si fueran un dulce, yo gimo de placer y le pido más, que no pare, que le extrañé y que estoy loca de amor por él.
Sus manos recorren mi cuerpo y le ayudo a quitarte la camisa y junto su pecho con el mío recorro con mis dedos sus músculos y le beso sin pausa el estómago y el pecho le lleno de besos húmedos, le bajo la bragueta y toco su pene, gotea y me dice:
- Si mami es tuyo.
Lo acaricio y lo masturbo levemente mmmm…
- Delicioso así mami, siiii.
Yo sé que le está gustando y le pongo de espaldas en el asiento lo rodeo con mis manos y lo pongo entre mis pechos, está en la gloria y me dice:
- Aaayyyy… mi dios siii… así por favor!!!.
Yo sigo provocándole y me lo meto en la boca es el dulce más exquisito, el más sabroso que he probado en mi vida, y siento su placer y más me excito. Embiste mi boca y yo acaricio sus huevos, los lamo de abajo hacia arriba no dejo rincón sin explorar y está en la cima del mundo. Como yo estoy más que pronta le digo:
- Papi ya te necesito ya dentro mío, ¿Si?.
Y me dice el:
- Si mamita todo tuyo.
Sin más me lo coloco todo de un golpe adentro y le cabalgo de arriba hacia abajo, le aprieto con la vagina y con las manos le acaricio los huevos, sus manos están en mis pechos y juegan acompañando el ritmo, al cabo de casi nada siento que va a explotar dentro de mí y me dice:
- Mami ahí va.
Siento los chorros de leche tibia dentro de mí al tiempo que tengo un orgasmo riquísimo y le aprieto para que me la de toda ya!. Siento un:
- Si mamita así aaaayyyy… mi amor que rico!!!.
Como todo me parece poco cuando estoy segura de que te queda un poquito todavía la saco de mi interior y le saco con la lengua todo el resto, tiene sabor a sus jugos y los míos juntos o sea que sabe a gloria. Me lleva de regreso a casa y vuelvo a escurrirme entre la gente que ni se ha percatado que en esta última media hora me he zampado tremendo bombón, sólo me delata la cara de gata satisfecha por lo demás sigo siendo la perfecta anfitriona.
Marzo 29, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
En mi anterior relato os narré queridos amigos como a pulso me gané ser el mayor cornudo de España. Lorena, mi mujer se acostaba con el Jefe de Taller donde yo reparaba mi automovil y ahora me castigaba a sufrir sus infidelidades sin mantener sexo conmigo.
Esto lejos de mejorar mi insana salud sexual me dio pie a pensar sobre mi proxima autodestrucitiva obsesión sexual. Una noche mientras Lorena se tiraba a Raul en nuestra casa salí a tomar una copa. En el bar me encontré con una rubia brasiliña increible y que no paraba de mirarme. Hace tiempo que deje de creer en milagros pero no podía dudarlo, me miraba lascivamente. Mi maltrecho orgullo se recompuso un poco y me acerque dispuesto a abordarla. Y al minuto de presentarla mi di cuenta de mi error. Era una mujer altisima, con unos pechos impresionantes y una culo sobrenatural pero tenía una nuez demasiado marcada y un tono de voz demasiado grave. “Era una Travesti”
Y sin embargo le di los dos besos de rigor y me senté junto a ella en una mesita. Empezamos una conversación trivial y al cabo de 3 horas continuabamos charlando. En un momento dado me dijo: vienes a mi casa? y yo sin dudarlo acepté. Una vez en su piso directamente me desnudo totalmente y me obligo a ponerme una sandalias de tacon de color blanco, me tumbo boca-arriba levantó mis piernas y me introduce su micro-pene en mi esfinter momento en el que descubrí la puta que llevo en mi. Mi polla se encontraba totalmente laxa, floja o pendulona y se sacudía con cada embestida que mi nueva amiga Yaki me impulsaba. A su vez mientras me sostenía mis piernas con una mano, con la otra me azotaba fuertemente las nalgas y a ratos me retorcia salvajemente los pezones hasta hacerme gritar de dolor.
Todo el rato me insultaba llamandome Puta, zorra, travestí. Mi polla continuaba lacia pero un placer indescriptible recorria todo mi cuerpo y un liquido blanquecino salia de mi prepucio como si se tratara de un orgasmo femenino. Al rato sono el telefono y ella lo atendió. Jadeando me dijo que un cliente subia a verla y que me escondiera en la terraza. Eso hice y agradeci que era verano. Allí estaba yo en la terraza de una puta travesti con unos taconazos y el culo ardiendo. Me agaché lo que pude para evitar que alguien del vecindario me viera y observe a traves de la ventana. Cuando llego su cliente un hombre de 55 años, Yaki le dijo que tenía un nuevo producto para el. Que su nueva puta estaba comenzando a hormonarse y no estaba depilada pero que era una autentica fiera en la cama. ¿Si dijo el hombre? Pues traemela que la cate. Ella salió a buscarme y me planto delante de aquel señor. Así que quieres ser mujer? Bien agachate cariño y ponte a 4 patas. Así lo hice cuando me pidio que me descalzara el pie izquierdo. Lo hice y entregue mi sandalia a quien me iniciaria en este oscuro mundo (en mala hora) sin mediar palabra tomo la sandalia y con una violencia increible me incó el tacón en mi ano. Me desmaye del dolor. Al rato cuando desperté creyendo que era una pasadilla me encontre maniatado y con el inmenso miembro de mi iniciador pugnando por entrar en mi boca, crei que me ahogaba, nunca tuve mayor conciencia de mi campanilla queen aquella ocasión. Cuando se corrio entre arcadas tragué su semen y deseé volver a desmayarme pero no fue así. Pablo (era el nombre del señor) regreso con una jeringuilla y me puso una inyección enorme. Al preguntarle qué era aquello me ocntesto “Hormonas Femeninas” a partir de ahora vendras a diario a que Yaki te de tus estrogenos. Procura no fallar ni un día y ahora vete.
Marzo 20, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Quería relatarles lo que fue de mi primera vez. Tengo que manifestar que no
fue lo que yo esperaba ¡¡¡fue mucho más allá de mis expectativas!!!.
Soy una mujer de 24 años que fui educada en el seno de una familia católica,
por lo que el tema de la sexualidad en general y en especial de las relaciones
sexuales era un total tabú, por lo que crecí con muchas dudas y sobre todo con
temores. A este punto de mi vida, el ser virgen obedecía a que las relaciones
sexuales para mí eran vistas con morbo y como algo que no se debía hacer sino
hasta que una estuviera casada. Pero mi destino iba a cambiar en una fiesta…
Era la celebración de cumpleaños de un amigo mío llamado Estuardo, en esa
fiesta nos encontrábamos varios amigos de los cuales Juan era en quien más
confianza yo tenía y con quien congeniábamos mucho, nunca entre nosotros había
existido acercamiento de tipo sexual, sino que todo era puramente en un marco de
amistad, sin embargo esa noche tomamos más de lo debido pero sin llegar a
perder la conciencia y cuál no fue mi sorpresa cuando Juan se acercó a mí (en
frente de todos) y me pidió que le besara, yo no lo pensé ni dos veces y le di
un beso suave, rico, sensual, en donde nuestras lenguas juguetearon en nuestras
bocas tocando cada rincón y saboreando lo más profundo de nosotros que hacía
tiempo queríamos sentir.
El beso llegó a su final y Juan alejó su rostro del mío y ambos nos
quedamos viendo mutuamente con una actitud de asombro recíproco, callados y
asustados, sorprendidos quizá de esa actitud de los dos y de aquél beso tan
profundo y con tanto significado para los dos. Creo que muy dentro de nosotros
por todo lo que había durado nuestra amistad había un poco de atracción física
y espiritual que ninguno había manifestado hasta ese hermoso beso, fue entonces
cuando se reinició el diálogo entre nosotros:
-Qué rico besas -dijo Juan.
Mi respuesta fue el darle otro beso, estaba explotando por dentro Juan
despertó en mí una pasión que jamás había yo explorado ni experimentado.
Tengo que irme – dijo Juan volviendo a rozar sus labios y lengua contra mis
labios.
Juan empezó a caminar hacia la puerta mientras yo lo veía salir, de pronto
mi corazón y cuerpo reaccionaron de un salto y salí corriendo en busca de
persuadirlo para que se quedara otro rato más.
-Quédate otro rato más conmigo -dije después de darle otro de mis besos más
profundos, a lo que él respondió con otro beso y acariciando mi espalda con su
mano, la cual había metido debajo de mi blusa blanca de seda llegando al broche
de mi sostén. Yo al sentir su mano desabrochando mi sostén lo detuve de
reflejo, él se detuvo pero siguió besándome, la boca, mis ojos, mi frente, mi
pelo, mis orejas, mi cuello mientras su cuerpo entero me acorralaba en contra de
su auto. Fue entonces cuando Juan tomó la iniciativa…
-Ven a mi departamento -dijo Juan
-No, quedémonos acá, la estamos pasando bien así como estamos- respondí
Sin embargo, Juan no se dio por vencido y siguió insistiendo, empapando al
mismo tiempo todo mi cuerpo con sus tórridos besos. Después de quince minutos
de rogarme para que fuera a su departamento, accedí a sabiendas de lo que podía
pasar, pero por un momento olvidé todas aquellas culpas y remordimientos y solo
me dejé llevar por mis instintos pasionales. Cuando nos conducíamos a su
apartamento, no podíamos dejar de vernos el uno al otro con una mirada tan
profunda que hasta me daba miedo de lo que podría pensar de mí.
Finalmente llegamos a su apartamento, era la primera vez que yo me encontraba
con un hombre sola en medio de un encuentro que en determinado momento iba a
terminar en sexo, lo cual me daba miedo y al mismo tiempo me excitaba como
nunca.
Cuando llegamos cerró la puerta sosteniendo una de mis manos, lo que le
permitió halarme y apretarme en contra de su pecho y darme un beso de pasión
aquellos que te dicen que ya te quieren en la cama y que ya no se aguantan otro
momento más.
Me ofreció algo de tomar, yo le pedí un whisky en las rocas, él eligió lo
mismo, mientras los preparaba, me senté en el mueble de la cocina y él acarició
mis piernas por encima del pantalón que llevaba.
Qué rico hueles – dijo Juan
A lo que contesté con un gracias y con muchos besos. Sentí deseos de pasar
mí lengua en todo su rostro y fue lo que hice, a él le excitó tanto que me
cargó en sus brazos hasta llevarme a su alcoba, lo cual me causó un poco de
ansiedad y empecé a temblar del miedo de lo que podía pasar, él sintió mi
cuerpo temblar y me calmó besándome las manos y la frente, lo que encontré
extremadamente sexy y excitante.
Sentía culpa de que yo lo estuviera llevando a pensar que yo era una chica fácil
y Juan como leyendo mi pensamiento me susurró al oído que desde hace tiempo
quería estar conmigo pero por respeto no lo había hecho. Con ese comentario me
dejé llevar y solo me entregué a él.
Juan empezó a desabotonar mi blusa botón por botón y en intervalo, me
besaba el pecho, cuando llegó a soltar todos los botones, descubrió mis senos
debajo de un sostén de media copa, pasó su lengua encima de mi sostén como
preámbulo a conocer mis pezones que aguardaban por él desesperadamente. Acercó
su pecho en contra del mío y con sus manos soltó el broche del sostén, en ese
momento sentí que me desmayaba de la presión que sentía y él lo sabía. Nos
dejamos caer a la cama, nuestro lecho de amor, y me besó mis senos y pechos a más
ya no poder al punto que me dolía cuando succionaba mis pezones, lo hacía con
tanta pasión que no me podía estar quieta y me movía de lado a lado, él me
seguía con su boca a mi ritmo. Aprovechó un momento y se quitó su camisa, yo
sólo lo veía y cerraba mis ojos rápidamente. Luego empecé a sentir como sus
manos se dirigían a mis bragas de pantalón y soltó el botón y bajó la
cremallera, yo estaba muy nerviosa y como resultado empecé a llorar, él me besó
y me dijo que no me preocupara que todo iba a estar bien él no iba a hacer algo
para lo cual yo no quisiera o no estuviera lista, en ese momento pasaron tantas
cosas por mi mente que decidí ignorarlas y seguir en aquél momento que tan
bien me estaba haciendo sentir.
Juan, continuó bajándome los pantalones y quitándome mis zapatos, cuando
me quedé solo con mis interiores me dijo que yo le quitara sus pantalones a lo
que accedí inmediatamente, lo hice casi como un robot y él me dijo que le
besara las piernas cuando le bajara el pantalón, lo hice, sentí que la pasión
ya no podía ser más. Me puse encima de él con mis piernas abiertas y él
acostado boca arriba observándome cuando me dijo:
-¿Quieres ver cómo estoy por ti?-
Tomó mi mano y la puso en su pene, cuando lo toqué por primera vez retiré
mi mano automáticamente y él con un poco de presión volvió a ponerla encima
de su pene.
-Quiero que la toques bien y que la sientas y la sobes-
Eso fue exactamente lo que hice, era una sensación rara pero fabulosa, toqué
aquél garrote, duro, hinchado, fuerte que estaba encorvado dentro de los
interiores de Juan, el morbo salió de mi y por iniciativa propia le quité los
interiores viendo como aquél miembro salía parado vigorosamente esperando a
ser satisfecho, me asombré al ver que era muy grueso y muy largo, nunca pensé
que fuera tan grande, ¿cómo era que eso iba a estar dentro de mi?-pensé-
En ese entonces me quedé parada viendo aquél panorama que ya no me asustaba
tanto, Juan estiró su mano para que yo le diera la mía pero no podía
reaccionar, entonces él se sentó al filo de la cama para quitarme mis
interiores. Lo hizo suavemente, con sus dientes y cada centímetro que bajaba,
me daba un beso, cuando llegó al suelo iba subiendo con su lengua acariciando
mis piernas hasta que llegó a mi vagina, se puso de rodillas frente a mi y su
boca encajaba a nivel con mi vagina, se quedó viéndola un momento cuando empezó
a besarla con tal amor y romance que salió de mi un líquido que le gustaba a
Juan, me explicó entonces que eso indicaba que yo estaba excitada, luego siguió
explorando con su lengua hasta que yo me lancé a la cama para seguir con aquél
ejercicio que me estaba haciendo sentirme bien, poco a poco Juan fue abriendo
mis piernas hasta que las puso encima de sus hombros y su rostro quedó cara a
cara con mi vagina.
MI PRIMERA PENETRACIÓN: Juan entonces tomó sus dedos y suavemente los fue
introduciendo a mi vagina, hasta ahora no me dolía nada, únicamente sentía
una enorme pasión, fue entonces cuando me estremecí y tuve mi primer orgasmo.
Juan dijo que tocara su pene, yo lo toqué y estaba más duro y parado que
antes, parecía que iba a explotar en dirección a mi, así que lo tomé en mis
manos y lo toqué con mis dedos, eso volvió loco a Juan y me dijo que lo
metiera a mi boca, pero no lo hice porque me pareció que no me iba a gustar, él
pareció entender y me dijo…
-¿Estás lista para estar conmigo?-
-No- contesté con un poco de miedo
-No tengas miedo que no te va a pasar nada, no te voy a hacer daño, te voy a
hacer sentir mujer, mi mujer, vas a ser mía-
Esas palabras me volvieron loca así que le dije que hiciera lo que quisiera
conmigo. Juan entonces se colocó encima mío y me empezó a besar los pechos y
succionaba fuertemente mis pezones que estaban igual de erectos que su pene,
luego fue en busca de mi lengua y nos dimos un fuerte beso con un abrazo que lo
sentí tan íntimo. Puso su pene a las puertas de los labios de mi vagina y
empezó a sobar con su punta de arriba a abajo lo que me súper excitó luego
sin yo darme cuenta cada vez que él quería penetrarme yo instintivamente me
hacía para atrás al punto de llegar a la pared que teníamos en la cabecera de
la cama, ya no tenía a dónde correrme más así que eso lo aprovechó Juan tomó
mis nalguitas con una mano llevándome a su erecto y fuerte pene y me besó
fuertemente y me penetró un poco, me dolió un poco y quise gemir del dolor
pero su boca encima de la mía no me dejó así que grité por dentro y respondí
su beso con más fuerza, luego sacó su pene de nuevo y volvió a penetrarme más
profundo y así repetidas veces hasta que sacó una vez más su pene y me dijo:
-Grita si quieres, ahora sí, aquí voy-
Juan me miró y con su mano tomó su pene y me penetró fuertemente hasta el
fondo rompiendo mi himen de una sola vez, fue muy fuerte que no me pude quedar
sin hacer nada, del dolor levanté mi cabeza para buscar su boca, no la encontré
porque a él también le dolió tanto que cuando lo vi tenía los ojos cerrados.
Yo sentí que era solo de Juan, que él y yo éramos uno mismo porque sentía
aquella conexión por medio de su miembro fuerte, hinchado, súper súper grueso
tan dentro de mí. No sé si grité o no, porque me quedé sorda de tanto dolor
y tanto placer a la vez realmente quería explotar y exploté a puras lágrimas,
empecé a llorar Juan me besí mis ojos y mis mejillas y siguió penetrándome
sacando y metiendo suavemente su pene en mi vagina, a los pocos minutos llegué
a un orgasmo sintiendo que mi vagina ejercía presión en el pene de Juan lo
cual pude notar que a él le fascinaba, luego me dijo que si me dolía.
-Me duele mucho pero me gusta, no pares, hazme lo que quieras, hazme tuya-
dije
Sorpresivamente Juan sacó su pene de mi vagina y empezó con su lengua a
acariciar mi clítoris, tuve mi tercer orgasmo en su cara y con esos líquidos
corrió a mi rostro a darme un beso, luego con sus dedos acarició los labios de
mi vagina, y me succionó a más ya no poder mi clítoris.
-Toma mi pene en tus manos y métetelo tú sola- dijo Juan
-No, hazlo tú- dije
-Todo corre por cuenta tuya ahora- dijo él
Se acostó boca arriba y yo me puse encima de él, entonces tomé con mis
manos su pene y me penetré yo misma lo que sentí súper excitante y era yo la
que me movía para sentir placer, me movía arriba abajo, de un lado a otro y
entonces Juan tuvo su primera descarga adentro de mi, sentí como su líquido
caliente iba mezclándose con los míos y gritaba, gritaba de placer, lo vi
entonces y lo besé, estábamos cansados así que nos recostamos un rato
abrazados.
Como a las dos horas de estar recostados, sentí entre mis nalguitas un
miembro duro y ansioso por continuar la fiesta, yo ya estaba más que relajada y
tranquila así que …
Cuando menos sentí tenía a Juan totalmente penetrado en mí por el culo, me
dolió pero menos que en mi vagina, estábamos en una posición de los dos de
lado yo dándole la espalda a él así que me penetró cuantas veces pudo hasta
que se derramó en mi culito, no cupo toda su leche adentro y yo podía sentir
como se derramaba en mis nalguitas su semen, él se agachó a besar mis
nalguitas y recoger ese semen y lo llevó en su lengua hasta mi boca, lo que me
pareció súper sexy.
-Quiero que me masturbes-
-¿Cómo lo hago?-
-Sólo sóbalo de arriba a abajo-
Así lo hice y volvió a derramarse en mis manos y saltó un poco en mi
vientre y mis pechos, él se encargó de lamer todo mi cuerpo y limpiarme con
toda su lengua.
Nos despertamos en la mañana cara a cara, él me dió un suave y tierno beso
y dijo:
-Ya eres mía, solo mía, sólo yo te he hecho mujer, sólo tienes dentro de
ti mis jugos, sólo mi pene a visitado esa virginidad tuya, yo te descubrí,
eres mía mi chiquita, mi amor-
Cuando nos levantamos de la cama, las sábanas estaban manchadas de sangre,
lo que él encontró sensual y me abrazó y me besó. Yo al pararme no podía ni
caminar del dolor así que él me llevo al baño y nos bañamos juntos cada uno
enjabonando al otro, en medio de besos y abrazos.
Bueno ya lo tienen ¡así fue mi primera vez!
Marzo 5, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Era sábado por la noche y habíamos decidido con mi mejor amiga ir a una fiesta de disfraces en una casa. Nos pusimos nuestros disfraces, ella de angelito y yo de diablita, bien lo contrario. Me puse una remera muy escotada roja, que resaltaba mis pechos de una manera increíble, una pollerita roja también muy cortita, y unas medias de red, terminando con unos zapatos de taco; y obviamente los cuernitos y el tridente haciendo juego.
Estábamos las dos muy lindas, y dejábamos que decir. Nos tomamos una cerveza y salimos en taxi hacia la fiesta, el taxista no podía creer que un ángel y un diablo se sienten en su auto, y nos estuvo mirando todo el viaje.
Llegamos a la casa, donde estaba todo decorado y entramos, nos llevamos varias miradas con nosotras, y eso a mi me excitó. Nos encontramos con varios amigos de la secundaria, y allí estaba Gasty, un amigo mío con el cual tuve una relación en la cual no nos privamos de nada. Empezamos a bailar, a coquetear, a tomar y la fiesta siguió su camino, hasta que en un momento lo tenía a Gasty bailando conmigo. Me dijo que estaba preciosa, y él no estaba nada mal, con su disfraz de pirata, me encantaba. Seguimos bailando, rozando nuestros cuerpos, sintiendo lo calientes que estábamos, debido a que no nos veíamos hacía mucho tiempo.
Decidí que esta historia no debía terminar en unos simples bailes, así que le dije a Gasty que tenía ganas de besarlo, y él sin dudarlo ni un minuto, me dio un beso que me hizo alucinar. Seguimos bailando, besándonos, tocándonos, hasta que la cosa se puso muy caliente, Gasty me restregaba su paquete en mi culito, y yo no podía aguantar. Quería sentir eso adentro mío.
Entonces decidimos irnos al baño de arriba, pero estábamos subiendo y una conocida mía, mucho más chica que nosotros dos, me pidió que la acompañe a un baño, porque no podía aguantar. Subimos los tres, y ella se metió en el baño, Gasty me empezó a besar, olvidándose de la chica, me besaba, me tocaba los senos, el culo, me metía la mano por adentro de la pollera, y yo ya estaba tocando su paquete por arriba del pantalón. Pero la jovencita salió del baño, y nos encontró muy calientes. Se comenzó a reír, y Gasty decidió que era el momento de cumplir una de sus fantasías, comenzó a besar a la chica y la metió en el baño, me agarró de la mano y estábamos los tres ahí adentro.
La chica, llamada Cami no entendía mucho, y yo no sabía que hacer, mi chico pareció darse cuenta de esto, entonces puso a Cami entre medio de los dos, y la dio vuelta de modo que quedó frente a mi. Gasty me dijo que disfrute de lo que nos estaba pasando, y me acercó más a la chica. Comencé a besarla, olvidándome de todo, y podía sentir como Cami se calentaba cada vez más. Gasty la estaba apoyando, besando su cuello, yo escuchaba la respiración de los dos, y la mía aumentaba, puse mi mano en las tetas de Cami, y empecé a besar su cuello, y me encontré con la boca de Gasty, no podía más, lo quería adentro mío. Gasty se sentó en el borde de la bañera y le dijo a la chica que se la chupe, ella parecía no tener experiencia, y me dio pena, entonces decidí ayudarla, me arrodillé en medio de las piernas de Gasty, le bajé el pantalón y comencé a meterme suavemente la cabeza de eso que tanto quería.
Lo disfrutaba y sabía como chuparla, agarré de la mano a mi compañera y la acerqué a mí, le di un beso de confianza, y le dije que lo haga como pueda. Ella se lo acercó a la boca y lo chupó con miedo, hasta que pudo llevar un ritmo, mientras Gasty le agarraba la cabeza para que entre mucho más. Yo le tocaba sus tetas pequeñas, y decidí bajar un poco más. Le tocaba la conchita con miedo, porque nunca lo había hecho, pero ella parecía delirar con lo que le estaba haciendo, entonces supuse que le gustaba. Mientras la tocaba, nos turnábamos para chupar esa pija hermosa. Y nuestro amigo no podía más y decidió acabar en las tetas de Cami.
Yo seguí tocando a mi compañera mientras Gasty se recuperaba, nos tocábamos las dos a la misma vez, le metí un dedito, dos y llegué a los tres. Ella no podía más, y yo tampoco, entonces miré a Gasty y vi que se estaba tocando, acerqué a Cami hasta el, y le dije que disfrute de todo esto. La senté arriba de él, pero mirándome a mí, yo la besaba mientras Gasty le daba, ninguno de los tres creía lo que nos estaba pasando, pero lo disfrutábamos.
Cami acabó, entonces era mi turno, me subí arriba de Gasty, y comencé a cabalgar, él me la metía hasta el fondo, y yo subía y bajaba tratando de meterme lo más dentro posible esa verga. Gasty se paró y me puso contra la pared, me separó las piernas un poquito y me la metió hasta el fondo, era divino sentir sus huevos chocando contra mi culito. Me la metía y sacaba al segundo. Me hacía querer más y más de esa pija. Me hizo agacharme y ponerme en cuatro. Puso a Cami detrás de mí, y le dijo que me chupe la conchita, ella no sabía como hacerlo, pero a mi me gustaba, estaba muy caliente y me conformaba con cualquier cosa.
Gasty se puso adelante mío y me ofreció su verga la cual acepté gustosa, la chupaba, me la quería meter toda, pero obviamente no entraba. Sentía como Cami me chupaba y me metía los dedos y acabé de una manera increíble. Pero sin embargo quería más. Gasty se puso detrás de mí, y me empezó a dar de una manera frenética mientras la chica se tocaba, y gemía de placer. Mi chico sacó su pija y se la puso en la boca a Cami, hasta que acabó y Cami se tragó todo.
Nos vestimos y salimos del baño como si nada hubiese ocurrido, bajamos y seguimos en la fiesta, bailando y tomando. Mi pirata ya se había perdido entre la gente, por lo cual empecé a buscar a mi amiga, fui recorriendo la casa tratando de ubicarla, pero no la encontraba por ningún lado. Llegué hasta la puerta del fondo y escuché gemidos decidí ir a investigar, y me llevé una gran sorpresa al ver a mi amiga siendo penetrada por dos chicos a la misma vez, mientras le chupaba la pija a otro. Los chicos ni siquiera se percataron de que los estaba observando, pero me quedé ahí parada, pensando en lo bueno que sería poder compartir con mi amiga esos machos.
Aparecí en la escena, y los chicos me miraron, Lucía mi amiga se quedó muy quieta, aunque seguía disfrutando de las pijas de los demás, me acerqué al chico que estaba parado al cual mi amiga se la estaba chupando, y lo besé. Me comenzó a desnudar, y yo sentía esa pija apretándome contra él. Supe que era el momento de demostrar mis habilidades, por lo cual me arrodillé y me metí muy despacio la verga de este macho.
Me encantaba como me agarraba la cabeza, y me la quería meter más y más. De pronto yo seguía en lo mío y sentí como alguien me ponía en cuatro, y el chico al cual se la estaba chupando, acababa en mi cara y pelo, manchándome de semen. El otro que me había agarrado me dijo que era igual de puta que mi amiga, y que me darían los tres como habían hecho con Lucía. Cuando miré a mi amiga, estaba dormida en el suelo, seguramente extasiada de tanto coger.
El chico rubio me la metió hasta el fondo, y sentí que me moría, era demasiado grande, pero me encantaba, comenzó un mete saca increíble el cual disfruté todo lo que duró, hasta que acabó en mi espalda. El otro que todavía no me había tocado, me la metió al instante que su amigo salía, empezó a darme, mientras yo acababa una y otra vez. Estaba en el cielo, y lo disfrutaba. Me seguía dando y me decía lo puta que era, y si disfrutaba de eso.
Yo le contesté que sí, que quería más pito. Entonces se acercó el que se la había chupado, y me dijo que me la iba a meter por el culito, mientras su amigo me daba por la conchita. Yo le dije que no, pero él insistió. Su amigo se puso debajo de mí y me siguió dando en esa posición mientras chupaba mis tetas, y el otro me chupaba el culito, hasta que estuvo bien lubricado, y pudo meter su cabeza. Me dolía mucho, pero realmente no podía pensar mucho. Quería esa pija adentro, y se lo dije al chico, esto lo excitó tanto que me la metió de una. Me dolió muchísimo, pero al ratito ya empecé a disfrutar, coordinaron sus movimientos y me decía lo puta que era, hasta que los 2 salieron de adentro mío y me acabaron en las tetas, mientras su amigo le acababa en la boca a Lucía que ya estaba recuperada.
Nos levantamos y automáticamente nos fuimos. Disfruté mucho esa noche, y se lo comenté a mi amiga, y le dije que lo quería repetir. Ella me miró y me dijo que a ella le gustaría repetirlo conmigo, me besó y nos fuimos a mi departamento.
Marzo 2, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Un día de vacaciones, mis padres
me dejaron en la casa de unos vecinos, esta familia tenía tres integrantes,
dos viejitos y una chica de 17 años, era solo por unas semanas hasta
que mis padres vuelvan de sus vacaciones.
La chica se llamaba Natalia y era linda, pero una de las cosas que más
me gustaba era que cada tanto andaba descalza dentro de la casa.
Pasaron los días y me había ganado la confianza de Natalia. Una
tarde me llama desde su habitación con la mano, no había nadie
en la casa, solo estábamos nosotros dos. Cuando entre a su cuarto le
mire los pies y estaba descalza, lo cual me excité automáticamente
y me dijo
-Si te cuento un secreto ¿lo guardarías?
-por supuesto-Dije
Sacó de un cajón unas fotos y me las entregó. Cuando las
miré vi dos chicas descalzas una era ella y la otra era su amiga (según
ella), en las primeras fotos se podían ver claramente como se excitaban
al olerse los pies una a la otra y a medida que pasaba de foto podía
ver como comenzaban a oler sus olorosas medias, luego empezaban a lamerse los
pies, había fotos donde se chupaban los dedos de los pies, dedo por dedo
o todos a la ves, eran fotos totalmente excitante. Natalia me contó que
hicieron una excursión a la montaña, cuando llegaron a la sima
de la montaña, tenían los pies un poco doloridos por la caminata
y decidieron descalzarse, su amiga Sara le dio los pies a Natalia para que se
los masajeara, pero me comentó que desde chica las dos eran amantes de
los pies femeninos, cuando los empezó a masajear la excitación
le hizo oler los pies a Sara y luego lamérselos,
Me pidió por favor que guardara sus fotos en mi habitación, por
que su madre tenía una sospecha y cuando Natalia no estaba en la casa
la madre le revisaba la habitación en busca de las fotos. Me las otorgó
a mí porque sabe que la madre nunca revisaría en la habitación
de un invitado.
Al aceptar, estaba esperando que me dé su pie para lamerlo, pero no fue
así, solo me dio las gracias. Me dirigí desesperado a mi habitación,
cerré la puerta y comencé a pajearme mientras miraba las fotos,
pero al rato entra Natalia y me ve. Antes de que yo reaccionara
me dijo
-No me digas que a ti también te gustan los pies femeninos?-
y respondí -Sí-
-No te preocupes no se lo diré a nadie, solo vengo a decirte que no dejes
las fotos muy a la vista.-
De nuevo pensé que era una ocasión justa para que me deje lamerle
los pies, pero me volví a equivocar, simplemente se fue.
Natalia era la única persona en el mundo que sabía que me gustaban
los pies femeninos.
Tengo que destacar que un día noto mi excitación por los pies
de ella, pero me dijo que no dejaría que lamiera sus pies, tenía
miedo que alguien nos viera.
Desesperado y preocupado de que no se me vuelva a presentar una ocasión,
le dije
-No te preocupes hoy también estamos solos -
-No puedo, un día, Sara y yo lo hacíamos en mi cuarto y estábamos
tan excitadas que no notamos que mi madre nos estaba viendo, me di cuenta cuando
terminamos. Mi madre nunca me dijo nada pero ahora me quedó ese miedo
que hace que no pueda hacerlo dentro de la casa.-
Pero me dijo no te preocupes, fue a su habitación y volvió con
una media, dijo que no la había lavado en dos semanas, lo cual me calmó
un poco lo excitado que estaba.
Todas las noches dormía con esa media bajo mi almohada, era un olor exquisito.
Pero aún no estaba conforme tenía que lamerle los pies.
Una mañana escuche hablar por teléfono a Natalia que irían
de excursión a la montaña con Sara. Le pedí por favor que
me llevara y ella me dijo que no hay problemas. La excursión iba a ser
dentro de una semana, durante toda esa semana no pude dormir fantaseando en
mis sueños con los pies de las dos.
Pasó la semana, Cuando estábamos en la sima de la montaña,
comenzaron a quejarse que les dolían los pies, se descalzaron y dijeron
vamos a masajearlos, Sara le dio el pie a Natalia y Natalia me dio su pie. Comenzamos
a disfrutar, estaba esperando para que se comiencen a lamer los pies cuando
Sara dijo
-tengo hambre, voy a prepara la comida-
Natalia dijo -Yo quiero crema-
Le dije – Estas loca, nada mas vas a comer crema-
Natalia – Solo observa-
Natalia tomó un poco de crema y la untó en un pie de Sara, le
tomó la pierna y dirigió su boca hacía aquel pie lleno
de crema, comenzó a lamérselo, empezaron a disfrutar cada segundo.
Yo dije que quería jalea, agarré con la mano un poco del frasco
y la puse en el otro pie de Sara, lamí todo el pie, era repugnante sentir
tanto dulce pero sus pies hicieron que no parara.
Era el turno de Sara, que era la que más tenía hambre, agarró
el pie de Natalia, le puso jamón y queso, colocó pan lactal abajo
y arriba del pie, se hizo un sándwich, lo empezó a morder suavemente,
Natalia sentía la mezcla de pan, jamón y queso lleno de saliva
envolviendo su pie dentro de la boca de Sara.
Pasamos todo el día tomándonos fotos, cuando se hizo de noche
nos volvimos. Nunca voy a olvidar el sabor de los pies de Natalia y de Sara.
Febrero 28, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Por fin el reloj marca las dos de la tarde. Es hora de abandonar nuestros asientos, pasar nuestros gafetes por el checador y salir rumbo a casa. Generalmente, a pesar de la buena compañía, no disfruto mucho el tiempo que paso trabajando, pero hoy en particular, ha sido un día bastante aburrido. Lo creía difícil, sin embargo, hemos hecho menos cosas de lo acostumbrado. Creo que de las seis horas que dura el turno, sólo dos de ellas estuve haciendo otra actividad, que no fuera bobear o chismear con el compañero de al lado. Afortunadamente terminó. Ahora puedo dirigirme a casa y comer algo, que tanto me hace falta, delicioso.
¡Que suerte¡ Justo al llegar a la parada del camión, el mío va pasando. Últimamente, he tenido que esperar hasta cuarenta minutos para tomarlo. Entre que se demora, o viene tan lleno que no se detiene, se me hace bastante tarde y mis tripas empiezan a resentirlo. Al parecer, la vida me recompensa un día de aburrimiento, ahorrándome tiempo de espera. Subo al autobús y camino hasta la parte trasera, donde se encuentra un lugar desocupado. Cuando voy a medio camino, algunas gotas empiezan a estrellarse contra los vidrios. De repente, el sol se ha ocultado y varias nubes oscuras amenazan con estallar en una fuerte lluvia. Mis ruegos para que la tormenta no inicié antes de que yo llegue a mi casa, y los quejidos de mi estomago por no recibir alimento, me mantienen entretenido. Cuando menos lo pienso, hemos llegado a la estación del tren.
Camino rápidamente y gracias a otro golpe de suerte, el que a una señora se le haya atorado la mochila en la puerta, y el conductor tuviera que abrirlas de nuevo, logró entrar en uno de los vagones. Debido a que es un medio de transporte subterráneo, no se percibe el sonido de la lluvia, por lo que no se si la tormenta ha comenzado o aún tengo tiempo para llegar a mi objetivo. No cabe duda que la fortuna está de mi lado. Al bajar del tren y salir de la estación, sólo caen del cielo pequeñas gotas que apenas y se sienten en la piel.
He llegado a mi casa. Cuando cierro la puerta, repentinamente inicia el que parece un diluvio. ¡Que bien¡ Un minuto más y me hubiera empapado. No es que no lo disfrute, pero hoy traía en mi mochila papeles que no quería resultaran mojados, ni siquiera un poco. Como un alcohólico buscando un poco de vino, corro hacia el refrigerador y lo único que encuentro son gelatinas. El mole, el que sobró de la cena del día anterior, ha desaparecido. Creo que mi buena suerte comienza a esfumarse. Desafortunadamente, no es lo único que se ha ido. Como de costumbre, cada vez que hay un fuerte aguacero, el transformador que nos abastece de electricidad, ha explotado. Ahora no sólo no tengo comida, sino que tampoco tengo luz.
El saber que no puedo salir sin terminar con los zapatos llenos de agua y que no podré utilizar ningún aparato que funcione con electricidad, ha hecho que mi estómago deje de quejarse. Sin más que hacer, camino rumbo a mi cuarto. Me tiro sobre la cama. Miró por la ventana tratando de ver el paisaje, pero lo único que veo es una fuerte lluvia que impide siquiera, observar la acera de enfrente. El pasar del tiempo ha conseguido que me empiece a invadir el sueño. Intentó luchar contra ellos, pero el peso de mis ojos es mucho más fuerte y finalmente, se cierran transportándome a otro mundo. Un mundo donde la lluvia ha terminado y el que no haya electricidad, no me preocupa en lo absoluto.
Mi ropa no es la misma que vestía antes de dormir. Ahora traigo puestos, una playera azul con el número 79 en la parte delantera, unos shorts negros, y un par de tenis color gris. Camino por la calle de Juárez, rumbo a las bancas ubicadas a un costado del Mc Donalds. En una de ellas, está sentado un apuesto caballero de gran estatura y cabello corto. Labios exquisitamente gruesos y detrás de sus anteojos, unos hermosos ojos color oscuro. Lleva puesta una camisa azul que simplemente, lo hace lucir más atractivo. Jeans que marcan a la perfección, unos glúteos que mataría por apretar.. y unas sandalias que dejan al aire libre sus grandes pies, los cuales me causan una extraña y morbosa obsesión.
Cuando me ve acercarme a él, me saluda. Después del acostumbrado "..¿cómo estás?".., bajamos a tomar el tren, el que nos lleve a un lugar donde nadie más disfrute de su presencia, donde sólo yo pueda gozar de su belleza. Durante el camino hablamos muy poco. La tensión sexual que se siente en el aire es tanta, que casi puedo tocarla. Después de veinte eternos minutos, llegamos a mi casa. Al entrar, cerramos la puerta dejando atrás todo deseo que no tenga que ver con el estar juntos, el uno con el otro, el uno sobre el otro.
Como suele pasar, él me pide un vaso de agua. Sacó una tasa con dibujos de Santa Claus y un borde despostillado. La lleno hasta el tope. Se queda bebiendo, mientras yo voy al baño a lavar mis manos. Cuando salgo, él se encuentra sentado sobre el borde del sillón. La luz que entra por el ventanal que está justo detrás de él, hace que se dibujen sombras sobre su rostro que lo hacen ver aún más adorable. Me acerco tímidamente, esperando a que tome la iniciativa. Con una hermosa sonrisa, extiende sus brazos y me arropa con ellos, uniéndonos en un fuerte abrazo que me desarma por completo.
Nos separamos un poco y nos vemos un instante a los ojos, para después acercar nuestros labios. La sensación de los suyos apoyándose a los míos, y su lengua jugueteando dentro de mi boca, hacen que un escalofrío recorra todo mi cuerpo. Su respiración agitada sobre mis mejillas, y sus manos sobre mi espalda, hacen más intensa esa sensación. Sus manos se han movido de lugar y ahora se abren paso entre mis ropas, hasta llegar a mis nalgas. Las acaricia suavemente, para después apretarlas con fuerza y presionar mi cuerpo contra el suyo.
Para entonces, ya estoy más que excitado, pero no contento con eso, uno de sus dedos juega entre mis piernas. Mis brazos han comenzado a temblar un poco. Torpemente, desabrocho cada uno de los botones de su camisa. Dejo al descubierto su pecho, lleno de ese fino bello que amo acariciar. Nuestras bocas han dejado de estar unidas. La mía recorre su cuello, formando un camino con la punta de la lengua y pequeños chupetes, mientras la suya se apodera de mi oreja. El camino que mi boca seguía desciende un poco. Llega hasta sus tetillas, ya duras por la excitación del momento. Recorro sus alrededores para después absorberlas con fuerza, como queriendo que estas dieran leche. Mis manos no se han detenido. Luchan contra un cinturón que parece, por lo difícil que resulta de zafar, ser de castidad. Con su ayuda, he logrado pasar esa barrera y cuando mis manos pretendían bajar un poco más, me detengo por completo ante una tercera presencia, una de la que hasta entonces, sólo tenía ligeras sospechas.
Tras una delgada tela color azul, que define perfectamente las formas de su cuerpo, se encuentra ella, mostrando unas ganas enormes de salir de la prisión que representa su ropa, pero que, tal vez por timidez, no son suficientes para atreverse a hacerlo. Una de mis manos se le acerca y la acaricia, con movimientos suaves que terminan en ligeros apretones a su cabeza. Noto su reacción. La timidez empieza a abandonarla. Su cuerpo, que parecía encorvarse un poco, se levanta con orgullo, dejándome observar sus verdaderas dimensiones. Las palpitaciones que emite, son una señal de que está lista para ser libre. Me pide la ayude con esa tarea.
Lentamente, bajo esa delgada tela color azul y puedo apreciar su excitante desnudes. Parece un soldado, ya que a mitad de su cuerpo se inclina como sacando el pecho. Su piel es morena. Se oscurece aún más, al llegar a su rostro de extraña belleza. No son dos los ojos que tiene, sino uno.. uno que apenas y parece tener fuerzas, para mostrar una pequeña abertura, un pequeño ojo que aparenta no percibir la luz. Esa apariencia poco común, no resulta desagradable en lo más mínimo.. me hace olvidarme del apuesto caballero, de quien hasta hace unos momentos, me hacía experimentar las sensaciones más ricas.
Me concentro en ella. Con una mano al principio y después con las dos, acaricio por completo su cuerpo, desde la base hasta llegar a su único ojo, el cual intento abrir sin mucho éxito. Las caricias van subiendo en velocidad y ella parece disfrutarlo, lo noto por la rigidez de sus músculos y sus palpitaciones más constantes.
He dejado en el completo olvido al galán de labios gruesos y gran estatura.. sin embargo, a él parece no importarle. Las caricias que recibe la mujer de un solo ojo le resultan placenteras, puedo percibirlo por los pequeños sonidos que emite, muestra de placer y gozo. Animado por dichos sonidos, esta vez es mi boca la que continua con las caricias, postrando mi lengua sobre aquel ojo solitario que ha comenzado a derramar algunas pequeñas légrimas. Como buscando más de ese llanto, muevo mi lengua dentro de él por un rato, para después recorrer todo lo largo de su anatomía.
Mis caricias parecen excitarla cada vez más. Lo se porque a pesar de que no dice una sola palabra, sus movimientos son más violentos. Procurando darle todo el gusto que merece, y para calmar ese llanto, mis manos se unen a mi boca en la tarea de recorrer su cuerpo. Los sonidos de placer de parte de él, son más notorios. Los movimientos de ella, más continuos. Motivado por esto, mis caricias también son más rápidas y atrevidas. Mi piel está completamente erizada.
De pronto, siento como todo el cuerpo moreno de la extraña mujer se tensa. Con un poco de miedo por provocarle un llanto mayor y más profundo, aparto mi rostro unos centímetros. Miro fijamente al pequeño ojo, que en lugar de devolverme la mirada, comienza a llorar a chorros, mientras los sonidos de placer del hombre de pelo corto, se convierten casi en gritos.
Las lágrimas tienen la misma particularidad de todo su cuerpo, son espesas, y no transparente como suelen ser, sino blancas. Algunas de ellas han caído sobre mi cara. Con una de mis manos las recojo y las llevo hasta mi boca. El sabor también es bastante peculiar, pero no por eso deja de ser exquisito. La mujer misteriosa muestra nuevamente señales de timidez. Su cuerpo empieza a encorvarse. Parece esconderse dentro de una capa de piel que sale desde su base. Ante su repentina indiferencia, me vuelvo a acercar a mi bello hombre de ojos color oscuro. Nos fundimos en un beso lleno de ternura y amor. Volvemos a abrazarnos y me susurra al oído: "..te quiero"…
La alegría que me provocan esas palabras, es interrumpida por un sonido que me impide contestarle. El sonido de unas llaves abriendo la puerta, me regresa a la realidad, dejando al atractivo hombre y a la mujer misteriosa, dentro de aquel mundo de sueños. Con un poco de decepción, me levanto, sólo para darme cuenta de que algunas de las lágrimas de aquel ojo que no percibía la luz, extrañamente han llegado hasta mi ropa interior. Al parecer, aquel sueño me ha dejado una trusa mojada y unas ansias casi asfixiantes de que llegue el próximo domingo, día en el cual podré encontrarme nuevamente con aquella misteriosa mujer. Día en que podré contestar a las palabras del apuesto caballero de gran estatura y labios gruesos, con un: “yo también te quiero”
Febrero 24, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Hola me llamo carmen y tengo 22 años los que les voy a contar es cien porciento real bueno termine con mi novio carlós que fue el que me quito mi virginidad y me sentía sola pase como un mes masturbándome deseando tener un pene dentro de mi hasta que una tarde mi primo degni va a mi casa y me dice
- ya lo se todo carmen carlós me contó como te rompió la vagina y en el patio de mi casa se lo voy a decir a mi tía.
yo me asuste mucho y le dije que era falso, el se sonrió y me dijo:
- No tengas miedo no te voy a acusar solo quiero que me des una probada anda yo se que te va a gustar.
yo me negué y entre a mi cuarto asustada de que mi primo me acusara el era mayor que yo desde ese día comenzó un acoso que me dio miedo al principio pero no les voy a negar que después me empezó a excitar bastante.
En las tardes degni iba para mí casa hablaba con mi hermano pero siempre que podía trataba de rozar me con su pene o estaba sentado y sacaba su pene de medio lado por el shor lo hacia muy seguido me decía cosa que me excitaba mucho como cuando estábamos solos me decía:
-Carmen vas a ver te voy a poner como una perra y vas mamar mi guevo. Esto me ponía humedad pero yo disimulaba
Era tanto el acoso que una tarde el estaba en el patio de mi casa y yo espere que mi hermano saliera entonces me dirigí hacia el patio cuando llegue el estaba en la mata de mango cuando me vio saco su pene y se empezó a masturbar me decía grosería y eso me puso a mil yo veía su pene erecto y mi cuerpo se encendió mis pezones se pusieron duros como piedra cuando vi. que salio el semen de su pene me puse como loca solo lo veía y el lo noto y me decía:
-te gusta mi pene verdad prima ya sabia yo que si te gustaba eres una puta.
Cuando hoy eso me puse a mil y me fui a bañar par bajar la calentura en eso no aguante y me empecé a masturbar cuando estoy teniendo un orgasmo lo oigo en la ventana del baño me estaba espiando y me dijo:
Ya ves que si te gusta mi pene quieres tenerlo dentro de ti.
Yo no le dije nada solo me fui a mi habitación me encerré y termine masturbándome pensando en su enorme pene.
cuando me sentí mas relajada me puse un shor corto y una playera que dejara ver mis pezones me senté en la sala y me puse a ver televisión, en realidad quería verlo quería que me rozara o me tocara el no se hizo esperar mi hermano salio a jugar baloncesto y el se fue con el pero a los 5 minutos regreso yo me alegre mi corazón latía rápido el se seto a mi lado y empezó a acariciar mis piernas yo no me podría contener empecé a jadear del placer que sentía el se saco su enorme pene y yo sin pensarlo baje mi shor y mi bragas el empezó a restregar su enorme pene erecto en mi vagina y clítoris mis caderas se movían solas mi vagina lo quería adentro el me decía lo ves que si eres puta te gustan las pollas grandes yo solo gemía de placer, de pronto sentimos llegar el carro de mi papa el se subió el pantalón yo me subí rápido el shor y corrí a mi habitación.
Estuve pendiente el saludo a mi papa y se marcho a jugar baloncesto con mi hermano.
En la noche me arregle me puse un vestido y fui a una fiesta de una prima yo solo pensaba en su pene erecto en como me iba a follar en que quería ser suya esa tarde paso muy lento, a las 7 PM salí deseosa de verlo en la fiesta el me saludo de lo mas normal y me extraño que no tratara de tocarme o algo estaba algo triste de pronto se acerco por detrás de mi y me susurro:
-Te espero en el gallinero de mi casa en 10 minutos no faltes que te voy a mamar la coqueta linda que tienes y te vas a volver mi puta.
esto hizo que se humedeciera mi vagina y no lo pensé dos veces salí con la escusa de que iba para que mi tía a buscar algo que deje allá olvidado cuando llegue al patio mire que nadie me viera entrar cuando lo vi. ahí estaba con su enorme falo masturbándose eso puso mi cuerpo a mil y el me dijo ven prima tócalo no aguantaba las ganas me lo puso en mis manos y lo lleve de una vez a mi boca eso era divino los flujos de su pene sabían a lo mas rico que yo había probado el me levanto me subió el vestido y me dijo lo prometido es deuda bajo mis pantaletas y vio que estaban húmedas yo solo jadeaba de placer su lengua ponía a mi cuerpo a millón yo me sentía en el cielo cuando por fin llego lo que tenia esperando desde hace un mes el se sentó yo me coloque arriba de el y lo cabalgue con locura ya cuando iba acabar me dijo quítate que me corro y su semen cayo en mi cuca y mis senos haaaaaaaaaaa que puta eres primita bueno espero que les guste pronto les escribo de como mi primo me volvió su puta personal
Febrero 23, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Desde hace años la conocia, frecuentaba mucho mi casa ya que era muy buena amiga de mi hermana y sabia que yo le gustaba ya que solia coquetearme de vez en cuando y le preguntaba por mi a mi hermana cuando yo no estaba. A mis 18 años me encontraba estudiando preparatoria, mi experiencia sexual se limitaba solo a un par de cogidas con una amiga y aunque apenas estaba aprendiendo la necesidad era cada vez mayor, de noche sentia deseos de estar con una vieja, hasta me tentaba la idea de acostarme con mi hermana, pero eso lo platicare en otro momento. Ire al dia en cuestion, me encontraba tomando una siesta en el sofa cuando escuche a mi hermana abriendo la puerta de la sala, yo estaba a unos metros de ahí y me desperte por el rechinar de la puerta, aun tenia los ojos cerrados, escuche dos voces conversando y de inmediato deduje que era Anita, la amiga de mi hermana, hablaban un poco bajo porque mi hermana le dijo que estaba acostado y que no querian despertarme. “Vamos a mi cuarto” le dijo mi hermana, “voy a verlo nada mas” le dijo Anita. Senti una respiración en mi cara, la tenia tan cerca y ella me acariciaba el cabello mientras con su lengua me hacia circulos en mi oreja y alrededor, hice como si me fuera a despertar moviendo mi cara y mi cuerpo en eso mi hermana le dice “dejalo, lo vas a despertar, ven vamos a arriba”, después escuche las risas de ambas y comence a sentir cosquillas en mi pene en lo que comenzaba a convertirse en ereccion, abri mis ojos cuando crei que ya estaban arriba y pude ir al baño a orinar, regrese y me servi refresco, prendi la tele y me puse a verla, eran como las 10:30 am, un dia de vacaciones de verano, hacia algo de calor y el aire acondicionado no servia, el ventilador apenas podia refrescar el ambiente y la calentura que traia no hacia mas que empeorar las cosas. Fui a la cocina y me servi mas refresco, esta vez con hielo, al regresar ahí se encontraba Anita, sentada justo donde yo estaba, nos saludamos y le ofreci algo de tomar, me pidio agua solamente, asi que volvi a la cocina le servi su vaso y cuando estaba por volver ella estaba justo detrás de mi, me asusto y derrame un poco de agua en el suelo, por poco dejo caer el vaso pero apenas lo sostuve me fije que le habia manchado su blusita blanca y su pantaloncito jean ajustado, “perdona, no te vi, deja te limpio” le dije con pena, “no es nada, dejame ayudarte a limpiar” me dijo cuando le pase una toalla.
Mientras se secaba lo que podia yo limpie el agua que quedo en el piso, al agacharme ella lo hizo tambien “yo te ayudo”, no me pude negar pero en el momento en que limpiabamos nos acercamos los rostros tanto que ella me tomo del hombro con una de sus manos y me beso el cuello tiernamente, me detuve y a los pocos segundos me levante “disculpame, no se porque lo hice” me dijo, “esta bien, no es nada, es solo que me tomo por sorpresa” le dije. Regresamos a la sala y nos sentamos en el sillon, le pregunte que hacia mi hermana y me dijo que se estaba bañando ya que iban a salir con las demas amigas de compras, ella se acerco mas a mi y me vio cuando bostezaba, “tienes sueño?” me pregunto, “un poco, no pude dormir bien anoche” le respondi luego de estirar mis brazos y recargarme mas en el sillon, “acuestate, pon tus piernas hacia alla y tu cabeza hacia aca” me señalo y al instante lo hice, me recoste sobre su regazo mientras ella me hacia preguntas algo intimas, yo estaba conciente de que le gustaba pero tambien estaba conciente que ella ya habia cambiado mucho a como la recordaba siemrpe de niña. A sus 16 añitos estaba hecha toda una hembra, sus senos aunque no los mas grande estaban redonditos y paraditos tal y como a mi me gustan, su trasero paradito y con forma de corazon abultado y bien desarrollado, su rostro precioso, parecia una muñequita barbie y en general tenia una figura ligeramente mas desarrollada que las de sus amigas y semejante a la de mi hermana. Con sus manos jugo de nuevo con mi cabello y de vez en cuando me rozaba con la parte externa de sus dedos mi cuello, como si me estuviera palpando disimuladamente, las caricias tan extrañas me hicieron sentir de nuevo la calentura y le pedi que no me tocara asi, coloco un cojin sobre sus piernas debajo de mi cabeza y me voltee hacia la tv, la apago y me hizo voltear a verla, en eso me toma la cabeza con ambas manos y la lleva hasta su cara plantandome un beso tremendo, apenas separo sus labios de los mios y me incorpore y la bese con mas intensidad, “crei que no te gustaba” me dijo y yo con una sonrisa le dije “como no me ibas a gustar, eres toda una mujer”, “mejor lo dejamos para otro momento” le sugeri ya que mi hermana estaba por bajar, volvimos a sentarnos mas separados y a los pocos segundos bajo mi hermana avisandole a Anita que ya estaba por terminar de alistarse y que en unos minutos llegarian sus amigas.
Ahí estaba yo, con una probada de semejante preciosura y casi al grado de ser poseido por el deseo y tirarmela ahí mismo, aunque la calentura era difícilmente controlable me tranquilice y me fui a mi cuarto, me despedi de ella y cuando subia a mi habitación, mi hermana bajaba, le pedi que cerrarra con llave la puerta ya que me iba a acostar en mi cuarto, me fui directo al baño a darme una ducha con agua fria, al salir me recoste solo con la toalla cubriendome y creo que me dormi unos minutos, después escuche la puerta rechinando de nuevo y pense que ya se habian ido, me relaje y descanse placidamente, estaba tan a gusto que no senti esas manos urgando por mi cuerpo hasta que abri mis ojos y la vi, ahí estaba Anita recorriendome con sus dedos mis piernas, mi espalda y mi trasero por sobre la toalla, “me gustas tanto, siempre me haz gustado” me dijo con voz suave, le pregunte que hacia ahí, que paso con la salida con sus amigas y me dijo que de pretexto les dijo que se sentia mal y que se quedaria aquí, algo me decia que mi hermana y ella habian planeado eso, asi que al volver el deseo solo decidi entregarme a el, me imagine tantas veces tenerla en mi cuarto solo para mi, hacia un par de años que notaba su desarrollo y ahora que la tenia casi completamente formada no sabia que hacer, se acosto sobre mi y comenzamos a besarnos frenéticamente, sus manos me exploraban con desespero, como si el momento fuera a acabarse rapidamente, la tome de las manos y le dije que teniamos mucho tiempo, que lo hicieramos con calma, estaba buenisima, se puso sobre mi, le desabroche los cordoncitos que ajustaban su blusita y ella me ayudo a quitarsela, después recargo su pecho en mi rostro restregandome sus pechitos presos de un fino bra blanco, mi boca buscaba los pedazos descubiertos de piel y mis manos trataban de desabrochar la prenda, con un poco de destreza lo consegui y asi se lo quite. “Espera” me detuvo “primero quiero que sepas que es la primera vez, y segundo, no quiero que sea la ultima contigo”, “Quedate tranquila, estas en buenas manos” le dije cuando le fui desabotonando el jean, ella se levanto y me ayudo a quitarselo, sus piernas largas y suaves me encantaban, con mis manos las recorri hasta llevarlas a mi boca, les daba mordiscos, las lamia y las besaba pulgada a pulgada. El calzoncito que cubria su entrepierna era de fina tela como su bra y lo retire lentamente dejando al descubierto una matita de pelos apenas razurada por los costados que le hecia lucir muy bonita su rajita, al retirar por completo la prenda note que estaba un poco humeda, la oli y la deje en mi cajon a un lado de mi cama, le dije que queria un recuerdo, nuevamente volvimos a besarnos y nos revolcamos en toda la cama tocandonos y acariciandonos. No se en que momento mi toalla se desprendio y me quede desnudo con mi pene en completa ereccion rozando sus piernas y ardiendo en deseo de penetrarla.
Comence a besarle los senos y baje haciendo una linea de su boca hasta su ombligo y después su vientre, con mi lengua frote su vientre y bese la parte interna de sus piernas, ella las separo dejandome al fin comerme ese chochito lleno de jugo, comence con la parte externa dando suaves besos, su respiración estaba haciendose mas rapida “ahí papito, comete mi cosita, comeme”, rozaba su rajita por los costados y con la punta de mi lengua apenas tocaba su clítoris, la sentia cada vez mas excitada, una de sus manos estaba en sus senos pellizcando sus pezones y moviendolos en forma circular, “ahhhh comeme, meteme la lengua” me decia una y otra vez conforme su calentura iba en aumento. Puse mis manos sobre su vientre y con mis pulgares abri un poco su cosita, estaba tan humeda y el olor que desprendia era embriagador, con su otra mano me presiono mi cara hacia su raja y mi lengua entraba y salia probando cada centímetro de carne que podia. “Ahhh ahhhhh asi, mas rapido” me decia mientras con uno de mis dedos le tocaba su clítoris haciendo circulos y con la otra le frotaba las pierna, “que rico, que rico me comes papasito” me prendia como arbol de navidad escucharla tan caliente, su conchita estaba mojadisima, yo disfrutaba cada momento y no me cansaba de probarla, mi pene estaba ardiendo, paradisimo como nunca, y una sensación se apodero de mi cuando la senti venirse en mi cara dejando escapar unos gemidos de lo mas eroticos, “ahhhhhhh, ahhhhh me vengo, Ahhhhhh Ahhhhhhhhh”, no aguante mas y comence a masturbarme mientras le lamia los ultimos jugos que salian de su raja, al recuperarse de su orgasmo me pidio que dejara de masturbarme, que ella queria hacermelo y que le enseñara. Asi que me recoste, tome su mano y envolvi mi pene en ella, con su otra mano mis huevos y le dije que al prinicpio lo hiciera con firmeza pero no muy fuerte, con movimientos lentos y prolongados, aprendio a hacerlo rapidamente, pasaron unos minutos y estaba haciendolo tan bien que perdi por un momento la conciencia disfrutando tal jalada, se detuvo y me dijo “todavía no…ahora quiero que me dejeas mamartela tal y como tu me mamaste mi cosita”, “si hago algo mal dime” me dijo. Comenzo a dar suavez lenguetazos con la punta de su lengua, después metia un poco entre sus labios y lo chupaba como si se tratara una paleta, depuse metio un buen trozo en su boquita y a pesar de haberme mordido unas pocas veces con pocos intentos agarro el ritmo adecuado, la calidez de su boca y su lengua moviendose por todo mi miembro se sentía de maravilla, sus ojitos miraban los mios mientras me dejaba llevar por tal placer, cada vez metia un pedazo mas grande hasta tener la mitad de mi miembro dentro de ella comenzo a darle unas bombeadas con su mano a la base de mi pene y el resto lo tenia dentro de su boca, mi respiración estaba acelerada, con frecuencia me contorsionaba ante semejante mamada, estaba por terminar cuando regreso a un rtimo mas lento y saco de su boca mi pene, se veia que le estaba gustando y al verle esa sonrisa de diablilla supuse que era el momento.
“Vamos a hacerlo despacio, si te duele mucho dime y me salgo” le dije para que se calmara, habia algo de emocion y miedo en el ambiente, yo no queria lastimarla y ella al ser su primera vez no queria arruinarlo, asi que me puse sobre ella entre sus piernas con la cabeza de mi pene en su entrada, lo frote de arriba hacia abajo, lubricandolo mas con sus juguitos que salian sin cesar de su conchita, puse la punta de mi pene y empuje suavemente, al tener un pedazo en su interior senti la resistencia de su himen, empuje con mas suavidad y vi su carita con una mueca de molestia, no le dolia mucho pero podia ver que sentia algo de dolor, saque mi miembro y le dije al oido con voz calma “quieres seguir?”, ella asintio moviendo su cabeza y le dije de nuevo “tranquila, dolera un poco, pero veras como te voy a hacer sentir mujer”, le di un beso y de nuevo coloque la punta de mi pene en su entrada, empuje con delicadeza tratando de llegar al fondo de su humeda cuevita, poco a poco fui llegando hasta su himen y al sentirlo presione mi cuerpo y sus dedos se enterraban en mi espalda, presione mas fuerte y le deje ir toda mi carne en su interior, estaba tan lubricada que se sentia deliciosa, “ahhh, ahhhh” dejo escapar ligeros gemidos de dolor los cuales calme con unos besos, duramos un par de minutos solo besandonos, queria que se acostumbrara a tenerme dentro para comenzar a moverme con mas facilidad, cuando considere que era tiempo empece el mete y saca, le dejaba solo la punta dentro y después metia el resto hasta que mis huevos pegaron en su culito, de nuevo lo sacaba casi todo y se lo volvia a meter, unos suspiros salian de sus labios, con cada mete y saca su cuerpito se contorsionaba mas y mas hasta levantar su cinturitay mover su cabeza hacia atrás, me sentia desfallecer cada vez que escuchaba sus suplicas “metemelo mas, metelo todo”, “papito que rico lo haces, dejamelo ir todo”, decia tales cosas que crei que estaba poseida, estaba tan caliente que para no venirme trataba de pensar en otras cosas pero teniendo a esa mujer conmigo me era muy difícil. Aumente el ritmo y poco a poco sentia que estaba llegando mi orgasmo, “no pares papito, sigue me falta poco, sigue”, aguante tanto como pude hasta que me hizo saber que ya estaba por terminar “hay hay mas mas, me vengo, papasito, me vengo”, “ahhhh ahhhhhhhh ahhhh ahh” descargue toda mi leche en su interior, sus piernas me rodearon y mi cuerpo estaba tan metido en ella que podia escuchar unos chasquidos de lo humedo que tenia su oyito mas mi semen y un poco de sangre, era increíble estar dentro de Anita, estaba buenisima su cosita y siendo la primera vez, apretada como ninguna. Nos quedamos tendidos en la cama reposando después de la tremenda cogida que habiamos tenido, platicamos mucho de cómo le gustaba, que habia cambiado mucho, aclarando cosas que habian pasado, en especial todas esas veces que me coqueteaba y le hice saber que estaba despierto cuando me lamio la orega antes.
Estuvimos tendidos ahí cerca de una hora y le dije que seria mejor que nos despidieramos ya que mi hermana podria llegar en cualquier momento, mis papas habian salido de viaje por lo que no habia problema con eso, ella me dijo que hablo con su hermana y que tendriamos 6 horas mas sin visitas porque mi hermana se quedaria fuera toda la tarde con sus amigas, senti un alivio de saber eso y le propuse que aprovecharamos todo el tiempo posible. “Ya lo habias planeado verdad?” le pregunte, “tu hermana me ayudo, asi que aproveche la situacion” me dijo, comence a tocarla de nuevo, poco a poco la fui poniendo caliente de nuevo, le besaba el cuello y mordia los lóbulos de sus orejitas, no me tomo mucho tiempo, y cuando ya estabamos en la movida de nuevo le sugeri intentar otra posición, le dije que se pusiera sobre mi, puso sus piernas a los costados de mi cadera y dejo caer su cuerpo lentamente tragandose toda mi carne en su interior, comenzo un suave mete y saca arqueando su espalda y moviendose en circulos, “hay chiquita que bien te mueves”, “lo haces muy rico” le dije mientras le dejaba poner el ritmo a la situación, en un momento puso sus manos en mi pecho y comenzo a dar pequeños brinquitos, al mismo tiempo senti mis huevos pegando en su trasero y el sonido de su flujo alrededor de mi pene, sus tetitas quedaron cerca de mi boca y aproveche a saborearlas como tantas veces me habia imaginado hacerlo. El sudor de nuestros cuerpos estaba impregnado de un aroma a sexo exquisito, acerco su boca a la mia mientras aumentaba el ritmo, su aliento estaba en mi rostro y deseaba con desespero arrancarle sus labios a mordidas, “ahhh ahhhhhhh” exclamaba cada vez mas fuerte, “que rico” me repetia varias veces al oido, yo estaba fuera de mi, me sentia desfallecer con semejante placer, teniamos cerca de 20 minutos en esa posición y ambos la estabamos pasando en grande, hasta que ella doblo completamente su cuerpito y comenzo a temblar al momento que su cosita dejaba salir mas flujo, habia llegado su orgasmo, por mi parte estaba cerca el mio, no quise apresurar mucho las cosas asi que le di un par de minutos hasta que se repuso y continuo el movimiento, esta vez la recoste y sin sacarle mi pene de su interior le coloque sus piernas en mis hombros y me incline con su rostro a unos centímetros del mio, en esa posición me era mas facil rellenarla todita, a ella le encantaba como la penetraba asi, le deje ir todo mi trozo de carne hasta el fondo y luego sacaba todo menos la punta, como habia hecho al iniciar, “hay papito que grande la tienes”, “me vuelves loca” – “tu me vuelves loco mamacita, estas buenisima”, “siempre quise hacerte esto”, de vez en cuando nos deciamos alguna frase asi, solo nos ponia mas cachondos decirnos esas cosas, la veia morderse el labio y dejar salir gemidos de puro placer, de un momento a otro sentia que mi orgasmo venia y cuando senti que su cuerpito anunciaba otro orgasmo le derrame toda mi leche en su interior, estaba tan calientita y humeda su conchita y el aroma a sexo en el ambiente me hizo sentir ebrio en cierto modo, me quede recostado con ella abrasandome, no dijimos nada, no habia nada que decir, solo nos quedamos disfrutando el momento, me habre quedado dormido un par de horas y cuando desperte vi una nota agradeciendome tan buena cogida y las pantaletas estaban sobre mi almohada las oli y me heche a dormir otro rato mas. Pasaron dos dias y en una oportunidad en que hable con mi hermana me comento que sabia todo lo que habia pasado, y que le gustaria una probada para ella tambien, eso lo contare en otro momento.
Febrero 22, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Era el mes de marzo, y ella rendia una materia pendiente del secundario, tenia 16 años, y estaba hermosa.
La fui a buscar al colegio, y demostraba mucha alegria ya que habia aprobado.
Le pedi que me acompañara a una casa que teniamos en un barrio alejado, y estaba vacía. Me contestó que no había problemas, pero sí los habría…
Cuando llegamos, noté que la casa estaba completamente vacía, y solamente una silla podía ser de utilidad para mi propósito.
Ya habíamos practicado sexo oral y ella me había acariciado toda mi pija, aunque la primera vez con alguna timidez, pero nunca la había penetrado y ella seguía virgen…
Empezamos a besarnos y a acariciarnos, y empezamos a quitarnos la ropa, pero solo la parte de arriba. Le besaba los pezones y no pude aguantar más… Me senté en la silla, le levanté la falda, le saqué la tanga y la senté arriba mío. Intentábamos los dos pero no entraba. Mi pija estaba durísima y muy grande, y la concha de ella no podía abrirse más. Después de intentar varias veces, se agacho y me quito del todo los pantalones, la quise ayudar, pero me contestó “yo me encargo”, y me la empezó a chupar, de una manera única. Cuando ya no dábamos más, la volví a sentar encima mío, y con toda mi fuerza la senté en mi pija, que ya reventaba…
En el segundo intento, sentí que se empezaba a abrir, y entonces empujé como nunca, hasta que sentí que estaba la mitad adentro, y no paramos más, hasta llegar al fondo de su vagina. Ella saltaba y le encantaba sentira en el fondo suyo. Las tetas mostraban un vaivén inigualable, y la cara de placer reflejaba lo que acababa de descubrir.
Nunca mas se le borraría ese gesto, ya que a partir de ese día, se volvió puta como pocas, y cualquier ocación era buena para chupármela o para que me la cogiera, no importa donde.
Se volvió adicta al sexo, y lo que mas le gustaba era tragar el semen cuando le acababa en su boca. Hay cosas que nunca se olvidan, y su primera vez va a ser una de ellas para los dos…
| Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Nayra es como yo, le encanta el sexo y disfrutar de la vida sin reparos. Es rubia, con los ojos marrones, el pelo largo y un buen cuerpo. Ella es algo mayor que yo, tiene 29 años y es bisexual. La conocí en el gimnasio en una de nuestras clases de steps, en las que nos lo pasamos genial puntuando los culos de monitores y alumnos.
Un buen día al salir del gym, Nayra y yo decidimos ir a tomar una caña antes de bajar a casa. Paramos en una de las terrazas que yo suelo frecuentar, y entre ronda y ronda, Nayra me contó con pelos y señales su último y desastroso polvo con un tio cañón del gym. Reíamos sin parar del patético tio buenorro que la minga solo le servía para adornar las bolitas. Con cada cosa me reía más y todas las explicaciones de Nayra sobre el tipo iban siendo más humillantes cada vez.
A todo esto seguíamos con nuestras cañitas y yo, como buena amiga, le dije algo…
-Pues tía, yo conozco a uno que folla como un Dios, con ese seguro que se te quita la depresión post muculitos-
-¿Tú? si tu tienes novio. ¿o era uno que te tirabas antes?-
(Sin comentarios, solo una mirada bastó para que Nayra me entendiese)
-Y… ¿me dejarías probar con él sin ponerte celosa?- (me dijo algo extrañada)
-¿Por qué no?, no es mi novio- (le dije tranquilamente)
-Paula, tu sabes que a mí me gustaría más probar contigo que con él- (me dijo)
Entre alguna mirada indiscreta de la gente y algún que otro comentario por una pareja de abuelos que habían en la mesa de al lado, me acerqué a Nayra hablándole lentamente y le dije…
-Te propongo un trato… tú haces un trío junto a nosotros por mí, para que yo le dé una sorpresa… y, yo te dejo que te acuestes conmigo ese día aunque no me gusten las mujeres-
-¿Enserio?- (dijo sorprendida por lo que estaba oyendo)
Miré firmemente sus ojos dándole a entender que le estaba hablando muy enserio aunque mi cuerpo parecía estar echándose atrás, ya que, sinceramente, no me gustan las mujeres.
-¿Me estás proponiendo un trío?- (dijo alucinando todavía)
Volví a mirarla para que se diése cuenta de una vez por todas que no estaba de coña y se sonrojó bastante con la situación, la cual aceptó y cogió mi mano acariciándola.
-No, no, ahora no. Solo ese día, nunca más-
-Acepto, porque me pones mucho eh- (me dijo)
Continuamos con nuestras cañas hablando de otros temas y al poco rato vi el coche de Paco aparecer, que iba haciendo prácticas con una de sus alumnas. Miré insistentemente a Paco y me correspondió de inmediato, al girar mi cara vi la cara de Nayra contemplándome con la boca abierta…
-¿Qué?- (le dije)
-Vaya miraditas que te pegas con el de la autoescuela ¿no?-
Reí maliciosamente y continué con mi cerveza, con mi mirada todavía perdida en el deseo por Paco y sus intensos ojos haciéndome imaginar…
-¿No me jodas?- (me dijo Nayra medio chillando)
-mmm… sí-
-Con una mirada me lo dices todo tía, pero ¿no es un poco mayor?-
-Tú decides- (dije sonriendo como una auténtica trepa)
-Vale, vale, no hay problema, si es tan bueno como dices- (me dijo ella)
Salimos de allí ya bastante puestas con tantas cervecitas, nos despedimos y quedamos en que ya le diría fecha y hora.
Pasaron cerca de quince días hasta que ocurrió, veía a Nayra en el gimnasio a diario pero no le daba fecha todavía, solo le decía que el día que yo supiése que Paco no tenía a su hija lo haríamos. Me lo ideé todo más o menos como quería que fuése con algo de ayuda de Nayra. Hicimos un buen planteamiento del trío, iba a ser genial si nos salía bien, todo estaba preparado, compramos algunas cosas y nos dispusimos a esperar que llegase la ansiada fecha.
Llegó el día y comenzamos con el primer paso. Colocamos una cámara de video pequeñita escondida en un buen lugar donde todo se viese bien. Me puse un tanguita de hilo, taconazos y una camiseta muy ajustada que marcaba mis pezones y elevaba mis pechos. Nayra se puso una falda muy corta, tan corta que se le veía toda la parte baja del culete, sin nada bajo de ésta, un top ajustadito sin sujetador y unas sandalias con tacón de aguja.
Yo sabía que Paco estaría solo ese día y decidí mandarle un sms, sólo un sms.
*Estoy solita en casa fantaseando contigo, he sido muy mala y creo que merezco unos azotes*
*Sube a mi casa que te espero* (me contestó él)
*Ven tú a mi casa que tengo el coche en el taller* (mentí)
A eso de los veinte minutos tocaron al timbre, bajé a la puerta con lo que llevaba puesto y le abrí mirándole como una zorra. Nayra estaba esperando mi señal todavía escondida en el baño de mi cuarto.
-Tu coche esta ahí, lo acabo de ver. ¿Por qué querías que bajase yo? ¿y si nos pillan?- (me dijo Paco indignado)
-Sube- (le dije cogiéndole de la mano)
Subimos las escaleras y yo iba tocando su paquete por encima del pantalón, Paco me agarraba con fuerza, me comió la boca con ganas y tocó mis pechos con fuerza por encima de la tela, me puso contra la pared y me revolví…
-¿Tienes prisa?- (le dije)
-No, ¿por qué?-
-Pues sube-
Llegamos a mi cuarto, todo parecía ir sobre ruedas, la cámara casi que no se veía y en un momento de excitación creo que nadie la hubiese visto,solo asomaba el objetivo y muy poco. Le tumbé en la cama colocándome encima de él, que estaba mordiendome por todos los sitios. Cogí un pañuelo que tenía colocado sobre ésta y se lo puse en los ojos para que no viese nada. Me levanté buscando unos grilletes que habíamos comprado especialmente para ese día y se los puse atándole a la cama.
-¿Qué haces?- (me dijo Paco algo mosca)
Encendí la cámara para grabar y comenzó la acción.
-Chsss- (susurré) -Hoy mandamos nosotras- (añadí)
-¿¿¿Qué???-
Nayra salió del baño tal y como acordamos y se acercó lentamente a la cama, donde estaba Paco todavía sin ver nada e intentando desatarse para quitarse el pañuelo.
-Si estiras las esposas te vas a hacer daño, creo que deberías dejarme a mí- (le dijo Nayra al oído suavemente)
Le quitó el pañuelo mirándole y mordió su labio inferior con delicadeza dejándole con ganas, me estaba poniendo muy mala observando esa situación pero intenté continuar con tranquilidad el plan, para no acabar follándome la tele o cualquier otro objeto.
-Joder que buena está tu amiga Paula- (dijo Paco) -Joder, que buenas que estais Dios- (añadió atónito por lo que estaba ocurriendo)
Nayra y yo nos besábamos lentamente y nos acariciábamos dejándole mirar, nos desnudamos la una a la otra y nuestras lenguas se revolvían y jugueteaban con todas las zonas de nuestro cuerpo, en ese momento ya no sentía asco, solo quería ver la cara de goce de Paco que me estaba gustando y no poco. Bajé por sus pechos, lamiéndolos como a mí me gusta que me lo hagan, la masturbé de la misma manera que me lo hago yo y Nayra parecía disfrutar con todo. Sus jadeos eran evidentes y decidí pasar al plan B…
Nos colocamos las dos en posición fetal haciendo un 69 y nos comímos como mejor sabiamos, estaba disfrutando con todo, sobre todo al ver a Paco desesperado teniéndonos justo a su lado.
-Creo que va a explotarle el pantalón a este hombre, ¿se lo quitamos?-
-Sí claro-
Paco sonrió pensando que ya le tocaba a él, pero el juego aún no había terminado. Quitamos sus zapatos poco a poco y luego sus calcetines, Nayra desabrochó el botón de los pantalones con la boca y bajó lentamente éstos, mientras, yo lamía los dedos de los pies de Paco uno a uno como si fueran un manjar. Todo me estaba encantando y a Nayra también, sonreíamos sin parar con la situación y el morbo era indiscutible. Entre las dos quitamos los calzoncillos a Paco dejándole tan solo con la camiseta puesta y continuamos a lo nuestro. Nayra se tumbó al lado de Paco y yo lamí su coñíto con total descaro, saboreando cada fluído y mordisqueando los labios suavemente, cosa que le hacía suspirar cada vez más intensamente.
Paco por su parte, estaba intentando comer los pechos de Nayra. Al percatarse de que no llegaría, utilizó su pie para masturbar mi rajita lenta y continuadamente, cogí el pene de Paco con una de mis manos pajeándole ya que no podía continuar con el plan y dejar a perder tan admirable y duro palo, en sus máximas facultades. Nayra me miró agarrando mi cabeza con fuerza y se corrió continuamente llenándome toda la boca. Clavó sus uñas en el brazo de Paco mientras jadeaba como una perra, con sus ojos cerrados y con la boca preparada para soltar el grito de su vida. Me aparté rápidamente al sentir su corrida en mi lengua porque eso me produjo bastante asco y la incorporé besándola.
Las dos a la vez fuimos a por la polla de Paco con caras de zorras insaciables, su polla parecía que fuese a explotar y le asistimos una mamada juntas, con las dos lenguas pasándolas a toda caña por su miembro… Paco se corrió sobre nosotras llenándonos las caras de semen, eso no nos lo esperábamos, queríamos más.
Para esperar a que Paco se repusiera le quitamos las esposas, fuimos al baño, bebimos algo y apagué la cámara mostrándosela a Paco. Paco me miró confundido y la enchufé a la tele para que pudiesemos vernos en acción. Allí tumbados los tres en la cama, Paco en medio y nosotras a los lados acariciándole el pelo y el pecho, le dí al “play”. Éramos nosotros, vaya morbo nos entró a todos, como tres ninfómanos en acción nos comíamos solo de ver las caras grabadas, sobretodo, la cara de Paquito que parecía estar en otro mundo en el video. Nos rodeó fuerte con sus brazos a las dos y sonrió satisfecho…
-Me siento como Dios- (dijo)
-Pues ni si quiera has follado todavía-(le dije)
Nayra rió añadiendo…
-Todavía te queda un montón por darnos, queremos mucha caña-
-¡Pero mucha mucha eh!- (insistí)
Paco nos tocaba a las dos con sus fuertes manos, nos acariciaba lentamente el clítoris y hacía círculos, mientras tanto, yo lamía su oreja y mi amiga comía su boca de forma animal. Mi lengua fué bajando por todo el brazo de Paco, luego por su torso y acabé dandole mordisquitos en la nalga. Nayra seguía comiéndoselo a besos y masturbando su pene rapidamente. De vez en cuando, yo daba algún lametazo en el glande de Paco y bajaba a lamer los dedos de mi amiga que estaba haciendolo todo con mucho énfasis.
-Parar, parar por favor… uff, que me corro eh- (dijo Paco suspirando)
Nayra al oír a Paco, vino hacía a mí y se colocó para hacerme un buen cunnilingus, comenzó pasando sus deditos lentamente y presionando mi piercing para luego pasar sus lengua arriba y abajo sin cesar.
-Paco cariño- (dije)
-¿Sí?-
-¡Follatela como tu sabes, hazlo por mí!-
Paco se puso cerca de mí, le coloqué un preservativo con la boca mientras Nayra continuaba realizándome la faenita (realmente me era difícil terminar de poner el condón y le pedí ayuda a Paco). Terminó de ponerselo y me eché hacia abajo, mi amiga se colocó a lo perrito mientras seguía dándome placer y Paco la penetró desde atrás con la polla más dura que una roca. Le dió fuerte, como a mí me gusta que me lo haga, con rapidez, haciéndola jadear mientras me comía el coño, mis espasmos iban a más de ver a Paco follando a mi amiga de ese modo. Me miraba a mí, mientras yo apretaba la cabeza de Nayra con fuerza contra mi coño, me corrí sin dejar de mirar a Paco a los ojos.
Nayra comenzó a jadear por la gran follada que le estaba metiendo el profe y se corrió como una loba, llorando del gusto que estaba sintiendo. Paco siguió dandole caña hasta tal punto que lo ví parar en seco, sus gotas de sudor caían por toda su cara y solo de verlos así, tan extasiados por el gusto, me entraban unos cosquilleos irremediables e increíblemente placenteros. Paco la sacó y se fue al baño a quitarse el preservativo. Sonreí a Nayra y me recosté de lado dándole la espalda, mi amiga se levantó para entrar al baño cuando saliese Paco.
Paco vino y se tumbó tras de mí, abrazándome así por detrás mientras cogía mis pechos. Me besó dulcemente el cuello y yo echaba mi cabeza hacia atrás sintiendo unos cosquilleos geniales por mi espalda de tenerle tan cerca, besándome y susurrándome que todo había sido un sueño realizado para él y me lo agradecía una y otra vez.
Nayra salió del baño y nos vió, ahí los dos tumbados, cogidos de la mano acariciándonos y Paco besando mi cuello…
-Paula, yo me voy, que me parece que ya estorbo, jiji- (dijo)
-Que va tia, quedate- (le dije)
-Claro muchacha, quedate- (dijo Paco)
-No, me voy ya tía. Pasarlo bien-
-Venga cuidate y encantado de conocerte- (dijo Paco)
-Igualmente, ciao- (contestó)
Paco y yo nos quedamos abrazados un rato hablando, mientras nos besábamos. Al rato me agaché lentamente y comencé a besarle el pene con suavidad, lamiendo lentamente, quería que volviese a endurecerse y me hiciese suya. Nuestras caricias iban a más y yo estaba muy pero que muy mojada, a Paco le costó un poquito pero consiguió que volviese a estar otra vez preparada para darme una buena lección.
Le pedí que me diése por el culo, tenía tantas ganas de sentirle así. Acarició mi ano con sus dedos con dulzura y luego metió uno lentamente, me estaba dando placer otra vez, que sensación Dios mío!. Apoyó su pene totalmente erecto en mi agujero trasero y lo metió con suavidad, me encantó su movimiento pélvico, sus fuertes manos acaricaban mi clítoris mientras me daba por el culito fuerte como a mí me gusta. Me estremecía de sentirle tan a fondo, mis gritos cada vez eran más audibles y me corrí, tan cachonda estaba que tenía la pared cerca y estaba que la mordía. Mi cuerpo temblaba, me contraía, me sentía realmente bien y liberada, todo era genial. Paco siguió hasta hacer que chillase con tanta fuerza como para despertar al vecino y me abrazó fuerte todavía con su movimiento de caderas.
Se corrió dentro de mi culo, llenándome enterita, lo sentiá todo tan mojado y caer por dentro de mí, me gustaba esa sensación, era realmente buena. Nos quedamos otro rato abrazados y hablando de nuestras cosas cotidianas, en algún que otro momento nos volviamos a tocar, pero Paco me dijo que ya no podría más ni con grúa.
Paco me miró a los ojos seriamente.
-¿Y esto del trío a que ha venido?- (me dijo)
-Me apetecía darte una sorpresa-
-Ah, pues me ha gustado mucho-
-Sabia que te gustaría-
Fui al baño a darme una ducha, Paco vino tras de mí y en el baño estuvimos riendo y contando tonterías mientras nos duchabamos, primero uno y luego el otro. Me puse un tanguita diminuto y me acosté sobre la cama. Paco me miró y se sentó a mi lado acariciando mi mano.
-Voy a dormir Paco. Ya te llamo, ¿vale?- (le dije)
-Sí, me voy a casa, cuidate-
Cuando Paco viene a casa ponemos ese video y recordamos cada momento con intensidad, poniendonos cada vez más burros con cada momento. Cuando lo veo yo solita no puedo remediar el recordar a Paco follando a Nayra y masturbarme con la imaginación… Y mi amiga… ¿dónde está mi amiga ahora?… ¿quién sabe?. (la aprecio muchísimo y le agradezco su colaboración).
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