Octubre 14, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Sin mas preludios empiezo a contar mi historia que espero os resulte espectacular como lo fue para mi cuando me sucedio. Soy un chico normal de 25 años y esto que ahora les cuento me sucedio cuanto acababa de cumplir los 22 Mido 1,80, de piel y pelos castaño y mi aparato reproductor esta bien considerado por aquellas (no muchas) que ya lo han probado (en torno a los 19 o 20 CMS)
Casi todo los veranos, yo me desplazaba al norte del pais a pasar unos dias en casa de unos tios que tenemos alli Mi tio se llama Roberto, tiene 60 años y es un hombre majete Mi tia, carnal, tiene 55 años, se llama Julia y es la hermana de mi padre Ellos tienen tres hijos, pero en aquellos momentos no vivian ya ninguno en casa No voy decir que tenga un cuerpo 10 pero sus medidas son apropiadas para una mujer de esa edad que ya ha sufrido muchos avatares, Ella mide sobre 1,65 mts y pesara 55 Kg Sus pechos son pequeñitos, vamos, frecuentemente normales en una mujer de peso y estatura media, tiene unas caderitas pronunciadas en las que no habia yo reparado hasta que sucedio lo que ahora les cuento:
Resulta que fuimos mi familia y yo a pasar unos dias como acostumbrabamos en el mes de agosto Llegamos y como de costumbre nos repartimos besos entre todos ya que hacia algun tiempo que no nos veiamos En ese momento yo no te a mi tia algo triste, no sabia que le ocurria Los primeros dias transcurrian con normalidad, yo salia a conversar con amigos que tenia alli en el pueblo y daba paseos por el mismo Mi tia siempre nos ha tratado excelentemente, siempre acostumbra a agasajarnos y nos tenia siempre las camas echas, la rompa limpia, en fin todo lo que una mujer de su tiempo hace para con sus familiares.
Mi relacion con mi tia siempre ha sido de lo mas cordial, nuestros temas de conversacion eran demasiado limitados, supongo, por un lado al respeto que le debia y por otro a nuestra diferencia de edad Una noche, no seria muy tarde, al acostarme, mi tia andaba cerca de mi habitacion terminando de arreglar unas cosillas para que estuvieran listas el dia siguiente, ya me encontraba en la cama y ella entro despacio, sin encender la luz y me pregunto: Oye, ¿estas dormido? Venia a darte las buenas noches (esto era algo que mi tia hacia frecuentemente) No, le dije, acabo de acostarme y aun estoy dando vueltas intentando hacerlo Bien, no te molesto mas, que pases buena noche Se acerco para darme el beso y poso unas de sus manos sobre mi pene, que como imaginareis a esas horas estaba totalmente flacido Supongo que fue un acto totalmente involuntario y ademas creo afirmarlo con rotundidad puesto que la luz seguia apagada y era escasa la luz que entraba desde el cuarto de baño Espera tia no te vayas.
El otro dia, cuando llegamos note que estabas algo triste y estos dias te estoy notando un tanto ausente Bueno, son problemillas entre tu tio y yo, ya sabes cosas de mayores, ya no nos entendemos tan bien, pero bueno, no es nada Tras esto salio de la habitacion, me dejo un poco apenado porque no era frecuente ver a mi tia tan triste Pasaron varios dias He de decir que en ningun momento habia visto a mi tia como mujer, tan solo habia echo alguna reflexion de lo bien que se cuidaba y el aspecto tan bueno que tenia con su edad Un dia, al ir a entrar en el baño, entre sin llamar y me encontre a mi tio Roberto duchandose, mi tia acababa de salir de la ducha y con la toalla apenas tapaba su sexo y un poco de sus pechos, esto fue en fracciones de segundo, puesto que me disculpe y cerre la puerta con urgencia Me habia percatado de las maravillosas piernas que conserva y un precioso pecho que no llego a ocultar
Por la noche cuando mi tia entro a mi habitacion a darme el tradicional beso de buenas noches le comente que sentia mucho lo que habia sucedido No te preocupes, ¿aun le das vueltas a eso? Si, es que debi llamar antes de entrar Bueno, no tiene importancia, tu actua como si estuvieras en tu casa Debo decirte que tienes unas piernas lindisimas (no hice alusion a su pecho, puesto que era un comentario sin picaresca) Vaya, vaya, asi que te fijaste, eh??? Bueno, fue lo unico que vi, lo prometo No importa, me habras visto infinidad de veces en la playa y alli tambien se enseñan las piernas, o no?, ademas tu habras visto piernas y otras cosas mas bonitas… No se porque me atribuyen en casa esa faceta de don Juan, en mi familia piensan que soy un ligon o algo asi Bueno, pues hasta mañana: me dijo pasa buena noche Igualmente tia Me dio el beso y volvio a salir de la habitacion como hacia cada dia
Lo cierto es que yo empezaba a mira a mi tia con ojos maliciosos e incluso procuraba que mi aparato estuviera listo para cuando entraba a darme el beso de buenas noches Llego la noche y alli estaba yo, en mi cama, esperando el momento en que mi tia se acercara para con mi pene empalmado darle el beso No lo hacia por intentar nada mas, solo que me daba morbo la situacion Esa noche entro como de costumbre (aunque no era diario, si muy a menudo me daba el beso de buenas noches) poso su mano sobre mi pecho como se costumbre para darme el beso, pero en ese momento no encontro en pecho, rozo mi pene, que se encontraba totalmente, duro ¿Pero que es esto? Lo dijo, medio extrañada y medio en broma Nada, tia, ya sabes, Cosas de la edad (me dio mucha vergüenza) yo buscaba esa situacion morbosa pero me dio mucho palo) Pues ya no eres tan niño, ¿eso no suele pasar cuando se es mas adolescente? No se, supongo que pasa cuando estas excitado pero no hay edad para eso
Bueno, bueno, pues me marcho a dormir, pasa buena noche. Y relajate? Esto ultimo me lo dijo con ironia pero no creo que me estuviera animando a cascarmela puesto que mi familia es muy conservadora y esos temas son tabu Ahora era yo el que se paseaba hasta la ducha en boxer, como queriendo provocar una reaccion en mi tia que no se haria esperar Una tarde, me dirigia hacia la ducha con tan solo un boxer puesto y la toalla sobre mi hombro, anuncie que mi intencion era meterme en la ducha y asi fue Tras apagar el agua me sali y tome la toalla presto a secarme, me habia hecho una pajilla en la ducha, por tanto salia con el pene morcillon, y en esto que noto que la puerta se abre Era mi tia, necesitaba coger unos atuendos para su higiene personal y no me dio tiempo a alcanzar la toalla cuando ella entro: Perdon, perdon y se salio urgentemente Estaba claro que me habia visto (e incluso pienso que lo habia hecho a posta porque sabia que yo habia entrado en la ducha y ya se habia pagado en calentador)
Me tape con la toalla y dije: Ya puedes pasar, es que me has cogido in fraganti Lo se, creeme que lo siento, pico la puerta y entro: Perdon, eh! Pense que ya habrias terminado No pasa nada, estas en tu casa y es normal, ademas a mi me paso el otro dia Ella cogia del armario los utensilios que le hacia falta mientras me daba la espalda, yo mientras me secaba He alcanzado a ver un poco de tus partes, espero que no te importe, ademas ya te las veia de pequeño cuando tu madre te cambiaba, incluso, alguna vez que yo te bañe Estaba un poco acalorado, jamas habia hablado con mi tia de esas cosas y ahora no sabia que decir
Lo cierto, es que ahora he crecido, pero no importa, eres mi tia y no me he de avergonzar Pues tienes razon, si que has cambiado, y mucho. ¿Por que lo dices? (me hacia el sueco porque me estaba dando mucho morbo la situacion) Estas muy crecidito, y tu pene tampoco es el mismo Bueno, eso es logico, han pasado los años (mi pene comenzaba a recobrar vida tras la paja, me estaba excitando con la conversacion) Si, pero ese tamaño no es normal ¿Tu crees? No es que yo haya visto muchas pollas( me sorprendio su lexico, nunca la habia oido hablar en ese tono), pero creo que la tuya tiene un considerable tamaño Me quite la toalla de la cintura y casi ni me importaba que estuviera mi tia delante Ella se volvio y me dijo: Ves a lo que me refiero, eso no es normal Es que ahora… casi no atinaba a hablar pues, me he excitado un poco con la conversacion Si quieres desahogarte, me salgo (jamas hubiera imaginada que mi tia me invitara a pajearme, ella es muy recatada) No, no es para tanto, podre aguantar Vaya tamaño (no dejaba de mirar, estaba como entusiasmada) Me arme de valor y le dije: Aun podria tomar mas cuerpo No fastidies, eso seria una polla grandiosa (otra vez polla, esto se estaba saliendo del tiesto) Bueno (ya me desinhibi), la polla que tiene un joven de 22 años excitado Madre mia!!! (mi polla ya estaba a punto de reventar) Ella se volvio hacia la puerta, pense que ahi acabaria todo, pero me equivoque, cerro el pestillo de la puerta y dejo las cosas que tenia en la mano, se sento en la taza del vater y continuo diciendo: Mira, tu primo, tiene un par de años mas que tu y no tiene esa picha tan grande, creo que eres un chico muy dotado No se que decirte, me desconciertas, eres mi tia y me hablas con una amiga intima No creo que haya dicho nada del otro mundo Mi tia, iba a ducharse y comenzo a quitarse la ropa, entonces dijo: Me voy a duchar, ve vistiendote que cuando salgas del baño, entro en la ducha Bueno, dame un par de minutos para que se me baje esto (señalando mi polla) No creo que eso baje en tan solo dos minutos, mejor me voy quitando la ropa
Logicamente cuando ella comenzo a quitarse un traje de esos de andar por casa en verano, yo no podia bajar mi excitacion, se quieto el traje al completo y comenzo a desprenderse del sujetador y sus bragas Eran de lo mas anti morbo, pero que se le va a pedir a una mujer de 55 años Se quedo totalmente desnuda y paso junto a mi para introducirse en la ducha, entonces le roce mi pene (involuntariamente) en sus nalgas y ella miro diciendo: Parece que aun no ha bajado eso No, encima te has desnudado y no he podido dejar de contemplar tu cuerpo Pues vaya desilusion, o no? No, que va, estas genial, ves que mi polla siguen en su estado Eso sera porque eres un semental, no porque yo te ponga asi Introdujo una de sus piernas en la ducha y con su mano derecha toco mi pene Dios mio, es increible Pasa y duchate otra vez, te hare un hueco, no voy a dejar de contemplar esa maravilla Tia, me ha encantado que me la tocaras, no imaginaba algo asi de ti Toma, ni yo, pero hijo mio a esta edad… Tenia una mata considerable de pelos en su pubis (supongo que lo tipico en mujeres de esa edad y madres de familia normales), sus pezones rosaditos y las tetas levemente caidas pero aun bastante erectas debido a su escaso tamaño Dame jabon en la espalda Si, claro Al darme mi tia la espalda mi polla volvio rozar su cuerpo y ella la tomo con sus manos Mejor primero enjabono yo esta cosita Me tomo del pene y empezo un suave meneo arriba y abajo ¿Te gusta? Siiii, (mi voz estaba entrecortada) Mejor no la enjabonamos (y se la metio en la boca) jamas habia yo comido una polla, eso en mis tiempos no se hacia, y ahora ya no tengo que llevarme.
Por sus mamadas denotaba no ser muy experta, pero le ponia mucho teson Tia deja que te coma el coño, seguro que tampoco te lo han hecho nunca Pues tienes razon, creo que me he perdido muchas cosas Nos tumbamos en la ducha como buenamente pudimos e hicimos un 69, era genial, aunque no fuera experta me estaba dando gran placer Ahhhh, tia eres una profesional Calla, y sigue, me vas a matar, sigue, sigue… Nos incorporamos y se la meti en el coño, no dejo de sorprenderme con sus comentarios. Vamos, correte, vamos!!! Ahhhh Termine dentro de ella, no me preocupaba porque ya seria menopausica, ella quedo extasiada por aquel polvazo en la bañera, me confeso que habia sentido dos orgasmos en la penetracion, algo que i recordaba, segun ella, el ultimo casi al unisono conmigo (Habia aguantado como un jabato)
Terminamos y me dio un beso. hasta mañana, que pases buena noche. Creo que estaba confundida, no era esa la situacion Sali de la ducha y la deje que terminara ella de bañarse Mientras me secaba, me dijo: Oye, no creas que tu tia es asi, esto ha sido un accidiente, placentero pero accidente, nuestra relacion ha de seguir como hasta ahora, cordial y respetable No habra problemas Los problemillas de los que te hable con tu tio eran precisamente de esto, ya no hay noche en el año en que me satisfaga, estoy muy aburrida aunque no es tema me preocupe en demasia Bueno, tia, un beso, Me marche y cerre la puerta. No hemos vuelto a encontrarnos en esa situacion y mi relacion con ella sigue siendo de los mas normal, no hemos vuelto a hacer alusion al tema y ella sigue dandome el beso de buenas noches En el fondo mi tia necesitaba un desahogo y yo se lo proporcione aunque ahora estoy un poco apenado por lo que ocurrio
Septiembre 4, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Mi mejor amiga, unos pocos de años más pequeña q yo me hace disfrutar como nunca. (te quiero Raquel).
Mi amiga Raquel es una chica de ahora 18 años, pero cuando esto ocurrió apenas había cumplido los 15 y yo ya tenía los 20, aunque había una pequeña gran diferencia de edad nos llevábamos muy bien y siempre nos contábamos todos los problemas e incluso ella me pedía consejo para todas las cosas que le sucedían desde estudios o familia pasando por chicos.
El paso del tiempo con ella y el roce me empezó a afectar y llegué a cogerla demasiado cariño, y empezar a mirarla de otra manera, era una chica muy guapa, no era muy alta, rubia, ojos castaños, un culo muy bonito y unas tetas que aunque no muy grandes si que apetecibles para cualquier chico.
Raquel era en muchos aspectos tímida con los chicos, no sabía como reaccionar con ellos, y las pocas “aventuras” que tuvo no pasaron de un rollo de fin de semana y nunca llegaban más lejos de algunos cuantos de besos; pero conmigo era diferente, parece ser que la confianza que teníamos nos llevaba a “vacilarnos” un poco, y de broma nos metíamos el dedo del otro en la boca y jugábamos con él y la lengua, o nos decíamos cosas del estilo que estábamos calientes etc… Y esto parece que no pero daba un morbo especial.
Yo normalmente pasaba bastante tiempo en su casa cuando salía de trabajar y hablábamos, y los fines de semana salíamos un rato ya que a ella no la dejaban llegar muy tarde a casa (aún era una niña) y yo luego me iba con mis amigos a seguir la noche.
Cierto día llegue a su casa y me esperaba con ciertos nervios de emoción y me hizo pasar a su habitación, allí me contó que ese mismo Sábado podría salir hasta muy tarde, es decir estar toda la noche conmigo, ya que había convencido a sus padres de que la dejaran salir conmigo con la excusa de que yo la cuidaba y que la habían dejado quedarme en mi casa ya que sus “papis” se iban de fin de semana, así que por así decirlo “me la encasquetaron”.
Llegó el Sábado y tras recogerla fuimos a mi casa (se me olvidó decir que yo también estaba sólo ya que mis familia los fin de semana se marchaban a una casita que tenemos e un pueblo) allí dejo su maleta y por fin conoció mi casa, ya que nunca había estado. Estuvimos todos el día por ahí, comiendo en un Burger… y así hasta que llegó la noche y ya nos disponíamos a salir.
Ella estaba un poco nerviosa ya que nunca salía tan tarde y no sabía como era la noche, así que tenía muchas dudas sobre si se le acercaba un chico y esas cosillas, yo la dije que no se preocupara que ella no se fuera con nadie si no quería, y si tenía problemas que dijera que yo era su novio.
Así transcurrió la noche entre juergas con muchos de mis amigos y amigas, y la trataron bastante bien, como si fuera una más, pero su falta de costumbre de salir de marcha empezó ha hacer huella, y estaba muy cansada, asi que tras tener que repetírselo unas cuantas veces la lleve a casa y si acaso yo volver a irme y seguir la noche.
Al llegar se fue al servicio a cambiarse cuando salió otra vez vestida diciendo que se la olvidó el pijama… Íbamos a dormir en la misma habitación ya que la daba un poco de miedo dormir sola y como en mi habitación hay dos camas no había ningún problema.
Tras un rato de charla me dijo que no me fuera y que por favor no la dejara sola que la daba miedo así que fui al baño y me cambié, cuando volví me la encontré meciéndose en la cama sólo con las bragas y el sujetador, así q al verme se asusto y se tapó corriendo… No sin antes yo pedirla perdón. Yo también me metí en la cama y apagamos la luz. Al rato dijo:
Oye…
Dime… – respondí
Al venir a la habitación me has visto casi desnuda…
No te preocupes no he visto nada… – dije
No… si no me molesta, hay confianza… – y se calló
Creí q ya se había dormido, cuando volvió a abrir la boca para decirme que si la dejaba meterse en mi cama. Yo me lo tome como un poco de broma, pero al final dije q sí y se levando y aquí estábamos los 2, más juntos que nunca y ella casi desnuda… cosa que empezó ha hacer mella en mi. Podía notar su respiración y su olor, de vez en cuando nuestros pies se encontraban, y en un movimiento se dio la vuelta y nuestras caras quedaron juntas. Nos quedamos mirando, y no se como me decidí por besarla, me di cuenta de que era lo que buscaba y me sentí muy afortunado ya que la quería mucho. Nos empezamos a mover y la temperatura subía, así q en un momento estábamos destapados y yo encima de ella besándonos…
Empecé a bajar por su cuello, y agarre sus tetas con las manos apretándolas un poquito, y note que le gusto mucho ya que los pezones se la marcaron en el sujetador… decidí quitárselo, y allí tenía ante mis 2 pechos preciosos con unos pezones que muchas chicas de revista envidiarían, de un color rosado, y tan erectos q parecían un chupete, así que empecé a chapárselos, morderlos y ella en silencio….
Nunca he llegado hasta aquí – me dijo de repente
La respondí que no se preocupara que yo sólo llegaría donde ella me dejara.
Yo ya estaba a mil, y empecé a restregar su mano contra mi polla que estaba pidiendo a gritos salir del pijama. Algo me decía qnunca había tenido una polla en sus manos, y seguí llevando su mano al paquete, a veces lo apartaba, pero poco a poco empezó a juguetear, hasta q sus palabras me dejaron helado
Quieres que te haga una paja? – Me quede alucinado ¡era un sueño ¡ así q respondí con un por favor que me salió del mismo alma.
Seguí tumbado pero ahora ella sentada en mis piernas, y bajándome los pantalones…. Allí salió mi polla que estaba a mil, me la agarro y empezó a menerarla, yo sabia que en un par de meneos me iba a correr, y sin darme cuenta la dije que si me hacia una mamada… Paro de menearla y pensé que la había “cagado” pero una vez más me sorprendió, se la metió en la boca y aunque era su primera mamada no estuvo mal, su lengua se volvía loca con mi punta y veía en la oscuridad como subía y bajaba la cabeza, y un poco segundos solté un enorme ¡¡¡ me corrooooo!!! Y empecé a soltar grandes cantidades de liquido, parte en su boca y parte fuera mientras ella seguía meneándola ahora con la mano. Al terminar sólo dijo… < está rico >… y se refería a mi leche…
Ahora la tocaba disfrutar a ella, la dije que se tumbara y la empecé a bajar las bragas, me quede alucinado de los mojada que estaba, estaba seguro que abría tenido algún orgasmo, o eso pensé.
La separe las piernas y empecé a darla pequeños besitos en sus labios del coño, ella se movía pidiendo algo en su interior, pero yo quería que disfrutara. Empecé a introducir su lengua en su agujerito y ella emitía pequeños gemidos que me ponían a mil… Al rato introduce un dedo y mi lengua a la vez y pronto se corrió…
Me puse de rodillas ante ella y mi polla estaba otra vez para jugar, la dije q me la comiera otra vez, pero dijo que ahora se la metiera.
Cogí un condón de mi cartera que estaba al lado… y empecé a mecérsela despacito, ya que era su primera vez. Tenía un coño muy estrecho y parecía que mi polla iba a explotar. Dió un par de gritos de “me duele” me la agarre de una teta y empecé un par de sacudidas flojas, cuando vi que ya la gustaba seguí mas deprisa, hasta que se corrió ella primero, yo tuve que seguir un rato mas mientras ella disfrutaba como una loca.
Terminamos del polvo y se me quedó abrazada, tocándome la polla.
Esta enseguida volvió a tener ganas y se decidió por comérmela de nuevo…
Eso fue todo por esa noche, pero llegaron más. Ahora estamos juntos y esperemos que dentro de poco podamos casarnos…
Agosto 29, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Se puede decir que todo empezó hace algunos años cuando mi todavía no cuñada tenía 16 años.
Yo salía con su hermana mayor, mi relación con ella en aquella época era estrictamente la del novio de su hermana y nos veíamos en contadas ocasiones, prácticamente, cuando nos acompañaba algún que otro festivo a pasar el día en algunas de nuestras salidas que realizábamos.
Recuerdo que en esas salidas, siempre sacaba la conversación de las diferencias de cuerpo entre ella y su hermana y acababa preguntando cual de las dos tenía mejor cuerpo y cual me gustaba más, es necesario que puntualice que ambas estaban hechas en todo un bombón.
Pero era obvia mi respuesta, aunque eso no quería decir que en mis pensamientos su cuerpo de 17 años otoñales no me fuera indiferente, pero en aquella época, solo tenía ojos para la mujer que más adelante sería mi esposa.
Pasaron algunos años y empecé a convivir con mi mujer, la hermana, a partir de ahora la llamaremos Mar, solía venir a nuestra casa a pasar los fines de semana, en verano solíamos irnos a la costa y cuando coincidía, nos acompañaba, dado que mi mujer y yo hemos sido siempre bastante liberales y no hemos tenido perjuicios tontos, íbamos a una de las playas naturistas de la costa, donde pasábamos el día en pelotas.
Como no podía ser de otra manera, Mar también de despelotaba, su perfecto físico y su belleza salvaje, juntamente con una melancolía que la envolvía en aquella época, era el objetivo en la playa de todas las miradas incluida la mía, donde abundaban las parejas en su mayoría de nuestra edad.
Mar entonces con sus 19, 20 años, deslumbraba como una flor espléndidamente madura y abierta, con todos sus encantos desplegados, llameantes y abrasadores. Fueron en esos fines de semana cuando su cuerpo y sus facciones salvajes empezaron a quedarse grabados en mi mente. Era tal la atención que provocaba, que en varias ocasiones tuve que discutirme con algunos carcamales que a escondidas y en algunos casos con la complicidad de su propia esposa se hinchaban de fotografiarla, tanto desde la propia playa como con teleobjetivos desde los barcos estacionados, al final, dejó de acompañarnos.
Pasado un tiempo empezó a salir con chicos, anteriormente no había salido de su casa, fue una época alocada, como nosotros éramos los liberales de la familia, comenzó a utilizar nuestra casa como un moble, todos los muchachos que traía, eran de las mismas características, altos, guapos, chulos e inmaduros, igual que ella y así fue, no consiguió mantener ninguna relación estable con ninguno de ellos, creo que fue a partir de entonces cuando su carácter empezó a cambiar, dejo de ser alegre y se refugio en si misma, al final conoció un muchacho bastante más joven que ella, quedó embarazada y sin estar enamorada se casó.
Durante ese tiempo anterior a su boda mis relaciones con Mar habían sido las normales entre cuñados, en sus cumpleaños yo le solía hacer algún regalo, pero en esa etapa de abatimiento, empecé a regalarle alguna que otra joya sencilla, por el hecho de que se animara un poco, yo la veía bastante decaída, en fin, no sé si fue el motivo o que, el caso es que nuestras miradas comenzaron a cruzarse, no ocurrió nada especial, pero Mar inició una guerra de seducción y derribo al mismo tiempo, que continuo después de su casamiento y hasta el final de la relación familiar.
Nuestros encuentros de familia a partir de entonces eran como forzados, Mar se distanciaba de mi como si tuviera la lepra, sus conversaciones eran con su hermana o con quién fuese menos conmigo, hasta entonces nuestras conversaciones se podían enmarcar como normales, pero con cierta intimidad, ese cambio de actitud me descolocaba, en ocasiones sus ojos eran puro odio, por otra parte en esos mismos encuentros y a pesar de su comportamiento, se las arreglaba para que hubiera una pose coqueta, una mirada insinuante o una frase con sonrisa pícara o un gesto llamativo o un ligero roce y no digamos en las despedidas, casi siempre me estampaba un suave beso cálido y húmedo en mis labios al maniobrar bruscamente en el casto beso de una despedida durante el cual, las comisuras de nuestras bocas quedaban en contacto, como podéis imaginar, con estos roces y con alguna de estas insinuaciones desencadenaban en mi un deseo abrasador y una rápida erección insufrible. (De todas formas estas insinuaciones al marcharse yo se las comentaba como una anécdota a su hermana, que se reía sin más)
Sensaciones que también me provocaba cuando realizábamos alguna visita a su casa y su vestimenta seguía siendo la misma que ella podía llevar íntimamente en la soledad de su propia casa, blusas ligeras sin sujetador y pantalones holgados, todo blanco y transparente, perfectamente a la vista sus ultra pequeñas braguitas o tangas y como no podía fallar, siempre había algún motivo o incidencia para enseñarlas más, al agacharse o colocarse los pantalones muy bajos con lo cual mostraba su miniatura y su culito, estos comportamientos me encendían como una antorcha, de esta forma fueron pasando los años sin pena ni gloria con un distanciamiento familiar cada vez más importante.
Durante estos años su inmadurez le provoco la obsesión de mantener exageradamente una imagen de jovencita, dada la diferencia de edad con su marido, convirtiendo su magnifico cuerpo en otro de una anoréxica total, quién no la conociese realmente pensaría que tenía esa enfermedad, todo su encanto perdido y lastimosamente aquel cuerpo atlético, ardiente y deseable.
Curiosamente, sin tener ningún contacto ni relación en tanto tiempo, un día recibo un correo electrónico desde su trabajo, en el cual me dice sin más, que ha decidido tener una experiencia sexual conmigo, para de esta forma liberarse de un antiguo “agobio” que siempre había tenido y que de vez en cuando le seguía amargando, que a estas alturas no esta dispuesta a seguir teniéndolo, me dice que el viernes en quince días, su marido realizará un viaje acompañando a su hijo que hace deporte federativo y por el cual debe desplazarse, que me espera a las 21:00 horas en el lugar que le indique.
Como podéis imaginar semejante citación representaba para mi una bomba, como mínimo de neutrones, me puso en un verdadero dilema, que hacer, por un lado mi ética y mi moralidad, además de su hermana, la familia…..etc., por otro lado mis ansias de poseerla, de desfogar las calenturas de todos esos años y pasarla por mi polla.
Durante varios días estuve dándole vueltas al asunto, sin atreverme a comentarlo a ningún amigo, se me hacía muy difícil, también me hacía dudar del porque de esa decisión que ella había tomado, después de tanto tiempo, sin que en realidad nunca nos habíamos llegado a insinuar nada, era realmente raro, rarísimo.
Pero como podéis imaginar, me pudo más mis ansias, que cualquier otra cosa, el hombre es débil, solo pensamos con la polla según dicen y esta vez, yo iba a confirmar el dicho, a pesar de las repercusiones que para mi mismo iba representarme, y no digamos con el resto de familia si se enteraban, (al final siempre se enteran), con lo cual, conteste su correo con un escueto y breve texto:
Restaurante El Pebre Blau a las 9:30
En el lugar y a la hora convenida, Mar estaba de pie, delante de mi muy arreglada, guapa y sumamente delgada, pero yo no la veía con los ojos sino con la imaginación, veía una figura soberbia de 19, 20 años otoñales, con su pelo oscuro y rizado a lo afro, su cara de niña inocente con una sonrisa de ilusión, sus ojos pequeños pero alegres, una boca de niña con unos labios finos y su cuello largo y desnudo, era así como la veía en mi imaginación y en como la deseaba.
Vestía una blusa blanca semi transparente con un escote que resaltaba su ancha espalda y sus hombros desnudos y morenos, sobresaliendo de su blusa se insinuaban unos firmes y pequeños pechos, su cintura morena y tersa con su encantador ombligo, resaltaba ante la blancura que irradiaba su falda ancha y semi transparente que le llegaba hasta los tobillos, donde se destacaban sus formas bien redondeadas con su minúsculo tanga.
Me acerque a ella y nos besamos ligeramente, los dos estábamos cohibidos, cenamos y mantuvimos una amena conversación ajena a nuestra cita, luego con un corto paseo la lleve a un pub brasileño del paseo del Borne donde nos tomamos unas caipirinhas que nos hicieron romper las inhibiciones, pasada la media noche entrábamos en la habitación de un moble en la parte alta de Barcelona.
Estrechándola entre mis brazos la atraje hacia mi, el contacto con su cuerpo perfumado, hacia que el mío temblara y ardiera de deseo, mis labios se acercaron a los suyos rojos y turgentes y dulcemente los bese, mi lengua posesiva entro como un huracán llenando por completo su boca, recorriendo y saboreando todo lo que encontró, su cuerpo tembló de pasión, mis manos se aferraron a sus nalgas y las apreté hacia mi sexo, en aquel momento nuestras mentes y cuerpos solo deseaban una cosa, poseernos mutuamente.
Mis manos se introducían por debajo de su blusa, acariciaban y recorrían cada centímetro de la piel de su espalda, mientras mis labios recorrían su esbelto cuello y volvían a su sedienta boca a la que alimentaba con mi lengua, una de mis manos introducida en su falda descendió hasta llegar a su culito, llevaba el tanga y al tocar su duro culito con aquellos cordeles del tanga se me disparo la adrenalina, era insoportable, mis deseos ardían y ardían.
La tumbe en la cama y mientras seguía besando sus labios y boca, mis manos temblorosas le sacaban la blusa y le abrían el sujetador por la parte frontal, dejando liberados dos pechos firmes, tiesos y blancos, con unos grandes y sonrosados pezones que resaltaban con el moreno del resto de su cuerpo, mi corazón iba a estallar, mi cabeza, mi boca y mis labios se lanzaron a saborear aquellos pechos y aquellos pezones, los bese, los acaricie con mis labios y lengua, los mordisquee, finalmente se los succioné como tratando que emanara el nectar de la vida, empecé a oírla gemir, mis manos automáticamente desabotonaron su falda y la apartaban de forma enérgica, mientras observaba su ardiente cuerpo, moreno y desnudo, estirada entre sus blancas ropas delante de mi, sin ser consciente, me encontré igual que Mar desnudo y me deje caer encima de su cuerpo, el contacto con su piel me quemaba y me ahogaba al acariciar aquel cuerpo que me esclavizaba y me seducía con su solo contacto, mis labios besaban, mis manos acariciaban, buscaban cualquier punto donde perderse, mi cuerpo ardía y me mente se fundía, su tanga lo había desplazado hasta sus rodillas, mis labios y mi lengua buscaban ávidamente su clítoris entre aquel torbellino y bien recortado bello púbico y debajo de aquel soberbio pubis, protegido por unos hermosos y grandes labios, mi lengua, encontró aquella cavidad totalmente húmeda, su clítoris era grande y puntiagudo, duro como una piedra, mi lengua se hundió profundamente entre sus labios en busca de él, mi lengua saboreo, mi boca succionó y al tiempo, dos de mis dedos la penetraron en la vagina buscando su punto G, que de inmediato encontré y acaricié, su cuerpo se arqueó con un espasmo terrible pero yo seguía mordiendo, succionando y acariciando su clítoris y con mis dedos, sus gemidos y gritos quemaban en mis oídos, hasta que finalmente su cuerpo reaccionaba con un nuevo y potente orgasmo. Su flujo me cubrió el rostro, le levanté las caderas y su trasero magnífico se ofreció a mis caricias lascivas.
Ya no pude contenerme y desplazándome entre sus piernas separadas brutalmente por las mías, la penetre, mi pene entro y llegó hasta lo más profundo que pudo, sentí su sexo apretando alrededor de mi pene y yo la bombeaba con lujuria, mi glande estaba a punto de explotar, así que me relaje cuanto pude e inicie movimientos lentos pero rítmicos, mientras mi boca, mis labios y mi lengua tomaban posesión de su boca y de sus labios, Mar cruzaba sus piernas por mi cintura y así mis embestidas le llegaban hasta el fondo de sus entrañas, su carita de niña inocente y salvaje expresaba como nunca su lujuria y excitación de aquel momento, nuestro cuerpos estaban fundidos en uno, lo que sentía yo, lo sentía ella y viceversa, después de acelerar el ritmo y de unas cuantas penetraciones salvajes que no pude impedir por mi excitación, ella, en un movimiento rápido y brusco, me volteo en la cama y tomo posesión de mi cuerpo, sujetándolo con el peso de su propio cuerpo al arrodillarse e introducirse mi pene, quedando mis piernas sujetas debajo de las suyas, sin darme tiempo a reaccionar, con mi pene en su vagina, inició su propio movimiento de caderas, rítmico de entrada y salida y sus músculos vaginales perfectamente acompasados con sus movimientos de vaiven, comenzaron a succionar mi pene como un aspirador, mis sensaciones de placer llegaban al infinito, parecía que me estaban ordeñando y que de un momento a otro iba a estallar quedándome totalmente vacío, creí que iba desmayarme de placer, pero la muy puñetera cuando notaba que iba a arrasar con todo, ralentizaba su ritmo para calmarme, hasta que volvía a iniciar su ritmo frenético y constante, mi mente y mis manos estaban paralizadas, eran tan fuertes las sensaciones que solo sentía lo que me estaban haciendo y mis ojos solo veían a una mujer con cara de niña salvaje que sonreía y me cabalgaba con mi pene fuertemente sujetado entre sus piernas, sus movimientos me volvían loco, al final, Mar decidió que ella no aguantaba más y acelero el ritmo, yo explosione como nunca y mi semen como una tormenta inundo las entrañas más profundas de Mar y en ese momento, Mar también estallo, nuestras sulfurosas respiraciones nos ahogaban, mi sensación era de vacío total, parecía que me habían exprimido como una naranja, pero rebosaba de una infinita paz interior, como si estuviera descansando en la orilla de un tranquilo lago cristalino, ella, todavía convulsionando se extendía entre mis brazos y nuestras bocas ansiosas se encontraban y nuestros labios se besaban posesivamente.
Nos quedamos dormidos durante un rato pero nuestros cuerpos abrazados fueron despertando y nuestros sentidos se encendieron rápidamente como antorchas, Mar se desplazo a lo largo de mi cuerpo estirado y colocándose entre mis piernas, arrodillada, me miró lascivamente mientras sus manos acariciaban mi entrepierna, su cara de niña salvaje a medio cm. de mi pene se ocultaba repentinamente en mi entrepierna y solo veía su pelo oscuro y rizado a lo afro, mis sentidos se dispararon y mi excitación creció al notar sus labios y lengua recorrer mi ingle y como succionaba y lamía mis testículos, mientras sus manos recorrían mi pene en toda su longitud, yo la contemplaba maravillado, cuando llegaba al glande movía todos sus pequeños y finos deditos hacia delante ejerciendo presión en mi pene cada vez con más fuerza, fluidos preseminales empezaban a salir, haciéndome sentir la humedad en cada contacto, acariciaba con su mano mis testículos, sus labios rozaban mi glande y mi pene desaparecía en su boca, su lengua saboreo y lamió, chupando primero con delicadeza y succionando con más fuerza, luego, empezó a mamar mi pene frenéticamente, después de unos minutos intensos e inaguantables de placer, mi semen salio con fuerza llenando su boca, la cogí por los cabellos rizados a lo afro he impedí la salida de mi pene de su boca, hasta que se hubo tragado todo mi semen, luego le separé la cabeza haciendo que mi pene saliera de su boca, yo tenía mi polla toda mamada y comenzaba a relajarse, Mar tenía la cara mojada de su saliva y su cara de niña inocente y salvaje reflejaba toda la lujuría del momento, un hilo de mis flujos corría entre sus labios.
Mi mente excitada y eufórica al mismo tiempo, al ver a aquella orgullosa mujer/niña arrodillada entre mis piernas jaleando con su carita mojada por mis fluidos, había finalmente sucumbido a mis profundos y antiguos deseos de otra época.
Pero mi placer no acababa ahí, sino que a partir de ese momento pensaba, iba a ser yo el que dominara la situación, mientras mis deseos ardían, ese culito tan duro y de piel tan suave debía ser mío, debía tomar posesión de él, su virginidad me pertenecería para siempre y con esos pensamientos placenteros que todavía me encendían más, me levante, la sujete por la cintura levantándola y mientras mi boca saboreaba sus firmes glúteos, la puse a cuatro patas, esa posición resultaba maravillosa, me mostraba su coño esplendoroso y húmedo a rabiar, mi lengua inició el recorrido por cada uno de los grandes pliegues labiales que tenía, Mar gemía de placer y arrodillada, plegaba su cuerpo hacia abajo para abrir cuando podía su culito, con mis manos le abrí las nalgas y mi lengua empezó a recorrer toda la ranura de su culito hasta su hendidura que comencé a lamer por todo su contorno, Mar pareció que desfallecía del agudo placer que le producían mis caricias.
Le introduje uno de mis dedos en su vagina mientras gemía de placer y lo remoje cuanto pude con sus jugos vaginales, a continuación, introduje mi dedo en su ano y comencé a bombearlo entrando y saliendo suavemente, mi boca y lengua no estaban inactivas, recorrían su culito besando y mordisqueando, poco a poco fui ampliando la introducción de un dedo a dos y luego a tres.
Cuando me pareció que su esfínter se había dilatado suficientemente, pensé que había llegado mi gran momento, mi deseo estaba abrasando mi mente, me levante y me coloque detrás de su culito, mi pene lo posicione en la entrada de aquel altar que iba a ser mío por primera vez y empuje, más y más, me pene iba penetrando mientras la carita inocente y salvaje de Mar se contraía de dolor y por fin, mi pene penetraba hasta lo más profundo de su culito, me mantuve quieto un ratito, mientras Mar se recuperaba del agudo dolor que había sentido al finalizar mi penetración, cuando creí que estaba recuperada, inicie a bombear mi pene, entrando y saliendo rítmicamente, mi cadencia era cada vez más fuerte, rápida y posesiva, mis fuertes penetraciones hacia que resonaran estrepitosamente los golpes del contacto de nuestros cuerpos, Mar, aguantaba bien mis envestidas y profundas penetraciones, así que decidí penetrarla mejor y cambie de posición, colocándome de horcajadas encima de su cadera, de esta forma la penetraba con toda la longitud de mi pene, aunque era una posición agotadora, inicie nuevamente mi movimiento de penetración en su perfecto culito de suave piel que ya era mío, pero Mar volvió a sorprenderme, sabía mover su esfínter perfectamente, circunstancia que solo era posible con una gran experiencia, lo cual, dejaba por lo suelos mis pensamientos machistas de ser el primero en poseer aquel culito, aquella inocencia que emanaba de su físico y personalidad, que me arrastraba y me sometía a mil fantasías eróticas, era falsa, tenía más experiencia que una puta, este pensamiento desinflo mi pasión del momento, pero no tuve tiempo, los movimientos de Mar más los míos al unísimo, hicieron que explotara sin más dilación, mi pensamiento se enturbió y una gran sensación de placer recorría como un rayo por todo mi cuerpo, mientras mi semen como un torrente, volvía a inundar las entrañas de Mar, la cual, para mi sorpresa, se me presentaba como una gran desconocida.
Mientras la llevaba a su casa, me comentó que tenía un compañero de trabajo como amante, casado y muy lujurioso y que mantenía relaciones desde antes de su boda.
Este relato ha surgido de la imaginación del autor, cualquier parecido a una realidad, es pura coincidencia.
La lectura de este relato efectuada por un hombre finalizará pensando que es simplemente un relato erótico sin mayor complicación, la lectura por parte de una mujer será matizada y rebuscada, deduciendo motivos en cada párrafo y buscando un significado a cada situación relatada con la vida real del autor de este relato.
Agosto 9, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Dicen que la primera vez nunca se olvida, la mía es imposible de olvidarla, todo surgió de una manera muy natural, pero luego se convirtió en algo más… Estaba con mi novia en un carro compacto de esos redonditos, yo le estaba enseñando a manejar a Elena, para enseñarle la lleve a un lugar donde no transitaran carros, en las afueras de la ciudad de Cancún, ya eran varias ocasiones que le había estado enseñando a manejar, solo le faltaba practica y perdida de miedo al carro, estaba muy nerviosa, y yo le decía que se orillara en algún lado para después volver a echar andar el carro, por que lo más difícil de aprender a manejar es la salida del carro y el estacionarse.
Yo iba algo tenso en el asiento del copiloto, pues enseñar a manejar en tu propio carro si da algo de temor de que lo choquen o se eche a perder, después de estar dando algunas vueltas por el mismo lugar, comprobamos que por ahí no pasan carros muy a menudo, le pedí que aumentara la velocidad y cuando ya íbamos algo acelerados le dije que se estacionara, Elena se puso nerviosa y difícilmente pudo controlar el carro, no dimos un susto enorme por que se orillo sin pisar nunca el freno, al ultimo momento le dije que pisara el freno mientras yo agarraba el freno de mano y lo subía, el carro quedo orillado y se detuvo justo antes de subirse a la banqueta.
Con la adrenalina a mil por hora y pálidos de color nos quedamos un momento en el carro.
- Se te olvido pisar el freno. (le dije de forma brusca, pues estaba muy alterado).
- Perdóname, ya no quiero manejar (alcanzo a decir sollozando y nerviosa).
- Esta bien, no llores, esto pasa cuando uno esta aprendiendo (le dije para consolarla).
Sin decir nada ella empezó a cambiarse de lugar y quedo arriba de mi, en el asiento del copiloto, yo la abrace para consolarla, quedamos así un rato y después me dio un beso prolongado, me dijo:
- Gracias por ser tan paciente conmigo.
Yo la empecé a acariciar y a besar, la situación cambio drásticamente, empezamos a besarnos con pasión, y mis manos empezaron a recorrer su espalda, ella me abraza mas fuerte, la adrenalina que traíamos empezó a hacer efecto, pronto mis manos estaban en sus piernas, subiéndole la falda, ella me besaba el cuello de manera desesperada, y me desabrocho la camisa, recorrió con sus manos mi pecho y hasta la altura del pantalón de la manera en que jamás me habían acariciado.
Al fin logre subir su falda hasta su estrecha cintura, mientras que mis labios recorrían sus pechos, no supe ni como se desabotono su blusa de un solo golpe, pero no me importaba, estaba recorriendo con mi boca sus pechos un poco pequeños pero bien formados y duros pues era muy joven todavía, ella estaba disfrutando el momento tanto como yo, su respiración era agitada y el espacio en el que estábamos era muy chico y pronto empezamos a sudar.
Yo tenía una gran erección y ella la sentía pues estaba sobre mi solamente con su panti, desabroche mi pantalón y deje al descubierto mi verga que estaba bien parada, ella se levanto un momento y mientras me veía el miembro se quitaba sus pantis, no alcanzo a quitarse todo, pues el espacio lo impedía, hice el asiento lo mas atrás que pude, mientras ella luchaba con su ropa.
De un solo tirón la jale hacia a mi ya no aguantaba mas sin poder penetrarla, ella se acomodo arriba de mi como pudo, y empezamos a hacer el amor, para mi era la primera vez y estaba que no lo creía, ella torpemente se movía, yo no podía hacerlo pues teníamos poco espacio para maniobrar.
- Aahhh, aaahhh, maaasss maaasss.
Me decía al oído, mmmhh mmmhhh sentía el calor de su vagina en mi pene, así estábamos cuando un camión de turismo lleno pasajeros se detenía lentamente junto al carro, nosotros no nos dimos cuenta hasta que empezaron los gritos de los pasajeros, go, go, go, gritaban en ingles los pasajeros y Elena solo volteo la cara para que no la fueran a ver, yo no sabía que hacer si seguir con lo mío o abrir la puerta para mentarle toda su madre al chofer, pero estaba tan caliente que seguí al ritmo de los gritos, yeah, go, go, go, el camión solo estuvo un momento, pero vi mas de 5 flash de cámaras que salían de el, Elena y yo seguimos con lo nuestro, en vez de apenarnos nos excitó más la presencia de los turistas, y fue como volver a empezar de nuevo, y rápidamente comencé a moverme, no me importo el espacio ni el lugar, ella volvió a besarme desesperadamente.
- Aaahhh aaahhh.
Gritaba de placer mientras mi pene entraba y salía de su cálida vagina, lo goce dos veces pues no me detuve, y fueron dos veces las que mi semen salió de mi, sin para un solo momento.
Terminando la segunda vez me desplome en el asiento, todo sudado, ella empezó a fijarse si no venía algún carro cerca, y abrió la puerta para salirse a acomodar sus ropas, yo solo me abroche mi pantalón y me quede contemplando a Elena mientras ella a toda prisa terminaba de alinearse y acomodar su ropa.
- Hay que irnos antes de que regresen (dijo Elena otra vez nerviosa).
Solo me cambie de lugar y encendí el carro y nos fuimos de la calle donde se suponía no pasaban carros, solo camiones llenos de turistas.
Esa fue mi primera vez y no creo poder olvidarla, pues al andar por el internet, me encontré unas fotos que me parecieron familiares, eran de una pareja teniendo sexo dentro de un carro compacto azul.
Julio 28, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Esto me sucedió hace dos semanas cuando al salir del trabajo me encontré con Viviana, ella es una amiga de mi esposa que por cuestiones de la vida se fueron alejando hasta no tener ningún tipo de vinculo.
Ella me saluda como si nada hubiera ocurrido entre ella y mi señora y me invito a su departamento que queda al lado de mi oficina.
Como era una tarde de mucho calor Vivi me dijo que me sentara que iba a ponerse algo cómodo para estar en la casa y preparar unas bebidas.
Desde su dormitorio me pregunto por mi señora y yo por su marido, me contó que él estaba de viaje por negocios, que había partido hace casi un mes.
Cuando volvió al living vestía un pantaloncito de Jean y un corpiño que dejaba casi al descubierto sus pechos.
La verdad que el matrimonio le había sentado muy bien porque había adelgazado bastante y se veía muy bien.
Viviana me decía que siempre había lamentado la distancia que se había generado entre ella y mi señora pero que eran cosas que nadie podía explicar.
La charla fue cambiando de tema hasta que llego a como nos trataba la vida conyugal, hay ella bajo su cabeza y entre sollozos me dijo que su matrimonio había sido un error, su marido salía todos los días cuando estaba en la ciudad y si no siempre le salían sospechosos viajes de negocios que rara vez duraban menos de un mes, por lo que su vida se resumía a una eterna espera.
Por lo triste de la situación me senté a su lado para consolarla, le pase la mano por los hombros y le dije que tal vez su marido se sacrifica para que a ella no le falte nada.
Ella rompió en llanto y me dijo que ojala pudiera creer eso pero que el único dinero que entraba en la casa lo traía ella.
La situación que se había creado era muy confusa, los dos en un sillón, ella medio desnuda y confesándome que su marido hacia mucho que no cumplía con sus obligaciones.
Le tome la cara con mis manos con la única intención de secarle las lagrimas que habían empezado a caer por sus mejillas.
De pronto algo paso sin pensarlo mi pené se despertó y ella se dio cuenta, me miro a los ojos y luego de unos segundos comenzó a besarme como seguramente le hubiera gustado besar a su marido siempre ausente.
Los besos dieron paso a las caricias por todo el cuerpo y ya era muy tarde para frenar o arrepentirse.
Realmente se notaba el tiempo que había pasado sin una pija para ella sola porque enseguida se zambullo sobre mi miembro y lo devoro como si en eso se le fuera la vida, parecía que tenia intención de arrancarla de su lugar y dejársela en la boca para siempre.
Como pude la acomode y empecé a mecerle la lengua en su ya lubricada cueva y nos fundimos en un 69 que nos llevo a pasos agigantados al orgasmo casi simultaneo.
Automáticamente se acomodo con las piernas abiertas sobre el sillón y sin mediar palabras la clave hasta el fondo, ella gritaba de una manera que todo el edificio se debió enterar que la señora del 4º B estaba pasando una gratificante tarde, nunca imagine que Viviana fuera tan fogosa, era una desesperada por tener todo el tiempo su ración de pija, por eso su malestar con los viajes de su marido.
Era multiorgasmica porque no habían pasado 10 minutos que la había penetrado y ya había acabado como 4 veces.
Mientras le daba por su concha unos de mis dedos estaba perdido en el interior de su caliente culo, cuando me acercaba al orgasmo le avise y me pidió que se lo tirara en el boca, rápidamente se la saque y ella se la trago hasta hacerme acabar, se trago hasta la ultima gota que salió de mi pene.
Increíblemente después de semejante batalla mi pija seguía erecta, Vivi se puso en cuatro patas y me dijo que le inaugurara el orto que su marido siempre se lo pedía pero ella en forma de castigo se negaba a dárselo.
Mientras le bombeaba por la puerta trasera le estimulaba el clítoris con mis dedos, llevándola a otra seguidilla de orgasmos que la dejo extenuada.
Cuando acabe nos quedamos un largo rato recuperando fuerzas en el sillón, cuando de pronto su boca volvió a apoderarse de mi pene casi flácido y pronto volvió a estar como para dar pelea, entonces me tomo de la mano y me condujo hasta el baño donde nos duchamos mientras nos echábamos el polvo de despedida.
Julio 17, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Esta historia ocurrió un tiempo después de las aventuras que ya conté con mi suegra y mi cuñada. En la oficina donde yo trabajo hay una telefonista que aunque no es una mujer escultural es bastante bonita y atrayente. Un día que salimos tarde me ofrecí a darle un aventón en mi carro. Tengo que decir que hasta ese día la relación existente entre los dos era muy profesional y que no había ningún tipo de insinuación de ninguna de las partes, aunque claro que yo no desperdiciaba la oportunidad para mirarle el trasero, las piernas y parte de sus senos cuando se agachaba un poco.
Continuando con la historia, ese día cuando estábamos en mi auto
comenzamos a conversar y como el tráfico era pesado avanzábamos lentamente.
Recibí entonces una llamada de mi esposa al celular diciéndome que iba a
tener una reunión hasta tarde en la oficina y si la podía pasar a recoger en unas tres horas. Accedí por supuesto pero medio de mala gana. María (la telefonista) se dio cuenta de mi mal humor y me preguntó que pasaba y al contarle me dijo que había que tener un poco de paciencia, etc, etc.
Seguimos nuestra conversación y nos encendimos un cigarrillo. En ese
momento, sin querer se cayó el cerillo entre sus piernas (estaba usando
falda). Paré el auto a un costado de la calle rápidamente y comenzamos a apagar el cerillo. Lo logramos y ella se sobaba la pierna por el ardor. Le dije que se subiera un poco la falda y que se colocara la botella de soda helada que estaba tomando junto a la quemadura. Ella lo hizo así, y pude notar parte del color de su ropa interior. Mi pene reaccionó, el bulto me empezaba a molestar y sin que ella se diera cuenta lo acomodé a un lado, pero aún así se notaba bastante.
Arranqué el carro y me disculpé por mi torpeza. Ella no le dio importancia y seguimos nuestro camino. Como dije el tráfico estaba pesado y no avanzábamos mucho. Como a la media hora me fijo y la falda de María se había subido un poco más y ya veía claramente su calzoncito blanco, medio transparente que dejaba traslucir la oscuridad de sus bellos púbicos.
María se dio cuenta que miraba y nos quedamos en silencio un rato. Luego ella se subió completamente la falda y dijo
-“Ya que no hay nada que no hayas visto, más cómoda me siento así. “ “Claro, no hay problema. Además seguramente ya te pasó un poco el dolor y puedes sacar la botella de allí” , dije yo. Ella sonrió, dirigió su mirada hacia mi entrepierna y se dio cuenta de mi bulto y dijo:
“Creo que necesitas algo allí para enfriarte un
poco”. Yo me sonrojé y no supe que decir. María comenzó a acomodarse la falda a su posición original, pero notaba yo que lo hacía con cierta dificultad. No quise decir nada porque no sabía como lo iba a tomar. Así que dirigí mi mirada al frente y continué manejando. En eso María me acercó algo al rostro y me pidió que oliera. Aspiré y casi choco mi auto. Inmediatamente reconocí ese olor particular y medio agridulce que tienen las mujeres en la entrepierna. Sin decir nada, acercó su mano a mi bulto y lo empezó a manosear por encima del pantalón. Rápidamente y sin preguntarle a ella me fui a un pequeño hotel que había cerca, entre en el estacionamiento privado, paré el auto y le dije que bajara. “Donde estamos? “ Preguntó. “ Ya verás”. Le dije que me esperara un momento, fui a la recepción, me entregaron las llaves de una habitación y fui al encuentro de María que me esperaba en el mismo sito donde la había dejado.
Fuimos a una habitación, entramos y comencé a besarla y manosearla todavía con la ropa puesta. Ella respondía a mis caricias, bajé mi mano y la subí por su entrepierna dentro de la falda, toqué su rajita que estaba totalmente mojada. Mientras introducía un dedo en su agujero, ella me abrió la bragueta y mi falo salió totalmente lubricado. Sin quitarnos aún la ropa, la empujé en la cama, la abrí de piernas y sin pensarlo dos veces le introduje lentamente la pinga hasta que éramos un solo cuerpo. Me eché sobre ella y comencé a besarla mientras con una de mis manos le acariciaba los senos y con la otra buscaba introducir uno de mis dedos en el ano. Cada vez que llegaba cerca ella se movía y no dejaba que explorara su huequito.
Dejé de intentarlo por el momento y seguí con el excitado vaivén del mete y saca mientras sentía el olor de su sudor, sus jugos y los míos mezclándose en el pequeño ambiente del hotel. Ella gemía, yo le mordía los labios con fuerza y quería aguantar mi explosión para acabar en su boca. Finalmente empecé a sentir su orgasmo y los espasmos de sus cuerpo. Cuando ella se calmó, salí de su interior, y sin avisarle subí mi cuerpo hasta que mi palo quedó a la altura de su boca, ella abrió y
puse todo mi peso sobre su cara para obligarla a tomárselo todo. Después de unos minutos me levanté y me acerque a besarla.
Comenzamos a desvestirnos, y nos fuimos a tomar una ducha juntos. Mi pinga ya respondía nuevamente, así que mientras le jabonaba la espalda con las manos, la iba penetrando y haciéndole el amor nuevamente, bajé una mano enjabonada y mi dedo exploraba su ano ahora si libremente, luego la volteé y enfilé mi miembro a donde quería llegar, ella se oponía, pero con un poco de fuerza y convencimiento le dije que lo haría suavemente y que nunca sentiría un mejor orgasmo como el que iba a sentir.
Esto la convenció y la penetré lentamente hasta la base de mi pene. Comencé con pequeños movimientos circulares y luego cuando ya estaba bastante dilatada a entrar y salir mientras le mordisqueaba la oreja y la masturbaba con la mano. Los gemidos de ella fueron aumentando hasta que se volvieron gritos de pasión y placer, sentía en mi pene las pulsaciones de su ano y en mis dedos las pulsaciones de su vulva. No pude más y solté mi chorro dentro de ella, y mientras nos relajábamos permanecimos por un rato como dos perros después de culear, pegados y extasiados.
Julio 3, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Sentado en la parte de un autobús, viendo correr los arboles por la ventana, con ese olor en el aire que es típico del transporte público de Madrid en mi nariz, ahí estaba yo sentado, en un asiento para dos, solo, en dirección a mi apartamento.
La verdad es que nadie hubiera dicho, que el autobús iba cargado, pero tampoco desierto. Y así estaba yo cuando el autobús se paró, deteniéndose, recogiendo la gente que esperaba en la calle, entonces la vi por tercera vez.
Esa rubia que parecía haber salido de una revista de lencería, con una cara angelical pero provocativa, con unos labios carnosos y unas curvas que derretirían a cualquiera, y para deleite de mis ojos se sentó enfrente mío, yo me puse tenso, la adrenalina inundaba mis venas produciendo que mi corazón se acelerara tremendamente; esos ojos verdes haciendo contraste con ese pelo rubio cubierto de algunos bucles dorados rozando esa piel blanca y tersa, con esa sonrisa sensual, atractiva que decía: ven, cómeme.
La miré de reojo; no era la primera vez que la veía, ya la había deleitado varias veces con los ojos, tres para ser exacto. Con esa cintura, esas curvas, que te hacían fantasear con sólo mirar y ahora estaba sentada en frente mío, mirando por la ventana con una cara de melancolía, con una chaqueta negra una camisa ajustada blanca y unos pantalones de tela negros, yo empecé a fantasear, que reunía el valor para hablarle y que incomprensiblemente ésta caía bajo mis encantos, dejándose llevas por mis seducciones y terminando misteriosamente en la cama, toda desnuda bajo mi cuerpo tenso y preparado.
El bus se detuvo zarandeándome hacia delante y interrumpiendo mi fantasía, la miré, sabía que era imposible que se realizaran mis fantasías, ¿pero….? ¿Y si me atrevía? ¿Qué podía perder? Luego de auto cuestionarme regresé a mi realidad, y entonces qué digo, cómo la abarco, cómo iniciar la conversación, yo sabía que eso era imposible, nunca reuniría la voluntad y el valor para hablarle.
El tiempo corría, el autobús seguía su camino y mi tiempo de verla se agotaba, pronto se detendría el autobús otra vez y ella se bajaría, alejándose hasta el próximo Jueves, de pronto observé sus ojos, me estaban mirando pero no con deseo, como en mis fantasías sólo pasaban sobre mí barriendo todo el panorama del autobús, observándome como algo más del decorado, yo clavé descaradamente mis ojos en los suyos, zambulléndome en sus verdes pupilas, para mi asombro ella mantuvo la mirada, desafiándome o retándome, en ese momento sentí que mi corazón latía a mil por hora, casi haciéndome daño contra mis costillas, la adrenalina se podía sentir fluyendo por el torrente, en ese momento el tiempo comenzó a ralentizarse, mi cerebro procesaba todo y yo no podía contenerme, era incapaz de controlarme, era un títere de mis señales hormonales y mi subconsciente y sus instintos, entonces dije:
-Señorita, la he visto varias veces en el bus, pero nunca he reunido el valor de hablarle, si me permite preguntarle, qué le sucede?, ¿porqué está triste? y sí creé, que no es demasiado descaro, me gustaría decirle, que nunca hombre alguno había visto mujer tan bella desde que Helena por voluntad propia cruzara las puertas de Troya-
Yo me quedé de piedra mientras veía que esas palabras salían de mi boca, eran hermosas, muy cursis, y realmente no eran yo.
La Chica me miró totalmente sorprendida, y unas lágrimas brotaron de sus ojos, realmente conmovida.
-Sabes aunque yo no me haya percatado de ti hasta este momento, esas palabras me han llegado profundo, cómo te llamas?- dijo ella con una voz que sonaba a un coro de ángeles.
Yo estaba embobado, no sabía cómo reaccionar, la adrenalina se retiraba de mi torrente y esa persona poeta se retiraba escondiéndose en mis entrañas dejándome solo, solo ante esa belleza, que derrochaba sensualidad entonces hablé.
-Mi nombre es irrelevante, es más importante el suyo, y al causa de tu tristeza- dije tranquilamente-, mi adrenalina no me había olvidado, todavía estaba latente en mis venas, ella me observó, y su mirada recorrió todo mi cuerpo.
Después de eso todo fluyó sin ningún contratiempo ni problema; ella se olvidó de su parada y siguió en el bus conmigo, al aparecer nuestra conversación era suficientemente interesante para hacerla olvidarse de todo, yo me disculpé y me despedí, ofreciéndole que si quería bajarse conmigo, me ofrecía a llevarla en mi moto a su casa, siempre que ella pagara la gasolina, a lo que ella accedió con gusto.
Así que de la nada nos vimos subiendo a mi apartamento a buscar las llaves de la moto, que estaba guardada en el garaje de la urbanización. Como es la costumbre le ofrezco agua un refresco o una copita, no iba a ser yo descortés o menos que nadie, ella dice que le gustaría un té de jazmín, que ha tenido un día algo extraño y que algo relajante y aromático le sentaría bien; yo claro está, no tenía eso, así que le ofrezco té negro, normal y corriente, ella lo acepta y se saca la chaqueta colocándola en el perchero cerca de la puerta y cerrándola misma, en ese momento amigos os cuento que tuve la erección más grande conocida en la historia, ver esos pechos que sobresalían por la camiseta esa cintura asemejándose a una diosa griega, ese cuerpo sacado de una revista de lencería puso todo mi mecanismo en acción, yo sudaba testosterona y inundaba el ambiente con hormonas invitándola a el sexo.
Rápidamente me giré y apunte mi amiguito despierto hacia la pared para que ella que se encontraba en el salón no lo viera tan contento (era un poco engorroso que me viera levantando el pantalón).
La miré, mi cabeza daba vueltas y no sabía cómo llegar a la siguiente fase (no deben de creer que era o soy un novato sólo que la chica que estaba en mi sillón era de otro nivel).
Yo preparé el té, se lo serví colocándola en la mesilla, acomodándome antes la camisa por fuera para disimular, me senté junto a ella, entonces ocurrió:
-Bueno chico sin nombre, la realidad es que dos adultos desconocidos no suben a su apartamento si no tiene una idea en mente, ¿tú lo que quieres en follarme vedad?- dijo ella con toda soltura, yo me puse rojo, la sangre se apretaba en mi cara delatándome, era verdad que era un alivio que ella diera el primer paso, porque así me libraba de todos los problemas mentales que eso acarreaba, pero que lo dijera tan abiertamente me sorprendía.
Ella se sacó la camisa, sobre sus hermosas y redondas tetas un sostén rojo burdeos resaltaba contra su piel tersa y blanca contrastando, ofreciéndoseme para que yo al tomara, yo temblaba de excitación, ni siquiera el mejor pantalón jean hubiera podido disimular la tremenda erección que tenía entre piernas, esas tetas como naranjas, perfectas redondas, se veían tan turgentes. Rápidamente reaccioné, no debía ser tan desconsiderado, no podía quedarme embobado mirándole las tetas, miré sus ojos que me invitaban a desvestirme, mis manos me temblaban, así que respiré profundamente eso me tranquilizó bastante, me desabroche el pantalón y me lo saqué, con delicadeza sin prisa, luego me empecé a desajustar los botones de la camisa, en mi mente daba gracias a la decisión que había tomado hacía tres meses de empezar a ir al gimnasio una vez por semana, era verdad que no era un modelo físico, pero por lo menos estaba en forma.
Cuando me encontraba solo con calzoncillos, me abalancé delicadamente sobre ella, sintiendo la temperatura y le textura de su piel, comprimiendo sus tetas sobre mis pectorales, le metí la manó por debajo del pantalón de tela negro, tenía depilado su papucho, era delicado, con labios finos y suaves, introduje un poco el dedo, ella se mordió los labios, yo la gatillé un poco. Cerré los ojos y sólo con el tacto me lo podía imaginar, al igual que sus pezones erectos, seguro que eran pequeñitos y rosados, la desabroché el pantalón, y con las dos manos se lo saqué.
Su cuerpo semidesnudo cubierto por una tanga y un sujetador burdeos era una belleza que rozaba la locura, yo sentía mi excitación, nunca había visto a mi amigo tan grande, ella ya estaba lista para recibirme, lo notaba por la humedad que brotaba de su pozo, me agache poniendo mis rodillas en el suelo, y colocándome a la altura perfecta para que su papucho quedara a la altura de mi cara sentado en el sofá, suavemente le arranqué la tanga con los dientes, ahora su sexo era mío, estaba indefenso abierto como una flor para que yo incursionara en el, con los labios rosados iguales a los imaginados, depilado y suave, todo húmedo. Me detuve, no tenía ningún condón a mano, ella me miró y dijo:
-No te preocupes chico erecto, yo tomo pastillas no hay problemas- en ese momento reventé por dentro, derramándome en mi calzoncillos, disimule mis movimientos de eyaculación sumergiéndome entre sus suaves piernas, era justamente lo que necesitaba, me saqué el calzoncillo y lo tiré debajo de la mesa del salón, cargado de leche, ahora aguataría mucho más y no quedaría en ridículo, corriéndome a los pocos minutos, y ella no se enteraría.
Habilidosamente, apasionadamente me dedique a besuquear, mordisquear, el delicioso papucho que tenía enfrente, me encantaba tener un dedo metido dentro de ella mientras mi lengua golpeaba su clítoris, mi compañero se animaba a ratos y pronto estaría en su máxima expresión luego de haber vomitado todo su contenido, ella gozaba dejando escapar pequeños gemidos entre sus dientes blancos; que yo interpretaba y así volvía a hacer aquello que la excitaba más, esa es la clave del amante, saber interpretar los gesto y reacciones de tu pareja para así no cometer errores y superarte a ti mismo.
Ella se sentía como en el cielo con mi legua penetrándola y mis dedos dentro de ella, el placer la inundaba, luego me levanté, la giré y la puse en cuatro, sobre la mullida alfombra, ella se dejaba hacer.
Pasé la mano por su espalda y con un gesto rápido desabroche su sostén, sus preciosas tetas reclamadas por la gravedad se soltaron, yo aproveché para tocarlas, duras, redondas, la experiencia mejor que he conocido, totalmente excitante, luego delicadamente pasé la mano por su columna, bajando hasta la base de las nalgas y deslizándome por el canal que formaban sus posaderas turgente y duras, deteniéndome en su ano con mi pulgar, acariciándolo, presionándolo con la yema de mi dedo gordo, inesperadamente obtuve una respuesta de máxima excitación por parte de ella, luego descendí hundiendo el dedo por labios inferiores, saqué mi dedo de su vagina, ella estaba empapada, me agarré el pene y con un glorioso empuje la penetre, ella gimió de placer, yo sentí una oleada de placer que llegó hasta mis dedos. Comencé a moverme despacio, acelerando, bombeando con toda mi potencia dentro de ella mi pena, ella trataba de no dejar en evidencia su excitación, intentando controlar sus gemidos, pero de todas formas luchaba contra lo inevitable, las oleadas de placer y escalofríos la sacudían arrancándole de sus labios gemidos de satisfacción, con cada empuje sus tetas se movían al compas de una ritmo sexual, balanceándose.
Con mis manos tocaba sus senos, masajeándolos y apretando sus pezones duros y excitantes, produciéndole que su espalda se arquera de placer. Luego con mis manos acaricie su espalda, de arriba a abajo, era increíble la belleza de su cuerpo, esa desnudez nívea y su generosidad en curvas, bajé con mis manos hasta sus nalgas, sobándolas, con mi mano derecha descendí más, palpando el papucho y concentrándome en su clítoris, excitándolo, apretándolo con mis dedos y sobándolo, con la izquierda le tocaba el canal que creaban de sus imponentes nalgas, acercándome y alejándome de su ano, en un juego como el que no quiere la cosa, mientras mi mástil le penetraba rellenándole su agujero, luego sin previo aviso metí al mismo tiempo mi pene en su vagina y mi dedo índice en su trasero, mientras le masajeaba el clítoris, ella explotó, su vagina se comenzó a contraer y convulsionarse, ella en un largo gemido de placer absoluto se corrió, con una penetrada que desplazó sus jugos estos chorearon y cayeron, era una belleza satisfecha, yo saque mi dedo de su culo; ella había quedando exhausta, pero yo no tenía intención de dejarla ir tan fácilmente, así que la di vuelta subiéndola al sofá y yo de rodillas, emprendí de nuevo el bombeo, ella comenzó a gemir de nuevo, me miraba con sus penetrantes ojos verdes, pidiéndome más, más, más, y yo la complacía, con acelerones y lentos, pero siempre con fuerza y dedicación, ahora, tenía mis manos libres, estaban para tocarle sus pechos, dedicarse a ellos, mientras mi pene penetraba su hermoso papucho, arrancándole deliciosos gemidos, puse mis dos manos, una para cada pecho, y comencé a tocarlos rítmicamente, al compas de mis arremetidas, ella soltaba suspiros, y me miraba, yo bajé mi cabeza y sin dejar de producirle placer en sus tetas y en su agujero la comencé a besar, esos labios me sujetaban con fuerza, sus brazos me rodearon el cuello en un intento paro no dejarme escapar, pero esa era una postura poco cómoda y me deshice de su abrazo para enderezarme y continúe con mis tareas de penetración, amasar tetas y de vez en cuando bajar la cabeza para besarla, en el cuello, en las orejas o en la boca.
El cuello me molestaba por mi bajadas a besar, así que lo troné, para aliviarlo sin dejar de masajear esas montañas blancas coronadas por coronas color rosa, y esos pezones que daban ganas de mordisquearlos eternamente, en eso estaba cuando vi sobre la mesa del salón un lápiz, para ser exacto un bolígrafo, lo tomé y si previo aviso se lo introduje como “el que no quiera la cosa” por su trasero, ella gimió, soltándose por completo, dejando de controlarse, liberándose a experimentar y dejarse penetrar y sentir mi pene, luego por su excitación y ganas de follar comenzó a moverse a mi compas, acompañándome, gimiendo de placer y excitación, mi pene reaccionó a esta excitación ensanchándome y tomando más vigor, yo me asustaba, cómo era posible que fuera tan grande, realmente tenía miedo de que alguna vena se reventara, pero mi amigo respondía de maravilla; ella a su vez respondió a mi expansión de pene con más excitación y más movimientos, yo no podría creer que fuera posible tanta excitación en una mujer, introduje el lápiz todavía más, moviéndolo delicadamente, ella parecía enloquecer, sus pezones eran piedras duras y sus vagina se contraía de puro gusto, soltando lubricante. Yo sólo quería penetrarla con todo mi fuerza, levanté sus piernas y me las puse en los hombros (todos sabrán que esta postura te permite llegar más a fondo).
Mis arremetidas la hacían suspirar y gemir de placer, ya no trataba de controlarle, extendía sus brazos y me agarraba por la cintura, pidiéndome más, su voz era increíble, me quedaba poco tiempo para correrme, así que dije: -Me corro, me corro, – gritándolo sin importar que mis vecinos me oyeran o cualquier persona, ella reaccionó a mis palabras gritando que ella también se corría, y era verdad su respiración era rápida, agitada y entrecortada llena de grititos de placer.
Gotas de sudor perlaban su cara y lubricaba su cuerpo concediéndole una imagen salvaje. Era una diosa follada por un mortal, un chocho de ensueño relleno por mi pene, que lo llenaba rozando su interior con su punta, cada vez que arremetía con fuerza tocando el fondo de su coño ella se volvía loca. Ella era sin dudas una diosa y mi desempeño era increíble, más de una hora frotando mi mástil con su barco, ella empezó a gemir anunciando su orgasmo gigante, yo me excité más y mi pene bombeo todo el esperma que quedaba, ella se convulsionaba de placer, luego todo, se fue calmando yo me eché encima de ella sin retirar el lápiz de su trasero y con mis manos sobre sus tetas como tenazas, y mi pene en su papucho, regresando a la normalidad, ella me miraba, luego se levantó, con delicadeza extrajo el lápiz de su hermoso trasero y se puso su ropa dejándome sentado en el sofá, ella se fue finalmente, yo sólo la despedí con un beso en la boca a lo que ella respondió agarrando a mi amiguito y susurrándome en el oído “Te has lucido”, mi ego se hinchó y bajé mis manos sobre sus hermosos pechos cubiertos por el sostén y su camiseta, masajeándoselas en círculos, ella se dejó hacer y luego se fue, yo me senté en el sofá con una cara de satisfacción total bebiéndome su té, cuando me lo terminé con pequeños sorbos y puse mis pies sobre la mesilla del salón para acomodarme más estos se toparon con un tarjeta sobre la mesa, me levanté y la tomé, esta tenía un nombre y un número de teléfono que no os diré, ya que ella es solo mía.
Mayo 19, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Hola a todos mi nombre es Víctor y lo que les quiero contar
es algo que me paso hace como quince días en el metro de la ciudad de México que
linda ciudad. Bueno una de tantas que he vivido.
Me dirigía a mi trabajo como de costumbre, me dirigía hacia
la estación insurgentes pero tengo que transbordar en la estación de san Lázaro,
es decir, de la línea verde a la rosa.
Por lo regular las mañanas están a reventar en el metro, los
que viven en esta gran ciudad saben a lo que me refiero, pues eran como las 8:00
y es cuando el metro esta en su pleno apogeo.
Me encontraba esperando en el anden y al parecer el metro se
tardó un poco mas que de costumbre y la gente se comenzó a amontonar. A esas
horas a las mujeres las separan de los hombres creo yo para evitar tantas cosas
que pasan en el metro (tan ricas), pero hay mujeres que no les importa irse a la
sección que esta destinada para ellas sino todo lo contrario se quedan donde
están los hombres.
Y en una de esas ocasiones venia una señora de muy buen
cuerpo con otra chica, la verdad la chica estaba flaca y no se antojaba. La
señora no era muy grande de edad que digamos, yo le calculo que tenia como 37
años, llevaba puesta una blusita un poco escotada, no voy a exagerar tampoco
pero apenas y se le alcanzaba a ver la rayita de sus pechos, que no eran de
tamaño normal pero tenía un trasero que en cuanto la vi se me antojo y se me
comenzó a para el pene. Traía un pantalón color guinda pero se veía que era de
tela delgadita y traía puestos unos suecos altos que hacia que sus nalgas se
pararan mas y vaya que se veia rica la señora. Se le veia una cintura delgadita
y unas nalgas paraditas, mmm que rico.
Yo aproveche el momento y dije esta no se va viva, y me
acerque muy sutilmente a manera que no se diera cuenta que me estaba
posicionando atrás de ella, pues sabia que el metro ya no tardaba en llegar y
con el montón de gente podía perder la oportunidad de restregarle mi pené en
este culo tan sabroso.
Yo traía pantalón de vestir pero la verdad cuando te le pegas
a alguien y traes trusa no se siente igual, lo que hice fue meter mi mano en mi
bolsa y sacar mi pene a un lado de mi trusa, lo que permite que tengas una mayor
sensibilidad.
Cuando llegó el metro me puse justamente detrás de la señora
y la chica, y al entrar amontonada la gente hizo que tuviera mi primer contacto
con ese culo, la señora en cuanto sintió mi pene volteo y me dio una mirada
medio rara pero la verdad no le hice caso, pues ella iba cuidando a la chica.
En la siguiente estación bajo gente y esto ocasiono que nos
fuéramos casi al fondo de la otra puerta del vagón y mientras ella cuidaba a la
chica yo me pude acomodar justamente atrás de ella, y cuando comenzó a caminar
nuevamente el tren me empecé a pegar suavemente a ese trasero tan rico, ella
volvió a voltear y vio que era el mismo que se le repegó al entrar al vagón e
hizo como que no se dio cuenta, cual fue mi sorpresa al ver que ella empezó
hacerse hacia delante y hacia taras, mi excitación fue tan grande que sin
pensarlo me restregué mas descaradamente en ella y al parecer ella gozaba el
momento con el vaivén del metro se sentía riquísimo, después baje mi mano poco a
poco hasta sentir una de sus nalgas que se sentía bien carnudita y redonda, y
así estuve masajeando un buen rato y la señora bien dejada eso fue muy rico,
parecía que ya tenia experiencia en esto del cachondeo en el metro.
Después de todo esto ella hizo hacia atrás su mano y me
comenzó a agarrar el pene esto me puso a mil por hora y me lo estuvo sobando
como si me masturbara mientras que yo le metía la mano entre sus nalguitas
tratando de agarrar su vagina, hasta que me hizo venir, ya no pude aguantar mas
la verdad manche mi pantalón y ella al sentir lo mojadito como que lo agarro en
sus manos y se lo llevo a su boca, al llegar a la estación de balderas mucha
gente bajo y aproveche para bajarme y buscar un lugarcito para limpiarme y
acomodarme el calzón, no sin antes darle las gracias a la señora sin que se
diera cuenta la chica que venia con ella y ella lo único que hizo fue regalarme
una sonrisa.
Es una de tantas que he pasado en el metro, chicas y señoras
yo se que gozan también como nosotros de un rico cachondeo en el metro,
escríbanme todos sus comentarios que quieran a mi correo, vaya que es rico estar
ahí, ya hasta me estan dando ganas de irme a dar una vuelta a ver que traseros
encuentro
| Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Bueno la historia que les voy a contar es cien porciento real actualmente tengo 22 y esto fue hace 10 años.
Yo tube un desarrollo precoz y alos 8 años ya tenia mi primera mestruacion a partir de ese dia todo cambio yo sentia algo muy raro en mi cuerpo.
bueno me llamo carmen y les cuento que cuando cumpli 12 años me enamore de un chico de 17 que se llamaba carlos el atendia una bodega que habia en su casa y quedaba a 2 cuadras de la mia mis amigas le enviabamos carta al chico que normalmente no las respondia.
Un dia fui a comprar a la bodega y el chico me pregunto te llamas carmen verdad a lo que yo nerviosa le conteste si. El sonrio y me dijo buenos creo que tu quieres ser mi novia:
-si claro me encantaria
-bueno entoncese tienes que hacer algo para ser mi novia, tienes que verme en el callejon de la esquina a las 7 y tienes que ir sola
-claro
conteste nerviosa me fui me bañe y me coloque una blusa ajustada que dejara ver mis cenos bien paraditos y un short cortito cuando fui a la cita el me esperaba me dio miedo porque estaba oscuro entonces el me tomo de la mano
y me dijo:
-no tengas miedo esto es ,lo mas normal del mundo
Luego en la oscuridad me beso y me dijo abre tu boca y mete tu lengua en la mia y eso fue genial sobaba mis nalgas y me hizo sentir su duro pene contra mi vagina asi me dijo te gusta a lo que le dije si bueno entonces nos vemos mañana en la cas de tu primo y asi fue llego el dia y me llevo al gallinero de la casa de mi tia ahi me beso me acaricio y me bajo los short y las pantaletas luego senti como pasaba su lengua en mi vagina eso me puso a mil luego me dijo hasme tu lo mismo yo abri mi boca y me lo meti lo mas que pude luego el se sento y me dijo ponte arriba mio yo sentia como su pene jugaba con mi cliptores yo queria tenerlo adentro pero cuando me sento senti una gran dolor y grite haaaaa el tapo mi boca y me abrazo yo le dije que me dolia mucho y me levante el se enojo y me dijo esto me pasa por estar con niñitas yo me puse a llorar el se vistio y se marcho yo me fui mui adolorida para mi casa tenia miedo de que supieran lo que hize.
Al dia siguiente ya no me dolia pero pensaba en lo que habia hecho y sentia un cosquilleo en mi vagina y mis pezones se ponian duros luego al segundo dia me lo encontre a carlos y me pregunto que como seguia yo le dije que bien que ya no me dolia entonces le dije que sentia una cosquilla en mi vagina y que los pezones se me ponian duros y me dolian y el sonrio y me dijo yo te lo voy a quitar ven a las 8 al gallinero de tu tia y vas a ver que te va a gustar pero esa es otra historia pronto se las cuento
Abril 17, 2009 | Por relatoseroticos | # Enlace permanente
Soy el novio de Esther hace un año y medio. Ella es bajita de estatura, carita preciosa, pelo corto y muy negro, aunque “arriba” es algo pequeña, tiene unas piernas bien fuertes que terminan en una cola que sobresale muchísimo y bien formadita, motivo por el cual le silban y dicen cosas por la calle con frecuencia. Esther es tranquila, algo tímida y en la cama nos llevamos bien… le doy lengua a su almejita, cosa que le encanta, y me la clavo en forma tradicional, o ella arriba mío o a la inversa, 15 o 20 minutos y listo. Lo que sí, Esther tiene por costumbre hablar cuando me la estoy clavando, lo hace en voz muy baja pero “sucia” y, después como si nada y se ruboriza si hablamos del tema así que no lo toco.
Hará un mes me encontré con “lo que creo” es su único ex-novio, Luis, de casualidad en la calle; nos reconocimos mutuamente y él me preguntó:
- ¿Que tal Esther?.
Le dije que andaba muy bien y sin aviso me dijo:
- ¿Le sigue gustando que se la entierren detrás?.
La pregunta me tomó mal parado, en vez de enojarme le pregunté por qué preguntaba eso y me confesó que desde que había roto con ella soñaba con verla en la cama arrodillada, con la cola en el aire y diciéndole a Luis “Amor, mi colita está lista… No te olvides de mucha vaselina”; yo ya estaba en tema, y le confesé a Luis que nunca le había hablado a Esther de hacerle el amor por el ano porque me daba vergüenza preguntar, además del hecho de que nunca me había clavado a una mujer por el culo. Luis se reía, y me dijo:
- Prueba, que a tu novia eso le fascina, te lo garantizo; yo le hice el culito durante 6 meses y ella misma siempre me lo pedía pero tienes que atreverte a pedírselo porque por ahí piensa que si ella lo propone, vas a pensar que es muy putita.
Cuando terminamos la conversación, intercambiamos teléfonos y Luis me ofreció ayuda en ese tema si me hacía falta y le dije; que por ahora no, gracias. Luis me mencionó que le de saludos a Esther de parte suya, y que le diga que extraña a “chiquito” (yo obviamente deduje que “chiquito” tenía relación con la colita de Esther). Como el tema francamente me calentaba, pensar que otro le había hecho de todo a mi novia Esther, me quedó la intriga.
Esa noche, después de clavármela a Esther en la cama, le dije, aún caliente y con voz algo nerviosa, que lo había visto a Luis y que le mandaba muchos saludos además de que “extraña a chiquito”. Esther, que también seguía caliente y me estaba dando besitos y chupaditas suaves en el miembro para despertarlo, se sorprendió de lo que dije, se ruborizó y no me miraba, seguía mamando; yo le insistí de que se trataba y me dijo:
- Amor, la verdad es que Luis estaba fascinado con mi cola, así que desde que comenzamos a noviar me convenció de que “por atrás” no era sucio y daba mucho placer. Yo le tuve confianza y me dejé… cada vez que salíamos Luis me la daba por el culo con una jalea muy especial que era mejor que vaselina porque entraba rápido u dolía poco o nada… después hablé con amigas y varias me dijeron que las más putas dan el culito así que cuando tu y yo comenzamos el noviazgo preferí no hacerlo, especialmente si nos vamos a casar.
Y yo le dije:
- ¿Esther, extrañas hacer eso o extrañas lo que Luis te hacía?.
Esther me confesó, casi llorando, que extrañaba aquello. Yo le dije a mi novia la verdad:
- Por el culo no, pero como te quiero mucho, si quieres le hablo a Luis pero si hacemos algo, los tres estamos juntos y es como una despedida de solteras a la moderna, después de casados nada.
Esther temblaba de calentura porque entendió mi propuesta del trío (nunca había estado en una orgía, yo tampoco) y ella me dijo:
- Llámalo mañana, que porque hagamos sexo con otro no quita que seamos novios y nos queremos; no vas a cambiar tu idea de quien soy por esto.
Le dije que no mientras con Luis yo decidía cuando, como y durante cuanto tiempo le de su culo; seguíamos en la cama y Esther me dio la mamada del siglo, con una calentura y ganas increíble; luego me ofreció el culo simplemente arrodillándose enfrente mío y diciéndome en una voz súper-suave “es tuyo también” pero en vez le di besitos en la almeja durante 10 minutos; Esther me pidió que le pase la lengua más arriba pero no pude así que así terminamos.
A la mañana siguiente llamé a Luis y le dije en forma directa:
- Esther recibió contenta tus saludos y hablamos del “chiquito” y se reía mi novia… te gustaría venir a tomar un café y por ahí le haces un favor a Esther recordando viejos tiempos?.
Luis, con total serenidad aceptó y dijo:
- Los veo esta noche a las 9, llevo lubricante!.
Esther y yo vivimos juntos y planeamos casarnos en dos meses; la llamé a Esther al trabajo y le dije que venía Luis hoy… Esther volvió temprano del trabajo y yo también; se hizo las uñas de los pies, se afeitó las piernitas y en el dormitorio me pidió que le mire el culito, abriéndose bien las nalgas al agacharse, para que yo le diga si lo veía bien bañadito, yo le dije que sí y ahí nos sentamos juntos en la cama y le pregunté si quería seguir adelante. Se notaba que Esther estaba súper-caliente… nerviosamente dijo que la idea le encantaba pero no sabía como empezar al llegar Luis; le dije que use una ropa de interior tipo tanga con hilo-dental transparente que Esther tiene y que yo ya le había dicho a Luis que le toque la cola cuando la abraza y entra por la puerta, que le ponga las manos encima de las nalgas durante unos segundos.
Antes de las nueve Esther se prepara con la tanga de hilo dental en el cuarto y nerviosamente arregla el cuarto, saca la vaselina por si Luis no trae, me llama a mí y me dice que me quiere muchísimo y me pide que le ponga un talco sin olor en las nalgas y que otra vez le mire el culito… yo le abro las nalgas, corro el hilo dental, miro y le digo que todo parece muy bien! Como conozco bien el temperamento de mi novia y sé que con frecuencia cambia de opinión súbitamente, le reaseguro que no cambiará nada con nosotros, hágale Luis a ella lo que sea o ella a él lo mismo. Esther se tranquilizó.
Sonó el timbre y vamos los dos a la puerta para abrir, yo primero para estar adelante de Esther al abrir de manera de no ver lo que Luis le iba a hacer… Luis me saluda a mi rápido y de inmediato la vé a Esther y la abraza y besa y veo que las manos de Luis van por detrás de Esther y debajo de la cintura. Esther súper ruborizada y con una risa nerviosa y bajita se queda ahí, recibiendo el abrazo de Luis; yo voy por detrás y veo que Luis tiene sus manos manoseando todo el culo de Esther, hasta abriéndole las nalgas y con los dedos buscándole el culito. El abrazo parecía eterno aunque solo duró poco más de un minuto, ya todos súper calientes; yo como un estúpido no sabía que decir así que propuse tomemos un café y los tres caminamos hacia la cocina, Luis con un brazo alrededor de la cintura de Esther y tocándole las nalgas; en la cocina me senté, Luis también y Esther, semi desnuda porque esa tanga transparente deja ver todo, fascinada con que dos hombres la gocen… preparó el café dándole la espalda a Luis, sabiendo que el no le quitaba la mirada a su culo.
Esther sabía lo que se venía, su culito marroncito sería de Luis en un rato y mientras tanto Luis y yo hablábamos de lo hermosa que era Esther. Como hacía mas de un año y medio desde que Luis y Esther no compartían una cama, había muchísima ansiedad y tensión sexual, pero como yo aprobaba todo Esther estaba más tranquila de lo que yo pensaba. Esther me sirvió el café a mi primero, agachándose y dándole toda la visión de su cola a Luis. Luego sirvió a Luis y ahí Luis la tomo de la cintura suavemente y la sentó en sus piernas; Esther no puso oposición y aunque yo no veía, Luis le estaba manoseando toda la cola a Esther; ahí Esther se quitó la tanga y ya no había marcha atrás; Luis se levantó y la agarró de la mano a Esther para caminar hacia el dormitorio; Esther se quitó los zapatos mientras caminaba y yo detrás de ellos.
Esther se dio vuelta y me dio una linda y suave sonrisa, todos hablábamos poco o nada… en el cuarto Luis se desvistió sin apuro, yo también, y me acerqué al oído de Esther, que ya estaba arrodillada en la cama estilo perrito, y le dije:
- Mi amor, ¿Quieres seguir?.
Esther me miró con una cara serena y llena de calentura y me dijo en voz bajita:
- Te quiero, gracias por este placer que es el mejor regalo que me podrías dar. Sé que soy un poco puta pero es entre nosotros.
Luis se le acercó con la cara al culo de Esther y comenzó con besitos en las nalgas, yo en las tetas. Si pude ver que Luis tenía un miembro de buen tamaño pero no exagerado, pero unas pelotas muy grandes. Luis estaba al final de la cama y Esther dijo en voz muy tenue:
- Luis, una buena chupadita del chiquito, si puedes meteme la lengua.
Toda la cara de Luis estaba enterrada entre las nalgas de Esther. Luis me dijo:
- Ten abiertas las nalgas de Esther así le paso la lengua mejor.
Yo dejé las tetas de mi novia y fui para atrás y le abrí bien la cola a Esther. Se veía bien porque dejamos una luz prendida. Luis metió la cara y se veía como le pasaba la lengua al ano de mi novia, intentaba penetrarlo con su lengua puntiaguda pero no podía.
- Esther relaja ese culito – le dijo.
Esther movió todo su cola más arriba y de repente la lengua de Luis le entró, poquito pero adentro y se ve que la movía porque Esther movía la cola de arriba para abajo y gemía suavemente, estaba en un éxtasis total; yo le acariciaba la almeja mientras Luis la mamaba por detrás, una escena más que extraña ver como otro le hace estas cosas a Esther. Entonces Luis se levantó rápido, se lubricó el miembro y la arrodilló a Esther de nuevo porque ya se había recostado en la cama, yo miraba. Le dijo:
- Tranquilita Esther, que tu ya conoces lo que viene.
Luego de un solo golpe le perforó el ano y Esther gritó, aunque no muy fuerte, se ve que le gustaba que Luis la clave rápido. Entonces, Luis empezó a entrar y salir lentamente por el culo de Esther mientras ella estaba disfrutando como loca; yo fui adelante de su cara y le ofrecí mi miembro, me lo chupó como nunca, lo saboreaba, mamaba, lengüeteaba, lamía como nunca, casi no la reconozco por lo transformada que estaba y mientras Luis seguía dándole por el culo. Duró 20 minutos todo esto y Luis terminó, se le acercó a Esther y le dio besitos y le dijo algo en el oído que no pude escuchar. Luis se recostó de costado en la cama y Esther empezó a pasarle la lengua a todo el pecho de Luis mientras yo la acariciaba por todos lados nerviosamente; Luis le dijo otra cosa en voz baja y Esther buscó de inmediato las nalgas de Luis y les pasaba la lengua; después Esther me dijo a mí:
- No te asustes papi!.
De inmediato se metió en el culo de Luis y se lo chupaba y besaba como si fuese el último en el planeta. Luis se abrió de nalgas y Esther, mas contenta, le daba una buena chupada y lamía ese culo. Mientras, Esther se dio vuelta y me dio un lindo beso en la boca y volvió al culo de Luis y después le pasó la lengua al miembro de Luis y se lo puso todo en la boca para tratar de reanimarlo. La chupada dio resultado y a los 5 minutos se puso grande; Esther lo mamó durante 10 minutos más mientras yo le acariciaba las tetas a mi novia pero sin dejar de ver lo que ella le hacía a Luis. Así terminamos. Ahora si fuimos todos a la cocina desnudos y Luis ya no escondía sus planes y le tocaba todo a Esther mientras tomamos café.
Después que se fue Luis, Esther como si nada, pero, me dijo que la había pasado muy bien y se sacó las ganas de que le hagan de todo a ella y a su vez de hacerle de todo a un hombre; me dijo que pensaba que Luis era muy respetuoso porque iba probando si Esther quería algo o no sin forzarla y que se arrepentía un poco de haberle chupado el culo pero que en ese momento en la cama sentía que todo valía y no podía detener sus impulsos. Ahí me confesó que le gustaba ofrecer su cola y que una vez Luis, mientras estaban de novios, trajo tres de sus primos y entre los cuatro le habían dado por atrás durante unos 40 minutos en forma alternada y que disfrutó muchísimo aunque después le dolió durante 2 días.
Por ahora terminamos ahí con Luis, quien a su vez sabe que si yo y Esther no lo llamamos conjuntamente, la novela no continúa… veremos, porque fue realmente excitante ver como a mi novia le perforaron el culo estando yo con ella, además de hacerle cosas para mis impensables a Luis, pero, en ese momento estábamos todos calentísimos y el momento pasó. Si se da otra vez les escribo aunque por ahora Esther, que desde esa noche se ha abierto más, me ha comentado que le interesaría un cuadrangular, invitando a Luis con algún amigo de él a determinarse, en cuyo caso Esther me pide que yo solo mire mientras dos hombres la disfrutan haciéndole de todo y recibiendo de ella una chupada de absolutamente todo; lo que sí me puso como condición, es que fuera de casa quisiera conocer el cuarto participante para aprobarlo o buscar otro. A Esther este tema la tiene sin dormir, a mí también, así que si lo hacemos les escribo.
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