Rosario cuenta con muchos dibujantes e historietistas que desarrollan su trabajo fronteras afuera. Leo Fernández es uno de ellos. Nacido en Casilda, su carácter de vida nómade lo llevó primero a Rosario, luego a Barcelona y ahora, nuevamente, a vivir en nuestra ciudad. Mientras hojeo el álbum que me ofrece (Hunter, último trabajo realizado por Fernández junto al guión de Patrick Renault, para la editorial francesa Soleil), el dibujante señala que “por un lado me da pena, porque parece que lo que hacés no tiene valor, no lo sentís en tu vida cotidiana, el público no sabe que el dibujante puede ser alguien que viva acá”. Paradoja que se percibe entre la pregnancia inmediata que generan las páginas en papel ilustración (los franceses poseen una cultura de la historieta de prestigio absoluto) y la desazón del artista. “Nosotros, a veces, al estar tan lejos de todo, aislados, tomamos como referentes a gente de otras actividades, porque tenemos pocos pares”, agrega Fernández, nominado por sus trabajos a premios de relevancia tales como el Eisner y el Harvey.
-¿Cómo te sentís en el mercado norteamericano?
-Lo piola es que hasta ahora tuve la suerte de no verme empujado a hacer cosas que no quería a nivel gráfico. No soy muy amante del superhéroe clásico, con calzas y toda esa estética. Punisher lo único que tiene de clásico es la remera negra con la calavera, pero después tiene pantalones de combate, campera de cuero, armas…
-¿Y en cuanto al ritmo de trabajo mensual?
-Quizá el problema que tengo con los franceses es que vengo medio “formateado” para el ritmo de trabajo yanqui, aunque vivo quejándome porque a veces están muy apurados pero, en cierto modo, uno no deja de ser hijo del rigor. Sin una cierta presión, dibujaría media hora por día. Al tener una fecha de entrega me impongo cierta disciplina. Los franceses te piden un libro por año y, si por determinadas circunstancias se atrasa un poquito, y bueno, sale el año después, no pasa nada. Ahora terminé el segundo libro de Hunter, para Francia, pero no sé que voy a hacer con ellos en el futuro. Como sus tiempos son tan dilatados no lo sé.
-¿Cómo fue tu experiencia en Barcelona?
-Barcelona me interesaba mucho personal y profesionalmente. Hay mucho movimiento, están todas las editoriales que reeditan para Estados Unidos, hay comiquerías espectaculares, hay un movimiento artístico increíble, desde la música hasta la arquitectura. Todo el tiempo hay convenciones. Lo que me gusta destacar es que el sentido de la convención en Europa, sobre todo en España y Francia, es que son eventos culturales, muchas veces tienen respaldo del Ayuntamiento o de la Municipalidad y tienen un trato cultural. La diferencia es que cuando el evento es oficial vos vas como artista. Y te encontrás con gente que va a reunirse por un interés genuino en la historieta, a diferencia de San Diego o New York, donde lo que los mueve es un eje comercial- concluye.
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