Surrealismo y línea clara

Dos viñetas del álbum ‘Burbujas’ | Daniel Torres

Es la historia de un tipo gris que tiene una epifanía viendo una pecera. Y la de ese tipo gris que se da cuenta de que le hubiera gustado ser carpintero. Y la de ese mismo tipo gris que atraviesa por una crisis vital.

Cuenta que dos han sido los motivos que le han llevado a “Burbujas”. “El primero es técnico y de puro egoísmo, ya que quería hacer algo que me permitera salirme del formato de 48 páginas que obliga a crear una historia y recortarla hasta encajarla, y ahora quería hacer un guión sin tijeras, que tuviera exactamente las páginas que hiciera falta para contar la historia como me diera la gana”.


El otro, más personal, es que “tengo 50 años y he querido plasmar una de esas crisis vitales por las que todo el mundo pasa en algún momento, sobre todo cuando te das cuenta de que tienes ya un recorrido y, si no te espabilas, lo que te queda es ir cuesta abajo”.



“Burbujas” es una historia surrealista con claros tintes autobiográficos, “lo que no quiere decir que yo sea Ramón Sánchez, el protagonista, sino que todo es real: o me ha pasado a mí, o alguien me lo ha contado, lo he leído…”. Es, además, la obra en la que más licencias estilísticas y narrativas se ha permitido para lograr plasmar en dibujos un tipo de diálogo interior a muchas voces plagado de metáforas (mítica, la de la batalla de sexos con aires de I Guerra Mundial), de frases lapidarias dignas de cualquiera película de serie B, y de sorpresas en la definición de los personajes (atención al retrato de los hijos, los más frikis y los únicos cuerdos).


El futuro del cómic

Con la perspectiva que da ser uno de los pocos supervivientes de la generación de dibujantes de los 80 (junto a Miguel Gallardo y Max), Torres considera que la situación del cómic nacional ha mejorado mucho, aunque aún falta. “En nuestra época decíamos aquello de que el ‘cómic es cultura’ pero no convencimos a nadie y por eso casi nadie, o sin el casi, podíamos vivir sólo de los tebeos”.

“Ahora, “gracias a la llamada novela gráfica se está consiguiendo que la sección de cómics sea cada vez más visible, y no estén apilados en un rincón: ya hay cada vez más gente que, sin ser aficionados como los de antes, son capaces de leerse un tebeo simplemente porque les gusta una buena historia, y le da igual que el formato sea una película, una canción o un libro”.

El futuro no son los ‘frikis’ de tienda especializada, “sino conseguir un tipo de lector ocasional como el que hay en Francia y que es el que mantiene la industria, crea nuevas necesidades, y permite obras más personales”.

Fuente de la noticia 

Lugares donde se consigue el cómic (280 páginas)

http://www.libreriamanga.com/comic.asp?id=10168

24 Euros. Un poco caro para Argentina :-(