Dunas costeras bonaerenses

Entrevista con la Licenciada Cintia Celsi

Los ecosistemas de dunas costeras bonaerenses, se encuentran en una delicada y difícil situación debido a las intensas presiones generadas por las diversas actividades humanas. Sin embargo, aún es posible preservar amplios sectores de áreas naturales de gran valor biológico y comenzar a instrumentar planes de manejo y recuperación en los sectores destruidos.

Valuación económica de dunas y playas bonaerenses

Los ejercicios de valuación de los servicios ambientales que presta la naturaleza, solo sirven para graficar y difundir la importancia de determinadas áreas, a través de símbolos que todos podemos comprender, el valor en dinero. Sin embargo, los ecosistemas, más allá de los valores económicos resultantes, debieran ser respetados y preservados por sí mismos, por su solo valor biológico y de derecho a la vida de todas las especies y ambientes.

Playas y dunas, mucho más que arena

Lic. Cintia Celsi, Coordinadora del Proyecto Costas Bonaerenses

Lic. Cintia Celsi, Coordinadora del Proyecto Costas Bonaerenses

La Licenciada Cintia Celsi conjuntamente con Daniel Mac-Lean, Alejandra Yezzi y Magdalena Triches, en su trabajo “Dunas costeras de la Pampa Austral” (Fundación Azara – Junio 2010), destacan el valor biológico de este ecosistema único; “Un campo de dunas costeras es un ecosistema sumamente interesante y valioso desde el punto de vista biológico. Muchas especies, entre ellas algunas endémicas, migratorias, amenazadas y vulnerables, encuentran sustento en los distintos hábitats que ofrecen las dunas”.

La flora autóctona de los ecosistemas dunares, a través de las diversas funciones que desempeñan sus distintas especies, permiten la acumulación de arenas y contención de la erosión, protección de la playa y estabilización de dunas, además de crear ambientes únicos para la fauna. Más de 30 especies, algunas de bellísima floración, forman parte de este ambiente único.

La soledad y quietud de las dunas es solo aparente, una variada fauna de insectos, reptiles, más de 15 especies de aves y varios mamíferos como el Tuco-Tuco y el zorro gris, habitan y forman parte de un ecosistema.

La mala educación y el desprecio, la pareja del verano

No solo la urbanización sin criterio y la forestación sin consideración ambiental, destruyen la costa. El tránsito y diversión en vehículos de doble tracción, especialmente durante la época estival, también afecta gravemente el ecosistema de playas y dunas costeras.

El tránsito reiterado de estos vehículos, compacta la arena y altera su estructura, debilitándola ante la acción de viento y mareas. La trepada de vehículos doble tracción en las dunas, aplasta y arranca la vegetación existente o incipiente, quitándole sujeción a la arena y ocasionando la posterior degradación del médano. Además, ahuyenta y mata a la pequeña fauna que habita en la duna (insectos, lagartijas, reptiles, etc.), posibilitando que por esa diversión, se genere un ambiente yermo y en degradación.

Dunas costeras de la Pampa Austral

El trabajo “dunas costeras de la Pampa Austral”, citado anteriormente, intenta demostrar la  necesidad de actuar prestamente, para preservar varios sectores de la franja de costa que transcurre entre Miramar y Pehuén Có, a través de distintos niveles de protección y la creación de un área natural protegida denominada “Reserva Natural Arroyo Los Gauchos” en las costas de Coronel Dorrego.

Tal como se expresara al comienzo en la presentación, aún es posible preservar amplios sectores de áreas naturales de gran valor biológico y comenzar a instrumentar planes de manejo y recuperación en los sectores destruidos. Estamos a tiempo.

La nota completa y video, con la entrevista a la Licenciada en Ciencias Biológicas Cintia Celsi, sobre el tema dunas costeras bonaerenses, se encuentra disponible en la página del proyecto; Refugios Naturales,

Walter Raymond – Refugios Naturales


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Los ecosistemas de dunas costeras bonaerenses, se encuentran en una delicada y difícil situación debido a las intensas presiones generadas por las diversas actividades humanas. Sin embargo, aún es posible preservar amplios sectores de áreas naturales de gran valor biológico y comenzar a instrumentar planes de manejo y recuperación en los sectores destruidos.