Sorpresa: ya nada me sorprende.

“Bonito juego de palabras para explicar algo simple pero peligroso. Muchas veces decimos “a mí ya no me sorprende nada”. Creo que cuando ya no tengamos capacidad de sorprendernos, será el momento de replantear el camino que ha tomado nuestra vida y descubrir dónde fue que caímos en la apatía, o peor, en la rutina.”


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