De estreno

Yo, que apenas uso el word. Yo, que cuando en mi anterior empleo hablaban de links externos, internos, keywords y sitemaps, al principio creía que todo era chino básico. Yo, sí, yo, ¡me hice una página web!

Y estoy como nene con juguete nuevo… le quito horas a mi sueño para arreglarla, para ponerla más linda, hacerla más visible…

¿Quieren conocerla?

Hagan click para conocer… tatán tatán… Servicio de Redacción , mi página (es como mi bebé, jaja ya la quiero dar a conocer a todo el mundo)

Ahí ofrezco mis servicios como periodista freelance , desde artículos para publicaciones, blogs o webs, hasta newsletters y contenido web para empresas.

¡Pasen y vean!

Las consultas y la difusión son más que bienvenidas…

Los dejo para seguir trabajando en este proyecto!

Día de trabajo

Tomo prestada esta reflexión, aunque es harto conocida por todos los internautas (con el muñequito simpático y todo, ya se ha visto mil veces), expresa mi pensar y sentir de las últimas semanas. Gracias a mi hermano Ari, que me la encontró en plena crisis de nervios y me regaló una sonrisa!!!

Aquellas pequeñas cosas

Vuelvo a hacer honor al título del blog, con una reflexión cortita y que me surgió al pasar.

Los juguetes viejos, ¿no son hermosos y tristísimos a la vez?

La mirada de esas muñecas de los 60, o incluso de los juguetes de los 80′, tiene ese no-se-qué de melancolía, tal vez de una nostalgia por la infancia perdida, o tal vez tienen esa belleza que tienen las cosas simples y olvidadas.

No sé, pero me dieron ganas de llorar después de ver un anuncio de juguetes viejos en Mercado Libre. Fue como una sensación melancólica, triste, y a la vez, me dio mucha ternura ver esos objetos, que hoy quizás no agradarían a otros niños.

Se me vienen a la mente caritas de muñeca hoy demasiado ingenuas, logos que parecen -y están- pasados de moda, muñequitos hechos de plástico o de madera que hoy parecen rudimentarios (pero en nuestras respectivas infancias, bien que eran lo último de lo último!).

Piensen en estos objetos entrañables y ahora piensen en la canción que da título a este post. ¿no les vienen ganas de llorar?

Rutina, verdugo de la creatividad

Acabo de leer un blog que me pareció muy bueno, el de Carlos Alberto Churba , sobre la creatividad (es un psicólogo especialista en el tema, pásense que lo recomiendo) . Me parece que tiene un abordaje serio e interesante, y me llevó a reflexionar sobre mi propio ejercicio de la creatividad.

Hace algunos años, solía escribir todas mis ideas, aunque luego descartara la mayoría, solía pensar nuevos proyectos, trataba de aprender nuevas palabras cada día (un ejercicio que jamás falla: leé a Borges, siempre alguna palabra que no conozcas habrá, o nombrará a alguna cultura que no conozcamos-ojo, quizá sea apócrifa- luego, diccionario en mano, dejá que el gran genio te nutra).

Hoy la rutina le ha ganado a la creatividad. Así como la rutina destruye al amor, y a muchas otras cosas, también es el verdugo de la creatividad. Ya se ha explicado aún a nivel científico: las neuronas establecen conexiones más sólidas, más difíciles de romper, con las costumbres, y repetimos patrones … cada vez más parecidos a máquinas, a pobres autómatas grises… “de la casa al trabajo, del trabajo a la casa”, decía una nefasta frase de un líder no menos nefasto que tuvo este país, con perdon de quienes lo quieran. Es decir, el mandato es ser meros instrumentos que se levantan, desayunan, se bañan, salen a trabajar, vuelven, cenan, miran un poco de TV idiotizante, se van a dormir y repiten la rutina (incluyamos al consumo en esto, claro, si no no funciona). Me estoy yendo de tema, volvamos a ver qué pasa con la creatividad.

Los trabajos rutinarios a los que nos enfrentamos día a día- vivir para sobrevivir… regalar más de la mitad de tus días por unas pocas monedas… vaya espanto de sociedad - nos obligan a perder esa maravillosa chispa que es la creatividad, que luego puede encender el fuego de la creación. Aún cuando nuestros trabajos impliquen una dosis de ella, la estamos usando al servicio de otra cosa… y no por sí misma, o para nosotros mismos…

Cuánto daría por tener el tiempo y la voluntad – principalmente esta última, ya que el primero es , las más de las veces, excusa pura – para retomar mis actitudes y ejercicios creativos!!! (será cuestión de proponermelo…)

Y a vos, ¿te pasó que sentiste que la rutina fue matando tu creatividad?

OK, yo pago un 25% más, pero …

OK, yo pago un 25% más pero no quiero más:

- Viajar apretada y como ganado

- Asientos rotos

- Escuchar “al fondo que hay lugar”

- Viajar aún más apretada porque tuvimos que pasar al colectivo siguiente tras la avería…

- Frenazos que hacen que tengas que agarrarte tipo tarzán para no ir al suelo

- Que sigan de largo y encima hagan luces al pasar por la parada (”jaja, mirá cómo te c…gue, seguí esperando!”)

- Esperar más de una hora los fines de semana o por las noches

- Gente que empuja, gente que insulta, gente que no pide permiso … eso ya no depende de los responsables del aumento, claro!

- Ir al banco, hacer una fila de media hora y que te den $2 en monedas.

- Ir a las líneas de colectivo y tener que pagar por las monedas un 20% más que su valor real, aún a sabiendas de las autoridades, y con su tácita connivencia.

¿Hasta cuándo?

Ahora quiero “escuchar” en los comments sus adhesiones y son bienvenidos a agregar items a la lista previa, que estoy segura de que no está agotada.

A la playa con Mauricio

Esta reflexión no es tan intrascendente, al menos tiene algo, alguito de político o social.

¿Qué se supone que son esas playas urbanas en la costanera? Porque no me van a decir que tirando un poco de arena, reposeras y sombrillas en el pavimento, ya tenemos una playa…

Me recuerda al “sucedáneo de ” (de café, de chocolate, de casi todo) que tomaban en el magnífico “1984″ de Orwell. Sucedáneo de playa.

Si no podés irte de vacaciones porque no te da la guita, o porque tenés que trabajar non-stop, o por lo que sea, ¡no importa! Vas a la playa en Buenos Aires.

Me parece mejor programa una pileta pública (quedan algunas…) un parque, ir a tomar sol a Palermo. Al menos esos lugares no están disfrazados de playa, son lo que son, sin etiquetas falsas.

La playa porteña me parece una gastada, un mal chiste propio de un Jefe de Gobierno que veraneó toda su vida en Punta del Este. ¿Tiene cara para decirle a los porteños que no pueden salir de la ciudad, que eso es “playa”? Si es playa, ¿por qué no veranea él ahi?

Me parece una ironía social. Un chiste ante la desigualdad ¿Demasiado paranoico lo mío? No lo creo. Todo tiene una lectura en esta vida. Mi lectura de la Playita Porteña es esa.

Monólogos devastadores de comedia romántica

Creo que a muchas mujeres les pasa. No importa cuántas veces ya la haya visto. Si hago zapping y están pasando “La Boda de mi Mejor Amigo”, me la quedo mirando.

Y siempre, siempre suspiro con el final. Con el amigo que se va? Nah! Con el monólogo tan hermoso de su amigo seductor, culto, refinado, dulce, y por supuesto… gay. Es decir, otro amor imposible de Julianne. Creo que todas las que miramos la peli morimos por ese personaje… ¡el amigo por el que ella se muere, el que se va a casar, es la nada misma!

En cambio, el personaje de Ruppert Everett (y Ruppert Everett mismo) es el motivo de suspiros de la película. Principalmente, cuando la llama al celular, y le dice:

George Downes: The misery, the exquisite tragedy. The Susan Hayward of it all. I can just picture you there, sitting alone at your table in your lavender gown.

Julianne Potter: Did I tell you my gown was lavender?

George Downes: Hair swept up. Haven’t touched your cake. Probably drumming your fingernails on the white linen tablecloth, the way you do when you’re really feeling down. Perhaps looking at those nails thinking: ‘God, I should have stopped in all my evil plotting to have that manicure, but it’s too late now.

Julianne Potter: George, I didn’t tell you my dress was lavender.

George Downes: Suddenly, a familiar song. And, you’re off your chair in one, exquisite movement… wondering, searching, sniffing the wind like a dapple deer. Has God heard your little prayer? Will Cinderella dance again? And then, suddenly, the crowds part and there he is: sleek, stylish… radiant with charisma. Bizarrely, he’s on the telephone. But then, so are you. And then he comes towards you… the moves of a jungle cat. Although you quite correctly sense that he is… gay… like most devastatingly handsome single men of his age are, you think… what the hell. Life goes on. Maybe there won’t be marriage… maybe there won’t be sex… but, by God, how we’ll dance!!!

No me digan que no es tiernísimo…

Este es, junto con la declaración de amor de Harry en “Cuando Harry conoció a Sally” , uno de los monólogos que más me derriten. Porque las mujeres somos así, verbales. Nada nos enamora más que las más hermosas palabras.

Ya que estamos, escuchemos a Harry!

“Harry Burns: I love that you get cold when it’s 71 degrees out. I love that it takes you an hour and a half to order a sandwich. I love that you get a little crinkle above your nose when you’re looking at me like I’m nuts. I love that after I spend the day with you, I can still smell your perfume on my clothes. And I love that you are the last person I want to talk to before I go to sleep at night. And it’s not because I’m lonely, and it’s not because it’s New Year’s Eve. I came here tonight because when you realize you want to spend the rest of your life with somebody, you want the rest of your life to start as soon as possible.”

Todos somos daltónicos

A raíz del daltonismo de mi media naranja, surgió en mí una reflexión.

Voy a ir por partes para que todos la comprendamos bien:

Mi disparador es: Un daltónico ve los colores de otra manera pero, ¿quién te asegura cuál es la manera verdadera de cada color? Es más, ¿quién te asegura que todos los que decimos “eso es rojo“, estamos viendo lo mismo?

El lenguaje lo aprendemos y aprehendemos por un sentido de identidad entre muchos objetos iguales, y así nos formamos un concepto, al que “etiquetamos” con un nombre. De chiquitos, nos mostraron un perro, y dijeron “perro”. Vimos otro, nos volvieron a decir, “perro”. Y así sucesivamente, hasta que vimos otro ejemplar que se parecía a nuestra idea de perro (cuatro patas, cola, pelo, hace guau), y dijimos “¡perro!”. Y mamá aplaudió.

Pensar en Platón y en su diferencia entre los objetos del mundo sensible y el inteligible, puede ayudar para graficarnos esto. Pero ojo al piojo, el no era subjetivista, el te diría que un color (como cualquier X idea) es de una sola forma perfecta, divina y objetiva, y que todos los que accedieran a la “verdad” la verían igual.

Volviendo, el tema es este: que todos veamos que el cielo es celeste, es porque lo identificamos con otros celestes individuales, y en nuestra mente nos hacemos la idea de celeste“. ¿Pero quién te dice que nuestro ideal de celeste es el mismo? ¿Seguro que todos vemos lo mismo?

Lo único que podemos asegurar es que, quienes vemos de igual forma los colores, lo que compartimos es la capacidad de identificar un grupo de cosas como del mismo color, al que le llamamos, por ejemplo, “celeste”. Pero nunca sabremos si esa coincidencia es sólo de identificar todas las cosas de igual color, o si también lo percibimos igual.

Tal vez mi idea de verde es muy diferente que la tuya, pero si digo que es verde lo que vos también nombraste así, vamos a creer que lo percibimos igual. Pero no tiene por qué ser así. Eso sólo significa que llamamos igual a ese conjunto de identidades. Verde es sólo una palabra, una sucesión de fonemas, una abstracción que nuestra mente asoció a un concepto, a una sensación. La sensación la ponemos nosotros. Nunca conoceremos la percepción del mundo que tiene el otro, estamos inevitablemente enfrascados en nuestro “yo”, y por qué el otro debería compartir nuestras percepciones?

¿Me enredé demasiado, o se entendió? ¿QUÉ PIENSAN?

Fotosensible

Algunos dirán ¡Que estupidez este post! Pero para este tipo de reflexiones está hecho este blog. Reflexiones intrascendentes. Y esta es BIEN intrascendente

El tema que nos ocupa hoy es la sensibilidad del estado de ánimo al clima. No sé a cuántos de ustedes les pasa, pero a mí el calorcito me está afectando positivamente.

No es lo mismo empezar el día y que esté soleado, que empezar un día gris. Se nota. Los días grises tengo sueño, modorra, ganas de quedarme en casa. Los días soleados me siento alegre, bien predispuesta. Hasta diría que me siento más saludable, más energética. Cuando la primavera empieza a instalarse y buscamos nuevamente las remeras, los ánimos se renuevan.

Y la pregunta inevitable es ¿les pasa lo mismo?

Blogfest: Allá vamos!!!

Como diría Mirtha… ¡allá vamos!

Me enteré del blogfest recién ahora, y ¿cómo no ir? La propuesta es más que tentadora… conocernos las caras todos los bloggers… intercambiar ideas, opiniones, y lo mejor,… pasarla bien y ponerle onda a la media semana…

Cómo, todavía no te anotaste???

En este blog tenés info: http://blogsdelagente.com/blogfest/posts

PD: Prometo postear más seguido… por diversos motivos abandoné un poco el blog, pero ¡I’ll be back!


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog