En una sociedad no existe nada más dañino que la falta de compromiso ciudadano, de esta avara forma de vida podemos decir que encuentran un terreno fértil, la corrupción y otros delitos. Es de una enorme torpeza el creer que mirando hacia adelante y no ver lo que nos rodea nos va a volver inmunes a muchas de las cosas que a diario le tocan vivir a otros, hasta que las terminamos viviendo nosotros.
Esta conducta al estilo “ñandú” de no querer mirar, no es privativo del ciudadano común que se dedica a una vida cotidiana y mundana, también la practican otros sectores de la sociedad, incluso los funcionarios que deberían ocuparse del tema y muchos medios suelen no mencionar el tema si es que no hay algo morboso que acompañe a esa noticia, es decir, parecería que como en muchos otros casos, nos ha ganado lo cotidiano y es así que solo se puede explicar el hecho de que a diario, en pleno centro porteño, en una zona turística y a la vista de todos, el sector que ocupa la Plaza Roberto Arlt, en la intersección de Rivadavia y Esmeralda, un espacio tan necesario para distenderse de las oficinas y el trabajo se inunde de jóvenes, algunos casi niños indigentes, y otros mayores o incluso adultos que comparten vicios y delito. A simple vista, parecería que en su mayoría son jóvenes que trabajan en mensajerías o delibery con bicicletas, pero entre ellos uno al observar con mayor detenimiento encuentra a simulados dealers y hasta algunos que se dedican al arrebato de objetos de peatones. No se aprecian jóvenes disfrutar del verde o el lugar, por el contrario abundan las bebidas alcohólicas, el cigarrillo, el porro, la cocaína y el “trueque” al paso, donde se puede observar a algunos realizar rápidas y simuladas transacciones.
El Sindical, pudo observar durante varias horas el ambiente de la plaza, además de lo inseguro que puede ser el cruzar desprevenido la misma, muchos utilizan un paredón de la misma como un improvisado baño público o bien para darse un “pase” con cierta privacidad. Entre los jóvenes que concurren al lugar se pueden apreciar también menores que en algunos casos no superan los diez años de edad, con el riesgo al que quedan expuestos los mismos cuando deben suplir la falta de dinero con alguna propuesta para acceder a un porro, una dosis de paco, bebidas, cocaína o un simple cigarrillo.
Alguien podrá pensar que no hemos descubierto nada nuevo con este artículo y es cierto, solo estamos señalando un hecho diario y grave de inseguridad, porque la plaza es territorio de delincuentes y son ellos los que mandan, los que arman sus grupos, sus “tribus” y algunos van y vienen ofreciendo sus mercaderías. La completa falta de un guardián o guardianes como ocurre en otros predios demuestra que no existe un interés de parte del Estado tanto porteño como nacional de ocuparse del tema y este no es algo nuevo, ya por el mes de marzo de 1998, el diario Clarín publicaba una nota donde entre otros puntos se señalaba el problema de los indigentes y abril del año 2004, el diario La Nación, publicaba una nota haciendo referencia al abandono de la plaza y a la presencia de “homeless” (sin techo), a la suciedad de la misma y al poco interés estatal, por esa época el responsable del área de Medio Ambiente, reconocía el problema, de hecho lo exponía como algo habitual en los espacios verdes y refería que el entonces Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra había ordenado se ocupen del tema.
Bueno el tiempo pasó, y al parecer, ni los funcionarios que a diario fuman en las puertas de la dependencia del Ministerio de Educación porteño de la calle Esmeralda 55, ni los centenares de empleados que trabajan alrededor incluyendo a los de la conocida Radio Continental a los que parece que sus periodistas llegan con lentes demasiado oscuros para ver e informar del mundo que los rodea.
Los vecinos se quejan de haber realizado innumerables reclamos, son coincidentes sus testimonios en cuanto a que la plaza luego de que el gobierno de Ibarra la remodelara había quedado muy linda, pero al poco tiempo, fue tomada por indigentes y en breve los menores comenzaron a utilizarla como punto de encuentro para el tráfico de drogas, el consumo de las mismas y a alcoholizarse, siendo muy peligrosa según los propios vecinos pasadas las 19:00 hs. al parecer, como los vecinos son pocos, ya que la zona es prácticamente de oficinas, poco le interesa al gobierno de Mauricio Macri solucionar este tema. Y a la policía federal, parece importarle poco el tema de la droga que bien podrían ocuparse en investigar y de alguna manera erradicar el paso mano y los “trueques” de objetos “calientes” arrebatados a turistas y ciudadanos para satisfacer las adicciones.
Además de señalar esta grave realidad, que instaura en la zona un punto de libertinaje y “zona liberada”, debemos hacer responsables de las víctimas de robos de cámaras fotográficas, celulares, carteras, arrebatos y golpes al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al Ministro de Ambiente y Espacio Público Diego Santilli, al Jefe de la Policía Federal Argentina y a los funcionarios judiciales que no actúan de oficio.
Para concluir el presente informe, la plaza lleva el nombre en memoria del escritor argentino Roberto Arlt, quien nació un 2 de abril de 1900 en el barrio de Flores, en sus publicaciones se refleja la dura época en la que los inmigrantes recién llegados intentaban insertarse en un medio social regido por la desigualdad y la opresión. Curiosa paradoja, la imagen que hoy la plaza nos brinda a los ocasionales visitantes, es un retrato idéntico al de sus obras, desigualdad, opresión económica y social de un gobierno como el de Mauricio Macri que ha ido acentuando la desigualdad y un territorio donde todo vale, el delito manda y la inseguridad parece tener inmunidad policial, una muestra de la decadencia que beneficia a pocos y perjudica a muchos.
El robo a un cajero autónomo (no se encuentra emplazado en una sucursal) del Banco Ciudad, en el barrio porteño de San Cristóbal, vuelve a poner en tela de juicio las mediocres medidas de seguridad que poseen en general los bancos en la República Argentina, muchas sucursales que deberían ser revisadas y aprobadas por un funcionario del BCRA, no reúnen este requisito y mucho menos cumplen con las normativas, al respecto desde este medio en más de una oportunidad intentamos entrevistar a quien debe ocuparse de la supervisión sin que lo pudiéramos encontrar en horarios laborales.
El robo al cajero ubicado en la intersección de la Av. Entre Ríos y la calle Pavón, tiene muchos puntos oscuros, en primer lugar para este tipo de trabajo se necesitan varias personas, algo que no se explica por qué no llamó la atención de nadie de los que transitan en vehículos o a pie. La zona es patrullada varias veces por su proximidad con una plaza copada por distintos delincuentes y la oferta sexual de prostitutas y travestis.
Si uno analiza las primeras hipótesis de los investigadores, es evidente que ha existido colaboración interna en el robo, sea esta de alguien del banco, de la empresa de seguridad, o un empleado del gobierno de la Ciudad, pero es indudable de que ha existido un “entregador”, hipótesis que se refuerza en el hecho de que alguien manipuló los sensores y tapó las cámaras de seguridad, todo esto realizado por alguien con los conocimientos necesarios para hacerlo. Más allá de esto, surgen muchas dudas que la policía y la justicia deberá ir descartando o profundizando, por ejemplo, hasta el momento en que los delincuentes taparon las cámaras de seguridad, se grabaron imágenes, en las que se podrá determinar por lo menos como vestía quien se encargó de ese trabajo o bien cuántos ingresaron al cajero. Es sumamente curioso, que existiendo alguien que en teoría controla las imágenes que envían las cámaras de seguridad, esta persona o personas, no hayan notado que las cámaras del cajero asaltado habían dejado de transmitir imágenes.
La ausencia de violencia en la cerradura del cajero, que destacaron los jefes policiales en la primera inspección ocular revela que o bien alguien participó como entregador o de alguna forma, los delincuentes tuvieron acceso a las llaves para realizar una copia, ese tipo de llaves en teoría solo la poseen los empleados de la firma Prosegur S.A. o personal responsable de la Coordinación de Seguridad del Banco Ciudad, de las distintas firmas de seguridad que prestan servicios en el banco a cargo del Lic. César Augusto Labombarda.
Los medios, hoy informaban que además del personal de la Cria.18º con jurisdicción en la ubicación del cajero, se sumaría personal de la Div. Fraudes Bancarios de la Policía Federal Argentina, para la investigación.
Desde el diario El Sindical, consultamos a fuentes policiales que confirmaron las sospechas de la participación de alguien que evidentemente conocía el funcionamiento de los diferentes sistemas de seguridad del cajero, ya que a solo 220 metros se ubica la Cria.18º, lo cual de haberse activado la alarma la presencia policial hubiera demorado minutos en llegar al lugar. Se nos informó que en la investigación judicial, la misma es llevada adelante por delegación, la Fiscalía Nacional de Instrucción Nº18 a cargo del Dr. Ruilópez, Marcelo Alberto, Sec. Dra. Pagano Mata, Ángela. Confirmando la participación de efectivos de la Div. Fraudes Bancarios.
CURIOSIDADES DEL BANCO CIUDAD
Conocida la noticia de este extraño robo, surgen muchas curiosidades en la forma de asignar responsabilidades en el Banco Ciudad.
Por ejemplo, el trabajo y la mezcla que hace de este y su vida privada el Lic. César Augusto Labombarda, no hacen más que debilitar la seguridad que debe tener una institución bancaria, al descuidar muchos de los objetivos y no evaluar correctas medidas de seguridad, sin dejar de lado sus preferencias nocturnas. Muchos de los empleados de las firmas de seguridad que se han comunicado con este medio, han confirmado la falta de capacidad y seriedad para cumplir su trabajo correctamente.
Por otro lado, este robo recaerá posiblemente en manos del equipo de trabajo de Carlos Eduardo Sirolli, denominado equipo de seguridad transaccional, compuesto por Alicia Laguía, los reemplazantes del fallecido Juan Malone y los policías federales de la Div. Fraudes Bancarios, Walter Omar Negro y Fabián Héctor Mallea, entre otros, ya mencionados en una nota anterior por este medio.
Respecto a Sirolli, es curioso que alguien que durante el año 2006, según informa el Banco Central de la República Argentina, este poseía tres cuentas bancarias, una en la Banca Nazionale del Lavoro, otra en la Compañía Financiera Argentina y el último el Banco de la Ciudad de Buenos Aires, la misma institución informa, que registraba créditos con los mencionados bancos, pero si bien la situación de morosidad de los meses de febrero, marzo y abril, estaba en condición 1 (situación normal, pago puntual), en los mismos meses la situación frente al BCRA para con el Banco Ciudad era de condición 4 ( Con alto riesgo de insolvencia, atrasos entre 180 días a 1 año). Sea la persona responsable de investigar los fraudes, cuando los grandes bancos suelen buscar para este puesto a empleados con estabilidad económica y solvencia, curiosa decisión la de los administradores de turno del banco. Por suerte para noviembre del 2009, su situación mejoró e incorporó un vehículo a su patrimonio, pero el antecedente negativo es una mancha persistente. Curiosamente el 2009 fue un muy buen año para él y su esposa, quien engrosó de manera considerable su depósito en pesos en la Cta. Cte. Espc. $.
El Banco Ciudad, viene desde hace unos años gastando importantes sumas de dinero en cámaras, grabadoras, software, servidores y soportes técnicos para mejorar la seguridad de las sucursales y los cajeros, de la colocación de las cámaras, alarmas y otras medidas de seguridad, se encargaba el ex Jefe de Equipo Técnico, Claudio Rugilo, quien fuera reemplazado por su verdugo y ex amigo, Claudio Cafferata, por lo que habrá que determinar, quien trabajo en dicho cajero.
Nuestro parecer, es que el fiscal, en este caso debe dejar fuera de la investigación a la Policía Federal Argentina, ya que si existen sospechas fundadas de un “entregador” o cómplice por parte de alguien del banco o relacionado a este, el hecho de que efectivos de la Policía Federal Argentina, trabajen en el banco y más específicamente, algunos revisten en la Div. Fraudes Bancarios, puede afectar la investigación judicial. Pero en definitiva es una decisión judicial, que deberá evaluar el fiscal y el juez de la causa, nosotros cumplimos solamente en informar y colaborar con la justicia.
En definitiva, tanto espionaje y gasto en seguridad de parte del banco no ha sido de mucha utilidad, así como no vieron el robo que duró varias horas, bien podían haber asaltado a un cliente o causarle cualquier daño, sin que nadie del banco se hubieran dado cuenta.
Esta tarde, alrededor de las 16:30 hs. un joven indigente, fue atropellado por una camioneta marca Reanaul patente FXZ 257, en la intersección de las calles Saavedra y Av.Rivadavia del barrio de Once.
Un joven que vestía conjunto deportivo compuesto por un pantalón de color azul, remera celeste y zapatillas blancas, debió ser hospitalizado luego de ser atropellado por una camioneta blanca que circulaba por el carril rápido de la avenida.
Según testigos del hecho el joven cruzó la Av. Rivadavia sin esperar el paso peatonal, es decir con el semáforo en rojo y pudo ser esquivado por una camioneta, pero no por la segunda que terminó impactándolo a pesar de reducir su velocidad.
El joven quedó tendido en el suelo, pero no manifestaba dolores aunque sí evitaba realizar movimientos, en el lugar se encontraba un móvil policial de la comisaría 8 de la policía federal, que se dedico a organizar el tránsito mientras llegaban otros móviles policiales y la ambulancia del SAME.
Ya en el lugar, la ambulancia trasladó al joven con un cuello ortopédico preventivo al hospital Ramos Mejía, mientras que el conductor de la camioneta visiblemente consternado por el hecho, debía declarar en la comisaría por el hecho.
Vale aclarar que esa esquina particularmente se ha transformado en una especie de parador y dormitorio de indigentes, que se bañan, duermen y hacen sus necesidades en los alrededores. También muchos de ellos beben hasta llegar a un estado alcohólico y otros abusan de drogas, motivos por los cuales es común verlos cruzar entre los autos la avenida, incluso descalzos.
El gobierno porteño debería ocuparse de esta realidad social en beneficio de la sociedad toda, ya que es indigno que personas esten durmiendo en una vereda completamente sucios y también inconcebible que los conductores deban esquivar a estos porque se encuentran alcoholizados o drogados.
En forma exclusiva, este medio consultando el archivo fotográfico de la zona de Once obtenido días antes del accidente, encontró al accidentado durmiento sobre la calle Saavedra a metros de Rivadavia junto a otros indigentes, es la persona de espaldas y que viste las mismas ropas que al momento del accidente.
Mónica Yaguar, es la mamá de Natalia Leguizamón, una menor de 13 años, que hasta hace poco tiempo vivía con ella en la localidad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, hoy, la menor se encuentra desaparecida y su madre desesperada.
El clamor de ayuda de Mónica no ha dejado de estar presente, si bien ha concurrido a la comisaría de su jurisdicción, la 1ra. de General Rodríguez, poco es lo que se ha hecho hasta el momento y como única respuesta siempre se le pide que espere.
Este consejo es fácil ofrecerlo pero difícil de aceptarlo cuando la integridad física de un hijo está en peligro.
Luego de leer en Internet un aviso de Mónica pidiendo ayuda, el editor del medio se puso en contacto con la familia de Natalia, una de sus hijas Nadia nos escribió y pudimos llamar a Mónica para que nos contara los detalles de esta desaparición.
Los hechos habrían comenzado, cuando luego de mudarse la familia a General Rodríguez, entablaron una relación de amistad con la mujer que tendría en su casa a Natalia, esa persona que apareció como una ayuda y que según dichos de la madre de Natalia posería una fábrica de ladrillos de barro en la zona, la identificaremos solo por su nombre Claudia, de 42 años de edad quien entabló una amistad con la familia y sería quien hoy le estaría dando refugio a la menor en su casa, a pesar de negárselo a la madre.
Según testimonios de vecinos, son varios los que han visto a Natalia en la casa de esta mujer y la han visto salir acompañada por esta. También los testimonios de conocidos de esta mujer la vinculan a las malas compañías, al alcohol y las drogas, razón por la cual hoy Mónica se encuentra desesperada por recuperar a su hija, temiendo como nos confirmó en la entrevista que la esten utilizando con algún fin ilícito.
Mónica desde que comenzó a averiguar que pasaba con su hija y a realizar sus reclamos en la policía recibió varias amenazas para que no haga nada.
Desde este medio nos hemos comprometido a derivar esta nota y su caso a autoridades del gobierno de la provincia de Buenos Aires, a fin de que puedan brindarle asesoramiento y acompañar su denuncia.
Si algún vecino vuelve a ver a la menor que se presente ante las autoridades policiales COMISARÍA 1era. Av. España 201 esq. 2 de Abril – Tel: (0237) 484-0000/3398 ó 485-2222 para acentar esta situación y colaborar a que una madre recupere a su hija y que una menor no sufra algún tipo de abuso que pueda arruinar su vida. Hoy es la hija de Mónica, mañana puede ser la suya, su hermana, o alguien de sus afectos.
Si no le toman la declaración comuniquese con nosotros.
Este medio entrevistó a la señora Beatriz Vázquez, abuela de Mariano Yoel Liñan, un menor de 15 años que desapareció hace casi tres meses en la localidad de Avellaneda.
Para Mariano, según cuentan sus familiares la vida no fue nada fácil, mucho menos luego de la muerte de sus padres. Se juntaba en la esquina del club, en las calles De La Serna y Donovan, allí protagonizó algunas peleas y pequeños disturbios con otros jóvenes, algo común en un barrio como el de Gerli.
Un día el vidrio de la camioneta de un habitue al club fue roto y se culpó por este hecho a Mariano, el dueño del vehículo no ahorro amenazas, de allí la preocupación de su abuela, en cuanto a su extraña desaparición.
En la foto de la nota se aprecian los teléfonos para comunicarse si alguien lo ve o sabe de él.
Finalmente la Fiscalía Nacional de Intrucción Criminal de primera instancia Nº 43 a cargo de la Dra. KRASUCKI, Felisa Elena, brindó el identikit de los dos delincuentes acusados de cometer violaciones en el barrio de La Paternal.
Desde que los vecinos se agruparon para reclamar seguridad, cortando las Av. San Martín y Donato Álvarez, reclamaron que se difundieran los identikits de los dos delincuentes buscados, esto entendían era vital para identificar y detener a los mismos, pero también como prevención ante el merodeo de estos sujetos.
La experiencia vivida en el Barrio Norte por los vecinos ante un violador serial, reafirma este intuición de que con su imagen se podrá llegar a la detención de estos dos pervertidos.
Desde este medio recomendamos a los vecinos del barrio llevar estas imágenes en sus celulares como medio de consulta, no intentar detenerlos, llamar inmediatamente al 911, ponerse a resguardo y buscar ayuda.
Toda la población y no solo los vecinos de La Paternal deberían prestar atención a los rostros de estos sujetos, los que puedan también llevar sus imagenes y denunciarlos a la policía en caso de verlos o conocerlos.
Plaza Miserere, ubicada en el barrio de Once, es una de las plazas más concurridas de la Capital Federal, frente a ella se encuentra la estación de trenes de Once y desde la misma parten varias líneas de colectivos que cubren el conurbano bonaerense. También encontramos la estación de subterráneos con sus miles de pasajeros diarios.
Hubo un tiempo en que la plaza tenía su atractivo, en que la fuente funcionaba, el lugar estaba limpio y había policías recorriendo la misma para seguridad de los ocasionales transeúntes y los vecinos.
Hoy todo ha cambiado, encontrar un policía en la plaza es casi una odisea, se los puede ver cuidando la puerta del supermercado que se encuentra enfrente sobre la Av. Rivadavia, pero no se ve presencia policial en el interior de la plaza. A diario uno puede presenciar como se realizan arrebatos, hurtos bajo la modalidad “punguista”, venta de drogas y ofertas sexuales o prostitución. Así como en otros barrios (Constitución, San Telmo o Retiro) los dominicanos y dominicanas han ganado terreno, adueñándose prácticamente de la plaza.
Desde hace unos cuantos años los vecinos denuncian que la plaza es tierra de nadie y que la policía es cuando menos ineficiente y corrupta, ya que se ve a algunos sujetos y mujeres conocidas por violar la ley, mantener charlas con policías de la brigada o la seccional 7ma. de la Policía Federal Argentina. Estos comentarios han sido reproducidos y confirmados por algunas de las ONG, que han tratado de erradicar la prostitución de menores y la droga, pero siempre encontraron una barrera. Por el año 2007, la periodista Claudia Acuña denunciaba agresiones por parte de los “fiolos” a los que intentaran acercarse a las chicas con intenciones de entrevistarlas, salvo que uno vaya como “cliente”.
Por tal motivo, con una marcha y un acto se denominó a la Plaza Miserere como “Plaza de los Prostituyentes”, “para que quede claro que es una zona liberada por la policía, la justicia y la política para el tráfico y explotación de mujeres”. Pero esto es solo un aspecto de la plaza, ya que la gran afluencia de gente volviendo a sus casas o realizando compras, es siempre una tentación para los delincuentes que roban en la zona con total impunidad.
Con la idea de que se vea cómo es un día en la plaza, este medio concurrió con una cámara oculta a dar una vuelta en un horario que podríamos decir seguro, las 15:30 hs., pero a pesar del horario, había de todo allí, desde un grupo que recorría la plaza entregando algo en la mano de alguno que se acercaba a ellos, evangelistas rezando y pidiendo perdón, hasta exhibicionistas en la fuente.
Todo lo demás que pueda agregar es bien conocido. La Plaza Miserere es violenta, salvo para esa extraña mezcla en la que conviven, arrebatadores, prostitutas, degenerados, dealers, pastores, policías y tantos otros que viven al margen de la ley (de los hombres y de Dios).
En cualquier país del mundo, la seguridad bancaria es una prioridad de los bancos como forma de brindar un servicio completo de satisfacción al cliente.
Distintos hechos delictivos se producen en torno a la seguridad bancaria y su incremento ha llevado a que las entidades bancarias deban adecuar sus medidas mínimas de seguridad según normativas emanadas por el BCRA, en procura de mejorar la seguridad de las entidades, pero también de los clientes.
Enumerar la norma “A”4778, sería extendernos en detalles que poco pueden interesar al lector, pero sí podemos enumerar algunas recomendaciones que todo cliente debería conocer al operar con las entidades bancarias o sus cajeros. En primer lugar, si va a concurrir a un cajero automático, debido a las modalidades delictivas que se realizan en ellos, copia de números de tarjeta, de clave personal o el conocido pescador que retiene la tarjeta colocada, se recomienda utilizar para el ingreso al cajero la utilización de una tarjeta diferente a la que se va a utilizar para operar con el cajero, ya que algunos dispositivos son colocados por los delincuentes para copiar la información de la banda de la tarjeta. De esta forma, si el cliente fuera víctima de esta modalidad delictiva, la información obtenida será irrelevante. Otros de los consejos es no dialogar con nadie dentro de los cajeros y si se presenta un inconveniente con la tarjeta dar rápido aviso al banco.
Al final de la nota algunos videos dan mayores consejos por lo que recomendamos verlos.
Esta nota tiene su origen en una curiosa situación en la que dentro de la sucursal de la calle Bernardo de Irigoyen 986, del barrio de Montserrat, del Banco Provincia, en donde una joven desde que ingreso, se sentó primero en el piso y extrajo un Blackberry para conectarse con otras personas y continuó haciéndolo con la posibilidad de enviar fotografías del interior o videos, sin que nadie le llamara la atención a pesar de que un Sargento de la Policía Federal Argentina se encontraba a solo metros de ella, al igual que otro efectivo en la casamata blindada cercana a la puerta de acceso, esta conducta, motivó que luego un joven masculino, comenzara a enviarse mensajes de texto con otra persona. Si tenemos en cuenta que se encontraban ambas personas en la cola de cajas, esto vulnera la seguridad de los clientes.
Antes de la nota, este medio se comunicó desde el portal del Banco Provincia con un representante del banco para preguntar si esa entidad bancaria permitía el uso de teléfonos dentro de las sucursales y la respuesta fue que existe una prohibición del uso de celulares, respuesta firmada por Micaela Sívori del Centro de Atención Telefónica. Idéntica respuesta brindó el Banco Central de la República Argentina desde su servicio de consultas online.
Esto quiere decir, que en el Banco Provincia, el responsable de la sucursal y el responsable de seguridad del banco, han fallado en cuanto a instruir al personal de seguridad, respecto de las medidas mínimas de seguridad, sea este privado o policial, vulnerando así la seguridad de sus clientes, algo que esperamos tengan en cuenta y puedan brindar una respuesta oficial a la presente nota.
Que las muertes por accidentes de tránsito son la principal causa de víctimas en la Argentina no es novedad, que desde el gobierno prometen generar políticas para evitarlas, tampoco y que desde hace años la Policía Federal Argentina tiene el lema “No dispare, usted está manejando un arma” mucho menos, pero lea esta breve nota.
Día 8 de abril, 12:24 hs., esquina de la Av. Montes de Oca y Quinquela Martín, barrio de Barracas, frente a la escuela de comercio Joaquín V. González un vehículo Volkswagen dominio colocado EKC 187, que circula por Montes de Oca en dirección a provincia, cruza el semáforo en rojo, gira a la izquierda sin que exista giro autorizado y además retoma en U por Montes de Oca hacia el centro.
Hasta aca, uno puede pensar que tuvo suerte de que no lo viera un policía, pero lo irónico e inaceptable es que el infractor es un móvil de la Comisaría 26 de la Policía Federal Argentina, toda la maniobra fue realizada sin tener las balizas de emergencia encendidas o utilizando la sirena, por lo que se descarta una emergencia para la maniobra realizada.
Esta actitud totalmente reprochable al chofer del móvil y al policía a cargo del mismo, se agrava si tenemos en cuenta que se realiza frente a una escuela, un mal ejemplo para los alumnos que allí cursan y ven como alguien que justamente por su profesión debe ser el ejemplo de las normas a respetar, en este caso las de tránsito.
Muchos de los llamados accidentes, son evitables apelando a la prudencia y el respeto de las normas, y la policía ha tenido graves accidentes por no respetar las normas de tránsito, tal vez el más recordado sea el de la muerte del actor Adrián Ghío, que al dolor causado a su familia se agregó una alta indemnización por la muerte, dinero que pagamos todos los ciudadanos.
La presente nota como corresponde será enviada a la Policía Federal Argentina, al Secretario de Seguridad Interior y al Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, para que puedan dar una explicación al respecto.
PASADO, PRESENTE Y FUTURO DEL GOBERNADOR BONAERENSE
Daniel Osvaldo Scioli nació el 13 de enero de 1957, en el barrio de Villa Crespo, en el seno de una familia acomodada, en una vivienda cercana a la Av. Corrientes y Humboldt. Hijo de Esther y José Scioli, su abuelo poseía una casa de materiales eléctricos que luego se convertiría en casa de electrodomésticos, negocio que representaría por años la empresa familiar con varias sucursales y que terminó en un escandaloso cierre.
Cursó sus primeros estudios en el colegio Ward de Ramos Mejía, donde se había mudado hasta los 17 años, luego estudió en el Colegio Carlos Pellegrini, egresando como perito mercantil con uno de los mejores tres promedios y se licenció en comercialización en la UADE.
Siempre se sintió atraído por los deportes de agua: ya a los 11 años fue campeón de natación escolar. Su madre también practicaba deportes, aunque lo suyo era la equitación. Y su padre jugaba al básquet. Se casó con la modelo y empresaria Karina Rabolini, una bella joven que estudió en el Colegio Jesús María de Recoleta.
Hasta su accidente motonáutico, ocurrido el 4 de diciembre de 1989 en el Río Paraná, su vida no tuvo grandes sobresaltos; pero logró reponerse de este grave accidente y continuó navegando gracias a una prótesis, llegando a competir con las mejores embarcaciones del mundo y logrando importantes premios. Como deportista, su carrera fue un ejemplo de superación.
Fuera de el plano deportivo, la historia nos devuelve a un hombre que rara vez se ha hecho cargo de alguna responsabilidad, la quiebra de la firma familiar y las denuncias de contrabando parecieron ser sólo una responsabilidad paterna, cuando la realidad era que la firma la integraban varios del grupo familiar incluido Daniel Scioli. Luego vivió el incendio de su piso en avenida Callao al 2.000, casi Posadas, el cual le costara la vida al encargado del edificio al intentar salvar a una joven y destruyera la vivienda superior del señor Maradán. En esa oportunidad, los daños rondaban los 200.000 dólares y dicen que Scioli se declaró insolvente. Las denuncias que el ahora gobernador nunca salió a responder, indicaban que había construido un quincho en un área ilegal y que un descuido originó el fuego. Nueve años después, el domingo 15 de diciembre de 1996, un nuevo incidente de fuego se registra en el nuevo domicilio de Scioli en la calle Anchorena al 600,cuando unos amigos de Daniel y Karina se encontraban realizando un asado en el quincho y una brasa ardiente despertó la alerta, que no pasó a mayores, salvo por lo anecdótico y por un nuevo descuido. Sí es interesante destacar que, en esa oportunidad, quien se dirigió a los medios para explicar el hecho fue Marcel Bacque, asistente de Scioli en el negocio de los electrodomésticos, lo que confirma que su participación en el rubro siempre fue activa. Además de asados y electrodomésticos, también los liga la afición por los deportes náuticos y el campo.
Por el lado de su pareja, se le ha criticado el haber designado a la misma como presidente de la Fundación del Banco Provincia cuando Karina supo tener una enorme deuda con el mismo, que superaba los 2 millones de dólares. Si bien hoy dicen que las cuentas fueron saldadas y se remataron incluso algunas propiedades de la firma, no quedan muy claros los datos que aportara el hoy gobernador en su declaración jurada patrimonial siendo vicepresidente. Lo interesante es que por este tema —como a tantos otros funcionarios—, nunca nadie de la Oficina Anticorrupción le pidió explicaciones.
Si de manchas hablamos, muchos recuerdan la actitud del actual gobernador de no reconocer a su hija María Lorena sino hasta que el caso tomó estado público por una nota de la revista Gente.
Se lo ha criticado por haber pasado de una línea del PJ a otra, de haber estado con Carlos Menem, con Adolfo Rodríguez Saá, con Eduardo Duhalde, formó parte de la Comisión de Investigación para el Lavado de dinero que encabezó Elisa Carrió y luego acompañó a Néstor Kirchner.
Si bien existe una idea de que es alguien acostumbrado a “acompañar” a los padrinos políticos, quienes lo conocen saben que tiene proyectos propios y que sus intenciones políticas suelen enmascarar ambiciones personales. Hasta aquí, una breve reseña del hombre, el político, el deportista y el empresario.
Scioli Gobernador
El 10 de diciembre del 2007, Daniel Scioli asume el cargo de gobernador de la provincia de Buenos Aires, un baluarte codiciado por diversa clase de políticos dada la injerencia en las elecciones que aporta la provincia. Elegido por el ex presidente Néstor Kirchner para representar los intereses del Frente para la Victoria, fue objeto de varias objeciones, entre ellas la de no tener residencia en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, algo que fue solucionado con la construcción de una vivienda que, si bien no estaba habitada —por no estar terminada—, le permitió a Scioli sortear ese impedimento. Se lo acusaba de no conocer la provincia de Buenos Aires y sus necesidades, pero durante su campaña recorrió diversos barrios mostrándose interesado en aportar un cambio con la ayuda económica de la Nación.
En esto jugó un papel importantísimo el aparato kirchnerista y en especial el Ministerio de Desarrollo Social: se desplegó una costosa campaña, y el clientelismo volvió a ser la vedette más codiciada especialmente en los partidos donde la gente tiene más necesidades. Así, muchos de los intendentes que apoyaron en su momento a Chiche Duhalde con carteles que rezaban “Queremos a Chiche”, se alinearon a los vencedores Néstor y Cristina obteniendo favores económicos para sus distritos y mejoras para sus imágenes desgastadas por la mala gestión y la derrota política.
Scioli asumió en una provincia cruzada por enorme problemas, un poder judicial saturado, corrupto, ineficiente y una policía con idénticas características, hechos que estiraron al máximo la tolerancia del orden. Pero la responsabilidad de la situación no tenía otro origen que la política: años de gestiones ineficientes, de manoseos políticos e intereses personales, degradaron instituciones tan necesarias para una gobernabilidad creíble y eficaz; ergo, el caos era algo inevitable, sea Scioli, o quien fuera el jefe del ejecutivo. El destino era el mismo, no se puede detener un tren sin control empujado por años de desmadre ni siquiera por un buen piloto.
No hay dudas de que nadie quiere hundirse en su propio barco, pero el inicio de su gestión no ha sido de las mejores. En distintas áreas, los problemas lejos de mejorar se han acentuado, tal vez no tanto por su propia acción, si no por —como lo decíamos— el desgaste de años de desidia. Los hospitales se encuentran en una crisis terminal y no hay foto de entrega de ambulancias o inauguraciones que tape esta realidad.
En cuestiones sociales, muchos de los planes implementados no se están cumpliendo, y otros anunciados aún no están instrumentados, con lo cual, en ambos casos, sólo algunos pocos se benefician de ellos, si podemos llamar “beneficio” a la caridad. Y hablando de subsidios, la entrega de estos sigue sin control, encontrando en el camino a aprovechadores que, sin necesidad económica, los perciben. Tan absurdo es el mecanismo irregular, que en algunos casos se otorga “planes” a mano de obra barata como el caso de integrantes de barras brava de clubes, que luego acuden a actos políticos, bien para alentar o en épocas de elecciones, como fuerza de choque.
En materia económica, la provincia arrastra un déficit que no se mejora ni con las mejores ocurrencias de Santiago Montoya, un funcionario cuestionado por exigir pagos tributarios, algo que —de acuerdo a sus propios antecedentes—parecía desconocer.
El Ministerio de Trabajo provincial es otro de los puntos débiles de la gestión, poca iniciativa, poco trabajo y mucha publicidad, pero de “hacer” poco y nada. Desde este medio hemos realizado varias denuncias por mal desempeño de funcionarios de esa cartera y todo parece ser demasiado lento, incluso una inspección por irregularidades laborales —por citar un ejemplo— lleva esperando ya 11 meses. ¿La excusa? la falta de inspectores, en este caso uno podría pensar, bueno, que contraten gente y baje el desempleo en la provincia de Buenos Aires, pero más no siempre es mejor, como es el caso de los inspectores de ARBA que, paradójicamente, se encuentran realizando medidas de fuerza por falta de pagos.
En cuanto a educación, la gestión no ha podido desanudar la problemática con los gremios y, si bien cada uno lleva agua para su molino, la realidad es que el nivel en las escuelas públicas es preocupante. En el mismo sentido, ya podemos considerar alarmante el nivel de deserción escolar. Si bien los recursos son escasos, varios Consejos Escolares de la provincia han tenido sendos escándalos por el uso discrecional de esos dineros.
En el ítem Justicia, la cosa se pone más oscura, las políticas implementadas años antes no han dado resultados satisfactorios y, como no hay nada mejor que un buen cachetazo para el inconsciente policíaco del argentino, era de esperar que se propusieran medidas polémicas para satisfacer ese espíritu de venganza de algunos que piensan, “si un pendejo chorro me afanó, que los metan presos a todos, y si ese no fue, también antes de que lo sea”. Estas medidas “huérfanas” no alcanzan para mejorar el sistema judicial, esto lo han dicho hasta el cansancio los juristas y profesionales. ¿Para qué tener las mejores medidas, si luego no se aplican? Es decir, se corre el mismo riesgo que hasta el momento: criminalizar la pobreza, alentar las “revanchas” mafiosas de quienes utilizan la ley como método de intimidación y castigo, pero por sobre todas las cosas, se terminan arruinando vidas de inocentes que “pagan” por los pecados de otros. Por ello, deben existir reglas claras, pero también debe existir igualdad, el juez, el fiscal, el defensor, el policía, el político que no cumple con la ley o su función, debe tener responsabilidad. De lo contrario parecería que los chicos delincuentes nacen delincuentes, y por eso entonces no tienen derechos, mientras que a funcionarios corruptos, se les concede arrestos domiciliarios, falta de mérito por el beneficio de la duda y otras comodidades a las que no todos acceden.
Parece que nadie se anima a mencionar que la verdadera fábrica de delincuentes surge de la mala política, de los “protegidos” que son todo servicio de políticos, de los funcionarios corruptos que proliferan creyendo que lo que no roben ellos vendrá otro y lo hará. De los desvíos de mercadería y fondos destinados a los más necesitados que aparecen a la venta en Paraguay, Santa Fe, Chaco y las fronteras del norte.
La inseguridad, esa “cosa rara” en boca de Scioli
He dejado el tema del Ministerio de Seguridad bonaerense para lo último, no porque sea lo más importante, sino porque es lo más visible: es lo que inquieta a la gente y hace que los políticos se equivoquen al hablar y, peor aún, en las medidas tomadas. Scioli no es el responsable de la galopante inseguridad, mal que le pese a muchos. Podría escribir culpándolo de lo que ocurre por ser el gobernador, pero no deja de ser una víctima más de este entramado político peligroso, ha heredado una policía corrompida desde sus orígenes y, si el gobernador es responsable de asesorarse mal, nadie pretende que sea un experto en seguridad, pero sí debe tener la capacidad de darse cuenta que se han burlado de él. Cuando Scioli accedió a un pedido de los jefes policiales de que les devuelvan sus jerarquías, ya que muchos añoraban el título de Comisario, se equivocó en el discurso, dijo –“quiero que la policía vuelva a sus años de gloria y que cada uno sepa quién es el comisario”, la realidad es que la policía de la provincia de Buenos Aires no tiene un historial de gloria, sino todo lo contrario. Por años ha sido objeto de criticas y sospechas, y esto no desmerece a aquellos policías que sí son héroes, pero la realidad es otra, hay que empezar a decir las cosas por su nombre y en el día a día, la policía es corrupta. Ese nivel de corrupción, potenciado con la impunidad, ha llevado a que algunos efectivos crucen la delgada línea de la legalidad. Se han intentado muchas fórmulas para depurar la institución —que debería ser garantía de seguridad y orden—, pero todas han fallado, porque se ve el árbol pero no el bosque. Cuando uno dice corrupción, no habla de la corruptela del policía “manguero”, del que le cobra al quinielero, a la prostituta, al “transa” del barrio o el que les cobra peaje a los delincuentes de poca monta. Hay cosas que pocos periodistas parecen saber y que los políticos simulan desconocer, y más grave aún, ningún funcionario judicial quiere investigar. Hablamos de narcotráfico, secuestros, robos a entidades bancarias, trata de personas, operaciones ilegales sobre ciudadanos para intimidar, zonas liberadas y hasta vinculaciones con el terrorismo. Ya se hablaba de lo difícil que era controlar algunas actividades non sanctas de los efectivos policiales cuando Felipe Solá luchaba con algunos miembros de la Justicia federal por desfederalizar las causas por infracción a la Ley 23.737, medida que por lo bajo se creía iba a permitir que “los muchachos” tuvieran una nueva caja chica con esas causas y aflojaran la ola de secuestros que tenía en jaque al gobierno provincial. Es decir, si la queja de la Justicia era la cantidad de causas que se acumulaban, no se entendía para qué sumar más trabajo, en realidad se buscaba darle más poder a la policía bonaerense y además una participación en las investigaciones por drogas. Poco a poco se comenzó a ver a la policía bonaerense en los medios, realizando operativos antidrogas, algo que históricamente realizaban las fuerzas federales. Como era de esperar, no tardaron en llegar los escándalos, las denuncias y las sospechas, pero muchos miraron para otro lado. Los aprietes, secuestros y mejicaneadas no es algo nuevo en la policía bonaerense, como tampoco lo son los pases de factura. Si la Auditoria de Asuntos Internos, realmente funcionara como una auditoria, encontraría que muchos efectivos policiales no pueden justificar sus bienes, su nivel de vida y mucho menos sus ascensos. No hace mucho, el periodista Ricardo Ragendorfer escribió un artículo —tímido a mi gusto— sobre los policías sospechados e involucrados en el secuestro del empresario Leonaldo Bergara, mencionó la relación de un comisionado con secuestros y personal a sus ordenes involucrado y hasta refirió que algunos jefes policiales pagan por sus destinos. Ahora bien, ¿alguién cree que esos pagos por destino son los ahorros de ese policía, gastados por el solo hecho de ir a dónde le gusta? no hay que ser muy inteligente para entender que sólo se trata de una inversión que se recuperará como sea. Lo que nadie ha desmentido ni explicado en la denuncia del colega, es quién y cómo permite que esto pase, evidentemente fallan los controles. Carlos Stornelli debe estar pasando uno de los peores momentos en su labor profesional, su prestigio —más allá de alguna objeción— se está dilatando con cada hecho de inseguridad y peor aún, se acelera con cada policía involucrado en un delito. La policía de la provincia, al igual que los menores y los delincuentes, no se corrige con medidas efímeras, la mano dura no hizo más que alentar corrupción en la propia policía. Vale recordar en ese sentido el allanamiento a la Auditoria de Asuntos Internos, donde se denunciaba que se cobraban coimas para mejorar la situación de algún efectivo sometido a investigación.
Conclusión
El gobernador Daniel Scioli, tiene la invalorable oportunidad de pasar a la historia, asumiendo el riesgo de sanear, con criterio, los poderes del Estado provincial. Si no, seguirá brindando discursos momentáneos para los medios en los cuales nada de lo hecho ha dado resultados positivos. Señor gobernador, usted tiene la obligación de asesorarse por gente honesta, por gente que no esté contaminada por el submundo de acuerdos y negocios impuros. Hay demasiados intereses en juego en la provincia de Buenos Aires, no muy lejos de donde apareció Bergara existen lugares donde hay prostitución infantil desde hace años y nadie hace nada. Berazategui mismo es un partido signado por la droga y aún así es poco lo que se hace. Igual Quilmes, Florencio Varela, Lanús, Avellaneda, Lomas de Zamora. Y en esto también hay una enorme hipocresía, ¿cuántos policías son adictos a las drogas? En la policía, como en todos los órdenes de la vida, existe una línea que divide a los de abajo y a los de arriba. Los pobres se drogan y venden “paco”, son perseguidos, mejicaneados y extorsionados por los de abajo, los policías que en muchos de los casos viven en los barrios de ellos o se han criado con ellos. Los empresarios de los delitos, los narcos, negocian con jefes, funcionarios judiciales y políticos y rara vez terminan procesados o detenidos, salvo cuando alguien de más arriba cambia el juego. Estoy convencido de que esta es su peor carrera señor gobernador, no dudo de su empeño, tampoco de su capacidad de superación; pero cuando una provincia involucra en sus decisiones la salud, la seguridad y la educación de los habitantes, los deseos sólo pueden ser el reconocimiento tácito del fracaso.
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