Rafa Nadal, o el espíritu de superación mismo
Parecía que el clima le jugaba una mala pasada. Le postergaba ese pedacito que le faltaba para completar su historia grande en el tenis. Sí, porque le faltaba ese torneo. Y aunque ya lo reconfortaba el hecho de estar disputando la final, ganarla era un sueño.
Y si Nadal se pone un objetivo, lo cumple. Porque su fuerza de voluntad y su cabeza parecen inquebrantables, tanto que a base de eso se fue forjando y perfilando como uno de los grandes tenistas. Y por eso hoy, está nº 1 del mundo y -a la fecha- ya tiene los cuatro torneos de Grand Slam en su haber.
Por su entrega, por no bajar los brazos, por tener ese espíritu de superación, Rafael Nadal sigue haciendo historia. Sabe que lo de Federer es inigualable. Pero también sabe que no necesita imitar a nadie. Él mismo es un grande. Y lo dejó demostrado en Flushing Meadows, mordiendo el trofeo que ya era suyo y que ya nadie, ni el tiempo, podrá arrebatarle.


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