¿LA BIOTECNOLOGÍA ES PELIGROSA?

Hoy ya no cabríamos todos en las cavernas. Afuera, la caza y la pesca no bastaría para aplacar el hambre mundial. Además, en los próximos 20 años habrá 8 mil millones de nuevas bocas para alimentar. No es mi estilo ni me regodeo al brindar malas noticias asustando en forma sádica a la población. Todo lo contrario, la respuesta a los desafíos se encuentra a la mano del hombre con los avances en la tecnología que toma lo más avanzado de las distintas disciplinas. Entre ellas los adelantos en Biotecnología son una buena noticia.

 

Para aclarar las cosas tenemos que empezar por conocer de qué hablamos cuando decimos biotecnología. Podemos definir una biotecnología tradicional y otra moderna. Como ejemplo de la primera sirve la simple utilización de organismos, hongos y bacterias, a partir de la uva, la cebada o la leche para convertirlos en vino, cerveza, queso o yogurt. A su vez, el vino en vinagre y otros productos como encurtidos y por el simple amasado de la harina con levaduras el pan. En otra industria, la farmacéutica, las vacunas se encuadran dentro del uso de la biotecnología tradicional.

 

Pero, existe la neofobia o la “tecnofobia” cuando hay miedo a lo nuevo y de manera más específica a la tecnología. Hasta aquí hemos mencionado productos que se pierden en la historia del hombre, aunque bien es cierto que eran obtenidos sin conocer la causa de tales transformaciones. No se conocía a los organismos responsables y muchos menos los procesos que involucraba. 

 

La biotecnología moderna aparece por aplicación de los avances en la biología celular y molecular. La podemos definir como la utilización comercial de organismos vivos o sus productos incluidos la manipulación  de sus moléculas de ADN. Llámese también ingeniería genética y la aplicación de cultivo de células y tejidos.

 

A partir de la biotecnología moderna se llega a los organismos genéticamente modificados (OGM) que son aquellos a los que, en forma deliberada y controlada se les modificó su material genético. Es así como un organismo puede adquirir una determinada característica que antes no poseía. Estamos hablando de transferencia de genes y de su importancia mayúscula para la mejora de plantas, animales, de productos alimenticios, medicinales, etc. Y hablamos de la adquisición de resistencia a enfermedades.

 

Para tranquilidad del ciudadano común existe la bioseguridad para garantizar tanto la seguridad humana como la animal y ambiental. En nuestro país tenemos un sistema nacional de bioseguridad que regula el comercio y la liberación de OGM. Con ese fin se creó la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) en el ámbito del actual Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP).

 

Mientras que la CONABIA evalúa efectos en el agrosistema, el SENASA vigila la aptitud alimentaria. En rigor son varios los organismos que actúan en el tema: CONICET, INEDEP, INTA; INASE, etc. El objetivo es el incremento de la productividad de los cultivos y de su valor nutritivo. La Biotecnología  sirve para combatir el hambre y será una herramienta necesaria para enfrentar al cambio climático desde que puede modificar los cultivos para que sean más tolerantes al calor o a las sequías y a otros factores ambientales.

 

Las cavernas no alcanzan. En cuanto a los alimentos, serán más accesibles a la población mundial gracias al desarrollo de la investigación y a la revolución biotecnológica que se encuentra en marcha.

 

Rafael R. Sirvén

rsirven@hotmail.com