Archivo para la categoría ‘pobreza’
21 Enero 2010 | Por radio-lusida | # Enlace permanente
Taio sigue buscando Historias de vida, historias que llegan al corazón, en este caso Graciela nos da un ejemplo con sus 55 años por que la lucha día a día para llevar el dieron suficiente para darle de comer a sus 9 hijos en la provincia de Buenos Aires.
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viaja todos los días levantándose a las 6 de la mañana recaudando alrededor de 150 pesos por día, un gran ejemplo para todos nosotros que muchas NO TENEMOS GANAS NI DE IR A TRABAJAR, SENTADOS FRENTE A UNA COMPU O EN UN LOCAL DONDE NO NOS MOJAMOS NI CORREMOS RIESGOS COMO LOS QUE CORRE GRACIELA, una mujer con TODAS LAS LETRAS que podría ser tu abuela o la mía. Historias Argentinas, Historias reales, la verdadera Argentina está a la vuelta de la esquina.
15 Mayo 2009 | Por radio-lusida | Claves: aires, buenos, callecitas, haciendo, lusida, prevencion, radio | # Enlace permanente
La europea Capital Federal ya forma parte de la antología de la melancolía.
A fuerza de concentración de riquezas en pocas manos y multiplicación de miseria, los gobiernos locales han priorizado ponerse del lado de los voraces ganadores que siguen siendo los mismos desde principios de los años noventa del siglo pasado.
Cuando cualquier pasajero errante desembarca en Retiro, frente a la opulencia del Sheraton y a la mismísima Torre de los Ingleses, decenas y decenas de familias duermen como pueden acurrucadas entre persianas que todavía no abren.
Las callecitas de Buenos Aires ya no tienen aquel no se qué del tango que remitía a lo bello y misterioso.
Ahora, en pleno tercer milenio, la exclusión puede verse en vivo y en directo, debajo de frazadas gastadas están los nuevos empobrecidos, los macriados, los desalojados versión 2009.
La información es contundente: “Un relevamiento realizado el lunes 27 de abril por personal del propio gobierno porteño reveló que hay 1950 personas durmiendo en la calle, cifra que duplica la que se había registrado el año pasado, para la misma fecha, cuando todavía no se aplicaban las drásticas y ‘silenciosas’ medidas dispuestas por el macrismo”, sostiene la noticia.
Agregan los datos que “el presupuesto del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) cayó este año de más de 500 millones a menos de 120 millones de pesos. De esos 120 millones, casi cien se destinan al pago de sueldos y al funcionamiento del IVC, lo que prácticamente deja sin financiamiento las obras en marcha y los planes previstos para este año”.
Una clara política que va en contra de la posibilidad de contar con viviendas para el pueblo de la ciudad capital, de la gran megalópolis de la Argentina.
De acuerdo a los dichos de los referentes de las organizaciones sociales que intentan paliar los efectos del desalojo entre el pueblo empobrecido de Buenos Aires, “las personas desalojadas reciben pequeños subsidios que apenas les alcanzan para alquilar una pieza en un hotel, durante un tiempo, hasta que finalmente terminan en la calle”.
Sin embargo, “no hay un plan de contención para las familias, al punto que incluso cortaron la entrega de subsidios. Durante siete días, desde el miércoles previo a la Semana Santa, permaneció cerrado el edificio del gobierno porteño (la Secretaría de Desarrollo Social) que está en Entre Ríos y Pavón. No se otorgaban los subsidios por problemas presupuestarios, aunque oficialmente se dijo que era por ‘tareas de desinfección’”.

Los desalojos son expresiones concretas de una política vinculada a la concentración de riquezas en pocas manos, la multiplicación de la pobreza y la consiguiente persecución contra los más necesitados y urgidos.
El panorama se completa con la ausencia de lugares para tratar a los pibes consumidos por el paco u otras formas del narcotráfico. Para las ya mencionadas organizaciones sociales, la presencia de los chicos en las calles “se ha duplicado también porque no hay lugares habilitados que estén destinados a su atención. Los casos más graves tienen que ver con los chicos que tienen adicciones, al paco o a otras drogas, porque no hay lugares para su internación en la Capital Federal y tienen que ser derivados a la provincia de Buenos Aires. En la ciudad la situación es sencillamente horrible, incluso para los casos de atención psiquiátrica, porque el Hospital Tobar García está desbordado”, indicaron.
Las callecitas de Buenos Aires muestran la verdadera cara de una política de exclusión social y privilegios consagrados.
Autor foto: APE
29 Marzo 2009 | Por radio-lusida | Claves: dengue, espande, expande, miedo | # Enlace permanente
En un cocktail que incluye la falta de agua, la pobreza y la desidia de las autoridades de Salud a nivel nacional, el dengue encontró en el norte de nuestro país el ambiente propicio para propagarse con rapidez.
Consultada por la situación la titular del Ministerio de Salud Nacional, Graciela Ocaña, habló de un “efecto Bolivia”, culpó a las anteriores autoridades y defendió la gestión de su cartera en la materia.
Aunque la funcionaria afirmó que ya comenzó a bajar “el nivel de infectación”, los datos extraoficiales de la localidad de Charata en el Chaco, por los que el 40 por ciento de su población (que ronda los 30 mil habitantes) tiene o tuvo la enfermedad, la desmienten.
Según datos oficiales el dengue llegó desde Bolivia -donde la epidemia afecta actualmente a más de 50 mil personas- y en nuestro país comenzó a propagarse por el norte a finales del año pasado.
Desde la localidad de Salvador Mazza en la provincia de Salta fue bajando por la Ruta Nacional 34 y logró llegar a Jujuy y Tucumán; y a través del la ruta 16, de intenso tránsito que comunica al noroeste con el noreste del país, arribó al Chaco.
A su vez, el mosquito transmisor del dengue superó las previsiones y logró adaptarse a un medio que le era supuestamente hóstil como la Provincia de Catamarca, que no estaba incluída en los mapas de riesgo debido a su clima seco.
En la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires los casos detectados son “importados”, es decir que sus portadores la contrajeron en zonas de transmisión. Aún así el temible Aedes Aegypti está presente.
La enfermedad del dengue puede llevar a la muerte en su variante hemorrágica y al no haber vacuna la única forma de combatirla es la prevención a través de la concientización de la sociedad.
26 Marzo 2009 | Por radio-lusida | Claves: dengue, enfermedad, lusida, pobreza, prevencion, radio, sida, sinónimo, vih | # Enlace permanente
Un especialista aseguró en Radio 10 que la cantidad de casos que se registraron en lo que va del año en algunas provincias supera ampliamente la esperada para esta época del año. “El virus ya ingresó al país”, sostuvo
Mario Massara, médico epidemiólogo, explicó en Radio 10 que la situación actual que atraviesan algunas provincias en relación al dengue no se había registrado antes. “Hay una mayor cantidad de casos que los esperados, así que por definición es epidemia”, sostuvo.
Si embargo, aclaró que este brote masivo no está extendido a todo el territorio. “Lo podemos ubicar en determinados lugares, en determinadas provincias. No en todo el país es epidemia”, señaló.
Las provincias más afectadas por el dengue son el Chaco, Salta, Jujuy y Catamarca, donde ya hay registrados 2.270 enfermos confirmados, y muchos cientos que se encuentran en período de análisis. Se trata de casos autóctonos, es decir, personas que contrajeron el mal en su mismo lugar de residencia y no en países limítrofes.
“Esto quiere decir que el virus ingresó al país, a través del mosquito. Nuestro territorio da posibilidades para que el mosquito se reproduzca”, explicó Massara.
El especialista recordó que la prevención “pasa de la puerta de la casa para adentro”. Recomendó evitar tener recipientes que acumulen agua (”cacharros, tapitas de gaseosa, tapitas de agua mineral, tanques de agua destapados”) en los que el mosquito Aedes aegypti pueda dejar sus huevos.
“El mosquito, en lugares abiertos alejados de nuestro domicilio, no vive porque necesita del humano para que se reproduzca. La prevención es de la puerta de la casa hacia adentro”, finalizó.
5 Marzo 2009 | Por radio-lusida | Claves: abiertas, allá, argentina, blog, clarin, ets, ideología, lusida, pobreza, prevencion, radio, sida, venas, vih | # Enlace permanente
A principios de los 70, Eduardo Galeano publicó la primera edición de Las venas abiertas de América latina , y durante las siguientes tres décadas su libro fue reeditado más de 70 veces.
Producto de una época particular, con una visión que no comparto y con algunos diagnósticos con los que estoy francamente en desacuerdo, este libro tiene una enorme virtud: es el primer proyecto intelectual de llegada masiva que establece la penosa e insoslayable realidad latinoamericana. Esta patria grande que imaginó Bolívar causaría hoy una profunda decepción a los Artigas, O´Higgins, San Martín y tantos otros que apostaron por la independencia y la libertad como generadoras de prosperidad.
Galeano convirtió la expresión “las venas abiertas” en un símbolo de la región, que traspasó los límites de sus lectores, de su argumento y de su ideología y llegó a ocupar un lugar propio en canciones, artículos periodísticos. En fin: en el inconsciente colectivo.
Cuando Galeano publicó la primera edición, nuestro país parecía ser la excepción: el ingreso promedio en la Argentina era comparable al de los países del sur europeo propio en canciones, artículos periodísticos. En fin: en el inconsciente colectivo.
Cuando Galeano publicó la primera edición, nuestro país parecía ser la excepción: el ingreso promedio en la Argentina era comparable al de los países del sur europeo y la distribución del ingreso era la más igualitaria de la región.
Las tres décadas que siguieron a la publicación de Las venas abiertas de América latina han sido, para nuestro país, el notable ejemplo de un escandaloso fracaso: el ingreso promedio de los argentinos en 2004 fue prácticamente el mismo que el de 1974. Como referencia comparativa, en el mismo período, Estados Unidos casi duplicó su producto, Corea del Sur lo multiplicó por ocho y nuestros vecinos chilenos lo multiplicaron por tres.
Pero lo más amargo de nuestra realidad es que mientras en 1974 el veinte por ciento más pobre de la Argentina era dueño de un poco más del tres por ciento del ingreso total, en 2004 no llegaba al uno y medio por ciento.
Esto es: no sólo el tamaño de la torta es el mismo que hace treinta años, sino que la porción que les toca a los más desfavorecidos ha caído a la mitad.
Chile me provoca envidia, pues sus dirigentes han sido capaces de generar crecimiento económico sostenido, único generador genuino y sustentable de reducción de pobreza a largo plazo. Y nosotros hemos fallado.
Es cierto que la brecha entre ricos y pobres no ha disminuido en Chile en los últimos años, incluso ha aumentado un poco. Aun así, una brecha constante quiere decir que el ingreso de los más pobres ha crecido a tasas muy parecidas al promedio.
Estos datos sacan a la luz una realidad estremecedora: en promedio, el ingreso de los pobres chilenos se multiplicó por tres, mientras que el de los pobres argentinos se redujo a la mitad. La matemática no miente: el ingreso de los pobres chilenos se multiplico por seis en relación con el de los pobres argentinos.
No ignoro las dificultades de grandes sectores de la población en Chile. Simplemente destaco una incuestionable realidad: es mucho más fácil sortear esas dificultades cuando la economía crece de manera sostenida. Si me tocara ser pobre en América latina, me gustaría serlo en Chile.
Pero, además de envidia, Chile también genera esperanza, porque nos muestra que no estamos condenados a la pobreza, nos muestra que estar en una esquina del mundo no es un obstáculo insalvable, nos muestra que nuestra herencia hispanoamericana no nos encierra en un calabozo de atraso. Muchos jamás creímos en esas hipótesis, Chile nos da la razón.
¿Qué explica ese desarrollo tan diferente entre nuestro país y el vecino Chile? No tenemos la receta; la teoría del desarrollo económico, elaborada por economistas, politólogos, sociólogos y especialistas de otras ramas de las ciencias sociales ha revelado mucho, pero todavía estamos lejos de respuestas satisfactorias y con alto grado de consenso.
Pero hay algo que sí sabemos: ninguna sociedad democrática como la que nosotros queremos construir ha conseguido progresar sistemáticamente sin un amplio debate de ideas, en el que se exploren los datos, se analice la evidencia y se encuentren explicaciones alternativas.
No conozco mejor manera de aprender sobre nuestros problemas y de construir soluciones que el debate abierto, inteligente y pluralista, en el que las distintas visiones individuales empujen la creatividad de cada uno de los que participan en el debate, pero sin afectar la tolerancia necesaria para que la razón, los hechos contrastables y los argumentos dominen la pasión, las conjeturas y las ideologías.
No caben dudas de que los que dirigimos las instituciones de la Nación hemos fracasado en la construcción de un aparato político que permita ese debate. Treinta años de estancamiento de toda una sociedad son un síntoma.
Haber empobrecido brutalmente a los más desfavorecidos es una gran estafa social. Esto no es una crítica a un gobierno en particular, ni siquiera a la clase política. A esta estafa hemos contribuido desde el gobierno, desde las universidades, desde los centros de pensamiento, desde las empresas, desde todas las organizaciones sociales.
Esto es un llamado a la autocrítica: todos aquellos que hemos nacido en hogares privilegiados o hemos tenido las oportunidades que muchos argentinos no tuvieron hemos fallado rotundamente en la construcción de una sociedad inclusiva y generadora de oportunidades.
En realidad, si miramos más atrás en nuestra historia, veremos que es aún peor: hemos destruido la que generaciones anteriores de argentinos supieron construir.
No puedo decir que estamos cerca de conseguir una convergencia de nuestra Argentina con el nivel de vida de los países más ricos del mundo. Ni siquiera puedo, desde la razón, ser muy optimista con respecto a nuestro futuro. Pero estoy convencido de que si no empezamos por hacer la autocrítica y asumimos nuestros errores, será difícil avanzar en la construcción de una Argentina más rica, más próspera y fundamentalmente más justa. Y las venas de los pobres argentinos seguirán sangrando.
El autor es profesor de Economía y rector de la Universidad Di Tella
4 Marzo 2009 | Por radio-lusida | Claves: carrió, lusida, margen, online, pobreza, presidenta, prevencion, radio, seguridad, sida, vih | # Enlace permanente
La jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, sostuvo hoy que la presidenta Cristina Fernández “es una fachada, está ausente del país del interior, de la pobreza y la seguridad”. 
“Los argentinos estamos cautivos de políticas privadas de razón económica, social y racional”, remarcó Carrió en una conferencia de prensa.
La opositora sostuvo hoy que a Cristina y a su esposo, el jefe del PJ nacional, Néstor Kirchner, los impulsa en sus políticas “la venganza contra un pueblo que ya no los apoya”.
“Lo mismo hizo Ceaceascau, le pasó lo mismo a Ceaceeascau en Rumania”, acotó Carrió en alusión al presidente rumano que fue ahorcado por el pueblo junto a su esposa.
1 Marzo 2009 | Por radio-lusida | Claves: actualidad, america, jovenes, latina, lusida, naciones, niños, onu, pobreza, prevencion, radio, unidas | # Enlace permanente
Los datos contenidos en un informe de las Naciones Unidas respecto a la situación en que viven en el mundo los jóvenes entre 15 y 24 años, son realmente dramáticos, cuya magnitud puede medirse, muy gráficamente, en el hecho que más de 200 millones de personas en la referida franja etaria deben subsistir con ingresos inferiores a un dólar por día, en tanto que otros 130 millones son analfabetos. Entre ellos, hay además, 88 millones de desocupados y 10 millones se encuentran enfermos de sida.
Existen contrastes muy grandes, pues mientras por un lado se destaca que la juventud recibe ahora una mejor educación, en cambio debe enfrentar desafíos y situaciones mucho más difíciles y complicadas que anteriores generaciones. Es que, en buena medida, lo económico cada vez prevalece más sobre lo humano, postergándose así aquellos valores que aluden a la igualdad, al menos de ciertas oportunidades, cada vez más restringidas por la opresión económica a la cual son sometidos muchos países de los calificados tercermundistas.
Quienes se encuentran entre 15 y 24 años, constituyen nada menos que la quinta parte de la población total del planeta, razón que ha movido a las Naciones Unidas a formular un llamado de mayor inversión de parte de los gobiernos y organizaciones internacionales, precisamente en quienes se encuentran en esa edad, como forma de afianzar el futuro.
Algunos de los aspectos que más atentaron contra el desarrollo de la población joven, ha sido la globalización, el envejecimiento de la sociedad, los rápidos avances de las tecnologías de la información, la epidemia del sida y los conflictos armados.
La exhortación de mayor inversión en políticas destinadas a los sectores juveniles, está respaldada también por un pedido de mayor nivel de atención a los niños de hoy, que serán los jóvenes de 2015.
Para respaldar con más énfasis todavía ese pedido, se ofrecen datos estadísticos realmente dramáticos, tal como los consignados al comienzo de esta nota, ya que con 200 millones viviendo en extremas condiciones de pobreza, 130 millones de analfabetos, 88 millones de desocupados y 10 millones enfermos de sida, ya se está describiendo una realidad cruel y espantosa, de millones de vidas frustradas y con destino de miseria y muertes tempranas.
Pero aún hay más datos que exponen esa situación de horror, pues cuando se recorre todo el espectro etario, tenemos que hay 160 millones de niños menores de 5 años afectados por serios problemas de desnutrición, cuya condena parece irreversible, pues las secuelas nunca más podrán ser superadas en el resto de sus vidas. Además, 11 millones de chicos menores de un año mueren cada año, consecuencia de enfermedades que podrían ser prevenidas, y que sin embargo, continúan causando estos estragos debido a la carencia de recursos.
Al tomarse los datos para elaborar el estudio, los jóvenes entre 15 y 24 años sumaban 1.153 millones, de los cuales 209 millones deben sobrevivir con un dólar por día, en tanto que otros 515 millones con ingresos de dos dólares diarios. Ahí queda claramente reflejada cuál es la situación, pues todos esos jóvenes no tienen ninguna otra posibilidad que proveerse algunos pocos alimentos, descartando educación, salud y toda otra clase de posibilidades.
Otro factor que tiene una incidencia muy importante para deteriorar a los jóvenes, es el notable aumento del consumo de drogas, en lo cual se cae debido a la desesperanza, la falta de objetivos en la vida, y las condiciones de miseria que los rodean en sus jóvenes vidas. Eso tiene su correlato en el elevado nivel de criminalidad entre jóvenes de esas edades, además, con un grado muy alto de violencia. A todo eso, nada menos, es lo que el mundo debe procurarle solución.
25 Febrero 2009 | Por radio-lusida | # Enlace permanente
Debe hacerse algo frente a esta difícil situación, no debidamente reflejada, como otros índices, en las estadísticas oficiales.
La pobreza es la situación que dificulta satisfacer necesidades elementales de las personas: la alimentación, el derecho a la vivienda digna, la salud. Si mil millones de personas viven en el mundo con sólo un dólar, se comprenderá que el déficit alcanza proporciones abrumadoras y somete a casi la sexta parte de la humanidad a la inanición.
Ese es el llamado nivel de indigencia, cuya presencia horroriza a cualquier conciencia normal y debe movilizar a los espíritus solidarios a fin de lograr, con inteligencia y decencia, la superación de los cuadros aberrantes de desigualdad social a que da lugar. Nada se logra con frases retóricas y vacías de contenidos. Es indispensable plantear las preguntas correctas sobre las razones por la cuales la pobreza y la indigencia, en vez de retroceder o encontrar diques de contención efectiva, tienden a expandirse, sobre todo en regiones como el Africa profunda y América latina.
“Me hierve la sangre -dijo hace poco la presidenta de la Nación- cuando veo tanto egoísmo, tanta avaricia y tanta pobreza al mismo tiempo.” Con absoluta seguridad puede afirmarse que se trata de un sentimiento compartido y que la sangre bulle aun con más alta temperatura por las venas de las gentes que se preguntan cómo es posible que el Congreso de la Nación o la Justicia se mantengan impasibles ante la burda falsificación de las estadísticas oficiales. De un tiempo a esta parte, ni siquiera se permite saber con exactitud cuál es el grado real de magnitud de esos males que azotan a la sociedad argentina. Se confunde al país con una alfombra, y a los pesares colectivos, con la basura que se barre bajo aquélla.
La sensibilidad general y el cálculo, más preciso, de especialistas del sector privado advierten que tanto los índices de pobreza como de indigencia han vuelto desde hace más de un año a crecer en la Argentina. Esto impele a indagar por las causas que acrecientan la desventura de franjas importantísimas de la población.
No se crea suficiente empleo. Aun antes de que los efectos de la crisis financiera y económica internacional se hicieran sentir aquí, era por todos conocidos la política de ahuyentamiento de las inversiones directas extranjeras ocasionada por un gobierno provocador y de decisiones imprevisibles, salvo para los amigos que se han enriquecido por la proximidad con el poder.
Ausencia de financiación. La política de confrontación con potencias y países amigos y con los organismos internacionales de crédito ha dejado al país aislado de las corrientes crediticias mundiales y supeditado el financiamiento nacional a las relaciones con el controvertido régimen venezolano. Los préstamos de Chávez han demostrado ser más caros de lo imaginable.
La educación está en crisis. Maestros sin vocación y permanentemente predispuestos a la protesta callejera dejan todos los años sin un porcentaje importante de días escolares a niños de todo el país. Ya amenazan con nuevos paros antes de que comiencen las clases. Sin estímulos pedagógicos a la creatividad y sin suficiente ilustración general y especializada es imposible alcanzar funciones laborales que resultan cada vez más exigentes en el mundo moderno.
Hay temor entre los gobernantes a decir ciertas verdades. Sin una cultura del trabajo debidamente afianzada, no hay sociedad que progrese. Los planes de asistencia financiera y económica, fundados para resolver cuestiones de emergencia, no pueden eternizarse, y menos desalentar la vocación del hombre y de la mujer por producir y ser de alguna utilidad a sí mismos y al conjunto social.
La corrupción lo pudre todo. Tiñe de hipocresía la denuncia permanente y no poco cierta de los peculados de la década anterior. La corrupción introduce el desaliento para avanzar sobre las bases más lentas, pero seguras y recomendables del trabajo y la ocupación honesta de todos los días. La corrupción es, por antonomasia, un elemento contradictorio con la urgencia de afirmar en el país el concepto de ciudadanía fiscal, por el que todos deberían pagar sus impuestos a fin de que se atiendan los servicios sin los cuales cae el orden social y sería imposible el desenvolvimiento del Estado.
La producción agrícola está más gravada que el juego y, sin dudas, que el narcotráfico, a no ser por los costos velados, pero imaginables de su connivencia con la política y el poder fáctico, sobre todo en el Gran Buenos Aires. La Iglesia ha debido reclamar en voz alta que se detengan los intentos por agrandar aún más el inmenso garito en que se está convirtiendo el país. El juego produce una lesión en las actividades útiles, daña a la unión y a la prosperidad de las familias e introduce ejemplos nefastos en la sociedad.
Menciónese una sola política de Estado que privilegie e induzca a la población a interesarse en los sanos principios del ahorro, base de toda construcción económica sólida. Téngase presente que él actúa como salvavidas oportuno para las circunstancias de crisis, de tanto en tanto inevitables en la evolución de la humanidad, como lo demuestra la historia y lo actualiza el fenómeno que cruza hoy con violencia por todo el planeta.
Una parte importante de quienes gobiernan son hijos de la gran inmigración europea que sembró en la Argentina no pocos de los sabios principios que dejamos expuestos. Fueron llevados a la práctica con sacrificio, devoción y esperanza en los resultados que de ese modo deberían fructificar.
Nunca es tarde para enmendar errores y poner en práctica las buenas políticas abandonadas. Urge hacerlo, para disminuir la pobreza y la indigencia, y abrir otro futuro a esa generación de jóvenes frustrados, de la que salen algunos de los protagonistas de hechos policiales que conmueven a diario a una sociedad aquejada, además, por sensaciones de inseguridad y desasosiego.
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