¿A despenalizar la marihuana?

Como en nuestro pais, tambien da que hablar en latinoamerica la despenalizacion de la marihuana.

Los ex presidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, Colombia, César Gaviria, y México, Ernesto Zedillo, pidieron la semana pasada la discriminalización de la tenencia de marihuana para el uso personal y un cambio de método en el combate a las drogas. La propuesta cae después de un profundo análisis de los resultados del Plan Colombia. Sin embargo, legalizar o discriminalizar el canabis tiene un alto costo político. ¿Quién se atreve a hacerlo?.

La estrategia colombo-estadounidense en el combate al narcotráfico es inconsistente. Ésta busca equiparar la guerra contra los narcotraficantes con el combate al uso de la marihuana, y lo que hace la declaración de los ex mandatarios es aclarar esa diferencia.

En realidad, lo que los tres ex mandatarios proponen -junto a una treintena de expertos en el tema- es recoger una vieja reivindicación de los grupos de interés de separar las drogas duras de las blandas y empezar a desarrollar una política diferente. Por otro lado, mantienen que la política colombiana antidrogas “estaba por lo general dirigida hacia el cumplimiento de la ley y contra organizaciones criminales”, y no hacia el combate del consumo personal.

Según Ricardo Vargas, director de la Corporación Acción Andina en Bogotá, “los usuarios no pueden ser catalogados como criminales y se les debe sacar de esa condición. Hay que empezar a considerar a los adictos como un problema de salud pública, pero también hay que avanzar en la propuesta de despenalización del canabis.” Según Vargas, la despenalización es, de cualquier modo, el menor de los males para evitar daños, tanto como para la comunidad como para la salud.

Políticas inflexibles
Lo extraño del caso es que la propuesta viene de tres ex presidentes que en su momento libraron una dura batalla contra el narcotráfico y blandieron políticas inflexibles contra el consumidor de marihuana.

El ex-presidente César Gaviria se opuso, cuando era mandatario, a la sentencia de la Corte Constitucional que despenalizara la dosis personal. Además, Gaviria actuó de forma dura y se resistió tenazmente al debate público que se empezó a dar en centros educativos a lo largo y ancho del país. Incluso amenazó con pedir un referendo para penalizar nuevamente la dosis personal.

Ernesto Zedillo, durante su mandato, tampoco dio paso alguno para hacer posible la legalización de la marihuana. Su gobierno fracasó en prevenir y frenar el consumo, en acabar con la delincuencia organizada, en poner a salvo a los servidores públicos de todos los niveles y en dar seguridad a la ciudadanía. Resulta pues por demás interesante que después de más de una década haya un giro en ese sentido. Lo interesante también es que los ex mandatarios reconocen haber aplicado políticas muy duras, pero que éstas no dieron el resultado que esperaban.

Campana
Pero en un continente como el latinoamericano, dar un paso hacia la legalización de la marihuana requiere mucho más que una declaración de tres ex presidentes.

Además de contar desde ya con la férrea oposición de la iglesia católica, se necesita preparar la legislación, a los cuerpos de seguridad y sobre todo, explicar a la población el porqué de la medida. Luciano Pascoe, vicepresidente del Partido Social Demócrata mexicano , afirma que es deseable acompañar esta propuesta con una campaña a todos los niveles que muestre los riesgos de las drogas para la salud. También es partidario que se apoye a los adictos sin que se les considere delincuentes, sino enfermos que ahora son usados por los narcotraficantes como carne de cañón y por algunos policías que los chantajean.

Según Pascoe, los primeros que están en contra de la legalización de las drogas son precisamente los narcotraficantes, pues son ellos quienes obtienen enormes ganancias económicas, mediante el tráfico ilegal de drogas. “Los narcos son los únicos beneficiados, los únicos que han logrado amasar enormes fortunas y un poder que pone en riesgo la estabilidad y hasta la existencia del Estado.”

La idea de legalizar las drogas está dirigida a acabar con la principal fuente del enorme poder de los grupos dedicados al narcotráfico, que es la venta ilegal de drogas. El razonamiento es simple y lógico. Sin dinero no tendrían posibilidad de comprar tantas armas, de corromper o amenazar a las autoridades. Para el director de la Corporación Acción Andina, Ricardo Vargas, legalizar las drogas también es terminar con los cientos de asesinatos de agentes de la policía, y en esto se ve apoyado por Pascoe: “la legalización no acabaría de facto con el crimen organizado, pero lo heriría mortalmente.”

Consumo
Sin embargo, y en el peor de los escenarios, es posible que ante la despenalización del consumo de drogas, el número de consumidores aumente debido a la curiosidad.
Actualmente, es muy fácil conseguir drogas, incluso para niños y jóvenes. Varios analistas coinciden en que legalizar las drogas blandas facilitaría controlar los sitios de venta y, por supuesto, impediría que quienes no deban tener acceso las obtengan. De acuerdo con datos de una encuesta publicada en el diario mexicano Milenio en el mes de octubre del año pasado, el 68% de la población no fuma marihuana porque no quiere, no porque sea ilegal. Asimismo, el 88% asegura que quienes quieren fumar marihuana lo hacen, sea ilegal o no.

Ahora bien, si se despenaliza el consumo de la marihuana, ¿qué pasa entonces con la producción? Es allí donde se presenta un vacío muy grande para los que diseñan políticas, ya sea en Holanda como en Perú o cualquier otro país. En Holanda se optó por una política de tolerancia hacia el consumidor, pero aún no se ha solucionado el problema de la producción.
Ésta se realiza en condiciones de clandestinidad. En el caso de otros países, se ha logrado acomodar la ley y los mismos usuarios están en condiciones de producir lo que ellos van a usar sin fines comerciales. Ricardo Vargas: “Urge pues abordar el tema con propuestas coherentes, teniendo en cuenta también el problema de la producción. Algunos se atreven a acomodar el razonamiento a las leyes del mercado. Si se despenaliza la producción, al final todos participan y los precios caen y deja de ser interesante para los traficantes”.

Contravía
Entretanto el presidente Álvaro Uribe, dando una muestra de increíble habilidad para no ver la realidad, insiste en imponer una ley que penalice el consumo personal. El mandatario colombiano va en contravía a las actuales propuestas de ex presidentes, analistas y políticos que están demandando una reformulación de la prohibición. A decir de Ricardo Vargas, “mientras el mundo se mueve hacia adelante, en Colombia el presidente Uribe, en nombre de la lucha contra el narcotráfico, busca criminalizar a los usuarios y agricultores junto a los narcotraficantes.” Y ése es el peor error de la propuesta de Uribe. Un retroceso frente a una tendencia global de buscar un replanteamiento de la política antidrogas.

Proponer o tomar medidas que liberen el consumo de la droga blanda significa arriesgarse a un castigo electoral, y son pocos los políticos o mandatarios que en Latinoamérica se atreven a hacerlo, por temor a aparecer ante la opinión pública como “blandos” en el tema de las drogas, en momentos en que lo que tiene popularidad es, precisamente, ser de la línea dura. Uribe lo entendió muy bien.


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26 Febrero 2009, 4:40 pm, Reportar este Comentario lsd dijo

Es cuestión de tiempo. Las decisiones estúpidas, tarde o temprano caen.

Mauro
16 Mayo 2009, 5:49 pm, Reportar este Comentario Mauro dijo

La despenalizacion evitaria correr riesgos paralos consumidores . que quiero decir? Basta de tranzas , faso con gusto a acaroina . Dulce sin semilla rica ganjah

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