La legisladora más joven
Fernández Oro es una ciudad rionegrina que no tiene clínica ni hospital que pueda atender un parto. Por esa razón es que las madres de este lugar viven allí los meses de embarazo pero saben que su hijo o hija no nacerá en la ciudad. Tal vez por eso es que este lugar esa uno de los que cuenta con más niños nacidos en otro lugar.
Irina Fernández es una de esas niñas. Susana, su mamá, tuvo que dejar la ciudad e irse hasta Cipolletti para dar a luz a su hija. Una niña que hoy tiene nueve años de edad y que podría ser considerada como la legisladora más joven del mundo. Porque un proyecto suyo acaba de ser aprobado por el Concejo Deliberante de Fernández Oro y ya es ordenanza.
Una ordenaza que dispone algo simple pero concreto: un certificado de bienvenida a cada nuevo poblador de Fernández Oro que debió nacer fuera de la ciudad.
La idea se le ocurrió cuando hace poco nació su sobrino en Río Grande. El bebé recibió como regalito un certificado de bievenida como nuevo poblador de la ciudad. Esto motivó a Irina a diseñar un certificado de bienvenida a todos los bebés que, por el déficit sanitario, deben nacer en otra ciudad.
Con el diseño armado en su propia computadora, Irina redactó el texto del proyecto y se lo entregó en mano al titular del Concejo Deliberante, Pedro Cid. El legislador, luego de corregir algunas cuestiones de forma lo puso a consideración del cuerpo el que lo aprobó por unanimidad.
Fue una sesión especial porque tanto Irina como sus compañeras de la Escuela 102 fueron invitados a presenciar la sesión.
“Valoramos la preocupación de Irina por los niños que nacen en nuestra localidad. Consideramos muy importante hacer un reconocimiento a los nuevos pobladores desde su nacimiento. Y es justo reconocer los deseos de participación de los niños en las instituciones”, dice en sus considerandos la ordenanza.
Desde ahora cada “nuevo poblador” que deba nacer en otra ciudad recibirá (el último día hábil de cada mes en la sede del Deliberante) el certificado de bienvenida ideado por Irina.
“Fue un momento muy emocionante porque pensábamos que no le iban a dar trascendencia. Esperemos que en el futuro todas las mamás de Fernández Oro que llevan nueve meses a sus bebés en sus panzas, puedan dar a luz a sus hijos en la ciudad”, aseguró Susana Orellana, la madre de Irina.
Pedro Cid, por su parte, comentó que “hay una posibilidad de que se instale una clínica en la ciudad. Todavía está en una etapa incipiente, pero es una iniciativa del gremio de la fruta junto a otras obras sociales”.
Mientras esto suceda, los chiquitos de Fernández Oro que deban nacer en otros sitios serán pobladores de su ciudad con todas las de la ley.
Fuente Diario Río Negro
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