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EXPERIENCIA RELIGIOSA

Cuando tenía 8 años empecé catequesis. Mi mama me mandaba a la iglesia del barrio y se quedaba tranquila. ¿Que podía pasarme en catequesis? ¡¡¡De todo!!! Para resumir, termine con depresión a los 9 añitos. Paso a explicar.

La catequista sabría mucho de religión pero muy poco, o casi nada, de pedagogía y uso unas cuantas metáforas desafortunadas para enseñarnos las escrituras. Veamos:

  • El pecado original es un pecado gigante que hace que el alma de las personas al momento del nacimiento sea negra. Cuando se recibe el Bautismo, el alma se pone blanca. al igual que cuando nos confesamos, cumplimos la penitencia y comulgamos. Por ultimo, otra forma de dejar el alma lista para una publicidad de Ala es la extrema unción.
  • Mientras más negra el alma mayor es el tiempo que pasamos en el infierno.
  • Una vez que tengamos el alma “blanca” por alguno de los métodos mencionados, a medida que pecamos se nos va manchando, siendo la única manera de blanquearla las ya mencionadas.
  • Maneras de “ennegrecer” el alma: tener pensamientos malos, hacer cosas malas, en síntesis, pecar tanto en acción como en pensamiento.
  • Los animales por no tener alma no van al cielo. Acá se vino el horror ¿¿¿¿¿Mis perros no iban al cielo??????

La mayoría de mis compañeros no escuchaban o no pensaban en lo que decía esta señora. Pero yo escuchaba y reflexionaba. Y, a pesar de tener 8 años, lo hacia de manera profunda. Llegue a la siguiente conclusión: mi alma se manchaba mucho y rápido, por lo cual, si no había un sacerdote cerca al momento de mi muerte, me iba derecho al infierno. Además, que sentido tenía ir al cielo si no iban a estar mis afectos, ya que, por lo que veía, también iban derecho al infierno. Tampoco iban a estar mis animales.

Recuerdo el viaje de vuelta de las vacaciones de aquel verano. Venia sentada mirando mi oso de peluche y pensando: “si lo animales no van al cielo, menos va a ir Emilio (mi oso)” durante las cuatro horas que duro el trayecto pensé las mil maneras de engañar al diablo (ya sabia que me iba derecho al infierno) para que me dejara entrar con el animalito de felpa al menos. También recuerdo, que mis padres, sin saber lo que acontecía en mi cabeza, venían escuchando tangos, musica que ahora adoro, pero que esa edad y en esa circunstancia era devastadora. Recuerdo la letra de uno en especial que me ahogaba en la tristeza:

El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,

de la vecina aquella que se cansó de amar(1)

Para no extenderme demasiado en el relato, cuando pude decir que me pasaba mis padres me llevaron a una psicóloga infantil que me ayudo muchísimo. Cambie de catequista. Otros padres, alertados por mi situación, al consultar a sus hijos descubrieron que le tenían miedo a Dios y tambien cambiaron.

Desde esa época, tuve miedo de la Iglesia. Nunca perdí mi Fe, seguí creyendo en Dios y los Santos, pero nunca más crei en la Institución.

Hace unos años, cuando me separe, mi primo me recomendó hacer acompañamiento espiritual con un fraile de la comunidad de frailes en la que el participa (2). Le recordé mi experiencia. Conteste que no, el me explico que eran distintos y que era especial lo que hacían. Recorde la ceremonia de su casamiento y el bautismo de mi hija. Como no conocia ningun sacerdote que me gustara y queria que fuera una ceremonia significativa le pedi al Gallego (mi primo) si podia pedirle a quien realizo la ceremonia de su casamiento que oficiara el bautismo. Fue tan hermosa la ceremonia, tan … tan… tan “ de Dios” que decidí arriesgarme. Así conocí a FEDE, mi acompañante espiritual por dos años. Con el, además de revisar mi vida y tratar de convertirme en una mejor persona, descubrí de nuevo la religión. Una religión no opresiva, basada en el amor. Encontré personas que siguen una vida religiosa de manera integral. Rezan, leen la Biblia, pero no se quedan con eso, viven de manera caritativa, como verdaderos cristianos. Unen la parte espiritual con las acciones en la vida diaria y en la ayuda a la comunidad.

Ya no les tengo miedo a “los curas”. Aprendí que, como en todas partes, hay personas y personas, y descubri que la relación con Dios es única para cada ser humano. Como toda relación hay que construirla y renovarla cada día.

FEDE se fue de pase a Mar del Plata, no hice más acompañamiento espiritual porque tengo miedo de no encontrar a una persona abierta y que me entienda. Extraño machismo las charlas, las miradas, los retos. No fue fácil el camino que recorrimos en esos dos años, infinidad de veces me enoje mucho con el, porque me decía cosas que no me gustaban. Otras veces salí reconfortada. Y muchas, pero muchas veces sentí orgullo de lo que estaba logrando. Cada “tarea” para el hogar que FEDE me daba, hacia que revisara mi vida, mis acciones, mis sentimientos, que buceara en mi misma para encontrar claves, porqués. Así lograba entenderme, entender a los demás y sobre todo crecer, perdonarme, perdonar y madurar.

Mis experiencias religiosas fueron dos solamente. Totalmente opuestas. Movilizadoras. Enriquecedoras. Con ambas aprendí. Con la última crecí.

Ahora estoy construyendo mi fe desde muchos lugares. Leyendo autores de distintas religiones, con distintas miradas. Me interesa lograr una relación con Dios y una vida espiritual lo mas integra posible. En este camino se juntan nombres tan dispares como: Brian Weiss , Deepak Chopra, Osho, Leo Buscaglia, Anselm Grunn, Bernardo Stemateas. Estoy empezando a recorrer este camino, es por eso la diversidad de autores, de temáticas y de profundidad.

Ya les iré contando como me va. Hoy les abrí un poco mi alma.

Hasta mañana.

(1) Letra: Homero Manzi Música: Acho Manzi Año: 1948 http://www.elportaldeltango.com/indice/ultorg.htm

(2) www.franciscanos.org