ABUELA
Para muchos esta palabra tiene connotaciones mimosas, “malcrianzas” y mucho, pero mucho, amor. Para mi no. No tuve la suerte de tener abuelas muy “abueladas”. La mama de mi papa, era una mujer muy activa sin tiempo para nietos. Además, falleció cuando yo tenía 11 años. La mama de mi mama… es otro tema. No tengo recuerdos de cariño de ella. Todo esta teñido de reclamos, reproches, injusticias. No es que fuera mala abuela. Con mis primos era excelente abuela. Ellos si deben tener un buen recuerdo de ella. Si pudiera elegir una abuela me gustaría la que tuvieron ellos. Que es la misma, pero no.
De chica siempre respondieron a mis reclamos diciendo que estaba celosa de mis primos. Ahora de grande, analizo fríamente y la verdad que me da mas bronca.
Mis primos se instalaban en la casa de mi abuela después de navidad. Yo, que vivía y vivo, a tres cuadras de su casa, también me instalaba. Era la parte de las fiestas mas divertida, jugar día y noche con mis primos. Pero cuando había peleas o reclamos (míos), ella me contestaba que me podía ir, total mis primos habían venido a verla a ella y “¿porque no te vas a tu casa si acá estas tan mal? Vos vivís cerca”. En esas mismas oportunidades, ella cocinaba todo a lo que mis primos les gustaba, pero si yo pedía algo era declarada como molesta y otra vez me invitaba a irme a mi casa si no me gustaba.
Éramos tres chicos, tres chicos inteligentes, así que las tardes estaban llenas de travesuras, de todas y cada una seguro que ella me culpaba a mi, aunque Sebastián (el Gallego) o Diego (Pota), mis primos, le dijeran que había sido idea de ellos. También era catalogada como “mezquina”. En las tardecitas nos llevaba a tomar helado, nos compraba un cucurucho a cada uno. Yo siempre tome el helad despacio disfrutándolo y cuando mis primos terminaban, mi abuela, me sacaba el helado lo dividía en tres y les daba una parte a ellos. Yo protestaba, y ahí venia el reproche. Yo protestaba “porque no quería compartir porque era “mezquina” y yo pensaba que si hubiera tenido yo sola helado, lo hubiera compartido, sin que nadie me diga. Pero como habíamos tenido cada uno un helado era injusto que me sacaran del mío solo porque ellos comían más rápido.
Al margen de estas diferencias que eran muchas y muy variadas, también cuando estábamos solas, la pasaba mal. Para todo lo que le pedía que me hiciera la respuesta era no. Capaz que después, alguna cosa me hacia, pero primero era no.
Mi miedo mas grande de chica, era que mis padres murieran y me tuviera que criar con ella. No me sentía querida ni valorada, todo lo contrario que con mis padres. Si eso pasaba creía que iba a vivir siempre triste y sin cariño.
Hasta el día de hoy las cosas son así. Si voy con buenas noticias, le encuentra algún defecto, y convengamos que cosas perfectas no hay. Cuando me separe, después de unos cuernos grandes como una casa, se puso del lado de mi ex. Si me va mal parece regodearse y hasta se ríe de mis proyectos y me mira como diciendo “pobre, si sabemos que no va a poder hacerlo”. Hace do años, me choque con Macri en el aeropuerto. Mauricio Macri. Cuando digo me choque, es literal, me di vuelta en el quisco y con mi habitual delicadeza encare para la salida y me lo “lleve puesto”. El muy caballero sostuvo que era una caricia ser empujado por un ángel como yo, mientras se agarraba el estomago y trataba de volver a respirar. En cuanto pudo hacerlo, me pidió el teléfono. Yo me reí y conteste que era de River y radical, así que lo nuestro era imposible. El también se rió, y me dio su tarjeta. Tarjeta que deje en el primer tacho de basura. Después me arrepentí. Cuando le conté la anécdota se rió sobradoramente como siempre y se dio el siguiente dialogo:
–¿Qué va a querer Macri con vos?
–Que se yo abuela, capaz invitarme a salir o tomar un café no se
–Ja! Con las minas que tiene Macri…
–¿Qué tengo yo que no tengan otras minas? La ultima vez que mire tenia todo el paquete: dos ojos, una nariz en el medio, una boca, dos lolas, cola, piernas brazos, pelo y hasta cerebro
–Bueno pero el debe buscar otro tipo de mujer…no te va a dar bola a vos.
–Insisto ¿Por qué no?
–Y porque…– y me miro con cara de risa.
Esto son solo algunos ejemplos, hay más. Pero en definitiva más o menos así es nuestra relación.
En realidad cometí un error mas arriba cuando use el tiempo presente en el verbo. Así era nuestra relación. El jueves pasado, empezó a sufrir alucinaciones a la mañana, para la tarde ya era imposible dejarla sola y en el transcurso del fin de semana, la situación se agravo. El deterioro mental y físico que esta sufriendo crece geométricamente y el pronóstico no es bueno. Aunque en sus ratos de lucidez sigue tirando algún que otro dardo. Como el domingo al mediodía, cunado hizo un comentario sobre mi hermamiga (hermana elegida, amiga del alma). Comentario que me reservo para no herir a esa amiga.
¿A que vino toda esta disquisición? No siento nada por ella. Es decir, me da pena el momento que esta atravesando, es un ser humano y como tal me conmueve, pero no pasa de ese nivel. Se que ella no creo un vinculo de cariño conmigo, pero de todas maneras siento como que algo anda mal en mi. Debería sentirme mas preocupada, más triste, mas conmovida. Pero no, me preocupa mi mama, me preocupa mi tío. El desgaste que están sufriendo al cuidarla y al atravesar este momento. Es difícil saber si esta bien lo que siento o no. Repito, me siento muy culpable.
Quienes leyeron Tercera Generación saben que para perdonar a su mama se necesitaron tres generaciones, tal vez, mi hija pueda perdonarla, entenderla. La perdone, eso creo, tal vez no y por eso no siento. Saber que vivió toda una vida conmigo y que no sembró cariño me da mucha pena y le tengo lastima, pero eso no es lo que quisiera sentir.
Dije que iba a exorcizar demonios en este blog. Este es uno de los más grandes que tengo, mi relación con mi abuela materna. Dije que iba a ser sincera siempre, de manera brutal, si era necesario, cruel. Creo que esto es la prueba. Estoy mostrando un monstruo, me siento un monstruo. También me perdono y me justifico. Pero no se hasta que punto.
Hoy más que nunca, lo que ven es lo que hay: tómenme o déjenme.
