21 Junio 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
viene de aca
Finalmente el martes pasado, y después de mucho batallar, encontramos el cuerpo de la lauchita. Ante el llamado oficial de mi madre informando el deceso, solo atine a exclamar: ¡¡hemos vencido al enemigo¡¡ ¡¡Sucumbió la laucha!! Su cadáver fue encontrado detrás del mueble de planchado. Las exequias se realizaron durante unos diez minutos, tiempo en que tardó mi madre en encontrar algo con que sacarla. Recibimos condolencias de mi amiga Karu:
Mi mas sentido pésame por la partida de ese roedor.
Acompaño a los sufridos con mi presencia a la distancia, puesto que no son de mi agrado ni aún fallecidas!
Y también sugerencias de mi amigo Leo, que mientras escupía cenizas en Villa La Angostura opinaba lo siguiente:
la tenés que dejar colgada de una soga uno o dos días, para que las otras lauchas la vean y digan rajemos acá la laucha se mato
Cuando llegue a casa, ya su cadáver había partido con el cortejo fúnebre rumbo a la basura. Lejos de alegrarme, me causo pena y frustración su tardía partida. Primero, pena, porque si bien me saco canas verdes, fue una digna enemiga. Me sentí como Balbín en el velatorio de Perón. No despedía a un adversario, despedía a una amiga. Segundo, frustración, porque no fui yo, quien con un certero palazo, diera fin a su sufrimiento.
Lo pero del caso, es que, una vez que nos creíamos libre de amenazas, encontramos otra maldita. Entraba por la chimenea. Como corresponde prendimos el hogar y disuadimos a las siguientes visitas. ¿Cómo lo sé? Simple. Deje las cenizas, en caso de entrar algún animal por la chimenea debe pasar por las cenizas y dejar a las huellas. Lo sé. Soy brillante.
Parafraseando al Sargento Cabral. Duermo tranquila hemos vencido al enemigo.
Fin
PD: que manera de tirar por el barro nombres no? Jaja Balbín Perón y Cabral. Una herejía!!!
13 Junio 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
Hace unos días, leí que Chespirito, se lanzo a hacer sus personajes (El Chavo del 8 y el Chapulín Colorado) a los 41 y 42 años respectivamente. Y me sentí mejor conmigo misma. Como ya comente en otros post, estoy incursionando en nuevas actividades, que tiene que ver en su mayoría con el arte. Teatro, canto, plástica y titeres. Sin dejar mi idioma que es escribir por supuesto. En la clase de plástica somos 4. dos nenas de 10, una de 8 y una de 15. la que más me alienta es la de 8. el otro día, las dos de 10 se reían porque no había caso, no me salía la figura humana. Pero les dije “espero que cuando tengan 35 años como yo, se animen a emprender algo nuevo”. La de 8 contestó muy seria “tiene razón, además su hombrecito esta re lindo”. A partir de ahí se dedico a mirar comentar y alabar mi trabajo. Una genia.
Unos días después de conocer esta información sobre el Chavo, escuche en el homenaje a Betiana Blum hecho por Sábado Show (gente mientras tejo no puedo ver un documental!), que ella también comenzó su carrera como actriz siendo grande, digamos 25 26 años.
Entonces, recordé que hace semanas, busque a mis ex novios o noviecitos o enamorados en Internet. Y me quise morir. Están: gordos, calvos, canosos, fláccidos. Sus comentarios tienen que ver con cosas tan aburridas, que me alegre de no haber llegado a nada con ellos. Comente el hecho en twitter y Lauris, que sabia que en mi relación actual le llevo 11 años a mi pareja, que el espíritu joven atrae gente joven y por eso yo estaba con Joe. La verdad es que me resultaba imposible imaginarme con mis ex… yo no perdí, y espero no perder, esa sed de vida, de aventura y de adrenalina.
Para emprender nuevos caminos nunca es tarde, hacer lo que nos gratifica no tiene porque ser una cuestión de edad. La libertad de hacer, de crecer es única y deberíamos todos aprovecharla. Ampliar los horizontes es bueno siempre, aunque tengamos 190 años.
Asi, en este derrotero de pensamientos, decidí mi regalo de cumple. Cumplo el 3 de agosto y Joe no va a estar. Pero esta vez al contrario de las anteriores, no quiero una sorpresa. Sé bien lo que quiero. Quiero una carpa y una bolsa de dormir. Como la marca Montagne realiza un 25% de descuento el día de tu cumple siendo socio, pienso aprovecharlo. Desde mis 9 años que no salgo en carpa. Pero no importa. Quiero. Y si tengo las cosas voy a salir. Quiero mas vida, mas aventura. Quiero seguir divirtiéndome.
Quiero!
pasen tambien por aca, este blog tambien es mio pero no pude abrirlo desde mi cuenta, cosas de blogs de la gente vio?
http://blogsdelagente.com/nayendoctario/
6 Junio 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
viene de aca
El viernes me levante tranquila. Luego de 15 días sin noticias de la okupa, supuse que eran imaginaciones nuestras (de madre y mía). Vestí a la niña para el colegio y aprovechando que mi hija se lavaba la cara, fui al lavadero y saque las perras al parque. Cuando me di vuelta, la vi pasar rauda por la canasta de la ropa para planchar. Mientras pensaba en que iba a tener que lavar de vuelta toda la ropa, cerré de un portazo la puerta del lavadero y la que da al parque y me puse a perseguirla. Si no un gladiador griego, al menos parecía yo, un gorila con mucha onda. Escobillón en una mano y secador en la otra. Con uno tanteaba y en cuanto la veía salir, con el otro le tiraba de escobazos. Escobazos que de agarrarla, la destrozarían pobre laucha. Porque es una laucha, mas o menos asi de grande… cierto que no me ven. De 5 cm mas o menos. Estuve como 10 minutos en esta situación, hasta que me avive de entrar a las perras para que me ayudaran. En cuanto abrí la puerta entraron las dos, Cachengue y Betina como locas, a ayudarme, entre las tres logramos acorralarla en el fondo de mi casa. Estaba Cachengue de un lado a los manotazos. La pared, frente a Cache, yo a la derecha y Betina a la izquierda. Cada vez que a Cache se le escapaba, yo empezaba con los palazos. Ponía mucha voluntad, pero tenia poca puntería. Era tal mi show, que en un momento Betina me miro intentando comprender qué quería hacer la humana de su dueña, cual era su intención. Si matar a la laucha o levantar polvareda. Y en ese preciso instante la laucha huyó a un pozo, que hay entre la medianera de mi casa y la de mi vecina que es la mugrienta que debe criar la rata. Corrí adentro, junte unos cuantos trapos viejos, los embebí en gasoil y se los mande al pozo. Prendí fuego y me quede esperando ver salir la laucha prendida fuego. O tosiendo aunque sea. Pero las llamaradas de un metro se ve que no la dejaban pasar. Deje a mi madre a cargo de controlar el incendio y partí rauda a llevar a la niña al colegio, que ya íbamos tarde. Todo el viaje en el auto recomendándole no decir que habíamos llegado tarde porque la madre estaba trabada en una lucha épica contra una rata. Entramos a la escuela y la portera pregunto:
— ¿Nos dormimos?
— NO, nos levantamos re bien, pero mama quería matar la “rata” que tenemos en casa y se hizo tarde.— la quería matar a la pendeja.
— Je je, rata no, lauchita. Viene de la casa de al lado ¿vio?. — y susurrando agregue — En casa te mato, no vuelvas a mencionar la laucha, carajo.
Cuando volví seguía el incendio pero había mermado un poco la histeria. El tema es que le ponemos un veneno a la laucha que no la mata rápido. Porque dicen que las lauchas son muy inteligentes y si una se muere la huelen y después no comen lo que comió la difunta. Entonces, este veneno tiene efecto tardío. Asi que pusimos dos latitas con veneno. Solo dos por las perras. Uno atrás de la heladera y otro en el lavadero detrás del mueble de planchado. Todas las mañanas corremos ambos muebles y constatamos que la lauchita ha cenado bien por la noche.
Eso me hizo reflexionar ¿si la queremos ahuyentar, no es un contrasentido darle de comer? Según los demás, no. A mí me quedan mis dudas. El domingo estaba en la compu, en la despensa. Ustedes preguntaran porque uso la compu en la despensa. Porque ahí es el único lugar donde me llega la señal wi fi del vecino y puedo robársela tranquil… digo, porque ahí me presta el vecino Internet. La despensa esta después del lavadero y antes de la cocina. En un momento levante la vista y vi que la señora iba muy tranquila a almorzar. ¡Si será atrevida! En pleno día y ante mi presencia. Cerré la puerta y llame a mi madre.
— Elegí, corres la heladera para que salga la laucha y yo la cago a escobillonazos o yo corro y vos le pegas.
Mi vieja decidió que era mejor hacer fuerza que enfrentarse a la delincuente. Empezó a correr la heladera y cada vez que la laucha se asomaba yo ¡zaz! le erraba el escobazo. En un momento la tuve a tiro, pero no tenia ángulo para pegarle asi que la aprisione con el escobillon. Pero la laucha era chica y el escobillon de esos que tienen las cerdas blanditas asi que se revolvió un poco, mientras yo gritaba “pasame el secador que se escapa”, y huyo. Esta vez sin paradas hacia el parque.
Cuestión que la laucha me gano 2 veces. Ya es una cosa personal que tengo con el bicho. Aunque la encuentre muerta juro que le pegare un escobazo para sacarme las ganas. ¿Alguno sabe cuanto tarda en hacer efecto el maldito veneno?

30 Mayo 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
A: loca
B: Tiene problemitas
C: chica especial (loca, pero simpática).
Este fin de semana claramente derrape, mordí banquina y volque. Para mí es culpa de Joe. Su ausencia por cuestiones de trabajo y eso de vernos cada 2 o 3 meses, produce en mi cambios de personalidad. Debido a las carencias… no sean chanchos, no todo es sexo en la vida (aunque sí una parte importante). Paso a explicar. Les pido un poco de paciencia, y voluntad para seguir el hilo del relato. Desde el viernes, no duermo. Probé meditación, tecito, ejercicio y pastillitas y nada funciona. Sigo… asi.
Arranque el viernes con un cuete en el cu… digo… arranque el viernes muy acelerada. A la siesta me acerque a mi madre y le dije:
— ¿Sabes que estuve un par de horas en la pagina principal de Clarín, en la parte de blogs recomendados?
— Mira vos… ¿podes apagar la estufa?— o sea, “se me nefrega”.
En ese momento, ocurrió la primera revelación. Mi madre ha sido y es parte importante de mi perfeccionismo enfermizo, de mi obsesión compulsiva… de mi locura bah. Ejemplifiquemos
— Ma hice un comentario en tweeter y a un montón de gente le pareció ingenioso e inteligente.
— Aha… la sopa te salió medio salada, mejor la dejo y me hago un tecito porque me va a caer mal.
—Mami empiezo un taller de plástica, como siempre quise.—
— Sos Cuitiño en versión mujer— dicho familiar “Cuitiño, el de las bolas muy grandes para ser un niño)
— Vieja, encontré la cura del cáncer, el sida y las hemorroides. Además de la solución al hambre mundial, un plan para el desarme nuclear y el camino de la paz del planeta.
— ¿Si?… veo… tenés las raíces crecidas, te tendrías que teñir. Y de paso hacer dieta y un poco de gimnasia, porque estas un poco gordita y fofa.
Por eso, es un milagro que haya crecido tan talentosa, segura de mi misma, brillante, bonita, simpática y modesta. Y, aquí viene, el segundo tema. Estoy con un ataque de ego fenomenal. Desde hace unas semanas, me halago en publico y en privado. Sostengo que me amo y me admiro muchísimo. Pero si de verdad lo hiciera ¿tendría necesidad de repetirlo y repetírmelo? ¿Puede ser, necesidad de reafirmar mi autoestima, compensación (desde que no esta papa que babeaba por mi, solo queda mama para esos menesteres y, como vimos, muy buena en la materia no es)? ¿o es simplemente autoconocimiento?. Es decir, en realidad soy maravillosa.
Esto también es culpa de Joe. Cuando él esta cerca recibo altas dosis de amor y admiración y… jeje.
Ultima reflexión y más larga. Se acerca el cumple de mi hija. Como regalo le compre una casita de muñecas de madera amueblada. Casita que, lejos de mandar a pintar, decidí pintar yo. Y la estoy pintando cual si fuera la Capilla Sixtina y yo Miguel Ángel. No solo eso. A falta de plata para pelotero, festejamos en casa y… ¿para qué contratar animación? La animo yo. Y ¿para qué gastar en cotillon y eso? Lo hago yo. ¿Souvenirs? ¡¡¡Las bananas burbujeras!!! En San Justo las venden. Noooo. Las hago yo.

— ¿Mama me haces una obra de titeres para el cumple?
Ahí nomás, armo el guión de la obra “¿y si le pongo música y efectos de sonido?” Y mama, o sea yo, hace la compaginación. “Con una obra asi, podría hacer una escenografía copada” Y mama diseña con telas y lanas un río, la selva y una isla. “Con tanta producción, los titeres pedorros que tengo no van” ¿Comprar titeres? ¡Que horror! Los hago yo.
El sábado a la mañana fui a la retaceria a comprar las telas para la escenografía y los titeres. “Che, que linda tela esa para un bolso para las cosas de plástica”. Y ahí nomás compramos tela de jean y una telita para los bolsillos. “¿Y si llevo un poco mas y me hago un bolsito más chiquito para libros? Asi no voy con las bolsas de las marcas de ropa. Que serán muy chetas pero quedan muy chot… muy feas”
Y el domingo me encuentra: con la mano izquierda cocinando, lavando, planchando y ordenando, la derecha cociendo. Con el pie derecho tejo una batita y un par de guantes que me encargaron, con el izquierdo me fijo en Internet como se hacen los malditos titeres. La boca ayuda a Nay con sus deberes, y la mente trata de organizar el cumple, la escenografía y el tiempo para terminar con todo. En el medio se atraviesa un pensamiento “si publico las fotos de los bolsitos en facebook y ofrezco hacerlos por encargo y a gusto del cliente y de paso me hago unos mangos. O puedo ir comprando retazos sueltos y hacer stock”. 




Ya promediando las 19 hs., y notando un acelere importante, decido darme un baño largo y caliente.
— Mama, ¿me haces un saco largo y polainas iguales y haciendo juego como las de mi profe de yoga?
— Si, mi amor. Dejame darme una ducha rápida y buscamos una lana que te guste y lo empiezo— adiós a mi baño reparador.
Entonces, viene la reflexión seria. ¿ Por que tengo que hacer todo yo? ¿No solo no puedo comprar si no delegar? ¿Para que Nay me quiera mas? ¿Para que mi mama me admire, me tome, en serio, me respete y este orgullosa de mí como yo quiero? ¿Cómo estaba mi papa? ¿Qué vea cuanto sé hacer, cuanto empuje tengo? ¿Para conseguir la aceptación de los demás? Pero si juro y perjuro que no me importa la mirada ajena. ¿Para que Nay se de cuenta de cuanto la amo, y que siempre quiero que su cumple sea un día único inolvidable en el que sea absolutamente feliz? ¿Para canalizar la falta de Joe? ¿No solo por falta de sexo, sino por la falta de su admiración, compañerismo, respeto y amor?
La culpa es de ellos.
En esta vorágine, arrastro a mi hermana del alma, Celeste, que me hace la segunda en todo. Que pinta, anima la fiesta, hace cotillon y titeres. Mi ahijada, que también me ayuda. Mi ahijado del corazón que sacara fotos y se comprometió dos meses antes para dejarme tranquila. Y Joe, siempre Joe, que me estimula, que esta orgulloso, que me admira y que deja de dormir por darme el gusto de hacer todo.
Ahora los dejo. Mi compañera y amiga de trabajo, cuando me vio llegar hoy y después de contarle mi finde llamo a un amigo. Me va a traer dos regalos. Un saco abrigado que se abrocha atrás con las mangas y unas pastillitas de colores. Nos vemos…
PD: ya sé que abrí miles de puertas… ¡¡¡¡me encanta!!!!
23 Mayo 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
Hace unos días, mas precisamente desde el viernes, hay una presencia en mi casa. Mi hogar, en el que solía sentirme cómoda, se me antoja ahora peligroso. Siento la mirada, la presencia. Me cohíbe. Me impide hacer mi vida con comodidad. Antes del viernes, me levantaba en plena madrugada a oscuras, descalza, tocando las cosas para adivinar donde estaba lo que me había levantado a buscar. Hoy no me animo a apoyar un pie fuera me mi cama sin antes prender la luz, hacer ruido. Me siento intrusa en mi propia casa. Hasta pensé mudarme, dejarle la casa a esta presencia. Pero después de todo es mi casa. Durante algunos momentos, vuelvo a la normalidad. Me olvido. Pero basta que vea una sombra de reojo, para que me acuerde. Llevo tres madrugadas sin dormir, atenta a cualquier manifestación que me alerte. Que me indique donde esta. Todo empezó el viernes a la noche. Estaba durmiendo profundamente pero desperté de golpe, cuando mi mama prendió la luz de mi habitación y grito “Se metió una laucha a la pieza”. Abrí un semiojo, todavía dormida y le dije: “para que carajo abriste la puerta de la habitación si estaba cerrada”. “Se metió por abajo” explico inmutable. “Pero al reputa madre, necesito descansar” grite enfurecida. “Ya se pero yo no tengo la culpa, fui al baño prendí la luz y ahí estaba. Salió corriendo cuando me vio” explico mi madre con delicadeza. “También, mami, ya te dije que si te levantas con esas fachas, vas a provocar accidentes”. “Bueno, igual ya se debe haber ido” reflexiono con filosofía. Y, en ese preciso instante, mi madre desaparecio rumbo a su habitación, dejándome con los ojos como el dos de oro, el corazón desbocado y la certeza de que no podría volver a dormirme a menos que encontrara a la presencia indeseable. La madrugada, me encontró desocupando placares, sacudiendo polvo y desarmando cajas y valijas (en las valijas viejas guardo la ropa de la estación que no uso). Nada, ni ropa, libros o cualquier otro articulo masticado, ni caquita típica de lauchitas. Nada. Solo comprobé, contenta y con un dejo de orgullo, lo limpita que soy. Al margen de un poco de polvo, los cajones, las cajas plásticas de juguetes de mi hija, los estantes, estaban inmaculados. Pero de la maldita laucha ni noticias. Juró que analice cual experto csi (mejor dicho experta televidente de csi), semiesposa de un técnico en Criminalística en serio, cada mota de polvo, cada pelusa que rasque, repito, estaba todo inmaculado. Pero nada dio ADN roedor. No conforme con ello, y siguiendo la ruta del alba, me dirigí a la cocina. Allí debía encontrar rastros que me indicaran la guarida del criminal que había allanado mi domicilio. Vacié alacenas, cajones, bajo mesada. Nada. Los comestibles no perecederos los guardo prolijamente en cajas plásticas. Vacié cada una de ellas. Y nada. En un cajón encontré perdidos dos bolsitas. Una de maíz para mazamorra y otra de maíz pisingallo para pochoclos. No estaban mordisqueadas. Mientras seguí con lavandina en mano y limpiando pensé en el destino de gallinas que tenemos en casa. Y no solo por ser de River. El sol se asomaba con timidez, cuando decidí correr la heladera. Ahí había un poco mas de mugre, pero ni rastros de la okupa. Ya agotada me fui a dormir como a las 7 de la mañana. Mi madre, mensajera de las oscuras noticias, amanecía fresca como una lechuga. Me aseguro que durmiera tranquila que ella velaría mi sueño y no dejaría, por nada del mundo, que el bicho caminara por mi cara. Que defendería mi osamenta con la vida si era necesario. Me entere, luego del sueño reparador y profundo (creo que entre en coma), que mi progenitora había realizado el mismo trabajo y con el mismo escrúpulo, sin encontrar rastros. Solo encontró, allá en el parque, en el deposito de la leña el cadáver reseco de una ratita, que quien sabe cuanto llevaba sin santa sepultura. Claro, que no me tranquilizo el hecho. No solo no me había cuidado, sino que me había dejado a merced del roedor que en caso de haber sido encontrado por mi madre, la laucha huiría en dirección contraria a ella, o sea hacia mí. No me digan que la respuesta es que no hay laucha y que mi madre vio visiones. Porque algo hay. Yo ahora lo siento. Entro a cualquier habitación de la casa haciendo batucada para advertir de mi presencia a la posible intrusa. Duermo con la perra, que no será gato, pero oye mejor que yo y esta mas alerta a la presencia. Aunque, a decir verdad, anoche la empuje un poquito para estirar las piernas y se cayo dormida de la cama. La perra, Cachengue, me miro con disgusto volvió a trepar al colchón y se ubico cómodamente a mi espalda, con la cabeza en la almohada y asi nos dormimos haciendo cucharita. Creo que un poco de paranoia tengo. ¿Porque lo digo? Dormí durante 4 años en esa misma habitación con una semejante rata. Encima esta especie de roedor con quien compartí cama, si comía, que digo comía, arrasaba con todo lo comestible en un radio de 100 mts a la redonda. No digo que dejaba sus desechos por ahí, pero si era bastante mugriento y desordenado. Encima de esta rata tuve que divorciarme para que deje en paz mi hogar. Pero bueno… la laucha actual, si bien resulta ser mejor conviviente, es un temita. Ahora los dejo. Tengo que ir al kinesiólogo, para que me enderece la espalda y me descontracture el súper nudo que tengo por columna producto de levantar y mover tanto peso. Después tengo que pasar a comprar trampas, venenos para la lauchina y algún somnífero para mi que me permita dormir por la noche aunque me camine la presencia por la cabeza. Buenas tardes.

yo durmiendo en un lugar sin lauchitas... en el trabajo
14 Marzo 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
Nunca deje de buscarte. Sabia que no te habías ido de mi lado queriendo. No sabia ni quien ni porque te habían llevado, pero no me importaba. Solo quería encontrarte.
Recorrí miles de lugares, hable con docenas de personas, seguí infinidad de pistas. Y un día te encontré. Ahí estabas, en esa habitación. Tu mirada perdida. Me había escabullido entre tus captores y tenia poco tiempo. Tome tu cara entre mis manos. Te obligue a mirarme. Y de pronto volviste. Tenias el pelo mas largo, la barba crecida pero la luz volvió a inundar tus ojos. Me besaste. Como un primer beso, la electricidad. Había pasado tanto tiempo… pero fue como siempre. Y volviste. Te hiciste cargo y juntos huimos de ese lugar.
Nunca supe porque te arrancaron de mi lado, que te hicieron, pero te recupere…
20 Enero 2011 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
Hoy hablaba con una amiga. Ella también había perdido a su madre victima del cáncer. Una mujer joven. 65 años. Le conté que mi papá tenia 59 recién cumplidos. Y ahí me di cuenta. En un poco mas de un mes van a hacer 10 años que se murió. No se fue. No partió. Se murió. Y de cáncer. No de una larga enfermedad, no de la “papa”. De cáncer. Las cosas por su nombre.
Me puse a pensar junto con E., porque ellos. Porque dos personas buenas hasta la medula. Dos personas que todavía eran necesitadas. Dos personas que jamás habían hecho mal a nadie, ni un poquito. Y elabore una pequeña teoría que comparto.
Yo me imagino el cielo, como una luz llena de amor. Un después de la vida, donde la felicidad es plena, infinita, pura. En cambio, en la tierra, la felicidad nunca es plena. Y no hablo de grandes infelicidades. No. Pero, tarde o temprano tendremos hambre, o pensaremos en algo. Por ejemplo, una acaba de ser madre, por un segundo acariciamos esa felicidad plena, pero enseguida se opaca. No una sombra grande, ni siquiera normal. Un puntito de sombra. Puede ser pensar el nombre, sentir que tira algún punto, oler desinfectante o olorcito feo, la vista empañada por una lagrima. No son en si desgracias, pero si “incomodidades”. Basuritas en nuestra felicidad.
Cuando una persona muere, los que quedamos nos hacemos mil preguntas. ¿Cómo no conoció a su nieta? ¿Cómo no viajamos juntos una ultima vez? Y mil dudas más. Pero la persona que se murió esta viviendo en esa felicidad plena. Sin basuritas. Y ese es tal vez el porque. Gente tan buena, que solo merecía esa felicidad plena, esa felicidad pura. Las dudas son nuestras, las basuritas son nuestras. Pero si lo analizamos de esa manera, esa persona en realidad si merecía morir. Porque merecía esa felicidad, se amor, esa luz.
Tal vez sea una teoría lógica, o tal vez simplemente necesite justificar la muerte de mi viejo para poder sobrellevar el extrañarlo todos los días igual. Hace 9 años y 364 días y hoy…
7 Diciembre 2010 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
EN LO QUE ANDO
Anoche no me podía dormir. Daba vueltas y vueltas en mi cama. Tantas vueltas que quedé enredada entre las sabanas. Casi al punto de sofocación. Estaba intentando salir de mi prisión telar, cuando por la puerta de mi habitación vi aparecer un gallo. Pero no cualquier gallo. Un gallo enorme. Aturdida, manotee a Joe que seguía inmutable a mi lado durmiendo. Gire en dirección a la cama de mi hija. Se llegaba a despertar y veía el gallo y no volvía a dormir sola nunca. Que digo sola. No volvía a dormir y punto. Pero mi dulce retoño roncaba cual foca abrazada a su oso.
II
Entonces, supuse que debía estar soñando. Pero ahí seguía el maldito gallo. Que demostró no ser onírico cuando me encajo flor de picotazo en el dedo gordo del pie.
— ¡¡Pará loco!!—le grité.
— No paro nada. Llevo dos días atrapado en tu cabeza.—
—¿Perdón?—
— El domingo Joe te contó mi historia. Vos dijiste que me inmortalizarías en un relato. Y acá estoy meta esperar.
Estaba por contestarle que no tenia tiempo, que estaba a mil. Con muchas cosas por hacer y muy ocupada, cuando me quede de piedra. Por la misma puerta que había entrado el gallo, empezaron a entrar, una hada con una gata de cristal que se movía en los brazos, una mujer loba, el Genio de Aladino, una gitana, un flamenco, dos corales un yacaré y un sapo. Todos gritaban a la vez y me retaban. Algunos se acercaban peligrosamente increpándome..
III
—¡¡¡Momentito!!! Tengo tiempo para escucharlos a todos. una porque me desvele y otra porque me dio una curiosidad bárbara.
Se miraron entre ellos. De mutuo y tácito acuerdo, dejaron que comenzara el hada de la gata.
— Yo soy la mas antigua. Vivo en tu cabeza desde que tenias 12 años. Me creaste y me diste una vida acorde a tu juventud. Este año prometiste revivirme, pero solo me diste rasgos. Sigo siendo un boceto.—
Ahí me acorde quien era. Era la protagonista de una historia que escribí cuando tenia 12 años, “La maldición de la Gata de Cristal. ¡cómo me entretuve con esa historia! Creándola y leyéndola después.
— Te pido mil perdones. Es que quiero hacerte vivir como mereces. Y para eso tengo que estudiar un poco mas e investigar. No quiero defraudarte. En estas vacaciones prometo terminarte.
El hada me sonrió y fue a sentarse a un rincón. La que no me miraba muy confiada era la gata.
IV
— ¿Y yo? Hace un año estoy meta transformarme en loba y no logro captar tu atención. Tengo solo un esqueleto y no me das bola mas que por un día cada tanto.— me grito la lobizona, mientras partes de su cuerpo se transformaban y destransformaban. Se ve que estaba enojada.
— Me pasa lo mismo que con el hada. Vos tenés un vida muy rica. Y una historia muy larga, llena de amigos. Prometo avanzar. Pero repito tengo que perfeccionarme.
La mujer loba, gruño pero fue a sentarse junto a al Hada.
V
— ¿Y a mi que verso me vas a meter? Mi vida es de lo mas sencilla. Mi historia transcurre en un solo día. Somos yo, mis dueños y un par de gallinas. Sencillito.— cacareo el gallo.
— A vos te hago vivir a mas tardar el domingo. Naciste pulido.
El gallo dio una voltereta feliz y fue al rincón con los demás. No sin antes sacarle la lengua a los que quedaban.
VI
— Mira…— empezó a hablar el flamenco.— yo se que fue Horacio quien me dio las medias y me dio vida. Pero vos me trajiste al jardín de Nayen. Y ahora nos dejas abandonados.— a su protesta se unieron las coral el sapo y el yacaré.
— ¡Pará rosadito! — le contesté envalentonada. — Quiroga te dio vida. Yo nada mas te guione para que pudiéramos actuarte. A vos te preste mi cuerpo y viviste a través de él.
— Es verdad. Pero nunca contaste como nos fue, ni lo lindo que salió, nos falta el final de nuestra historia.
— En eso tenés razón. Es una deuda pendiente que prometo saldar pronto.
El flamenco se fue contoneándose al rincón. Pero las coral me sacaban las lengüitas y el yacaré me tiro un mordiscón.
VII
— A ver, los dos que quedan. La gitana y el genio ¿qué problema tienen?
— Nosotros somos los mas perjudicados, de nosotros ni hablaste.
— Si recién el sábado les pongo el cuerpo.
— Si ya sabemos. Pero algunas palabras nos regalaste…— y se pusieron a hacer puchero
— Ok, Ok. De ustedes también prometo hablar. Pero al menos dejenme atravesarlos. Recién si estoy terminando sus vestimentas…
Al final, se quedaron todos amontonados en el rincón. Yo sabia que no se iban a ir hasta que no cumpliera mis promesas.
VIII
El hada se acerco y se sentó en el borde de mi cama.
— No podes dormir porque estas confundida. Siempre creíste que tu forma de expresión, tu idioma eran las letras y ahora te encontrás con otro mas. Pero yo estoy con vos hace 23 años. Sé como sos. Sos madre.
Miré a Nayen durmiendo, y no entendí mucho mas. Es verdad que me gusta ser madre, pero no soy ni cerca Susanita.
— No, zonza.— dijo el hada — No hablo de ese tipo de madre. Al menos no tiempo completo. Vos das vida con tus letras y con tu cuerpo. Vos sos escritora y actriz. Desde chica sabes que sos escritora. Lo que no te acordabas es que eras actriz. ¿por qué crees que armabas obras a fin de año con tus primos? ¿ o por que crees que juntas a los amigos de Nay para “hacer películas”? eso que vos ves como un juego, eso es ser actriz
Se acerco mas, y mirándome a los ojos me repitió:
— Sos escritora y sos actriz. Tenés que seguir preparándote, estudiando y creciendo eso es lo que sos. Sos chinchuda, leal, cariñosa, orgullosa. Tan cierto como eso es que sos actriz y escritora. Aceptalo y sé feliz. Recién cuando lo aceptes vas a poder volver a dormirte y recién ahí nosotros nos vamos a ir.
— No quiero que se vayan. Yo los quiero.
IX
Nos miramos un rato. Yo seguía pensando, tenia algo dando vueltas en mi cabeza. El hada me sonrió. Se acerco a mi oído y cerré los ojos. Me susurro.
— Tu papá esta orgulloso. Se pone ancho cuando te lee y se le cae la baba cuando te ve arriba del escenario. Porque no te quepa duda que te lee y te ve. Él sabe que eso es lo que sos. Y te hace feliz. Y eso lo hace feliz a él. Esta orgulloso. No dudes nunca de eso.
Abrí los ojos y todos se habían ido. Tenia una lista enorme de cosas por hacer. Mucho por estudiar, aprender. Mucho para crecer. Pero me quede dormida al instante. Sonreía.
Gracias Alberto Soria y Maria Belén Cairosastre por darme unas alas que tiene formas de palabras.
Gracias, Paula Malfetani, Nieves Villalba y Claudia Santos por darle alas a mi cuerpo.
Gracias viejo, por las letras, por la libertad, y por el arte.
Ahora si me disculpan, me voy a ensayar y a escribir. Tengo mucho por hacer…
29 Noviembre 2010 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
Existen distintos tipos de secretos. Los secretos a voces, los secretos que todos saben pero nadie comenta, a los que solo se les hacen referencias; y por ultimo los verdaderos secretos, los que nadie conoce.
La peluquera del barrio Doña Raquel comentaba que un día la hija de Doña Isidora estaba embarazada. Cada clienta que venia le decía:
— ¿Sabe Raquel que la hija de la Isidora esta embarazada? Pero no se lo diga a nadie—
Al otro día venia Doña Alda.
— ¿Sabe Raquel que la hija de la Isidora esta embarazada? Pero no se lo diga a nadie—
A la tarde Doña Delia
— ¿Sabe Raquel que la hija de la Isidora esta embarazada? Pero no se lo diga a nadie—
Al final, pensaba Raquel, la única que no podía decir nada del embarazo de Susana era ella. Eso seria un secreto a voces.
Los secretos que no se comentan son como cuando en el trabajo de Carlos todos sabían que uno de los mecánicos se había patinado el fondo que juntaban los empleados para ayudar a otro en alguna circunstancia especial. Nadie lo decía pero se hacían comentarios del tipo:
— Y si… después de lo que hizo Rogelio—
— Bueno, viste que a Rogelio no se le puede confiar nada—
Nadie decía qué había hecho o porqué no se le podía confiar nada, pero todos lo sabían.
Y están, por ultimo, los secretos verdaderos. De esos trata esta historia.
Federico vivía sobre la Avenida Güemes. Frente a su casa había un campo y al final del campo una casita coqueta. Era la casita de Inés y sus padres. Inés era la joven que ayudaba a la mama de Fede a mantener la casa limpia y ordenada. Era muy dulce. Siempre tenia tiempo para dedicarle a Fede. A veces, si pasaba mucho rato entretenida jugando con él, se quedaba una hora mas limpiando sin cobrarla. Le decía a la mamá de Fede que ella trabajaba limpiando y ordenando pero que jugar con Fede no era por trabajo que lo hacia por placer.
Un día Inés no vino a trabajar. Raquel, la mama de Fede, volvió del mercado con cara seria y los ojos llorosos. Le explicó que por unos días Inés no iba a venir. Que había tenido un problema con su familia.
Fede se fue a jugar a la tardecita, con la paleta y la pelota en el campito. Estaba por vencer su propio record de rebotes con la paleta y la pelota cuando vio que la casa de Inés estaba en llamas. El fuego había empezado de golpe. Si bien no se consideraba valiente, Fede corrió a tratar de ayudar, la casita de ladrillos y techo de madera ardía cuando llego. Lo único que alcanzo a ver fue un cuaderno y nunca supo que fuerza lo llevo a tomarlo.
Era tan triste ver como las paredes pintadas prolijamente de verdecito por don Ernesto se ponían negras por el humo. Que las plantitas en las macetas de Doña Carmen se marchitaban y se convertían en carbón. Fede sabia que no había nadie en la casa, pero se quedo viendo las llamas. El rojo se reflejaba en sus ojos color miel. Sintió que estaba presenciando un ritual.
Raquel llegó corriendo asustada cuando vio, desde la ventana de la cocina, a Fede frente a la casa en llamas. Por un momento creyó que su hijo podía intentar entrar. Llego casi sin aliento a su lado. Entonces vio que su hijo solo miraba el espectáculo. Decidió que a pesar de sus 10 años, debía contarle que había pasado. Se sentó en el pasto, mirando el incendio y como si estuvieran en un fogón le contó.
Don Ernesto había tenido un problema. Algo había pasado y se había vuelto loco. Había lastimado a la mama de Inés y luego se había lastimado el. Tan, tan lastimados estaban que se habían ido al cielo. Madre e hijo quedaron ahí sentados pensando y mirando hasta que las llamas se apagaron solas.
Quién sabe por que ningún vecino había llamado a los bomberos…
La mama de Fede tenia una mercería, y enseñanza de tejido laneria, además de la peluquería, en su casa. Con los años, y producto de escuchar a escondidas las conversaciones, Fede pudo reconstruir lo que había pasado el día del incendio.
Don Ernesto había matado a la mama de Inés, le había clavado un cuchillo de cocina en el corazón. Había intentado hacerse lo mismo, pero no había logrado mas que pincharse y sacarse un poco de sangre. Entonces, se había degollado. Cuando Inés volvió a su casa abrió la puerta y se tropezó con la cabeza de su padre, salió gritando y agarrando un cuaderno. Los vecinos llamaron a la policía.
Cuando por fin dejaron a Inés volver a su casa. Algo hizo que solo sacara una muda de ropa y después le prendiera fuego a la casa de infancia, donde había vivido toda su vida. Parecía que un acuerdo tácito entre todos los vecinos hizo que nadie interfiriera con su decisión, por eso nadie llamo a los bomberos.
Fede creció conociendo esa historia. Cada tanto se veía fuego en las ruinas de la vieja casa de los Díaz. Fede estaba convencido que era Inés, a la que nadie había vuelto a ver desde el incendio, que volvía y prendía otra vez fuego. Para que las cenizas se transformaran en mas cenizas.
Alguna vez de noche al ver las llamas Fede se había acercado y había visto a Don Ernesto abrazado a Doña Carmen, los dos tenían la mirada muy triste, pero también se veía amor en sus ojos, leían un cuaderno entre las llamas, llamas que tenían por delante y las que se veían también a través de ellos.
Fede nunca tuvo miedo de esas imágenes, al contrario, cada vez que veía fuego se acercaba para verlos. Se sentía bien con ellos, haciéndose compañía mutuamente.
Ese era un secreto de Fede. Un secreto secreto. Nunca se lo dijo a nadie. Tal vez, porque en el cuaderno que había rescatado chamuscado de las llamas estaba la razón de esa intimidad que sentía con Don Ernesto y Doña Carmen, estaba la razón de la decisión que habían tomado juntos, porque Fede sabia que la decisión de irse de este mundo la habían tomado juntos y que juntos habían decidido que fuera don Ernesto quien hiciera el trabajo mas difícil. La razón por la que Inés, solo tomo una muda de ropa. La razón por la que se fue y nunca mas volvió. La razón por la que disfrutaba jugando tanto con Fede.
Pero ese era otro secreto secreto. Solo lo sabían Fede e Inés. Inés que nunca había vuelto y nadie sabia donde estaba ni la encontraría nunca. Un secreto que se quemo con el cuaderno en el último fuego que hubo en las ruinas de la casa. Justo antes de que Fede se mudara.
Ese si era un secreto verdadero.
22 Noviembre 2010 | Por quimeykiltru | # Enlace permanente
No codiciaras a la mujer del prójimo.
El pueblo todavía no existía. Eran sólo campos. Separados unos de otros por lo menos, una legua. El aburrimiento la estaba matando. ¡Si tan sólo pudiera verlo! Pero él hoy no la buscaría. Lo sabía. En casa estaba su padre, que era un gran obstáculo. Podría divertirse con ese peón que siempre la miraba. Sería jugar con los sentimientos de un ser humano. Pero, ¿qué importaba? ¿Acaso no jugaban con los de ella a diario? Esto de estar con un casado no le gustaba nada. Al principio, había sido divertido. La adrenalina que provocaba lo prohibido la excitaba. Pero, luego, las cosas se empezaron a complicar. La mujer de él sospechaba. Su padre, que era un gran amigo del amante, se preguntaba por qué su Dionisia no tenia novio. La preocupación iba en aumento con el paso de los meses. Si no se casaba antes de los 21 iba a quedar para vestir santos.
¿Por qué tenía que haber nacido en ese tiempo? Si hubiera nacido años antes, podría haberse casado con Miguel. O años después, y él ya sería un viejo que no le llamaría la atención. También podría haber nacido en iguales circunstancias, pero en la Capital. Allí, había escuchado, eran mucho más liberales. Si se enteraran no la colgarían. No, no había nacido años antes o después, ni en la Capital. Había nacido en un pueblo que recién comenzaba, por lo cual, para ella, no debía ser llamado pueblo. En esos años, cualquier cosa que torciera milímetros las reglas, ni hablar de quebrantarlas, era cruelmente castigada. Justo en la edad que sus hormonas la enloquecían de deseo. Justo en la edad en que los hombres necesitan revalidarse como tales, y buscan amantes ardientes. Esa era la edad en que estaba Miguel. Y, por si todo esto fuera poco, él era amigo y socio comercial de su padre. Lo único que la dejaba tranquila era que Miguel no tenía hijos. No había terceros inocentes a quien lastimar. Su esposa se lo merecía, por haber desatendido a semejante hombre.
Se habían conocido en una de las tantas visitas de negocios que él hacia a la casa. El flechazo había sido instantáneo. Una semana más tarde, le estaba haciendo el amor en uno de los camarines del Aras. Desde ese día, no pararon. Habían pasado tres meses.
Volvamos a esa tarde en que ella quería verlo. Hundida como estaba en sus pensamientos no escuchó el ruido del carro. Estaba en la gran cocina cuando lo vió. Como no había nadie quiso, correr a sus brazos, pero detrás de él apareció la figura de Roberta, su mujer. Se enteró que su padre los había invitado a cenar. Esa cena fue la más larga de su vida. Viendo como Miguel trataba a Roberta y como ésta lo trataba a él. Comprendió que había sido víctima de un engaño. Que Miguel no la quería. Solo había sido un juguete sexual.
Cuando días después la buscó, ella, con paciencia y entereza le explicó que ya no se verían. Que deseaba seguir su vida y olvidarlo. Lo que más le dolió, lo que la desgarró por dentro, fue que él no opuso ninguna objeción. No hizo nada por retenerla. Confirmó lo que ya sospechaba: él nunca había sentido nada por ella, excepto pasión.
Pasaron los días y una nueva preocupación la asediaba. No se “enfermaba”, no menstruaba. El miedo fue convirtiéndose en terror y éste en pánico. Cuando pasó un mes, se lo contó a su madre.
-Pero ¿quién? ¿Quién fue que la embarazó?- preguntó a los gritos.
-Fue Miguel- contestó en un susurro.
-¿Miguel? ¿Qué Miguel?-
-El amigo de papá-
-¿Cómo pudo? Es un hombre casado ¿qué dirá su padre cuando se entere?-
Dionisia pensó que se lo haría sacar. Por ella estaba bien. No lo sentía como una criatura. No era hijo del amor. Estaba bien.
Su sorpresa fue grande, cuando días después, su padre le informó que contraería matrimonio. ¿Cómo había hecho? ¿Cómo era posible que se casara con Miguel, si ya estaba casado? Tal vez no lo estaba legalmente y se separaría de su mujer.
Ninguna de sus hipótesis fue la acertada. El matrimonio se consumaría con Pedro, el peón que siempre la miraba. Era injusto si no se amaban.
-Fue el único que quiso hacerse cargo de ese bastardo. Esto le enseñará a respetar las leyes de la Iglesia. Pero, para completar el castigo, no les daré dinero extra para vivir. Sólo le aseguré a Pedro el trabajo. Bastante que aceptó. Por una ramera como usted yo no hubiera pedido nada. Pobre muchacho, casarse contigo.- fue lo que dijo su padre. Lo que más la hirió fue cómo lo dijo. Con desprecio y sin mirarla a los ojos.
Un mes después se casó. Miguel fue a la boda como si nada. Nunca se acercó a ella. Él sabía que ese hijo era suyo, pero desde el día que ella habló con él, no lo vió más. Sólo en su casamiento y en el funeral de él, donde como uno más le dió su pésame a la viuda.
Nació Nicasia. El pueblo entero se asombraba de que, siendo prematura, fuera tan saludable. Lógico, si no era prematura. Era una beba hermosa. Se parecía al padre. Cuando creció el parecido se acentuó. Más pasaba el tiempo, más se parecía. Y peor la trataba Pedro. A pesar del trato que había hecho con su padre, él jamás trató bien a Nicasia, siempre con desprecio. Hasta hacía diferencias con el resto de los hijos.
Vinieron más hijos. Dionisia se transformó en una mujer triste, resentida. Había sido olvidada por la persona que más amaba. Había sido obligada a casarse por la fuerza con un hombre que ni siquiera le gustaba. Todas las noches debía entregarse a él. Todas las noches sentía asco. Amaba a sus hijos como cualquier madre y, como cualquier madre, se sentía atacada cuando los atacaban. Pero a Nicasia no podía defenderla.
Pasaron los años y todo su resentimiento la secaba por dentro. Sentía odio por la vida. Poco a poco perdió todo lo que la hacía vulnerable, ya no pudo olvidar ni perdonar. Escondió su sensibilidad entre las murallas que Miguel, su padre, Pedro y toda la sociedad le habían obligado a construir. Más rígida se hacia, más se sentía culpable, más sufría y más se acurrucaba en su fortaleza. Era un círculo vicioso del que no podía salir. Era mala con sus hijos, especialmente los menores. Éstos le tenían miedo. Nadie supo comprenderla. Nadie entendió que la habían golpeado tanto que era lógico que fuera así. Nadie supo que a odiar se enseña odiando. Y para enseñar a amar hay que hacer lo mismo. ¿Cómo quieren que tratara bien a las personas cuando nadie la había tratado bien a ella? ¿Cómo quieren que tratara bien a sus hijos cuando sus padres la habían despreciado? ¿Cómo quieren que los defendiera si nadie nunca la había defendido?
Y así se le fue la vida, el tiempo. Una vida sin felicidad, llena de reproches. Una vida sin amor.
Esa es la historia de mi bisabuela. Necesitó de tres generaciones para que alguien la entendiera. Alguien se acercara. Necesitó de alguien que no la conociera y no le temiera, para que la curara. Necesitó de una bisnieta, que no la conoció, para darse cuenta de que no era culpable.
Ahora frente a mi computadora siento su presencia. Siento que su cabeza se apoya en mi regazo y llora. Llora porque se siente protegida. Llora porque necesita desahogarse. Llora porque los papeles se invirtieron y no es ella quien debe contener. Llora porque se siente contenida. Necesitó estar muerta para encontrar amor, pero el amor divino que ama a todos, incluso a los que no se lo merecen. Pero ahora siente la comprensión y el cariño de un ser humano. Se aferra a él para poder descansar en paz.
Por eso sé que debo aprovechar este instante, porque cuando deje de llorar por fin podrá descansar. Debo aprovechar para amarla y que aprenda a amar. Debo aprovechar para escucharla y que aprenda a escuchar. Debo comprenderla para que comprenda. Pero, sobre todo, debo perdonarla para que pueda perdonar.
Mientras tanto, llora. Apoya la cabeza, que acaricio, en mi regazo y llora.
Ultimos Comentarios