Desde que me separe me arrepiento de no haberle puesto mi apellido a mi hija. Pero después, pensando lo que me costo ponerle el nombre, mejor así.
Todo comenzó 20 horas después de su nacimiento. Vino una señora muy paqueta, empleada del sanatorio, contándonos que en semejante lujete de institución (el Mater Dei) nos ofrecían la posibilidad de tramitarle el documento e irnos de alta con la niña documentada como corresponde. Ya les contare como termine en el Mater Dei donde me sentía mas fuera de elemento que pez en la arena.
La señora nos toma los datos, y cuando llega el momento del nombre contestamos:
--- Maria Nayen.
---mmmm, no va a poder ser
---¿¿¿¿Perdón????--- pregunte yo, y las hormonas de mi embarazo hicieron su primera aparición.
--- Digo, que no voy a poder hacerlo yo--- se atajo señora paqueta--- porque solo puedo anotar niños con nombres aprobados. Van a tener que ir al Registro Civil de Cucha Cucha que es donde más rápido lo van a hacer.
Hacia allá partió el padre como soldado en bautismo de fuego. Sabia que si volvía sin el documento lo asesinaba.
Primer escollo: que Nayen (que es mapuche y significa amada) no se lo podía poner sin autorización de la casa de Neuquen donde dijeran que era un nombre
Pregunte entonces:
---¿Y si le pongo Stephanie necesito autorización de que embajada??---
me dijeron que para Stephanie no necesitaba autorización, imaginen mi discurso nacionalista
En la casa de Neuquen, le informaron a mí ex esposo que para darle el certificado debía mandar una carta al Registro Civil de Neuquen donde un empleado iba a ir a preguntarle al Jefe de la Comunidad Mapuche si Nayen era un nombre. Si decía que si, volvería la notificación. Es decir, para los quince de la niña tal vez conseguiríamos el documento.
Años atrás había hecho para la Facultad una bibliografía sobre documentos mapuches. Llame al Bibliotecario que me recordaba y salió el “soldado de la identidad” con el certificado.
Vuelta al registro civil, una vez conseguida la autorización. Ahora, con el nombre autorizado, no podían inscribirla porque ni Maria ni Nayen indicaban sexo. Ya cerraba el registro civil así que el enviado volvió con la frente marchita y sin documento.
La familia entera se revoluciono. La tía Belu, le busco a Nayen la Ley de nombres donde decía:
Que podía ponerse cualquier palabra como nombre siempre y cuando no fuera ofensiva, como Inútil por ejemplo.
Que Maria en primer lugar indicaba sexo femenino no importaba que nombre siguiera. Ejemplo de ello era el propio nombre de la Tía: Maria Belén.
Ya teníamos: el CD de Beatriz Pichimalen de donde habíamos sacado el nombre, la ley de nombres, un listado de todos los nombres Maria seguidos de nombres de genero masculino: Sol, Rosario, Lujan, Jose; y el certificado de la casa de Neuquen.
Entre al registro civil con la niña en brazos y una mirada asesina. Ni bien nos vio la secretaria de la jueza nos dijo "el nombre esta autorizado" y se atajo con las manos el posible golpe. Partimos victoriosos con Maria Nayen ya documentada, pero con una indignación padre.
¿Cómo puede ser que los nombres autóctonos requieran tanto trabajo y las Sasha, Jonathan y demás estén autorizados sin dilaciones???
Este cuento nació primero, como un cuento infantil, pero a medida que escribía me pareció que no, después que si, que desde chicos tienen que saber de que viene el mundo, nuestro país y sobre todo la solidaridad. Pero como lo que me provoco a escribirlo fue un grito que se remonto a las alturas y cayo en la tierra en forma de una rotunda puteada, prefiero publicarlo acá. Les pido me dejen su opinión para ver si sirve de cuento infantil.
TARTAGAL
Me encantan las tardes de lluvia porque mientras yo dibujo, coloreo o juego con los domino, mi mama prepara tortas fritas, buñuelos, pan casero, o alguna otra de las exquisiteces que solo reserva para las tardes de lluvia. Esta tarde tenia algo más especial que las demás, porque hacia mucho que no llovía. Estaba todo seco, hasta el pastito del fondo de casa pinchaba de tan seco. Había ido a lo de mi tía de 25 de mayo y había visto como el Rió Salado, no tenia agua en muchos tramos, como la tierra y el polvo cubrían todo.
Mientras jugaba con mi prima Ludmila a las muñecas y a la carpa, escuchaba como el tío Jesús decía que se habían perdido muchas cosechas, las que no se habían perdido no habían casi granado (no se que es eso pero, por el tono, no debía ser nada bueno) y muchos animales habían muerto de sed.
Así que, cuando se empezó a poner oscuro, me puse contenta y cuando se largo la lluvia agarre mi cartuchera mis lápices y me senté en la cocina a esperar que mi mama hiciera algo rico. Hacia dos días que nos la pasábamos afuera. Era tanto el calor que vivíamos en el patio tomando fresco y mate terere. No habíamos visto ningún noticiero ni nada y esa tarde pusimos el grabador para escuchar folclore.
Ya empezaban a salir las primeras tandas de tortas fritas cuando vi que en el campito de enfrente, donde mi papa había plantado árboles, estaba un carro, con un señor y tres chicos uno de mi edad y dos más chiquitos. Estaban refugiándose bajo las copas de los árboles esperando que pasara la tormenta. Mi mama siempre decía que había que ayudar y repetía dos frases de la madre teresa de Calcuta, que era una monja que ayudaba a la gente pobre. Las frases eran:
Hay que dar hasta que duela
Y
Uno nunca es tan pobre como para no tener nada que dar
Mire la fuentada de tortas que había hecho mi mama y le pregunte si podíamos decirle al señor y a sus hijos que vinieran a compartirla. Mama miro primero con cara de desconfianza. Después, me miro a mí con orgullo. Decidió arriesgarse pero darme un buen ejemplo.
Cruzo la calle, hablo algunas palabras con el señor y al rato estábamos los seis comiendo tortas fritas y tomando mate los grandes y leche chocolateada los chicos.
Nos contó Roberto, así se llamaba el señor, que era el papa de los chicos, que hacia unos años había perdido el trabajo, después su esposa falleció y el quedo al cuidado de Joaquín el más grande que tenia mi edad, Belén, la del medio y Gastón, el mas chico.
Poco a poco, fue perdiendo todo hasta que se quedo con su carro y un ranchito en un barrio pobre. Los chicos lo ayudaban a juntar cartones, pero siempre y cuando mantuvieran las buenas notas en la escuela. A veces, hacían los deberes arriba del carro y la maestra los retaba porque estaban desprolijos, pero al menos estaban bien, decía Gastón que era más rebelde.
Joaquín ya estaba por empezar el secundario y estaba entre los mejores de la clase, Belén era abanderada de 5to grado y Gastón era vago pero inteligente. Así que a los tres les iba bien.
A medida que contaban a mi se me hacia un agujero en el corazón y me daban muchas ganas de llorar. Dije que iba al baño y fue una mentira. Me metí en mi pieza y busque por todas partes. Cuando volví estaba cargada de lápices, cartucheras, mochilas cuadernos, libros y juguetes. Yo soy hija única así que tengo muchas cosas que no uso. Se me ocurrió que a ellos les podía servir. Me agradecieron con humildad pero sin vergüenza. En ese momento paso lo más raro. Gastón dijo:
— Deberíamos darle algo a los de Tartagal
— ¿Tartagal?— pregunte yo
— Si nena— me contesto Gastón de mala manera
— ¿Que paso en Tartagal?— insistí yo
Sabia que Tartagal era una ciudad de la provincia de salta, que quedaba en el norte de nuestro país y que hacia unos dos o tres años había sufrido una inundación.
— Se vino como un maremoto pero de barro— me explico Joaquín
… Se dice alud— le dijo don Roberto
— Bueno, eso—
— Pero no había pasado ya hace mucho???
— Si, pero volvió a pasar— Belén con los ojos llenos de lagrimas prosiguió— Hay gente que perdió todo, gente que trabajo duro por su casa sus cosas y las perdió, encima me da mas cosa todavia, porque esa gente dice que trabajando duro, va a poder vovler a tener lo que tenia. estan resignados—
Las lagrimas ya asomaban en mis mejillas, pero eran de bronca
— Pero por que los gobernadores no hicieron nada, si ya había pasado, por que el presidente no arreglo lo que tenia que arreglar
— Porque no les importa nada, nena. Por eso. ¿¿¿No ves que son políticos???— dijo Gastón con mas bronca todavía
— Si justamente no viste en la escuela que están para cuidarnos para protegernos para hacer cosas para que estemos mejor— conteste
— ¿Ah sí? ¿A ver como estamos mejor? Nosotros cada vez estamos peor y vos también, recién contabas que ibas a natación y a baile y ahora no vas mas porque tu mama no puede pagar— me desafió Joaquín
En ese momento los cuatro muertos de bronca miramos a mi mama Silvana y a Roberto. Ellos tenían que explicarnos
— Miren chicos, no se peleen. Es verdad lo que dicen. A veces las autoridades no hacen nada y estamos peor— dijo Roberto mirando a Silvana. Mi mama agrego
— ¿Pero saben porque no caemos nunca, porque seguimos sobreviviendo?
Los cuatro dijimos que no con la cabeza
— Porque hay gente, como vos laura, que decide compartir unas tortas fritas con alguien que esta afuera mojándose, porque hay gente, como Roberto, que aunque le cueste mucho quiere educar a sus hijos y que terminen la escuela y vayan a la facultad; y hay gente, como Gastón, que aunque tenga muy, muy poco prefiere compartirlo con alguien que tiene menos
— Es verdad— dijo Roberto— Eso se llama solidaridad y en Argentina, menos los políticos— sonrió con picardía— Todos somos solidarios
Belén y Joaquín habían estado un rato charlando en vos baja. Entonces Joaquín dijo
— Tenemos una idea con Belén, que les parece si vamos casa por casa pidiendo cosas para mandar a Tartagal y después vamos a la iglesia y la dejamos para que la manden
— Pero esta lloviendo— dijo Roberto
— Si los chicos quieren, vamos— contesto Silvana
Esa tarde de lluvia, la gente de Ciudad Evita se sorprendió viendo como en el carro de don Roberto, al que ya conocían y ayudaban, estaban además Laura y Silvana. Pero más se sorprendieron cuando todos pedían que buscaran cosas para mandar a Tartagal. Por una tarde, Roberto y sus hijos dejaron de cartonear para ellos y pidieron por otros. Por una tarde, Laura abandono sus lápices, cuadernos y dominós para mojarse pidiendo por otros. Por una tarde, la gente dejaba sus cómodos sillones o su siesta y revolvía la casa, la dejaba patas para arriba buscando cosas que pudieran necesitar a 1700 kilómetros de ahí. Por una tarde alguien desconfió y los siguió, cuando vio que dejaban todo en la iglesia, por una tarde, volvió a creer. Por una tarde, la solidaridad tuvo nombres y tuvo carro. Por una tarde, se demostró que Argentina no es Maradona, no es Gardel, no es tango, no es nada de eso. O mejor dicho es todo eso, pero es más. Por una tarde se volvió a demostrar que argentina es solidaridad, que argentina es humanidad.
Es difícil volver a escribir después del destacado. Ya me estaba tomando con mucha más seriedad el tema de la escritura, investigando para los cuentos, corrigiendo más, prestando más atención a los detalles. Ahora con el destacado… bueno para que negarlo me siento muy orgullosa y muy feliz, pero también me agarro miedo escénico o papelico o pantallelico (dicese del “cagazo” ante la hoja o pantalla en blanco). El tema es que es probable que esta semana no tenga una nueva historia para cada blog. Pero quiero que sepan que estoy trabajando en ambos.
El destacado vino en un momento muy especial. Había tenido una semana muy difícil. Un mal entendido en uno de mis laburos y cierta inestabilidad me preocupó por demás, ya que soy único sostén de mi familia y no puedo quedarme sin uno de mis dos trabajos. En el otro, como siempre lleno de gratificaciones, pero enterándome de chismes sobre mí persona que me duelen. Por otro lado, venia el padre de mi hija a visitarla y nunca son cómodas esas situaciones. Son tres días tensos (él vive en Córdoba y cuando viene lo hace un fin de semana entero). No fue un fin de semana facil.
Por todo esto, el lunes, cuando abrí mi casilla de correo y vi que tenia 43 mensajes, lo primero que pensé es que haba pasado algo malo. Cuando vi que eran felicitaciones por el destacado, me emocione hasta las lágrimas.
Voy a hacer como que me gane el Pulitzer y aprovechar este espacio para agradecer. Primero a mi papá, por enseñarme la magia de la lectura, por heredarme su manera de escribir. Por estar siempre, confiar en mí y creer que su “Mono” podía ser lo que quisiera ser, sobre todo escritora.
A mi mamá, por estar, por cuidar a Nayen, por cuidarme a mi, por mimarme, por escucharme, por bajarme a la tierra algunas veces, por alentarme otras, por darme tranquilidad, por ser mi mano derecha en todo lo que tengo, y en todo lo que voy a lograr.
A ustedes chicos, que siempre quieren leerme, que siempre me piden que les lea algo de lo que escribo en el blog.
A vos B, que trajiste paz a mi vida, que me das felicidad, contención, serenidad, que confías hasta el infinito en mi, que me decís que escriba, que bancas que lo haga, que sos mi calma, mi inspiración.
A vos M, que llenaste mi vida de alegría, de espontaneidad que me haces reír, que compartimos las cosas mas chiquitas y las mas grandes, que nos damos las buenas noches entre dulces sueños, Ángeles y minotauros.
A K, mi mas grande fan, mi primera seguidora, mi compinche de lecturas.
A vos C, mi hermana del alma, que confías en mi, que me apoyas en mis proyectos que te embarcas en ellos porque sabes que si no, no me animo. Que sabes que cuando arranque me vas a soltar porque solo me sostenes la mano para que empiece andar.
A vos mi cosita mas hermosa, mi luz, mis ojos, mi vida. Que sos una fuente inagotable de alegría, dulzura, fuerza, inspiración, que cuando estoy cansada miro tus ojos y saco fuerzas para seguir adelante, para leerte un cuento…para inventártelo. A vos Nay te doy mi vida, te agradezco por todo lo que me haces sentir, por todo lo que brillas, por cambiar mi vida. Por ser mi HIJA hermosa.
A los demas bloggers que me leen sobre todo a Ferchu y Anila, mis dos primeras lectoras. Anila mi compañera de lecturas, de opiniones.
A todos gracias, no saben cuanto significa para mi, justo en este momento de mi vida el destacado
Hay dos clases de boludos, el que presta un libro y el que lo devuelve.
Soy bibliotecóloga (bibliotecaria pero estudie en la UBA) bibliofilia (me gustan los libros además de por su contenido, por su magia, tocarlos, olerlos, mirarlos, ordenarlos) y coordino un café literario. Es decir, amo los libros y la lectura, toda la mística que tienen, los placeres que encierran y las experiencias. Busco en las librerías entre los estantes. Algunos me han sorprendido. Personalmente soy de leer todo, lo que me gusta, porque me gusta y lo que no me gusta para poder criticarlo tranquila. Una compañera de trabajo, en una oportunidad, hablando del Código Da Vinci, lo criticó de manera feroz. Yo lo había leído hacia poco y me sorprendieron algunos de sus argumentos. Cuando le pregunté en qué parte del libro decía eso, me contestó que no lo había leído. Desde ese día, me dije a mi misma que para criticar hay que leer antes. Recuerdo una vez, después que falleciera mi papá, que estaba buscando en la biblioteca algunos libros de él. Encontré uno sobre la vida de Rosas. Tenia una dedicatoria. Decía: me regalo este libro a mí mismo para aprender a hablar con argumento, firmaba mi papá. ¡Tenia 16 años cuando se lo autoregaló! Como diría él, “¡¡¡hija e´tigre!!!” De esta manera me lleve unas cuantas sorpresas, como con el “Diario de Lola Copacabana”, que pensé que de iba ser un horror y descubrí una muy buena obra. O “El dulce veneno del escorpión”, el diario de una prostituta brasilera. Creía, por pre juzgar, que iba a ser algo pornográfico. Pero me equivoque, tiene profundas reflexiones acerca de la naturaleza humana.
Tengo una biblioteca de más o menos 1500 volúmenes donde se mezcla de todo. Duermen en sus estantes sin preocuparse Cortazar, Schujer, Sábato Roldan, David Rottemberg, Harry Potter… de todo. Me gusta leer todo lo que cae en mis manos. Nunca se sabe donde se va a encontrar una buena idea o aprender algo.
Amo leer. Nos llena de experiencias. No solo las relatadas por los autores, también experiencias propias, reacciones ante un libro, ante un texto. Recuerdo a mi mama contando como lloraba cuando leía el libro de Sábato “Antes del fin”. Venia en el subte y leía un par de páginas y lloraba, lo dejaba, se calmaba y volvía a leerlo. Yo me imaginaba la cara de los pasajeros. Asombrados. Asombrados, al igual que los pasajeros del colectivo que veían a una joven leer un libro de Robin Cook “Cerebro” y descomponerse. ¿Qué debían pensar? Jamás se imaginaron que estaba leyendo la descripción de una operación de cerebro.
Quien no ha leído a escondidas un libro “prohibido” no puede hablar de adrenalina. Leer las novelitas de Violena, con sus relatos eróticos, escondida en el placard. A los “escritores malditos” Henry Miller, Charles Bukwoski, Anais Nin.
En las noches de verano leer un libro en la cama, con la ventana abierta dejando entrar la brisa y una copa de vino blanco. En invierno leer junto al fuego.
Leer bajo la copa de un nogal, un verano que pase en la Escuela Inchausti (ya les hablare de ella mas adelante). Con una mesita al lado y sobre ella una taza gigante de leche recien ordeñada, un plato de la miel mas rica recien… recien… recien ¿sacada del panal? ¿Se dice así?, y una hogaza de pan fresco todavía caliente. Que ricas y sabrosas fueron esas letras, como me inspiraron.
Conocer lugares sin tener que viajar, conocer costumbres, aprender, horrorizarse. Todas experiencias únicas. Como aquella vez que me encontré con una vecina que había viajado a El Cairo. Hablábamos de los mercados, del hotel Meridian. Si le había gustado Luxor con su vegetación tan de oasis. Si había sentido claustrofobia en el Serapeum. Cuando me pregunto cuando había ido a Egipto le dije: nunca.
— Pero las cosas que contas, las descripciones que haces…— no termino la frase mirándome confundida.
— Leí un libro. Una historia que transcurría en El Cairo y también algunos de Agatha Christie— conteste
Mi vecina siguió su camino pensando en lo loca que estaba yo.
La compañía que significa un libro… un proverbio hindú dice:
Un libro abierto es un cerebro que habla;
cerrado un amigo que espera;
olvidado, un alma que perdona;
destruido, un corazón que llora.
Leer un libro de terror una noche en que se corta la luz, solo alumbrados por una vela…
Los libros encierran magia, encierran historias, experiencias, conocimiento. Entretienen, ayudan a pensar, hacen reír, llorar. Los hay de todos los temas, en todos los idiomas, los hay desde los tiempos de Arsubanipal. Apareció la radio y dijeron que iba relegar al libro. Apareció la televisión y dijeron que iba a relegar al libro, apareció Internet (que no es otra cosa que una gran biblioteca, Alejandría cibernética) y dijeron que el libro iba a desaparecer. Y el libro ahí esta. Presente. Vigente. Humilde. Esperando que alguien le de magia. Esperando darle magia a alguien.
Es lo más generoso del mundo, se regala a sus lectores, les regala su esencia, les regala su SER
Leer e incentivar la lectura, sobre todo en los más chicos es el regalo más maravilloso del mundo.
El libro educa, permite formar un pensamiento crítico. Permite reconocer los problemas, y nos da los recursos para corregirlos. La única manera de cambar el mundo y hacerlo un lugar mejor es educando e informando. Ambas cosas hace un libro. Le va a enseñar al que tiene hambre a cosechar, a buscar entre la naturaleza los medios para saciar su hambre. Al enfermo le va a dar consuelo. Al atormentado le va a brindar salidas alternativas. Al aburrido lo va a entretener. Al que tenga se de conocimiento le va a dar de beber de su manantial. Esto es el libro, esto es la lectura.
Sobre todo lo que se nos ocurra hay un libro. Sobre todo lo que queramos saber hay un libro. Sobre todo lo que queramos aprender hay un libro.
Conjuguemos el verbo leer.
Antes de empezar con este anecdotario, quisera hacer dos aclaraciónes y/o declaración de principios:
para todos aquellos docentes de vocación, que aman a sus alumnos, que aman su profesión, que sienten que la educación es la unica manera de cambiar el mundo… para ellos mi infinita admiración, el mayor de mis respetos y sobre todo: sigan poniéndole huevos a la enseñanza. Voy a recordarlos a todos en cinco nombres que me marcaron la vida: Graciela Ocon, Hector Garcia, Alberto Soria, Maria Belen Cairosastre y Alejandra De Ipola. Y para ellos una estrofa de la Chacarera del olvidao:
A todos aquellos que cumplen las horas, que toman mate en lugar de enseñar, que se justifican por sus bajos salarios: vergonzoso, nadie les pide solo vocación, pero se puede hacer la protesta y cumplir con la obligación que tienen, no con quien les paga el sueldo, sino con sus alumnos. Por culpa de unos cuantos terminan pagando justos por pecadores.
Ahora sí. Anecdotario.
Desde que empece en mi carrera docente, me encontre con infinitas situaciones, risibles algunas, para reflexionar otras. Recuerdo en el profesorado de educación preescolar (maestra jardinera) tres que son dignas de mencion.
Teniamos un profesor de Administración que quiso cambiar la historia. En lugar de enseñarnos como completar un registro, quiso que pensaramos. Vale aclarar que las instruccions para completar un registro de asistencia se encuentran al final del mismo y son del tipo: “si la ausencia es debido a enfermedad coloque 1, si es injustificada coloque 2, si es justificada por causa que no sea enfermedad coloque 3” etc. Creyendo que con eso alcanzaba, este dignísimo profesor, nos encomendo al lectura de Educación y cambio de Paulo Freire y Los aparatos idelogicos del Estado de Althusser. Dos obras que hablan de cómo podemos cambiar el status quo desde la educación, la responsabilidad que se tiene como maestros y otras cosas interesantísimas. Recomiendo fervientemente su lectura. Se alzo el coro de urracas: si eramos maestras jardineras, ¿para que queriamos estudiar eso? Cómo explicarles la bronca anudada en la garganta, cómo explicarles que nuestra labor era ams que recortar y hacer dibujitos, cómo hacerles entender, la responsabilidad de nuestro cargo. Inútil, terminamos leyendo ¿cómo hacer un registro? Primer síntoma de las manos en las que pndremos a nuestros hijos en el futuro.
Otra profe, genia como pocas, nos habló de las etapas de la lectoescritura. En el parcial, entre las cuatro preguntas figuraba la siguiente:
¿cuál es la importancia de la lectura?
Ustedes, caros lectores, ¿ven relacion entre un tema y otro? ¿Verdad que no? Una cosa es saber cómo aprende a leer un niño y otra, muy distinta, es cuál es la importancia de que lo haga. Mi repsuesta llenó dos carillas oficio. Al entregar las notas, tenia un rotundo 10. Ademas, para mi orgullo y gloria, la profesora al entregármelo me dijo “un placer leer tu parcial”. Yo estaba en las nubes, jamás me habían dicho algo así (y jamas volverían a hacerlo), el elogio provenia de una de mis mas admiradas y queridas docentes, Maria Belen Cairosastre. Me bajaron de un hondazo mis compañeras:
– claro, para aprobar hay que guitarrear—
– perdon?
– Si, hay que guitarrear. Vos escribiste cualquier cosa y a nosotras que le pusimos con lujo de detalles las etapas de la lectoescritura nos mandó a recuperatorio
Otra vez: ¿cómo explicarles que en esa pregunta debian pensar, usar el sentido comun? Era inútil.
Por último, quienes hayan estudiado algun profesorado sabe que las prácticas son de temer. No tanto por el hecho de, por fin, poner en el ruedo nuestros saberes, sino porque se nos pide una carpeta con todas las planificaciones. Carpeta que se hace en tres dias, sin dormir, por culpa de las docentes que nos tocan porque nos dan las actividades con media hora de anticipación. Nos encontrábamos las tres mosqueteras (ya hablaré de ellas en otro post, ahora basta decir que son mis hermanas elegidas) en este trance. Las yeguas de las maestras nos pidieron 3 planificaciones por cada actividad que debiamos hacer. Es decir, debiamos enseñar una nueva técnica plastica, debiamos presentar tres planificaciones de las que la maestras eligirian una. O sea, el mismo laburo multiplicado por 3. Teniamos que hacer 5 practicas en cada salita (de 3, de 4 y de 5), 45 planificaciones. El día de la entrega de la carpeta con las priemras 15 planificicaciones a nuestra profesora, me faltaba una planificación. Patendo ojeras y tratando de articular medianamente bien las palabras (mi lengua se negaba a moverse) le dije:
– Profe, nosotras tenemos en todas las practicas la posibilidad de equivocarnos en tres planificaciones ¿verdad?
– Si—contesto advirtiéndome con su mirada que no osara seguir mi pregunta
– Entonces, si no entrego una ud. ¿Me la da por desaprobada?
–Si no entregas, habla mal de tu predisposición y seria una cuestion a tener en cuenta en tu nota de concepto—contestó.
– Le explico: las maestras de nuestro jardín nos pidieron 3 planificaciones por práctica, hace tres dias que no duermo y me falta una, o planifico cualquier cosa, lo que me parece horrible, o confio en que las otras 14 estan bien y me arriesgo a perder una oportunidad de equivocarme. Me parece más ético esto último.
– Te repito, podes hacerlo pero eso va a influir en tu nota de concepto—
Traducción: o hacia las 15 planificaciones o me bochaba. Me fui al baño, lloré como una carmelita, volvi al aula y redacté una planificiación para el olvido. De todas maneras, me aprobaron las 15 planificaciones.
Al terminar las practicas, esta misma profesora, al ver el tamaño de nuestras carpetas pregunto:
– ¿Cómo son tan grandes?
– Es que por cada actividad nos pidieron 3 planificaciones—contestamos mirándola como si nos estuviera cargando
– ¡¡¡Pero chicas!!! ¡¡¡Las tomaron por estupidas!!! Les piden que hagan asi porque ellas después se quedan con las otras dos y les hacen el laburo de ¡¡¡un mes!!!
– ¡¡¡Pero profesora nosotras le dijimos lo que pasaba y ud nos amenazo con bocharnos por mal predispuestas!!!!— Conteste yo, con el lagrimon ya asomandoy dicendo gugugugu gagagag como los locos.
–Bueno, una no puede estar en todo ¡¡¡No te habras explicado bien!!!
Pido perdón por lo que sigue pero:
¡¡¡ La puta que te parió!!!!!
No me prestaste atención, te comportaste como un mafioso, me hiciste hacer 45 planificaciones y ¿¿¿¿¿¿¿¿la culpa es mia?????????
¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿No se supone que tu sueldo lo pagan para que me des bola??????
¡¡¡¡¡¡¡¡ La que no habia dormido era yo, vos estabas fresquita!!!!!!!
otra vez: ¡¡¡¡¡¡hija de puta!!!!!!!!!!!
De esas prácticas también recuerdo tres anécdotas. La primera: en el jardín donde estabamos les servian la merienda a los chicos y a las maestras. Parece que a las practicantes, no. Les traían a los chicos una taza de leche y dos facturas, facturas que jamas comian, al menos la segunda. Al igual que a las maestras, solo que ellas podian elegir entre leche, café o mate cocido. Y nosotras, mirábamos. Al tercer dia, salió mi espiritu rebelde. Sacaba tres facturas de la fuente y las ponía en el bolsillo de mi guardapolvo. De ahí al baño a compartir las facturas con mis compañeras. De mas esta decir, que siempre sobraban facturas y aun asi no nos ofrecían ¡¡¡¡las muy yeguas!!! Pero bueno, terminé sintiéndome como Robin Hood. Las otras dos mosqueteras me decian: “no podes sacarles las facturas a los chicos” pero lo hacían con la boca llena asi que su reproche no era demasiado creible.
En otra oportunidad, tenía que hacer una actividad de plastica. Decidi hacer una con tinta china. La cosa es asi. Primero pintan los niños una hoja canson con crayon de colores. Toda cubierta la hoja. Hasta ahí veniamos bien. Después con algodón y talco se procede a entalcar la hoja. Aca comenzó el problema. No conozco Londres, pero creo que en sus peores días de niebla se debe ver mejor que en esa salita después de la “entalcada”. Otro detalle, no sabia que la maestra de esa sala era alergica asi que la pobre tuvo tal ataque de asma que el azul del guardapolvo se confundia con el de su cara. Vale agregar que los chicos y yo la estábamos pasando a lo grande muertos de risa. Para culminar la actividad, se pinta toda la hoja con tinta china. Acto segudo, una vez seco, se procede a hacer un hermoso dibujo con un punzon lo que deja a la vista los maravillosos colores del crayon. ¿leyeron lo de tinta china? Bueno imagínense. ¿¿¿Se imaginaron??? Los chicos parecian negritos candumberos, las mesas hechas de puro caoba y yo miraba todo el espectáculo pensando: “esta si que no me la aprueban”. Pero los niños fueron limpiados, las mesas volvieron a sus colores originales, la maestra gracias a un tubo de oxigeno volvió a respirar y yo aprobé la practica
Por último, y para no aburrirlos, solo queda recordar aquella tarde en que Alexis, un niño de rostro angelical e intenciones opuestas, me agarró del pelo. Como el tenía el pelo también largo y aprovechando que la seño no estaba presente, yo tambien lo cacé del pelo. El gritaba: “no me duele, no me duele”. Yo contestaba: “a mi tampoco, a mi tampoco”. Se ve que si le dolia porque al final me soltó. La maestra jamás se enteró. Y mi carrera quedo a resguardo gracias a mi anónima pedagogia.
En otros post, les contaré de mis niños de la colonia. Por hoy ya es mucho.
Es raro cómo en ocasiones algo que debería resultarnos doloroso, resulta gratificante. No es que sea masoquista. No. Trataré de explicarme.
Mi papá se llamaba Luis Carlos Carreño, pero todos le decían Quique. Era un papá extraño. Nunca me habló con un lenguaje infantil, cosa que hizo que tuviera un amplio vocabulario a los 4 años. Cuando viajábamos de vacaciones, para entretenerme las largas horas en auto, cantábamos canciones infantiles con mi mamá. Cuando se agotaba el repertorio, seguíamos con las canciones patrias. Y como íbamos de vacaciones al sur en un fitito, también las canciones patrias se acababan. Entonces, mi papá, me explicaba las metáforas o la historia detrás de cada canción, no sé si era el embole de la Patagonia argentina, donde ni la sombra de Magallanes se cruza en el desierto, o el sonido de su voz, pero me cautivaba. Y por eso ahora canto la marcha de San Lorenzo y Aurora de una manera especial.
Cuando era más chica, digamos unos 4 o 5 años y pasaba corriendo desnuda negándome a vestirme, me agarrada, me ponía sobre sus hombros como un chancho y decía “señores del mundo miren la nena de papa, señores del mundo miren el culo”
Cuando hacia algo medio tonto, me decía en broma: “ahora te tenés que parar en la Avenida y decir tres veces Soy una boluda”
Muchas más anécdotas hay, muchas mas experiencias, pero prefiero guardármelas para mi. O írselas contando poco a poco.
En 1993, le diagnosticaron cáncer en la ampolla de vater. Lo operaron y tuvo una mejoria, en apariencia, estaba curado. Mi papá trabajó 36 años en Jabón Federal. Seis meses después de su enfermedad, lo suspendieron argumentando que había realizado unas compras de mala fe. Después de la semana de suspensión, le ofrecieron un cambio de sección. Él lo rechazó. Sostenía que aceptar el cambio era aceptar que había hecho algo mal y él no había obrado nunca de mala fe. La empresa ofreció el despido y una indemnización muy por debajo de la que le correspondía. También fue rechazada esa propuesta. Y fuimos a juicio.
Imagínense la situación: un hombre de 52 años, con antecedentes de cáncer, en plena década menemista… no era fácil. Mi papá en ese momento comenzó a vender encurtidos para la empresa de unos amigos. Me acuerdo de ver a mi viejo, a un año de su operación, cargando dos bolsos con tres frascos de aceitunas cada uno en el colectivo. Para no tener tantos gastos usando el auto. “Poniéndole huevos” a la situación, demostrándome que no importaba cuanto te maltratara la vida siempre había que seguir con al frente en alto “pechandola”. Para fines del 94 pudimos comprar un cero Km. con la plata de la venta de la casa de sus padres. Empezó a laburar de remisero.
A fines de 1997, salió el dictamen del juicio que comenzamos por su despido. De las 20 compras que la empresa había presentado como pruebas, en 16 mi viejo había conseguido mejor precio que el del mercado , en las otras 4 el mismo precio. Pero en ninguna de las 20 hubo mala fe. Jabón Federal tuvo que pagar la indemnización completa más los intereses. Nosotros ya lo sabíamos, claro. Si hubiera recibido coimas no hubiéramos quedado de “culo al norte” cuando lo despidieron. Pero ese dictamen sirvió para limpiar su nombre. Por fin, “sonó un tiro para el lado de la justicia”. Con esa plata compramos un departamento y el resto se guardó. Tres años después, supimos para qué.
En 1998, le diagnosticaron metástasis en el páncreas. Había que empezar rayos y quimioterapia. Ese día, volvimos a casa y él se fue a trabajar. Jamás se quejo. Y así aprendimos a vivir con el cáncer. A tomarlo como algo más en nuestra vida y hasta burlarnos de él. Nunca dejo que lo frenara. Era la única persona que conocí que comía mientras le hacían la quimioterapia.
La cosa era así: mi viejo se levantaba a las 5 30, se iba a laburar a las 6, a las 12 tocaba bocina en la puerta y salíamos mi mama o yo para acompañarlo a hacerse la quimio. Le llevábamos la vianda y el aprovechaba esas dos o tres horas para comer, leer el diario y dormitar. Después, volvíamos y ni se bajaba del auto, nos dejaba en casa y seguía para la agencia de remis.
En esos viajes escuchábamos siempre el cassette de Cafrune “20 grandes éxitos”, cantábamos juntos, a dúo, Orejano.
A fines del 2000, el cáncer había avanzado hasta dejar a mi papá en cama. Un día, no se pudo levantar para ir a trabajar y no se levanto más. El día anterior había laburado las 14 horas que siempre trabajaba.
Fueron 4 meses muy duros. Dejamos de trabajar tanto mi mama, mi ex esposo y yo para estar con esos últimos meses. El dinero de la indemnización sirvió para mantenernos durante ese tiempo. Sólo se levantaba para desayunar y merendar. Lo hacíamos afuera, en el parque. Él decía que tenía por bien sufrida la enfermedad, por esas mañanitas y tardes que pasábamos todos juntos. Seguimos cantando Orejano, siempre. El 27 de febrero, se descompuso muy feo y lo internamos. Ya casi no recuperó la conciencia. El 28 a la tarde mi papá estaba muy, muy mal y por primera vez dijo, en un momento de lucidez, “no doy más”. Me senté a la cabecera de su cama y me puse a cantar. Tengo una voz finita, como de pito, y no sé nada de música, pero le cantaba bajito al oído, a pesar de la vergüenza que sentía que las enfermeras me escucharan. Pero tenia ganas de cantarle. Estuve dos horas cantándole nuestras canciones. Deje para el final Orejano. Mientras mi viejo dejaba este mundo yo le cantaba. Calculo que le gustó porque tenia una sonrisa en su rostro, se murió escuchándome cantar y sonriendo.
Por eso tal vez, Orejano sea un lindo recuerdo. Por eso, tal vez, decidí cantársela a mi hija cuando nació. Fue la primera canción que le cante cuando tenia 2 hs de vida, quería que la conociera, que conociera a su abuelo a través de ella.
Ahora, mientras escribo esto, no sé cómo tarde tanto en hablar de mi papá, de Quique. Debería haberle hecho este homenaje hace un rato largo ya. Por el ejemplo. Siempre fue su ejemplo: honradez, respeto, lealtad… De él heredé la manera de escribir, la letra, la forma de los ojos, el sentido del humor, las piernas, la mirada, la pasión por la lectura. De él heredé la frase que encabeza este blog: “No comparto tu opinión, pero daria mi vida porque pudieras expresarla. Voltaire.”
Lo extraño, sí, extraño las cosas que me decía cuando se levantaba a la mañana, y que a mi me molestaban porque me despertaba, los mimos de la mañana. Extraño las cosquillas de la barba en mi oreja, los abrazos, el perfume, su voz, como movía las manos cuando hablaba, su letra (hace un año encontré un diario viejo con una claringrilla hecha por él, la tengo guardada en la billetera). Todo lo que sabia. Sus anécdotas del servicio militar. Pero no extraño su amor, ni sus consejos, ni su humor, porque los tengo dentro de mí, porque los escucho todo el tiempo, porque su presencia sigue en mi alma, porque el sigue vivo en mi cabeza y en mi corazón. Solo extraño lo físico, lo otro lo tengo adentro y desde donde está me sigue guiando y amando.
Esto es para vos Quique, no hay un día que no te recuerde, no hay un día que no estés en mí. Siempre voy a ser tu “mono relojero”, tu “picha”. Como decías vos “señores del mundo miren la nena de papá”
Te amo viejo. Cantemos una vez más Orejano, papá.
OREJANO
Yo sé que en el pago me tienen idea
Porque a los que mandan o les cabresteo
Porque despreciando las huellas ajenas
Se abrirme camino pa´dir donde quiera
Porque no me han visto lamer la coyura
Ni andar hocicando pa´cerme de un peso
Y saben de sobra que soy duro´e boca
Y no me asujeta ni un freno mulero
Porque cuando tengo que cantar verdades
las canto derecho nomás a lo macho
aunque esas verdades amuestren bicheras
donde naides creida que hubiera gusanos
porque al copetudo de riñón cubierto
pa´quien no usa leyes ningún comisario
lo trato lo mismo que el que solo tiene
chiripa de bonza pa´taparse el rabo
porque no me enllenan con cuatro mentiras
los maracanases que viene del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y a hacernos promesas que nunca cumplieron
porque cuando traje mi china pa´l campo
me he olvidado que hay jueces pa´cer casamientos
y que nada vale la mujer mas buena
si su hombre por ella no ha pagao derecho
porque aunque no tengo ni onde caerme muerto
soy mas ricos que esos que ensanchan sus campos
pagando en sancochos de tumbas resecas
al pobre peón que echa los bofes cinchando
por eso en el pago me tienen idea
porque entre los ceibos estorba un quebracho
porque a tuitos ellos le han puesto la marca
y tienen envidia de verme orejano
y a mí que me importa soy chucaro y libre
no sigo a caudillos ni en leyes me atraco
y voy por los rumbos clareados de mi antojo
y a naides preciso pa´cerme baquiano
Cuando subió al escenario, temblé. Verla ahí, con su traje, con su peinado. ¿Se animaría a actuar? ¿Se animaría a bailar como princesa Jazmín? Se abrió el telón y aparecieron las princesas. Ella estaba seria. Por un momento, dude que se animara. Pero empezó la música y empezó a bailar. Siempre seria pero bailaba. Incluso, una compañera al lado de ella tuvo un repentino ataque de miedo escénico, y ella tan dulce, tan chiquita, trato de convencerla que actuara.
Bailo, hizo toda la coreografía, a veces un poco atrasada, pero siempre dispuesta.
Se cerro el telón y yo me dispuse a grabar el segundo acto. Cuando volvió a aparecer, estaba mas cerca de mí, yo con la camarita filmando y ella en el escenario. En un momento me vio, y a partir de ahí no saco sus ojos de los míos. Bailo para mi.
En esos minutos, de miradas supe que estaba haciendo bien mi trabajo. Que Nayen crecía feliz, que sabia cuánto su mama la amaba, que sabia lo orgullosa que estoy de ella. Ella, con su mirada, también me dijo cosas. Que me ama, que sabe que estoy, que sabe que no la voy a dejar nunca, que sabe que cuando no estoy con ella es porque estoy trabajando. Que sabe que no dejo de pensar en ella, en su futuro. Que sabe…
Me dijo con su mirada que ese baile era mi premio, que ese baile era mi recompensa. Que era su regalo adelantado del día de la madre.
El abrazo más lindo fue cuando bajo del escenario. Yo la estaba esperando al pie de la escalerilla. Nos abrazamos fuerte, fuerte y con lagrimas en los ojos le dije cuanto la amaba lo hermosa que era y lo orgullosa que estaba de mi princesa Jazmín. Ella simplemente contestó: “¿Viste mami? ¡Te vi! ¿Viste como baile? Baile para vos”
Salta, la linda. Salta, la histórica. Salta, la de los gauchos de Güemes. Salta la de los infernales. Septiembre, mes del milagro. Peregrinos de todo el país llegan a la Plaza para honrar a la Virgen y al Señor del Milagro. Llegó un miércoles, de mediodía. Con un calor que asfixiaba, cansada del viaje. El viaje… 16 hs con su hija de 14 meses a upa. Se porto bien la nena, pensaba. Miles de dudas en su cabeza. La nena, la nena, como iba a crecer con padres separados? Pero, él no cambiaba, no cumplía lo prometido. Ella le había perdonado la infidelidad, que se fuera a vivir con otra, aunque solo hubiera sido un par de meses. Pero si el no trabajaba… Además, no iba a soportar la actitud de macho. Parecía que le había hecho un favor volviendo. Pero… y la nena? La familia? Los valores? Basta! Estaba en Salta, por trabajo, pero Salta era una oasis, Salta era hermosa,, hermosa era la compañía, hermoso y místico el lugar de parada.
Iba a dormir en una “cuadra” del 5to de caballería, “El Infernal”, la cuna de los soldados de Güemes. Ya cuando llegaron y se instalaron podía respirar el aire de aquellos días, el aire de los hombres y mujeres que lucharon por la independencia. La cama, estrecha, sabanas blancas duras, la frazada… una capa-poncho de campaña. Era mejor que un hotel de 5 estrellas.
El entusiasmo de sus compañeras de viaje la llevo al Paseo de los artesanos. El olor a empanadas se mesclaba con el de la lana pura, de los ponchos, de las ruanas. Probo el vino mistal, el dulce de cayote. Tanta hospitalidad y para el Milagro!!! Salta cada vez mas linda. ¿Seria eso lo que no la dejaba dejar de pensar? La nena… la familia…
De ahí a la Plaza, a ver si podía entrar a la catedral a ver al Señor y la Señora del milagro. Imposible che! Lleno de peregrinos y la nena… la iban a apretar. Se quedaron horas en la plaza, respirando Salta, sintiendo los bombos legüeros, las bordonas, el chispear de las guitarras. O seria su imaginación y ese olorcito de los arboles recién florecidos que la hacia viajar a otras épocas? Cada vez se escuchaban mas aplausos, cada grupo de peregrinos que llegaba era recibido con una salva de palmas. Era hermoso ver a la gente, los niños con alitas de ángel, llegando de todo el país para honrar al milagro.
¿Cómo ir a Salta y no visitar el patio de las empanadas? Aunque ella hubiera preferido ver Balderrama, oler Balderrama, sentir Balderrama. Esa nochecita, cuando apoyo la cabeza en la almohada, abrazo a su hija, por primera vez olvido su situación y durmió tranquila toda la noche. ¿seria Güemes y sus Infernales que la cuidaban? Si no hacia ruido y se quedaba bien quieta podía oírlos, podía sentir el entusiasmo por la gesta libertadora, podía hasta rozarlos.
La mañana la sorprendió con el sol brillante ¿Cómo puede ser tan linda Salta? Fueron a recorrer museos, lindos, pero ella seguía pensando… la nena… la familia. En la siesta salteña los sorprendió el Ejercito Infernal. Desde una de las galerías del 5°, divisó lo que a ella le pareció el ejercito de Güemes, pero era la Banda de los Infernales, venían marchando al paso de la Marcha de las Malvinas. Lloró, la emoción, estar en donde alguna vez caminó el General. El también habría tenido dudas, incertidumbres. Aunque de sus respuestas dependía mas que el futuro de la nena… la familia. Lo llamó, quería darle una oportunidad de compartir con ella esto que estaba viviendo, aunque sea escuchando. Él no mostró entusiasmo, otra vez no importó que para ella fuera importante, empezaba a definirse la situación. Pero…la nena… la familia.
A la noche, hartos ya de empanadas y tamales, fueron a La Casona. Nunca mejor puesto un nombre, una casona antigua donde en cada habitación se acomodaban las sillas y las mesas rusticas. Terminando la cena, cada mesa pedía, sacaba, robaba, una guitarra y a “folcklorear”, ir de habitación en habitación escuchando las zambitas. Salta, la mágica. Salta, la criolla. Salta, la ARGENTINA.
Al otro día era la celebración del Milagro y quiso ir. Cargo a la nena, a su mama y partieron rumbo a la plaza, no pudo llegar. La gente era una masa compacta, empujo pero no llegaba. Estaba por irse cuando vio que se levantaban los pañuelos, que a lo lejos se tiraban los pétalos de las flores. Todo volvió a desaparecer. Solo veía la gente, escuchaba los gritos. Entonces lo vio… El Señor de los Milagros venia llegando. Sintió que sus ojos se unían y le pidió por su familia, le pidió claridad, le pidió señal. le pareció ver que justo antes de dar la vuelta y desaparecer de su vista, el Señor asintió. Cuando por fin desapareció la imagen, se dio cuenta que estaba bañada en lagrimas pero feliz. Volvió al Regimiento. De noche es mas lindo, se adivinan las sombras de los “bravos gauchos de Güemes, valientes y muy leales, la Patria los bautizo, con el nombre de infernales” (Chacarera del 5to de caballeria). En el asado en el Regimiento, con el cuarteto de los infernales improvisando peña, con el güemesiano Gianella, cantando las zambas salteñas, con el espíritu de Pajarito Velarde bailando al compás… si hubiera estado él esto no hubiera podido hacerlo… él la ataba. Su complejo de inferioridad hacia que quisiera nivelar para abajo y ella en estos momentos de compartir con colegas con profesionales, se dio cuenta. Se dio cuenta que cuando el amor no ayuda a crecer no es amor, que cuando el amor te coarta no es amor, que cuando el amor es egoísta, no es amor. Pero… la nena… la familia.
En medio de estas meditaciones la sorprendieron la ultimas palabras de un discurso que no había escuchado: “… todos los infernales tenemos una moneda con nuestro numero, siempre hay que llevarla encima, cuando nos encontramos la mostramos y si alguno no la tiene… paga un asado!!! A partir de hoy deberán llevar esta moneda con Uds. Porque el 5to de Caballería considera que por la labor que hacen por la Patria son dignos de ser Infernales”. Uno a uno los fueron llamando y así ella recibió su moneda que la acreditaba como soldado infernal N° 228. Le mando un sms para contarle “soy soldado infernal N° 228, soy soldado de Güemes”. La respuesta: “ vos lo que tenés infernal es el pedo que te agarraste”. Pero la nena… la familia…
El sábado partieron en un micro a recorrer Salta, recorrieron las carpas de la canción, no dejó de cantarla en cada lugar, Cerrillo, Campo Quijano, La Merced. ¡Que grande Gianella! Recorrer Salta con un historiador, que además canta es un lujo. Chicoana y la campeona de tamales. ¡Por Dios! Que no le sirvan mas, no podía dejar de comer. A la vuelta, los baños de la cuadra, la encontraron llena de tierra pero feliz.
El sábado a la noche, la víspera de la partida. Un grupo de mujeres se quedaron en la cuadra. Una de ellas tenia problemas de pareja (otra mas)y estaban todas aconsejándola, el Señor del Milagro eligió esa manera de revelarse, de darle la señal. Dos frases, que no eran para ella, que eran para otra, la impactaron dos frases la definieron:
“si un hombre no te hace feliz no sirve que estés con el”
“a mis 56 años, tengo que reconocer que mi matrimonio es un fracaso, y ni siquiera sirvió mantenerlo por los chicos. Ellos hoy no son felices”.
La mierda!!! Que forma dura elegiste Señor para darle la señal. Casi tan dura, y descarnada como tu imagen.
Pero che!!! Que linda es Salta!!! A pesar de todo, o tal vez por todo. Cuando el micro partió de la terminal, dos lagrimas escaparon de sus ojos. Una por lo que dejaba atrás, a Güemes, a sus Infernales, la historia, la música, el aire. Otra por lo que esperaba, por la decisión que había tomado, por lo que debía enfrentar.
Pasaron dos años de esa decisión. La mejor decisión. Enfrentar la vida y la crianza de un hijo sola no es fácil, pero se puede. Es mujer brava, de cojones, hija e´tigre. Salta quedara en su memoria como una mezcla ecléctica de hermosura, de tradición, de cantos, de olores, de hsitoria, de risas, de llantos, de emocion, de dudas y de decisión.
Gracias 5to de Caballería, gracias Infernales, gracias Gordo Gianella, gracias General Güemes. Gracias Silvia B., Virginia P., Alejandra F. GRACIAS SALTA LA LINDA.
P.D: siempre tengo en mi billetera la moneda de los infernales no quiero pagar un asado.
Martes no te cases ni te embarques. Bueno, casarme, no creo, pero si debía embarcarme. A las 12 hs. pasaba a buscar a mi hija por el jardín y partíamos las dos rumbo a Paraguay al 700, la Biblioteca Nacional Aeronáutica. Debía firmar unos papeles. Es decir, Ciudad Evita-Microcentro, por una pavada. Pronostico: caos vehicular, mi hija sola en el asiento de atrás. Dos opciones: una, si va en silencio esta haciendo cagada, no recuerdo quien dijo que el silencio de los chicos es el ruido del desastre, creo que fue Maitena; dos, va a grito pelado pretendiendo que yo le de bolilla sin advertir que, si no presto atención al transito, y decido darme vuelta para ahorcarla nos estampa el camion que viene de frente. Pero al mal paso darle prisa y me levante esa mañana resignada a puterme con taxistas y colectiveros, sentir bocinazos de “civiles” y, lo más grave, traerme la piel de la cara pegajosa y llena de smog. Suena el despertador y pongo TN para ver que onda el día y cuanto debía abrigarnos a la pendeja y a mi. Carnota, con su cara de disfrutar de la noticia, me mira desde la pantalla y me dice (sí, me lo dice a mi el muy guacho) “Hoy marcha de colectiveros a Plaza de Mayo, caos en el Centro”. Respire hondo, conté hasta 10, pensé en Osho y en su sabiduría y le encaje un pantuflazo al medio de los ojos azules de Fernandito. No se dio cuenta estaba festejando un chiste de Fernando Cofesore el que da el tiempo. Y que cagada! por tirar el zapatillazo no lo escuche a Confesore.
Visto a la niña y ya malhumorada parto al laburo.
En el trabajo, tenia como 5 Guías T ambulantes que me daban distintas rutas para llegar si agarrar el “colectivazo”. Y mi vieja que no dejaba de llamarme para darme el estado de la situación minuto a minuto. Parecía el Radar de Transito Mitre. A las 11 30 decidí que ya era insoportable y que me iría sin mas dilaciones. Pase a buscar al orzuelo de mis ojos, pase por la casa de mi abuela, donde estaba mi mama, para dejarle el maletín. El plan era ir por Autopista 25 de mayo hasta donde me dejara llegar el transito, dejar el auto en un estacionamiento y seguir en subte. Cuando llego a la casa de mi abuela mi vieja me cuenta como al pasar “dice la radio que la gente baja del subte como en manada” pero la puta madre!!! Carajo!!! Me imaginaba tirando de Nayen en todas las estaciones para bajar finalmente y darme cuenta que venia tironeando a otro niño y que había perdido a la mía quien sabe donde.
Partí cada vez mas fastidiosa, puse la 100 al mango y… empezó a cambiar el día. Parecía que Lalo Mir sabia que me estaba pasando al igual que Carnota, pero a diferencia de este, Lalo eligió mimarme y pasaba todas mis canciones. Un mix ecléctico de Los Abuelos de la Nada con Mana, Julieta Venegas, Los Cadillcs, Shakira y, la gloria, Seru Giran. Cuando deje de mirar solo autos y “viajar” con la música, Nayen iba dormida lo mas cómoda en el asiento de atrás y yo estaba en9 de julio y Paraguay, que por una vez era mano para donde tenia que ir. Para vos Papi que siempre decías “como no podía ser de otra manera esta calle es contramano” Cuando llegue a la Biblioteca la cochera estaba llena, ya agradecida a mi buena suerte, pensé en dar la vuelta manzana buscando un estacionamiento. Encontré uno a la vuelta, a media cuadra. ¿Se alinearon los planetas? Bajamos con Nay y encaramos la corta caminata, al lado de la Biblioteca pusieron una casa con venta de remeras con motivos argentinos, de las que a mi me gustan, y con ofertas inaugurales. Nos fuimos con un par de remeras cada una. Cuando llegue, Cora, la bibliotecaria de la Nacional Aeronáutica me tenía todos los papeles listos para la firma y tarde 20 minutos
Yo esperaba que el desastre fuera a la vuelta. Habíamos decidido con Nayen que para festejar nuestra buena suerte íbamos a ir al Burguer King de Av. Carabobo. Salimos del estacionamiento y di con Rivadavia sin equivocar una sola cuadra, encima enganche la onda verde, en 15 minutos de disfrutar mas a Lalito y su música, estábamos pidiendo nuestro menú en el Burguer. Nos comimos las hamburguesas, las papas fritas y nos tomamos un helado.
Tenia ganas de comprarme una mochila nueva, pero no quería abusar de la suerte. Decidí caminar hasta la esquina de Terrada si no había nada en esa media cuadra no seguía. Y, siiiiii, una casa de accesorios con la mochila perfecta esperándome y una alcancía de Mickey para Nayen “fabulosa”, como dijo ella.
Volví al auto cantando, para horror de los caminantes y los comensales del Burguer. Otra vez la 100 al taco y a rodar! Otra vez engancho la onda verde y en un momento escucho sobre las canciones una vocecita cantando. Bajo el volumen de la radio y escucho a Nayen cantando cuanta canción sabia. De mas esta decir, que deje ese concierto y no volví a prender la radio. Así, entre el Sapo Pepe, Lalala, Los pececitos, La bandera y las que le enseñe yo, Canción para mi muerte, Bienvenidos al tren y Orejano llegamos al peaje de la Autopista Ricchieri. Y a que no saben que???? Había algún tipo de manifestación y unos buenos señores levantaron las barreras. Fue la frutilla del postre. Volví a tiempo de dormir una siestita antes de volver al trabajo y lo que era mí martes de superacción terminó siendo mi martes de superación.
Para muchos esta palabra tiene connotaciones mimosas, “malcrianzas” y mucho, pero mucho, amor. Para mi no. No tuve la suerte de tener abuelas muy “abueladas”. La mama de mi papa, era una mujer muy activa sin tiempo para nietos. Además, falleció cuando yo tenía 11 años. La mama de mi mama… es otro tema. No tengo recuerdos de cariño de ella. Todo esta teñido de reclamos, reproches, injusticias. No es que fuera mala abuela. Con mis primos era excelente abuela. Ellos si deben tener un buen recuerdo de ella. Si pudiera elegir una abuela me gustaría la que tuvieron ellos. Que es la misma, pero no.
De chica siempre respondieron a mis reclamos diciendo que estaba celosa de mis primos. Ahora de grande, analizo fríamente y la verdad que me da mas bronca.
Mis primos se instalaban en la casa de mi abuela después de navidad. Yo, que vivía y vivo, a tres cuadras de su casa, también me instalaba. Era la parte de las fiestas mas divertida, jugar día y noche con mis primos. Pero cuando había peleas o reclamos (míos), ella me contestaba que me podía ir, total mis primos habían venido a verla a ella y “¿porque no te vas a tu casa si acá estas tan mal? Vos vivís cerca”. En esas mismas oportunidades, ella cocinaba todo a lo que mis primos les gustaba, pero si yo pedía algo era declarada como molesta y otra vez me invitaba a irme a mi casa si no me gustaba.
Éramos tres chicos, tres chicos inteligentes, así que las tardes estaban llenas de travesuras, de todas y cada una seguro que ella me culpaba a mi, aunque Sebastián (el Gallego) o Diego (Pota), mis primos, le dijeran que había sido idea de ellos. También era catalogada como “mezquina”. En las tardecitas nos llevaba a tomar helado, nos compraba un cucurucho a cada uno. Yo siempre tome el helad despacio disfrutándolo y cuando mis primos terminaban, mi abuela, me sacaba el helado lo dividía en tres y les daba una parte a ellos. Yo protestaba, y ahí venia el reproche. Yo protestaba “porque no quería compartir porque era “mezquina” y yo pensaba que si hubiera tenido yo sola helado, lo hubiera compartido, sin que nadie me diga. Pero como habíamos tenido cada uno un helado era injusto que me sacaran del mío solo porque ellos comían más rápido.
Al margen de estas diferencias que eran muchas y muy variadas, también cuando estábamos solas, la pasaba mal. Para todo lo que le pedía que me hiciera la respuesta era no. Capaz que después, alguna cosa me hacia, pero primero era no.
Mi miedo mas grande de chica, era que mis padres murieran y me tuviera que criar con ella. No me sentía querida ni valorada, todo lo contrario que con mis padres. Si eso pasaba creía que iba a vivir siempre triste y sin cariño.
Hasta el día de hoy las cosas son así. Si voy con buenas noticias, le encuentra algún defecto, y convengamos que cosas perfectas no hay. Cuando me separe, después de unos cuernos grandes como una casa, se puso del lado de mi ex. Si me va mal parece regodearse y hasta se ríe de mis proyectos y me mira como diciendo “pobre, si sabemos que no va a poder hacerlo”. Hace do años, me choque con Macri en el aeropuerto. Mauricio Macri. Cuando digo me choque, es literal, me di vuelta en el quisco y con mi habitual delicadeza encare para la salida y me lo “lleve puesto”. El muy caballero sostuvo que era una caricia ser empujado por un ángel como yo, mientras se agarraba el estomago y trataba de volver a respirar. En cuanto pudo hacerlo, me pidió el teléfono. Yo me reí y conteste que era de River y radical, así que lo nuestro era imposible. El también se rió, y me dio su tarjeta. Tarjeta que deje en el primer tacho de basura. Después me arrepentí. Cuando le conté la anécdota se rió sobradoramente como siempre y se dio el siguiente dialogo:
–¿Qué va a querer Macri con vos?
–Que se yo abuela, capaz invitarme a salir o tomar un café no se
–Ja! Con las minas que tiene Macri…
–¿Qué tengo yo que no tengan otras minas? La ultima vez que mire tenia todo el paquete: dos ojos, una nariz en el medio, una boca, dos lolas, cola, piernas brazos, pelo y hasta cerebro
–Bueno pero el debe buscar otro tipo de mujer…no te va a dar bola a vos.
–Insisto ¿Por qué no?
–Y porque…– y me miro con cara de risa.
Esto son solo algunos ejemplos, hay más. Pero en definitiva más o menos así es nuestra relación.
En realidad cometí un error mas arriba cuando use el tiempo presente en el verbo. Así era nuestra relación. El jueves pasado, empezó a sufrir alucinaciones a la mañana, para la tarde ya era imposible dejarla sola y en el transcurso del fin de semana, la situación se agravo. El deterioro mental y físico que esta sufriendo crece geométricamente y el pronóstico no es bueno. Aunque en sus ratos de lucidez sigue tirando algún que otro dardo. Como el domingo al mediodía, cunado hizo un comentario sobre mi hermamiga (hermana elegida, amiga del alma). Comentario que me reservo para no herir a esa amiga.
¿A que vino toda esta disquisición? No siento nada por ella. Es decir, me da pena el momento que esta atravesando, es un ser humano y como tal me conmueve, pero no pasa de ese nivel. Se que ella no creo un vinculo de cariño conmigo, pero de todas maneras siento como que algo anda mal en mi. Debería sentirme mas preocupada, más triste, mas conmovida. Pero no, me preocupa mi mama, me preocupa mi tío. El desgaste que están sufriendo al cuidarla y al atravesar este momento. Es difícil saber si esta bien lo que siento o no. Repito, me siento muy culpable.
Quienes leyeron Tercera Generación saben que para perdonar a su mama se necesitaron tres generaciones, tal vez, mi hija pueda perdonarla, entenderla. La perdone, eso creo, tal vez no y por eso no siento. Saber que vivió toda una vida conmigo y que no sembró cariño me da mucha pena y le tengo lastima, pero eso no es lo que quisiera sentir.
Dije que iba a exorcizar demonios en este blog. Este es uno de los más grandes que tengo, mi relación con mi abuela materna. Dije que iba a ser sincera siempre, de manera brutal, si era necesario, cruel. Creo que esto es la prueba. Estoy mostrando un monstruo, me siento un monstruo. También me perdono y me justifico. Pero no se hasta que punto.
Hoy más que nunca, lo que ven es lo que hay: tómenme o déjenme.