EL SEÑOR DE LAS SEMILLAS

Una vez conocí a un señor. Solía llamarlo el señor de las semillas. Allí donde iba juntaba semillas, retoños, todo lo que pudiera plantarse. Cuando llegaba a su casa, de las recorridas, incluso de los viajes, siempre lo hacia repleto de nuevas plantas. Plantaba las semillas y los retoños, los cuidaba hasta que estaban fuertes. Solo entonces, los transplantaba a un campo que había frente a su casa. Un día le pregunte por que lo hacia

— Los árboles y las plantas son vida. Nos dan sombra en verano, nos dan oxigeno, permiten que los pájaros aniden entre sus ramas… respetar la vida es lo más importante. Además, sueño, que algún día, las personas puedan sentarse bajo sus copas, tomar mate, conversar. ¿Sabes? Antes la gente estaba mas en contacto. Se relacionaba mejor. Se sentaban a tomar mate juntos, a charlar. Los viejos contaban historias que entretenían a los mas jóvenes. Los jóvenes contaban sus sueños, que llenaban de energía a los abuelos. Por eso planto los árboles. Para que algún día, se recupere todo eso. Esas cosas que desde años forman parte de la misma tradición de los hombres. Que nuestros pueblos originarios tenían tan claro. Cuidar la naturaleza, porque de ella vivimos. Respetar a los ancianos porque son la experiencia, la historia viva. Darles alas a los jóvenes, porque son el futuro.

— ¿Pero los árboles que tienen que ver con eso?

— Los árboles tienen raíces, como los pueblos, las raíces de la identidad son los ancianos, la historia. Pero también es importante cuidar de las copas de los árboles, porque en ella nacen las flores que después se convierten en frutos y estos en semillas, que son los futuros árboles. Serian los jóvenes, los niños. Por eso un árbol representa todo lo que hay que cuidar, la naturaleza, las raíces, las copas.

A pesar de todas las trabas que había, el señor de las semillas, continuaba con su labor. Plantaba, cuidaba. Con calor, con frío. En epocas de lluvias y de sequias. Solo, con su familia. Planto ceibos, pero plantó un quebracho. Él sabia que ese árbol tenia madera dura, como la de él, que no se quebraba con facilidad.

Ese señor un día no pudo juntar mas semillas. Pero siempre busco reunir fuerzas para poder tomar mate. Para participar con su familia de esa tradición, para él tan simbolica e importante. Para charlar y compartir. Algunos dicen que un día se fue. Pero yo sé que no. Porque en ese bosque que plantó, todas las tardecitas a la hora del mate, él vuelve. Vuelve convertido en cóndor y se posa sobre el único quebracho que hay. El árbol con madera más dura. ¿Como sé que él? Porque en donde esta ese bosque no hay cóndores, porque ese señor era un quebracho, fuerte, noble, que no se dejaba vencer. Y sobre todo, porque tome la forma que tome, siempre reconocería a mi papá. Porque no les dije, pero el señor de las semillas, era mi viejo, Quique.


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, , Reportar este Comentario Estefania dijo

Hola! Lei tu cmentario sobre tu parto. quisiera saber el nombre completo de Hugo tu obstetra.

Muchas Gracias!