LA PRESENCIA (final)
Finalmente el martes pasado, y después de mucho batallar, encontramos el cuerpo de la lauchita. Ante el llamado oficial de mi madre informando el deceso, solo atine a exclamar: ¡¡hemos vencido al enemigo¡¡ ¡¡Sucumbió la laucha!! Su cadáver fue encontrado detrás del mueble de planchado. Las exequias se realizaron durante unos diez minutos, tiempo en que tardó mi madre en encontrar algo con que sacarla. Recibimos condolencias de mi amiga Karu:
Mi mas sentido pésame por la partida de ese roedor.
Acompaño a los sufridos con mi presencia a la distancia, puesto que no son de mi agrado ni aún fallecidas!
Y también sugerencias de mi amigo Leo, que mientras escupía cenizas en Villa La Angostura opinaba lo siguiente:
la tenés que dejar colgada de una soga uno o dos días, para que las otras lauchas la vean y digan rajemos acá la laucha se mato
Cuando llegue a casa, ya su cadáver había partido con el cortejo fúnebre rumbo a la basura. Lejos de alegrarme, me causo pena y frustración su tardía partida. Primero, pena, porque si bien me saco canas verdes, fue una digna enemiga. Me sentí como Balbín en el velatorio de Perón. No despedía a un adversario, despedía a una amiga. Segundo, frustración, porque no fui yo, quien con un certero palazo, diera fin a su sufrimiento.
Lo pero del caso, es que, una vez que nos creíamos libre de amenazas, encontramos otra maldita. Entraba por la chimenea. Como corresponde prendimos el hogar y disuadimos a las siguientes visitas. ¿Cómo lo sé? Simple. Deje las cenizas, en caso de entrar algún animal por la chimenea debe pasar por las cenizas y dejar a las huellas. Lo sé. Soy brillante.
Parafraseando al Sargento Cabral. Duermo tranquila hemos vencido al enemigo.
Fin
PD: que manera de tirar por el barro nombres no? Jaja Balbín Perón y Cabral. Una herejía!!!
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Me ha gustado mucho este capitulo que nos has puesto por aqui, la verdad que se nota que sabeis de lo que hablais.