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Pequeñas delicias del alma femenina (o no)

“Las necias se mueren por los charlatanes. Como las necias abundan, el problema del hombre inteligente es mucho más grave de lo que puede suponerse. Los charlatanes son los únicos individuos que acaparan la atención de las frívolas y mentecatas. El autor de estas líneas no sabe a que anomalía atribuir semejante fenómeno. Se debe a la mentalidad casi infantil de las damnificadas? O a su poca facilidad para concentrarse en los temas serios?

Una mujer duda del marido, del novio, del hermano y del padre, pero tropieza en su camino con un desvergonzado locuaz, pirotecnia pura, gestos melodramáticos, apostura estudiada, teatralidad estilo novela de esa pavota llamada Delly y padre, hermano, novio o marido quedan anulados por el charlatán

No hay nada que hacer. El charlatán ataca directamente la imaginación de la mujer, le subleva las glándulas de secreción interna, le altera el equilibrio y “sanseacabó”, como dicen las viejas”

Roberto Arlt

Extractado de “La señora del médico” / del libro “Aguafuertes porteñas” (1933)

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Sí, estimado lector, leyó bien: 1933. El libro de Roberto Arlt, que recopila sus artículos periodísticos escritos entre 1928 y dicho año cumple ya unos ochenta pirulos. O sea que es de otro mundo; aquel mundo revolucionado por la aparición de la radio y del automóvil y que, respecto de lo que nos toca, era una sociedad de mujeres que (por ejemplo) en Argentina no tenían derecho a voto y cuyo sueño de jóvenes en la inmensa mayoría de los casos era ser esposa y madre de familia, en un matrimonio “hasta que la muerte nos separe”. Y las que trabajaban eran las que lo necesitaban por los bajos recursos de su familia, excepto alguien como Victoria Ocampo, quien causaba escándalo por pequeños detalles como ser intelectual, divorciarse a los 30 años, vivir sola, fumar y conducir automóviles

Puesto en este contexto, el texto de Arlt es delicioso. Dice Wikipedia de él: “Fue expulsado de la escuela a la edad de 8 años y se volvió autodidacta, trabajó de (?) en un periódico local, ayudante en una biblioteca, pintor, mecánico, soldador, manejó una fabrica de ladrillos y trabajador portuario”. Claro, ahora entendemos: era un muchacho que no habrá tenido estudios académicos, pero que lo que se dice calle no le faltaba. Y de mujeres se ve que entendía bastante

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“”Él me va a curar”. “Él me va a mandar a “Jolibud””. “Él hará que yo supere a Berta Singerman”

Usted puede con la tabla pitagórica en la mano demostrarle, como dos y dos son cuatro, que el charlatán es un embaucador, un vivo, y la fulana dirá que sí y al final irá a lo del vivo, porque el vivo le demostrará que dos más dos son cinco

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Ya en el siglo XXI, las cosas cambiaron radicalmente. Los machos y su machismo devaluados, las mujeres en alza, las cosas entre géneros no se entienden en otros términos que los de la igualdad. El mismo matrimonio es igualitario y, en las relaciones hétero, crecen el avance femenino y la histeria masculina

Comparado con algún machista de los que aún quedan, yo mismo me considero casi, casi, casi feminista. Pero los dejo con el remate de Arlt, escrito en aquel “otro mundo”. Y, sinceramente, díganme si en algún rinconcito de su relato no sigue teniendo razón

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Dice un refrán:

“Nada más difícil que hacerle beber agua a un burro que no tiene sed”. Parodiando el proverbio se puede decir: “Nada más difícil que hacerle entender razones a una mujer que no quiere entenderlas. Más fácil es hacerle beber todo un río al burro que no tiene sed”

En dichas circunstancias marido, novio, hermano o padre la conducta que deben adoptar es dejar que la futura engañada se parta la cabeza contra la pared. Eso es siempre un remedio . . . y de indiscutible eficacia”

Qué tenés ahí, Mónica?

Allá por los ’90 la pregunta sonaba ritualmente todas las semanas y Mónica daba siempre la pactada respuesta incorrecta: una revista, un regalo o cualquier cosa que a ella se le ocurriera que poseía en sus manos. Pero lo que Rolando Hanglin le preguntaba a su locutora en el sketch radial (la para mí muy sexy Mónica Moretto, al menos desde este lado de la radio) era que tenés ahí en cuanto mujer. Porque, según Hanglin, una mujer normalmente tiene algo al lado. Lo que pasa es que (sostenía) eso “que tiene al lado” puede ser una de estas tres posibilidades: un Hombre, un Marido o una Gran Resignación

Quizás sin proponérselo Hanglin indagaba en el deseo del género que marcó protagonismo en la segunda mitad del Siglo XX. Las hembras humanas (al menos las occidentales) iban pulverizando de a poco la sociedad machista y como parte de esta avanzada se colocaban (diría mi analista) en “posición deseante”. Y entonces, un Marido ya no les alcanzaba. Ese ser estándar, ubicado en la zona gris de quien te cumple pero ya no te deslumbra, que no te hace faltar nada pero que no te da de sobra tampoco, pudo ser lo máximo para las Susanitas (paradigma de niña que aspiraba a cumplir el modelo de “madre ama de casa”) pero no para la mujer de fin de Siglo XX. Un Marido era sinónimo de un “Peor es nada”: en el sketch, ese peor era “una Gran Resignación”, ejemplo de una pareja ordinaria, que te maltrataba, ya en el borde del raje. Pero el Marido con su medianía se mantenía allí y la Mujer lo veía como “eso” que tenía al lado. Ni más ni menos

El Hombre? Y, era el soñado. El que aparecía en la casa y la sorprendía con los aéreos para New York, el que la hacía sentir una diosa, el atento, el sexy, el elegante, el divino. El ida y vuelta del deseo y del sexo: estaba en llamas por esa mujer y ella por él. Pero parecía, casi por definición, que era una rara avis. Pocos tipos categorizaban como “el” Hombre. O mejor dicho: muchos podían ser “el Hombre” pero por un tiempo perentorio. En meses, inexorablemente se convertían en un Marido

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“En muchas fiestas, las mujeres que ya tienen pareja se aburren un poco . . .”

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Casi veinte años después, la dupla de Capusotto y Saborido (que creo que pasará a la historia como geniales cronistas de la cultura de estos tiempos, usando el humor como herramienta) parten de un diagnóstico similar. En este caso la situación anecdótica es una fiesta, y las protagonistas, un grupo de mujeres que “lo que tienen al lado” es un grupo de Maridos. Lo que no las deja muy satisfechas que digamos

Pero lo que es casi diametralmente opuesto es el remate. El tiempo pasó, las realidades también. Entre otras cosas, porque ahora estamos en la Era del Delivery

Y también nos volvimos un poco más “diversos”, no?

Manotazos desde abajo

Los años pasan y uno, que porta un ajado 18 millones de foto ilegible y lleno de sellitos, lucha denodadamente para seguir yendo a bailar sin sentirse patético. Será por la música, será por el ambiente, será por las sensaciones: qué sé yo. Y en esta etapa de la vida el rito puede cumplirse bastante seguido, porque a Hippielight le encanta (esa sí que, por look, juega en primera) y porque tenemos en Gato y señora a dos históricos baluartes de la caravana. Y, por si esto fuera poco, porque adoptamos un lugar. Al menos para mí, que lo conocí primero y llevé a los otros tres, es “el” lugar

Duna tiene todo lo necesario. Porque podés llegar temprano y usarlo de pub, ya que arranca con videos en pantalla gigante y sonido boliche con recitales de los que le gustan a uno, ya que allí vi a Prince, U2, Police, The Cure y otros grandes. La ambientación y la escala es lo que me gusta: una casa de habitaciones en hilera en dos plantas hecha loft, donde el boliche propiamente dicho es arriba. Respecto del promedio de edades quedamos unos diez o quince años por encima, pero suele haber gente más vieja que uno y, además, entre los pendex que van hay mucho estudiante con un cierto toque psicobolche, con los que los viejos armonizamos mejor. Y la música para bailar, excelente. Un DJ que se sale bastante de los lugares comunes, cumpliendo la labor docente que uno reclama de un buen musicalizador. Y que es creativo y que pone canciones que no te esperás, que van desde Bob Marley hasta Spinetta, pasando por No Doubt

El asunto es que el sábado fuimos al rincón de siempre y ahí al lado tuvimos un grupito de tres o cutaro varones que dio que hablar. Veintipico, treinta años, alguno más hippie que otro que, cuando arrancó la cosa, empezaron a poseyerse por la música y a bailar, saltar, levantar los brazos, cantar . . . Y que, salvo por una gordita que cayó y era amiga de ellos, no le daban bola a ninguna chica. Ni el gesto más mínimo de acercarse a una mina

La cosa siguió así un muy buen rato. FD, a mitad de la noche, comentó con Hippielight:

- FD: Entre estos que bailan solos acá al costado y la actitud de estos otros tres cruzados de brazos que tenemos del otro lado, la verdad es que ustedes tienen razón: ya no hay hombres . . .

Eso fue el comienzo, nomás. Atraídos por este movimiento, cayeron dos o tres varones más a la zona. Que no eran amigos de ellos, no: vinieron a sumarse, nomás. Sobre todo un petiso de bigotes que a la postre fue la figura de la noche. Los primeros se habían subido a unos caños que hacen de asiento y el petiso, a una mesa. Y empezó el show

Nosotros cuatro vimos que cada vez teníamos menos espacio. Pero no sólo por los flacos éstos: empezaron a venirse para este lado las chicas. Grupitos de tres o cuatro, una rubia enana que estaba “on fire”, una más gorda . . . Repito: ellos nunca las buscaron. Pero, cebados por el éxito y mareados por el alcohol, los muchachos redoblaron la apuesta. El de bigotes se bajaba los pantalones dos por tres y daba la espalda al público y, si bien alguna de las chicas miraba para otro lado desparobando, la enana y la gorda se prendían al culo del sujeto, después les hicieron bailecito, se les treparon . . . Un descontrol importante

Como saldo de la noche, el de bigotes toqueteó a todas las que quiso, sin darle mucha bola a ninguna en especial. Los dos o tres bailarines iniciales desaparecieron sin dejar mucho rastro. Se armaron unas parejitas ocasionales con tipos de una “segunda línea” que vienieron como para intentar levantarse a las groupies del bigote, en una actitud masculina más típica. Pero no fueron más de dos o tres

Y también como saldo de la noche Flaco Delmontón se fue pensando que, cuando él era joven, las que bailaban entre ellas, las que se exhibían, las que se subían a las tarimas, las que hacían desplazar a las masas del boliche de un rincón a otro e, incluso, las que desde abajo ligaban los manotazos en la cola eran las mujeres

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El mercado de usados: Sexo, amor y velocidad

Cuatro semanas han pasado, pero aún me resisto a creer que Sandor Needleman haya muerto. Estuve presente en la incineración y, por expreso deseo de su hijo, llevé ostras y caviar, pero unos pocos de nosotros pensábamos sólo en el dolor que nos embargaba

Needleman vivía obsesionado con su funeral, y en cierta ocasión me dijo:

“Prefiero que me incineren a que me sepulten, y ambas cosas a un fin de semana con la señora Needleman”

(“Recordando a Needleman” / del libro Perfiles, de Woody Allen / 1980)

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Una encuesta reciente indica que más de la mitad de las mujeres es partidaria de tener sexo en la primera cita con un hombre. Sospeché que los encuestadores habían influido en las encuestadas, cosa que suele suceder, sin llegar necesariamente a la manipulación de las cifras. ¡No faltaría mas, tratándose de eminentes sociólogos, politólogos y hasta filósofos, con todas las letras! Consulté el asunto con mi amiga Helena, que sin ser filósofa conoce mucho de la vida. Su respuesta fue rotunda:

“¡Por supuesto! Cuando una se cita con un hombre, es porque ese hombre le gusta físicamente, le interesa económicamente y tiene todo para ser un buen proyecto. Todo eso ya está determinado. Entonces, en la primera salida hay que ir rápido a la cama para despejar la incógnita del sexo: ¿Para qué perder tiempo si el tipo resulta un bodrio? Entonces, si el varón pasa el examen de las sábanas, está todo dado para seguir trabajando tranquilamente en una relación”

(“Sexo en el tercer milenio” / de Pensamientos incorrectos, Rolando Hanglin / La Nación.com / 2010)

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Si jugáramos a marcar las diferencias, tendríamos para hacer dulce, no? Que los autores, que el género literario, que si es realidad o ficción, que el estilo . . . Salvo que ambos textos tocan el tema de la pareja, por lo demás no se parecen en nada. O en bastante poco

Yo voy a partir de la última palabra de cada cita, ni siquiera escrita por los autores. “1980” es el año de impresión de Perfiles. “2010”, el de la columna de Hanglin. Treinta años de diferencia

No diré que Woody con su inicio de Perfiles (lo citado es el arranque del libro) está haciendo una defensa del matrimonio. Todo lo contrario: su hiperacidez no deja títere con cabeza. Todavía estamos sorprendidos con el primer chiste (el hijo del difunto que pide que lleven ostras y caviar a la cremación del cuerpo de su padre) cuando asesta un golpe durísimo a la institución matrimonial: para Needleman, cualquier forma de estar muerto es preferible a un fin de semana con su propia mujer

De todas formas, destaco que Allen nos habla de un mundo que, en buena parte de nuestra cultura contemporánea, “ya fue”: el infeliz de Needleman seguía a pesar de todo casado con su esposa. Bien o mal; quizás decididamente mal. Una decisión (la de casarse) que de alguna manera o quedaba congelada en el tiempo (“hasta que la muerte nos separe”) o tenía una fuerza muy difícil de contrarrestar

Hoy nuestra amiga Helena (la amiga de Lanny, bah) dice que hay que acostarse rápido, de una, con el fulano en cuestión. O con la Fulana: para mí, en este caso, mujer o varón es exactamente igual. Y el argumento que da hasta me parece atendible. Algo en mí no lo acepta del todo, pero no me suena del todo descabellado. Y uno (para qué negarlo) lo ha vivido

El tema no es principalmente moral, creo yo: es un tema de velocidad y de orden metodológico. En la era de la inmediatez, del “estar conectados” casi sin tiempo y sin distancia, no hay un minuto que perder. El conocimiento que antes uno pensaba que llevaba meses o años, ahora se hace previo a la cita ya que si el partenaire no hubiera pasado el pre-casting, no existiría dicha cita. Esa es la idea. El tipo (o la mina) ya pasó el “preocupacional” en el momento de acordar el cafecito previo al sexo. Cama feliz mediante, ya sos una pareja. O casi

“La moda ha cambiado un poco, Mirta” cantaba Baglietto . . .

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En los escasos momentos en que logro distanciarme un poco de la sobreexigencia, me sumo a la idea madre (¿serían estas ideas que pueden llevar hasta nueve meses de gestación?) de reivindicar la lentitud, de empezar a vivir más despacio, de parar la mano

No me parece mal intentarlo cuando lo que vemos que abunda son la máxima velocidad para llegar a ningún sitio, los ascensos fulminantes y su dolorosa contracara, las caídas estrepitosas

–Ta lento, dijo alguien con voz de tono gauchesco y preocupación

–Talento, le respondió un sabio. Talento es lo que falta. Y lo que sobra es prisa

(“Elogio de la lentitud” / Carlos Ulanovsky /Revista La Nación, extraído de epconsultores.com / 2003)

El mercado de usados: La igualdad, de Rolando Hanglin

Cuenta Charles Bukowski que, en la adolescencia, era un ser repulsivo. Le crecían forúnculos grandes como pomelos por todo el cuerpo. Era tosco y feo. Las chicas lo rechazaban. Padeció todas las vicisitudes de todo perdedor durante su larga juventud. Fue vagabundo, borracho, desempleado, mozo de cuadra, cartero. Su padre lo odiaba, su madre no podía amarlo. No tuvo novia ni amante durante lustros. Pero a los 60 años se encontró con que era un poeta extravagante, furioso, viejo y seductor. Disfrutó de una larga colección de adolescentes que hacían cola para besar su rostro magullado, hasta que murió en la década del noventa

Si hacemos un promedio, desde el Bukowski perdedor de los 20 hasta el Bukowski seductor de los 65, tendremos unas 100 mujeres

Todos tenemos el mismo promedio

Veamos, por ejemplo, al niño bonito de 16 años, estrella del equipo de rugby, con padres ricos, buenos zapatos, que baila y besa bien. Acumula 10 novias en un par de años. Lo reencontramos a los 35 para descubrirlo gordito, aburrido, pelado, casado con una histérica, con 3 hijos caprichosos y . . . apenas llegó a subgerente de banco. Este muchacho, en estas condiciones, no tendrá amor durante los próximos 30 agostos

Observemos, en cambio, al patito feo de tercer año nacional. Con sus 16 abriles, su olor a transpiración, sus zapatos de suela de goma, nunca se animó a sacar a bailar una chica. Un imbécil. Pero a los 30, ya recibido de ingeniero electrónico, presidente de una transnacional, volando en executive de Tokio a Londres y de Buenos Aires a Singapur, repasa los horarios de sus amantes para no caer en superposiciones. O mejor aún: organiza fiestas grupales, tríos, cuartetos y expediciones al Caribe, dejando los detalles en manos de su joven esposa, que sólo se entrega a estas celebraciones “para mantener caliente a mi marido, porque él es así”

Yo mismo he seguido este módulo existencial. De chiquilín, un perdedor. Nunca una novia. Me casé, como diría mi ex amigo Hugo Bonín, “con la primera mina que no me cobró”. Atravesé un largo calvario sin emociones hasta los 28 años y entonces, de golpe, recién llegado a Buenos Aires tras 4 temporadas en Barcelona, solo, deprimido, desconcertado . . . las mujeres empezaron a encontrarme buen mozo! Esto duró hasta los 54 años. Ahora, el fenómeno acaba de finalizar

Lo curioso es que, cuando las mujeres gustan de uno, da lo mismo queande vomitando por los rincones, enfermo, con diarrea, meado en los calzones, ensangrentado o atacado de amnesia. Todo les parece bonito, como con Bukowski. En otros casos, uno se esmera por deslumbrarlas y lo ven idiota. No es una cuestión estética

Igual pasa en la vida de las mujeres. Mi primera novia, Anita, era una petisa sexy pero poco chic y tenía complejos de pueblerina. Todo fue salir de su barrio (Lanús) y radicarse en las costas del Mediterráneo. Con el pelo teñido, la cintura estrecha, bronceada y los pezones en punta, era una modelo de Vogue. Hasta se lo creyó!

Si tomamos el conjunto de la vida sexual, Dios brinda los mismos halagos a todos los seres humanos. Sólo que en diferentes tiempos. Cada cual tiene su edad de oro. Pero el total de cada persona da 100. Amores, orgasmos, ilusiones. Son 100 para cada uno

Feliz día, chicas (bonus track)

(Como diría mi maestro Rolando al contar una anécdota, lo que sigue es “una pavada, absolutamente personal, que no tiene la menor importancia. Pero a lo mejor les divierte”

Y en este caso, un hecho de lo más corriente. Pero dado el día . . .)

8 de la mañana del 8 de marzo. Como en las películas, las tres personas que se movilizaban cada una haciendo lo suyo en ese hormiguero que es la ciudad a esa hora, coincidieron exactamente en un mismo momento y lugar

Uno era el blogger. Manejando hacia su trabajo, la aparición de la plaza a su mano izquierda le dio el desahogo estético de tanto cemento y el vial de 150 mts sin bocacalles. Así que pudo visualizar la escena

Caminando de frente al blogger venía caminando ella. Una chica de unos veintipico de apariencia totalmente común y normal. Fue un flash y el blogger no recuerda detalles, pero le parece que tendría camisa y jeans, ambos sueltos sobre el cuerpo. Pelo semilargo, cuerpo tirando a flaca. Ni esquelética ni exuberante. Perfil bajo y, a la vista, alguien que normalmente pasaría totalmente desapercibido

En el mismo sentido que el blogger (de frente a ella) venía él. Un muchacho de unos 65, 70 años quien, a pesar de estar visiblemente encorvado, se lo veía andar lo más bien. Camisa rosa oscura, pantalón de vestir, pelo canoso prolijo, marcha normal. Lo primero debió ser una deformación por mala postura, pero lo demás diez puntos. Bien para su edad

Ella pasó como si nada. Y él, también como si nada, le dio no más de un segundo y quebró cintura y cuello para mirarle la cola. Un segundo más, para una observación detallada y siguió su marcha

Y el blogger pensó que, gracias a Dios (nunca mejor dicho, ya que Él nos hizo así) ni el atractivo es privativo de las esculturales ni el deseo es propio sólo de los pendejos . . .

Feliz Día, chicas

En nombre del universo masculino nuestro más sentido agradecimiento

Pequeñas delicias de la vida clubera (parte II)

- Hippielight: Cuando llegó, a mí me pareció lo mismo que a vos: teniendo en cuenta la edad que tiene, la mina está muy buena. Igual, ahora que la veo un poco mejor, la verdad es que está hecha mierda

- Flaco Delmontón (sorprendido): Hecha mierda? Mmm, no sé. La verdad, no me parece . . .

- HL: Síiii . . . Fijate la cara, la piel, los brazos . . . Sin ir más lejos, una mujer que tendrá la misma edad y que está mucho mejor es aquella que tiene pelo corto, de la última mesa de allá. (Y bajando la voz) Correte un poco para verla, porque te deben tapar los de acá enfrente. . .

- FD (después de inlcinarse para mirar a la de pelo corto): Aquella? Nooo, nada que ver . . . Perdoname, pero vos no entendés nada de mujeres

- HL: El que no entiende de mujeres sos vos. Tené en cuenta que la rubia se preparó para una cita; aquella, la de pelo corto, no . . .

La polémica siguió unos minutos más y luego, frente a la falta de acuerdo, se diluyó, pasando la parejita feliz a tocar otros temas. No era cuestión de arruinar la velada: más allá del calor agobiante de la Pampita Húmeda, no estaba nada mal almorzar en esas mesitas al lado de la cancha de golf de un club que, si bien no los contaba como socios, ya los había recibido varios domingos como ése. Asado, ensalada de rúcula y parmesano, papas y gaseosa como menú, rodeados en las mesas circundantes de gente del club, golfistas en su mayoría. Unos cuantos niños y adolescentes con sus palos, algunos precalentando en el green, indicaban que esa tarde habría algún tipo de torneo para ellos. Todo podría haber sido más armónico aún si esos tres tipos de la mesa de al lado hablaran en volumen más bajo, pero . . . en fin, ya lo había aprendido Flaco en terapia: todo no se puede

Así las cosas hasta que llegaron ellos. El ingreso de la pareja dominó la escena. Él, de unos sesenta y pico, vestido de golf con chombita y zapatillas. Una pelada lustrosa en el centro de su cabeza, rodeada por una coronita corta de cabello bastante castaño aún. Según evaluaría Hippielight más tarde, al tipo lo tiraba abajo la pelada, pero tenía lo suyo. Y, como su acompañante, una rubia de unos cincuenta que (ahora a juicio de FD) en contexto era de muy buen ver. O al menos, con mucha actitud y un perfil estético varios escalones más alto. Pelo largo rubio, piel bronceada, bermuda, musculosa y dos libros en la mano. Buen cuerpo y bonitos lentes de sol. Para el pelado, demasiado

No fue el único que pensó eso. Los tres muchachos de la mesa de al lado (sí, esos que hablaban fuerte), unos cincuenta o sesenta añeros amigos del pela, se ve que coincidieron con Flaco. Cuando aquel se acercó a saludar, uno de ellos lo recibió así:

- Amigo del pela: Hoooola !!!!! Pero que bien acompañado viniste hoy !!!!!!!

La rubia actuó según el manual y, como correspondía, saludó de a uno a los tres amigos con un beso en la mejilla, apenas sonriendo. Pero el pelado se confundió. Quizás el sentirse ganador, envidiado por sus compañeros . . . una especie de sex symbol maduro, un levantador de pendejas . . . quien sabe. Quiso ser chistoso y contestó pronunciando aquella infausta frase

- Pela: Y, sí . . . Es que a los bichos los traigo de lunes a viernes . . .

Nadie pudo agregar nada. La situación era ilevantable. La mina no tenía la suficiente confianza para mostrarse ofendida e hizo como que no escuchó nada. A ninguno de los amigos se les ocurrió ni media palabra para sacar al pela del pozo y lo dejaron allí. Y el infortunado galán tampoco pudo remontar. La que sí fue víctima de un violento ataque de risa fue Hippielight, quien se valió de estar ubicada de espaldas al grupo y que éstos no la veían

- HL (entre carcajadas): Pero . . . vos oíste lo que dijo? No sé, confirmame vos . . . Estuvo bien el tipo? Fue gracioso?

- FD (lapidario): Noo . . . un desastre total. Pobre pelado, quiso hacerse el piola y fue patético. Ni causó gracia, quedó para la mierda con ella . . . Decididamente lamentable

Se ubicaron por allí cerca, nomás. Cuando llegó la moza él pidió un cortado. Ella, ensalada de frutas

Pequeñas delicias de la vida clubera (parte I)

En ese rincón de nuestra Pampita Húmeda la sensación térmica rondaba los 35º. Sin embargo, nuestros ágiles y no menos veteranos players (bah, ágiles es un decir) acompañaron a sus seres queridos a la zona de pileta del club y, sin mojar ni un pie, se encaminaron hacia las canchas de tenis para pelotear una horita, en el turno de las 1730. Encontrándose con un panorama desértico: de las 15 canchas que tendría el predio, había sólo una ocupada, con 2 valientes niños de unos 12 años. Claro, el resto hacía la lógica y esperaba, al menos, a que baje un poco el sol

- Flaco Delmontón: Y cómo anda la amistad?

- Gato: Uff . . . A full . . .

Mientras cada uno sacaba sus cosas del bolso raquetero se contaron una anécdota cada uno sobre peripecias de la vida virtual y el complejo ajuste con la pareja respectiva. En eso FD pareció acordarse de algo importante:

- FD: Che, tendríamos que haber traído agua . . .

- G (sobrando levemente al compañeroy haciéndole notar que lo que dijo fue una obviedad): Sí, claro. Ya fui al buffet y había demasiada gente. Pero después alguien nos va a traer

FD no preguntó quien era ese alguien y se dispuso a empezar. El comienzo, para él, fue lamentable: una semana jugando paleta en la playa lo había enemistado gravemente con la raqueta. Pero después todo se fue acomodando. A los pocos minutos de empezado el peloteo, Gato tomó su celular y mandó un mensaje de texto. Iba dirigido a su esposa, quien había quedado en la pileta y decía simplemente una palabra: “Agua”

Fue una hora agobiante y, como quizás era de esperar, el agua no llegó nunca. Al salir de la cancha pagaron la hora respectiva al encargado y comentaron con él y con un espectador ocasional. Un flaco (es otro decir) de unos cuarenta y pico que, varado en uno de esos bancos tipo plaza al lado de cancha 1, quizás esperaba para ingresar a jugar

- G: Una tarde complicada: hace un calor infernal . . . Encima, le mando un mensaje de texto a mi mujer para que compre una botella de agua y me la traiga y nunca llegó . . . Ahora, cuando llegue a la pileta, van a haber represalias . . . (risa)

Espectador Ocasional salió de su letargo y soltó una frase desgarradora

- EO: Sabés una cosa? Yo hace treinta años que estoy esperando que me traigan la botella de agua

Gato, FD y el canchero se rieron juntos a carcajadas, pero EO no se reía.

- EO: Y ya tengo un nieto, mirá vos. Y desde aquel día en que pedí agua, hace 30 años que la estoy esperando . . .

Gato despotricó un rato más contra el delivery fallido. Pero Espectador Ocasional estaba ensimismado con su caso. E inspirado, además

- EO: 30 años . . . Yo creo que, si hubiera matado al Papa, me hubieran dado menos condena . . .

Ahí sí que se rieron los cuatro. Y, bendito sea Dios, se armó una incipiente amistad

- G: Sí, ni hablar . . . Si ya salió libre el turco ése . . . como era? El que le disparó al que estaba antes . . .

- FD: Agca. Alí Agca

- G: Ése. Aparte, ya se había reunido con el Papa y lo había perdonado . . .

- FD: Claro . . . Igual, con buena conducta, en unos quince años salís siempre, hayas hecho lo que hayas hecho

- EO: Sí, ves? Yo ya llevo el doble

- FD: Y mucho más si te declarás arrepentido, como el turco. Aunque a mí ese recurso últimamente en casa no me está funcionando tanto . . .

Todos se divertían reflexionando sobre las peripecias del macho emparejado contemporáneo. Hasta que Espectador Ocasional tiró la bomba

- EO: Yo creo que ésta es la edad en que hay que tener una amante

Ahí hubo sonrisas, nomás. Quizás porque, frente al supuesto salto de calidad propuesto por EO, los transpirados no supieron si contestar en chiste o en serio. El que sorteó la situación haciendo un mix de convicciones propias y humor fue el Gato

- G: Mmm . . . Sabés que no? Yo creo que, a la larga, siempre es para quilombos. Demasiadas discusiones ya tengo en casa para multiplicarlas por dos . . . Y, muy de última, no es mi caso pero si vos estás muy, muy desesperado . . .

Espectador Ocasional no lo dejó terminar

- EO: Sí, ya sé . . . Con un doscientos salís del paso . . .

Testosterónica cena de fin de año

(Se advierte al lector que este post contiene ciertas expresiones y/o conceptos que pueden afectar a personas impresionables

A los damnificados, mil perdones)

La mesa hacía recordar al viejo chiste, aquel de cuál es el licor que tiene más huevo. Y es que justamente ocho (como el 8 hermanos) eran los varoncitos reunidos ese 23 de diciembre a cenar como para dar las hurras por el año que se iba. Todos de cuarenta y algo, en un restaurante que se comía como los dioses y te cobran casi acorde. Pero la muchachada no se iba a amilanar por eso y corrió la ensalada de mollejas, el matambrito de cerdo y otras carnes, con ensaladas varias y vino y champagne de los buenos. Salvo Casado Dedécadas, que acompañó el asado con Coca light


- Soltero Eterno: Adónde decís que fuiste a buscar a tu nena el otro día?

- Casado Dedécadas: A clase de Comedia musical

- SE: Mmm . . . Comedia musical . . . Cuántos años tiene tu hija?

- CD: Once

- SE: Qué futuro de gato. Y gato mal . . .


Nadie se ofende: la gastada recíproca y permanente es el pan diario en las cenas de estos cuarentoides. Precisamente, Casado Dedécadas eligió un futuro blanco para la diversión popular


- CD: Yo reconozco que no sé como voy a reaccionar cuando crezca la nena. Pero aquel . . . (señalando a Padre Cuida) . . . Uf, no sabés lo que es

- SE: Quién? Éste? (también apuntando a Padre Cuida)

- CD: Seee

- Padre Cuida (entrando en la conversación): Qué pasa conmigo?

- CD: Nada. Vos y tus hijas . . . cuando crezcan

- PC: Ahhh . . .


El que vio la oportunidad de ser cruel con el corazón de Padre Cuida fue Tiralances Permanente


- Tiralances Permanente: Por qué, Cuida? Cuántos años tienen tus nenas?

- PC: Diez la grande y ocho la chiquita

- TP: Uyyy . . . Qué poquito que les falta. Y van a colegio mixto las dos?

- PC: Sí, sí

- TP: Y . . . se las van a garchar. A la más grande, pronto. Enseguida

- PC: Cómo???

- TP: See . . . Hoy en día, una nena de diez años . . . Y, ponele que a los 12, a más tardar. En estos 2 añitos, seguro


Padre Cuida no contestaba. Tenía una sonrisa exagerada casi, mostrando todos los dientes blancos. Pero parecía más de nervios que de otra cosa


- TP: Bah, capaz que no, no sé . . . Lo que puede pasar, ahora que lo pienso, es que las nenas a los 12 le tienen mucho miedo al embarazo. Entonces suelen empezar con el pete, viste? Y así se te van volviendo peteras de chiquitas . . .


En otro lugar de la mesa, Marido Sospechoso mandaba y recibía mensajes por celular. No decía nada y nadie preguntaba, hasta que lo empezaron a curtir sutilmente


- Casado Dedécadas: Che, si te tenés que ir andá nomás. Dejá cien mangos y después te avisamos si hay diferencia

- Blogger Emparentado: Si . . . Éste manda y manda mensajes . . . Se ve que tiene algo que hacer. Nos cuelga en cualquier momento


A Marido Sospechoso le divirtió la situación. Y empezó a reírse de sí mismo. Aún no habían pedido el postre y a cada rato decía “Pedimos la cuenta? Vamos?” Hasta que Soltero Eterno se levantó y fue hasta su lugar:


- SE: Loco, me voy al baño . . . Por si te tenés que ir de urgencia y no te veo, te saludo ahora. Que tengas un muy feliz año . . .


Todos se reían. Finalmente llegaron los postres, el champagne y la despedida. Ya en la vereda, se decidió mayoritariamente seguir la noche en un bar más “nocturno” digamos. Hubo dos que nunca llegaron, entre ellos Marido Sospechoso, como era de prever. Y dos que aguantaron media hora en el bar y se fueron. Quedó un cuarteto estoico, un par con cervezas, otro con fernet. En eso, Soltero Eterno preguntó, quejándose:


- SE: Y Tiralances? Hace diez minutos que fue a buscar fernet y no volvió más

- CD: No lo viste? Está en aquel rincón atrás de la caja, besándose con una morocha

- BE: Se ve que se conocen de antes. Qué bella la amistad . . .

- SE: Y vos, blogger? Cuál es tu situación ahora? Estás solo? Andás con alguien?

- BE: Yo? Estoy en pareja, de novio. Todo muy bien

- CD: Este hijo de remilputa está en el estado ideal. Tiene novia, pero está a 300 kms. Ahora vuelve a su casa a la hora que se le cante y no tiene a nadie que le rompa las pelotas . . .

- SE (interrumpiendo): Aguantá, teléfono . . . Uh, mirá quien es


Era Marido Sospechoso. Soltero Eterno lo empezó a gastar de nuevo


- SE: Si, si, seguimos acá en el restaurante . . . Estamos por pedir el postre . . .


Finalmente le dijo la verdad y a los quince minutos MS estaba con ellos


- CD: Y qué pasó, boludo? Tan rápido terminaste?

- MS: No, nada . . . Discutimos

- BE: A este pelotudo no se le paró. Por eso lo fletaron rápido

- CD: Qué bajón . . . Y vos sos un boludo. No podrías haberla puesto primero y discutir después?

- MS: No, no. No daba . . .

- CD: Mentira. Siempre da. Vos llegás y, sin decir nada, la ponés. Después discutís todo lo que quieras. Pero lo primero es lo primero


De a poco iba bajando el ritmo: ya se iba haciendo tarde y varios laburaban al día siguiente. Blogger encaró a Sospechoso y le dijo, tratando de reírse de la situación


- BE: Che, qué cagada . . . Encima, ahora tenés que llegar a tu casa y discutir con tu mujer, también. Esta noche, doblete

- MS: Si, no me hablés. Aunque a eso ya estoy más acostumbrado

- BE: Si, cierto, tenés razón. Estuve casado unos cuantos años. Conozco


Hizo una pausa y agregó, como después de recordar:


- BE: Sí, es cierto . . . Qué bello el matrimonio . . .


El Mercado de Usados: Guía práctica para conocer lo oculto de una potencial pareja

Cuándo uno conoce verdadera y totalmente a otra persona?

Ay . . . Con honestidad brutal, la respuesta es “nunca”, no es cierto? Si ni siquiera uno alcanza a conocerse totalmente a sí mismo, menos puede hacerlo con otros. Se supone que, a medida que avanza el tiempo y los niveles de intercambio con ese otro, se progresa en su conocimiento. Pero no deja de ser una tarea sin final. Incluso pienso que ese debe ser el encanto que une a las parejas (pocas?) que son “felices para toda la vida”: renovar siempre las ganas y el estímulo de conocer y relacionarse con el ser amado. Con el especial condimento de que, calendario mediante, uno va cambiando y su pareja también

Hoy es distinto a los años mozos de uno, allá por los ’80. Oí hace poco a una psicóloga (odio no saber el nombre, para citarla) decir que antes el encuentro sexual era la culminación de un proceso: hoy, es el inicio. Cita más, cita menos, los Usados del Siglo XXI vamos a la cama (íbamos, los que hoy estamos en pareja) y después arrancamos una relación o no según nos haya ido. Acostarse es relativamente fácil: generalizando, al menos para la primera vez los tipos solemos ser materia dispuesta y hoy las mujeres también

La gran cuestión de hoy es el segundo paso: el encuentro de las personalidades. Fundamentalmente, porque todos venimos con pasado y experiencias a cuestas y eso pesa. Así que la persona divina que conociste en el fin de semana te puede salir con un “martes 13” en cuanto a cantidad de ex cónyuges, de hijos diseminados por ahí, de manías, de complejos . . . Y que quede claro que uno se incluye en este grupo de neuróticos y desequilibrados varios

Por eso hoy “Actitud y leches derramadas”  publicita esta “Guía Práctica”. Para adelantar los tiempos, vio? Para que Ud, Guía en mano, pueda observar a la persona que lo corteja (o es cortejada por Ud) tomando café delante suyo, o que muy caballerosamente le abre la puerta de su auto y, mediante la captación de ciertos detalles, adelantarse al futuro: conocer que se esconde detrás de cada uno de esos pequeños gestos

Señores, no me digan que no es de suma utilidad. Y es gratis además

(La Guía de la que hablo es una selección de 80 máximas, 40 sobre hombres y 40 sobre mujeres de las “Máximas de un Hombre Cualquiera”, desopilante y genial creación de Gabriel Schultz, periodista de radio y TV y escritor, difundidas por la Metro primero y en dos libros propios después

Todos los méritos de las Máximas son de él. Yo sólo seleccioné estas 80 (son más de 300) y las intercalé una y una, para hacer bien equilibrada la cosa

Los dejo con las Máximas. Besos a todos)

MÁXIMAS DE UN HOMBRE CUALQUIERA, DE GABRIEL SCHULTZ

(En compendio Top 40 + 40, según Flaco Delmontón)

  1. Todo hombre que usa anillos en las manos (salvo alianza) es garca
  2. Toda mujer que tiene las uñas largas (más de 1 cm desde la terminación del dedo) es conflictiva (y vueltera generalmente)
  3. Todo hombre que usa aditivos en el pelo (gel, tintura, gomina, spray, etc.) es un pervertido
  4. Si una mujer usa la pollera ajustada tiene la cola golosa
  5. Todo hombre que pide helados de gustos no cremosos es pusilánime (pobre tipo)
  6. Las mujeres que se ríen “jejeje” en el MSN, son degeneradas potenciales
  7. Todo hombre que escucha cumbia fuera de alguna fiesta (tiene CD’s en su casa, por ejemplo) alguna vez se comió un travesti (o se lo está por comer)
  8. Las mujeres que enrollan el boleto y lo ponen en su anillo, suelen tener sueños húmedos
  9. Todo hombre que le lleva flores a su novia en el día de la primavera es infiel
  10. Toda mujer que come golosinas en un transporte público en un viaje menor a 30 minutos está desesperada por sexo
  11. Los hombres que tienen sus iniciales en la ropa son desdichados
  12. Toda mujer que cambia los muebles de lugar a menudo sin razón aparente está insatisfecha sexualmente
  13. Todo hombre que lava su propio auto los fines de semana en el patio de su casa es cornudo
  14. Toda mujer que utiliza diminutivos constantemente al hablar con una persona está regalada
  15. Todo hombre que posee más de cinco calcomanías en la luneta del auto tiene tendencia a la homosexualidad
  16. Las mujeres que no flexionan las rodillas al agacharse abren con gusto la puerta trasera
  17. Todo hombre que consume revistas de caza y pesca, camping, etc. (weekend, aire libre, etc.) es cornudo
  18. Las mujeres que cambian abruptamente de corte o color de pelo quieren cambiar de pareja
  19. Todo hombre que aprieta la nuca al saludar (al dar un apretón de manos) es garca
  20. Las mujeres que se hacen la colita (para atarse el pelo) por arriba de la línea de las orejas son excelentes petistas
  21. Todo hombre que cuelga boludeces en el espejo retrovisor (no rosarios ni cintas rojas) no llega al segundo polvo
  22. Toda mujer que acompaña a su hombre a practicar algún deporte (va a verlo) está a punto de engañarlo
  23. Todo hombre que tiene fotos de sus familiares sobre el escritorio (a menos que el portarretratos sea de corcho) le es infiel a su mujer
  24. Toda mujer que fuma y toma mate es petera
  25. Todo hombre que va a la cancha más de dos veces por mes (sigue a su equipo) es cornudo
  26. Las mujeres que van mas de una vez por mes a la peluqueria, tienen sexo abulico
  27. Todo hombre que anda en el auto con las ventanillas bajas y la música a todo volúmen tiene el pene corto
  28. Las mujeres que fueron abanderadas en la secundaria, son descontroladas en la cama
  29. Todo hombre que se va de la cancha antes de finalizado el partido es pre-puto
  30. Las mujeres que tienen mas de 1 cm de raiz de distinto color, ¨son bebedoras¨ (tragan el semen)
  31. Todo hombre que acompaña a su pareja hasta la parada de colectivo y la espera hasta que suba al vehículo es cornudo
  32. Las mujeres que tienen tatuajes en el cóccix, son gemidoras
  33. Todo hombre que se sienta del lado del pasillo en los asientos dobles de los colectivos teniendo otras opciones está necesitado de afecto
  34. Las mujeres que bailan tango, les gusta la onda bisexual
  35. Todo hombre cuyo auto es muy grande tiene el pene chico (inversamente proporcional)
  36. Las mujeres que eligen el vino blanco, garantizan la colectora
  37. Todo hombre que va al trabajo con pantalón corto, no se lo toma en serio (al trabajo)
  38. Las mujeres que usan purpurina, son perversas
  39. Los hombres que al terminar el día laboral llaman a su mujer para avisar que ya se dirigen a su casa, son infieles esporádicamente
  40. Las mujeres que usan pulloveres de cuello alto y una cadenita afuera, son inaccesibles
  41. Los hombres que en baños publicos, teniendo mingitorios libres, deciden orinar en los inodoros son asiduos consumidores de travestis (El inconsciente les esta golpeando la puerta)
  42. Las mujeres que se quitan el calzado en público, toman la iniciativa en el sexo
  43. Los hombres que se pelean por descorchar en las fiestas, tienen mal sexo
  44. Las mujeres que viven en departamentos internos o contrafrente,son ninfomanías
  45. Los hombres que tienen techo corredizo en su coche, engaña a su mujer
  46. Las mujeres que manejan el stereo del auto de sus parejas son pérfidas
  47. Los hombres que juegan al golf, engañan a sus parejas
  48. Las mujeres que usan más de un anillo en el mismo dedo, estan sexualmente insatisfechas
  49. Los hombres que se dejan desabrochado el tercer boton de la camisa, son golpeadores
  50. Las mujeres que usan falda con pantalón debajo, les cabe la onda bisexual
  51. Los hombres que escuchan música clásica son cornudos
  52. Las mujeres que muerden el capuchón de la birome, son pésimas peteras
  53. Los hombres que usan camisa mangas cortas con corbata, tienen sexo fulero
  54. Las mujeres que tienen mas de 9 imanes en la heladera, están buscando amante
  55. Los hombres que no le ponen queso de rallar a las pastas, son nenes de mamá
  56. Las mujeres que aprietan el pomo del dentífrico del medio hacia adelante, fantasean con tríos sexuales
  57. Los hombres que utilizan los anteojos de sol como vincha, son porno-adictos
  58. Las mujeres que dejan el cajón de sus ropas íntimas semiabierto están pensando en ser infieles
  59. Los hombres que cortan los spaghetti, son infieles
  60. Las mujeres que toman cerveza en la primer cita, son gauchitas
  61. Los Hombres que gritan un gol seguido de insulto, no satisfacen a sus parejas
  62. Las mujeres que cuelgan la bombacha en la canilla de la ducha, están buscando sexo del bueno
  63. Los hombres que usan remeras con inscripciones en italiano tienen complejo de tenerla chiquita
  64. Las mujeres que se despiden con un “chau chau”, son sexualmente frenéticas
  65. Los hombres que van a la cama solar no satisfacen a sus parejas
  66. A las mujeres que estacionan bien de culata, les pinta el lesbianismo
  67. Todo hombre que tenga más de una camisa o chomba rosa tiene tendencia a la homosexualidad
  68. Las mujeres que toman mate amargo, son sexualmente creativas
  69. Todos los hombres que usan remeras amarillas son pobres tipos
  70. Las mujeres que van al baño solas tienen tendencia al lesbianismo
  71. Los hombres que solo le ponen mayonesa al pancho son bagreros
  72. Las mujeres que no condimentan la hamburguesa, proponen el perrito
  73. Los hombres que no acompañan el asado con ensalada, dejan todo por una compañera de trabajo
  74. A las mujeres que tienen pechos pequeños, les encanta jugar a la violación
  75. Los hombres que abrazan el auto, sacando el brazo por la ventanilla, son consumidores de outlet sexual
  76. A las mujeres de más de 1,70 les gusta someter a su pareja
  77. Los hombres que le abren la puerta del auto a las mujeres, prefieren el sexo oral
  78. Las mujeres que usan minifalda de jean son un parque de diversiones
  79. Los hombres que estacionan el auto manejando con la palma de la mano ignoran la ubicación del clítoris
  80. Las mujeres que se sientan con el pie bajo la cola, desean un trío