Pequeñas delicias del alma femenina (o no)
“Las necias se mueren por los charlatanes. Como las necias abundan, el problema del hombre inteligente es mucho más grave de lo que puede suponerse. Los charlatanes son los únicos individuos que acaparan la atención de las frívolas y mentecatas. El autor de estas líneas no sabe a que anomalía atribuir semejante fenómeno. Se debe a la mentalidad casi infantil de las damnificadas? O a su poca facilidad para concentrarse en los temas serios?
Una mujer duda del marido, del novio, del hermano y del padre, pero tropieza en su camino con un desvergonzado locuaz, pirotecnia pura, gestos melodramáticos, apostura estudiada, teatralidad estilo novela de esa pavota llamada Delly y padre, hermano, novio o marido quedan anulados por el charlatán
No hay nada que hacer. El charlatán ataca directamente la imaginación de la mujer, le subleva las glándulas de secreción interna, le altera el equilibrio y “sanseacabó”, como dicen las viejas”
Roberto Arlt
Extractado de “La señora del médico” / del libro “Aguafuertes porteñas” (1933)
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Sí, estimado lector, leyó bien: 1933. El libro de Roberto Arlt, que recopila sus artículos periodísticos escritos entre 1928 y dicho año cumple ya unos ochenta pirulos. O sea que es de otro mundo; aquel mundo revolucionado por la aparición de la radio y del automóvil y que, respecto de lo que nos toca, era una sociedad de mujeres que (por ejemplo) en Argentina no tenían derecho a voto y cuyo sueño de jóvenes en la inmensa mayoría de los casos era ser esposa y madre de familia, en un matrimonio “hasta que la muerte nos separe”. Y las que trabajaban eran las que lo necesitaban por los bajos recursos de su familia, excepto alguien como Victoria Ocampo, quien causaba escándalo por pequeños detalles como ser intelectual, divorciarse a los 30 años, vivir sola, fumar y conducir automóviles
Puesto en este contexto, el texto de Arlt es delicioso. Dice Wikipedia de él: “Fue expulsado de la escuela a la edad de 8 años y se volvió autodidacta, trabajó de (?) en un periódico local, ayudante en una biblioteca, pintor, mecánico, soldador, manejó una fabrica de ladrillos y trabajador portuario”. Claro, ahora entendemos: era un muchacho que no habrá tenido estudios académicos, pero que lo que se dice calle no le faltaba. Y de mujeres se ve que entendía bastante
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“”Él me va a curar”. “Él me va a mandar a “Jolibud””. “Él hará que yo supere a Berta Singerman”
Usted puede con la tabla pitagórica en la mano demostrarle, como dos y dos son cuatro, que el charlatán es un embaucador, un vivo, y la fulana dirá que sí y al final irá a lo del vivo, porque el vivo le demostrará que dos más dos son cinco
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Ya en el siglo XXI, las cosas cambiaron radicalmente. Los machos y su machismo devaluados, las mujeres en alza, las cosas entre géneros no se entienden en otros términos que los de la igualdad. El mismo matrimonio es igualitario y, en las relaciones hétero, crecen el avance femenino y la histeria masculina
Comparado con algún machista de los que aún quedan, yo mismo me considero casi, casi, casi feminista. Pero los dejo con el remate de Arlt, escrito en aquel “otro mundo”. Y, sinceramente, díganme si en algún rinconcito de su relato no sigue teniendo razón
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Dice un refrán:
“Nada más difícil que hacerle beber agua a un burro que no tiene sed”. Parodiando el proverbio se puede decir: “Nada más difícil que hacerle entender razones a una mujer que no quiere entenderlas. Más fácil es hacerle beber todo un río al burro que no tiene sed”
En dichas circunstancias marido, novio, hermano o padre la conducta que deben adoptar es dejar que la futura engañada se parta la cabeza contra la pared. Eso es siempre un remedio . . . y de indiscutible eficacia”
