Hasta siempre
Amigos, amiguísimos (algunos) … Acabo de saludar en Flacos. El que quiera puede leer, cliqueando aquí
Dejo aquí las cosas acomodadas y la puerta cerrada. Otras se abren, o se abrirán
Que anden todos muy bien
Dijeron los medios: “Actitud y leches derramadas ha superado todas las expectativas. Se esperaba que mantuviera su conocida mediocridad, pero sorprendió orillando lo pésimo”
Amigos, amiguísimos (algunos) … Acabo de saludar en Flacos. El que quiera puede leer, cliqueando aquí
Dejo aquí las cosas acomodadas y la puerta cerrada. Otras se abren, o se abrirán
Que anden todos muy bien
Cambia en algo, respecto de la vida de una persona por nacer, que la llamen Eduardo, Edgardo, Ricardo o Gerardo? No mucho, parece; cuando los padres le eligen el nombre optan por un vocablo independiente de las características genéticas de ese ser y más aún respecto de su futuro, que nadie conoce. Pero (“peeeero” diría el Profesor Romero) si cambiamos el ejemplo a mí no me van a decir que da igual bautizar hoy a una niña como Karen que como María del Rosario. O Priscila que Teresa, o Bernardita que Pamela. Porque existe la idea, tanto en el imaginario colectivo como en el inconsciente personal de los padres del susodicho, que nenas o mujeres llamadas Milagros, Dolores o Mercedes dan un perfil; Solange o Bárbara, otro y Gladys, otro dsitinto. Lo mismo pasa en otros campos: no suena igual comprar un lote en “Altos de San Patricio” que en “Barrio San Cayetano”, por más que los terrenos sean igualmente deficientes ambos y que (por qué no?) quizás en el cielo Cayetano y Patricio sean parranderos inseparables. Poner un nombre a algo implica definirlo o, mejor aún, mostrar al mundo lo que el bautizador quiere que esa cosa nombrada sea
Con los blogs (y los bloggers) pasa igual. Elegir firmar con un seudónimo autoelegido ya es una primer gran opción y, una vez allí, asignarse un “Athenea”, “Penélope”, “Locadeatar”, “Fdelcampo” o “Flaco Delmontón” (por nombrarme junto a mi barra brava) habla de la personalidad (y los desquilibrios) de cada uno de los que “se esconden detrás de un antifaz”
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mitico bar de rodney / 1 / 3.23%
musicos influenciados por prince / 1 / 3.23%
que platillos uso wirtz en los socios del desierto / 1 / 3.23%
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A fines de 2008 nacieron casi juntos mis dos blogs: uno más genérico y personal que es el que contiene a este post y “Flacos Ilustres y otras yerbas”, especie de sitio alternativo dedicado sólo a la música que me gusta. De todas maneras, el nombre original de Actitud fue en realidad “Que hacer sobre la leche derramada” jugando con aquel refrán que aconseja no llorarr: andábamos en un momento difícil lo que, a la vez, contribuyó a que me pusiera a escribir. Así arranqué, pero a los dos o tres días el nombre del blog me sonó demasiado depre y, ya más optimista, pensé que de las situaciones difíciles se salía con “actitud”. Y de ahí al nuevo nombre fue un mínimo paso, pese a que nunca me convenció de que ambos blogs suenen parecidos, demasiado largos y con esa “y” que los peina raya al medio. Tal vez algún día se llamen solo Actitud y Flacos. Veremos
Dos años y pico después, mis blogs están en su punto más bajo en cuanto a intensidad y entusiasmo. Confluyen para ellos causas personales, sociales y del ex Clarinblogs (rebautizado “Blogs de la Gente”, nombre frente al que “no puedo dejar de sonreír” diría Charly). El asunto es que escribo bastante menos, pero no por eso estoy disconforme: tengo claro que el principal responsable de este cambio soy yo y que se debe, básicamente, a que ando ocupado en cosas que hoy me son prioritarias
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pero nada me hara tan feliz como dos margaritas / 1 / 3.23%
la nasa no me entiende / 1 / 3.23%
yo siempre quise tener una guacha casero / 1 / 3.23%
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Después de más de un año, la semana pasada tuve una buena noticia blogger: reaparecieron las estadísticas !!!!!! Siempre me atrayeron. No para competir con nadie, pero para mí saber que diariamente entran lectores a mis cibersitios me reconforta. Y ustedes no saben con que orgullo leo las búsquedas que tienen los navegantes para entrar a Flacos: gente interesada en Spinetta, en Prince, en Charly o en tantos otros frecuentemente me lee. O me husmea. Por eso, allí dejé de separadores de párrafo a sus “searches” textuales. Son una verdadera caricia a la autoestima, anque a la vanidad, porque . . . Perdón, me interrumpen
Cómo? Ah . . . Ustedes quieren un “top 6” también de la búsquedas de Actitud?
Ehhhh . . . Bué, no sé. Uds lo pidieron. Copio y pego:
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derramadas de hombres / 13 / 16.05%
derramadas de mujeres / 4 / 4.94%
gorditas derramadas/ 1 / 1.23%
unas leches que bailan / 1 / 1.23%
mujer enana traga leche / 1/ 1.23%
recopilados de mujeres tragando mucha leche / 1 / 1.23%
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Arranqué este post preguntándome “Cambia en algo, respecto de la vida de una persona por nacer, que la llamen . . . (blablabla) . . .”
Yo diría que, al menos en un blog, si cambia
(“No ej lo mijmo”, dijo Alejandro Sanz)
“Aproximadamente entre los 2 y los 4 años se desarrolla una etapa muy importante en los chicos: la edad de las preguntas o la edad de los “por qué”. En ese período los niños comienzan a conocer el mundo a través de la comunicación con el adulto, usando como herramienta el lenguaje. De ese modo, exploran dos cosas a la vez: por un lado, la potencialidad de la herramienta -que están construyendo, enriqueciendo y perfeccionando-, y, por otro, las características del mundo que los rodea, gracias a la información que les brindan las respuestas obtenidas”
http://www.planetamama.com.ar/nota/la-edad-de-los-“¿por-qué”
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“Planeta mamá” suena a un lugar del que uno huiría despavorido. Sin embargo, fue ese cibersitio el que me vino a traer el párrafo ideal para abrir este post. Su simpleza hace que, con un poquito de atención, captemos fácilmente el mensaje. Pero eso no va en desmedro de la profundidad y de la claridad de los conceptos que allí aparecen
Es que “la edad de los por qué” parece que va más allá de un pequeño pendex rompiéndote soberanamente las tarlipes a cada rato con la preguntita en cuestión. No señora; no señor. Evidentemente, es la expresión de un aprendizaje necesario, de un progreso. Hay un lenguaje y un mundo que están delante del enano en cuestión y es cuestión de abordarlo
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Si hay una calle llamada Constitución
y hay una calle Constituyentes
Si hay una calle llamada Libertador
y hay otra calle que es Libertad
Por qué será? Por qué será que
ninguna calle se llama Opresión?
Por qué será? Por qué será que
ninguna calle se llama
Flagrante violación a la Constitución?
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Cuando conocí “Ninguna calle”, de Leo Masliah, me enamoré de ella a primera vista. Como si fuera esa criatura hincha pelotas de la que hablábamos, Masliah te pone en contexto en la primera estrofa y te tira cuatro “por qué será?” en la segunda. Y no necesita mucho más que eso como línea argumental. Es como un boxeador que sabe que al rival lo demuele con golpes al cuerpo. Y no deja de pegarle allí
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Si hay una calle llamada Justicia
Por qué no hay otra llamada Me cago en vos?
Si hay una calle llamada Fraternidad
Por qué no hay otra que se llame Yo contigo no tengo nada que ver?
Si hay una calle llamada Democracia
Por qué no hay otra que se llame Dictadura militar?
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Seguramente voy a sorprender a mis alumnos (blancas palomitas de 3º año de universidad) pasándoles el primer día de clases el videíto casero que uds ya tienen como primicia al pie del post. Y el primer objetivo estará cumplido: año nuevo y materia nueva traen una carga de motivación, de sorpresa y de ganas de usar el cerebro. Pero detrás de la aparente inocentada de las preguntas de Leo (y de su profe) está el quid. O el secreto, la cereza de la torta, la llave que abre el tesoro o expresión equivalente que prefieran
Creo que estudiar una materia como Historia (o cualquiera semejante) a los 20 años en una facultad requiere de una nueva “edad de los porqué”. Si la educación significa sólo que un alumno (que “no sabe”) incorpore en su memoria los conceptos vertidos por un docente (que “sabe”), o por los libros (que también “saben”) . . . pienso que estamos al horno. Porque un entusiasta alumno de periodismo deportivo no es brillante porque sepa repetir de memoria todos los comentarios de Macaya Márquez. Creer que los alumnos “aprendieron” porque saben repetir cosas que dijo un “entendido” equivale a subestimarlos, a tratarlos como nenes que te hacen la preguntita
A los 20 sos adulto. O al menos estás invitado a serlo. A los 20 tenés que investigar, leer a todos los “Macaya” que quieras, pero la cuestión es que puedas producir, desde la crítica, tu propio saber. Esa es la tarea de un adulto: crear. Producir. Realizar
Ahora: si yo a esta propuesta se las impongo, señalándoles con el dedo, no sería lo ideal, no? Justamente, porque los trataría como a chicos
El primer día de clases les paso el video de Leo y después, con cara de nada, abro el juego y les pregunto “qué piensan de lo que vimos?”
(Y después vengo y les cuento a ustedes)
- Docente: Vayamos ahora a la estética. Cómo puedo saber yo, objetivamente, cuando un objeto, una persona, o lo que sea tienen valores estéticos? Simplificando: cómo se sabe cuando algo, o alguien, es lindo?
- Alguien del Curso: Y, no . . . No se puede saber
- D: Por qué no se puede?
- C: Porque la belleza es subjetiva. Y lo que a uno le gusta, a otro no
- D: Bien. Estoy de acuerdo: la belleza es subjetiva. Pero . . . No hay algún parámetro, alguna referencia objetiva de belleza? Algo que me indique a mí, si soy diseñador, cuál es el camino para poder crear algo que sea verdaderamente bello . . ?
- C: Mmm . . . No, no hay
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Es una noche del Curso de Ingreso a una de las Facultades de la UNCPC (Universidad Nacional de la Ciudad de Pobres Corazones). Comisión de 30 a 40 alumnos, varones y chicas en proporción similar y el profe en el pizarrón tratando de ser fiel a su credo pedagógico, que hoy no viene demasiado al caso. Mejor sigamos con el diálogo
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- D: Veámoslo de otra forma. Coincido con ustedes en que la belleza es subjetiva, sí? Sin embargo, también creo que algún, o algunos parámetros comunes hay. Por ejemplo . . . Si yo estoy ahora reunido con un grupo de ustedes en el bar (y acá les hablo a los varones) y entra, por ejemplo, Nicole Neumann, nosotros vamos a estar de acuerdo con que es linda, no?
- C: Y, sí . . .
- D: Entonces . . . Qué tiene Nicole, objetivamente hablando, para que todos, o la gran mayoría de los que estuviéramos en el bar la consideremos linda?
- C: Lo que pasa, profe, es que los parámetros de belleza no son fijos. Son culturales y van variando con el tiempo . . .
- D (entusiasmado): Excelente! Muy bueno, muy bueno lo que decís. Por ejemplo, siguiendo en esa línea . . . Uds conocen a La Gioconda?
- C (sin entusiasmo): Siiii . . .
- D: A ver . . . (mirando a un grupo de varones) Acá entre nosotros: Está buena La Gioconda?
- C (con risas): Noooo . . .
- D: Sin embargo, La Gioconda era considerada en el sigloXVI (creo que fue) como “el” modelo de belleza femenina. Para los tipos del SXVI, La Gioconda estaba fuertísima. Y no hay que ir tan lejos. Porque uds conocen a Marilyn Monroe, no? (otro “siiii”) A la misma Marilyn hoy la soltamos en la peatonal y . . . la verdad es que tan, tan buena, no nos parece, no? Para el gusto de hoy tendría que ser un poquitito más alta, tener las piernas un cachito más flacas . . . Pero en los años 50 y 60 rompía todo . . .
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Por un lado, la tarea no era tan, tan fácil. Pero por otro, el Profe no iba a abandonar así nomás. Porque creer en un modo de educar implica un concepto sobre los que aprenden. Si pensamos que son seres amorfos e ignorantes a los que hay que servirles en bandeja . . . y, olvidate: tenés que hacer todo vos. Pero si confiás en ellos, te jugás a que las cosas a la larga salen. Aunque cueste
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- D: . . . Insisto: algo objetivo tiene que haber. Algo que, precisamente, tienen en común los objetos o personas que consideramos lindos. Qué puede ser eso?
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Todavía no. El docente inició un diálogo con uno de los chicos, sobre que auto elegiría en caso de que su padre se lo ofreciera como regalo. Hablaron de autos un rato, pero de obtener un parámetro objetivo de belleza . . . te la debo. Intentó por otro lado
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- D: A ver ahora las chicas. Díganme uds: qué estatura tiene que tener un chico para que les parezca lindo? O, mejor, pongamos un rango: a partir de qué altura puede tener un chico para que lo consideren bello? 1,50 no, no?
- C: (con risas) No, no . . . Y, más o menos 1,70 . . .
- D: Bien, perfecto. Y hasta cuánto?
- C: 1,90 . . .
- D: Ajá. Y díganme ahora: cuánto tiene que pesar?
- C: Ah, eso depende . . .
- D (ilusionado): Cómo depende???!!!!!!!!
- C: Claro, depende. Para el de 1,70 podrían ser 70 kgs, pero el de 1,90 tendría que pesar un poco más . . .
- D (excitado): Y por qué??????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
- C: Porque si no queda desproporcionado . . .
- D (aliviado): Ahí está . . . Aleluia . . .
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Respiró hondo y se dispuso a cerrar el tema
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- D: La única manera que tenemos de tener un parámetro para generar cierta belleza en lo que hacemos es la búsqueda de la armonía por medio de las proporciones. No hay otra manera. Las proporciones . . . (bla,bla,bla) . . .Porque, siguiendo con la belleza de las personas, se habla mucho, en una mujer, del famoso 90-60-90. Que no es ni más ni menos que una regla proporcional. Ahora: que dirían Uds si esa chica 90-60-90 tiene una estatura de 1,40? Nos queda medio robusta la petisa . . .
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Quién sabe si algún día alguno de esos chicos se dé vuelta al paso inquietante de una mujer diciéndole “qué bien proporcionada estás, mamita . . .”
Hará unos 10 años, ponele, yo pensaba que trabajar de profesor de tenis era una de las actividades más gloriosas que un ser humano (varón por lo menos) podía tener. Era abrumadora la supremacía de aspectos positivos sobre los inconvenientes, si es que existía alguno. Un trabajo en el que se gana bastante bien, se está al sol y al aire libre, se hace deporte y uno se mantiene en forma, se tienen alumnos (o clientes, según el enfoque) que asisten relajados, que no tienen problemas en pagarte . . . Y donde, a la vez, podés encontrar el estímulo desde los chicos que te sorprenden en la facilidad para progresar, como en las alumnas que asisten de pollerita y se deslumbran por lo que sabe “el profe”, o por lo bien que le pega a la pelota; o, decididamente, por lo bien que está, si ese fuera el caso. Era la visión de alguien (yo) que se metía en el mundo del tenis de club retomando un fugaz paso en la niñez y adolescencia de un deporte que no pude practicar como hubiera querido, pero que siempre me fascinó
Tiempo después lo vi de una manera casi contraria, te diría. Conocí más de cerca a un par de profes del club y, la verdad, hay muchas cosas que no les envidio para nada. Ver que están, salvo pausas puntuales, de 8 a 21 en el club ya sea que haga 40 de sensación térmica o llovizna con 5 grados; y eso por semanas, meses, años . . . Un trabajo rutinario como él solo. Además, la plata no sé si es tanta, porque siempre te aumenta el alquiler de las canchas, o cualquier otro gasto. Les veo a veces las caras de fastidio cuando yo llego a jugar lleno de ganas a las 8 de la noche después de laburar y ellos están peloteando a un viejo que jamás aprenderá a pegarle como la gente, a una mina que puede estar más o menos buena pero que no por eso deja de ser una cliente o a un par de pendejos que le pegan con alma y vida a los rincones y pretenderían que el profe se las devuelva. Hermano: después de estar más de 10 horas bajo el sol del verano, uno no puede levantar ni medio pie para correr a un rincón. Y quizás (fantaseo yo) con que esos tipos ya de 40 piensen en buscar otro trabajo, en otras condiciones, pero . . . podrían? Qué es lo que saben hacer? En qué tienen experiencia, que no sea en encordados, en topspin y en slice? Y si se quedan allí: cuál es la perspectiva de progreso? Cómo podrían ascender, renovarse, capacitarse? Y cuál es el futuro como profesor de un tipo que va envejeciendo y se va llenando de cansancio físico, cuando no de lesiones?
Para cerrar al menos provisoriamente el asunto, hoy creo que mis dos visiones sobre el asunto pueden ser igualmente válidas, tanto la inicial como la que vino después. Es más: debe haber profes que lo viven más gozosamente y otros que mayormente lo sufren. Y eso depende de muchos factores, pero en muy buena parte de la actitud de cada uno
Bueno . . . en realidad, lo de los profes de tenis puede merecer algún tipo de análisis o reflexión en sí mismo, pero a mí no me interesa tanto ese oficio en sí, sino una serie de disparadores personales a partir del asunto. A saber (y mando un punteadito):
+ Uno puede cambiar de opinión sobre un único asunto, cuando pasa el tiempo
+ Uno puede cambiar de opinión cuando deja de ver ciertas cosas desde afuera y se acerca a ellas. O cuando pasa a “ser parte de”. O, simplemente, cuando las ve desde otro lado
+ En una misma situación, uno puede ser básicamente feliz o infeliz, según la actitud personal con que se disponga. Por lo tanto, mi vida, mi laburo, mi familia, mi pareja, mis hijos (mi, mi, mi . . .), todo eso no son necesariamente ni buenos ni malos: son. Y mejor que quejarse, o predisponerse negativamente, o bajar los brazos sin ponerle onda al asunto, es valorar lo que se es y lo que se tiene. Y con eso, tratar de ser feliz
Y uno, ya que está, podría también canonizar estas reflexiones. Mandarle un título tipo “Las 3 claves para ser feliz” (risas). Pero . . . sería borrar con el codo, no?
Mejor me parece, en homenaje a la libertad, a la subjetividad y a los permanentes cambios de la Vida que nos inunda y nos envuelve, considerar que sólo constituyen, apenas, parte de mi modo de verla a Ella la noche del ya viernes 21 de enero, cuando en la tele mi amado Andy Roddick está por ganarle a Robin Haase y pasar a octavos de final del Abierto de Australia
(Y quizás no pueda ganar. Y tal vez hoy sí lo logre, pero pierda con el próximo . . .
Todo así de relativo. Igualito que en la Vida)
Siempre dije que la militancia a la corta o la larga da sus frutos!:-))
Feliz cumple-blog y tambien año nuevo y GRACIASSSSSSSSSSSSSSSS por el cambio de fondo, mis cansados, miopes, astigmatas, algo ¿presbites? pero bellos ojos (juaaaaaaa) se lo agradecen
Sugus, en Feliz cumple, Actitud
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Un Papa con facebook me da como mi abuela con minifalda… no dá, pero tomándolo con humor, la verdad que me causó mucha gracia y la respuesta de los pendes tan relajada es formidable.
Subirá las fotos del veraneo?…. el Papa usa malla?????
Tema aparte tu lavada de platos… 5 mentarios
(la esponjita de acero no te reya los platos?)
Beso grande, Flaco lindo!, despues seguimos que se conectó el Cardenal al msn, aparece como “no conectado” y me está pasando unos videos de Ricardo Fort.
Athenea, en Pequeñas delicias de la vida paterna (parte I)
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che, fue Feinman quien dijo “en Argentina cualquier boludo tiene un blog?”
deberia haber dicho “hoy se han perdido los codigos, en este post Modernismo de la Globalizacion, tienen facebook hasta los Guardianes del neo Conservadorismo, como Benedicto XVI ”
Asi es, flaco. Es la Kultura de la bilblia y el calefon!
A proposito, gracias por su paso por casita……..sabia que a Ud le iba a gustar, y hasta entender! Abrazo enorme de gooooooool!!!!!!
Y sus hijitos, se ve que llevan sus genes too!
Jacinto Cantalapiedra, en Pequeñas delicias de la vida paterna (parte I)
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¿Viste cuándo las mujeres decimos que nos gustaría ser mosca para estar en determinadas conversaciones? Esta, sin dudas, era una de ellas. Gracias por hacerme estar presente en un relato muy bien ideado y con personajes con perfiles determinadísimos, jajajjaa
Besos y mil votos!
La Contradictoria, en Testosterónica cena de fin de año
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“Vuelvo porque, cuando sos jugador, garchás más”
Sólo un genio podría declarar así. Ni Maradona (que bueno, no es un genio…) se le animaría a esa declaración.
Te leo siempre. Nunca comento. La cita de Gaudio motivó mi comentario. Espero el próximo post.
Saludos!
Oficina, en Con o sin? (cassette)
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jejej
Mire Flaco, creo que si a el lo motivaba jugar porque garchaba se me cae la hipotesis de que a este no lo motiva nada!!!
Y lo de Tiger… que se venga a vivir a la argentina y filme la remake del video clip de Los piratas
Un beso y buen finde!!!
Si tipee mal es porque no me gusta ver hombres ajenos en boxer y estoy escribiendo con los ojos cerrados
ajajjaj
Besos
Lauris, en Con o sin? (cassette)
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La cosa se puso hot. Perdón por la intromisión.
Lo de Tiger es una chantada, típica hipocresía de la sociedad yanqui, para la que es más grave mostrar una tet(piiip) que tirar una bomba en una mezquita y matar 100 pibes. ¿A mí qué me tiene que pedir perdón? Que se lo pida a su mujer y a sus hijos en su casa, que haga lo que quiera, pero que se haga cargo y se morfe las consecuencias.
Lo de Gaudio, un capo, siempre me cayó bien, aunque mirando algunos partidos me he acordado de su madre. Pero siempre que veo tenis me cuestiono ¿quién la pasa mejor, Roger, que juega de lunes a lunes (porque siempre llega a las finales), o Zabaleta, que juega lunes, martes, y como excepción el miércoles, pero gana suficiente, viaja y encima hace un programa de televisión?. Total ¿cuántos millones se pueden gastar? No sé.
Un abrazo
Fdelcampo, en Con o sin? (cassette)
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Yo coincido con todos los pre-opinantes en que el Sr. Alopécico metió la gamba mal. Pero aunque no lo exima, observo: los “amigos” son corresponsables en el fallido, al arrojarle como bienvenida una gansada no menos fuera de lugar, no menos grosera en presencia de la dama.
Por otra parte, y descartando su hipoacusia: o bien la dama en cuestión tiene un excelente sentido del humor, o baja autoestima, o está más allá de todo y conoce muy bien los bueyes con los que ara.
Rob K, en Pequeñas delicias de la vida clubera (parte II)
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Juaaaaz!, me encantó el comentario de Doña Athenea, ya le dije yo que no por “casualidad” ella se eligió ese nick!. Y usted, hombre de mediana edad, deje de andar mirando chicas. Y hombres tb. ¡Al final es un degenerado!. Eso sí: debo admitir que la descripción del hecho le salió im-pe-ca-ble.
Besos!
PD: nosotras tb miramos, eh.
Betina Pascar, en Feliz día, chicas (bonus track)
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1980: Semanas buscando un disco, averiguando dónde se conseguía, qué disquería tenía el mejor precio, revolviendo por si había uno mejor. Finalmente, lo comprabas y lo escuchabas durante 30 días, vuelta y vuelta hasta que la púa sacaba viruta del vinilo.
2010: Mañana sale el nuevo cd de XX. Hoy me lo bajo en media hora, lo picoteo en sus 12 temas de 3 minutos. Diez minutos después ya queda arrumbado en el fondo de una carpeta hasta la próxima limpieza de disco.
Ah. ¿No hablabamos de música? Creo que aplica, y a todo lo que vivimos hoy que es una potenciación de la Sociedad de Consumo, según el libro VIDA LIQUIDA, de Zygmut BAUMAN.
Hasta los sentimientos parecen rápidamente descartables.
Un abrazo rapidito, antes de que cambie de opinión y este post deje de gustarme.
Miguel-T, en El mercado de usados: Sexo, amor y velocidad
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Todo precioso, pero no le permito eso de que “un blog no es algo demasiado importante en la vida de un ser humano”. Mijito, a mí me despuntó el vicio de la escritura de una forma que no puedo parar (dígame de qué otra manera podría yo contar una historia y asegurarme de que la lean, eh, ehh?)
Además no sea mal agradecido, es gracias al blog que usté encontró a su pareja, señorito.
Habiendo aclarado los tantos, ahora sí le digo: “flaco no te vayas, flaco vení, quereno’ un poquitito, no seas así…”
Vaya y vuelva, permítase el placer del histeriqueo.
Ciberbeso grande
Maia, en Ciclos de la vida blogger
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Hola Flaco,
Nueva en la cuadra.
Me gustó mucho el tema. Sé que en la vida hay circunstancias que pueden robarnos la paz y la dicha y que están fuera de nuestras manos.
El tema es intentar no robárnoslas a nosotros mismos con cosas que no valen la pena.
Cuestión tal vez de que si no tenemos todo lo que queremos, amemos lo que tenemos.
Lindo corazón el tuyo que compartiendo, nos recuerda que la felicidad también está en las pequeñas cosas….
A propósito, qué bueno que no te preocupa empatar con los mexicanos…. porque soy mexicana, contagiada…. y acabamos de empatar!
Penélope, en Ciclos de la vida blogger
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flaco : mas alla de tus conclusiones..solo tengo para contarte algo,,yo jugue el voley muchos años , y apesar de intergrar la seleccion mendocina e ir a un par de nacionales , ( podria decirse que era buena..) yo nunca me considere la mejor en ello..lo mio era a razon de esfuerzo, y voluntad..a mi las cosas no me salian naturalemente como a otras de mis compañeras..pero llegue lejos!!..bueno nunca tanto .. mendoza no salio mas de terceras en argentina jejej ..sigo ..años mas tarde empece a bailar jazz, yo sabia que amaba el baile y lo hago bien naturalmente ! solo me dan paso y los saco al instante !!
es como decis algunos somos buenos en algo, no tanto en otras cosas..el tema aca vine a ser que debemos encontrar lo que nos haga felices!!! y si bien bailar me encanta ..los amigos, los viajes y la sensacion de logros despues de tanto esfuerzo que vivi en el mundo del voley ..no lo cambio por nada!!
no llegaria nunca a la seleccion argentina.te lo aseguro ..pero el esfuerzo valio la pena..
recuerda flaco ..lo importante no es ganar ..lo importante es competir!..
Laur, en Más ciclos de la vida: pequeñas y grandes frustraciones
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El Flaco nos va educando a las que no somos ni futboleras, ni raqueteras…
Interesante su post de hoy Don Flaco… un beso!
Insomnia, en El dedo de Bielsa
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Ay por favor!!! muero con las conversaciones masculinas… y las mujeres que fabulamos con charlas frías y superficiales entre hombres. Y resulta ser que; charlan sobre salud, placer, el paso de los años, y no podia faltar; el clásico chusmerio de barrio.
Gracias Flaco por develar el misterio jajaja beso grande
Flordecampo, en Esta vez, Testosterónica Cena de la Amistad
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Pa contarle al amigo una justificacón teológica a favor de las prácticas proctológicas:
Es sabido que los hombres pueden tener por masaje prostático un orgasmo similar al de las mujeres. Entonces, si Dios lo pusó así, por algo será!! Relájate…
Renzi, en Esta vez, Testosterónica Cena de la Amistad
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Flaco: espectacular lo de Scola que hace honor a su nombre haciendo escuela con sus actitudes y declaraciones y felicitaciones a vos.
Te cuento por qué.
Yo no le dí bola a la selección de basquet, y eso que me gusta, pero estuve pendiente un poco no mucho de las leonas, y vos con este post me hiciste arrepentir de no haber visto los partidos.
Y querer saber bien quién es Scola y los demás.
O sea, le ponés cuerpo y alma ( cuerpo por los dedos de copiar, pausa, etc) a todo esto y eso se valora mucho y se traslada.
Y un renglón para tu media naranja: te completa el post, así como comentó, hace un complemento de 10. Felicitaciones Athenea. Y coincido con vos en que el ego desaparece.
Hay momentos, experiencias en donde el ego deja de estar dentro de nosotros. Sólo hay que practicar meditación para experimentarlo.
De 10 los dos.
Un abrazo.
María Cristina, en Lecciones de vida con el Capitán
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este blog se autodestruirá en 5 seg. ante cualquier acontecimiento que amenace mi buen nombre y honor …….(y sobre todo mi matrimonio)
Gato, en Manotazos desde abajo
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Buenísimo tu relato, Flaco. Y la escena, impagable. Imaginar al bigote, y ellos mostrándose…
Ahora, si, coincido con todos, no resiste análisis… Particularmente, detesto esa actitud masculina robada a lo peor de las minas… porque si tenemos cosas por copiar, deberían ser las buenas, no la histeria, verdad? Les queda tan tan tan mal como a nosotras, pero encima, como los varones tienen esa… impunidad… para hacer o decir las cosas, la histeria, en ellos, es ciertamente desagradable. Porque encima, les sale mal ja ja ja ja. No hay término medio: o dan puto, o degenarados. Y ellas… bueh. En fin, yo también tengo hijas adolescentes, de 20 y 18… y una acaba de salir a una fiesta de egresados…
Ayyyyy….. a mi también me encanta bailar… pero desde que mis hijas van, me da cosa visitar las pistas… no quiero saber!!!!!! ja ja ja
Besos Flaco, excelente relato y comentarios, como siempre. Un placer!!!
Locadeatar, en Manotazos desde abajo
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Roberto Art…hace mucho que no lo leo, siempre me daba como algo de tristeza leerlo, porque es un escritor visceral, escribe desde un sentimiento negro, desde su experiencia, negra también, a uno le queda esa sensación amarga de haber leído verdades rotuntas y de las que hubiera preferido no enterarse.
Algo de verdad tiene la cita, claro, a algunas mujeres las seduce un charlatán y a otras la inteligencia (no sé en que grupo estaré). Pero el primero vende algo de mala calidad y su efecto dura poco. En cambio el otro, inspira y nos hace crecer como mujeres, y como seres humanos, entonces, por ahí, vale la pena.
saludos!
Patricia mg, en Pequeñas delicias del alma femenina (o no)
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“Las necias se mueren por los charlatanes. Como las necias abundan, el problema del hombre inteligente es mucho más grave de lo que puede suponerse. Los charlatanes son los únicos individuos que acaparan la atención de las frívolas y mentecatas. El autor de estas líneas no sabe a que anomalía atribuir semejante fenómeno. Se debe a la mentalidad casi infantil de las damnificadas? O a su poca facilidad para concentrarse en los temas serios?
Una mujer duda del marido, del novio, del hermano y del padre, pero tropieza en su camino con un desvergonzado locuaz, pirotecnia pura, gestos melodramáticos, apostura estudiada, teatralidad estilo novela de esa pavota llamada Delly y padre, hermano, novio o marido quedan anulados por el charlatán
No hay nada que hacer. El charlatán ataca directamente la imaginación de la mujer, le subleva las glándulas de secreción interna, le altera el equilibrio y “sanseacabó”, como dicen las viejas”
Roberto Arlt
Extractado de “La señora del médico” / del libro “Aguafuertes porteñas” (1933)
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Sí, estimado lector, leyó bien: 1933. El libro de Roberto Arlt, que recopila sus artículos periodísticos escritos entre 1928 y dicho año cumple ya unos ochenta pirulos. O sea que es de otro mundo; aquel mundo revolucionado por la aparición de la radio y del automóvil y que, respecto de lo que nos toca, era una sociedad de mujeres que (por ejemplo) en Argentina no tenían derecho a voto y cuyo sueño de jóvenes en la inmensa mayoría de los casos era ser esposa y madre de familia, en un matrimonio “hasta que la muerte nos separe”. Y las que trabajaban eran las que lo necesitaban por los bajos recursos de su familia, excepto alguien como Victoria Ocampo, quien causaba escándalo por pequeños detalles como ser intelectual, divorciarse a los 30 años, vivir sola, fumar y conducir automóviles
Puesto en este contexto, el texto de Arlt es delicioso. Dice Wikipedia de él: “Fue expulsado de la escuela a la edad de 8 años y se volvió autodidacta, trabajó de (?) en un periódico local, ayudante en una biblioteca, pintor, mecánico, soldador, manejó una fabrica de ladrillos y trabajador portuario”. Claro, ahora entendemos: era un muchacho que no habrá tenido estudios académicos, pero que lo que se dice calle no le faltaba. Y de mujeres se ve que entendía bastante
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“”Él me va a curar”. “Él me va a mandar a “Jolibud””. “Él hará que yo supere a Berta Singerman”
Usted puede con la tabla pitagórica en la mano demostrarle, como dos y dos son cuatro, que el charlatán es un embaucador, un vivo, y la fulana dirá que sí y al final irá a lo del vivo, porque el vivo le demostrará que dos más dos son cinco
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Ya en el siglo XXI, las cosas cambiaron radicalmente. Los machos y su machismo devaluados, las mujeres en alza, las cosas entre géneros no se entienden en otros términos que los de la igualdad. El mismo matrimonio es igualitario y, en las relaciones hétero, crecen el avance femenino y la histeria masculina
Comparado con algún machista de los que aún quedan, yo mismo me considero casi, casi, casi feminista. Pero los dejo con el remate de Arlt, escrito en aquel “otro mundo”. Y, sinceramente, díganme si en algún rinconcito de su relato no sigue teniendo razón
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Dice un refrán:
“Nada más difícil que hacerle beber agua a un burro que no tiene sed”. Parodiando el proverbio se puede decir: “Nada más difícil que hacerle entender razones a una mujer que no quiere entenderlas. Más fácil es hacerle beber todo un río al burro que no tiene sed”
En dichas circunstancias marido, novio, hermano o padre la conducta que deben adoptar es dejar que la futura engañada se parta la cabeza contra la pared. Eso es siempre un remedio . . . y de indiscutible eficacia”
Allá por los ’90 la pregunta sonaba ritualmente todas las semanas y Mónica daba siempre la pactada respuesta incorrecta: una revista, un regalo o cualquier cosa que a ella se le ocurriera que poseía en sus manos. Pero lo que Rolando Hanglin le preguntaba a su locutora en el sketch radial (la para mí muy sexy Mónica Moretto, al menos desde este lado de la radio) era que tenés ahí en cuanto mujer. Porque, según Hanglin, una mujer normalmente tiene algo al lado. Lo que pasa es que (sostenía) eso “que tiene al lado” puede ser una de estas tres posibilidades: un Hombre, un Marido o una Gran Resignación
Quizás sin proponérselo Hanglin indagaba en el deseo del género que marcó protagonismo en la segunda mitad del Siglo XX. Las hembras humanas (al menos las occidentales) iban pulverizando de a poco la sociedad machista y como parte de esta avanzada se colocaban (diría mi analista) en “posición deseante”. Y entonces, un Marido ya no les alcanzaba. Ese ser estándar, ubicado en la zona gris de quien te cumple pero ya no te deslumbra, que no te hace faltar nada pero que no te da de sobra tampoco, pudo ser lo máximo para las Susanitas (paradigma de niña que aspiraba a cumplir el modelo de “madre ama de casa”) pero no para la mujer de fin de Siglo XX. Un Marido era sinónimo de un “Peor es nada”: en el sketch, ese peor era “una Gran Resignación”, ejemplo de una pareja ordinaria, que te maltrataba, ya en el borde del raje. Pero el Marido con su medianía se mantenía allí y la Mujer lo veía como “eso” que tenía al lado. Ni más ni menos
El Hombre? Y, era el soñado. El que aparecía en la casa y la sorprendía con los aéreos para New York, el que la hacía sentir una diosa, el atento, el sexy, el elegante, el divino. El ida y vuelta del deseo y del sexo: estaba en llamas por esa mujer y ella por él. Pero parecía, casi por definición, que era una rara avis. Pocos tipos categorizaban como “el” Hombre. O mejor dicho: muchos podían ser “el Hombre” pero por un tiempo perentorio. En meses, inexorablemente se convertían en un Marido
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“En muchas fiestas, las mujeres que ya tienen pareja se aburren un poco . . .”
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Casi veinte años después, la dupla de Capusotto y Saborido (que creo que pasará a la historia como geniales cronistas de la cultura de estos tiempos, usando el humor como herramienta) parten de un diagnóstico similar. En este caso la situación anecdótica es una fiesta, y las protagonistas, un grupo de mujeres que “lo que tienen al lado” es un grupo de Maridos. Lo que no las deja muy satisfechas que digamos
Pero lo que es casi diametralmente opuesto es el remate. El tiempo pasó, las realidades también. Entre otras cosas, porque ahora estamos en la Era del Delivery
Y también nos volvimos un poco más “diversos”, no?
Los años pasan y uno, que porta un ajado 18 millones de foto ilegible y lleno de sellitos, lucha denodadamente para seguir yendo a bailar sin sentirse patético. Será por la música, será por el ambiente, será por las sensaciones: qué sé yo. Y en esta etapa de la vida el rito puede cumplirse bastante seguido, porque a Hippielight le encanta (esa sí que, por look, juega en primera) y porque tenemos en Gato y señora a dos históricos baluartes de la caravana. Y, por si esto fuera poco, porque adoptamos un lugar. Al menos para mí, que lo conocí primero y llevé a los otros tres, es “el” lugar
Duna tiene todo lo necesario. Porque podés llegar temprano y usarlo de pub, ya que arranca con videos en pantalla gigante y sonido boliche con recitales de los que le gustan a uno, ya que allí vi a Prince, U2, Police, The Cure y otros grandes. La ambientación y la escala es lo que me gusta: una casa de habitaciones en hilera en dos plantas hecha loft, donde el boliche propiamente dicho es arriba. Respecto del promedio de edades quedamos unos diez o quince años por encima, pero suele haber gente más vieja que uno y, además, entre los pendex que van hay mucho estudiante con un cierto toque psicobolche, con los que los viejos armonizamos mejor. Y la música para bailar, excelente. Un DJ que se sale bastante de los lugares comunes, cumpliendo la labor docente que uno reclama de un buen musicalizador. Y que es creativo y que pone canciones que no te esperás, que van desde Bob Marley hasta Spinetta, pasando por No Doubt
El asunto es que el sábado fuimos al rincón de siempre y ahí al lado tuvimos un grupito de tres o cutaro varones que dio que hablar. Veintipico, treinta años, alguno más hippie que otro que, cuando arrancó la cosa, empezaron a poseyerse por la música y a bailar, saltar, levantar los brazos, cantar . . . Y que, salvo por una gordita que cayó y era amiga de ellos, no le daban bola a ninguna chica. Ni el gesto más mínimo de acercarse a una mina
La cosa siguió así un muy buen rato. FD, a mitad de la noche, comentó con Hippielight:
- FD: Entre estos que bailan solos acá al costado y la actitud de estos otros tres cruzados de brazos que tenemos del otro lado, la verdad es que ustedes tienen razón: ya no hay hombres . . .
Eso fue el comienzo, nomás. Atraídos por este movimiento, cayeron dos o tres varones más a la zona. Que no eran amigos de ellos, no: vinieron a sumarse, nomás. Sobre todo un petiso de bigotes que a la postre fue la figura de la noche. Los primeros se habían subido a unos caños que hacen de asiento y el petiso, a una mesa. Y empezó el show
Nosotros cuatro vimos que cada vez teníamos menos espacio. Pero no sólo por los flacos éstos: empezaron a venirse para este lado las chicas. Grupitos de tres o cuatro, una rubia enana que estaba “on fire”, una más gorda . . . Repito: ellos nunca las buscaron. Pero, cebados por el éxito y mareados por el alcohol, los muchachos redoblaron la apuesta. El de bigotes se bajaba los pantalones dos por tres y daba la espalda al público y, si bien alguna de las chicas miraba para otro lado desparobando, la enana y la gorda se prendían al culo del sujeto, después les hicieron bailecito, se les treparon . . . Un descontrol importante
Como saldo de la noche, el de bigotes toqueteó a todas las que quiso, sin darle mucha bola a ninguna en especial. Los dos o tres bailarines iniciales desaparecieron sin dejar mucho rastro. Se armaron unas parejitas ocasionales con tipos de una “segunda línea” que vienieron como para intentar levantarse a las groupies del bigote, en una actitud masculina más típica. Pero no fueron más de dos o tres
Y también como saldo de la noche Flaco Delmontón se fue pensando que, cuando él era joven, las que bailaban entre ellas, las que se exhibían, las que se subían a las tarimas, las que hacían desplazar a las masas del boliche de un rincón a otro e, incluso, las que desde abajo ligaban los manotazos en la cola eran las mujeres
“Mi mamá empezó a trabajar como empleada doméstica de un matrimonio de gente de unos sesenta años. Le pagaban bien: mil ochocientos pesos y aparte la obra social. Pero aguantó quince días nomás y renunció: el hombre no, pero la señora la volvía loca. Le estaba permanentemente encima y a cada rato le pedía una cosa nueva. Ella era muy “coquetona”, tenía una colección de botas enorme y se las hacía limpiar casi todos los días. Y así todo. Incluso a veces ni comía, porque se hacían las 3 de la tarde y no había parado un minuto. Y encima, como ellos hacían dieta los dos y almorzaban comida naturista, pretendían que coma lo mismo que ellos. Si es que sobraba, porque si no tenía que recalentar sobras de dos o tres días atrás . . .”
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Cada deporte tiene sus reglas, no? Si Ud, amigo lector, tiene una mínima idea de lo que es el fútbol, sabrá que la concreción o no de un gol es una cuestión de estricta geometría: si la totalidad de la esfera que es la pelota traspone la recta que une los postes del arco, es gol; si no, no. Y tal precisión ha sido llevada a la exacerbación tecnológica con el “challenge” u “ojo de halcón” en el tenis (que no voy a explicar para no aburrir) que nos hacen observar esas ampliaciones milimétricas que reproducen el pique respecto de la línea. Donde tenistas y jueces se someten al Supremo Veredicto Tecnológico. Y será “In” o será “Out”
Otras reglas son diferentes. Volviendo al fútbol, no toda “mano” de un futbolista dentro de su área es penal: tiene que haber intención de usar indebidamente esa mano (o ese brazo). Y quíen dictamina eso? El árbitro. Y cómo hace? Y . . . se las arregla. Sabiendo todos que, en la velocidad de la jugada, a veces ni el propio jugador tiene claro si en realidad quiso usar su mano o brazo para impactar la pelota
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“Pero lo que más la jodía era que ella tenía que llegar a la casa de su patrona antes de las 730. A esa hora el marido se iba a trabajar y, de llegar antes, él le abría la puerta. Tenía que ser así, porque la mujer decía que ella necesitaba dormir hasta las 1030 u 11. Entonces, el tipo se iba a las 730 en punto y las dos o tres veces que mi vieja llegó 5 minutos tarde (porque tenía 2 horas de colectivo y a veces se demoraba) no le quedaba otra que tocar timbre. Y la mujer la reputeaba, porque la había despertado . . .”
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Escuché ese relato ayer, como una especie de “voyeur oral” viajando en ómnibus y oyendo lo que se hablaba en los asientos de detrás mío. Y lo que a alguno le parecerá una pavada de nula importancia, a mí me resultó riquísimo. Para empezar, en los dos párrafos pronunciados por la relatora (a quien imagino de unos 25 años) se describen en pocos pincelazos maestros a todos los personajes. Y uno piensa en ese marido, que tiene un buen laburo que le permite mantener esa casa, con la esposa “coquetona” que duerme hasta las 11, su colección de botas y su empleada. Y se lo imagina, y proyecta según lo que dicta en la cabeza de uno: “Vivirá absorbido por su trabajo? Será feliz? Le será fiel a su esposa?” Y así con esas otras dos mujeres, unidas por esa relación laboral que duró apenas dos semanas
A esta altura de mi escrito, los que no huyeron despavoridos del aburrimiento, relacionarán que para la vida a veces valen reglas tan simples como el “In” y el “Out” del tenis. Tanto para vivirla (llegar un minuto antes o después de las 730 definen la tranquilidad laboral o la humillación) como para leerla: en realidad, es una historia contada por una narradora, con todas las subjetividades del caso. Y, más allá de que yo tienda a creerle que es verdad y que me identifique emocionalmente con su mamá en contra de su patrona, hay que darse cuenta de que hay múltiples relatos posibles. El de la propia doméstica, por ejemplo, que quizás diferiría del de la propia hija, ya que ésta pudo haber quedado impresionada por cosas que le contó su mamá, descartando otros aspectos igualmente importantes. O el de cualquiera de los miembros de la pareja protagonista, que quizás desmentirían en parte o en todo a la empleada doméstica y a su hija
Cuál es “la verdad”? Quién “tendrá razón”? Existen “la verdad” y “la razón”? Habrá “un bueno y un malo” en esta historia?
Descubrir la simplicidad de vivir sea, probablemente, darse cuenta de que no todo es tan simple. Igual que en un penal