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Pericias Psicológicas Realizadas a Imputados por Abuso Sexual

En las pericias psicológicas realizadas a supuestos abusadores sexuales frecuentemente se pregunta a los profesionales si el examinado “presenta desviación en la esfera de la libido con el fin de corroborar de tal forma, si su aspecto psicológico deviene compatible a la de una persona abusadora”, “si presenta perfil compatible con los hechos que se ventilan en la presente causa”, “si presenta trastornos en la esfera psicosexual”.
Existen muchas clasificaciones y todas establecen variadas clases de abusadores que van desde los impulsivos que muestran una mínima o inexistente planificación hasta los pederastas ritualistas que evidencian un importante nivel de planificación que conduce a montar el escenario en el que puede llevar al acto sus fantasías; o diferentes clases de pedófilos que van desde aquellos que se sienten atraídos por los menores y mantienen sus impulsos en la fantasía hasta aquellos que utilizan recursos de seducción, manipulación, amenazas y/o violencia, como así también aquéllos cuya práctica abusiva puede conducir al homicidio de la víctima con la finalidad de ocultar el acto delictivo.
Aunque no existe un “perfil psicológico” que sea concluyente, los autores coinciden en señalar algunas características tales como una baja autoestima que es compensada por medio del poder y agresión sobre la víctima, disfunciones sexuales con parejas adultas, inseguridad sobre su rendimiento sexual, incapacidad para relacionarse con mujeres adultas, incapacidad para tolerar el stress y baja tolerancia a la frustración, inestabilidad, inmadurez, personalidad introvertida y solitaria, etc.
Las clasificaciones DSM incluyen a la Pedofilia dentro del grupo de las Parafilias como uno de los Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual, pero ni esto ni los criterios diagnósticos nos dicen mucho que nos sea útil a la hora de responder con fundamento a los puntos de pericia habituales sobre las características del imputado.
De acuerdo a la teoría y gnosología psicoanalíticas hay tres estructuras clínicas que son la Neurosis, Psicosis y Perversión Para el psicoanálisis las estructuras son excluyentes y esto es lo mismo que decir que el diagnóstico va a ir más allá de la fenomenología, ya que no va a limitarse a una suma de signos y síntomas aún cuando éstos sean también considerados al momento de formular y fundamentar un diagnóstico.
Tal vez podamos convenir con los lectores que al hablar de una escena en la que se pone en acto una fantasía que determina una condición erótica particular y distintiva en la elección de la víctima, también estamos hablando de Perversión. La repetición idéntica sobre una serie de víctimas en la que se evidencia una certeza respecto del goce por parte del victimario establece una diferencia con el acto psicótico y con la neurosis.
De acuerdo a ello, obtener en la evaluación del examinado un protocolo Rorschach sin un predominio de C, m, CF, o abundancia de localizaciones S, adecuadas respuestas de M, contenidos H, fenómenos de shock, respuestas de K, etc., o adecuados resultados y proporciones en el Sumario Estructural si la técnica se evalúa por el sistema Exner, orientan hacia un diagnóstico de estructura que resulta incompatible con el de un sujeto que ponga en la escena el acto perverso para el que, conductualmente, debe superar las tres conocidas barreras que implican los inhibidores internos, los inhibidores externos y la resistencia de la víctima.
Lic. Germán G. De Stéfano

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Evaluación De Validez De Declaraciones Obtenidas En Cámara Gesell

CBCA

El SVA está formado por tres componentes que son:
1) Entrevista estructurada con la víctima
2) El Análisis Del Contenido Basado En Criterios CBCA que evalúa el contenido de la declaración
3) La integración del CBCA con la información de un set de peguntas denominada lista de validez.
De esta manera, el CBCA se aplica al contenido de la declaración para determinar si su calidad y contenidos son indicadores de una narración generada a partir de registros de memoria o si son producto de la invención, la fantasía o la influencia de otra persona.
Debido a las frecuentes falsas denuncias por abuso sexual que algunos padres realizan en contra del otro con la finalidad de apartarlos de los hijos, es importante que se apliquen técnicas destinadas a la evaluación de la validez de las declaraciones.

Mobbing Laboral: Daño Psíquico y Psicodiagnóstico

Uno de los fenómenos laborales que está recibiendo una gran atención durante los últimos años lo constituye el denominado “mobbing” o acoso en el trabajo, debido a las graves consecuencias que el mismo origina en la salud de los trabajadores . En 1995 fue definido por la Comisión Europea como “incidentes de abuso hacia una persona, con amenazas o asalto en circunstancias relacionadas con su trabajo que implican un desafío implícito o explícito a su seguridad, bienestar o salud”.

El término inglés “mobbing” es empleado por vez primera en el ámbito laboral por Heinz Leyman en la década de los 80 para hacer referencia al “fenómeno en que una persona o grupo de personas ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente –al menos una vez por semana- y durante un tiempo prolongado –más de seis meses- sobre otra persona en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr finalmente que esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo” . La expresión de dicha violencia psicológica extrema tiene lugar a través de diversos comportamientos hostiles que pueden ser de distinta naturaleza :
a) Acciones contra la reputación o la dignidad personal del afectado (comentarios injuriosos sobre la persona acosada; ridiculizaciones sobre el aspecto físico, de sus convicciones personales, de su estilo de vida);
b) Acciones contra el ejercicio de su trabajo (encomendar al individuo a realizar trabajos en exceso o difíciles, monótonos o repetitivos o para los cuales no está cualificado o, por el contrario, privándoles de la realización de cualquier tipo de desempeño profesional;
c) Manipulación de la comunicación o de la información con la persona afectada (no proporcionar información sobre los distintos aspectos de su trabajo, amenazas, críticas en público, no dirigirle la palabra, ignorar su presencia, etc.)
d) Situaciones de inequidad (establecimiento de diferencias de trato, distribución no equitativa del trabajo, o desigualdades remunerativas).
A su vez, dichas situaciones de acoso pueden afectar a cualquier nivel jerárquico de la organización (acoso horizontal, ascendente o descendente), de tal modo que cualquier miembro de la organización puede convertirse en acosador o acosado .

La situación de estrés crónico a la que se ven sometidas las víctimas acarrea toda una serie de consecuencias , que afectan a su estado psicológico (estrés; ansiedad; depresión; agotamiento físico, psicológico y emocional; sentimientos de fracaso, etc); físico (patología psicosomática asociada a daños físicos, tales como dolores de cabeza, trastornos intestinales, etc); social (conductas de aislamiento, desconfianza, inadaptación social, etc) y laboral (afectación de su empleabilidad).

Daño Psíquico en casos de Mobbing:

Si bien no existe una categoría gnosográfica en la psicopatología que reúna los signos y síntomas propios de un trastorno mental en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) para el acoso psicológico en el trabajo, los estudios centrados en el análisis de las consecuencias psicoemocionales asociadas a este fenómeno han permitido discernir la sintomatología propia de una víctima de acoso. Así, según los datos aportados por las diferentes investigaciones en torno al tema, podemos diferenciar los siguientes grupos sintomáticos en las víctimas:

1) Cognitivos: estrés, ansiedad generalizada; sensación de amenaza permanente; agotamiento psicológico, físico y emocional; dudas sobre el propio equilibrio emocional y de las percepciones que un tiene de su situación; sentimientos de culpabilidad y responsabilidad; indefensión . A su vez, también se destacan los sentimientos de fracaso, impotencia y frustración; baja autoestima o apatía y problemas de concentración o atención .

2) Psicosomáticos: el estrés al que se ven sometidas las víctimas de acoso tiene efectos indirectos sobre su estado físico, presentando amplio elenco de somatizaciones: trastornos cardiovasculares (hipertensión, arritmias, dolores en el pecho); trastornos musculares (cefaleas tensionales; dolores lumbares y cervicales asociados a la tensión, temblores, hiperreflexia); trastornos respiratorios (hiperventilación, sensación de ahogo, sofocos); trastornos gastrointestinales (dolores abdominales, nauseas, vómitos, sequedad de boca) y; finalmente, también se destaca la alteración del deseo sexual (deseo sexual hipoactivo).

3) Sociales: Los efectos sociales del acoso laboral se caracteriza por la aparición de actitudes de desconfianza y conductas de aislamiento; evitación y retraimiento . Dichas consecuencias sociales también se manifiestan en las relaciones familiares tales como sentimientos de incomprensión; pérdida de ilusión e interés por los proyectos comunes; abandono de responsabilidades y compromisos familiares y; alteración de la afectividad.

Finalmente, no debemos dejar de considerar que en el ámbito judicial siempre está presente la posibilidad de simulación, y por lo tanto remito al lector a las entradas anteriores en el blog sobre el tema. En ellas se analizan los principales indicadores que habitualmente son considerados por el profesional en el momento de administrar y evaluar las técnicas de exploración psicológica durante el proceso psicodiagnóstico.
Si bien el mobbing no constituye una excepción a la regla según la cual cualquier patología puede ser desencadenada por un estresor psicosocial, la gama sintomática descrita aporta algunos datos con respecto a la frecuencia con que se observan algunos trastornos mentales, los cuales, a su vez, revelan una clara relación de causalidad entre la situación padecida por la víctima en el ambiente laboral y los cuadros clínicos mencionados, constituyendo por lo tanto un daño y una incapacidad sobreviniente.
Diversos trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo, trastornos de somatización y otros trastornos somatomorfos, etc. son algunas posibilidades. Los síntomas que se manifiestan en el cuerpo podrán constituir una somatización, una conversión, o equivalentes somáticos de angustia en un trastorno de angustia ; y a su vez podrán originar síntomas hipocondríacos y hasta un verdadero trastorno hipocondríaco. En la mayoría de estos casos no se producirá la remisión del trastorno una vez desaparecido el estresor psicosocial que lo produjo y el cuadro clínico de carácter crónico requerirá de un tratamiento psicoterapéutico en el que no sólo se buscará la disolución de los síntomas sino que también habrá que prestar atención a las posibilidades de reinserción laboral de la víctima, ya que la experiencia podrá quedar, al modo de un trauma, como posibilidad de repetición en el próximo trabajo.
Se ha producido entonces un daño psíquico? Es tarea de los abogados evaluar la vertiente jurídica y es función de los magistrados la última decisión en cada caso particular. La nuestra, como profesionales de la salud mental, es la de diagnosticar el trastorno que se ha producido, su relación de causalidad con la situación vivida, y evaluar el grado de incapacidad que se ha producido en la víctima.
De otra manera podrá llegar a tener un valor de verdad absoluta lo enunciado por Heinz Leymann: “En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal”

Accidentes De Tránsito: Trauma Psíquico y Repetición

En los casos de accidentes de tránsito puede verse con gran frecuencia que sobreviene a las víctimas todo un conjunto de alteraciones que dan cuenta de un traumatismo psíquico por el que el sujeto se ha confrontado con la posibilidad de su propia muerte o la de un semejante significativo para su vida.

Este conjunto de alteraciones incluye los fenómenos de reexperimentación, evitación y aumento de la activación, los cuales directa o indirectamente implican la repetición o el temor a la repetición del evento original con sus secuelas o con un desenlace fatal. La teoría y la clínica psicoanalíticas ponen en evidencia esta repetición y la fijación de la víctima al trauma: ha sobrevenido a la víctima una Neurosis Traumática, patología denominada como Trastorno Por Estrés Postraumático en las clasificaciones gnosográficas más actuales.

Resulta importante destacar que si bien este conjunto de manifestaciones de ansiedad, reacciones psicosomáticas y el intento del procesamiento del acontecimiento puede tener lugar tanto durante los sueños como durante la vigilia, el intento de elaboración psíquica también puede producirse, no ya por la vía simbólica, sino también “en acto”, y esto implica hablar de un incremento de la proclividad accidentógena de la víctima. Este fenómeno es capaz de conducir al sujeto hacia un nuevo accidente en lo real como intento fallido de tramitación del traumatismo original. Nos ocuparemos de esta posibilidad más adelante.

En diversos textos se define al trauma como una cantidad de excitación que excede la capacidad del sujeto para controlarla y derivarla psíquicamente y, respecto de las neurosis traumáticas, Freud señala que ante un suceso se produce una afluencia tal de excitación que el aparato psíquico no puede tramitar las excitaciones según el principio de constancia. Por este motivo, este aflujo de excitación obliga al aparato anímico a realizar una tarea que está más allá de este principio y que consiste en ligar la excitación de forma que sea posible la descarga. La repetición en los sueños en que el sujeto revive la situación traumática es atribuida a la compulsión de repetición.

También en este sentido, Henri Ey señala en su Tratado de Psiquiatría que los trastornos del sueño manifiestan a la vez el exceso de tensión que impide conciliar el sueño y la necesidad de expresión que da lugar a las pesadillas, las cuales consisten en la repetición de la escena traumática.

En el texto “Más Allá Del Principio De Placer” de 1920 Freud se aboca al estudio de los sueños traumáticos y se pregunta acerca del motivo por el que, si el sueño es una tramitación de deseo, conduzca al sujeto una y otra vez a la situación penosa. Los sueños traumáticos se caracterizan por surgir en personas que se han visto determinadas por una situación traumática como un accidente y en donde lo que se produce en el sueño es la repetición de ese suceso traumático. Dice textualmente: “la vida onírica de las neurosis traumáticas muestra el carácter de reconducir al enfermo una y otra vez a la situación de su accidente, de la cual despierta con renovado terror. El enfermo está, por así decir, fijado psíquicamente al trauma.”

De esta manera Freud dice que el sueño traumático es el que contradice la teoría acerca del sueño como realización de deseos, no sucediendo lo mismo con los sueños de angustia (pesadillas) en tanto aun cuando en estos la función del sueño está a punto de fracasar, el sujeto se despierta y esto opera como defensa ante la emergencia de lo traumático. De la misma manera, los sueños punitorios tampoco representan un obstáculo a la teoría, ya que en estos se sustituye la realización de deseos prohibida por el correspondiente castigo.
Estas diferencias marcan también importantes diferencias en la clínica en cuanto a la manera de trabajar con los sueños de angustia, equiparables a las pesadillas y los sueños traumáticos equivalentes a los pavores nocturnos de los niños.

Cuando se produce una emergencia de un sueño de angustia el sujeto asocia en análisis y por lo tanto se lo puede trabajar como cualquier otro sueño. La presencia de angustia insta al trabajo en análisis y puede verse que muchas veces el paciente está esperando el momento de la sesión para contarlo y elaborar esto que se presenta en su sueño. En el caso del sueño traumático no hay asociaciones, siempre aparece lo mismo: el sujeto lo refiere al accidente o a la misma situación soñada.

Estos sueños son repetitivos y la posibilidad de trabajo es hacer hablar al sujeto sobre el accidente o la situación traumática vivida relatándolo con la mayor cantidad posible de detalles, que diga todo lo que le pasó, lo que pensó, cómo lo vivió, qué pasó con quienes estaban con él, y para lograr esto el analista deberá ir preguntando con la finalidad de hacer hablar al paciente. Este trabajo es, en definitiva, el de lograr la derivación de esa investidura a través de la palabra, un trabajo elaborativo similar al que se realiza en el caso de un duelo.

Pero en la primera parte de este trabajo mencionamos otra clase de repetición posible, una repetición en acto que involucra la motricidad, la acción, la escenificación del trauma en la vigilia y en la realidad de una víctima. Un traumatismo psíquico que no ha encontrado una vía de expresión y derivación por medio de la vía simbólica puede generar toda la gama de fenómenos de repetición posibles como intento de tramitación, entre los cuales no debe dejar de considerarse la posibilidad de nuevos accidentes, ya sean éstos mitigados de alguna forma o no, que conduzcan al sujeto a una nueva situación traumática, a un nuevo riesgo para su vida, y a un probable aumento de la gravedad del cuadro clínico postraumático existente.

Aquello que no puede tramitarse y derivarse por la vía de la palabra es susceptible de repetirse en acto. Freud utiliza el término “agieren” para estas repeticiones que involucran el cuerpo y la esfera motora, y Otto Fenichel plantea estas formas particulares de repetición en su texto sobre las neurosis.

La posibilidad de remisión de un trastorno postraumático siempre estará ligada a las posibilidades de simbolización, y por este motivo siempre es de importancia la asistencia psicoterapéutica a las víctimas de la forma más inmediata posible, lo cual es más que poco frecuente, ya que por lo general estos pacientes inician un tratamiento con un trastorno crónico y una sintomatología consolidada.

Cuando desde las partes demandadas y las aseguradoras se cuestiona a los peritos que indican tratamientos psicoterapéuticos prolongados, señalando que deben sugerirse tratamientos breves, lo que se hace en realidad no es otra cosa que limitar la palabra, el trabajo elaborativo y una adecuada derivación del trauma. En definitiva, lo que se termina por promover es el silencio, el acto y, por lo tanto, el renovado peligro.

Lic. Germán G. De Stéfano

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Bibliografía:
Freud, Sigmund, La Interpretación De Los Sueños, Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1990.
Freud, Sigmund, Más Allá Del Principio De Placer, Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1990.
Fenichel, Otto, Teoría Psicoanalítica De Las Neurosis, Paidós, Buenos Aires, 1990.
Rebagliati, Anahí, Depto. Psicología Clínica Universidad Kennedy, Buenos Aires, 1993.
Imbriano, Amelia, Depto. Psicoanálisis Universidad Kennedy, 1992.

Evaluación Preliminar De Menores Víctimas De Abuso Sexual: SVA-CBCA – Pata Negra – CAT-A, CAT-H, CAT-S

LAMINAS DE PATA NEGRA 1

En muchas ocasiones las denuncias por delitos sexuales cometidos en perjuicio de menores de edad son realizadas como consecuencia de que el niño comunica los hechos de abuso a diversas figuras significativas de su entorno y no sólo a alguno de sus padres.

Así es que muchas veces comienzan de esta manera los múltiples interrogatorios que practican sus familiares, maestros, profesionales de los gabinetes psicopedagógicos escolares y, también en algunos casos, se realizan evaluaciones psicológicas por el profesional que pudiera estar a cargo del tratamiento psicoterapéutico del niño.

Con respecto a todas estas posibilidades, debe tenerse presente y en cuenta que los repetidos e inadecuados interrogatorios y evaluaciones son susceptibles de producir distorsiones de importancia que serán capaces de afectar notablemente la validez de la declaración del menor en el momento de relatar los acontecimientos a los peritos designados para su actuación en Cámara Gesell.

Las evaluaciones previas a las que se realizarán en sede judicial deben ser realizadas evitando repeticiones innecesarias, inducciones, preguntas sugestivas, promoviendo el relato libre del menor, evaluando su nivel cognitivo, su capacidad para distinguir entre verdad y mentira, su habilidad verbal y para reconocer cantidades, temporalidad, conceptos relacionados con la ubicación de objetos en relación a otros, capacidad para identificar prendas de vestir, partes del cuerpo, etc.

La calidad del testimonio se relaciona con la exactitud, cantidad y relevancia de la información aportada, como así también su resonancia afectiva, y existe una diferencia entre los recuerdos derivados de sucesos internos de aquellos que se derivan de sucesos externos, es decir que existen diferencias entre los recuerdos que son producto de la imaginación de los que se encuentran originados externamente por ser derivados de la percepción.

La validez de una declaración se relaciona con la inmediatez con que se toman los testimonios y se realizan las evaluaciones periciales, ya que los interrogatorios reiterados, las evaluaciones inadecuadas y hasta el pensamiento constante sobre los acontecimientos resulta en la disminución de las diferencias entre lo imaginado y lo efectivamente percibido y vivenciado.

Así es que toda entrevista de evaluación preliminar no debe ser realizada por el terapeuta del niño, ni por los profesionales que integran el equipo psicopedagógico escolar. La entrevista que debe administrarse no tiene las características de una entrevista con fines psicoterapéuticos sino que debe realizarse conforme a un protocolo estructurado, el cual fue elaborado específicamente para obtener el relato, libre de sesgos, de los menores víctimas de delitos sexuales.

De acuerdo a la Psicología Del Testimonio, las descripciones de eventos que han sucedido realmente difieren en contenido, calidad y expresión de aquellas otras que son producto de la imaginación, de la invención, de la sugestión, o de la inducción realizada por terceros.

El material obtenido debe ser analizado con la finalidad de verificar la presencia o ausencia de diversos Criterios De Realidad que en su conjunto conforman el CBCA, parte esencial de la técnica SVA, la cual debe aplicarse en su totalidad cumpliendo con los requisitos para una adecuada administración de la Entrevista y evaluando los aspectos considerados en la Lista De Validez.

Se trata de una técnica que no se encuentra estandarizada, lo cual no quiere decir que no posea una gran utilidad para calificar un relato como válido en la medida de que la técnica fundamental de cualquier evaluación psicológica, la entrevista, haya proporcionado los contenidos suficientes y necesarios para un análisis apropiado. Las limitaciones verbales y los estados de gran inhibición que pudiera presentar el niño van a constituir una dificultad para arribar a una conclusión que refleje la real validez del relato obtenido.

La administración de técnicas gráficas como el Dibujo Libre, Test De La Familia, Familia Kinética, H.T.P., Persona Bajo La Lluvia, etc. van a ser de utilidad para obtener un material proyectivo que se podrá relacionar con los contenidos de la narración de los acontecimientos en la entrevista, pero sin que esto signifique que deban analizarse este relato con la finalidad de formular ninguna hipótesis interpretativa. Recordemos que no se trata de una entrevista psicoterapéutica sino que se trata de una declaración.

De la misma manera, instrumentos diagnósticos como los tests temáticos Pata Negra – Patte Noire, y CAT-A, CAT-H, y el suplementario CAT-S pueden proporcionar una información de gran relevancia acerca del niño y de sus procesos psíquicos.

El test Pata Negra de Louis Corman es una técnica proyectiva temática compuesta por una serie de láminas que contienen escenas claramente definidas en su estructuración pictórica, las que representan distintas situaciones conflictivas correspondientes al desarrollo psicológico de niños de 6 a 12 años.

Es un test proyectivo, que se presenta con 16 láminas, realizadas por Paul Dauce, donde aparecen dibujos de dos cerdos grandes y tres más pequeños en diferentes actitudes, y cada lámina apunta a temas diferentes: Oralidad, Analidad, Sexualidad, Agresividad, Dependencia – independencia, Culpabilidad, Sexos invertidos, Padre Nutricio, Madre ideal.

El C.A.T.-A y el CAT-H de Leopold Bellak investigan dificultades en la alimentación (orales), complejo de Edipo, rivalidad, escena primaria, masturbación, agresión, culpa y castigo, la respuesta de los padres frente a las distintas conductas, miedos, hábitos, analidad, interacción familiar, etc. Se busca encontrar respuesta a la modalidad de reaccionar del niño frente a sus problemas de crecimiento.

El material del C.A.T.-A consiste en 10 láminas, dos de ellas son escenas genuinas, las demás están ligeramente antropomorfizadas, mientras que el CAT.H muestra las mismas escenas con personajes humanos.

El C.A.T.-S que es el suplemento, también son 10 láminas, numeradas de 1 a 10 todas con escenas de animales que tienen distinto grado de antropomorfización; explora determinadas situaciones conflictivas que si bien no son tan generales resultan frecuentes: como accidentes, situaciones traumáticas, intervenciones quirúrgicas (momento previo y posterior), problemas de aprendizaje, roles parentales, narcisismo, interacción y competencia entre pares, el lugar del varón y el de la mujer, el origen de los niños, el médico, la medicina y las enfermedades, la castración, violencia, abuso sexual, violación, etc.

Se puede elegir la o las láminas del C.A.T.-S que se consideren importantes para agregar al administrar el C.A.T.-A o el C.A.T.-H según el caso, por ejemplo, si se trata de posibles problemas escolares, agregaremos la número 2. Si se trata de problemas de salud, las láminas 5 y 8, siendo la lámina 9 de un gran valor para algunos casos de abuso, especialmente intrafamiliar.

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La Realidad Y La Fantasía En El Trauma De Seducción Por Un Adulto

Freud sostiene que tanto en las neurosis traumáticas como en las neurosis de transferencia (neurosis histérica, neurosis fóbica y neurosis obsesiva) los pacientes se encuentran fijados al trauma y que por este motivo se repite el fragmento de la vida que fue penoso.

Define al trauma como una cantidad de excitación que excede la capacidad del sujeto para controlarla y derivarla psíquicamente y, respecto de las neurosis traumáticas, señala que ante un suceso se produce una afluencia tal de excitación que el aparato psíquico no puede tramitar las excitaciones según el principio de constancia. Por este motivo, este aflujo de excitación obliga al aparato anímico a realizar una tarea que está más allá de este principio y que consiste en ligar la excitación de forma que sea posible la descarga. La repetición en los sueños en que el sujeto revive la situación traumática es atribuida a la compulsión de repetición.

Con respecto a las neurosis de transferencia Freud le va a dar dos tiempos a la acción del trauma: un primer momento es en la sexualidad infantil y el segundo momento es posterior a la pubertad. En una primera escena, llamada de seducción, el niño sufre una tentativa sexual por parte de un adulto sin que esta escena sea penosa cuando transcurre. La primera escena se tornará penosa con posterioridad a la pubertad y a partir de una segunda escena que la evocará por algún rasgo asociativo confiriéndole un valor traumático. Lo traumático no es la escena misma sino su recuerdo, y es por este motivo que Freud va a decir que las histéricas sufren de reminiscencias.

También con respecto a las neurosis de transferencia, en una primera época Freud consideraba al trauma como un hecho acontecido, suponía que sus pacientes habían experimentado determinadas situaciones que provocaban el trauma. Estas situaciones eran de carácter sexual y el trauma era el de seducción, pero con posterioridad a esto le escribe una carta a Fliess en donde le dice “mis neuróticas me mienten”.

Freud se encuentra con que lo traumático no tiene que ser un hecho que haya ocurrido necesariamente, sino que lo traumático puede ser una fantasía, y es entonces cuando le otorga veracidad a la mentira: estas mentiras tenían realidad psíquica, no importaba si el hecho hubiera o no acontecido, lo que importaba era el valor de verdad de estas fantasías y el efecto que tenían en sus pacientes. Un hecho o una fantasía cobra brillo a partir de lo actual, es decir que algo pasó, pensó o imaginó durante la infancia y cuando en la actualidad de la vida adulta acontece algo que se liga asociativamente con la escena anterior, la primera se torna traumática. Lo que hace el factor desencadenante es encadenar algo que había quedado, y no se trata necesariamente de un acontecimiento real.

El concepto de realidad psíquica refiere a una realidad regida por el deseo, y a partir de que Freud se encuentra con estas “verdades falsas” también se encuentra con que hay determinadas fantasías que se repiten y a las que llama fantasías primitivas, originarias, primordiales o protofantasías, entre las cuales se encuentra la fantasía de seducción por un adulto que responde al enigma del origen de la sexualidad.

Si bien la realidad psíquica refiere a lo que es una verdad de ese sujeto, resulta obvio que fantasía y realidad no pueden homologarse fuera de un contexto terapéutico, y menos aún en un contexto judicial en el que un otro termina involucrado ya no en una escenificación de deseo sino en una acción delictiva.

En la tarea pericial de analizar la credibilidad de las declaraciones obtenidas en cámara gesell resulta de primordial importancia aplicar, por un lado, los criterios de técnicas como el SVA-CBCA, pero sin que esto signifique dejar de tener en cuenta aquellos recursos con los que también se puede llegar a un mejor discernimiento respecto de una verdad real.

Esta tarea tiene que ver con poder escuchar diferencias y con tener presente que en una neurosis traumática es el mismo trauma el que posee la parte determinante en el contenido de los síntomas. Así como Freud le da dos tiempos a la acción de un trauma, también señala que existe una relación de complementariedad entre esos dos momentos y que, en el caso de las neurosis infantiles, no hay un diferimiento temporal y la enfermedad se contrae como consecuencia directa de la vivencia traumática.

Estas diferencias remiten a las que también surgen en la clínica de lo traumático: cuando en las neurosis de transferencia se produce una emergencia de un sueño de angustia el sujeto asocia en análisis y por lo tanto se lo puede trabajar como cualquier otro sueño. La presencia de angustia insta al trabajo en análisis y puede verse que muchas veces el paciente está esperando el momento de la sesión para contarlo y elaborar esto que se presenta en su sueño. En el caso de los sueños propios de las neurosis traumáticas no hay asociaciones, siempre aparece lo mismo: el sujeto lo refiere directamente a la vivencia traumática que ha atravesado.

Bibliografía de Referencia:

Freud, Sigmund, Obras Completas

Laplanche y Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis

UAJFK – Psicopatología I, Psicología Profunda I, Psicología Clínica.

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La Determinación Del Daño Psíquico En Juicios Por Mala Praxis Médica

En los juicios por responsabilidad profesional muchas veces puede verse que la víctima ha resultado afectada psíquicamente de una manera significativa. Aún cuando el trastorno sea evidente y difícil de cuestionar, la determinación del daño y la fundamentación de las conclusiones del dictamen pericial tiene algunas particularidades que deberían tenerse en cuenta a lo largo de todo el proceso de evaluación.Muchas veces nos encontramos con puntos de pericia elaborados con el asesoramiento de profesionales médicos, psiquiatras y psicólogos en las contestaciones a la demanda por parte de las obras sociales, clínicas y aseguradoras involucradas. Sabemos que llegado el momento de los pedidos de explicaciones, y a pesar de los breves tiempos procesales con que cuentan las partes para hacerlo, los cuestionamientos aparecerán desde todas ellas con la intención de desvirtuar tanto el desarrollo como las conclusiones periciales. De la misma manera que en la elaboración de los puntos de pericia, las preguntas y objeciones van a ser planteadas con un asesoramiento especializado que no es frecuente encontrar en otras causas.
Por estos motivos, ya sea que se trate de un preinforme o de un dictamen pericial, el psicólogo debería tener presentes estas particularidades desde el inicio de su tarea, sin perder de vista el contexto en el que se encuentra desarrollando el trabajo que le fue encomendado, y así poder sostener una verdad que será cuestionada. Y a veces con insólitos recursos.Como siempre, en cada caso particular y dependiendo del trastorno existente, la elección de las técnicas de psicodiagnóstico va a ser un factor de importancia para fundamentar los resultados de la evaluación clínica y otorgarle a las conclusiones una consistencia que resista a los posibles artilugios que se utilizarán como sustento a los cuestionamientos.
Por obvias razones no sería una buena idea realizar un detalle del espectro de técnicas disponible, pero seguramente el lector podrá representarse la imagen de un proceso psicodiagnóstico en el que se haya incluido la administración de instrumentos diagnósticos inhabituales junto a los que se encuentran en todas las peritaciones.
Poder salirse de la estructura de una batería standard, incluir aspectos psicométricos, fundamentar las conclusiones diagnósticas en un proceso que evidencie una adecuada coherencia intertest, plantea especiales dificultades en el momento de elaborar objeciones a un dictamen y juega a favor de una verdad sobre la realidad de una víctima.
Lic. Germán De Stéfano

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Perversión – Psicopatía – Trastorno Antisocial

Perversión – Psicopatía – Trastorno Antisocial

Lo primero que resulta importante señalar es que estos conceptos no pueden homologarse porque no todo perverso es un psicópata ni presenta un trastorno antisocial, y tampoco todo psicópata es un perverso ni un antisocial.

De la misma manera, también surgen diferencias en el punto de que algunos autores indican que la psicopatía es una enfermedad mental crónica y otros señalan que es un trastorno de la personalidad que no implica de por sí una patología mental; al tiempo que algunos especialistas en Derecho sostienen que un psicópata es siempre imputable mientras que otros afirman que existen casos en los que un psicópata puede resultar inimputable.

Si bien es cierto que la gnosología psiquiátrica clásica distingue neurosis, psicosis y psicopatías y el psicoanálisis discrimina neurosis, psicosis y perversiones esto no significa que pueda establecerse una equivalencia entre estos conceptos tal como suele hacerse como consecuencia de lecturas tan lineales como limitadas.

No puede establecerse una equivalencia, y esto es así porque es preciso tener en cuenta que si bien el psicoanálisis tiene en cuenta una fenomenología, esencialmente se interesa por un diagnóstico de estructura que no se encuentra determinado por signos, síntomas y patrones de conducta como sucede en una evaluación clínica y psicopatológica.

Un comportamiento psicopático podrá ser expresión de una estructura neurótica, psicótica o perversa y esto va a depender del modo de estructuración del psiquismo del sujeto en cuestión, lo cual va a revelarse en los mecanismos de represión, forclusión o renegación como determinantes de la estructura y, específicamente en la perversión, la certeza de goce que exista en relación al objeto.

Freud dijo que el perverso actúa lo que el neurótico reprime porque el Yo del perverso no se opone a la modalidad anormal de satisfacción, y Jacques- Alain Miller señaló que así como en la época freudiana el ideal de la sociedad era el de la neurosis obsesiva, actualmente es el de la perversión; para decirlo en otras palabras el neurótico siempre ha soñado con ser perverso y hoy basta con ver cómo el mundo neurótico admira, valora y premia la manipulación sobre el otro y la falta de reconocimiento de ese otro como un semejante en la vida cotidiana y en el mundo de los reality shows.

La psicopatía se aproxima a la perversión justamente en el punto de que, al no respetar la subjetividad del otro, el efecto que produce es el de hacer emerger la angustia del lado de la víctima, y puede verse que del lado del psicópata hay todo un trabajo para colocar al partenaire neurótico en la experiencia de la angustia. Así, pesar de algunas excepciones, puede decirse que la perversión incluye la categoría psiquiátrica de psicopatía.

Descriptivamente, dos características relevantes en la psicopatía son la ausencia de angustia y culpa genuinas. La culpa que a veces puede parecer advertirse en realidad tiene más que ver con la decepción y no con la culpa del neurótico quien duda en si debe atribuirla al Otro o al Yo; o la certeza psicótica de la propia culpa en la melancolía o del Otro en la paranoia. Pero aun así, en el psicópata no necesariamente tiene que existir un comportamiento antisocial y criminal ya que la ausencia de angustia, temor, la tendencia a la acción y la falta de empatía y de sentimientos de culpabilidad pueden resultar funcionales a la sociedad y convertir a ese sujeto en un héroe o en integrante de una fuerza de elite o en líder de una importante corporación.

Asimismo, entre las perversiones, algunas resultan inofensivas para la sociedad y por lo tanto en nada se parecen a un trastorno antisocial. Tal es el caso del fetichismo, tan representativo de la estructura debido a que puede verse con la mayor claridad el mecanismo de renegación y el mecanismo de constitución del objeto fetiche y la función que cumple.

Otras resultan éticamente cuestionables y en este sentido el psicoanálisis sostiene que la decisión de un analista va a ser la de no dar análisis a un canalla, término con el que Lacan refiere a aquel que cree que sabe lo que es el bien para el otro, el perverso que se ubica en ese lugar de ser el que sabe del goce y, como sabe más que el neurótico, le va a enseñar a gozar.

Perversión, Psicopatía, Trastorno Antisocial de la Personalidad, conceptos que no pueden homologarse pero entre los que muchas veces podemos encontrar, o no, una imbricación que, seguramente, es enriquecedora.

Bibliografía:

UAJFK: Psicopatología I y II, Psicología Clínica I y II, Psicología Profunda I y II.

Lic. Germán G. De Stéfano

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Pericias Psicológicas en la Inimputabilidad por Trastornos Mentales Transitorios

El Art. 34 Inc. 1 de nuestro Código Penal establece que: “No son punibles: el que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho no imputable comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones”

Los Trastornos Mentales Transitorios (TMT) pueden constituir un eximente o un atenuante según se trate de un trastorno completo o incompleto, pero deben cumplir con ciertas características entre las cuales se destacan que deben ser desencadenados por una causa inmediata, remitir completamente sin secuelas, y que no debe haber sido buscado por el autor del delito con la finalidad de cometer el ilícito.

Esto último resulta de gran importancia en el sentido de que cuando el trastorno es provocado por una intoxicación alcohólica o por drogas, siempre existe la posibilidad de que el consumo haya sido realizado con el propósito de cometer un delito. Hasta hace algunos años era frecuente la intoxicación por medio de una combinación de alcohol y algunas benzodiacepinas como el flunitrazepam buscando provocar estados psíquicos con una importante obnubilación de la conciencia y una desinhibición comportamental, siendo habitual la amnesia posterior a los trastornos de conducta que podían incluir actos violentos y/o brutales satisfacciones instintivas, siendo conocidos estos efectos por el sujeto involucrado.

Por otro lado, los TMT pueden ser espontáneos como es el caso de los sujetos que presentan trastornos de la personalidad, epilepsias parciales que dan lugar a la emergencia de automatismos, fugas, etc. con la característica de la amnesia consecutiva a los estados crepusculares o confusionales de la conciencia.

En otros casos, determinados episodios traumáticos son susceptibles de producir reacciones anormales como sucede en algunos cuadros de estrés agudo, en los que puede observarse toda la gama clínica que va desde los estados de estupor en los que el sujeto queda paralizado, con las percepciones casi abolidas y el contacto social interrumpido, hasta los estados de agitación o confusión mental con gritos, violencia, carreras sin finalidad, desorientación temporoespacial y un onirismo terrorífico que puede conducir a una tentativa de suicidio o a una serie de actos heteroagresivos de gran impulsividad.

Si bien el espectro de posibilidades que pueden anular la responsabilidad criminal es muy amplio, en todos los casos debe haberse evidenciado en el momento del hecho una profunda perturbación de la conciencia y una suspensión del juicio del autor del delito.

En todos los casos, las pericias psicológicas deberían evaluar la personalidad previa del detenido ya que siempre es posible que ciertos estímulos que pueden parecer intrascendentes hayan tenido un efecto traumático en un sujeto con una estructura de personalidad que se caracterice por una gran rigidez defensiva o por una carencia significativa de recursos para la simbolización.
Lic. Germán De Stéfano

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Pericias Psicológicas: Sobre La Inclusión De Los Protocolos De Las Técnicas De Psicodiagnóstico En Los Informes Periciales

Con frecuencia se debate respecto de si deben adjuntarse a los informes periciales los protocolos de las técnicas de psicodiagnóstico que se han administrado.
Hay quienes sostienen, incluso algunas Asociaciones, que por cuestiones éticas esto no debe hacerse ya que, por ejemplo, los dibujos realizados por un examinado en los tests gráficos podría llegar a revelar información que excede el horizonte de la pericia, establecido por los puntos de peritación y los demás datos que resulten de interés para la causa.
Con respecto a esta afirmación, lo que puede decirse en primer lugar es que para ello el material proyectivo debería ser analizado por un profesional de la psicología con acceso al expediente y por lo tanto al anexo del informe pericial. En muchos casos, ya sea a petición del perito o de alguna de las partes, los protocolos de las técnicas y otros estudios médicos son reservados en la caja de seguridad del juzgado al ordenarse su desglose por el juez de la causa.
Por otro lado, no puede dejar de señalarse que ha sido el propio examinado quien ha ofrecido la prueba pericial y que las partes deben poder ejercer su derecho a examinar los resultados y analizar los procedimientos técnicos instrumentados por el perito para arribar a las conclusiones de su dictamen. Asimismo, el magistrado debe valorar la prueba y la metodología con que la misma fue producida a efectos de poder dictar una sentencia.
Sea cual fuere el criterio que adopte el perito respecto de esta cuestión, el común denominador será que siempre que no se adjunten los protocolos, a pedido de parte se lo intimará a presentarlos.
No obstante ello, el perito podrá solicitar que se reserve el material original en la caja de seguridad del juzgado, habitualmente en la Secretaría, para que los profesionales que intervienen en la causa puedan consultarlo.
Es importante destacar que, no pocas veces, cuando el perito adjunta este material aparecen también importantes elementos que permiten realizar pedidos de explicaciones, impugnaciones y hasta nulidades, debido a que las conclusiones del dictamen no se ven respaldadas por un análisis objetivo de las técnicas administradas.
Tampoco faltan los casos en que se encuentran elementos que permiten inferir una incorrecta administración de los tests, o que no pueden llegar a adivinarse de ninguna manera cuáles fueron los indicadores que permitieron al perito formular un diagnóstico, establecer una relación de causalidad entre el mismo y los hechos motivo de litis, y emitir un dictamen.
El perito debe saber que, tarde o temprano, más allá de que pueda existir alguna excepción a la regla, los protocolos de las técnicas aparecerán en el expediente y que tanto las partes como el magistrado deben poder saber, sin hacer la carrera de Psicología, de dónde pudo inferir el experto lo enunciado en sus conclusiones.
Esto se relaciona con otro tema controvertido: ¿Cuál es el formato más apropiado para un informe? ¿Un análisis realizado conforme a las recurrencias y convergencias que pueden encontrarse en la evaluación de las técnicas incluidas en la batería de tests administrada o un análisis detallado de cada uno de ellos para arribar luego a una conclusión diagnóstica final?
Aun cuando en los puntos de pericia muchas veces se exige un análisis test por test, cada profesional tendrá su propio estilo y nada puede objetarse sobre ninguna de las opciones siempre y cuando el resultado final sea comprensible para las partes y no sea un caos de información sin orden ni claridad en un caso, ni un texto cuasi-telegráfico en el que resulta imposible llegar a saber algo acerca del fundamento de las conclusiones formuladas.
No me extenderé demasiado respecto de otras cuestiones sobre el tema, las cuales tienen más que ver con una estrategia que siempre será particular y propia de cada profesional, pero a pesar de ello puede decirse algo que muchas veces se pasa por alto en la práctica aunque se lo mencione todo el tiempo en la teoría.
Un informe pericial no es lo mismo que un psicodiagnóstico clínico, una pericia es parte de un expediente en el que las partes cuestionarán y atacarán por medio de sus abogados toda prueba que resulte desfavorable a sus intereses. Y los abogados tienen la obligación de defender los intereses de sus clientes. Para eso son abogados y para eso los contratan.
No importa cuál sea la estrategia que decida elegir el perito, pero sí es importante que tenga una y que sepa por qué la eligió, ese por qué no puede ser “porque así me dijeron en la facultad” o “porque así lo dice tal libro”. Lo más probable es que en algún momento tendrá que defender su informe contestando cualquier pedido de explicaciones que se haya articulado al mismo, procurando sostener y afirmar las conclusiones de un dictamen que refleja la verdad real sobre el psiquismo de un sujeto, frecuentemente una víctima. No tener una estrategia podrá significar que, por meros tecnicismos provenientes de quienes sí la tienen, un acertado diagnóstico, un correcto valor de incapacidad, una adecuada estimación del tratamiento necesario, terminen diluyéndose y perdiendo toda consistencia, fracasando así la tarea de asesorar debidamente al juez que la ha encomendado.

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Nueva Acordada 22014 CSJN – Sistema Único De Administración De Peritos Y Martilleros De La Justicia Nacional y Federal

Acordada 22014 CSJN – Sistema Único De Administración De Peritos Y Martilleros De La Justicia Nacional y Federal.

http://es.scribd.com/doc/206695295/Acordada-22014

Daño Psíquico: Preinforme o Consultor Técnico?

Tal como se señaló en entradas anteriores, ambos recursos son de gran utilidad en lo que refiere a tratar de asegurar resultados correctos en la prueba pericial que va a producirse en una causa.

Un diagnóstico inadecuado o un incorrecto establecimiento de la gravedad y el curso del trastorno existente terminarán en un dictamen que no estará mostrando en el expediente la realidad de ese sujeto que es la víctima. Revertir el resultado de una pericia desfavorable no será una tarea sencilla ya que, aún cuando las observaciones que se puedan realizar tengan un adecuado fundamento, las conclusiones elaboradas por el perito oficial tenderán a prevalecer en virtud de que su designación supone una imparcialidad que no tiene la parte interesada en el resultado de la prueba. Aún en el caso de que las conclusiones no se encuentren debidamente fundadas, o en el caso de otros errores groseros y evidentes que hagan que la pericia oficial se tenga por no presentada, se devuelva al profesional y se designe un nuevo perito, el tiempo (procesal y real) que se perderá podrá también producir toda una gama de pérdidas posibles.

¿Preinforme o Consultor Técnico? Ambas opciones son válidas. Aún cuandolas conclusiones a las que arribe el perito oficial designado tendrán, excepto raras excepciones, prevalencia sobre las conclusiones elaboradas por el consultor técnico y sobre las posibles objeciones de la parte que no ha resultado favorecida en el dictamen, ésto no representará un obstáculo si desde el inicio se tiene presente que la tarea fundamental es la de lograr que el perito designado arribe a conclusiones que reflejen claramente la realidad del peritado.

Para ello, probablemente, lo más adecuado es que el perito, en el momento de analizar el expediente, encuentre un estudio que le permita saber, con anticipación, lo que sucede en la psiquis del sujeto que debe examinar. No es lo mismo una evaluación realizada a un sujeto conociendo únicamente lo que se enuncia en el capítulo de los “hechos” de una demanda, que realizarla habiendo conocido el desarrollo y conclusiones de un psicodiagnóstico previo debidamente elaborado y fundamentado. Muchos errores y omisiones posibles se evitarán, ya que la inscripción de estos datos en la memoria del profesional designado lo mantendrá alerta durante la administración y evaluación del psicodiagnóstico que conducirá a su dictamen. De la misma manera, preguntas susceptibles de evaluar manifestaciones clínicas de relevancia diagnóstica pueden ser involuntariamente omitidas por el perito, no obstante lo cual el examinado podrá recordar de su primera evaluación y muy probablemente proporcionará las respuestas dentro de la entrevista semidirigida que se le administre para la pericia.

Podrán surgir algunas diferencias, principalmente originadas en el tiempo que haya transcurrido entre ambas evaluaciones, pero lo usual es que estas diferencias sean mínimas dado que por lo general se trata de cuadros clínicos de curso crónico y de pacientes que no han accedido a ningún tratamiento psicoterapéutico.

Si bien la fatalidad existe y la última garantía nunca puede tenerse en ningún ámbito de la vida, hay recursos disponibles que acercan la posibilidad de conocer la realidad de un sujeto que no debe ser víctima dos veces. La primera ya no puede evitarse; la segunda, relacionada con que pueda desconocerse lo que le sucede, sí.

Lic. Germán De Stéfano

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Psicotécnicos: El Apto Psíquico Para Credencial De Legítimo Usuario De Armas

El Registro Nacional De Armas (Argentina) exige como requisito para la obtención de la Credencial de Legítimo Usuario la realización de un examen físico, un examen psíquico y la instrucción de tiro, ya sea para tenencia, portación o uso de explosivos.

Tal como se señaló en una nota anterior, si bien es improbable que un delincuente se provea de armas por las vías habituales, el caso del llamado “Tirador de Belgrano” da cuenta de cómo una evaluación insuficiente o inadecuada puede resultar en lo que podría denominarse como una “licencia para matar”.

Fue precisamente este caso el que determinó la reglamentación por la cual se establece que la certificación de la aptitud psíquica debe ser otorgada por un profesional de la salud mental y que no basta un examen médico general.

En aquél escrito anterior también señalé que una apropiada evaluación debe incluir los aspectos relacionados con la impulsividad heteroagresiva y por lo tanto la posibilidad de un deficiente control de los impulsos; los signos capaces de revelar la existencia de una patología psicótica; la posibilidad de una ideación suicida; y aquellos signos vinculados con el abuso de sustancias psicoactivas y antecedentes de patologías neurológicas como las epilepsias.

El problema que surge es la forma de implementar esta evaluación, ya que como en todas las actividades lo real guarda una distancia con lo ideal y esto refiere a la misma distancia que puede encontrarse entre lo posible y lo imposible.

Tal vez los lectores coincidirán conmigo en el punto de que no es posible administrar una interminable batería de técnicas de psicodiagnóstico para llegar a una conclusión sobre la aptitud psíquica del sujeto examinado. Y aún cuando esto fuera posible, tampoco sería capaz de proporcionar una certeza perdurable por los cinco años de validez de la credencial de legítimo usuario de armas otorgada por el RENAR.

Una primera respuesta al interrogante sobre cuál es una evaluación posible consiste en que siempre tenemos que tener presente que lo primero que aparece de un sujeto es su presencia en la entrevista y, con ella, todos aquellos elementos que algunas veces se han pasado por alto, tal como probablemente haya sucedido en el caso del “Tirador de Belgrano” mencionado.

El principal y más inmediato instrumento de evaluación es la entrevista y la semiología observable en el curso de la misma, ya que la presentación del sujeto va a poder proporcionar los elementos más importantes y más reveladores de su estado psíquico.

Su vestimenta y cuidado personal, los signos de patologías orgánicas, su discurso, la mímica, la psicomotricidad, la orientación, estado de conciencia, sensopercepción y todas sus funciones psíquicas van a orientar al examinador hacia cualquier cuadro psicopatológico que pueda presentar el examinado.

Así, el discurso podrá revelar un estado de ánimo deprimido o exaltado; algunos temblores podrán dar cuenta de un estado de ansiedad o de un posible abuso de sustancias; las bruscas distracciones y las actitudes de escucha podrán indicar la existencia de alucinaciones que intentan ser disimuladas; los ojos y la mirada van a proporcionar elementos de alto valor semiológico, principalmente las pupilas con signos de midriasis en el consumo de estimulantes del SNC, o los signos de miosis en el consumo de opiáceos, y los signos de enrojecimiento podrán ser un indicio de consumo de marihuana.

En definitiva, la entrevista y la evaluación de la semiología son simultáneas y solidarias, y no son un mecánico interrogatorio con preguntas del estilo de “¿escucha voces?”, sino que implican una atenta observación clínica, a veces con alguna pregunta ingenua y otras veces con alguna pregunta no tan ingenua. Esta evaluación, esta escucha y esta mirada son las que van a proporcionar las más valiosas respuestas sobre quién está ahí, frente a nosotros.

Lic. Germán G. De Stéfano

Buenos Aires, Argentina

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Sobre El Caso Del Niño De 6 Años Para El Que La Madre Pidió Cambio De Sexo En DNI. La Opinión Del Psicoanalista Harry Campos Cervera

La opinión del psiquiatra y psicoanalista Harry Campos Cervera (Asociación Psicoanalítica Argentina) sobre el caso del niño de seis años cuya madre solicitó el cambio de sexo en el Documento Nacional De Identidad, indicando que su hijo se percibe a sí mismo como mujer.
Los detalles del caso pueden encontrarse en el link.
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Ángeles Rawson: Sobre El Autor Del Crimen

Si bien no se ha difundido todavía el informe completo de la junta médica que realizó los estudios requeridos por el magistrado al cuerpo de la víctima, los trascendidos permiten saber que la joven fue objeto de un ataque sexual, que recibió múltiples golpes, y que su deceso se produjo como consecuencia de una asfixia por ahorcadura manual.

En entradas anteriores se trató el tema relativo a muchas incongruencias que aparecían entre los datos que proporcionaba el informe de la autopsia practicada por el Dr. Héctor Konopka y un supuesto perfil psicopático de personalidad que se atribuía al autor del hecho, sin tener en cuenta muchas variables que no aparecían con la suficiente claridad en la información disponible.

Las conclusiones emitidas en el informe de esta junta médica proporcionan, por el contrario y con una suficiente certeza, información de relevancia respecto de la dinámica del hecho y por lo tanto permiten llegar a un saber acerca del autor del crimen.

En este punto creo importante destacar que resultaría descabellado y temerario tomar en consideración las argumentaciones defensistas de algún profesional de la medicina que mencionó la posibilidad de que algunas lesiones observables en el cuerpo de la joven pudieran encontrarse originadas en prácticas sexuales consentidas y con características de sadomasoquismo.

Poner la perversión sexual y la patología del lado de la víctima parece guardar una similitud con la igualmente temeraria manifestación del único procesado por el homicidio, quien durante su declaración indagatoria sorprendió imputándole al juez el delito de haberle “armado” la causa por la que se encuentra con prisión preventiva.

Qué perfil pensar para el autor del homicidio?

Las conclusiones del último informe médico parecen ser decisivas: un ataque brutal, golpes, asfixia, estrangulamiento, efectividad al matar y al deshacerse del cuerpo como un resto, como un deshecho, y otras particularidades ampliamente estudiadas y debatidas por los profesionales de la criminalística y criminología.

Un ahorcamiento manual, sosteniendo durante largos minutos el acto de llevar a la víctima hasta la muerte, hoy sólo parece revelar una certeza al matar que se aleja de la duda y de la culpa neuróticas y se acerca al goce de ver morir a la víctima en sus manos. Un goce en el poder sobre el otro, un goce en el llevar a otro a ese sometimiento y padecimiento extremos. Probablemente un equivalente de la satisfacción genital que no pudo ser debido a la resistencia de la víctima. Tal vez aun mayor, tal vez el frenesí y, tal vez, una impotencia que convierte en poderío.

Un sujeto capaz de engañar con eficiencia para conducir a la víctima a un espacio previamente elegido y así poner en acto una fantasía que venía casi monopolizando su psiquismo desde hacía tiempo, pero ese día, y no otro, algo le dijo que era el momento. Pero fantasía y realidad se le mostraron con una máxima diferencia. Y un máximo de frustración. Y sabemos que ellos carecen de tolerancia a las frustraciones. Ir para adelante, sin detenerse, y hasta matar.

Lic. Germán G. De Stéfano

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Emoción Violenta – Dr. Ricardo Risso

El Dr. Ricardo Risso, perito psiquiatra oficial en la causa por el homicidio del ex gobernador de la Provincia de Río Negro, Carlos Soria, habla sobre el concepto de Emoción Violenta y sobre el estado psíquico de la examinada Susana Freydoz

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Sueños Traumáticos: Metapsicología y Clínica

Sueño y Trauma

En 1920 Sigmund Freud escribe “Más Allá Del Principio De Placer” y pone en cuestión este postulado teórico del psicoanálisis.

En este texto trabaja específicamente los sueños traumáticos, los juegos infantiles, la repetición en transferencia y aquellas manifestaciones denominadas como “neurosis de destino”, ya que todas ellas pueden resumirse en la repetición de lo displacentero.

Freud se aboca al estudio de los sueños traumáticos y se pregunta acerca del motivo por el que, si el sueño es una tramitación de deseo, conduzca al sujeto una y otra vez a la situación penosa. Los sueños traumáticos se caracterizan por surgir en personas que se han visto determinadas por una situación traumática como un accidente y en donde lo que se produce en el sueño es la repetición de ese suceso traumático. Dice textualmente: “la vida onírica de las neurosis traumáticas muestra el carácter de reconducir al enfermo una y otra vez a la situación de su accidente, de la cual despierta con renovado terror. El enfermo está, por así decir, fijado psíquicamente al trauma.”

De esta manera Freud dice que el sueño traumático es el que contradice la teoría acerca del sueño como realización de deseos, no sucediendo lo mismo con los sueños de angustia (pesadillas) en tanto aun cuando en estos la función del sueño está a punto de fracasar, el sujeto se despierta y esto opera como defensa ante la emergencia de lo traumático. De la misma manera, los sueños punitorios tampoco representan un obstáculo a la teoría, ya que en estos se sustituye la realización de deseos prohibida por el correspondiente castigo.

Los sueños traumáticos no pueden verse como cumplimiento de deseo sino que obedecen a la compulsión de repetición y así es que Freud enuncia que “no sería la función originaria del sueño eliminar, mediante el cumplimiento de deseo de las mociones perturbadoras, unos motivos capaces de interrumpir el dormir, solo podría apropiarse de esta función después que el conjunto de la vida anímica aceptó el imperio del principio de placer. Si existe un más allá del principio de placer, por obligada consecuencia habrá que admitir que hubo un tiempo anterior también a la tendencia del sueño al cumplimiento de deseo. Esto no contradice la función que adoptará más tarde.”

Es decir que Freud está situando al sueño traumático como obedeciendo a una prehistoria de esta tendencia realizadora de deseo. Estos sueños remiten a un tiempo lógicamente anterior a la instauración del deseo o, de acuerdo a lo que Freud va a seguir trabajando en el texto, lógicamente anterior a la pulsión de vida. El sueño traumático responde a una tendencia aún más primitiva que el principio de placer.

Estas diferencias marcan también importantes diferencias en la clínica en cuanto a la manera de trabajar con los sueños de angustia, equiparables a las pesadillas y los sueños traumáticos equivalentes a los pavores nocturnos de los niños.

Cuando se produce una emergencia de un sueño de angustia el sujeto asocia en análisis y por lo tanto se lo puede trabajar como cualquier otro sueño. La presencia de angustia insta al trabajo en análisis y puede verse que muchas veces el paciente está esperando el momento de la sesión para contarlo y elaborar esto que se presenta en su sueño. En el caso del sueño traumático no hay asociaciones, siempre aparece lo mismo: el sujeto lo refiere al accidente o a la misma situación soñada. Estos sueños son repetitivos y la posibilidad de trabajo es hacer hablar al sujeto sobre el accidente o la situación traumática vivida relatándolo con la mayor cantidad posible de detalles, que diga todo lo que le pasó, lo que pensó, cómo lo vivió, qué pasó con quienes estaban con él, y para lograr esto el analista deberá ir preguntando con la finalidad de hacer hablar al paciente. Este trabajo es, en definitiva, el de lograr la derivación de esa investidura a través de la palabra, un trabajo elaborativo similar al que se realiza en el caso de un duelo.

Lic. Germán G. De Stéfano

Website: https://sites.google.com/site/psicologiaforenseargentina/

Bibliografía:

Freud, Sigmund, La Interpretación De Los Sueños, Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1990.

Freud, Sigmund, Más Allá Del Principio De Placer, Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1990.

Rebagliati, Anahí, Depto. Psicología Clínica Universidad Kennedy, Buenos Aires, 1993.

Imbriano, Amelia, Depto. Psicoanálisis Universidad Kennedy, 1992.

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Ángeles Rawson: Sobre El Posible Homicida – Parte III

En primer lugar resulta importante sugerir que los lectores escuchen las opiniones del destacado Dr. Osvaldo Raffo publicada en la entrada anterior ya que gran parte de esta nota se encuentra basada en sus consideraciones, las cuales difieren de las conclusiones del perito oficial que elaboró el informe de autopsia del cuerpo de la víctima.

No obstante ello, puede hacerse un breve resumen de lo expresado en dicha entrevista mencionando que el Dr. Raffo ha señalado que se habría tratado de un atentado sexual contra la menor Ángeles Rawson, destacando los golpes en el cráneo, rostro, lesiones en la boca y en el cuello y en el interior de los muslos; indicando que la joven no habría muerto como consecuencia de la compactación sino por haber sido sofocada a mano y que el autor del hecho habría conservado su cuerpo en el edificio hasta el momento de deshacerse del mismo.

Asimismo señala que el crimen no habría sido un acto en “cortocircuito” sino que el agresor la habría estado esperando; que la mecánica habría sido la de derribarla y dominarla por medio de los golpes; que luego la habría tomado por el cuello y que, ante el pedido de socorro de la víctima, habría comenzado la sofocación tapándole la boca produciéndose la muerte luego de entre tres y cinco minutos.

El prestigioso profesional también indica que el autor del hecho fue exacto y organizado, que habría utilizado el engaño para conducir a la víctima hasta el lugar del crimen, y que la bolsa que se encontró en la cabeza con una doble ligadura hecha con hilo sisal fue colocada para asegurarse de que la joven estuviera muerta, ya que en las fotos puede verse que el hilo no dejó ninguna impronta en el cuello. De esta manera, cuando llegó a la compactadora de residuos, la adolescente ya se encontraba muerta y también menciona que podría haber habido una segunda persona como un agente pasivo y que luego participara en la tarea de embolsar el cuerpo y limpiar el lugar.

Con respecto a las pericias psicológicas señala que debido a que el imputado se ha negado a declarar y a que se le practiquen los estudios psiquiátricos y psicológicos, lo que puede analizarse es el comportamiento del sujeto antes, durante y después del hecho. En este sentido, sostiene que se trataría de una personalidad anormal para la que el acto sexual no requiere de la penetración, sino que la gratificación es obtenida por medio del sometimiento y sufrimiento de la víctima, y que el homicida habría matado a la joven con sus manos, gratificándose al mirarla a la cara y viéndola morir.

En el caso de que la hipótesis del Dr. Raffo fuera la correcta, resulta evidente que estaríamos hablando de un sujeto con una perversión en la que el goce es alcanzado por la vía de producir el sometimiento y padecimiento en el otro y sin que el acceso sexual le sea imprescindible.

En tal caso, también resulta probable que haya logrado llevar a la joven al lugar del crimen por medio del engaño, un lugar que proporcionara al homicida cierta garantía de privacidad, y también sería probable que desde bastante tiempo atrás viniera pensando y fantaseando con ella y con la oportunidad para llevar estas fantasías a la acción real.

Las diferentes consideraciones acerca del crimen hacen más que difícil llegar a una conclusión respecto de la estructura psíquica del autor del hecho, porque no tiene la misma significación psicológica que la sucesión de los acontecimientos se haya producido tal como lo plantea el Dr. Raffo, a que el homicida haya fallado en el acto de matar, aun con diferentes medios, produciéndose la muerte varias horas después y como consecuencia de la compactación en un camión recolector de residuos. Tampoco es indiferente que se haya librado del cuerpo por esa vía por considerar al cadáver como un objeto de deshecho cuyo destino final ya era parte de una fantasía perversa, a que haya sido asesorado por un tercero para desprenderse del mismo de una manera eficiente. Tampoco es lo mismo que la bolsa haya sido colocada en la cabeza de la víctima con la finalidad de evitar verla ya muerta y así mitigar cualquier posible sentimiento de remordimiento o de culpa, a que la misma haya sido utilizada para asegurar su muerte o para torturarla durante los últimos momentos. Y tampoco es lo mismo que los acontecimientos hayan sido el resultado de una planificación y del montaje de toda una escena diseñada para gozar del padecimiento de otro, a que sea el resultado de algo que se salió de control como consecuencia de que la frustración originada en la negativa y resistencia de la víctima no pudo ser tolerada por el homicida.

En una parte anterior de esta nota se consideraron algunos contrastes que resultaban difíciles de explicar, porque las conclusiones de la autopsia parecían indicar que había faltado la certeza en el acto de matar mientras que todo el procedimiento utilizado para deshacerse del cuerpo parecía mostrar frialdad, astucia y una conducta metódica.

La lectura del Dr. Raffo podría eliminar estos contrastes haciendo aparecer la certeza también en el momento de acabar con la vida de la joven. Las conclusiones de la junta médica podrán ser determinantes para arribar a una mejor comprensión respecto del hecho y de su autor.

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Ángeles Rawson: Entrevista al Dr. Osvaldo Raffo – Audio Radio Tradición

Entrevista realizada al Prof. Dr. Osvaldo Raffo sobre el homicidio de Ángeles Rawson.

Audio Radio Tradición AM 1580. Conducción: Hermes Acuña

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Ángeles Rawson: Sobre La Pericia Psicológica Del Imputado – Parte IV

Para terminar esta serie de entradas dedicadas a considerar las técnicas que con mayor probabilidad serán administradas a Jorge Mangeri, procesado por el homicidio de la joven Ángeles Rawson, nos resta hablar, siquiera brevemente, del Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota MMPI-2.

Aun cuando por lo general los peritos oficiales son más que reticentes ante cualquier pregunta cuya respuesta pueda adelantar a los peritos de parte la lista de técnicas que será administrada, es muy probable que este inventario sea aplicado al examinado en virtud de la información que es capaz de revelar acerca de su personalidad y de la dificultad que presenta para intentar obtener resultados favorables por medio de un aprendizaje previo a su administración.

Los 567 reactivos a los que el examinado debe responder por verdadero o falso, la gran cantidad de escalas clínicas, de contenido, suplementarias, subescalas, y escalas de validez capaces de detectar simulación y disimulación, hacen de este inventario una valiosa técnica en el ámbito forense.

A pesar de ello, la obtención de resultados válidos va a depender de la voluntad del examinado para responder con honestidad a cada uno de los reactivos, ya que una respuesta al azar, en ambos sentidos, o la omisión de una significativa cantidad de respuestas hará que se obtenga un protocolo inválido del que no podrá obtenerse ninguna información.

Suponiendo una colaboración por parte del presunto homicida, se obtendrán los puntajes para las escalas de validez y las diez escalas clínicas, y se arribará a un perfil que dará una importante información respecto del examinado, al tiempo que se analizará por medio de las escalas de contenido, suplementarias, etc. los motivos de elevación de las escalas clínicas y sus implicancias.

El MMPI-2 es una de las técnicas más utilizadas en la investigación de defensividad y simulación y, por lo tanto, tiene un importante valor en el marco de una peritación psicológica. A pesar de ello, en caso específico del Sr. Mangeri y de acuerdo a los puntos de pericia sobre los cuales se debe dictaminar, la posibilidad de disimulación tratando de dar una imagen favorable de sí mismo es el problema que podrá surgir en la evaluación de los resultados.

Los puntos de pericia no buscan determinar si se trata de un sujeto que podría resultar inimputable por no haber podido comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones, sino que buscan obtener información acerca de un perfil de personalidad.

De esta manera, los puntajes T entre 60 y 65 en las escalas clínicas podrán ser significativos, pero si todas las escalas obtienen puntuaciones por debajo de 60 el perfil no va a proporcionar ninguna información útil. El MMPI-2 no va a poder detectar con la misma precisión la disimulación que la simulación.

De todas formas, la utilización de las subescalas S-O va a ser importante para la determinación de disimulación en el punto de que probablemente las subescalas obvias estarán en el orden de T50 y las sutiles tendrán puntajes superiores a T69.

Lejos de poder mencionar todos los indicadores de defensividad que podrán verificarse en la evaluación de los resultados, también habrá que tener en cuenta que en un perfil defensivo se encontrarán puntajes disminuidos en la escala F y aumentados en las escalas L y K.

En el caso de que el Sr. Mangeri no se niegue a que se le practique el estudio ordenado por el magistrado, en los próximos días tal vez contaremos con resultados que podrán decirnos mucho acerca de su personalidad y su estructura psíquica, resultados que podrán acercarlo o alejarlo de las características que se le podrían suponer al autor del hecho que se le imputa. Si bien es cierto que en determinadas circunstancias cualquiera puede llegar a cometer un homicidio, también es cierto que para hacer algunas cosas no basta ser cualquiera.

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María Martina Casullo: A Cinco Años De Su Fallecimiento

María Martina Casullo, una profesional incansable en el desarrollo y producción de conocimiento en torno a la Evaluación Psicológica, falleció el 14 de julio de 2008, Impulsó el estudio, la investigación y aplicación de pruebas psicométricas como método de evaluación y medición de variables psicológicas en Argentina. Una de sus preocupaciones fue el desarrollo de pruebas de evaluación psicológica adaptadas a nuestro país. Gracias a sus aportes contamos con baremos y adaptaciones de una gran variedad de instrumentos, como por ejemplo el SCL-90-R y la versión para Argentina del MMPI-2.

Fue miembro de la International Association of Cross-Cultural Psychology. (I.A.C.C.P). Escribió múltiples artículos ligados con la exploración de patrones culturales y diferencias comparativas con otros países en torno a los diferentes temas que investigaba. A partir de los años ‘80 sus trabajos publicados muestran la pasión por el estudio epidemiológico y los patrones predominantes en nuestra población.

Como investigadora principal del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) condujo multiplicidad de proyectos de investigación. Dirigió a un número importante de becarios de investigación, tutoreó tesis de doctorado y tesinas de grado.

Además, en su tarea pedagógica trascendió las fronteras nacionales impartiendo su conocimiento en universidades de Brasil, España, Portugal, Chile, Uruguay, México. Como fundadora y Presidente de la Asociación Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación Psicológica (AIDEP) fomentó la creación y consolidación de un espacio de intercambio y producción de países hispanoparlantes.

Basado en el homenaje de Mariana Maristany publicado en Cienciared en 2008.

Caso Ángeles Rawson: Sobre La Pericia Psicológica Del Imputado – Parte III

Tal como se ha indicado en la entrada anterior, la pericia psicológica que habrá de realizarse al, hasta ahora, único imputado y procesado por el homicidio de Ángeles Rawson probablemente incluirá, además del Psicodiagnóstico de Rorschach y algunas técnicas gráficas que ya se han mencionado, otra importante técnica que es el Test De Relaciones Objetales (T.R.O.) de H. Phillipson.

Los principios teóricos en que se basa la técnica refieren a que la forma en que un sujeto se relaciona con los demás es el resultado de su historia personal y que se deriva de los vínculos con aquellas personas de las que dependía para lograr la satisfacción de necesidades biológicas y psicológicas primarias.

La técnica consta de trece láminas con situaciones de relaciones unipersonales, bipersonales, tripersonales y grupales, con diferentes montos de contenido de realidad y diversos climas emocionales ante las que el examinado debe responder con una historia en la que se enuncie cómo se originó la situación, lo que está sucediendo en la actualidad y qué pasará luego o cómo terminará esa historia.

Con respecto a la pericia psicológica en cuestión, seguramente sería de gran utilidad administrar esta técnica con la finalidad de legar a un mejor conocimiento del psiquismo del examinado y la dinámica de las relaciones que tiende a establecer con los demás.

La técnica es especialmente capaz de  evocar necesidades primarias de dependencia, contacto físico, sensorialidad, etc., encontrando un correlato con las respuestas de textura (c, cF, Fc) en el test de Rorschach; y por otro lado alguna láminas promueven y hasta exigen por medio de colores intrusivos una respuesta afectiva, ya sea que se trate de contenidos emocionales vinculados con la tristeza, la agresividad, fantasías destructivas y de reparación del daño, etc.

De la misma manera, también aparecerán implicancias de rivalidad, intrusión, culpa, depresión, pérdida, duelo, conflictos con la autoridad, y una cantidad de particularidades que podrán revelar los personajes y su dinámica en la interacción.

La inclusión de este test en una batería de técnicas de psicodiagnóstico con una finalidad pericial podrá aportar una cantidad de información de relevancia respecto de la dinámica de las relaciones, el grado de humanización, el contenido emocional, la forma en que se intenta resolver los conflictos, y todos los contenidos derivados de la serie de indicadores que se van a encontrar vinculados con la percepción, apercepción, la estructura y contenido de las historias producidas por el examinado.

En una próxima entrada se tratará el tema del MMPI-2, otra técnica que podemos suponer que será administrada al Sr. Mangeri, pero para terminar esta publicación resulta importante tener en cuenta que la defensa del imputado podrá oponerse a la realización del estudio. En el caso de que el Sr. Mangeri se encuentre obligado a comparecer y sea trasladado a la sede del C.M.F., también podrá negarse a colaborar con el examen y, si este llegara a ser el consejo de la defensa, nada podrán llegar a decir los peritos respecto de los puntos de pericia sobre los que deben dictaminar.

Deberemos esperar entonces por lo menos hasta el día lunes, fecha que, de acuerdo a los medios, ha sido prevista para la realización del examen.

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Ángeles Rawson: Sobre La Pericia Psicológica Del Imputado – Parte II

En la primera parte de esta nota se señaló que una de las técnicas que no podrán faltar en la pericia psicológica que se realizará al único imputado y procesado por el crimen de Ángeles Rawson será el Psicodiagnóstico de Rorschach.

Respecto de las otras técnicas que integrarán la batería de tests que se administrará al Sr. Jorge Mangeri, creo que los lectores coincidirán conmigo en que tampoco faltarán las técnicas gráficas como el Test de Bender y otros tests proyectivos como el H.T.P. y el de Una Persona Bajo La Lluvia.

El Test de Bender podrá, por un lado, proporcionar datos de importancia respecto de cualquier alteración neurológica que amerite ser evaluada en una pericia médica y por medio de los estudios complementarios que pudieran ser necesarios pero además, y fundamentalmente, va a brindar información acerca de características de la personalidad del examinado vinculadas con su capacidad para planificar una tarea, la adaptación de sus procesos lógicos del pensamiento, su capacidad de tolerancia a la frustración, impulsividad, agresividad, ansiedad, etc.; como así también la presencia de procesos psicóticos y características psicopáticas.

El test H.T.P. va a proporcionar información acerca de una adecuada o inadecuada identificación psicosexual, autoestima, agresividad, impulsividad, capacidad de relación social, modalidad de contacto con el ambiente e interacción social, etc.; al tiempo que las características de los grafismos también darán cuenta de estas particularidades y de su nivel energético y estado anímico; los sombreados que pudieran aparecer podrán revelar la presencia de angustia, etc. y toda otra serie de indicadores serán evaluados conforme a una coherencia entre las diferentes figuras que componen la técnica.

El test de Una Persona Bajo La Lluvia podrá revelar importantes aspectos relacionados con lo que sucede con ese sujeto y con su psiquismo bajo condiciones de tensión ambiental, apareciendo la lluvia con el valor de un estresor psicosocial, de un agente externo generador de stress que va a determinar, seguramente, la aparición e indicadores que enriquecerán la información que pueda obtenerse del análisis de la figura humana del H.T.P.

Si bien es más fácil intentar disimular aspectos psicopatológicos en un test gráfico que en un Rorschach o en un inventario de personalidad, no hay que pasar por alto que todo sujeto humano tiene un inconsciente, y que por lo tanto lo más probable es que, a pesar de los esfuerzos conscientes que pueda realizar el examinado para disimular una patología, y aun en el caso de que pudiera haber sido previamente instruido acerca de la técnica, las alteraciones aparezcan reveladas por medio de indicadores diferentes de los que resultan más obvios.

Probablemente no serán estas tres técnicas gráficas las únicas que se administrarán, pero difícilmente podrán estar ausentes en una exploración de la personalidad destinada a responder sobre los puntos de peritación requeridos por el magistrado.

En una próxima entrada se tratarán las propiedades del Test De Relaciones Objetales y del MMPI-2, ya que muy probablemente serán otras de las técnicas seleccionadas por los peritos designados en la causa.

Lic. Germán G. De Stéfano

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Caso Ángeles Rawson: Sobre La Pericia Psicológica Del Imputado

En los próximos días se realizará una pericia psicológica a Jorge Mangeri, hasta ahora único imputado por el homicidio de la joven Ángeles Rawson.

De acuerdo a la información disponible, el estudio ha sido ordenado por el juez con la finalidad de determinar su perfil de personalidad, conducta sexual; establecer sus vínculos afectivos; organizacionales a nivel familiar; dinamismos intrapsíquicos; roles inconscientes estereotipados; trastornos del deseo sexual por aumento o disminución de la excitación sexual; trastorno de la erección o impotencia y parafilias; trastorno del control de los impulsos; concepto de sí mismo; modelo predominante en la temática del poder y del dominio; modelo de masculinidad; autoestima, etc.

Si bien no es posible saber con certeza cuáles serán las técnicas de psicodiagnóstico que se administrarán para poder proporcionar la información requerida a los peritos, se puede pensar en que algunas de ellas no podrán estar ausentes. Tal es el caso del Psicodiagnóstico de Rorschach, técnica capaz de revelar la más valiosa información respecto del perfil de personalidad de un sujeto.

En una entrada anterior se habló de las características de esta técnica y de los motivos por los cuales un examinado no podría lograr un resultado favorable proporcionando respuestas aprendidas. Así es que en aquella nota se señaló que “…Importa el contenido de la respuesta, pero también su cantidad, su ubicación, la posición en la que el concepto ha sido visto, el tiempo que ha llevado la reacción al estímulo y qué factores han intervenido como determinantes de cada una de las respuestas.

El análisis cuantitativo de localizaciones, determinantes, contenidos, proporciones, relaciones, porcentajes, etc. llevará también un análisis cualitativo y algunos de los valores se expresarán también en un psicograma que dirá mucho acerca del sujeto examinado, de los aspectos intelectuales, de su relación con la realidad y con los demás, de sus aspectos emocionales, de sus formas de reaccionar a los estímulos del medio, de sus mecanismos de defensa, presencia de angustia, temor, depresión, actividad y pasividad, agresividad e impulsividad, vida interior, etc…”

En lo que refiere específicamente a los puntos de peritación solicitados respecto del imputado, el Rorschach es una técnica que podrá revelar importante información acerca de su estructura y perfil de personalidad.

Aunque no es esperable que un sujeto proporcione una gran cantidad de respuestas en una situación de examen como la de una peritación psicológica, el análisis del protocolo obtenido va a permitir acceder, sin dudas, a una información de relevancia sobre el psiquismo del sujeto evaluado.

Cada respuesta será codificada de acuerdo a alguno de los sistemas más utilizados: el de Klopfer o el de Exner, y cada una de ellas estará compuesta por una localización, uno o varios determinantes y uno o varios contenidos, con los que se obtendrá un Histograma o un Sumario Estructural que será interpretado.

No es posible detallar en esta nota todos los aspectos relacionados con el análisis de los resultados cuantitativos obtenidos por medio de cada uno de los cómputos que deben realizarse luego de la codificación, pero puede señalarse que la afectividad, los aspectos emocionales, la impulsividad, etc. van a encontrarse, entre otros factores, relacionados principalmente con el determinante de color cromático puro (C), el determinante movimiento inanimado (m); la presencia de angustia va a estar relacionada con la presencia del determinante de claroscuro tridimensional (K), que la capacidad para el control de los impulsos va a observarse en la presencia del determinante forma (F); y que la presencia del determinante de textura (c) va a participar en información sobre las modalidades de relación del sujeto, al tiempo que contenidos como los humanos completos (H) podrán dar cuenta de la capacidad de empatía, interés por el semejante, etc.

Esta breve descripción no puede abarcar todas las variables que deben analizarse hasta obtener un perfil sobre la personalidad de un sujeto, pero aquellos lectores que no conocen en profundidad esta técnica de psicodiagnóstico podrán tener una idea acerca del procedimiento del análisis, el cual no consiste en la simple interpretación del contenido simbólico de cada una de las respuestas dadas a las láminas. Todo lo enunciado respecto de una lámina y que se encuentre conformado por una localización, un determinante y un contenido es una respuesta válida.

A esta altura el lector ya habrá advertido que gran parte de las preguntas que se expresan en los puntos de peritación bien podrían tener una primera respuesta por medio de los resultados obtenidos en esta técnica. Pero un proceso psicodiagnóstico y una pericia psicológica son más que eso. Para emitir su dictamen el perito fundará sus conclusiones en toda una batería de técnicas que incluirá la evaluación de la semiología, las entrevistas propiamente dichas, y las técnicas psicométricas y proyectivas que, con una coherencia intra e intertest y considerando las recurrencias y convergencias que se evidencien, le revelarán los datos necesarios para contestar a los puntos de pericia que le hayan sido requeridos.

Entre las otras técnicas que se administrarán, seguramente pueden mencionarse los tests proyectivos gráficos, el Test de Relaciones Objetales de H. Phillipson y el MMPI-2. Probablemente este será el contenido de una próxima entrada.

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Ángeles Rawson: Sobre Una Frase Enigmática

En una entrada anterior se hizo referencia a las reacciones de los familiares de la víctima y a lo que se observaba como un discurso desafectivizado y teórico en oposición a lo que para cualquier espectador hubiera sido lo esperable: las manifestaciones de angustia y los deseos de venganza sobre el autor del homicidio.

Así es que sorprendió escuchar la enigmática frase “…ningún ser humano es menos importante que el peor acto que haya realizado…” respecto del homicida apenas se había conocido la noticia del hallazgo del cuerpo de su hija y presumiéndose que se había tratado de una violación seguida de muerte.

Si bien la praxis psicoanalítica indica que no es posible analizar ni interpretar el discurso de un sujeto fuera de un espacio transferencial porque lo que interesa al psicoanálisis no es un sujeto que anda por la calle y habla frente a una cámara de TV a pocos minutos de encontrarse con un trauma, ello no significa que algunas manifestaciones que sólo pueden atribuirse a lo inconsciente deban pasar desapercibidas o degradar su valor hasta convertirse en una simple equivocación que no debe importar a nadie que la escuche.

Tal vez la fría y distante declaración de la madre de la joven ante las cámaras de TV, y que ha logrado irritar a más de uno de los televidentes, no sea otra cosa que la única reacción que resultó posible poner en palabras, mientras que las otras, las más esperadas, deseadas y comprensibles para el espectador no pudieron alcanzar su expresión.

Así es que tal vez no sea casual que la frase utilizada pertenezca a una película “Dead Man Walking” (1995) cuyo argumento se encuentra referido a un condenado a muerte por haber cometido la violación y el homicidio de una joven, y que es asistido hasta el momento de su ejecución por una monja que pronuncia la frase “…every person is worth more than their worst act…” para explicar los motivos para realizar esta tarea.

Probablemente tampoco sea casual que el “menos” haya sido sustituido dos veces por un “más” y posteriormente corregido: “…ningún ser humano es más, más, (…) es menos importante que el peor acto que haya realizado…”, lapsus que nos remite a la posibilidad de que en ese momento hubiera surgido una diferencia entre lo que se quería decir y lo que en ese momento se deseaba.

Es imposible llegar a saber, con una mediana certeza, qué otra cosa ha querido decir esa frase más allá de lo que dice, pero a pesar de ello, podemos considerar la hipótesis de que, tal vez, esas mismas emociones que se hubieran considerado “normales” en semejantes circunstancias, probablemente hayan estado tan presentes en ella como en cualquier otro humano.

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Ángeles Rawson: Sobre El Posible Homicida – Parte II

En la primera parte de esta nota se ha señalado que la conclusión más rápida y simple a la que puede arribarse con respecto a la estructura de personalidad del autor del crimen es que sólo un psicópata puede haber sido capaz de cometer un ataque tan brutal.

Estas conclusiones se derivan del análisis de la conducta atribuida al autor del hecho, la cual ha incluido golpes, maniobras de asfixia, estrangulamiento manual y por medio de un lazo, colocación de una bolsa plástica en la cabeza y la inserción del cuerpo de la víctima en una bolsa para luego deshacerse del mismo en un container de residuos, produciéndose finalmente la muerte de la joven como consecuencia de la compactación en uno de los camiones de recolección o en la planta de procesamiento del CEAMSE.

En este punto creo que es importante evitar cerrar sin más trámite las posibilidades diagnósticas concluyendo que sólo un psicópata puede cometer un hecho tan cruel y aberrante porque, en la medida en que los diagnósticos se emiten de una forma tan lineal como automática, también se obtura con una etiqueta aquello que todavía no puede saberse y, en el lugar de la transitoria incertidumbre, se pone una respuesta absoluta que puede impedir llegar a una verdad que sólo puede aparecer tolerando una espera.

Muchas preguntas sobre el accionar del autor del crimen todavía no han sido respondidas, y la pregunta sobre su perfil de personalidad no es una excepción.

La supuesta frialdad psicopática atribuida a la personalidad del homicida para librarse del cuerpo contrasta con tantos intentos fallidos de acabar con la vida de la joven, quien finalmente encontró la muerte como consecuencia de las lesiones que le produjo un mecanismo de compactación.

Al supuesto psicópata no le alcanzaron las manos, ni los golpes, ni las cuerdas. Tal parece que en el lugar de la certeza del asesino que no se detiene al matar apareció la duda, la falta de decisión, la confusión, la ineficiencia. Ni siquiera parece haber sido eficiente al querer controlar a una chica de 16 años y 50 Kg de peso. Terminó lleno de lesiones.

El supuesto psicópata, de una u otra forma, terminó diciendo cosas que probablemente no quería decir y exhibió, sin que nadie se lo hubiera pedido hasta el momento, lesiones que al ser evaluadas por los médicos resultaron siendo señaladas como heridas producidas por una víctima tratando de defenderse.

El supuesto psicópata también parece haber caído en importantes contradicciones y, si mintió, parece haberlo hecho sin mostrar la más mínima habilidad para evadirse durante su declaración testimonial.

Interrogantes que esperan una respuesta, de la misma manera que los posibles diagnósticos de los que solamente se podrá tener alguna certeza cuando ese sujeto hable y cuando las pericias sean realizadas.

Por ahora habrá que tolerar el hueco de no saberlo todo. Pero vamos sabiendo algo.

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Ángeles Rawson: Sobre El Posible Homicida – Parte I

De la misma forma que en la nota anterior resulta importante destacar que todo lo expuesto en el contenido de esta publicación se encuentra basado en la información y en los trascendidos periodísticos de los últimos días y que, por lo tanto, todo nuevo dato proveniente de las actuaciones o de los medios puede determinar una modificación sustancial del análisis del caso.

Así es que se llegó a conocer el resultado de las pruebas de ADN, las cuales indicaron la presencia de material genético del encargado del edificio en una de las uñas de la mano derecha de la víctima. Se mencionó también la existencia de lesiones paragenitales, indicadores de asfixia y estrangulamiento, tanto en forma manual como por medio de un lazo.

Algunas de las lesiones que se evidencian en el presunto agresor fueron descriptas por los médicos como heridas defensivas por parte de la víctima y otras de ellas fueron consideradas como autoinflingidas.

Aquellos lectores que no hayan seguido la información sobre el caso podrán encontrar lo más relevante sobre estos hallazgos en el link.

Si bien se desconoce todavía el móvil del homicidio, tal como se indicó en la publicación anterior, la motivación sexual y un intento de abuso o violación es una de las posibilidades que se consideran en la investigación.

También como se señaló en aquella publicación, cabe reiterar que no considero como una primera hipótesis la de pensar al encargado del edificio como un violador serial al acecho y preparado para cazar a la víctima de 16 años en el hall del edificio, para luego llevarla a un sótano u otro lugar que pudiera proporcionarle la privacidad necesaria para cometer un salvaje intento de violación, golpearla, asfixiarla, estrangularla de diferentes maneras, para luego deshacerse del cuerpo en un container de residuos.

Ello equivaldría a considerar un sujeto con una perversión en la que los aspectos sádicos se encontrarían en primer plano, ya que la maniobra implementada para asfixiarla y los diferentes y sucesivos medios utilizados para estrangular a la joven no habrían logrado, en ningún caso, llegar a la finalidad de producir su muerte sino que se habría limitado a producir su sufrimiento.

En tal caso estaríamos hablando de un violador sádico que habría buscado el cumplimiento de un ritual para procurarse una oscura satisfacción por medio del sometimiento y el padecimiento producido en otro, ya que las lesiones descriptas exceden las que pueden considerarse como un medio de intimidación que busca lograr el control de la víctima y eliminar su resistencia.

Pero en este ritual nada hubiera sido accidental, probablemente ni siquiera el lugar, ni el día o la hora del hecho hubiera sido casual. Los detalles habrían sido previstos, las cuerdas, los nudos, las palabras y, posiblemente, hasta la ropa. Todo hubiera sido parte de una fantasía inicial o, tal vez, de un perfeccionamiento progresivo en busca de un máximo de satisfacción.

Nada es imposible, pero no creo que sea lo más probable que el autor del hecho presente tales características.

Conforme contemos con nueva información sobre el caso será posible, tal vez, considerar otras posibilidades respecto de la personalidad del agresor, posibilidades que van más allá de la rápida y simple conclusión de que se trata de un psicópata capaz de accionar con la frialdad necesaria para cometer un crimen atroz, deshacerse del cuerpo como un deshecho y tratar de encubrir las lesiones recibidas como consecuencia de la defensa de su víctima.

Muchas preguntas aún no tienen respuesta, y los detalles que faltan pueden ser determinantes a la hora de establecer un perfil de personalidad del homicida. Seguiremos esperando.

Lic. Germán G. De Stéfano

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Ángeles Rawson: Algunas Consideraciones Sobre El Caso

En primer lugar resulta importante señalar que todo lo que se considera en esta nota se encuentra basado en la información periodística disponible y en un informe de prensa emitido por la fiscalía, ya que hasta el momento el único imputado se ha negado a prestar declaración indagatoria. Así es que cualquier información posterior podrá producir variaciones en la lectura del caso, de manera que todo lo que pueda señalarse sólo tiene un carácter preliminar y sólo puede plantearse como una de las hipótesis posibles.

Ante la posibilidad de que los lectores no conozcan las particularidades del caso, en este link encontrarán una cronología de la evolución de las investigaciones.

Si bien al momento de publicación de esta nota se encuentra detenido el encargado del edificio de la calle Ravignani en el que residía la víctima Ángeles Rawson, desde el día del hallazgo del cuerpo de la joven en una planta del CEAMSE los medios se vieron inundados de diferentes versiones, las cuales comenzaron refiriéndose a un hecho de violación y estrangulamiento por medio de un lazo por parte de un desconocido que había interceptado a la víctima en el trayecto que va desde el campo de deportes de su colegio hasta su domicilio, habiendo sido colocada luego del homicidio en una bolsa para aparecer finalmente en una planta de procesamiento de residuos.

La versión sugería la participación de un violador de características sádicas que había llevado a la víctima a una muerte que implicaba un gran sufrimiento, para terminar siendo tratada como un objeto de desecho cuyo destino final era el de un container de residuos, el camión recolector de los mismos o la planta de reciclaje del CEAMSE.

Más adelante pudo verse que las grabaciones de las cámaras de seguridad ubicadas en el trayecto de la joven registraban su paso a metros de su domicilio y por lo tanto las investigaciones comenzaron a centrarse en el entorno de la víctima. Llamaron la atención las reacciones de algunos familiares y los discursos desafectivizados y el exceso de exposición ante las cámaras generaron una casi inmediata sospecha sobre el padrastro de la adolescente a pesar de algunas opiniones de profesionales que en los medios alertaban sobre la prudencia que se requería para emitir cualquier conclusión sobre las reacciones que se habían evidenciado.

Tal vez hoy todos concordamos que este es un punto en el que hay que evitar las conclusiones súbitas, porque cualquiera que se vea expuesto a una vivencia traumática como la pérdida de un hijo como consecuencia de un hecho de semejante violencia puede producir reacciones que abarcan toda la gama que va desde el estupor, la indiferencia los estados disociativos e inclusive cuadros de agitación y violencia, etc.

Probablemente resulte difícil para el espectador considerar una reacción tan distinta de la que, socialmente, se supone debe aparecer en un sujeto que atraviesa una situación como la que nos ocupa, especialmente cuando se evidencia un relato casi “teórico”, desafectivizado, en lugar del esperable tumulto de emociones con crisis de llanto, angustia, gritos y violencia, junto a un deseo de venganza sobre el autor del crimen.

Pero estas reacciones que se observan con menor frecuencia son en realidad igualmente legítimas aun cuando confronten al espectador con que la única respuesta posible no es aquella proveniente de la analogía con nuestro propio Yo.

En este sentido ya Freud en la Metapsicología habla de que la comprensión de lo igual se encuentra referida al Narcisismo en el punto de que encuentra su origen en el atribuir a todos nuestras mismas características, y de la misma forma que hacían los primitivos con las plantas, los animales y hasta con los objetos inanimados, constituyendo el animismo propio de los pueblos primitivos. Si bien hoy esta tendencia narcisista a la identificación sólo persiste en relación a lo más próximo a nosotros que es lo otro humano, puede verse que en ciertas ocasiones esta suposición de igualdad se quiebra cuando en situaciones extremas observamos respuestas que muestran una menor semejanza con las que desde nuestro yo suponemos normal y esperable en una cultura determinada.

La detención del encargado del edificio como supuesto autor del hecho, la información disponible sobre la autopsia según la cual no hubo violación ni estrangulamiento, sino que el deceso de la víctima se produjo como consecuencia del aplastamiento del cuerpo por los mecanismos de compactación de residuos, hicieron que ya no se consideraran las mismas características que se habían supuesto inicialmente respecto del homicida.

Si bien se desconoce aún el móvil del crimen, creo importante señalar que me resulta difícil considerar como primera opción entre las hipótesis posibles que se trató de un encargado agazapado y al acecho de una víctima, esperando el momento para el sorpresivo y brutal ataque homicida.

En algunas publicaciones se indica que el móvil del homicidio puede haber sido un intento de violación o de abuso sexual que resultó fallido como consecuencia de la resistencia de la víctima. En tal caso resultaría importante tener en cuenta algunas cuestiones con respecto al posible victimario.

En los distintos medios se ha indicado en forma reiterada que muchos delincuentes sexuales se muestran con una gran adaptación que coexiste con otros comportamientos propios de una perversión sexual y sin generar conflicto alguno en el yo del sujeto, y creo que es importante tener presente que estas características se encuentran principalmente referidas a aquellos que recurren a la seducción y al engaño, desempeñándose por lo general en los ámbitos que permiten un acceso facilitado a las víctimas que resultan de su preferencia.

Por el contrario, los violentos e impulsivos suelen tener una historia de violencia, y, aquellos sádicos para los que el cumplimiento de un ritual es condición necesaria para la satisfacción, nada es librado al azar debido a que cada detalle forma parte de una fantasía que debe ser puesta en acto: las cuerdas, los nudos que usará, la escena, y cada detalle deben ser planificados aunque siempre surja una diferencia entre la fantasía y la satisfacción lograda.

Las investigaciones, la evidencia, la posible declaración del imputado seguramente proporcionarán en los próximos días nuevos elementos capaces de llegar a una verdad posible sobre el horror. Hay que esperar.

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Accidentes De Trabajo: Psicodiagnóstico y Daño Psíquico

En los casos de accidentes laborales es frecuente observar la aparición de trastornos mentales como consecuencia de los mismos. Frecuentemente se trata de trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo que pueden ser más o menos graves de acuerdo a la experiencia vivida y a las secuelas físicas permanentes o transitorias con las que se confronta la víctima.
Si bien en muchos casos los trastornos sobrevinientes no se encuentran vinculados a una experiencia traumática como suele suceder con los accidentes de tránsito, los estados de preocupación, estados depresivos, temores vinculados con la posibilidad de recuperación, sufrir otros accidentes, etc. determinan un grado de incapacidad que no debe dejar de considerarse.
Por estos motivos siempre es conveniente una evaluación completa del estado psíquico de la víctima, arribando a un diagnóstico en el que se establezca la relación de causalidad del trastorno existente con el hecho del accidente y el grado de incapacidad que se derive del cuadro diagnosticado.
Con respecto a esta evaluación, es importante incluir no sólo el Baremo de las ART, en el caso de que su utilización sea exigida, sino también el que mejor considere el trastorno mental que se manifiesta en el examinado. La buena praxis del profesional, la objetividad, y un estudio debidamente fundado implica la utilización de los medios más adecuados al caso en particular, más allá de la conveniencia y pretensiones de las aseguradoras. En este sentido, el profesional no debe perder de vista la finalidad de la evaluación que realiza, ya sea un preinforme, una pericia, o un estudio complementario de una pericia médica: su función es, siempre, la de aportar a la causa los elementos relacionados con su especialidad que ayuden a conocer una verdad real y no únicamente una verdad de tecnicismos.

Lic. Germán De Stéfano

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Sindrome de Autoencierro o Hikikomori

Entrevista Radial a la Lic. Cintia Amor FM La Boca

Docente Universidad Kennedy y Universidad Maimónides

Hikikomori (en japonés ひきこもり o 引き篭り) significa en una traducción al castellano aislamiento, reclusión. Se trata de adolescentes y jóvenes adultos que se ven abrumados por la sociedad y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con aislamiento social.

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Chicos Violentos – Tercera Parte

Audio del programa “Dialogando” con la conducción del Dr. Ricardo Dealecsandris. Invitadas: Dra. Amelia Haydée Imbriano; Decana del Dto. de Psicología, Psicología Social y Psicoanálisis de la Universidad Kennedy; Directora de la Maestría en Psicología; consultora y directora de investigaciones en universidades americanas y europeas.

Dra. Paula Winkler: Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, Magister en Ciencias de la Comunicación; es profesora e integra grupos multidisciplinarios de investigación de temas sociales en la Universidad Kennedy.

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Chicos Violentos – Segunda Parte

Audio del programa “Dialogando” con la conducción del Dr. Ricardo Dealecsandris. Invitadas: Dra. Amelia Haydée Imbriano; Decana del Dto. de Psicología, Psicología Social y Psicoanálisis de la Universidad Kennedy; Directora de la Maestría en Psicología; consultora y directora de investigaciones en universidades americanas y europeas. Dra. Paula Winkler: Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, Magister en Ciencias de la Comunicación; es profesora e integra grupos multidisciplinarios de investigación de temas sociales en la Universidad Kennedy.

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Chicos Violentos – Primera Parte

Audio del programa “Dialogando” con la conducción del Dr. Ricardo Dealecsandris.
Invitadas:
Dra. Amelia Haydée Imbriano; Decana del Dto. de Psicología, Psicología Social y Psicoanálisis de la Universidad Kennedy; Directora de la Maestría en Psicología; consultora y directora de investigaciones en universidades americanas y europeas.

Dra. Paula Winkler: Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, Magister en Ciencias de la Comunicación; es profesora e integra grupos multidisciplinarios de investigación de temas sociales en la Universidad Kennedy.

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¿Por Qué Matan Los Niños?

Entrevista Radial Con Alejandro Fantino
La Lic. Agostina Ilari Bonfico ha mantenido una entrevista radial sobre la publicación “Por qué matan los niños? (Imbriano, Amelia, Ilari Bonfico, Agostina y Winkler, P. Letra Viva. 2011). En la misma se transfieren los resultados de una investigación llevada a cabo en Universidad Kennedy.

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Villa Freud: Un Barrio No Oficial

villa freud

Villa Freud es la denominación informal para referirse a una zona dentro del barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires.

Es un barrio “no oficial” que comprende un pequeño sector del barrio de Palermo, y está ubicado en la zona que rodea la Plaza Güemes, conocida también como “Plaza Guadalupe”, entre las calles Honduras, Av. Scalabrini Ortiz, Av. Santa Fé y Av. Coronel Díaz.Esta zona fue el epicentro, desde el año 1960 en adelante, de un gran número de residentes relacionados con el ejercicio de la Psicología, lo que dio origen al mote de “Palermo Sensible” o “Villa Freud” para referirse a este lugar.

Un lugar tipico es el cafe-restaurant Sigi, que se caracteriza por esa famosa caricatura del perfil de Freud que es al mismo tiempo un desnudo femenino, en las inmediaciones de la Plaza Güemes.

El Dictamen Pericial: ¿Cómo Presentarlo?

En 1998 se produjeron algunas modificaciones en la normativa para la inscripción de peritos de las diferentes especialidades en la Pcia. De Buenos Aires. Entre ellas, se implementó el curso obligatorio de Práctica Procesal previo a la inscripción en los Departamentos Judiciales.

Este curso, dictado por jueces y abogados del Poder Judicial contribuyó a que los profesionales auxiliares de la justicia contáramos con los recursos necesarios para una adecuada actuación en las causas en las que habíamos sido designados.

Antes de ello, la opción más inmediata era la de tratar de despejar cualquier duda en las mesas de entrada o buscando asesoramiento con algún abogado conocido pero, aun así, algunos errores podían perjudicar notablemente nuestra actuación en un expediente o, por lo menos, producir desprolijidades.

Entre tantos temas, la correcta confección de los escritos es uno de los elementos que debemos tener en cuenta en el momento de presentar una pericia o cualquier otro escrito en una causa.

El art. 118 del CPCC establece que debe existir un encabezado con su objeto como titular, el nombre, el domicilio constituido, la enunciación precisa de la carátula del expediente, los registros fiscales y previsionales. Esto se amplía con la Acordada 2514/93 que establece que debe ser impreso en papel A4, espaciado doble, 30 líneas por carilla, escrito de ambos lados, con un margen izquierdo de 5 cm., derecho de 1,5 cm., superior de 5 cm., e inferior de 2 cm.

El art 120 establece que cada escrito debe ser presentado con copias para las partes, y los peritos también podemos pedir una copia del ofrecimiento de prueba.

La sanción para la omisión de las copias es severa, y por ello el perito debe tener presente que si esta omisión no es subsanada al día siguiente, la pericia se va a tener por no presentada y se va a devolver al profesional sin intimación alguna.

A pesar de ello, la jurisprudencia trata de mitigar esta sanción y por lo general se intima al perito a cumplir con el art. 120 pero también, por lo general, va a quedar notificado por nota de esta intimación, de manera que si no concurre con frecuencia al juzgado para mantenerse informado de las actuaciones, cuando tome conocimiento de la intimación probablemente ya sea tarde.

En el caso de las pericias psicológicas y en relación a las técnicas gráficas que se hayan administrado, es importante tener en cuenta que el perito puede pedir que se lo exima de acompañar copia de las mismas por ser de copia dificultosa en los términos del art 121.

También en relación a las técnicas que se hayan administrado, el perito podrá pedir la reserva del instrumento acompañando una copia de resguardo para que pueda ordenarse el desglose del original a efectos de reservarlo en caja de seguridad del juzgado.

Son estos algunos detalles que hacen a la buena praxis de un perito y cuya omisión puede producir importantes perjuicios para todos.

Lic. Germán G. De Stéfano

Bibliografía:

CPCC

Acordada 2728

Curso Práctica Procesal (1998) Suprema Corte de Justicia, a cargo del Dr. Carlos Lami, Presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Depto. Judicial de San Martín

https://sites.google.com/site/psicologiaforenseargentina/

Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported. Para ver una copia de esta licencia, visita

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Pedido de Explicaciones – Impugnación – Nulidad de la Pericia Psicológica

Una vez que el perito ha presentado su dictamen en el expediente, de oficio o a petición de parte el juez podrá ordenar que proporcione las explicaciones que considere necesarias.
Si bien el CPCC de la Pcia. De Buenos Aires no considera la posibilidad de impugnación, en el CPN el dictamen puede ser impugnado si el mismo no posee valor probatorio alguno.
La nulidad de la pericia se va a producir cuando, entre otros motivos, el dictamen no contenga una adecuada explicación de las operaciones técnicas realizadas y de los principios científicos en los que se fundan sus conclusiones.
En todos los casos debe tenerse presente que la mera discrepancia resulta insuficiente para hacer caer la fuerza probatoria de un dictamen pericial.
Con gran frecuencia puede verse en los expedientes que, ante un dictamen que resulta desfavorable, las partes formulan observaciones a las pericias y si bien esto es lógico y comprensible en el sentido de que las partes afectadas por tales resultados desean librarse de una prueba capaz de incidir significativamente en el monto de condena; y la buena praxis de los abogados implica defender los intereses de sus clientes, la constante es encontrar observaciones “genéricas” que por lo general revelan la ausencia de un profundo análisis del contenido de la pericia en cuestión.
El resultado es que casi la totalidad de estas observaciones son contestadas con gran facilidad por los peritos, convirtiéndose en un acto de mero trámite que, mientras sea cumplido dentro de los plazos procesales, conducirá a un “téngase presente” y finalmente no se producirá ninguna variación en el monto de indemnización por el rubro al momento de dictarse la sentencia.
Si bien no puede tenerse la certeza de que las observaciones derivadas de un adecuado análisis de la pericia vayan a proporcionar a la parte el resultado deseado, lo cierto es que cuando la formulación de cuestionamientos es efectuada con un apropiado asesoramiento técnico, muchas veces conduce a una modificación de los valores de incapacidad y/o costos de tratamiento, e inclusive puede ser determinante para que se resuelva designar a un nuevo perito.
La elaboración de un pedido de explicaciones constituye una tarea tan técnica como artesanal, muchas veces más compleja que la misma pericia, ya que implica un análisis de todo el proceso por medio del cual el perito designado arribó a sus conclusiones, como así también del diagnóstico, sus fundamentos, las técnicas de psicodiagnóstico que lo respaldan y le proporcionan la debida objetividad, la forma en que esas técnicas fueron administradas y evaluadas, las consideraciones relativas a la gravedad del cuadro clínico y el tratamiento que ha sido indicado, etc.
Cuántas veces a lo largo de los años los psicólogos hemos encontrado pedidos de explicaciones plagados de citas de conocidos textos de conceptos psicológicos de gran circulación en el medio judicial como el de Hernán Daray. La tarea de contestar el traslado de los mismos no representa gran dificultad, a veces casi podemos adivinar cada uno de los cuestionamientos posibles. Pero la psicología, la psicopatología y el psicodiagnóstico son mucho más que eso. Seguramente disponer de todos los recursos puede ser decisivo.
Lic. Germán De Stéfano

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Psicodiagnóstico y Pericia Médica

Cuando en una demanda se ofrece una prueba pericial médica que incluye puntos de peritación que buscan determinar la existencia de un daño psíquico en la víctima como consecuencia del hecho que ha dado origen al juicio, debe tenerse en cuenta que el especialista designado tendrá que solicitar la realización de un psicodiagnóstico como estudio complementario, para luego presentar su dictamen en la causa.
Este psicodiagnóstico, realizado por un profesional de la psicología, deberá ser administrado y evaluado con el mismo rigor técnico y detalle que una pericia psicológica y las conclusiones deberán encontrarse adecuadamente fundadas en los resultados parciales obtenidos a lo largo del proceso. La existencia de una única pericia en autos y la actuación del psicólogo como profesional ubicado por fuera del proceso determinan especiales cuidados en la tarea a realizar, ya que nunca debe perderse de vista el sentido y la finalidad del examen que se le requiere.
Dentro de lo posible, el psicólogo tratará de anticiparse a las posibles preguntas que se formularán al perito médico designado en el momento de los pedidos de explicaciones, ya que debe tenerse en cuenta que es de gran importancia proporcionar al médico un informe final que no sólo le proporcione un diagnóstico y un valor de incapacidad, sino también los recursos para responder a las habituales preguntas de los letrados. De otra manera, el perito designado podrá encontrarse con serias dificultades al responder sobre estudios realizados por otro profesional, quien por no haber sido designado en las actuaciones, tampoco podrá responder por sí mismo a ningún cuestionamiento.
Muchas veces estos estudios son realizados en hospitales públicos, donde no suelen encontrarse profesionales con experiencia en el ámbito de la psicología forense y donde, además, los instrumentos diagnósticos y el tiempo dedicado a la tarea son escasos. Frecuentemente el informe constará únicamente de una evaluación clínica realizada por medio de una breve entrevista y no habrá una evaluación de incapacidad. El Servicio de Salud Mental y el Hospital cumplirán con la formalidad de la tarea que se le ha encomendado, pero el resultado será un punto débil donde seguramente podrá atacarse el dictamen del perito designado con los consecuentes riesgos. Si bien la “garantía de credibilidad” proporcionada por los sellos oficiales otorga cierta consistencia, un pedido de explicaciones formulado con un asesoramiento profesional puede comprometer seriamente el valor de los procedimientos y conclusiones. Por otro lado, la importante demora hasta la evaluación no solo resulta antieconómica desde el punto de vista del proceso judicial en curso, sino también en la posible disminución de la gravedad del cuadro clínico que presenta la víctima.
Aun en los casos en que se solicita la designación de un perito médico legista, o se solicita un perito médico traumatólogo y un psiquiatra, siempre es aconsejable el ofrecimiento de prueba pericial psicológica. Las características propias del proceso psicoadiagnóstico, la objetivación de las conclusiones mediante la administración y evaluación de técnicas con aspectos psicométricos y proyectivos, harán posible que elementos diagnósticos que pueden pasar inadvertidos durante la observación y la evaluación clínica propias del examen médico cobren un valor de importancia en el momento de corresponder el cuadro clínico con los valores de incapacidad considerados en los baremos.


Lic. Germán De Stéfano

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Psicodiagnósticos Para Informes Prejudiciales y Estudios Complementarios

La evaluación standard para informes prejudiciales o estudios complementarios de pericias médicas en causas por accidentes, mala praxis, etc. consta de las siguientes técnicas de diagnóstico, las cuales son analizadas en forma individual, arribando a las correspondientes conclusiones; y luego integradas en el capítulo sobre Consideraciones Psicológico-Legales del informe:
a- Evaluación Semiológica: Se realiza la evaluación clínica de las funciones psíquicas, signos y síntomas observables en el examinado.
b- Evaluación Psicoclínica: Consiste en el diagnóstico realizado por medio de las clasificaciones internacionales DSM III-R y DSM IV de la American Psychiatric Association.
c- Entrevista Diagnóstica: Técnica semidirigida durante la cual re realizan las evaluaciones anteriores, al tiempo que se obtienen los datos de importancia clínica para el proceso diagnóstico.
d- Test Guestáltico Visomotor – L. Bender: Incluye una evaluación cuantitativa, por medio de la Escala De Psicopatología de la Adaptación Hutt que constituye el aspecto psicométrico de la prueba, y una evaluación cualitativa en la que se evalúan los aspectos proyectivos de la misma.
e- Test H.T.P.: Técnica proyectiva cuyo análisis revela importantes elementos diagnósticos.
f- Test De Una Persona Bajo La Lluvia: Técnica proyectiva con un elevado poder diagnóstico en el caso de patologías vinculadas a vivencias de carácter traumático.
g- Pruebas De Simulación: Incluye la evaluación de signos de simulación y disimulación durante el examen, proporcionando una consistencia aun mayor a las conclusiones diagnósticas obtenidas como resultado del proceso.
De esta manera se llegará a una conclusión diagnóstica que establecerá la relación de causalidad entre el tratorno existente y el evento motivo de litis; como así también a una evaluación del grado de incapacidad y a un tratamiento sugerido para el caso particular de la víctima; estableciendo también la evaluación de la estructura clínica de base y evitando posibles cuestionamientos a las conclusiones del informe originados en su omisión

Lic. Germán De Stéfano

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Importancia De La Supervisión en Psicología Forense

Tal como sucede en el área de la psicología clínica, el ejercicio profesional en el ámbito forense requiere, por lo general, de supervisiones a lo largo del proceso de peritación, especialmente en el caso de los psicólogos que se inician en la actividad como peritos designados de oficio, previa inscripción anual en las Cámaras de Apelaciones.
Una adecuada tarea pericial incluye el estudio del caso, la selección de las técnicas de psicodiagnóstico que se administrarán, la confección del informe y la contestación a los pedidos de explicaciones de los letrados, siendo de suma importancia el adecuado cumplimiento de cada uno de los pasos del proceso para poder arribar a un dictamen debidamente fundado.
La supervisión y asesoramiento podrá realizarse a través de todo el proceso o limitarse a los aspectos que representen mayor complejidad, procurando de esta manera evitar no sólo casos de mala praxis sino también la posibilidad de que un dictamen inconsistente resulte en la devolución del informe al profesional y la designación de un nuevo perito luego de la contestación a los pedidos de explicaciones que se formulen.
Los breves plazos establecidos para contestar un pedido de explicaciones determinan que el perito debe tener siempre presente, desde el inicio de su tarea, las posibles preguntas que se le formularán, y que el sustento de las respuestas que proporcione en la oportunidad debería poder encontrarse en su actuación a lo largo del proceso.
Tratar de anticipar posibles preguntas y cuestionamientos es una estrategia que, aún cuando no sea infalible en tanto podrán aparecer imprevistos, ahorrará al perito tiempo y complicaciones, en la medida en que contará con los recursos para dar cuenta de las conclusiones a las que ha arribado en su dictamen y proporcionar respuestas que den una consistencia aún mayor al mismo.
Evitar errores y omisiones a lo largo del proceso de evaluación, considerar los cuestionamientos que se formulan habitualmente, confeccionar un informe que no sólo incluya términos técnicos sino también descriptivos y comprensibles para las partes, hace a la buena praxis y a la esencia de asesorar adecuadamente sobre los puntos de pericia requeridos en una causa y para lo cual se nos ha convocado.

Trastornos De Ansiedad

al como se señaló al tratar el Trastorno Por Estrés Postraumático, los Trastornos de Ansiedad se presentan frecuentemente como secuela en las víctimas de accidentes de tránsito y constituyen el denominado “daño psíquico” en tanto determinan una incapacidad sobreviniente que puede ser, según el caso particular, permanente o transitoria.
Es imprescindible poder realizar adecuadamente un diagnóstico diferencial entre los diversos trastornos a efectos de determinar el grado de incidencia del cuadro clínico en el examinado, no sólo en cuanto a la sintomatología, sino también en lo que refiere a la gravedad, el curso, tratamiento y posibilidades de remisión. De esta manera se podrá evaluar el grado de incapacidad, y el carácter de “parcial y permanente” de la misma.
De acuerdo al Manual de Diagnóstico y Estadística DSM IV los Trastornos de Ansiedad comprenden los trastornos de angustia sin agorafobia, trastorno de angustia con agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno de angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de ansiedad inducido por sustancias y trastorno de ansiedad no especificado.
La crisis de angustia (panic attack) se caracteriza por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañados habitualmente de sensación de muerte inminente. Durante estas crisis también aparecen síntomas como falta de aliento, palpitaciones, opresión o malestar torácico, sensación de atragantamiento o asfixia y miedo a «volverse loco» o perder el control. La agorafobia se caracteriza por la aparición de ansiedad o comportamiento de evitación en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso), o bien donde sea imposible encontrar ayuda en el caso de que aparezca en ese momento una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia.
El trastorno de angustia sin agorafobia se caracteriza por crisis de angustia recidivantes e inesperadas que causan un estado de permanente preocupación al paciente.
El trastorno de angustia con agorafobia se caracteriza por crisis de angustia y agorafobia de carácter recidivante e inesperado.
La agorafobia sin historia de trastorno de angustia se caracteriza por la presencia de agorafobia y síntomas similares a la angustia en un individuo sin antecedentes de crisis de angustia inesperadas.
La fobia específica se caracteriza por la presencia de ansiedad clínicamente significativa como respuesta a la exposición a situaciones u objetos específicos temidos, lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación.
La fobia social se caracteriza por la presencia de ansiedad clínicamente significativa como respuesta a ciertas situaciones sociales o actuaciones en público del propio individuo, lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación.
El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por obsesiones (que causan ansiedad y malestar significativos) y/o compulsiones (cuyo propósito es neutralizar dicha ansiedad).
El trastorno por estrés postraumático se caracteriza por la re-experimentación de acontecimientos altamente traumáticos, síntomas debidos al aumento de la activación (arousal) y comportamiento de evitación de los estímulos relacionados con el trauma.
El trastorno por estrés agudo se caracteriza por síntomas parecidos al trastorno por estrés postraumático que aparecen inmediatamente después de un acontecimiento altamente traumático.
El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por la presencia de ansiedad y preocupaciones de carácter excesivo y persistente durante al menos 6 meses.
El trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica se caracteriza por síntomas prominentes de ansiedad que se consideran secundarios a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad subyacente.
El trastorno de ansiedad inducido por sustancias se caracteriza por síntomas prominentes de ansiedad que se consideran secundarios a los efectos fisiológicos directos de una droga, fármaco o tóxico.
El trastorno de ansiedad no especificado incluye aquellos trastornos que se caracterizan por ansiedad o evitación fóbica prominentes, que no reúnen los criterios diagnósticos de los trastornos de ansiedad específicos ya mencionados (bien síntomas de ansiedad sobre los que se dispone de una información inadecuada o contradictoria).

¿Por Qué El Delirio?

El delirio es una “…perturbación del contenido del pensamiento, producto de un juicio desviado y tendencioso, que elabora una trama más o menos compleja, más o menos verosímil o absurda, pero siempre patológicamente errónea, y de cuya realidad el enfermo tiene una completa certeza y se mantiene irreductible en sus convicciones.”

Respecto del juicio puede señalarse que cumple su función por medio de dos etapas. La primera etapa de elaboración se realiza a través de la relación e identificación y la segunda etapa crítica se cumple por medio de la comparación y valoración.

Respecto del error patológico lo que puede decirse es que el mismo se diferencia del error normal en que es irreductible, no es alcanzado por la experiencia, ni por la demostración, ni por la persuasión.
Este error patológico se deriva de la falla de la función judicativa que se evidencia en el sujeto delirante por una comparación y valoración desviadas.

Estos conceptos, si bien tienen una gran importancia en el momento de determinar acerca de la existencia de una ideación delirante, y junto con otros conceptos vinculados con el grado de sistematización del delirio, su argumento y mecanismo de formación predominante, etc. pueden también orientar hacia un diagnóstico, no deja de tener importancia poder llegar a saber algo sobre el por qué de su contenido y argumento, aún cuando esto constituya únicamente una inquietud del examinador, y hasta pueda ser irrelevante respecto de las conclusiones periciales relativas al estado mental del imputado en el momento de los hechos que motivaron su detención.

Construcciones en Psicoanálisis (1937) es uno de los textos en los que Freud sostiene que el delirio debe su poder de convicción a un elemento de la verdad histórica que se viene a insertar en el lugar de una realidad rechazada. El delirio viene a llenar este vacío y en este sentido Lacan dirá que el delirio es una metáfora suplente. Freud dice que debe su poder al elemento de verdad histórica que han traído del pasado primigenio, de lo anterior a la represión primaria. El delirio, por un lado en el lugar de una realidad rechazada y, al mismo tiempo, dando cuenta de esa verdad primigenia.

De aquí partirá el trabajo de poder relacionar la temática delirante con la historia y llegar a saber algo acerca de la manera en que determinados acontecimientos y relaciones condujeron a la enfermedad actual y así, tal vez, poder encontrar en algún caso una explicación que traspase la frontera del diagnóstico y nos acerque a un por qué.
Lic. Germán De Stéfano

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El Perito de Oficio Desde Su Designación Hasta El Cobro De Honorarios

La finalidad de esta nota es tratar algunas cuestiones relativas a la actuación de los peritos de oficio o e lista en una causa. Todo lo que se menciona a continuación se encuentra referido al procedimiento de la Provincia de Buenos Aires y, con algunas variaciones, al de la Justicia Nacional.

Cuando un perito es designado en un expediente se lo notificará por cédula a su domicilio constituido y deberá aceptar el cargo dentro de los 3 días. Es importante que antes de hacerlo examine el expediente a efectos de verificar que no existan causas de excusación. Dentro del tercer día de haber aceptado el cargo, el perito podrá pedir un anticipo de gastos que deberá depositarse dentro del quinto día por la o las partes que se encuentren obligadas a hacerlo. No se le podrá exigir el depósito de este anticipo a la parte que tenga un beneficio de litigar sin gastos ni a quien no haya solicitado la prueba. Habitualmente va a ser la citada en garantía quien efectúe este depósito.

El perito también podrá pedir el expediente en préstamo para analizar las actuaciones durante un plazo razonable o hacerlo en el juzgado, luego de lo cual va a citar al interesado para la realización de la pericia. Si bien los plazos para la presentación del dictamen son lo suficientemente extensos (15 días en el PJN y 30 en Provincia) como para poder realizar la tarea, el perito podrá pedir una prórroga en el caso de necesitar más tiempo por causa de alguna eventualidad.

El informe pericial va a ser presentado con copia para todas las partes y se les conferirá traslado de la pericia, para lo cual van a ser notificados por cédula a la que se le adjuntará la copia del informe. Es importante señalar que los peritos no pueden firmar cédulas sino sólo hacer un proyecto y dejarlas para la firma del Secretario y su diligenciamiento. De todas formas esto es excepcional, ya que no normal y habitual es que el letrado de la actora se ocupe de realizar este trámite.

Una vez que las partes han sido notificadas, deberán contestar el traslado dentro del plazo de cinco días, y es en ese momento cuando podrán aparecer pedidos de explicaciones o impugnaciones a la pericia que se van a notificar por cédula al perito, quien deberá contestar el traslado dentro del plazo de cinco días. En este punto creo que es importante señalar que un perito no debe preocuparse por recibir observaciones a su dictamen ya que ello no constituye un indicador de que su tarea no se encuentre correctamente realizada. La buena praxis de un abogado implica defender a su cliente de una prueba que le resulte desfavorable. Frecuentemente, los pedidos de explicaciones e impugnaciones son más bien textos genéricos que pueden ser contestados con gran facilidad e incluso remitiendo al letrado a determinados párrafos del informe para que los lea con un mayor detenimiento. En muchos casos la estrategia consiste en que, debido a los breves plazos procesales (que son perentorios o fatales) el perito no logre contestar el traslado a tiempo. Es en los juicios por responsabilidad profesional (mala praxis médica) donde habitualmente las observaciones serán más elaboradas y realizadas con un asesoramiento profesional debido a que un sanatorio cuenta con muchos especialistas que pueden asistir a los abogados en la elaboración de un pedido de explicaciones. De cualquier forma, al momento de regularse los honorarios al perito también se tendrá en cuenta el trabajo de contestar las observaciones que pudieran haberse formulado.

Cumplidas estas tareas, el proceso normal seguirá su curso hasta la sentencia de primera instancia, pero también puede pasar que las partes lleguen a un acuerdo y no lo denuncien en el expediente que quedará paralizado sin llegar a una sentencia ni a una regulación de honorarios. En estos casos, y cuando el perito advierte que pasan meses sin que haya ningún movimiento en la causa, podrá presentar un escrito solicitando que se intime a las partes a manifestarse con respecto a la prosecución de las actuaciones. El juzgado ordenará que se practique la intimación y probablemente aparecerá el convenio en el expediente y se regularán los honorarios que correspondan.

Si el juicio continúa, una vez que se ha producida toda la prueba se dictará sentencia y se va a diferir la regulación de honorarios hasta que la sentencia quede firme o, como siempre sucede, hasta que haya sentencia de segunda instancia y el expediente vuelva de la Cámara.

Con esta sentencia, los abogados harán una liquidación que va a incluir tanto el monto de sentencia, intereses, gastos, etc. y sobre esta base se van a regular los honorarios a todos los profesionales cuando cualquiera de ellos solicite regulación de honorarios. Para hacerlo se utilizarán las leyes de cada profesión, pero como los psicólogos no contamos con una ley propia, se utilizará en forma proporcional la ley de honorarios de los abogados. Lo habitual es una regulación del 3 al 5% del monto de la liquidación para los peritos, pero las regulaciones normalmente serán apeladas tanto por los abogados como por los peritos y el expediente volverá a la Cámara donde probablemente todo termine quedando igual y vuelva al juzgado donde los obligados al pago realizarán el depósito. Si bien los peritos podemos interponer el recurso de apelación, se nos concederá y se elevará a la Cámara “en la forma de estilo”, no podemos fundar el recurso si no es con un abogado que nos patrocine.

Una vez realizado el depósito, solicitaremos se libre giro y cobraremos nuestros honorarios por la tarea.

Esta nota no puede abarcar todas las variables y contratiempos que podrán aparecer, todos quienes hemos actuado como peritos de oficio sabemos que muchas veces las aseguradoras podrán quebrar, otras veces habrá que ejecutar honorarios, otras veces no encontraremos a nadie a quien podamos cobrarle. A pesar de ello, en la mayoría de los casos todo llegará a su instancia final y a su efectivo cobro.

Lic. Germán G. De Stéfano

https://sites.google.com/site/psicologiaforenseargentina/

Bibliografía

CPCC

CPN

Curso Práctica Procesal (1998) Suprema Corte De Justicia De La Provincia De Buenos Aires. Docente Dr. Carlos Lami, Presidente de la Cámara De Apelaciones En Lo Civil Y Comercial Depto. Judicial de San Martín

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Epilepsias y Trastornos Mentales Transitorios Completos e Incompletos

Epilepsias y Trastornos Mentales Transitorios Completos e Incompletos

Si bien el diagnóstico de una epilepsia en cualquiera de sus formas va a ser formulado por el perito médico que haya sido designado en la causa, los psicólogos no podemos desconocer las manifestaciones clínicas de esta enfermedad, ya que en muchos casos es susceptible de determinar la aparición de los episodios denominados como trastornos mentales transitorios.

Por lo tanto es importante recordar algunos de los conceptos que habitualmente se trabajan en las asignaturas de Neurobiología, Psicofisiología y Psicopatología de las diversas universidades, y considerando especialmente las alteraciones de la conciencia y los trastornos de conducta que pueden producirse. Para cualquier información que exceda el siguiente resumen remito al lector a la bibliografía de la especialidad.

Las epilepsias pueden definirse desde una vertiente fisiológica, neurológica y psiquiátrica.

La definición fisiológica señala que se trata de una descarga en masa de un grupo de neuronas cerebrales o de su totalidad afectadas de una sincronía excesiva.

La definición neurológica señala que se trata de las manifestaciones convulsivas derivadas de esta hipersincronía o sus equivalentes.

La definición psiquiátrica o psicopatológica señala que por una parte comprende los aspectos de desestructuración de la conciencia y por otra parte los trastornos de personalidad que se observan en relación a las crisis y accidentes comiciales.

Las Crisis Generalizadas incluyen el Gran Mal y el Pequeño Mal.

Las Crisis de Gran Mal se caracterizan por un coma brutal sin pródromos, es decir que no hay auras, no hay aviso previo a la crisis y por lo tanto cuando se produce la caída existe la posibilidad de que se produzcan heridas. Le sigue una fase tónica con un aumento del tono muscular, desplazándose el tronco y cuello hacia adelante, se contraen los músculos maceteros y esto a lugar a la mordedura de la lengua. Hay apnea respiratoria, cianosis, pupilas dilatadas y los reflejos oculares están disminuidos o abolidos.

Le sigue una fase clónica que se produce por agotamiento, aparecen contracciones rítmicas seguidas de relajación muscular, las cuales constituyen las convulsiones; y a esta etapa le sigue en período de relajación, luego el sujeto se va recuperando del coma, disminuye la midriasis, reaparecen los reflejos y el sujeto despierta cansado, dolorido, con cefaleas y una amnesia total de lo ocurrido.

Las principales diferencias que aparecen con las grandes crisis histéricas, más habituales en otras épocas, son que el gran mal epiléptico no tiene aura, la caída es brutal y con posibilidad de heridas, en la epilepsia la amnesia es irreversible porque no hubo inscripción, en la histeria no se produce el relajamiento esfinteriano, no se muerden la lengua, en la histeria el enfermo trata de mantener los ojos cerrados, las pupilas reaccionan a la luz y siempre hay alguien que mira al enfermo durante el ataque.

Las Crisis de Pequeño Mal presentan manifestaciones clínicas que son las Ausencias, las Crisis Atónicas y las Mioclonías Bilaterales, que en su conjunto constituyen la Tríada de Lennox.

Las Ausencias son un breve eclipse de conciencia y se caracterizan por un comienzo y terminación bruscos. Al resolverse, el enfermo vuelve a una conciencia clara y continúa con la actividad que había suspendido, siendo esto un importante elemento para diferenciarlas de la interceptación de pensamiento, ya que en este último caso el paciente podrá hacer algo completamente diferente a lo que se encontraba realizando con anterioridad a la crisis.

Las Crisis Atónicas consisten en una supresión del tono muscular, y las Mioclonías son pequeñas sacudidas musculares, generalmente de los miembros superiores o inferiores.

Epilepsias Parciales

Son crisis siempre iguales a sí mismas con síntomas motores, sensitivos o sensoriales y no se producen importantes alteraciones de la conciencia salvo que se generalicen secundariamente.

En estos casos, las crisis comienzan como una epilepsia parcial pero luego se generalizan constituyendo el prototipo de la epilepsia psicopatológica ya que se producen trastornos profundos de la conciencia, actos automáticos y liberación de automatismos psicomotores.

Los fenómenos de la crisis parcial constituyen auras y al generalizarse pueden dar como resultado una crisis idéntica a la de gran mal o dar lugar a la aparición de equivalentes.

Las auras pueden ser vegetativas con dolores epigástricos, sintomatología vasomotriz con accesos de calor, frío, etc.; pueden ser sensoriales, como son las visuales con luces de colores, manchas, estrellas, relámpagos, visión de animales, etc.; pueden ser auditivas con ruidos, voces, zumbidos; pueden ser olfativas con olores a quemado o a podrido; psíquicas con sentimientos de extrañeza, pensamiento forzado, etc.

La actividad parcial puede dar lugar a equivalentes, es decir a automatismos o crisis psicomotoras. Cuando la sintomatología se limita a la equivalencia la expresión clínica consiste en una serie de trastornos de conducta con eclipse de conciencia denominados por Penfield como Crisis Psicomotoras, quedando el término automatismo para la observación que se hace del sujeto. Estos trastornos de conducta incluyen los automatismos ambulatorios y las fugas, en las cuales el sujeto puede realizar diversos delitos como homicidios, actos exhibicionistas, agresiones sexuales, incendios, etc.

La epilepsia puede dar lugar a diversos cuadros de desestructuración de la conciencia vigil, apareciendo estados confuso-oníricos que pueden durar horas o días y que se caracterizan por ansiedad, agitación o estupor, onirismo y delirios generalmente místicos, y pudiendo constituir por lo tanto un trastorno mental transitorio completo.

Pueden aparecer estados crepusculares en los que generalmente se producen muchas experiencias delictivas ya que en ellos se producen las fugas y estados segundos con una tendencia a la realización de actos violentos como homicidios, violaciones, acompañados de fenómenos de despersonalización, alucinaciones, onirismo, etc., los que son capaces de constituir un trastorno transitorio incompleto.

Antes de concluir esta nota, creo que resulta importante mencionar que los sujetos epilépticos pueden presentar toda una gama de alteraciones que exceden lo hasta aquí enunciado. Tales son, por ejemplo, los casos relacionados con las características de la personalidad epiléptica y la consideración de un trastorno orgánico de la personalidad, como así también los cuadros psicóticos y demenciales que, de alguna manera, puedan encontrarse asociados a la enfermedad aun cuando no se encuentren originados en la misma.

Lic. Germán G. De Stéfano

Bibliografía:

Dr. Aldo Imbriano – Asignaturas Neurobiología y Psicofisiología – Universidad Kennedy 1990/1991

Dr. Ricardo Lindner – Asignaturas Psicopatología I y II, Universidad Kennedy, 1991/1992

Henri Ey – Tratado de Psiquiatría

Dr. Héctor Fischer – Epilepsias

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Psicodiagnósticos en Juicios De Adopción

En los procesos de adopción se requiere la realización de un psicodiagnóstico a los aspirantes que se convertirán, llegado el momento, en los padres del niño que se integrará a la familia.

El profesional de la psicología no debe perder nunca de vista cuál es el horizonte del estudio que se le solicita y, en mérito de ello, tanto las conclusiones finales del proceso psicodiagnóstico como la elección de las técnicas de exploración psicológica administradas a lo largo del mismo deben ser coherentes con su finalidad.

Así como en un psicodiagnóstico destinado a evaluar la existencia de un daño psíquico y el grado de incapacidad determinado por un trastorno mental, el énfasis está puesto en un diagnóstico psicopatológico; en el caso de un psicodiagnóstico destinado a un juicio de adopción el énfasis estará puesto en todos aquellos elementos capaces de evidenciar la capacidad de los integrantes de la pareja para incluir a un tercero en el hogar, tercero simbólico en la psiquis de cada uno de los miembros de la pareja parental.

No significa esto que pueda pasarse por alto la evaluación clínica respecto de la existencia de una patología psíquica de importancia en los futuros padres, ya que por ej. los trastornos psicóticos, los trastornos relacionados con abuso de sustancias, etc. constituyen un obstáculo que debe informarse si es detectado. Significa que la temática adoptiva es el punto central de evaluación una vez que la patología mental ha sido debidamente descartada.

Así es que las técnicas proyectivas como el H.T.P., muy útiles en la evaluación y en la objetivación de trastornos de ansiedad en los psicodiagnósticos orientados a diagnosticar patología, pueden y deben ser evaluados de acuerdo a lo que se busca saber en un caso de adopción. Esto implica alejarse de una inútil evaluación mecánica de una técnica proyectiva para poder realizar una tarea artesanal en la que se considere en primer lugar cuál es el objetivo de la evaluación para no pasar por alto lo que realmente es importante y saturar las conclusiones con detalles innecesarios que nunca serán de utilidad para nadie.

El objetivo es conocer algo de los integrantes de esa pareja, de sus deseos, de su capacidad para relacionarse entre sí y con los demás. Si las conclusiones de un psicodiagnóstico se pierden en datos y detalles irrelevantes y no logra describir algo acerca del lugar que existe para el niño que será adoptado en la psiquis de quienes lo esperan, la tarea habrá fracasado aún cuando el trabajo haya sido tan exhaustivo como engorroso.

Indicadores como puertas y ventanas, adecuadas ramas en el árbol, brazos extendidos son más importantes que detenerse a evaluar algún signo de ansiedad en los trazos o la presión del lápiz sobre el papel.

Lic. Germán De Stéfano

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La Opción del Test de Zulliger En Psicología Forense

El Test de Zulliger es una técnica de psicodiagnóstico que surge con la finalidad de obtener, por medio de tres láminas, datos comparables a los proporcionados por el Rorschach en un tiempo mucho menor tanto para la administración como para la evaluación.

Si bien la reducida cantidad de láminas es un factor determinante en menor tiempo que se requiere para llegar a los resultados, es indudable que por medio del Rorschach se obtendrá un protocolo que aportará una mayor amplitud en las conclusiones resultantes del análisis.

A pesar de ello, el Zulliger es una técnica interesante para la fundamentación de los datos obtenidos a partir de la evaluación clínica, ya que por medio del análisis de las respuestas proporcionadas al conjunto de las láminas se podrán describir con un adecuado sustento los aspectos de la personalidad que resulten de relevancia en una peritación psicológica.

Así es que la Lámina I del Zulliger nos proporciona datos que se corresponden con las Láminas I, IV, V, VI y VII del Rorschach. La Lámina II del Zulliger se corresponde con las VIII, IX y X del Rorschach. La Lámina III del Zulliger se corresponde con la II y III del Rorschach.

De esta manera, en los casos en que de acuerdo a los puntos de pericia sobre los que se requiere el dictamen, es necesario describir aspectos relacionados con la dinámica de la personalidad del examinado, puede ser de gran importancia incluir el Zulliger dentro de la batería de técnicas de psicodiagnóstico. Resultados obtenidos por los mismos métodos de clasificación y evaluación que se utilizan en el Rorschach (como el sistema de Klopfer) otorgan una consistencia adicional a las conclusiones y difícilmente puedan intentar ser cuestionados por la contraria sin un asesoramiento especializado.

Nuestra actuación profesional en el ámbito forense requiere la elaboración de una estrategia y una suficiente amplitud para la elección de los recursos que pueden utilizarse en la fundamentación de un dictamen.

En notas anteriores señalé que las causas por responsabilidad profesional (mala praxis) son generalmente aquellas en las que la selección de las técnicas de psicodiagnóstico puede ser un elemento decisivo debido a las particularidades y tecnicismos con los que los intereses de las demandadas y citadas en garantía son defendidos.

Psicodiagnóstico de Rorschach: ¿Es Posible Mentir?

El Psicodiagnóstico de Rorschach es el principal test de la personalidad dentro del campo de los tests proyectivos. Analizando el modo en que un individuo organiza las manchas de tinta, es posible conocer las principales características intelectuales, emocionales y del funcionamiento del Yo.
Al expresar lo que ve en las manchas de tinta del test, el individuo no responde en base a lo que sabe que se espera de él, ya que no hay respuestas correctas o incorrectas. Y sin saberlo su interpretación de las manchas revela aspectos de su personalidad que no puede o no está dispuesto a revelar voluntariamente.
La interpretación del test no se basa exclusivamente en las respuestas en sí, es mucho más complejo que eso. Por lo tanto es muy difícil engañar al profesional que administra el test para lograr que éste llegue a diagnosticar un perfil en particular. Es más que difícil, imposible, aún cuando alguien haya intentado instruir a la persona examinada acerca de las respuestas más apropiadas.
No serviría de nada que alguien propusiera una lista de respuestas para “pasar” el test, porque no existe tal lista. Hay varias páginas en Internet que aconsejan determinadas respuestas a cada lámina, y mucho se habló acerca de la publicación de las láminas en la Wikipedia junto a algunas respuestas posibles en las principales localizaciones, como si el “secreto” del Rorschach hubiera sido finalmente develado.
En el ámbito de la peritación psicológica forense seguir esta clase de consejos con la finalidad de lograr los resultados deseados en un Psicodiagnóstico de Rorschach no es una buena idea. En primer lugar porque todas las respuestas proporcionadas son obvias, y además sugieren dar una única respuesta a cada lámina. Consecuentemente, el test podría ser descartado por carecer de una cantidad suficiente de respuestas o, si es tenido en cuenta, el perfil resultante sería el de un examinado totalmente carente de originalidad o creatividad.
Quien sugiera un asesoramiento para fraguar un Rorschach probablemente no tenga la menor idea de cómo funciona esta técnica en la que no solo importa qué es lo que se ha visto, sino también la cantidad de respuestas, dónde las ha visto, cómo, cuándo y por qué.
Importa el contenido de la respuesta, pero también su cantidad, su ubicación, la posición en la que el concepto ha sido visto, el tiempo que ha llevado la reacción al estímulo y qué factores han intervenido como determinantes de cada una de las respuestas.
El análisis cuantitativo de localizaciones, determinantes, contenidos, proporciones, relaciones, porcentajes, etc. llevará también un análisis cualitativo y algunos de los valores se expresarán también en un psicograma que dirá mucho acerca del sujeto examinado, de los aspectos intelectuales, de su relación con la realidad y con los demás, de sus aspectos emocionales, de sus formas de reaccionar a los estímulos del medio, de sus mecanismos de defensa, presencia de angustia, temor, depresión, actividad y pasividad, agresividad e impulsividad, vida interior, etc. etc.
Alguien seguramente pensará que nada es imposible y que una técnica de psicodiagnóstico no debe ser la excepción a la regla que muchas veces ha respaldado la historia. Tal vez solo sea “casi imposible” poner en práctica los mejores recursos disponibles para la simulación durante una evaluación pericial y lograr los resultados más convenientes.
El Rorschach y el MMPI-2 son actualmente dos de las técnicas más valiosas y reconocidas. Tal vez no solo sea posible memorizar las respuestas para tener los signos Ro que se desean, tal vez también sea posible memorizar las 567 respuestas del inventario MMPI-2 que resulten más convenientes, y que todo esto resulte en una coherencia intra e intertest dentro del proceso de evaluación que haga posible el engaño. Claro que todo esto también daría un dato con la suficiente certeza acerca de la estructura psíquica del examinado.

Enfermedades Profesionales y Psicodiagnóstico

Un accidente de trabajo es un acontecimiento inesperado ocurrido en el trabajo o en el trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo o viceversa (in itinere), habiendo sido ya descritos algunos de los posibles trastornos psíquicos que pueden sobrevenir a la víctima.
Una enfermedad profesional es aquella producida por causa del lugar o del tipo de trabajo. Existe un Listado de Enfermedades Profesionales establecido por el Decreto Nº 658/96 y su norma modificatoria Decreto Nº 1167/03 en el cual se identifica el agente de riesgo, cuadros clínicos, exposición y actividades en las que suelen producirse estas enfermedades. Si la enfermedad no se encuentra en el listado y se sospecha que es producida por el trabajo, hay que realizar la denuncia ante la ART, el Empleador Autoasegurado o el Empleador no asegurado, y será la Comisión Médica la que definirá si se reconoce la enfermedad profesional en ese caso.
Si bien las enfermedades profesionales se encuentran determinadas principalmente por el ejercicio de actividades que requieren la manipulación continua de sustancias tóxicas, ruidos, vibraciones, etc., siempre está presente la posibilidad de que aparezca un trastorno mental determinado por la situación de enfermedad derivada de la actividad laboral.
Las enfermedades profesionales diagnosticadas y los consecuentes valores de incapacidad, originan muchas veces trastornos depresivos más o menos severos, cuadros clínicos de ansiedad, trastornos somatomorfos o de hipocondría de distinta gravedad; al tiempo que las implicancias relativas al pronóstico de la patología orgánica cobran el valor de una sentencia de empeoramiento progresivo que pueden consolidar y cronificar cualquier trastorno psíquico asociado.
Una adecuada evaluación del porcentaje de incapacidad sobreviniente debería incluir siempre la vertiente psicopatológica de la enfermedad profesional existente ya que, seguramente, la enfermedad misma, su diagnóstico, los estudios y tratamientos indicados tendrán una repercusión psíquica que podrá conformar una entidad psicopatológica que requiera atención y tratamiento.

Lic. Germán De Stéfano

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Consultor Técnico En La Pericia Psicológica

La presencia del consultor técnico a la peritación de oficio reduce la posibilidad de errores en la evaluación del actor, como así también la posibilidad de que omisiones por parte del examinado al describir su situación clínica deriven en una conclusión diagnóstica que arroje valores de incapacidad inferiores a los que corresponden al cuadro clínico que se manifiesta.
Una situación similar se presenta, extrajudicialmente, cuando la víctima concurre a una evaluación que realiza una junta médica en la compañía de seguros con la finalidad de llegar a un acuerdo por medio de una negociación directa. Habitualmente no se encuentra presente ningún especialista controlando esta evaluación y es más probable que se produzcan errores y omisiones que se deriven en resultados de incapacidad inferiores a los existentes, ya sea por haberse diagnosticado un trastorno psíquico diferente o porque se le asigne una gravedad menor a la real.
En cuanto al concepto de Consultor Técnico, Rodolfo E. Witthaus describe las características de la siguiente manera en su texto Prueba Pericial:
El CPN ha introducido la posibilidad del patrocinio técnico de las partes al autorizar a éstas a designar un consultor técnico. El consultor técnico es primordialmente un auxiliar de la parte, y hará resaltar en la práctica, sin por ello faltar a la lealtad, probidad y buena fe con que debe proceder, aquellos aspectos técnicos que favorecen a la parte que asesora técnicamente en el proceso. Por ello la parte no puede pretender una nueva pericia por la disparidad de criterio entre su consultor técnico y el perito designado de oficio por el juzgado.
Fenochietto-Arazi señalan las diferencias con el perito al expresar que no debe aceptar el cargo ante el juzgado, no está sujeto a las causales de recusación; puede o no presentar su dictamen al expediente y no actúa en la etapa deliberativa ni conclusional junto al perito. Tampoco se encuentra legitimado para impugnar el dictamen, ni siquiera para pedir explicaciones al experto, pues carece de mandato para este fin, encontrándose impedido de ejercer la representación convencional por no ser procurador o abogado. Sí puede presentar su dictamen y formular observaciones a la pericia ante las explicaciones ordenadas por el juez.
En un reciente fallo la Sala C sostuvo que el consultor técnico presenta una figura estrictamente análoga a la del abogado y opera en el proceso a manera de este último, por lo cual debe comprendérselo en el amplio concepto de defensor-consultor y el tal carácter es el reemplazante de la parte que lo ha designado para hacer por ella las observaciones pertinentes, controlando técnicamente el desarrollo de las diligencias periciales e inclusive pudiendo presentar dicho consultor su propio informe dentro del plazo fijado para el perito.
Por su parte la Sala B del fuero civil sostuvo que la labor del consultor técnico está íntimamente relacionada con la pericia a practicar en el expediente; de allí que pueda presenciar las operaciones técnicas que se realicen y formular las observaciones que considere pertinentes pero no pueda intervenir en la elaboración del dictamen propiamente dicho.

El Diagnóstico de Trastorno por Estrés Postraumático en Casos de Mobbing o Acoso Laboral

En algunas ocasiones, los fenómenos de Mobbing producen en las víctimas del acoso una sintomatología compatible con un cuadro clínico de Trastorno Por Estrés Postraumático, pero en muchos casos el diagnóstico formulado en los dictámenes periciales termina siendo el de un Trastorno Adaptativo. Un obstáculo interpuesto por la clasificación DSM IV en el primero de los criterios diagnósticos para este trastorno parece ser insalvable, y la consecuencia inmediata es un dictamen que no refleja la realidad psíquica de la víctima ni el verdadero grado de incapacidad existente.

El Criterio A del Manual De Diagnóstico y Estadística DSM IV-TR y sus versiones anteriores determinan que la persona debe haber estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que se han cumplido dos condiciones:

1- ha experimentado, presenciado, o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás.

2- ha respondido con un temor, una desesperanza, o un horror intensos.

De esta manera, la primera de las condiciones determina que el trastorno sigue a la exposición a un acontecimiento estresante y extremadamente traumático, y donde el individuo se ve envuelto en hechos que representan un peligro real para su vida o cualquier otra amenaza para su integridad física; el individuo es testigo de un acontecimiento donde se producen muertes, heridos, o existe una amenaza para la vida de otras personas; o bien el individuo conoce a través de un familiar o cualquier otra persona cercana acontecimientos que implican muertes inesperadas o violentas, daño serio o peligro de muerte o heridas graves.

Aún cuando en una evaluación todo haga pensar en que la víctima padece este trastorno, la dificultad planteada por este primer criterio determinarán cuestionamientos al diagnóstico enunciado en el dictamen o harán más probable que el perito termine diagnosticando un trastorno de menor entidad.

Es sabido que no alcanza con sostener la existencia de una relación de causalidad entre un hecho y un daño psíquico sino que también hay que probarlo. Es con esa finalidad que se ofrece una prueba pericial, la cual debe proporcionar toda la información que sea relevante acerca del examinado, y esta realidad tiene un valor de verdad independientemente de los tecnicismos.

Desde el psicoanálisis sabemos que ninguna teoría o clasificación es absoluta y, si bien esto a veces parece ser un obstáculo infranqueable, también deja de serlo en tanto el profesional puede considerarlo solo como uno de los recursos disponibles.

Otra clasificación del mismo rango que el DSM IV es la CIE-10 de la O.M.S. y presenta algunas diferencias entre las que el aspecto más distintivo es la caracterización del acontecimiento traumático por medio de la descripción siguiente:

“acontecimiento estresante o una situación breve o duradera de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica, que causarían por sí mismos malestar permanente en prácticamente cualquier individuo”

Si bien es casi idéntica a la incluida en las clasificaciones DSM, la consideración de situaciones duraderas que causarían por sí mismas un malestar permanente en cualquier persona, marca una diferencia capaz de hacer más flexibles algunos límites establecidos por el mencionado Criterio A del DSM IV.

Como siempre, el análisis de cada caso particular proporcionará las respuestas acerca del diagnóstico adecuado y la forma de que los fundamentos tengan la consistencia necesaria para resistir cualquier cuestionamiento.

Puede entonces diagnosticarse un TEPT sin que se verifique la existencia de un acontecimiento traumático que tenga las características enunciadas en ambas clasificaciones?

El acoso moral en el trabajo es una vivencia amenazadora para la integridad de la víctima, porque el grupo acosador ataca repetitivamente los conceptos simbólicos vitales y porque los testigos mudos le niegan el apoyo social. La víctima vive en un estado de vulnerabilidad permanente de indefensión, desesperanza, miedo y angustia vital, con la particularidad de que este estado de vulnerabilidad ha sido creado en la víctima dentro del mismo entorno laboral.

Cómo sostener el diagnóstico y los valores de incapacidad no tiene una única respuesta. Parte importante de la estrategia del perito al fundar las conclusiones del dictamen será la elección de una clasificación gnosográfica y de las técnicas de psicodiagnóstico más adecuadas para ese caso particular.

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